Barrer antes de acostarse

Dentro de la maraña de costumbres tradicionales que se practicaban en el hogar vasco, hay una superstición relacionada a algo tan humilde y cotidiano como es el barrer la cocina. Y llama la atención por ser capaz de atribuirle una función simbólica protectora.

Barrer la cocina, sí, pero no en cualquier momento sino justo antes de acostarse: es ahí cuando la magia del acto adquiría su máximo poder.

Precioso retrato de una familia vasca, obra de Eulalia Abaitua (1853-1943)

Desdichadamente, no creo que exista nadie hoy en día que conozca o practique esa costumbre protectora. Pero sí es común entre la gente mayor —sin ir más lejos mis padre y madre— el recuerdo del acto diario de barrer la cocina como última labor antes de acostarse, quizá como vestigio de aquel curioso ritual.

Es R. Mª Azkue (1864-1951) quien una vez más nos aporta en Euskalerriaren Yakintza sus referencias, que juegan con la ventaja de haber sido escuchadas hace prácticamente un siglo. Pero, incluso así, ya para aquel entonces le contestaban en Arratia que «Nuestros antepasados nos enseñaron a barrer la cocina al ir a la cama. No sé para qué era». No se sabía el porqué.

Más suerte tuvo en su Lekeitio natal en donde le aseguraban los más mayores que «A la noche, al acostarse, si se deja bien barrida la cocina, bailan después en ella los ángeles; en caso contrario, las brujas».

Joven barriendo de Francisco de Goya (1746-1828)

No sabemos qué extrañas creencias —o simples miedos— subyacen bajo esas referencias. O si se debe, sin más, para algo tan pragmático como el evitar la presencia de los roedores. Pero gracias al dicho investigador sabemos que pronto se recurrió a la religiosidad para enmascarar aquellas más supersticiones populares: «La noche del sábado, la Madre Virgen suele venir a la cocina a dar un vistazo» recogió en Barkoxe (Zuberoa).

Pero, a su vez, nuestra intrincada geografía ha posibilitado otras variantes de esas creencias, incluso discordantes entre sí. Por eso hay quien afirma que no puede barrerse la cocina al anochecer, pues eliminaríamos también la buena suerte que, invisible, impregna el hogar. O, de barrerse, dejar apilado lo recogido, sin tirarlo, hasta la mañana siguiente. Pero quedémonos con la primera de las versiones, la de barrer.

Porque cierto es que la escoba se usaba como símbolo de la purificación ya desde la Romanización, bien como tal, —scopa, escoba— bien con ramilletes de ramas de diversas plantas o arbustos, utilizadas para la limpieza ritual doméstica. Por ejemplo, en caso de un funeral. También en el ámbito público, como parte de la pureza ceremonial (La escoba y el barrido ritual en la religión romana, de Santiago Montero Herrero, 2017).

Interior de una cocina de caserío

En realidad no sabemos si tiene que ver con aquello tan lejano o no. Así es que, una vez más, nos asomamos al vacío del tiempo, al del desconocimiento de lo que fuimos. Por eso reflotamos hasta aquí la vieja costumbre, para insuflarle vida de nuevo, con la esperanza que que alguien algún día consiga aportar un rayo de luz.



La que has liado, Lucas

= 8 DE SEPTIEMBRE. LA QUE HAS LIADO, LUCAS =
Fue Lucas el evangelista el que la lió bien liada al escribir que Jesusito (el de “mi vida”) dijo aquello de que “si alguno quiere venir en pos de mí NIÉGUESE A SÍ MISMO, TOME SU CRUZ CADA DÍA y sígame” (Lc 9, 23).

Desde entonces, desde que se interpretaron estas palabras y se tomaron a rajatabla, la Iglesia insistió en la mortificación del cuerpo como una vía de purificación y de encuentro con Dios. Había que seguir al pie de la letra la consigna del boss y si hay que llevar una cruz cada día pues se lleva. Leña al cuerpo hasta que baile…
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= A QUE ME MUERO… =
Con ese subidón de tanta renuncia y tormento, no es de extrañar que hasta Santa Terea de Ávila (1515-1582) se quejase de que se “moría de ganas por morirse” en aquel, todo hay que decirlo, precioso verso que comenzaba con aquello de “Vivo sin vivir en mí, y de tal manera espero, que muero porque no muero” porque la muerte era no un apaga y vámonos sino el inicio de una vida de placeres eternos. Para que luego nos quejemos de los de la yihad… No aguantaba Teresita las ganas de palmarla y esperaba con ansiedad que llegase el momento… Contrariamente, hoy los papas se rodean de los mejores médicos a la mínima sospecha de enfermedad. Lo del otro lado muy bien, pero de momento mejor si nos quedamos con el pájaro en mano de esta vida. Y es que ya hemos perdido los verdaderos valores… hasta los papas.

