
Antonio Ortiz es uno de mis autores favoritos hoy. Sus reflexiones sobre inteligencia artificial o sobre la evolución del uso de Internet son muy valiosas. En uno de sus últimos posts (“El influenciador influenciado”), habla de las espirales en las que han entrado muchos creadores de contenidos en Internet, lo que nos pone sobre la pista de varias cosas que van mal: la búsqueda de atención, el modelo de negocio, lo que quiere ver la gente (que es muy perverso y, cada vez, más) o la necesidad de venderse a ese público. “Si vas con la idea de ser un creador famoso, ya de por sí estás destinado a ser el influenciado”, concluye.
Repensémonos
Siempre he sido muy crítico con las ideas de que “tienes que salir de la zona de confort” o de que “hay que desaprender lo aprendido”. ¿Qué significa eso? Sin embargo, cada año que pasa estoy más seguro de que es sanísimo repensarse de vez en cuando. Y creo que como civilización es urgente que lo hagamos, sobre todo, después de este titular: “Científicos cuestionan el dogma del capitalismo: es posible ‘un alto grado de bienestar’ sin crecimiento económico” (Público), y de esta pieza: “El mito de que trabajar más nos hace más ricos” (El Diario). El capitalismo solo ha traído más bienestar a quien más tiene. Cambiémoslo.
Ya no nos dan miedo
Hasta hace poco, los desarrolladores de robots no los diseñaban con formas humanas porque eso nos generaba cierto recelo. En unos años eso ha cambiado por completo y ya nadie ve problemático tener humanoides a su lado. Solo hay que ver cómo “China entrena robots como alumnos en un aula: aprenden a preparar café y hacer tareas domésticas” (Euronews). El mecanismo es muy sencillo: los robots copian los movimientos que los humanos graban en una nube y, después, “los robots se colocan en entornos reales cuidadosamente diseñados, como salones y talleres industriales, donde practican acciones cotidianas”.
No caigamos en la trampa
Estoy de acuerdo con Sweet Carol en Bluesky: “No caigamos en esta trampa. No hay que quitar las cocinas: hay que recuperar el tiempo para cocinar. Sólo hay que seguir el rastro de a quién irían los dineros para saber quién promueve está mierda”. Esto lo dice también el gran Karlos Arguiñano: ¿de qué te sirven los títulos y los másteres si no sabes cocinar unas lentejas y una tortilla de patatas? No hay mejor resumen: debemos pasar tiempo en la cocina, sobre todo con nuestras hijas e hijos. Y eso implica, también, pasar por el mercado y comprar productos frescos que habrá que manipular. No hay excusas: solo tenemos que reordenar las prioridades.
Se acabó el Metaverso. O casi
Ni Second Life ni el Metaverso. Igual a la tercera va la vencida pero, de momento, ya hemos visto fracasar por dos veces ese espacio virtual en el que nos relacionaremos, veremos conciertos, mantendremos reuniones… Parece que al ser humano le va el contacto humano. Toda una novedad. “El cierre del metaverso de VR de Meta se producirá de forma escalonada, pero rápida, ya que se iniciará la próxima semana” (Trecebits). Sin embargo, “según Meta, esta reorganización estratégica no supone que decaiga el interés por la Realidad Virtual”. Será para justificar la inversión que hicieron algunas marcas en su producto.