Un titular estupendo

Este titular en Marca refleja una derrota de mi equipo y, al mismo tiempo, una victoria de mi país: “España, campeón por equipos, gana el último duelo ante Euskadi del Mundial”. La normalización de Euskadi como selección de pelota es una incontestable victoria, la de una nación que aspira a ser reconocida y la de una política que funciona cuando los partidos tienen voluntad, acuerdan y ceden para responder a una necesidad. Euskadi ya compite oficialmente y en igualdad. Esa es la noticia, ese es el titular. Perderemos o ganaremos, pero ahí estamos porque muchos votaron a favor.

Bueno, es la verdad

Es posible que dos peperos se sitúen entre la derecha y la pared y digan la verdad, para sorpresa de Irene Cacabelos en X: Pedro Sánchez quiere que Vox suba para que el PP baje, y por eso confronta sobre todo con el discurso de Vox. Es posible estar de acuerdo con la estrategia de Sánchez y que esta sea irresponsable porque, al final, está cebando a un monstruo. Y es posible estar en desacuerdo con esa estrategia de Sánchez y pensar que el PP está haciendo muy mal las cosas si cuando pierde votos estos se van a la extrema derecha y su discurso es igual que el de los más fachas.

¿Quién controla Vox?

Hablando de la fachada, “los purgados de Vox se revuelven contra el acoso del lobby sionista: ‘No quiero estar en una lista de Netanyahu’”. Según El Plural, “Carla Toscano, García-Gallardo, Antelo y Ortega Smith denuncian posibles influencias israelíes, poniendo en cuestión su discurso sobre la soberanía nacional”, insisten. El ex baloncestista y portavoz de Vox en Murcia, “José Ángel Antelo ha afirmado: «No estoy ni quiero estar en ninguna lista de Netanyahu. No recibo órdenes de ninguna potencia extranjera. Mis únicos jefes son los españoles. Mi lealtad es con España”.

El amigo de los malos

El amigo de Netanyahu, precisamente, de Putin, de Delcy Rodríguez, de Musk, de Kim Jong-un, de Bukele, de Milei, de Infantino, de Mohamed Bin Salmán, de Mohamed VI y, de rebote, de Santiago Abascal, “advierte a Bruselas de represalias ‘devastadoras’ si limita el acceso de Starlink al espectro europeo” (Empresa Exterior). Dijo Iñaki Gabilondo en el Foro Gran Vía de Bilbao, recientemente, que ante Donald Trump lo mejor que puedes hacer es hacerte el muerto, y los hechos se empeñan en darle la razón. Mirándonos al ombligo: la autonomía tecnológica de Europa es perentoria.

Yo probaría a cerrarlos

Como a cualquier cuarentón que ve cine europeo (español, incluido, claro) sin pretensiones, Javier Gutiérrez me cae bien. Y si dice algo, lo leo. Sobre todo, cuando es algo tan acertado: “Lo de Madrid es insostenible. Vivo en una finca de 90 vecinos y más de la mitad ya son apartamentos vacacionales” (Vozpópuli). Yo probaría a prohibirlos, directamente. ¿Qué pasaría si esas viviendas dedicadas a la especulación con la intermediación de Airbnb salieran al mercado de alquiler normal, el de toda la vida, de familias, estudiantes o trabajadoras y trabajadores temporales?

“Ocho años prometiendo”

Soy de esos que sigue entrando a diario en Menéame para ver qué noticias mueven y comentan sus usuarios, pero a veces son los artículos, como este de CyP3riko, los que me sorprenden para bien. Dice su autor sobre el PSOE que “el problema es presentarse únicamente como acusación después de ocho años gobernando y después de décadas participando en la construcción de las propias reglas que ahora denuncia”. También recuerda que “la Ley de Arrendamientos Urbanos, de 1994, fue aprobada durante el Gobierno de Felipe González”, sí, es la que está en vigor y permite casos como el de Maricarmen, en Madrid.

