Un punto contra la Real y gracias

No me voy a alargar mucho en el comentario, porque poco se puede salvar del punto conseguido ayer en La Catedral contra los txuriurdin, sino son Unai Simón, Ruiz de Galarreta y la garra e insistencia del equipo. Nada más.

El mejor Simón (Foto: Miguel Acera )

El primer tiempo fue un desastre, un cúmulo de despropósitos continuos, que no hacían más que dejar en evidencia a un equipo incapaz, que no sabe qué hacer, además de correr, intentarlo y volver a intentarlo. La Real, por su parte, enseñaba nuestras miserias a nivel defensivo y entraba por todos los sitios, con una facilidad pasmosa. Las ocasiones de ellos se sucedían, iniciándose la primera en el minuto 5, con paradón de Unai, pero quedando el balón suelto hacia portería, con Oyarzabal peligrosamente cerca. Areso obró el milagro de evitar el gol. Otras paradas de Unai se fueron sucediendo, una a Pablo Marín ya mencionada, otra a Jon Martín, y la que más me cabreó, un cabezazo de Guedes, al que en una falta, dejaron totalmente solo, para que rematase a placer de cabeza. Pero sacó Unai una mano prodigiosa. Es como si el equipo tuviese desconexiones, se olvidase de dónde está y qué tiene que hacer. Es increíble que le dejasen entrar y rematar así de solo, mientras todos miraban. Pero con el siguiente córner, y tiro del mismo jugador portugués, ya no pudo el bueno de Unai (ya había hecho demasiados milagros). Gol, más que merecido, mientras nosotros de cara a su puerta, ni nos acercábamos. Sí, a los últimos tres cuartos, pero ahí tomábamos la peor decisión posible para perder el balón. O pase erróneo, a pesar de estar el compañero a un metro, o pase largo horroroso, o centro supuestamente al área, que se perdía o largo, o mansamente en las manos de Remiro. Portero al que no se probó en el primer tiempo. Podían haber sacado un cono en su lugar, nadie se hubiese dado cuenta. La incapacidad de las bandas era manifiesta. El pequeño de los Williams volvió a jugar, y no le salió nada de nada. Da bastante pena ver cómo una y otra vez le quitan el balón. Él lo intenta y lo intenta, pero es como darse con la pared de la realidad. Está lesionado y no puede. Es incapaz de irse de nadie. Lo cual es desesperante, porque a pesar de eso, el equipo no hace más que buscarle. No hay otra opción. Es como si las ideas hubiesen desaparecido y como si solo Nico les pudiese salvar con alguna jugada de calidad de las suyas,… pero que no se produce. Y perdemos el balón una y otra vez. Ayer Berenguer en la otra banda tampoco aportó, aparte de su trabajo infinito, también defensivo, y las ganas. Pero nada más. Y el centro del campo formado por Rego y Jaure, no fue capaz de crear juego.

El sacrificado fue Alejandro que dejó su puesto en el minuto 45 a Galarreta. Otro de los importantes, cuya dirección del juego se notó. Es el jugador que mejor hace esa labor. Es una faena que solo aguante 60 minutos si sale de inicio. Ayer hizo buen segundo tiempo. Por su parte, Simón siguió haciendo paradas o salvando alguna jugada de esas lamentables que tanto nos gustan, como un despiste enorme de Paredes, que lo acabó con una cesión horrorosa a Simón, que despejó como pudo, dándole al delantero. Para habernos matado. Menos mal, que en el otro bando también tuvieron un torpe, en este caso Brais Mendes, que le soltó un manotazo a Paredes, tras empujón de Aitor. A Aitor le sacaron amarilla y a Brais, roja. Gracias, chaval. Eso fue en el minuto 82. Y el Athletic se lanzó a la carga con todo, con ya en el verde Navarro, Iñaki e Izeta, que habían sustituido a Unai Gómez, a Nico y a Alex. El asedio era grande, pero fue Íñigo,el que se sacó de la chistera una maravilla de gol.

Grande Íñigo (Foto: Miguel Acera )

Cogió el balón casi en banda y se internó en el área, creo que se sorprendió hasta a sí mismo, porque siguió esquivando rivales, y vio que podía aprovechar el hueco y chutar. Dicho y hecho, puso el balón lejos de Remiro. Golazo en el 88, que se celebró con enorme rabia. Me alegro muchísimo por Íñigo, porque este año ha tenido un poco de mala suerte con los tiros de lejos, que muchos de ellos se le han ido por muy poco. Así celebró su primer gol de la temporada. Siguieron intentándolo, pero demostrando de nuevo, que les falta muchísimo. La Real pudo sentenciar, anteriormente con una de Oyarzabal, pero tras recorte soberbio que dejó tumbado a Paredes, chutó fuera. Gracias Mikel. Y a Óscarsson, le sacó otra mano Unai, también soberbia. Y así, sin merecerlo, ya que por méritos los vecinos se debían haber llevado el partido, acabó este derbi, que volvió a demostrar una gran cantidad de miserias por parte rojiblanca, de incapacidades, de falta de ideas, de pobreza de juego,… Eso sí, le sobran agallas, trabajo, pundonor, esfuerzo,… Por poner otros nombres propios, decir que que Guruzeta jugase los 90 minutos es un auténtico misterio. Me pareció alucinante que no lo sustituyera Ernesto. Izeta, tuvo 20 minutos solo, pero se fabricó él mismo una ocasión, que cruzó en exceso. Pide más minutos a gritos.

Para acabar decir, que por supuesto, agradezco infinito el punto, porque una derrota hubiese sido un auténtico y absoluto desastre, sobre todo psicológicamente, para un equipo que parece que está bajo mínimos. Así que aplaudimos el punto hasta con las orejas. Y ahora a afrontar el siguiente partido en San Mamés contra el Levante, como una nueva final. Y ya van… Pero antes de eso, tenemos este miércoles otra vez la Copa, contra el Valencia y allí. A ver,… qué equipo comparece. Sea el que sea, y sea como sea… ¡A por el Valencia! Y …

¡Aúpa Athletic!