Una Ikurrina dentro de otra bandera

En el blog Fronteras explicaron este fin de semana la bandera de San Pedro y Miquelón, dos pequeñas islas a pocos kilómetros de Terranova que no aceptaron incluirse en Canadá y que se mantienen como territorio francés, por lo que su bandera oficial es la tricolor. Pero sus cinco mil habitantes reconocen como suya otra que tiene el dibujo del barco en el que llegaron los primeros franceses pero que guarda un espacio para homenajear a “los primeros habitantes estables del archipiélago: de arriba abajo, vascos, normandos y bretones”. Por eso en su bandera hay una Ikurrina arriba a la izquierda. Y sale en los emoticonos del móvil, por cierto.

El rastro de la maldad

Dicen que siempre hay que seguir el rastro del dinero para explicarnos la actualidad. Pero en este tiempo tan extraño y convulso es más fácil seguir el rastro de la maldad: aunque Rusia e Israel, de saque, no parezcan aliados (y menos tras la invasión sobre Ucrania que dictó el Kremlin), nos encontramos con que “Volodímir Zelenski condenó lo que calificó como compras de grano ‘robado’ por parte de Israel a Rusia” (Escenario Mundial). Putin y su banda de oligarcas está vendiendo el grano de las tierras anexionadas a sangre y fuego, y ha encontrado en Israel a un comprador sin complejos, pese al teórico bloqueo occidental a Rusia.

Grotesco

Israel es el socio militar de EE.UU. en Irán y Rusia no es tampoco un país al que Trump considera enemigo, precisamente. Una vez más, el rastro de la maldad va estrechamente ligado al del dinero. Mucho dinero. Para desviar la atención, Trump tira de brocha gorda y de lo que llaman en Menéame “puro gamberrismo digital”, el “bucle de una hora de su líder repitiendo ‘winning’ como un disco rayado es, sencillamente, el funeral de la vergüenza institucional”. Así, “la política se convierte en un bucle infinito de narcisismo donde lo único que importa es el ruido”. “Lo ridículo se acepta como normal y lo grotesco se celebra”.

Un alumno aventajado

Llevo semanas guardando esto de Israel Merino y Donald Trump, con su política narcisista y grotesca, por fin, me ha dado pie. Escribía el columnista de Público sobre Pedro Sánchez: “Están muy bien estos devaneos estéticos y son utilísimos para movilizar a un progresismo cada vez más exhausto, pero deberíamos plantearnos si no está exhausto precisamente por tanto devaneo estético que no acaba en ninguna parte”. “Su falta de una verdadera ética se vea en sus costuras de político puro”, que definió Ortega y Gasset, “capaz de flotar por la política sin muchos convencimientos ni un amarre claro al puerto de las ideologías”.

No puede dar todo igual

Quien afirme que “Por culpa del Gobierno la gente no quiere tener casas, se las quita de encima” se retrata. Según El Plural, lo ha rebuznado Isabel Díaz Ayuso en Telemadrid. Aunque en la grabación no queda claro si se refiere a las segundas residencias o a sus viviendas habituales, ni queda claro si ella misma hace la mezcla por su conveniencia, la afirmación sigue siendo una chorrada. Pero, ojo. De la misma manera no podemos hacer como que no pasó aquella fase en la que la progresía vasca y española (que es decir lo mismo, lo estamos viendo) empujaba a mi generación a vivir de alquiler como si la propiedad fuese etérea.

La España de los nazis

Siempre han estado ahí y, ahora que tienen visibilidad gracias a Vox, llaman más nuestra atención. Me refiero a los nazis que encontraron un magnífico refugio en España: “La decisión del Gobierno español de retirar el escudo Ustaša de la tumba de Vjekoslav Luburić, enterrado en el cementerio de Carcaixent (Valencia), ha reabierto una de las páginas más incómodas de la posguerra europea: la presencia y protección en España de criminales nazis responsables de genocidio” (Euronews). El referido era conocido como “el carnicero de Jasenovac”, campo “en el que fueron ajusticiados entre 56.000 y 97.000 personas”.