No, no todos los desahucios son iguales

El caso de María del Carmen Abascal, en Madrid, nos pone ante una situación que, simplemente, no puede darse: que empresas puedan comprar edificios de viviendas (por debajo del precio que valen los pisos) y especular con las personas que viven en ellas o quienes entren cuando echen a las primeras. A colación, en Público aseguran que en España (Euskadi, incluida, por desgracia), hay 44 desahucios al día, pero debemos tener claro que no todos son como el de la ya famosa Maricarmen, ni mucho menos. El populismo empeora el problema de la vivienda tanto como el apoyo político con el que cuentan los especuladores.

¿Qué es la vivienda?

Puedo entender una segunda vivienda para alejarse de la rutina, para las hijas e hijos o para completar los ingresos. Pero por mucho que me esfuerce no puedo entender la especulación con la vivienda, empezando por quien monta un Airbnb. Todas y todos sabemos lo que implica especular, y también lo saben los protagonistas de estas noticias: “Ana Rosa silencia el desahucio de Maricarmen y las redes le recuerdan su imperio inmobiliario: 44 apartamentos a través de siete empresas” (El Plural) y “Xavi Hernández: la inmobiliaria que comparte con sus hermanos factura un 65% más y reúne pisos y locales en Cataluña” (Vanitatis).

Débil con los fuertes

Donald Trump hace muchas cosas mal, empezando por enriquecerse a manos llenas y enriquecer aún más a sus amigos millonarios, pero políticamente su característica más despreciable es que es fuerte con los débiles y débil con los fuertes. Lo ha vuelto a demostrar esta semana, agasajando al dictador chino como a nadie. Después de la alfombra roja, el recibimiento y los himnos, llega lo importante y llega así: “Un Trump en horas bajas se desdibuja ante Xi: mano tendida y tregua comercial” (El Periódico). Todo muy diferente a como se reúne con gobernantes democráticos, por cierto.

La actualidad

Ya sé que cuando afirmo que EH Bildu, exactamente igual que Vox, practica un populismo de base fascista, me quedo solo. Nadie quiere recordar a quién apoyaron y apoyan, ni quiere ver que en la mesa más alta de Sortu, el partido que dirige la coalición, se sientan los últimos jefes de ETA. Todo eso quedó atrás, viejo. Sin embargo, el franquismo está de moda: Los Javis presentan su película sobre Lorca y a todo las y los buenos progresistas se les deshacen los hielos, y RTVE estrenó ayer su documental “Cuelgamuros, entre lo difícil y lo imposible”, con su buena ración de expectación previa. No critico ningún trabajo, solo señalo una paradoja.

Gobernar o hacer campaña

La gestión del gobierno español en la crisis humanitaria, pero también política, de Ceuta, está en la línea normal de la gestión del gobierno español. Si la alternativa para Moncloa no fuese Núñez Feijóo apoyado por la extrema derecha, veríamos a Pedro Sánchez de una manera muy distinta. Estefanía Molina también lo tiene claro: “El Gobierno se ha equivocado planteando lo de Ceuta como un combate entre administraciones. Es lo que están acostumbrados a hacer”, “su presidente no cuenta con un margen de maniobra equiparable al de una Comunidad Autónoma”, por ejemplo, “la Sanidad depende directamente del Ministerio de Mónica García”.

“Chao, pescao”

Escuché en directo, en televisión, el primer “chao” con el que Isabel Díaz Ayuso quería zanjar las preguntas sobre el ático que compró la comunidad de Madrid. Ante la insistencia de los periodistas, la presidenta quiso ser más contundente: “Chao, pescao”. Ese es el nivel, vergonzante para cualquier afiliado al PP. Pero que el árbol no nos impida ver el bosque: “El Gobierno de la Comunidad de Madrid dio instrucciones claras a la hora de buscar un nuevo inmueble”: debía tener “entre 250 y 400 metros cuadrados y una gran terraza” (Público). “Esas características encajan con el ático que el Gobierno madrileño compró” por 6,3 millones.

“Dólar por dólar”

Siempre hemos dicho que Donald Trump es un pésimo político porque tiene el rasgo más despreciable en alguien de ese gremio: es débil con los fuertes y fuerte con los débiles. También se han dado cuenta de ello en el gobierno canadiense, que “responderá a los nuevos aranceles estadounidenses de manera ‘»‘proporcionada, selectiva y estratégica'»‘, igualando las medidas de Washington ‘dólar por dólar y arancel por arancel’” (Euronews). También explican por qué rompieron las negociaciones comerciales con los representantes de EE.UU., que hicieron propuestas “antieconómicas, injustas y, en última instancia, inaceptables”.

