23.400 € menos

Algunos generan más gasto que lo que aportan: el ayuntamiento de Lekeitio ha hecho público en Twitter que limpiar las pintadas en las fachadas del municipio ha costado 23.400 €. Un dinero que no puede ser destinado a otras funciones porque algunos han decidido que tiene que gastarse en devolver la dignidad al municipio borrando sus mensajes, como sucederá en Hondarribia. Llevamos semanas hablando de los youtubers que se van a Andorra, pues bien harían los del spray en mudarse porque su aportación a la sociedad, en ideas, acciones y lo que dan y quitan en impuestos, está clara.

Bárcenas tira de la manta

Sabíamos que iba a pasar, entre otras cosas, porque el propio Luis Bárcenas amenazó con hacerlo varias veces, y con especial énfasis si su mujer entraba en la cárcel, como finalmente ha sido. El extesorero del PP ha condensado en un escrito que ha remitido a la fiscalía anticorrupción que Mariano Rajoy no solo conocía la contabilidad B del PP, sino que destruyó la documentación… De la que Bárcenas se guardó una copia. Una documentación que explicaría la existencia de una caja B desde 1982 con “donaciones recibidas por el Partido Popular se cambiaban con contratos públicos” (El Plural).

Sánchez blanquea el fascismo

Mientras leía este titular en El Confidencial: “Sánchez alaba el ‘sentido de Estado’ de Abascal por facilitar los fondos UE”, mi cerebro lo iba traduciendo por otro. Este: “Sánchez blanquea el fascismo”. Si por algo se caracteriza el primer gobierno de coalición de la historia de España es porque sus dos líderes se preocupan más de las próximas elecciones que de la gestión, y cuando el del PSOE decía lo que hemos leído, sin duda, pensaba en cómo achicar el espacio al PP. Y si para perjudicarle hay que poner en valor a un partido de extrema derecha, lo hace. Algo impensable en Francia o Alemania.

Iglesias lo ratifica

En este otro titular y subtítulo de Público hay mucho de lo que acabo de describir. En él, destacaban esta frase de Iglesias: “Se lo digo a Blackstone y a quien haga falta: todos los españoles tienen derecho a una vivienda digna”. Pues él es vicepresidente, esto es, al que le toca hacer y no decir. Pero en su respuesta a Teodoro García Egea dejaba más detalles: “Nosotros en el Gobierno hacemos política, ustedes aquí hacen el ridículo”. No: para hacer política están los parlamentos. En el gobierno solo se puede hacer política con decisiones y acciones, y estas en España o no se toman o no se ejecutan.

Entre ellos, también

Si ya me parece poco práctico (y menos recomendable) el empeño de los líderes del gobierno español por hacer política electoralista cuando lo que les toca es tomar decisiones, me parece totalmente reprochable que ambos partidos se echen las culpas de lo mal que va su propio gobierno, constantemente. Este titular en La Última Hora, el medio que ha promocionado Podemos, es muy gráfico: “Teresa Ribera contrata para gestionar los fondos europeos a una empresa sancionada”. No, no lo hace la ministra socialista Ribera, sino el gobierno español. A ver si de una vez se dan cuenta y dedican su tiempo a actuar.

La injusticia

Reconozco que he empezado a comentar algunas noticias cuando veo el Teleberri, como un viejo cascarrabias, que cada vez llevo peor ver que algunos se saltan las normas que son para todos, y que las injusticias directamente me cabrean, así que, sobre las declaraciones de la candidata a lehendakari de Bildu, he preferido no decir lo que siento y hacer mío el tuit de Iñaki García Arrizabalaga: “Leyendo las declaraciones de Maddalen Iriarte he sentido las mismas náuseas morales que cuando ETA se disolvió y pidió perdón por algunas víctimas de atentados y dejó caer ‘y el resto que se jodan, que bien muertos están’”.

