Sin pena ni gloria

Ante situaciones desesperadas, medidas desesperadas. Dicho esto, solo añadiré que a Aitor Elizegi los socios le eligieron para que tomara decisiones y lo está haciendo. E incluyo una petición: que no nos tomen por tontos, especialmente, quienes ya lo hicieron cuando Fernando Llorente se marchó, esto es, su entorno y los medios que le aplauden. Ojalá juegue y marque muchos goles, pero que no espere el calor de este aficionado. Llorente abandonará el fútbol pronto, sin pena (con una gran carrera y mucho dinero ganado) pero también sin gloria. ¿En qué estadio derramarán lágrimas por su adiós?

El dinero iraní

En El País han informado de cómo Vox financió la campaña de las europeas de 2014 (las anteriores elecciones al parlamento de todos en Bruselas) con dinero de una parte de la oposición iraní que se basa en dos pilares: una estructura religiosa fuerte y una organización interna militar, por lo que hemos leído en diversos blogs y noticias estos días. La respuesta del partido de ultraderecha ha consistido en reconocerlo y aclarar que nada es ilegal. Pero nadie está hablando de legalidad, sino de ética y morro. La primera les falta para coger cualquier dinero y el segundo les sobra para acusar, además, a Podemos de hacerlo.

Colaboracionismo es esto

Sinceramente, no me lo esperaba: pensaba que Rosa Díez, en sus habituales diatribas tuiteras, cargaría contra Vox por su falta de pureza, que es lo que siempre le sobra a la líder de UPyD (y a todos los de UPyD, en general), según ella misma. Pero, no: la ex consejera vasca del PSE ha colaborado activamente en el blanqueo de Vox con tuits en los que deja claro que el partido de Abascal no ha colaborado en ningún asesinato, como sí han hecho “los socios parlamentarios de Sánchez”, según ella. Primero, miente. Segundo: se es antifascista o no se es, en todo momento y lugar. Y Díez no lo es.

Casado y las dos Españas

Empiezo a pensar que Casado no ha entendido bien lo de “las dos Españas”. Para el líder del PP, hay dos Españas claramente: una, la “gorda”, la “tocha”, por la que hay que pelear, la que tiene que liderar junto a Ciudadanos y Vox. Y otra, la suma de unas comunidades que le importan entre poco y nada. Si hay que someter a los andaluces a la dictadura de lo rancio, se les somete; si hay que mentir sobre los vascos de la CAV y los vascos de Nafarroa, se miente; y si hay que llamar ignorantes a los asturianos, se les llama. ¿Así va a sumar? En su mente seguro que todo tiene sentido.

Los grandes bancos españoles

Sí, ya sé que el BBVA es vasco. Y que dure muchos años la parte que no se ha ido a Madrid a facturar y tributar. Pero vayamos al grano: el recorrido de Francisco González, resumido como lo ha hecho Casimiro García-Abadillo en El Independiente antes de asestar el último golpe, el del espionaje controlado por el banquero, es aterrador. Lo último, como cuenta el director de este digital, es contratar a Villarejo entre 2004 y 2017. Según el medio, solo en los últimos cinco años de esa relación, BBVA abonó más de 5 millones de euros a las empresas del ex policía que pinchó 4.000 teléfonos para la entidad.

Ya no es una casualidad

Lo lamento muchísimo por los profesores e investigadores de la Universidad Rey Juan Carlos, pero es evidente que en esos despachos alguien tomó decisiones muy, muy equivocadas. Tanto es así que el Tribunal Supremo ha invalidado un curso que, de modo on-line, permitió a 200 mandos policiales sacarse fraudulentamente el grado de Criminología. Quienes se matricularon solo cursaron 60 créditos, muy lejos de los 180 que exigía una diplomatura antigua o los 240 que componen hoy un grado universitario. Otra mala noticia que quedará en los buscadores para perjuicio de la URJC.

