Que no pase de hoy

Vox es un partido político legal y hay gente que le vota. Tengo que resignarme ante ello aunque no lo entienda, como tampoco entiendo la desmemoria de las vascas y los vascos que perdonan a la izquierda abertzale su fascismo. Será que tengo pocas entendederas, como se decía en el siglo XX (memoria sí tengo, al parecer). Y sigo con lo que no entiendo: no entiendo que nadie en el Athletic de Bilbao se diese cuenta de que Amaia Martínez y un par de afiliados de Vox usaron una visita al museo (según se dice) para grabar un vídeo a favor de que la selección española juegue en San Mamés. No lo entiendo. No paso de hoy sin decirlo.

¡Vaya!

Hablando de Vox, “el grupo de extrema derecha Patriots for Europe, en el que está inscrito la formación ultra española Vox, tiene que devolver 276.967 euros de fondos de la UE que utilizó de forma indebida en 2024” (El Diario). “Este grupo ultra tiene otra investigación pendiente por la utilización de ayudas por 4,3 millones de euros cuando tenía como denominación Identidad y Democracia entre 2019 y 2024”. Seamos sinceros: ¿nos sorprende? Esos 276.967 euros se fueron en “donaciones impropias”, “infringir las normas de contratación pública” y “conceder contratos mediante procedimientos irregulares”.

La diferencia

La mano derecha de Pedro Sánchez ha sido condenada a 24 años; la mano derecha de su mano derecha, a 19; y la mano derecha que sustituyó a la primera mano derecha sigue pendiente de juicio (y huele igual de mal, cuando menos). Mientras todo esto pasa sin consecuencias ni responsabilidad políticas en España, uno asiste atónito a noticias, condenas y consecuencias: “Peter Murrell, exdirector ejecutivo del Partido Nacional Escocés y exmarido de Nicola Sturgeon, ha sido condenado a cinco años y tres meses de prisión por apropiarse indebidamente de 400.000 libras esterlinas de fondos del partido” (Euronews).

Euskadi, como siempre

Ya sé que la noticia es de la semana pasada, pero me resistía a dejarla pasar como si nada y la he guardado en mi lista de temas para la columna hasta que he encontrado un hueco. Un hueco para expresar que en Euskadi algunos no han cambiado nada: “Insultan a policías y ertzainas en el registro de un detenido por su relación con Hezbolá. Los concentrados insultaron a los agentes llegando a pedir que les fusilasen: ‘Policías al paredón’” (The Objective). Junto a estas amenazas, los de siempre gritaban “Palestina, resistencia”, dejando claro que algunos usan el dolor de Gaza para sus mierdas. Sus putas mierdas de siempre.

Hablemos de fútbol

Esta noche, entre el viernes y el sábado, Bielsa se la juega ante La Roja. Pero no vengo yo a hablar del Mundial, sino de un personaje que ya pasado por la columna: Anas Laghrari, que lo mismo ayuda a Laporta con sus palancas que susurra al oído de Florentino Pérez (algo que casi nadie puede hacer). Pues bien, el “financiero”, como le llaman en Vozpópuli, es el encargado de cambiar la naturaleza del Real Madrid (de Club a Sociedad) sin que se note: busca “captar inversión y cristalizar una valoración récord que además permita a los socios convertirse en ‘propietarios económicos’ sin transformar formalmente la entidad”.

Un programa de un solo punto

El PP vasco tiene un programa de un solo punto: el PNV. A la entrevista a Javier de Andrés en Vozpópuli me remito: en once preguntas de doce responde hablando sobre el partido de las y los de Aitor Esteban. Preguntas como “¿cree que crecerán en las autonómicas del 2028?”, “¿qué balance hace de estos tres años al frente del PP vasco?”, o “¿dónde ve al PP vasco en el 2028?”, su respuesta también es hablar del PNV. ¿Propuestas propias? ¿Proyectos para la ciudadanía vasca? ¿Ideas para ponerlas encima de la mesa durante una entrevista amable? Cero. Ninguna. ¿Rumbo propio distinto al de Isabel Díaz Ayuso? Tampoco.

