La indecencia

La izquierda abertzale tiene discurso feminista porque tiene secuestrado al movimiento feminista, ese que dice Arnaldo Otegi que ha consultado antes de decidir no denunciar el acoso sexual en Errenteria. Tampoco conocemos denuncia alguna desde la izquierda abertzale a otros casos, sucedidos en Herriko Tabernas (y no solo esos). Ni se ha pronunciado tampoco nunca la izquierda abertzale sobre el rol de las mujeres en ETA ni sobre el que asignaban a las chicas a las que empujaban a escribirse con “los presos” y, después, acudir a los vis a vis. Para desgracia de la izquierda abertzale, la sociedad vasca tiene ojos y memoria.

Un espacio político

Tampoco conocemos denuncia pública de la izquierda abertzale, sino todo lo contrario, ante lo sucedido en los campamentos de Bernedo. Hechos como los que expone Marcos Ondarra en The Objective, sacados del relato que han hecho las y los menores a la ertzaintza: “Para conseguir la merienda deben succionar el dedo del pie de alguno de los monitores” o “debían enseñar las nalgas”. “Los monitores bailaban sin ropa alrededor de la hoguera”, “perreaban” con las y los menores, y “los niños podrían dar abrazos a monitoras en topless”. Todo para “dejar claro que el cuerpo de cada persona es un espacio político”. ¿Qué política?

La violencia

Echar la culpa a Elon Musk es lo más fácil, señalar al norte de Irlanda como otra región europea que ha sucumbido al populismo de extrema derecha es la opción más elegida y, por supuesto, negar que estamos hablando de un espacio en el que la violencia latente ha encontrado una vía de escape es mucho más cómodo. Pero la realidad es que la herida de la violencia en Irlanda del Norte no estaba bien cosida, que el postconflicto no fue tan modélico como nos lo enseñan, y que una buena mecha ha hecho saltar por los aires a una sociedad que ha convivido con la violencia, sus consecuencias y una memoria frágil. Tomemos nota en Euskadi.

Esto también es violencia

La FIFA es, desde su origen, una organización demostradamente corrompible, pero lo que estamos viendo antes de la celebración del mundial en el que está implicado EE.UU. es difícilmente superable. Infantino sigue callado ante la prohibición de la entrada al país del mejor árbitro de África porque es somalí, y ante cómo han tratado a mundialistas a los que han sometido a controles como si fueran terroristas, apestados o ambas cosas. Y Gianni Infantino, insisto, sigue guardando silencio y poniendo las manos haciendo cuenquito para que caiga el dinero o recoger el pis octagenario de Donald Trump. Lo que toque al vasallo entregado.

Un mal selfie

Quiero pensar que Jon Uriarte no se ha gustado cuando ha visto el corte en el que habla de Igor San Román, según El Chiringuito del Athletic. Quiero creer que el presidente del club se ha dado cuenta del exceso en el relato y los detalles, y de lo innecesario de exponer en una rueda de prensa que un colaborador suyo, en menor o mayor medida (supongo que dependiendo del momento), no estaba capacitado para las labores que le iban encargando, cada vez de menor relevancia. Un selfie, en definitiva, en el que Uriarte ha salido peor que aquel al que ha intentado retratar. Con lo fácil que era un: “Dimitió, ojalá le vaya bien fuera del Athletic”.

«FCK SORTU»

Ya llevamos un par de veranos en el que el pistoletazo de salida lo pega la primera pugna entre Sortu y GKS por el espacio en los recintos de las txosnas. Una apertura que nos sirve para hablar del control que hace ese partido de esos espacios, control ideológico, económico y logístico, y de cómo el bloque que se sitúa a su izquierda quiere comerse la porción que cree que le corresponde porque lo esencial es quién reparte el pastel. Me temo que ya tendremos oportunidad de hablar de la falsa protección ante los ataques sexistas y de la violencia a las personas que trabajan como policías, que no podrán disfrutar de las fiestas de sus municipios.