Lo que nos viene

Es cierto: solo Pedro Sánchez puede obrar el milagro de frenar un gobierno de la derecha con la extrema derecha en España, como ya ha logrado. Y es innegable: a Sánchez se le puede reconocer capacidad para resistir, pero no para gobernar. Eso, sí, resistiendo consiste que leamos noticias como esta en El Plural: “Finlandia prometió 100.000 empleos y se hunde en el paro con la ultraderecha”. Finlandia “ha apostado por una agenda de recortes y reformas laborales destinada a reducir el gasto público y flexibilizar el mercado de trabajo. Y eso es lo que PP y Vox han defendido en España en numerosas ocasiones”.

El Atlético resiste… por todos

Del mismo modo (y salvando todas las distancias, que son vidas humanas) que Ucrania resiste los ataques de Rusia por todos los europeos, el Atlético de Madrid está resistiendo frente al FC Barcelona por todos los clubes que no son el Barça. El modo en el los de Laporta pretende conseguir el fichaje de Julián Álvarez es la más rastrera que existe: le convence (cuando no puede hacer una oferta a un jugador con contrato en vigor que no vaya a terminar en seis meses), y le insta a que ponga todos los medios para que el Atlético se vea obligado a malvenderlo. Esta prepotencia debe ser frenada. Esta vez, los del Metropolitano hacen bien.

Con esta gente convivimos

Me ha sorprendido la publicación en Instagram del gaztetxe de Arrasate, con un “agur eta ohore” a Jesús Mari Zabarte, el miembro de ETA que pasó treinta años en la cárcel por diecisiete asesinatos y, cuando salió, concedió una entrevista a El Mundo en la que afirmó que él “ejecutó” a sus víctimas, entre ellas, un niño de trece años. Zabarte, o Garratz, como le llaman quienes le admiran, al parecer, ha recibido otros reconocimientos on-line, como en la página en Facebook llamada Garraxika, en Insurgente o en Resumen Latinoamericano, donde le aclaman como “histórico militante revolucionario”. Con esta gente convivimos.

Más fascistas

Asesinar a alguien porque piensa diferente y llamarlo “ejecución” es lo que hacen los fascistas. Y quien tiene como referencia a estos fascistas o los justifican, de la manera que sea, son igual de fascistas. Tan fascistas como estos: “Democracia Nacional pone en la diana a conocidos periodistas y políticos”. Periodistas como Danilo Albin, Miquel Ramos, Jesús Cintora, Javier Ruiz y Sarah Santaolalla; políticos como Pedro Sánchez, Grande-Marlaska, Gabriel Rufián o Irene Montero; y otros como José Cobo y Antonio Garamendi, aparecen en un folleto ultraderechista como objetivos: “Frente a la anti-España, ¡responde! Por un verano nacional”.

Imprime camisetas con la cara de Franco pero solo por las risas

Ya sé que Hugo López quiere, sobre todo, casito, y que por eso ha llamado “feas” y “jabalíes” a las chicas vascas. También ha mostrado abiertamente su fobia al abertzalismo. Y para terminar (y por esto le traigo a la columna), pretende vendernos camisetas con fotos de Francisco Franco de joven militar y de viejo dictador con la frase “feminismo es igualdad” y la palabra “Charo”, el nombre despectivo con el que, desde el ranciocinio (no le falta ninguna ene), se refieren a las mujeres de izquierdas. Todavía no sé si lo hace por las risas, por el business o por ideología, pero que lo haga le define. Y si lo hace en Instagram, además, nos apela.

Al final, todos tiran de impuestos y democracia

Después de hablar de fascistas y fachas wannabe, esto en el Excelsior mexicano me parece aún más valioso: “Una de las mayores exponentes del movimiento que respalda al presidente Donald Trump, la excongresista Marjorie Taylor Greene, informó que viajó a México en busca de una terapia con células madre que no habría podido costear en Estados Unidos”. Ella misma lo contó así en X: “Tengo 52 años y no tengo seguro médico. Los costos de la atención médica están por las nubes, y cada vez más estadounidenses se van de EE.UU. para recibir tratamientos de turismo médico que no pueden costear en su país”.