Eso que se ahorra

He oído a hosteleros vascos hablar de “el milagro de Madrid”, y les entiendo: frenar esta pandemia tiene un impacto directo en sus negocios, y aunque haya ayudas a autónomos o a trabajadores, vía ERTE, todos preferirían abrir la persiana y peleárselo, como siempre, como hacen en Madrid… Porque ya ha dicho Ayuso que ella no será la que cierre la hostelería (las malas noticias que las den otros, esa es la política más fácil). Y ojo al milagro, porque “Madrid es la única comunidad que no ha impulsado ayudas directas a la hostelería por la pandemia”. Con este titular de InfoLibre la foto está por fin completa.

Cuidado, que avanzan los fascistas

En esta situación tan complicada, con una pandemia que no da tregua, un sistema sanitario muy erosionado (el vasco y cualquier otro), y una ciudadanía agotada, los fascistas se encuentran muy cómodos: lo suyo es el populismo, el alarmismo y el tuit asegurando que protegerán con firmeza a los que lo están perdiendo todo. Fascistas de aquí, fascistas de allí y de más lejos todavía: “Portugal reelige al conservador Rebelo de Sousa mientras la ultraderecha da un paso de gigante”, este es el resumen en Público de las elecciones del pasado fin de semana… Y de las que debemos tomar nota.

“Un pozo sin fondo”

No lo digo yo, un resentido antimonárquico nacionalistas vasco y, como tal, provinciano, lo explican así en Eldiario.es: “Solo en las últimas semanas Patrimonio Nacional ha adjudicado contratos para la conservación de los edificios del complejo de Zarzuela -donde está ubicada la Casa del Rey- por más de 500.000 euros en los que se incluye el mantenimiento de dos piscinas de verano y una de invierno”. Medio kilito que no se descuenta de la asignación de la Casa Real, sino que, como el mantenimiento de otros palacios o el parque móvil (el último coche blindado lo pagó el ministerio de Hacienda), lo abonamos aparte.

Otra victoria política de Sánchez

El poder no ha apaciguado a Pablo Iglesias, que sigue protagonizando su particular juego de tronos y moviendo fichas en Podemos para asegurarse una guardia de pretorianos en cada fila. Sánchez, sin embargo, ha optado por otra estrategia: aprovechar Moncloa para esperar en ella a que caigan los pocos enemigos que le quedan dentro del PSOE. Y parece que por fin es el turno de Susana Díaz, que no ganó a Sánchez en España ni gobierna en Andalucía. “Crónica de una muerte prematuramente anunciada”, titulan en El Plural, donde ninguna información sobre el PSOE es casual, precisamente.

El hito de nuestra vida

Antes de que conociéramos la existencia del coronavirus escribí en varias ocasiones que la presencia de antivacunas o negacionistas se explicaba porque a nuestra generación le quedaba demasiado lejos una guerra mundial o una pandemia. Ya hemos tenido lo segundo, espero que no tengamos que esperar a lo primero para que se nos quite la tontería. La vacunación real que empieza hoy es el hito de nuestra vida: la humanidad ha desarrollado un antídoto en menos de un año, lo hemos vivido y hemos sobrevivido. A partir de ahora, al gilipollas conspiranóico podremos llamarle por su nombre.

No, no es gracias a Sánchez

He defendido a todos los gobiernos que han mostrado un poco de responsabilidad durante esta pandemia. A las personas que han estado al frente de las instituciones les ha tocado gestionar el reto más complicado de su vida política… Y de la de cualquiera. Y lejos de tener ayuda, enfrente han tenido a oposición parlamentaria, periodistas, sindicatos y hasta judicatura encendiendo a la sociedad porque lo que define a un carroñero es que nunca deja pasar una oportunidad de engordar. Pero nada de esto justifica que la diputada socialista Pilar Cancela atribuya en Twitter a Pedro Sánchez la difusión de la vacuna.