Pero tienen libertad

Leo en El Plural que “los enfermos de ELA muestran su indignación por el copago impuesto por Ayuso que reduce sus ayudas” y pienso: pero tienen libertad y bares. Sí, es un chiste malo e inadecuado porque estamos hablando de algo muy, muy serio. Demasiado para que el gobierno de Madrid haya decidido rebajar hasta en un 40% la ayuda máxima para los casos más graves. Ahora, el techo pasa a ser de 6.000 euros, en vez de 10.000. “En algunos casos, los 10.000 euros que están previstos en la ley nacional de ELA se quedan en 3.200”. Este es el resultado de las rebajas de impuestos que anuncia el PP madrileño como si fueran positivas.

Como si no sucediese

Gracias a que en Internet quedan irreductibles como El Periódico de la Energía nos enteramos de que “la justicia holandesa ejecuta el embargo de la sede del Instituto Cervantes e inicia su venta en subasta para saldar los impagos de las renovables”. Hasta 10 millones de euros pretenden recaudar los acreedores tras un “embargo promovido para satisfacer las cantidades adeudadas por el gobierno de España”. En la sede ya hay un cartel que anuncia la subasta del edificio, lo que el ministerio español cree que “parece destinado a un fin puramente periodístico sensacionalista”. Según el mismo digital, no es la única deuda española similar.

¿Y si dejamos de grabar en vertical?

Lo propone Yassin, un creador de contenido humilde con el que solo puedo estar de acuerdo: dejemos de grabar vídeos en vertical solo porque las redes sociales los potencian para que sigamos consumiéndolas en los dispositivos móviles. Pero no tiene sentido: nuestra mirada no esta hecha para lo vertical, nos perdemos contexto, planos más bonitos (sí, lo bonito importa), incluso podemos perder calidad con los recortes y genera más trabajo a las y los editores para un producto peor. Entonces, ¿por qué lo hacemos? Porque así lo quieren TikTok e Instagram, que ya ha anunciado que va a mimetizarse con la otra red social. Plantémonos.

¿Y si dejamos de ver reels?

Instagram nos va a ofrecer reels como si fuese TikTok. Para ver las fotos de nuestras amistades o familiares tendremos que buscarlas. Unos reels agotadores, asqueantes, que nos absorben. Antonio Ortiz (una de las firmas más interesantes que podemos leer hoy) alerta de “un sistema informativo que produce adictos al algoritmo y a los chutes de dopamina”. Pero no tiene una visión crítica del consumo, sino autocrítica (que lo hace más interesante): “Ando buscando, renunciando a la soberbia intelectual, un Ozempic para mi atención”. “Lo conseguí con la dieta y el deporte; con mi atención, en cambio, soy débil”. Me representa.

Es más tonto de lo que creía

No tenía a Pablo Iglesias por tonto, pero si de verdad cree que el “engaño” del que habla fue la palanca clave para que el PNV votase a favor de la moción de censura a Mariano Rajoy (como si los hechos no fuesen graves por sí mismos), muy listo no parece. De Ciudadanos, no hablo, porque ya las y los de ese partido ya mostraron su nivel, pero del de Podemos claro que lo hago por su adanismo, por su egocentrismo, por sus maniobras y por su distancia de la realidad (en el medio on-line que dirige hoy hay un artículo en el que aseguran que en China hay una democracia popular que sube de las bases al plenario anual del Partido Comunista).

No es Zapatero, es Trump

Tengo 45 años y cuando intentan tomarme por tonto, como ha hecho Pablo Iglesias, me revuelvo. Algo parecido me ha pasado cuando he visto esta noticia en Diario Sabemos: “Los dosieres de Trump buscan derribar gobiernos europeos: después de Zapatero, Meloni podría ser la próxima”. ¿Así que el problema no es que Zapatero haya decidido dedicarse al lobbismo y, supuestamente, haya organizado una estructura para cobrar las facturas de una manera no directa (y ahí lo dejo), el problema es que Trump ha ordenado hacer llegar al juez Calama un “oscuro informe”, según este medio que, básicamente, elucubra (e intoxica) en voz alta? Ya.

