Un Barça llorón y beneficiado…

El Barcelona no tiene vergüenza, ni los jugadores, ni el entrenador, ni la prensa deportiva que le sigue… da igual quién sea… Llevan ni sé el tiempo quejándose y llorando por los árbitros.

Árbitro chulo sí, valiente no (Foto: LFP)
Árbitro chulo sí, valiente no (Foto: LFP)
Y así, escandaloso en su contra sólo han tenido un gol, que no vieron que traspasó la línea y un fuera de juego mal pitado. Más que de sobra, según ellos, para llorar como plañideras. Y en medio nosotros… unos pringados que tienen que ir a jugar en el Camp Nou, justo el mismo día que tienen preparada para minuto 12 una pañolada de protesta por la enorme afrenta de quitarles dos puntos a ellos, a los intocables, a los que sólo pueden ser favorecidos… En esa situación, empieza el partido y estaba el Athletic jugando muy bien. Dominando por momentos el juego, no dejándoles sacar el balón por una presión muy alta que les impedía estar tan cómodos como normalmente. Los rojiblancos estaban teniendo incluso ocasiones clamorosas debido a sus errores en las entregas y a nuestras recuperaciones. Pena que sólo fueron ocasiones y no goles debido a la falta de pericia de nuestros delanteros. Cosa que no les ocurrió a ellos, que metieron un gol y otro más, dejando el marcador en un incomprensible 2 a 0 para el minuto 40. Antes a Piqué le sacan una tarjeta amarilla por una falta en el borde del área a Raúl García, que acaba dentro, siendo Gerard el último defensor.
Y en el último minuto de la primera mitad, también en el borde del área, el mismo jugador, cómete una falta clarísima sobre Laporte al que deja dolorido en el suelo. Tarjeta amarilla tan clara o más que la anterior… pero… González González, el árbitro de turno, que se hace el orejas como lo hubiese hecho cualquier otro trencilla… ¿por qué? Por cobarde, por ser imposible echar a Piqué o a cualquiera del Barça. Incluso perdiendo dos a cero. Por si acaso… no vaya a ser que se complique el partido.
Y siempre es así, y siempre será así. Tenemos que dejar de ser ingenuos.
El Barcelona es un equipazo. Juegan muchísimo. Tienen al mejor jugador del mundo y a otro montón que le andan cerca. No debería necesitar ayudas pero se las dan. Estoy harta de competir contra ellos siempre en inferioridad de condiciones y no me refiero a la calidad de los jugadores sino, lo que es peor, a los árbitros y a sus arbitrajes. Cuando las faltas de ellos sean consideradas como las nuestras, cuando sus fueras de juego se vean igual que los nuestros, cuando piten a nuestro favor los mismos penaltis que les pitan a ellos… dejaré de quejarme… De momento no puedo. Y sí… estoy siendo tan llorica como ellos… pero con una pequeña gran diferencia… Yo tengo razón. Algo se podía haber conseguido jugando el segundo tiempo completo el Barcelona con un jugador menos. Quizá, nunca lo sabremos. Otra vez será… ¡JA! ¡JA! ¡Qué más quisiera que eso ocurriera alguna vez!
Por supuesto, también me quejo de nuestros propios errores de cara a puerta y del de la portería… pero… Ya mejoraremos eso. Lo que no puedo o no podemos solucionar es lo otro. El competir en igualdad de condiciones arbitrales. Me encantaría, pero es una utopía.
¡Aúpa Athletic!