Abascal y Vox, mejor sin voz

Argemino Blanco, corresponsal en Nueva York, lo tiene claro: no podemos repetir con Abascal y Vox los errores que los periodistas estadounidenses cometieron con Trump durante su campaña. Mientras le regalaban minutos de atención aunque solo sea para criticarlo, difundían sus mensajes y le convertían en una víctima. Yo lo tengo claro: solo podemos mencionarles si vamos a señalar sus mentiras, sus engaños y sus atrevimientos. Es un error que se difundan entrevistas en las que nadie contradice sus barbaridades. “Error” que algunos cometen con total conciencia e incluso yendo de progres.

El fenómeno explicado en un tuit

Chucky resume muy bien en Twitter cómo algunos medios están colaborando en el crecimiento de la extrema derecha española: “La tele: ‘Preocupante el auge de la extrema derecha en nuestro país. Nadie sabe a qué se debe realmente. Estamos preocupadísimos’. Also la tele: ‘Veamos qué cosas nos tiene que decir este señor facha de Vox llamado ‘Facha McFáchez’ durante esta entrevista de más de 18 horas’”. Evidentemente, este “tuitstar” (con más de doce mil seguidores) exagera y provoca el chiste, pero el mecanismo es así de sencillo, no hace falta una reflexión compleja.

Otra mala noticia: un informativo menos

Precisamente estaban haciéndolo bien en Cuatro: al estilo que está imponiendo ETB, sobre todo en programas como “En Jake”, en los espacios informativos de esta cadena iban desmontando con pantallas gigantes y explicaciones las mentiras de Vox. La semana pasada, sin embargo, supimos que estos espacios se cancelaban. También nos enteramos de que, al mismo tiempo, Risto Mejide iba a presentar un programa para desmontar bulos. Bienvenido sea, pero no puedo evitar que me invada el escepticismo: un publicista metido a sohwman no sustituye a un equipo de periodistas.

Los periodistas necesitan ganar dinero

Al mismo tiempo nos enterábamos de un ERE en uno nuevo medio: PlayGround, que ha pasado de ser un referente de crecimiento en Internet a tener que despedir a la mitad de la plantilla si quiere tener una posibilidad de sobrevivir. ¿Por qué? Algunos apuntan a que Facebook ya no les envía tráfico, pero no lo creo: casi nadie iba a la web y sus famosos vídeos simplemente eran compartidos y consumidos en las redes sociales. En resumen: a ellos les faltaba un modelo de negocio, y a todos nos falta capacidad de concienciación para dejar claro que la información hay que pagarla directamente o con publicidad.

Borja, ¿qué nos estás contando?

A Borja Sémper el acuerdo del PP con Ciudadanos le parece bueno. A Vox, también. Tanto que va a apoyar a ambos partidos para que lleguen a la presidencia del parlamento y del gobierno andaluz. Entonces, ¿qué nos ha estado contando hasta ahora el candidato vasco del PP, cuando protestaba más alto que con fuerza por el posible pacto de su partido con la extrema derecha? ¿O qué pretende contarnos ahora? ¿Qué ha cambiado, en definitiva, en los hechos para que cambien los discursos? Lo que permanece constante es que algunos se creen más listos (y molones) que los demás.

Cara de hormigón armado

Reconozco que llevo muy mal que los políticos nos tomen por tontos, que se crean que no tenemos memoria, ni capacidad de crítica o análisis, que somos borregos capaces de comer hoy pienso de un tipo y mañana, de otro, solo porque nos lo sirven ellos. Así que la cara dura de Alfonso Alonso me ha indignado, no solo porque haya sido capaz de sugerir que el PNV está dispuesto a pactar con Vox, sino porque es su partido el que se ha entendido con la extrema derecha después de que él haya laminado a todos los posibilistas en el PP vasco colocando e incluso fichando perfiles mucho más duros.