La vacuna no es noticia para Otegi

Arnaldo Otegi es el único político en todo el mundo que sabía lo que había que hacer para frenar las crisis sanitaria y económica planetaria. La seguridad con la que siempre ha hablado levanta suspicacias en extraños y hasta propios que saben de qué va la gestión. Y ha hablado mucho, muchísimo… Hasta que ha llegado la vacuna. Parece que la definición del ministro Illa de que ese primer pinchazo era “el principio del fin” le ha afectado, como si a él también se le acabara el filón del virus. Y ahora, ¿qué? Pues ahora vuelven los retos de Bildu con crudeza: sus enormes contradicciones y sus atávicos problemas internos.

El “milagro” madrileño

El “milagro” de Madrid consistía en mantener abierta la hostelería, no hacer PCR y que Isabel Díaz Ayuso distrajese la atención a lo político constantemente. Nada define mejor lo que estaba pasando y ahora, por fin, se visibiliza, que este párrafo en La Vanguardia: “La reducción de los contagios fue innegable, como también que el número de muertos en esta segunda ola casi duplica a los fallecidos en Catalunya”. Como explican en la web del periódico: Ayuso exigía al gobierno español PCR en Barajas mientras ella usaba test de antígenos en las farmacias para dar las cifras. Y ahora la pandemia se come lo político y lo sanitario.

El antideportista

No me gusta Neymar. Ni como futbolista ni como deportista. Si sobre el césped el regate tiene que ser el medio y no el fin, en la cabeza del deportista la competición y el cuidado de sí mismo tienen que ser la prioridad. Pero Neymar no cumple con nada de esto y si es uno de los mejor pagados en el fútbol mundial es porque es el epítome de la industria que se ha creado en torno a un deporte muy tonto para jugadores muy listos, como lo definió Jorge Valdano. La última noticia del futbolista brasileño es la indignación que ha generado en su propio país “por una fiesta navideña para 500 invitados” (El Confidencial).

Feminismo. O no

Hace unos días escribía sobre los despidos en Podemos y sobre que no era una cuestión de formas, pese a lo que pudiera parecer, sino de fondo. Y la audiencia provincial de Madrid parece que lo ratifica cuando “concluye que no hay pruebas contra el que fuera abogado del partido de los delitos por los que fue expulsado de la formación”. Ojo, que el delito es este: “Podemos se inventó un caso de acoso sexual y laboral para despedir a José Manuel Calvente”. La resolución judicial debería de hacer temblar la sede de Podemos y hasta el gobierno español, en el que hay una ministra de Igualdad del partido de Pablo.

Las cosas del comer

Cuando más sé de Pablo Iglesias menos fiable me parece. Y de Pedro Sánchez solo me fiaría porque sé que es un superviviente y que a su lado, en un naufragio, siempre aparecería un tablón al que agarrarse. Pero ahí están, dirigiendo un país porque la alternativa es aún peor. Entre ellos, el de la confianza también parece un tema delicado: “Sánchez premia a Montero y castiga a Iglesias en el plan de gestión de los fondos europeos”, titulan en La Política Online, donde también explican que la gestión de esos fondos se hará entre gobiernos… Y no en sede parlamentaria como pretenden los del “todo mal” en la CAV.

La pandemia es cosa de todas y todos

Una pandemia mundial nos afecta y nos responsabiliza a todos. Por eso es una pandemia. A todos: a los que mantenemos el trabajo, a los que lo pierden, a los que tienen que negociar condiciones, a los que tienen que tomar decisiones y a los que les da todo igual y solo quieren salir de fiesta. Pero creo que solo una minoría está siendo verdaderamente responsable ante la situación: “Dos de cada tres españoles reclaman medidas más duras”, titulan en La Información. Y donde pone “españoles” podemos leer con total tranquilidad “vascos” que, cuando las restricciones aumentan, también aumentan sus quejas.

Uno que es responsable

Joe Biden será un presidente de EE.UU. al uso: participará en guerras, tomará decisiones neoliberales, será duro con los inmigrantes latinoamericanos (que no sean venezolanos o cubanos) y, por supuesto, tendrá que afrontar tiroteos y enfrentamientos raciales. Y con todo mejorará el histrionismo de Trump. Antes de dormir en la Casa Blanca, Biden se ha puesto la vacuna contra el coronavirus afirmando que “no hay nada de qué preocuparse” (República.com). De momento, empieza haciendo lo que es necesario. En Euskadi, seguro, veremos una foto similar con Urkullu.