Y la de los caraduras

Por precaución, no voy a ensalzar a los sindicatos de inquilinos, cuyos objetivos siempre parecen sospechosos y que creo que instrumentalizan el problema de la vivienda, más que lo resuelven. Pero en el debate televisivo entre una representante de estos y “un consultor inmobiliario”, del que hablan en El Plural, hay un par de cosas interesantes. Dice el jeta, digo, el consultor, que no se entra al fondo del problema. Y estoy de acuerdo: ojalá menos decretos y votaciones para la foto y que las y los legisladores entren a saco, prohíban el negocio inmobiliario grotesco y todos los pisos turísticos, solo por ver qué sucede después.

Vivir así

He dedicado un rato a la cuenta en Instagram de Dieego Blogger. También he estado buscando señales de inteligencia artificial en sus clips. Y aunque puede que me la estén colando, me parece real: Diego García del Prado es un joven cubano que desde la paradisiaca Isla de la Juventud muestra la miseria del régimen al mundo de una manera muy natural. Enseña su día a día, incluidos los racionamientos, y recibe dinero gracias a su cuenta en Paypal, con el que compra un montón de comida que también enseña, exhibiendo la diferencia entre sostenerse con lo que le asigna la dictadura y lo que puede comprar con dinero (porque existe).

Cinco mil palabras menos cada día

Dice Antonio Ortiz que “En 2005, hablábamos unas 16.632 palabras al día. En 2019, esa cifra habría descendido a 11.900”. Y hablamos de 2019, antes de la pandemia. El descenso en el intercambio de palabras está directamente conlleva el descenso de diálogos que “no solo se vincula con la epidemia de soledad y el riesgo de caer en teorías conspirativas, sino también con la pérdida de habilidades básicas de conversación, como no interrumpir al interlocutor”. ¿Las causas? Algo tan sencillo como pedir comida a domicilio por medio de una app, incremento del uso de chats (también para la atención al cliente), o los auriculares.

Una buena estrategia

Tenía este tema pendiente desde hace días y creo que un domingo de puente con un tiempo reglunchi, cuando menos, es un buen día para traerlo: el modo en el que ha difundido la NASA el material multimedia que ha generado la misión Artemis II. Fotos y vídeos del lanzamiento, la llegada, pero también las que tomaron la y los astronautas que dieron la vuelta a la luna y regresaron a casa. Un material bien distribuido en álbumes (como en Flickr, a la antigua) y que sirve para tener buenas imágenes para usar en creaciones e incluso fondos de pantalla (hablando de cosas antiguas), sin necesidad de usar ninguna IA.

Poco hablamos de esto

Ya han pasado un par de semanas y, sorprendentemente, poco hemos hablado de esto: Braulio Gómez llevaba a Radio Euskadi unos datos del CIS muy elocuentes. Resulta que las y los votantes del PNV son las y los que más follan. Luego va el bloque españolista: PSOE y PP. Y las y los que menos relaciones sexuales mantienen al año son las y los de izquierdas: las y los votantes de EH Bildu y Sumar (de algún sitio tiene que salir el tiempo que dedican a hacer diagnósticos y reflexiones). Ojo, que el dato no es de poca relevancia: que votar al PNV es sinónimo de más orgasmos puede ser un claim difícil de igualar.

No, no es periodismo

En mi opinión, en El Plural dan demasiados detalles sobre el último acoso de Vito Quiles, esta vez, a Begoña Gómez. Solo con que el provocador haya hecho lo que suele hacer (aunque esta vez parece que fue incluso más) ya deberíamos repudiarlo. Y aunque use un micrófono, una cámara y un canal de YouTube para ejecutar su asfixia, Quiles no es periodista, es un acosador pagado por el PP. Y eso es lo más grave: el partido de Núñez Feijóo, Javier de Andrés e Isabel Díaz Ayuso está legitimando a Quiles y dándole recursos para mantener y defender sus provocaciones, su violencia, en definitiva. Tendrán que cargar con ello.