Y con el mazo, dando

Leo en el Huffington Post que “la princesa Leonor y la infanta Sofía lo dan todo con Bad Bunny tras su encuentro con el papa”. Pocas veces podremos utilizar mejor lo de: “A Dios, rogando, y con el mazo, dando”. Que a mí me da igual, eh, que entiendo que a las chavalas les guste Bad Bunny, y es evidente que el recogimiento de las vigilias y las celebraciones sin emisión en directo no va con ellas, que primero son Borbón y luego, lo demás. Ya lo dice el cantante: “el sábado teteo, el domingo misa”, como bien recoge la autora de la crónica, Marina Prats (porque yo me confieso incapaz de entender al puertorriqueño cuando canta).

No solo es el IVA a la hostelería

Hay alguien en el gobierno español, la agencia EFE, RTVE y otros medios y agencias clave, que maneja muy bien la agenda mediática en España. La visita del Papa es el mejor ejemplo: durante días no se ha hablado de otra cosa, dando un respiro al PSOE. Pero hay otros: “La Comisión Europea pide a España que revise el IVA reducido en hostelería”, alertan en la web del ente audiovisual español (y así se ha extendido la noticia). ¿Es cierto? Sí. ¿Es la única petición? No. Básicamente, la Comisión pide una subida de la recaudación reduciendo las exenciones. Y también “avisa sobre la falta de vivienda social”. Por cierto.

Sigamos hablando de Palestina

No podemos dejar de hablar de Palestina porque Netanyahu no ha dejado de dar la orden de matar: “Israel asesina a un bebé de siete meses en Cisjordania y bombardea un campo en Gaza”. Al acercarse a un control una familia al completo en su coche (el padre, que es profesor de la universidad de Belén, la madre, el hijo mayor, el pequeño y la abuela de ambos), la policía disparó y una bala alcanzó en la cabeza al más pequeño. Y en Gaza, “en el campo de desplazados de Jawazat, un bombardeo mató a ocho personas el sábado”. Solo el fin de semana y solo en Gaza, al menos 19 personas han sido asesinadas, según El Salto.

El mundo, en sus manos

Las y los palestinos mueren por decenas cada semana, en Líbano y en Irán los bombardeos siguen matando a gente; en Ucrania, Rusia ataca a la población civil cada vez que los invadidos hacen algún avance, y solo estoy mencionando los conflictos más flagrantes y en los que EE.UU. tiene una implicación directa. Tampoco detallo la situación interna de aquel país, en el que los problemas graves (como el consumo de fentanilo o la economía) no se han solucionado. Me limito a señalar lo evidente antes de mostrar, en la cuenta en X de Sandro Pozzi, a Donald Trump dormido durante un acto en su despacho oval. Otra vez.

¿Por qué aquí?

Quienes han querido destruir siempre la Ertzaintza lo que peor están llevando es que el consejero de Interior hoy sea Bingen Zupiria: la manera en la que ha asumido los hechos desde el primer momento y ha dado explicaciones en el Parlamento a petición propia es inapelable, y sus reflexiones no pasan desapercibidas. Por ejemplo, su respuesta a Gorka Ortiz de Guinea, que arranca preguntándose “¿por qué aquí?” ha sucedido lo que sucedió el sábado. Y “por qué aquí” seguimos sin debatir no el modelo policial, sino el modelo de convivencia con el pasado de cada uno, pero también con unas bases éticas y con unas instituciones cuestionadas.

Siete agentes de baja

Gracias precisamente a esas explicaciones sabemos que “siete ertzainas resultaron heridos y permanecen de baja laboral” (Orain). No discuto que, vista la violencia de las imágenes (que nunca debió darse), haya contusiones, pero, ¿de verdad los sindicatos van a proteger acríticamente a los ertzainas que han aporreado la reputación del cuerpo? ¿Los siete tienen lesiones incompatibles con su trabajo? ¿Están de baja por el impacto emocional personas entrenadas para hacer lo que hicieron (en un momento en el que no debían)? No lo pregunto en voz alta para dar la razón a los provocadores: es lo que debemos preguntarnos todos.

A ver

Puedo ser absolutamente crítico con la actuación de algunos ertzainas, y preocuparme por la toma de decisiones de los agentes, y afirmar, al mismo tiempo, que a mí no me da lecciones de solidaridad ni de pacifismo una persona condenada por pertenencia a banda armada, con más de 40 delitos de kale-borroka en su historial, que cuando le detuvieron llevaba una pistola y que, en las imágenes, se le ve encararse a un policía y agarrar a otro (lo que no debió ser resuelto con violencia, sino con inteligencia). José Javier “Jotas” Oses exhibe ahora un victimismo renovado después de haberse enjabonado con el sufrimiento palestino.