Nada ha cambiado

Las siglas PP hoy corresponden, más que nunca, a PariPé. Porque ni se indignaron ante la propuesta de Vox ni se soliviantaron algunos barones. Hoy está claro que todo fue parte de una puesta en escena en la que la derecha (PP y Ciudadanos, que ya verá cómo se lo explica a Verhofstadt) se asombraba ante las exigencias de la extrema derecha para pasarles el cepillo y acabar llegando todos a un acuerdo. Pero como bien resume César Calderón en Twitter: “El cambio fundamental desde el documento de ayer de Vox hasta el de hoy del acuerdo es fundamentalmente de tono, el espíritu es muy similar”.

El guion marcado

Un gaztetxe es recuperado en Iruña sin que medie desalojo porque los okupas, simplemente, no estaban. Asirón gobierna la ciudad y el departamento navarro de interior están en manos de Bildu, pero los okupas que no okupan y los grupos que les apoyan señalan a Uxue Barkos, una independiente de GeroaBai, y al PNV en Navarra. ¿Por qué? Por exigencias del guion, por supuesto, y porque algunos en Nafarroa se piensan, como el PP en España y en la CAV, que no nos damos cuenta de nada, tampoco de lo poco que les importa a los que escribieron el guion y lo interpretan que todo esto le venga de maravilla a UPN.

Comisiones Cuñadas

Un error lo puede cometer cualquiera, incluso una organización con más de 50 años de historia puede cometer uno bien grande, como CC.OO., que ha convocado junto a UGT “dos horas de paro por turno” contra la reforma laboral el 8 de marzo, fecha en la que el año pasado las mujeres protagonizaron una huelga histórica. El error puede ser de planteamiento o de comunicación, pero en el error no se puede ahondar, como hizo el community manager de CC.OO. en Euskadi, señalando, como un cuñado típico de chiste, a quien lo había difundido mal porque, claro, nosotros no sabemos. Solo sabe él.

Cuando avanza el fascismo

Cuando el fascismo avanza todo lo demás retrocede: no es ninguna casualidad que Vox haya puesto como condición para su apoyo al pacto entre PP y Ciudadanos en Andalucía que se retroceda en materia de violencia de género o en materia de memoria histórica, como publicaba también OK Diario, el diario de Inda que pasa de pepero a voxero con pasmosa facilidad. El fascismo avanza, decía, y retrocede la seguridad de las mujeres y llamar al franquismo por su nombre, pero esto es solo el principio. Vox va a pedir mucho más, porque el fascismo es un monstruo que solo avanza devorando.

Pero, Pablo, ¿qué dices?

Reconozco que la primera respuesta de Pablo Casado a la exigencia de Vox de retirar el pacto contra la violencia de género me gustó. Pero poco tarda el que más manda en el PP en ponerse en su sitio y, de paso, en ponerme a mí (la estupefacción permanente ante tanto atrevimiento) y a Borja Sémper, que no puede ir de guay cuando pertenece a un partido así. Casado finalmente aprovechaba la violencia machista para hablar de independentismo, kale borroka, y el gobierno socialista. Decía Casado que no admite lecciones, y se nota: tanto atrevimiento solo puede ser fruto de una ignorancia ambiciosa.

Vox dice que solo les hagamos caso a ellos

El problema, según los de Vox, es que no les hemos entendido cuando han puesto como condición para el apoyo al cambio de gobierno en Andalucía abandonar un pacto contra la violencia de género. Los de Vox también dicen, vía Twitter, que cuando queramos saber algo de Vox les hagamos solo caso a ellos porque los medios solo manipulamos. No cabía otra explicación, claro. ¿Se imaginan diciendo eso al PNV, Bildu, PSE o PP? Bueno, alguno de Podemos dijo algo parecido. Lo que tiene narices es que Vox esté haciendo que parezcan moderados los de Ciudadanos.

La verdad no va con ellos

Tiene gracia que precisamente en el Twitter de Vox alerten del peligro que tienen los medios, que manipulamos, y al mismo tiempo Cristina Seguí, destacada miembro de este partido desde su creación, haya usado OK Diario (otra vez) para intentar colocarnos un bulo: un Guardia Civil, al parecer, borracho, había montado una trifulca en un bar de Almería. Según la versión de Seguí, le habían agredido por llevar una camisa con la enseña de España y, por supuesto, el bar es un nido de “podemitas”. El periodista Fermín Grodira cuenta cómo llamó a Seguí para informarle y ésta le despreció.

