¡Nos vamos también a Bucarest!

Afición

       Ahora mismo es de madrugada, y debería estar en la cama, pero tras un día de tantos nervios y emociones se me hace imposible. Ayer decía que si al acabar el partido estaba llorando esperaba que fuese de alegría, y así ha sido. No podía dejar de llorar. De hecho hasta llegar a casa seguía llorando. Hay gente que dice que el que sea el llegar a la primera final europea vivida es único y que los jóvenes lo viven más intensamente porque otros ya hemos vivido otra, la anterior contra la Juventus. Sí efectivamente yo la viví, estuve en San Mamés, pero esto no hace que mi alegría ahora sea menor, porque a esto no se acostumbra nadie. Todos los triunfos son nuevos, da igual que sea llegar a la primera, a la segunda o a la octava final.

La alegría del vestuario

       Este equipo se lo merece, este entrenador también (¡Bielsa, Karajo!), ni qué decir que también se lo merecen los preparadores físicos, los botilleros, los aficionados, los simpatizantes, los socios, los no socios, los abonados, los socios barria, los forofos, los sufridores de los forofos, todos.

       Es una auténtica gozada poder vivir esto, la fiesta desde la primera hora de la mañana, los nervios y la emoción del inicio del partido con el himno que lo rugen 37.000 gargantas en la Catedral y muchos más miles en todos los rincones. Las mariposas en el estómago y las primeras lágrimas con el gol de Susaeta, ¡se puede!. El mazazo portugués y la respuesta inmediata de los leones rojiblancos (con un enorme Ibai, que otra vez nos mete en el partido). Más nervios y la locura con el gol de Fernando, el Gran LLorente que hoy «sólo»  ha dado dos asistencias y ha metido el definitivo gol, el que nos ha clasificado. Y al final del partido…  la apoteosis. Alegría compartida con todos. Salvo la tristeza de los portugueses, que son recompensados por el público de la de nuevo «Catedral» con gritos de Sporting, Sporting, de todo San Mamés, para reconocer a la hinchada rival su comportamiento, el recuerdo que han tenido para con Iñigo Cabacas (gogoan zaitugu), y que esto es fútbol y que hay que vivirlo disfrutándolo con fiestas, con rivalidad pero con deportividad.

        Otra emoción nueva para contar a nuestros nietos, que se quedará en emoción pequeña comparada con las nuevas alegrías que nos esperan el 9 y el 25 de mayo.

        ¡Athletic, BETI ZUREKIN!

Hoy es el gran día…

         Se me está haciendo la semana larguísima. Gracias a Dios ha llegado la hora y hoy es el gran día. Hace 35 años que no nos veíamos en otra. La posibilidad de pasar a la segunda final europea está aquí y vamos a ir a por ella. Si en aquellos años fue el Racing White el rival, esta vez serán los portugueses del Sporting. Miedo a mí sí me dan, pero tal y como hemos visto a los jugadores durante todo el año, que les da igual jugar con el Albacete que con el Manchester United, sé que éste va a ser su partido y van a poner toda la carne en el asador. No creo que les pueda la presión porque ya la han vivido en Gelsenkirchen, en Manchester y en todos los grandes escenarios donde han jugado este año. Por supuesto en San Mamés, en Anduva y donde ha tocado. Viví aquella semifinal en la Catedral siendo cría, aunque no me acuerdo del agobio que debimos de pasar y tampoco de la alegría que supuso pasar a nuestra primera final europea (recuerdo más el partido contra la Juve). Ahora ya más crecidita estoy viviendo todo de manera que sé que no lo voy a olvidar, como no voy a olvidar ninguno de los pasos que se han dado en este Torneo, sobre todo las eliminatorias ante los  ingleses y ante los alemanes, poniendo el acento en el partido de Old Trafford, que presencié en directo.

Con ellos, salvo Ibai por De Marcos

         Así mismo, hoy vamos a tener una noche de gala y sólo nos falta que el resultado esté en consonancia, para poner broche de plata a esta temporada (el oro para la final).  Sé que los jugadores no nos van a defraudar. Como los aficionados tampoco les vamos a defraudar a ellos.

         La sonora torta que se han dado el Barça y el Madrid estos dos pasados días, ayer mismo los blancos, hace que se piense que nos puede pasar lo mismo a nosotros, y que sería durísimo. Por ello, durante el partido estaré nerviosa, lo sé. Y si llegamos a los penaltis … no contéis conmigo y no me toméis en cuenta que no los vea…

         Sólo espero que si cuando el árbitro pita el final del partido estoy llorando, que por favor, sea de alegría.

¿A sufrir contra el Sporting en San Mamés?

         La respuesta es que sí, porque ya estamos sufriendo desde ahora pensando con la posibilidad de llegar a la final. El resultado que traemos de allí es buenísimo visto como discurrió el partido. Pero hay que ganar.

Gol importantísimo

         Oído durante esta semana lo que se comentaba sobre los portugueses no esperaba el partido que hicieron, me parecieron rápidos y su presión consiguió que nuestros jugadores no dieran un pase a derechas, y aunque esto último quizá fue por la presión del partido, o el ver la final tan cerca. Quizá los jugadores tampoco esperaban que el Sporting jugase como lo hizo, … no sé. La cuestión es que no estuvieron nada bien. Muniain y Susaeta estuvieron especialmente desafortunados, el primero desaparecido, el segundo por lo menos lo intentó pero… Gorka quizá pudo hacer algo más en el primero (por lo menos tirarse para intentar detenerla). Aurtenetxe… metió el gol y quizá eso nos clasifique, así que no voy a añadir más. Como equipo ha sido su peor partido en Europa con diferencia.

          Y ahora los deberes hay que hacerlos en San Mamés y será una noche, no hace falta imaginarlo, de las de gala. Una noche como la de la semifinal contra el Sevilla. Hay que dar la vuelta al resultado y el premio es demasiado goloso como para que nadie no se meta desde antes del minuto cero en su papel. El del público ya sé cuál es. Animar como locos desde el minuto uno, sea cual sea el resultado, porque ya sabemos lo que puede conseguir el jugador número 12 en situaciones difíciles.

        Los portugueses supongo que ahora sí vendrán como decían los periodistas. A cerrarse atrás a defender su resultado y a salir a la contra. Eso debieron hacer en Manchester contra el City, y por eso están en la semi. Así que los nuestros a no volverse locos, que hay mucho tiempo. Y si juegan como lo han hecho en el resto de partidos europeos en San Mamés, el triunfo no se puede escapar. ¡Aupa Athletic!