Tenemos que volver a ser nosotros mismos

“Si no se consigue la inmunidad de rebaño no será por falta de borregos”, tuitea C-5. La frase tiene su gracia pero también guarda una de esas verdades molestas: esta pandemia nos ha aborregado. Durante el confinamiento se nos llenó WhatsApp de mensajes que intentaban manipularnos, y desde el verano se nos ha llenado la televisión y el periódico de voces que nos infantilizan y tutelan. Lo peor es que muchos se han dejado y, en efecto, están aborregados, quejándose a la vez de la relajación y la dureza de las medidas y señalando a políticos por no hacerlo a sí mismos en la terraza del bar.

«Hola a todos y todas»

En su partido y en su gobierno, Pablo Iglesias se toma la política como un juego de tronos continuo. Lejos de ser moderna, la suya es una política de corte, de maquinaciones y de rápidas huidas por los pasillos para adelantarse y anunciar antes que nadie la decisión que toque y, así, anotarse el tanto ante los súbditos. Como lo hace en Twitter todo parece más actual, pero no lo es. Y juega con fuego y las cosas de comer de todos: si Iglesias sigue tensionando el gobierno que vicepreside, intentando anotarse cada tanto después de retar a sus ministros, la cuerda acabará por romperse y lo celebrará el PP.

Cada gol en contra, derrota

Pablo Iglesias quiere que creamos que echa todos los pulsos, de este modo lo que consigue es que, cada vez que no se sale con la suya, creamos que lo ha perdido: “Pedro Sánchez ignora a Podemos y enviará a Bruselas su plan para recortar las pensiones”, leemos en Vozpópuli. Ni el titular ni el hecho son una anécdota: los medios a la contra cantan cada gol que meten al de Podemos y piden el VAR cada vez que los marca él. En cualquier caso, la política ni es el arte de competir ni el de asaltar, es el arte de sumar y llegar a acuerdos. Es decir: quien no diferencia la campaña de la legislatura, a la larga, está perdido.

Que miren hacia dentro

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias saben que tienen un problema: el Estado paga muchos sueldos a franquistas declarados, en forma de pensiones pero también en forma de salarios. Personas que se limitan a tolerar la democracia siempre que el erario público siga abonando lo que creen que les debe. Y lo peor es que si uno ve las tertulias políticas puede pensar que PSOE y Podemos han difundido argumentarios en los que intentan hacer creer que los que añoran el pasado tienen que parecer el pasado. Pero no: en Público vemos pantallazos de un chat de militares en activo que aplauden peticiones de fusilamientos.

Cortesanismo digital

Por muchos intentos que haga Pablo Iglesias por repetir aquella política cortesana, nunca llegará a la altura del personaje que nunca pasa de moda: el pelota real, el que dice a los que se sientan en el trono (o el consejo de ministros) lo apuestos que están cada día. Hoy escriben en digitales y hablan de YouTube, pero la intención es la misma: “Leonor, la reina de YouTube: los datos que confirman la popularidad de la heredera”, titulan en Vanitatis. La pieza va sobre el canal en YouTube de la Casa Real, que “es un éxito”, y sobre cómo los vídeos protagonizados por Leonor parecen los preferidos. ¿De quién? ¿Para qué?

El 20% considera mal

Seguimos con YouTube porque en Reason Why he encontrado una de esas noticias que no puedo evitar comentar: “El 20% de la audiencia considera que ver contenido en YouTube es como ver la Televisión”. Es un estudio a nivel mundial en el que señalan a la ciudadanía estadounidense como la que más comete este error: hasta el 36% de los espectadores no distingue entre la televisión y YouTube. Una gran equivocación: nada tiene que ver un canal de televisión con contenidos, los que sean, y una cadena de responsabilidad, con un agregador de morralla (lo que es YouTube sin el marketing).