El chavismo

El chavismo le ha venido muy bien a Zapatero, a los de Podemos y a ETA. Con el deceso de Xabier Arruti, “uno de los miembros más visibles de la organización terrorista ETA refugiados en Venezuela” (El Nacional), hablamos otra vez “sobre la presencia en Venezuela de antiguos miembros de la organización armada criminal, que se establecieron en el país durante años”. En Chichiriviche llegó a ser “delegado del Partido Socialista Unido de Venezuela” y acogió a José Ignacio de Juana Chaos, en 2010. Arruti (que huyó acusado de intentar asesinar a un policía en Getxo) alcanzó “cargos en organismos o empresas públicas” venezolanas.

La buena noticia del día

Siempre traigo malas noticias o enfoques perversos a la columna, y lo lamento profundamente. Así que hoy puedo traer este titular y lo hago: “Identifican un tratamiento que duplica la supervivencia en el cáncer de páncreas avanzado” (Vozpópuli). De momento, “los pacientes tratados alcanzan una supervivencia media de 13,2 meses frente a los 6,7 de quimioterapia convencional”, pero el avance es muy importante porque han logrado bloquear, al menos temporalmente, la mutación que hace que las terapias no sean efectivas hoy. Se trata de una “primera piedra”, una esperanza, esa palabra que tanto necesitamos pronunciar.

Cómo usamos las redes

La Asociación para la Investigación en Medios de Comunicación ha lanzado los resultados de su recurrente encuesta sobre cómo nos manejamos en Internet: el 87% utilizamos redes sociales digitales a diario, siendo Instagram la preferida (así lo ha marcado el 77% de las personas encuestadas), Google es el buscador dominante (un 93% lo usamos) y el segundo es Bing. El 77% de las y los encuestados hemos usado la inteligencia artificial y el 35% lo hace a diario (yo creo que el resto simplemente la usamos pero sin ser conscientes, sin ir más lejos, en los resultados de Google). Ojo, que el 58% está satisfecha y satisfecho con su experiencia on-line.

La oferta

En El Periódico de España han preguntado a dos académicas y tres académicos sobre la situación de la vivienda “en Madrid y otras capitales”, porque el Madridcentrismo no se hace solo. En el quinteto está Ibon Tellería, de la EHU, y hay cierto consenso: “La oferta es insuficiente y, además, inasequible”. Así que cualquier política de vivienda tiene que tener como objetivo incentivar que las viviendas salgan al mercado de las familias que las quieren para vivir, penalizando a los inversores y dando garantías a los propietarios (en vez de señalarlos como los culpables). Solo así empezaremos a avanzar de una vez.

Yo probaría a prohibir Airbnb

No tengo ni idea de macroeconomía, pero me hago la siguiente pregunta: ¿y si todas las viviendas que hay en Airbnb se dedicasen al alquiler habitual o se pusieran a la venta para familias que las necesitan para vivir? Yo estaría dispuesto a prohibir Airbnb o los alquileres que oferta Booking y que “disparan su negocio mientras miles de anuncios ilegales siguen activos” (Público). Prohibirlo, sí, en mi ciudad… y también en las que quiero visitar, claro, porque esto es muy vasco: igual que llevamos décadas pensando que podemos veranear en Cádiz pero nos molestan los turistas en Bilbao, no queremos pisos turísticos en Donostia pero sí en París.

No, no una casa no es una vaca lechera

Rafa Mora, aquel personaje de la televisión que parecía más guapo que listo, es el que afirma en un podcast que un piso “es una vaca lechera”. Tiene nueve casas y las alquila, y aunque quiere llegar a veinte, asegura: “No soy avaricioso” porque quiere el dinero para estar tranquilo. Lo más importante para mí del podcast y del personaje, es constatar que hemos creado una sociedad en la que cualquiera con cara dura puede ganar mucho dinero, comprar casas y especular, mientras el resto, los que somos un poco educamos, pagamos los alquileres y reímos las gracias. “Temed la ira de los pacíficos”, solía decirme un amigo mío.

Nos informamos en las redes

Ya sé que mi país no es perfecto, que la sociedad actual es extraordinariamente egoísta y no quiere sentir culpa por nada, como cualquier adolescente, pero es lo que tenemos. Así, hacer una Euskadi un poco mejor cada día es un poco más complejo, pero no podemos rendirnos porque, si no, ganarán los malvados, los que son tan malos que necesitan que nada vaya bien para poder vivir muy bien. Y si toca informar por medio de redes, lo haremos: en España “el 49% recurre a redes como Instagram (47%) y TikTok (39 %) para informarse, frente al 44 % que opta por la televisión” (Xavier Tomàs, en Threads). Estas son las cartas y hay que jugarlas.

