Tres Houdinis tácticos

Harry Houdini (1874 – 1926) fue un ilusionista afamado por su asombrosa capacidad para escapar de posiciones increibles y aficionado al ajedrez; sea entonces que con su nombre, “Houdini” bautice esos trucos tácticos consistentes, no tanto en ganar piezas al rival, cuanto a salvar las propias cuando nuestro oponente nos ha puesto en serios aprietos, por ejemplo, con algun tema táctico como el Ataque doble o una clavada relativa.
Los tres Houdinis a presentar en este bautismo son:
1-El Jaque liberador
2-La defensa liberadora
3-El contraataque liberador

1-El Jaque liberador
Diagrama
Blancas: Rg2; Ta1; Te1; a4,f2,g3
Negras: Rh7; Tf7; Cc2; a5,f5,g7
En la posición del diagrama, las negras acaban de hacer un doblete a las torres; pero las blancas asombrosamente pueden apostar un café a su oponente a que el caballo no captura ninguna de las dos torres.
La solución viene por dar jaque con una de las torres que de este modo queda a salvo del caballo y una vez las negras han jugado para evitar estar en jaque, entonces se salva a la compañera de su fatal destino.
2-Defensa Liberadora
Diagrama
Blancas: Rg2; Ad1; Cd5; a4,f2,g3
Negras: Rh7; Td3; a5,f5,g7
En la posición del diagrama, las negras acaban de hacer un doblete al alfil y el caballo; pero las blancas asombrosamente pueden apostar un pincho de tortilla a su oponente a que no obtiene ganancia.
La solución pasa por emplear el turno en salvar una pieza pero de modo que con su movimiento defienda a su compañera. En el presente diagrama hay dos soluciones.
3-Contraataque Liberador
Diagrama
Blancas: Rg2; Te2, Ca6; a4,f2,g3
Negras: Rh7; Ac4; Cd8; a5,f5,g7
En la posición del diagrama, las negras acaban de hacer un doblete a la torre y el caballo; pero las blancas asombrosamente pueden apostar las gafas a su oponente a que no le saca ganancia.
La solución pasa aquí por tacar al caballo del rival.

No son muchas las ocasiones en que podamos poner en práctica estas técnicas escapistas para zafarnos de un truco del oponente. Pero si no los conocemos, podemos perder las piezas no por la pericia del contrario sino por nuestra deficiente preparación.

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