Leamos a Israel Merino

Debajo de tanta basura, Israel Merino ilumina el camino correcto, el de las buenas personas que no quieren ser fascistas: “Entre la hija del dueño de Wallmart, que navega con un yate auxiliar donde el servicio prepara paellas que luego llevan en helicóptero al suyo, de más de trescientos millones, y yo, que no compro pescado de proximidad, nos estamos cargando el planeta”. Así resume en Bluesky su columna en El Plural, “destruiré el planeta por comer sepia”, en el que explica “la falsa idea de que todos contaminamos igual sirve para diluir las enormes diferencias de responsabilidad entre ricos y pobres”.

Pero, ¿de qué van?

La inacción de la EHU, la innecesaria rigurosidad de la persona correctora y los intereses de quienes quieren atacar y salir a defender el euskera como si solo lo hicieran ellas y ellos, están ahí. Pero la evolución de las denuncias, las justificaciones y los motivos me están empujando a pensar que los ceros puestos en el examen de euskera de la PAU (que la segunda corrección no ha convertido en aprobados) son merecidos. ¿Qué es eso de que no les tengan en cuenta las notas de la selectividad, o que una abogada pretenda que la universidad solo tenga en cuenta las de bachiller de su cliente que, en ningún caso, habría llegado al aprobado?

Igual se refugia en la sede del PP

Este titular en el Huffington Post no necesita ningún añadido: “Vito Quiles llama ‘cacería judicial’ a lo que son causas abiertas por cosas como humillar a una persona con discapacidad o mentir sobre un funcionario de Hacienda”. Como mucho, sumo un poco de contexto: “A Quiles fue a buscarle la Policía porque no se presentó a dos citaciones judiciales para comparecer en el marco de una denuncia por un presunto delito contra el honor”. ¿Dónde se esconderá de la justicia el provocador? Igual en la sede del PP, el mismo partido que le contrató para el cierre de las elecciones en Aragón. Vaya proveedores se busca Núñez Feijóo.

¿Pero cuánto ha facturado?

“19.000 € de impuestos de golpe. Así es muy difícil prosperar”, se queja la actriz Elisa Mouliaá, que por desgracia para ella se ha hecho más famosa por su denuncia a Iñigo Errejón que por su trabajo. Sin embargo, mal no le ha ido si tiene que pagar 19.000 pavazos como autónoma. “Quizá es hora de abrir un debate serio sobre la presión fiscal a las rentas medias y a los pequeños empresarios. Que nadie tenga que elegir entre cumplir con Hacienda y poder ahorrar para el futuro de sus hijos”, concluye. Y yo flipo, claro, porque según la propia Mouliaá, ella era de izquierdas y, por lo tanto, sabe lo que significa que todas y todos aportemos.

Que lo sepa

Que lo sepa Elisa Mouliaá, que lo sepan todos los que dudan de pagar impuestos, y que lo sepamos también todas y todos los que lo hacemos sin dudarlo: “El español promedio recibe del Estado 140.000 euros más de lo que aporta mediante impuestos” (El Plural). Más me preocupa este otro dato: “El 41% de los españoles son contribuyentes netos, mientras que el resto son receptores”. Lo que yo tengo claro después de leer la pieza es que, además de por las aportaciones a la seguridad social, necesitamos a las empresas para que con sus impuestos cubran todo lo que no generamos como trabajadoras y trabajadores.

Bueno, es RTVE

“IU pide explicaciones a la dirección de RTVE tras emitir por tercera vez un mapa de Marruecos con los territorios saharauis incorporados”, leo en Público y pienso: “Bueno, es RTVE”. Como vasco conozco de primerísima mano la labor uniformizadora de la radiotelevisión pública española, negando las diferentes nacionalidades del estado y asrrinconando en lo folclórico culturas propias como la vasca. No exagero en absoluto. Como investigador sé, además, que es los entes de radiodifusión públicos son muy útiles en esa asimilación, empezando por la admiradísima BBC y siguiendo por France Télévisions, tan jacobina como cabe esperar.