Cuando los solidarios importan más

Sí, apoyé expresamente la primera flotilla hacia Gaza. Después de conocer el Palestine-washing que pretendían hacerse algunos participantes fui perdiendo mi entusiasmo. Condené la humillación gratuita de Itamar Ben Gvir a los integrantes de la actual flotilla. Y con los porrazos inexcusables de Loiu, aborrecí la violencia policial en mi país pero también acabé por desencantarme: ¿los solidarios tenían que parecernos, por lo menos, igual de importantes que las víctimas de Gaza? Vistas las imágenes, que recoge en X con sorna el ministerio israelí de exteriores, en otras partes del mundo también lucen protagonismo y provocaciones.

El apoyo iraní

Los agentes de la ertzaina gestionaron tan mal las provocaciones y el victimismo profesionalizado (eso también lo vimos), que la dictadura iraní ha utilizado la violencia (injustificable) para hacer uno de sus vídeos generados con inteligencia artificial comparando lo que sufrieron los de la flotilla (los del Palestine-washing) con el bombardeo de Gernika. Y los que son capaces de cerrar los ojos ante la instrumentalización del dolor sienten alborozo como si el régimen iraní se hubiese convertido en un gobierno de luz después de ser masacrado por EE.UU. e Israel. Pues no, los principios no cambian en función de los enemigos.

Inteligencia o violencia

A uno le define a qué dedica su tiempo: a mí me ocupa la imagen de mi país, Euskadi, y de sus instituciones. Por eso estoy profundamente preocupado por lo que vimos el sábado en el Teleberri, pocos minutos después de que sucediera, y las imágenes que hemos ido observando después de lo que pasó en Loiu. Y es inadmisible e inexcusable. Los agentes que no supieron resolver la situación y que, en vez de a la inteligencia, recurrieron a la violencia, deben ser investigados y, si cabe, sancionados. Y lo creo firmemente precisamente porque siempre he defendido a la Ertzaintza y a quienes la conforman.

El papel de los sindicatos

Las últimas elecciones sindicales de la Ertzaintza las ganó EUSPEL después de una serie de protestas en las que, hablémonos como adultos que somos, la Ertzaintza tiró por el desagüe parte de su crédito. ¿El resultado? Un sindicato poco dado al diálogo, empoderado, y unos sueldos todavía más altos que, desde luego, los que emplearon las porras en Loiu no se ganaron. ¿Y ahora? Precisamente los sindicatos tienen que ser especialmente quirúrgicos porque sin institución no hay trabajadoras ni trabajadores. Amparar a los investigados (¿cuántos cogerán oportunas bajas?) de modo acrítico no será justo para nadie.

No, no es el modelo policial

Que el debate sobre el modelo policial lo ponga sobre la mesa la misma izquierda abertzale que ha querido cargarse a la Ertzaintza desde antes de su nacimiento debería de ser una alerta roja. Sin embargo, muchos agentes políticos y comunicativos vascos compran la mandanga como si no hubiese pasado todo lo que ha pasado. Y hablémonos como adultos también en este tema: ¿cuál es el otro modelo policial? ¿De verdad queremos agentes sin armas? Debatamos sobre seguridad: sobre cómo incrementarla. Y debatamos, porque claramente es necesario, sobre qué falla en la capacidad para la gestión de situaciones de algunos agentes.

Palestine-washing

De la misma manera, no podemos hablar de la solidaridad con Palestina sin mencionar que algunos están haciéndose un enjabonado con el dolor de aquel pueblo y la masacre israelí. Dos condenados por pertenecer a ETA estaban en el grupo que se blanquea y que recibió unos palos que nunca, de ninguna manera, tenían que haber recibido. Porque ni ese Palestine-washing, ni las provocaciones, ni el victimismo profesionalizado tenían que haber sido gestionadas de la manera que se gestionaron. Insisto e insistiré: nada lo excusa. Y las sanciones que se concreten después de la investigación no pueden ser eludidas. Ni diluidas.

