¿Quién sabía qué?

A medida que sumo años felizmente doy más importancia a los fundamentos: tener claros unos pocos principios morales y, sobre todo, no olvidar la base de mi profesión. “Quién hace qué” es el periodismo más sencillo y, a la vez, más eficaz. Por eso, ante lo que estamos conociendo sobre lo que está pasando en Ceuta y, sobre todo, pasó en las horas previas al asalto, creo que la pregunta que hay que perseguir es: “¿Quién sabía qué?”. En El Periódico, Juan José Fernández ha hecho una de las mejores crónicas al respecto: “Interior recibió en julio siete avisos escritos, orales y telefónicos del CNI sobre Ceuta pero los vio insuficientes”.

Esto sí lo tenían claro

Lo que no era suficiente para el gobierno español, claramente, era el barco con el que navegaba Felipe VI, por eso, vía impuestos, la Armada le ha comprado el Hispania, por un milloncejo de euros, que a escote nada es caro. Es una noticia “vieja”, lo sé, de primeros de este mes que ya vemos partir, con especial congoja, pero no por eso es una noticia caducada: lo que nos cuesta la monarquía, con estos gastos tan bien repartidos en diferentes ministerios (aceptados incluso cuando Podemos formaba parte del Gobierno), sigue siendo un tabú en España. Incluso en esta España sin presupuestos generales desde la anterior legislatura.

Que se mueran los feos

Hay miles de artículos críticos con Donald Trump, básicamente, porque se lo merece. Pero el de Pablo Sebastián en Vozpópuli me ha llamado la atención por este pasaje: el presidente de EE.UU. abandonó Ankara en un avión militar, vía Londres, por un riesgo real de misilazo contra el Air Force One. Pero el avión presidencial sí despegó con la tripulación, las y los asesores, y las y los periodistas que suelen viajar con él, a quienes no se avisó ni del riesgo ni de la ausencia del presidente, que “se escondió en un contenedor de catering para fugarse”. “Que se mueran los feos”, pensaría Trump, cobarde, indigno y absolutamente criticable.

Hay que dejarlo claro

Uno de los problemas de nuestra civilización, con la que puede acabar Donald Trump, a la vez máximo exponente del problema al que me refiero, es que no hemos tratado a los imbéciles como imbéciles. No quiero deslizar después de este preámbulo que el alcalde de Labastida, Dani García Ruiz, del PP, me parezca un imbécil. Al contrario, me merece el máximo respeto como representante de la ciudadanía que es. Pero me veo obligado a señalar su último tuit hasta hoy: uno en el que se responde a Aitor Esteban, cuando el del PNV dice que él va con la selección vasca, que es “de Soria. Desciende de Soria”. García Ruiz ha mostrado su nivel.

Sábado, sabadete

“El sexo placentero y frecuente obra milagros en nuestra longevidad”. Esta es el titular de una noticia en Welife que, evidentemente, ha llamado mi atención. Según el digital, “la receta para la esperanza de vida” consiste en: “Dormir, hacer ejercicio, comer bien… y una feliz vida sexual”. Según un dato del Journal of Psychosexual Health y que recogen: “Las mujeres que rara vez practicaban sexo tenían un riesgo de morir un 70% más alto en comparación con las que lo tenían por lo menos una vez por semana”. “Un sexo placentero actúa casi como antibiótico”, concluyen. Y recuerdan el “placer también en la tercera edad”.

Vaya cagada

Si todo el mundo menos tú, que has puesto el tuit y tienes que defenderlo, piensa que te has equivocado, que no son las formas, que no es leal a un socio global, que no es el canal, y que la víspera de una reunión a alto nivel tampoco es el momento, lo más probable que es que te hayas equivocado. En el PSE han ideado, generado con IA, posiblemente retocado en Canva, redactado el copy y, finalmente, publicado un tuit que no es desafortunado, es excepcional y grave (por sus posibles y lógicas consecuencias), y a toda la cadena de responsabilidad le ha gustado. Ahora les toca sacar la pata, cuanto antes y con claridad.