Pero ¿a cuento de que viene todo este rollo?
Pues que por eso que decíamos de la predilección por la defunción-muerte y no el nacimiento-vida. Predilección u obsesión…

= TRES ERAN TRES =
Consecuencia de ello tenemos lleno, llenito, lleno el calendario, petado con celebraciones de martirios y muertes de personajes luego santificados. Por el contrario, sólo son conmemorados tres-nacimientos-tres. Frente a miles de muertes… Qué mal rollo, qué negatividad…

Y hoy, 8 de septiembre, es uno de esos tres días exclusivos, reseñables, del año en que se celebra un nacimiento. Frente a los 362 de muerte… Así es que como para dejarla escapar sin escribir una notita en la red… porque hoy celebramos el nacimiento de nada menos que la Virgen María; insistimos: uno de los tres únicos nacimientos existentes que se celebran. Por cierto, como curiosidad, los otros acompañantes en el podium natalicio son el de Jesusito (de “mi vida” de nuevo), el 24-25 de diciembre y el de San Juan Bautista, exactamente seis meses después. Póker de ases como vemos.

= SOMOS UNOS VIVA LA VIRGEN =
Ahora el 8 de septiembre es una fecha que pasa sin pena ni gloria porque, vista la sinsorgada que suponía, el mismo Vaticano decidió relegarla a un segundo plano. Pero hasta hace bien poco era una de las trece “fiestas marianas del calendario romano general de la Iglesia Católica” (literal). Casi nada. Por eso en todos los pueblos del mundo mundial de nuestra geografía tenemos estos días alguna festividad en honor a la Virgen. Aquí o allí, pero fiesta.

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= URRILEHEN =
Por cierto, en la comarca de Aiaraldea en donde vivo (entre Bizkaia y Araba) esta festividad de hoy se conocía como “Urriko Andra Maria” porque “urria” que hoy usamos como ‘octubre’ también era ‘septiembre’. Es más, para evitar líos, en Arrankudiaga tuvieron que desdoblar las formas de “urri” en “urrilehen” (septiembre, el puto amo) y “urribigarren” (octubre, el pringadín). Solucionado: por la paz un avemaría… sea del mes que sea pero ¡¡ave!! a la Virgen.
Pues nada. Como ando con poco tiempo abrevio y voy al grano.

= TIKI-TAKA =
Sea como fuere, aquí en esto del cristianismo siempre aparecen sucesos que huelen a chamusquina, sugiriendo el siempre mortificado y ocultado goce sexual. En los santorales es como recurrente eso de darle al roce y luego salir cantando aquella de “yo no me llamo Javier” porque se repite a menudo.
Veamos cómo fue el nacimiento de aquella muchacha, luego Virgen María que nació un día como hoy. Y a ver si hay otra explicación posible. El Nuevo Testamento no dice nada de todo ello: ni de sus padres ni nada de nada. Les parecía tan de frikis la historia a contar que se hicieron los locos. Y no pusieron nada. Hicieron mutis “por el forro” (de los c…).
Pero los evangelios apócrifos sí lo cuentan. ¿Y que son estos evangelios? Pues es el nombre dado a escritos (evangelios) surgidos en los primeros siglos del cristianismo en torno a la figura de Jesús pero que… tachán, tachán… no fueron incluidos posteriormente en el canon de la Iglesia católica, ni fueron aceptados tampoco por otras Iglesias cristianas históricas. Porque contaban cosas raras y no eran versiones originales de gente que lo había supuestamente presenciado. Un tema raro. Pero a pesar de no tenerse por buenos o fiables, son la base de todo lo que sabemos y se ha adorado sobre el nacimiento de María, la que siendo madre nunca dejó de ser virgen (sin practicar cata).

= VER PARA CREER =
En esos apócrifos (en el “protoevangelio de Santiago”, escrito en el siglo II) se habla de que los padres de María se llaman Joaquín y Ana. Y Ana era estéril. Vamos preparando el terreno… Joaquín, afligido por el rechazo social al no tener descendencia, va y con, un par de rejones, se retira al desierto, encabronado como pocos, harto de que se le mofasen llamándole “cabestro”, “calzonazos” o diciéndole que “como no riegues la huerta tú, te la regará otro”.
Y hasta perdió el apetito e hizo un ayuno durante 40 días, allá en el páramo, esperando coger fuerza no sé si espiritual o “espermatozoidal”. Total, como en ese cristianismo de época “la renuncia es el alimento del espíritu”, pues allá cuidados: “no como y punto” se dice que gritaba.