No es un demócrata

Da un poco de miedo pensar que el responsable del mayor arsenal militar del mundo, quien puede influir en la principal industria cultural del planeta, el que decide sobre reservas energéticas y minerales que pueden desequilibrar cualquier mercado, no es un demócrata. La Casa Blanca consideró gracioso o cómplice (¿con quién? ¿Por qué?) titular “dos reyes” la foto de Trump con Carlos de Inglaterra. Al mismo tiempo, prácticamente, en la red social que creó y en la que es el principal prescriptor, el presidente de EE.UU. publicó una imagen en la que aparecía armado asegurando que está harto de ser el chico amable en Irán. Insisto: da miedo.

La memoria

En la pieza de Público en la que alertan de que “la mayoría de los dueños de vivienda en España ya son multipropietarios, mientras que una de cada cinco familias vive de alquiler”, muestran su preocupación por la “‘generación inquilina’ que ya representa a casi una de cada cinco familias”. “El crecimiento del parque inmobiliario ha beneficiado principalmente a quienes ya acumulaban patrimonio”, concluyen, como si medios como Público y prescriptores de la izquierda no hubiesen impulsado durante décadas el alquiler, y como si ese alquiler no beneficiase a largo plazo a los grandes propietarios. Algunos tenemos memoria.

Fruto del postconflicto

Tuve la suerte de conocer de primera mano el “postconflicto” en el norte de Irlanda. Un magma extraño de estudios graves, humor negro, convivencia forzada y normalización de lo extraño (como el par de víctimas por el ciclo de la venganza cada año, o las noticias recurrentes sobre disparos en las rodillas). Casi veinte años después de aquella inmersión personal, leo en Euronews que “la Policía sospecha de republicanos disidentes en el atentado con coche bomba en Irlanda del Norte”. Resulta que el “Nuevo IRA” es un “grupo paramilitar” que ya “reivindicó la autoría” de otro atentado anterior en Lurgan, similar al actual en Belfast.

Apropiación indebida

EH Bildu ha utilizado el asesinato de Aitor Zabaleta en Instagram. Una vez más, en Euskadi normalizamos o dejamos pasas cosas que no son normales, como obviar el dolor de una familia que, ante un Real Sociedad-Atlético de Madrid, estará reviviendo momentos horrorosos. La acción no es justificable, es desacertada en todo punto y no es reivindicativa: es instrumentalista, otra vez. Y para quien quiera justificarse: no es comparable la mención del lehendakari en su artículo de opinión (una palabra en total), con una acción en la calle y una galería de fotos en Instagram para patrimonializar, una vez más, el victimismo.

Cinco asesinados más

Rusia ha asesinado a otras cinco personas en Kiev, “entre ellas un niño de 12 años y una mujer de 35, y al menos 21 resultaron heridas” (Euronews). En Dnipro, “dos personas han muerto y al menos 27 resultaron heridas”. Todas ellas, a misilazos. Por si fuera poco, “tras la oleada nocturna, Rusia ha lanzado otro ataque con misiles contra Kiev este mismo jueves por la mañana”. Además, Odesa “ha sido atacada dos veces por Rusia en 24 horas”. En el contraataque ucraniano, “dos niños han muerto y dos adultos han resultado heridos en Tuapse”. En total, calculan que dos millones de personas han fallecido desde la invasión rusa.

Un juez y profesor de derecho

Sí, me voy a Libertad Digital para saber “quién es el diputado de Vox, José María Sánchez, expulsado del Congreso”. Pues bien, es “juez en excedencia, catedrático de Derecho Canónico y jurista de larga trayectoria” con “una carrera jurídica que incluye su paso por el Tribunal Superior de Justicia”, “también ha trabajado como abogado en despachos internacionales” y “ha sido letrado vinculado al Tribunal de Justicia de la Unión Europea”. Todo eso sin dejar de ser un facha y un soberbio, porque las maneras que hemos visto no son fruto de una situación de tensión, sino de un modo de actuar con el resto del mundo.

El fin del sainete

Al entremés que han montado Pablo Motos y Sonsoles Ónega con el IVA de los libros (yo desconocía que le aplicaban el IVA reducido, pero no he ganado una millonada vendiéndolos), le faltaba un capítulo: como el primero echa la culpa a la segunda. “Nos lo propuso ella”, leo en El Plural que dijo el presentador. “Os pido mil disculpas y os garantizo que no volverá a pasar”, concluyó Motos su monólogo inicial, en el que justificó su “error absolutamente involuntario”. Pues vale. Pero de la misma manera que hay jueces y profesores de universidad fachas, hay escritoras ignorantes. Nuestra obligación es tenerlo en cuenta.