No son honestos

Seguí la sesión en el Congreso, las declaraciones en los pasillos, y he visto y oído tertulias y análisis posteriores a la derogación del decreto de emergencia para impedir el ascenso de los precios en los alquileres. Casi nadie dice la verdad en España: ni unos ni otros. Como denuncia sistemática y acertadamente Estefanía Molina, la vivienda se ha convertido en una bandera y en un ariete ideológico, pero no en un problema que resolver con medidas útiles. Defender ese decreto sin entrar al fondo, a que no debería de ser una emergencia, a que la ley de vivienda de Bildu y Sumar no ha servido para nada, es buscar la foto para la galería.

El fracaso

Ojalá en el Congreso abordasen el problema de la vivienda con honestidad, de frente, sin leyes para una campaña, como la que aprobaron Bildu, Podemos, Sumar, el PSOE y ERC (que después de la campaña la recurrió porque la cara dura hay que trabajarla día a día). Ojalá aprobasen una ley que prohíbe, sin ambages, que un inversor compre un edificio entero, que no permite bloques de viviendas turísticas en el centro de las ciudades, que asfixia a quien ofrece un Airbnb y a quien lo utiliza y, al mismo tiempo, que fomenta la oferta y que no señala siempre al propietario como al responsable de todo.

Cuándo y qué

Conocí a Francisco Letamendia cuando yo era alumno de la EHU y él, profesor. Siempre fue accesible y amable. Un contrapunto a compañeras suyas como Edurne Uriarte, que se lo pusieron fácil en lo personal y lo ideológico. Ahora EH Bildu lo reivindica. Lo hace Mertxe Aizupurua, que en su tuit de homenaje omite dos cuestiones muy significativas: que cuando clamó aquel famoso “gora Euskadi askatuta!” en la tribuna del Congreso lo hizo como parlamentario de Euskadiko Ezkerra (como diputado de Herri Batasuna, su partido no le dejó ejercer la defensa de sus votos en Madrid) y que no dijo “Euskal Herria”.

Lo suyo

Arnaldo Otegi reivindicaba, también en X, a Jokin Urain, alias “Kixkur”. Militante, nacionalista, socialista, escritor y camarada extraordinario. Así lo definía. En la cuenta de COVITE en la misma red, le completaban la hagiografía: “Condenado por 4 asesinatos”, “responsable del atentado con coche bomba contra un convoy militar en Galdácano en 1984, asesinando a Luis Asensio, Juan Enríquez y Francisco Javier Fernández. Otras 11 personas resultaron heridas, algunas de gravedad”, y “responsable del asesinato del militar retirado Alberto Aznar, en frente de la madre de la víctima”.

Muy lejos de la realidad

Es significativo que los sindicatos hayan elegido unas fotos horrorosas, en una sala amplia en la que solo están sus representantes sosteniendo un cartel, para hablar de “éxito” de la convocatoria del pasado martes. Saben que no es verdad, que solo convencieron a quienes ya estaban convencidos, y que cerraron empresas y edificios públicos que tienen fuertemente controlados. El resto únicamente bajaban la persiana al paso de los piquetes o las manifestaciones. Esta es la verdad y lo sabemos todas y todos. La huelga era una cosa que sucedía mientras Euskadi intentaba funcionar. Todo lo demás es comprar una moto.

Me faltan fotos

Pongo el link a la web de EITB pero podría poner cualquier otra galería como ejemplo, también la de este periódico: en los álbumes sobre la huelga del martes me faltan fotos. Me faltan las fotos de los bares en los que los manifestantes tomaban café o zuritos y comían pinchos, como si la hostelería fuese ajena a su huelga general. Me faltan las fotos de las oficinas trabajando con normalidad (que hubo muchas, muchísimas). Me faltan las fotos de quienes bajaban las persianas solo al paso de las movilizaciones. Me faltan las fotos de quién limpia lo que ensucian. Y me faltan las fotos de cómo se organizan al paso ante ciertas sedes. Entre otras.

Ernai, cómo no

También me faltan en las galerías de las páginas web las fotos que publica Ernai en X (¿dónde si no?): chavales y chavalas de negro, agresivos, con la cara tapada, que eran los que “animaban” a las y los autónomos (esos que generan empleo e IVA, y pagan cotizaciones) a cerrar. En Euskadi hemos normalizado cosas que no son del todo normales, como que las juventudes del principal partido de la oposición sustituyan a los sindicatos en las funciones que les corresponden durante una huelga (los piquetes informativos, de toda la vida). Y si eran los galgos de Ernai o los podencos de GKS no le importa a nadie.