Lo que es indefendible

Mientras buscamos culpables de las consecuencias del calentamiento global en el gobierno vasco, dejamos pasar nuestra responsabilidad: cómo usamos la inteligencia artificial o cómo cogemos aviones como si esto no afectase directamente a ese incremento de la temperatura. Un ejemplo clarísimo: Alexandria Ocasio-Cortez denunciaba en la cámara de representantes de EE.UU. que un nuevo data center de Meta en Georgia estaba generando una bajada considerable de la calidad del agua, mostrando un frasco de un líquido turbio preocupante. Andrés Trasado ironiza en Bluesky con lo que estamos permitiendo mientras vemos reels.

¿Por qué aquí?

Quienes han querido destruir siempre la Ertzaintza lo que peor están llevando es que el consejero de Interior hoy sea Bingen Zupiria: la manera en la que ha asumido los hechos desde el primer momento y ha dado explicaciones en el Parlamento a petición propia es inapelable, y sus reflexiones no pasan desapercibidas. Por ejemplo, su respuesta a Gorka Ortiz de Guinea, que arranca preguntándose “¿por qué aquí?” ha sucedido lo que sucedió el sábado. Y “por qué aquí” seguimos sin debatir no el modelo policial, sino el modelo de convivencia con el pasado de cada uno, pero también con unas bases éticas y con unas instituciones cuestionadas.

Siete agentes de baja

Gracias precisamente a esas explicaciones sabemos que “siete ertzainas resultaron heridos y permanecen de baja laboral” (Orain). No discuto que, vista la violencia de las imágenes (que nunca debió darse), haya contusiones, pero, ¿de verdad los sindicatos van a proteger acríticamente a los ertzainas que han aporreado la reputación del cuerpo? ¿Los siete tienen lesiones incompatibles con su trabajo? ¿Están de baja por el impacto emocional personas entrenadas para hacer lo que hicieron (en un momento en el que no debían)? No lo pregunto en voz alta para dar la razón a los provocadores: es lo que debemos preguntarnos todos.

A ver

Puedo ser absolutamente crítico con la actuación de algunos ertzainas, y preocuparme por la toma de decisiones de los agentes, y afirmar, al mismo tiempo, que a mí no me da lecciones de solidaridad ni de pacifismo una persona condenada por pertenencia a banda armada, con más de 40 delitos de kale-borroka en su historial, que cuando le detuvieron llevaba una pistola y que, en las imágenes, se le ve encararse a un policía y agarrar a otro (lo que no debió ser resuelto con violencia, sino con inteligencia). José Javier “Jotas” Oses exhibe ahora un victimismo renovado después de haberse enjabonado con el sufrimiento palestino.

Cuando los solidarios importan más

Sí, apoyé expresamente la primera flotilla hacia Gaza. Después de conocer el Palestine-washing que pretendían hacerse algunos participantes fui perdiendo mi entusiasmo. Condené la humillación gratuita de Itamar Ben Gvir a los integrantes de la actual flotilla. Y con los porrazos inexcusables de Loiu, aborrecí la violencia policial en mi país pero también acabé por desencantarme: ¿los solidarios tenían que parecernos, por lo menos, igual de importantes que las víctimas de Gaza? Vistas las imágenes, que recoge en X con sorna el ministerio israelí de exteriores, en otras partes del mundo también lucen protagonismo y provocaciones.

El apoyo iraní

Los agentes de la ertzaina gestionaron tan mal las provocaciones y el victimismo profesionalizado (eso también lo vimos), que la dictadura iraní ha utilizado la violencia (injustificable) para hacer uno de sus vídeos generados con inteligencia artificial comparando lo que sufrieron los de la flotilla (los del Palestine-washing) con el bombardeo de Gernika. Y los que son capaces de cerrar los ojos ante la instrumentalización del dolor sienten alborozo como si el régimen iraní se hubiese convertido en un gobierno de luz después de ser masacrado por EE.UU. e Israel. Pues no, los principios no cambian en función de los enemigos.