Una cuestión de país

Escribo esta columna porque es mi obligación: no puedo mirar hacia otro lado ante algo que nos horroriza a muchas vascas y muchos vascos. Y la escribo con el convencimiento de que siempre, siempre, he defendido a la Ertzaintza, y estoy legitimado para pedir autoexigencia, autocrítica y umbral ético elevado. Las explicaciones las dio muy bien Bingen Zupiria (y negarlo es como negar los hechos en Loiu). Pero la Ertzaintza tiene que asumir cómo ha empañado la imagen de Euskadi y de las instituciones vascas, y tiene que intervenir, sin excusas, para repararla en la medida de lo posible. Porque el daño ya se lo han hecho algunos agentes.

Es grave

Las juventudes de EH Bildu, un partido que hace solo unos días hablaba de alternancia en el gobierno vasco, pintan, ensucian y ejercen la violencia directa (los eufemismos, para quien los quiera) sobre sedes de instituciones o partidos políticos y mobiliario urbano. ¿Por qué? Porque Ernai ha entrado en una competición con GKS en la que perdemos todas y todos. Como si las y los de GKS, además, no fuesen a votar a Bildu en las próximas elecciones, sean las que sean. Pero la tensión dentro de la izquierda abertzale está ahí, es visible y sucia (en un amplio sentido), y está cebada con la romantización de la violencia, ¡qué inmenso error!

Los otros

Los otros fascistas, los de derechas y españoles, muestran su “hartazgo” por “los ataques del PP”: “Luego nos pedirán hacer presidenta a Guardiola”, lamentan en Vozpópuli. Más allá de que me gusten tan poco como los fascistas vascos y de izquierdas, doy la razón a Vox: el PP de Núñez Feijóo tiene como mecánica la de meterse con las personas con las que luego pretende alcanzar acuerdos. Lo hace con ellos, lo hace con Junts y lo hace con el PNV (que ya le ha dicho que con Vox, ni a por euros). A esa estrategia hasta el más incapaz puede encontrarle el fallo, pero Núñez Feijóo, Tellado, Muñoz, Martínez-Almeida ni Díaz Ayuso dan con el error de base.

“El Ebitda o la vida”

Iñigo Sáenz de Ugarte clava en su titular en El Diario lo que hemos visto y oído sobre lo que pasa en la Sanidad de Madrid: “Una grabación del responsable de una de las mayores empresas privadas sanitarias de Madrid desvela las consecuencias del modelo sanitario de Ayuso. Aumentar las listas de espera puede servir para que crezcan los beneficios de los centros hospitalarios privados”. Es Pablo Gallart (que se sepa) el que pide que se alarguen esas esperas en la comunidad de Madrid, donde su empresa, Ribera Salud, gestiona hospitales públicos al mismo tiempo que su negocio privado. Ante esto no cabe mesura: con todo contra ello.

“Israel sigue quemando vivos a los palestinos”

Igual de acertado pero mucho más dramático, incluso, es el tuit de Javier Espinosa en el que este periodista (se nota el oficio) resume lo que sigue pasando: “Israel sigue quemando vivos a los palestinos en Gaza. Difícilmente veremos una mención sobre esto en la mayoría de medios occidentales”. Ante esto tampoco cabe la mesura ni lo políticamente correcto: Netanyahu, su gobierno de ultras y su ejército deshumanizado merecen todo el desprecio del mundo (literalmente) y las condenas más altas que los tribunales internacionales puedan imponer. Y los colaboracionistas de este genocidio también tienen que ser tratados como lo que son.

Trump se duerme en las reuniones de su gabinete

Si la tragedia en Gaza no fuese la que vemos, si Putin no fuese un imperialista verdaderamente peligroso, si Trump no fuese a colocar al ejército estadounidense en un territorio soberano como es Venezuela (gobernado por un incapaz que parece sacado de ‘Padre de Familia’, sí, pero soberano), sería gracioso que el risketo se durmiese en las reuniones de su gabinete. El septuagenario (el año que viene cumplirá 80) está para retirarse y jugar al golf, pero la nación fallida estadounidense lo eligió por sus chistes sobre las capacidades de Biden. Ahora él no es capaz de mantenerse despierto en una reunión de asuntos que afectan directamente a su país.