Solo Trump entiende a Trump

“Trump ataca a destacados conservadores que se oponen a la guerra en Irán. El presidente de EE.UU. atacó a Tucker Carlson, Megyn Kelly y otros en términos muy personales en una larga publicación en las redes sociales” (The New York Times). Algunos de los señalados son voces reconocidas en la extrema derecha estadounidense, por lo que ya ni siquiera podemos aplicar eso de que le dan igual los católicos de sus partidos mientras los ultras estén contentos. Así que a estas alturas ya debemos pensar que Trump solo hace las cosas por sí mismo, por su familia y por sus amigos, esos que se enriquecen con cada decisión.

Ya no podemos confiar en von der Leyen

Dice Ursula von der Leyen que “la UE ya no puede confiar en reglas” (La Región). Yo creo que ya no podemos confiar en von der Leyen. La presidenta de la comisión europea se ha alineado con Israel y EE.UU. mucho más de lo que debe como máxima representante de la Unión, y eso es algo que no podemos permitirnos. Los grandes partidos proeuropeos deben organizarse para desplazarla y colocar a un presidente o presidenta que, sin duda, vele por el organismo que preside, y no por sus creencias, convicciones o conveniencias que no explicita pero que sí podemos adivinar. El proyecto europeo está en malas manos.

¡Claro que hay alternativas!

“Von der Leyen y Kallas exhiben la falta de unidad de acción de Bruselas ante la crisis de Oriente Medio. Mientras que la conservadora alemana ha dado casi por muerto el derecho internacional, la liberal estonia ha salido a reivindicarlo”, leo en Público. “António Costa se distancia de von der Leyen y reivindica un orden mundial basado en reglas, el multilateralismo y una UE unida y más influyente”, publican en Demócrata. Y estamos hablando, en todo momento, de representantes del bloque europeísta. Hay alternativas claras a una von der Leyen que solo se ha mostrado dura con los socios, y no con sus adversarios.

Cuidado con los interesados

En que hay que echar a Ursula von der Leyen coincidimos los europeístas irremediables y los antieuropeos. Pero eso no significa que busquemos la misma solución: la salida de von der Leyen que, sin duda, hay que forzar, tiene que servir para generar un liderazgo dentro de Europa, primero, y de Europa en el mundo, después. Los antieuropeos (la extrema derecha y muchas izquierdas, como EH Bildu), quiere aprovechar el momento para debilitar el proyecto de paz y oportunidad que supone la UE. Spanish Revolution, entre otros, lo grita a su manera: “Lo decimos por tercera vez: hay que echar a von der Leyen”, pero no es la manera europeísta.

Hacia dentro es mejor

El primer pecado de Ursula von der Leyen fue arrugarse cuando Trump cogió las riendas. Su sionismo, propio de Alemania y de la insensibilidad que siempre ha proyectado, ya llevaba siendo insoportable desde hacía tiempo. Antes de eso, la presidenta de la comisión era la poli mala con los estados, y sigue siéndolo: “Considera a Sánchez un problema”, se quejan en El Plural. De persona adulta a persona adulta: nadie quería que Israel y EE.UU. atacasen a Irán por el morro, pero esa guerra hay que terminarla cuanto antes para que nos afecte lo menos posible. Y Sánchez ha optado por resolver su problema en vez de participar en la solución.

Un poco más europeo

Esta guerra, la de los buenos contra los malos, la vamos a ganar día a día, poco a poco, con pequeños gestos conscientes y continuados. Por ejemplo, intento entrar cada vez menos a X, a Facebook, a Insta… redes estadounidenses. Y desde ayer participo en una red social con los servidores en Europa y bajo la legalidad europea: Eurosky, que se integra en Bluesky como si no hubiese hecho la migración, pero la he hecho. Solo me falta cambiar mi correo electrónico y, por supuesto, mi Flickr. Luego seguiré por el ordenador y el móvil. Sin prisa pero sin pausa, sin desgaste pero sin descanso. Yo soy mejor que ellos. Y tú que lees DEIA, también.