De aquellos polvos…

Estoy muy de acuerdo con la teoría que explica el crecimiento de Vox con el modo en el que algunos medios han usado enfoques irresponsables en temas como la inmigración o la inseguridad. Pero no solo se trata de las noticias: ficciones históricas más ficciones que históricas han ayudado a fijar ese relato de la España que Dios creó al octavo día. Y gracias por ejemplo a Isabel, Vox ha podido ilustrar su españolismo en el aniversario de “la liberación de Granada” según su propia versión del mundo. El profesor de Historia, Miguel Martínez, denunciaba en Twitter esta utilización.

Viven de la venganza ajena

Uno de los tuits que más me ha impactado en este cambio de año es el de Maria Jauregi, hija de Juan Mari Jauregi, asesinado por ETA en Tolosa en el año 2000. Maria escribía: “Os agradecería que no utilizarais el nombre de mi aita. Está claro que no tenéis ni idea de cómo era. Mila esker”, en respuesta al tuit que Vox Guipúzcoa (así, con “u” y tilde) había lanzado asegurando que Pedro Sánchez e Idoia Mendia traicionaban la memoria de los socialistas vascos asesinados por ETA. Por desgracia para Jauregi, a los de Vox no les importa no saber cómo era su padre.

Y viven de los bulos

Son varios los periodistas y expertos en comunicación política y/o on-line que coinciden: Vox ha crecido como opción de voto gracias a los bulos en Internet. Bulos que cuesta desactivar y que se generan mucho más rápidamente que lo que se neutralizan, bulos que necesitan de perfiles que los muevan, y por eso aparecen constantemente usuarios en Twitter incluso sin nombre que, simplemente, meten cizaña y dinamizan el bulo, bulos que tocan lo que a la ciudadanía le mueve porque políticos, medios y agentes sociales poco responsables lo han colocado en las agendas.

Un ejemplo

No hay policía, juez, animalista ni periodista que haya dado con el perro que, según uno de los últimos bulos que mueve la extrema derecha, va a ser sacrificado por orden judicial después de haber mordido a un ladrón de origen rumano que había sido detenido más de 20 veces y ha perdido varios dedos por ese ataque del animal. La policía de Huelva, donde sitúan el hecho webs de origen sospechoso y dinamizadores de bulos de extrema derecha, ni siquiera tiene constancia de la existencia de ese delincuente habitual. Pero mientras los medios hacen pesquisas, el bulo crece imparable.

Cuestión de coherencia

Llevo meses repitiéndolo en esta columna: se es antifascista o no se es. Y no hay nada mejor para el fascismo (y peor para el antifascismo) que el postureo. Porque quien finge que se opone al fascismo y, al mismo tiempo, le ha dado aire, le alimenta dos veces. Miquel Roig, que acaba de abandonar la corresponsalía en Bruselas y nos deja a muchos huérfanos, pide coherencia a esos partidos que, como Podemos, sostienen un discurso contrario pero luego votan con las formaciones de extrema derecha o buscan fotos con Tsipras, que desde el primer momento gobierna con el Salvini griego.

Sí, es esta gente

También llevo semanas recordándoles que los votantes de Vox en Andalucía no son todos de extrema derecha. Muchos indignados que siguen sin respuesta le han dado una oportunidad a quien promete ahora ira y fuego. Pero entre los votantes de Vox, por supuesto, es probable que estén quienes han arrancado por cuarta vez la placa que en Aluche, Madrid, colocaron en recuerdo de Yolanda González, bilbaína asesinada por la extrema derecha en 1980. Iñaki García Arrizabalaga tuitea con bastante acierto: “Hay que tener la sangre muy envenenada” para atacar repetidamente la memoria de una víctima.