Política… y campaña

De la misma manera que casi nadie está en contra de que los sueldos suban, empezando por el SMI, nadie duda de que los sindicatos pueden hacer política. Pero lo del martes más que política, fue un acto de campaña (y ahí estaba Ernai para confirmarlo). Aitor Esteban lo dejaba claro en su Facebook: “la CAV y la CFN no tienen capacidad para aumentar el Salario Mínimo Interprofesional. Eso corresponde al Ministerio de Trabajo”.” En EAJ-PNV apoyamos la reivindicación de un SMI propio” “y negociamos ya en el Congreso la propuesta que los mismos sindicatos que convocan la huelga han llevado”.

Todas y todos lo sabemos

Por si quedaba alguna duda de que en el parlamento vasco nuestras y nuestros representantes no pueden decidir una subida del SMI y, por lo tanto, la huelga del martes no era por las y los trabajadores, sino por unos políticos, Unai Sordo lo deja claro: “El Salario Mínimo Interprofesional tiene que ser el mismo en todo el país” (Demócrata). Su país es España, claro. Otro día hablamos (y hablaremos) de sus ataques al euskera y de su proyecto uniformizador en nombre de las y los currelas, pero Sordo sabe que su posición está avalada por toda la normativa al respecto. Entonces, ¿qué fue la huelga del martes? ¿Y por qué?

Los «bros»

Aitor Esteban asistió al desayuno informativo que ofreció Alberto Núñez Feijóo en Bilbao, organizado por Nueva Economía Fórum. Pues muy bien. Si hubiese venido Yolanda Díaz estoy seguro de que también lo habría hecho. Esta cortesía generó un efecto muy jugoso: Bipartidismo Stream y Gure Bideoak (las cuentas “B” de Vox y de EH Bildu), calcaron su mensaje: el supuesto acercamiento del PP al PNV (que ambos han insistido en que es imposible hoy). La única diferencia entre el populismo de base fascista español y el vasco ha sido la intensidad: Gure Bidoak y su hermana pequeña, Gure Argazkiak, insistieron mucho más.

“Seamos libres”

Bipartidismo Stream y Gure Bideoak nacieron con el mismo propósito: difundir bulos, hacer ruido, enfangar, poner el aspersor de guano a tope. Allá quien se lo compre (y allá quien no llame a las cosas por su nombre: desinformación). Y como esos canales, muchos. Por eso hoy los mensajes de los buenos tienen que ser especialmente claros y breves. “Seamos poderosos. Seamos unidos. Seamos libres”, tuiteaba Emmanuel Macron para acompañar su anuncio (más allá de las redes) de que ofrece a los socios europeos su arsenal militar como elemento disuasorio del continente. Entre el ruido, el fascismo y los bulos, y Macron. Yo lo tengo claro.

Más allá del ruido

Lo malo del ruido es que, entre otras cosas, nos impide atender a los detalles. Por ejemplo, justo antes de que Pedro Sánchez se haya puesto digno por los votos (valoro que la dignidad sea un argumento electoral, pero que es por los votos no voy a discutirlo), el presidente español anunciaba, en X, “una inversión de 18.000 millones de euros en España” por parte de Amazon. Esto también está muy bien, pero, claro, fue el propio Sánchez el que declaró la guerra a los multimillonarios propietarios de tecnológicas. ¿Ahora son buenos porque negocian con él? ¿No es justo eso lo que hace Trump?

La realidad más allá

Está la España que se tiene por progresista disfrutando del liderazgo mundial de Pedro Sánchez. Lo entiendo y me parece bien (no puede parecerme mal). Pero tenemos que seguir mirando más allá de la pantalla del móvil: Alberto Sicilia explica los efectos negativos en Ucrania de la guerra de Irán. Algunos, evidentes, como el cambio de foco y el gasto de arsenal, que benefician a Rusia. Pero que los negociadores sean los mismos que hablaban con Irán mientras Israel y EE.UU. preparaban el ataque, y que estos mismos países hayan normalizado las invasiones por el morro (como hizo Rusia en Ucrania) son hechos que también dañan.