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= YO NO HE SIDO =
A su vez, escuchados los resoplidos con los que Joaquín arrancó desierto adentro, sintiéndose también culpable de aquella esterilidad, Ana, Santa Ana, la madre de María, se puso a invocar a Dios, rezando como una loca, pidiéndole ayuda desesperadamente. O eso contó a sus amigos de facebook porque, veamos, aquí llega la parte buena, la que a algunos nos hacer guiñar el ojo bobaliconamente. Porque sospechamos que ahí hubo brillantina y no contó toda la verdad y nada más que la verdad. ¿Y qué dijo? Pues que, estando así, orando, mientras el txurri Joaquín estaba lejos muy lejos en el desierto y sin que nadie la viese, un ángel (o quizá “un tal Ángel”) se presentó ante ella y le dijo que concebiría y que daría a luz. Que se había quedado embarazada, vamos. De trending topic en todas las redes.

Viendo la que había liado y la que le venía encima, enseguida el ángel le comunicó la noticia a Joaquín, bastante anciano por cierto. Tanto como para no llegar a alcanzarle y darle con una garrota en el costillar. La noticia supongo que sentaría como un redoble de campanas cuando tienes migraña. Telita… Había pasado de simple “cabestro” a “cabestro cornudo”. Vaya descojono toda la aldea con él. Lo que tuvo que aguantar aquel hombre… El pobre, para disimular encima, hizo un banquete e invitó a todo el pueblo. Si es que es escuchar la historia y dan ganas de abrazarlo…

= MARÍA =
Y así, fruto de aquella canita angelical, nació un día como hoy, 8 de septiembre una preciosa niña llamada María, con la curiosidad de compartir nombre con un tipo de droga y una modalidad de galletas. Y supuestamente sin kiki de por medio que es algo que la hizo única entre todas las crías de su escuela… Porque claro, echando un polvo quedarse embarazada tiene algo de mérito pero no tanto. Pero sin echarlo hasta a mí me dan ganas de salir vestido de gala para hacerle honores y reverencias. Y desayunar un café completo antes de entrar a currar, como se celebraban antes las cosas importantes.

= JUAN PALOMO =
Para más inri, se ve que de tal palo tal astilla. Y si una era mucho, pues la hija otro tanto o más. Porque aquella jugada de Ana la repitió su hija María décadas después. Y le contó a su marido carpintero que una cosa con forma de paloma (¿sería Juan Palomo?) la había dejado embarazada, no sabía cómo pero desde luego que sin tocarla ni desnudarla, mientras él hacia muebles. Y se lo creyó. Así es que cómo no vamos a celebrarlo… Se convirtió en el célebre del pueblo.
Debió tener cierta coña y mala leche por parte de ellas porque el embarazo clandestino de María lo hizo coincidir con el 8 de diciembre (Inmaculada Concepción), exactamente nueve meses antes de la fecha de su nacimiento por kiki volátil y etéreo de su madre Ana (8 de septiembre). Con regodeo hasta en las fechas. Esas cada vez que veían que llegaba el día 8 la liaban. Para que luego digan que las mujeres son buenas… Anda, anda que…

= DE HISTORIETA A HISTORIA =
Y desde el siglo VII, bajo el papado de Sergio I, aquí andamos devotamente celebrando el nacimiento de María, fruto de aquella fecundación “espontánea” de leyenda que, insistimos, ni se comenta en la Biblia. Y en el 722 el papa Gregorio II instituyó la vigilia de la Natividad de nuestra Señora y en 1243 Inocencio IV instituyó la octava y… hasta que se la han cargado.

= PATRIA QUERIDA =
Por lo que a mí me concierne, lejos de fabulaciones inocentes, me reconforta también el saber que cada 8 de septiembre    se celebra también el día grande en Covadonga, la Santina, y que por ello el de hoy es, desde 1984, el Día de Asturias. Y me ha dado tantos placeres y buenos amigos esa tierra que no puedo pasar sin citarla y rendirle un humilde pero honesto homenaje. Con botella de sidra que ya espera fresca para la tarde. Porque Asturias también dicen que es un paraíso, natural, engorda, con tanto o más placer que los kikis que Ana y / o / u María echaban con la luz apagada para no ver a nadie que tuviesen delante. Hoy, 8 de septiembre. No lo olvides…