A favor de EITB

La actualidad gravísima y veloz me impide rescatar temas que se van quedando viejos. Pero a este no voy a renunciar: el Goya para José Ramón Soroiz tiene que servirnos, también, para reconocer la labor de EITB sujetando la industria audiovisual, desde los técnicos a los actores. La carrera de Soroiz, como las de Ane Gabarain, Itziar Lazkano, Elena Irureta o Ramon Agirre, por mencionar algunos de trayectoria larga, han sido posibles, al menos en parte, por esas ficciones y programas que iban enlazando en EITB. Poner en valor lo que otros han hecho bien no es una señal de debilidad, más bien, al contrario.

Su plan avanza

La izquierda abertzale es lo que fue, por eso nos encontramos a Joseba Permach incrustado en la campaña del rector Joxerra Bengoetxea. Y lo que fue es lo que es: victimismo, trampantojos, excusas imposibles y, por supuesto, desequilibrio y caos. “Sindicatos de EHU convocan paros y concentraciones esta semana para pedir un ‘aumento de la inversión pública’”, leo en Orain, y pienso: ¡por supuesto! El plan, su plan, avanza. Vale, pero, ¿de dónde sustraemos ese dinero? ¿A quién beneficia que parezca que el funcionariado, alentado por la izquierda abertzale, de ELA a EH Bildu, quiere apropiarse de todos los recursos? ¿A quién perjudica?

¿Cómo lo vamos a hacer?

Por supuesto, no pienso renunciar a ningún servicio social y pienso ser muy crítico con quien pretenda recortarlos o, simplemente, abandonarlos. Pero esa exigencia no es solo para el poder ejecutivo: los servicios tienen que ser sostenibles y hay que cuidar, también, a quien genera los recursos para hacerlos posible. ¿De verdad alguien piensa que las cotizaciones del sector público lo pagan todo? “El salario medio de los funcionarios alcanzará los 3.500 euros tras las subidas pactadas con el Gobierno”, leo en Vozpópuli, y me parece bien. Pero mi obligación es preguntarme: ¿cómo lo vamos a hacer posible?

La política real

“Por primera vez en siete años, PNV y ERC barajan retirar su apoyo” al gobierno de España, publican en El Imparcial. “Tras el adiós de Puigdemont”, los hechos de las últimas semanas “han precipitado un viraje discursivo tanto en PNV como en ERC”. “Hay una inestabilidad parlamentaria que hace prácticamente imposible conseguir una mayoría”, atribuyen a Aitor Esteban. Y me parece bien: el bloque de la investidura siempre fue de equilibrio difícil, y ya solo queda EH Bildu como muleta de un gobierno preocupado por los juicios al entorno de Sánchez y ocupado en preparar anzuelos y cebos sin mirar la cuenta de resultados.

El postconflicto

Lo vi, en directo, en Irlanda del Norte: allí el postconflicto se confundía en una ensalada de exageraciones y sarcasmos, mientras todas las semanas había noticias sobre violencia directa en los medios y las miradas se apartaban de la tragedia, propiciando cierres en falso hasta de las heridas. En Euskadi y en España asisto a lo mismo: Ayuso hablando de ETA en presente, contertulios que hablan de ETA como si fuesen las inundaciones de Bilbao (algo que vino y pasó como si nadie tuviese ninguna responsabilidad), y chistes o gracietas alentadas por quien más mierda tiene debajo de la alfombra. No me gustó entonces y no me gusta ahora.

“Música de ‘El Padrino’”

En Euskadi tenemos a la izquierda abertzale hablando de derechos humanos como si los hubiesen inventado ellos, y en España tienen al PP hablando de corrupción como si no tuvieran nada que ver con ella. Cada país tiene sus miserias. No salgo de mi asombro con el arrojo de Bildu y no salgo de mi asombro con el del PP: “Miles de personas responden a la llamada de Feijóo: música de ‘El Padrino’ y gritos de ‘¡elecciones, ya!’”, titulan en Economía Digital. Lo de la banda sonora de ‘El Padrino’, pinchada por DJ Pulpo, en un acto con Aznar y Rajoy me parece de una desfachatez de nivel avanzado. ¿Allí, como aquí cuela todo?