Sí, lo son

Linus Torvalds, creador del sistema operativo Linux, ha sido muy claro: “Detesto absolutamente las redes sociales modernas. Twitter, Facebook, Instagram. Son una plaga. Parecen fomentar el mal comportamiento” (Trecebits). Y solo puedo darle la razón. Insisto últimamente mucho en que el Internet comercial, el que conocemos vía Google o estas redes, no nos ha traído ningún beneficio como sociedad. Ninguno. Lejos de extenderse el conocimiento ha prosperado la desinformación, y no nos ha mantenido más conectados, sino de un modo diferente (porque el tiempo es limitado) y no siempre mejor.

No nos toman en serio

Ninguna marca en Internet nos toma en serio como sociedad ni como individuos. Para todas, sin excepción, somos consumidores que pueden decantarse por su oferta, así que somos objetivos con los que usar cualquier artimaña digital para atraer nuestra atención, nuestro dinero o nuestro voto. Marcelino Madrigal lo ha escrito en Twitter mucho mejor que yo: “¿Se imagina que usted va a una manifestación por la causa que quiera y se encuentra allí rodeado por maniquís? ¿Qué pensaría? Pues amigo, en la red con los bots es lo mismo: le faltan el respeto a usted y a su causa”.

¡Ni siquiera conocen el sistema!

Los políticos que aprueban el uso de artimañas digitales desprecian a los votantes, precisamente a quienes hay que tomar como el elemento más valioso de las elecciones. Pero, ¿qué podemos esperar si los líderes ni siquiera conocen los rudimentos de la democracia española? Albert Rivera asegura que, cuando sea presidente del gobierno, cambiará la ley electoral… Como si eso no fuera potestad de Congreso y Senado y con amplias mayorías que, por supuesto, requieren negociaciones con quienes querría laminar, precisamente. ¿O Rivera se toma el poder al modo “tradicional” y caudillista español?

¡Y vaya lemas!

Espero que a todos los partidos esta campaña les haya pillado con el paso cambiado y, por eso, han tenido que tirar de “plan B” después de haber elegido ya el cartel electoral de mayo. Porque si los lemas que presentan todos son sus mejores opciones… O las agencias están en crisis de creatividad o las cabezas pensantes de los partidos están agotadas. Pero el que se lleva el premio a claim peor elegido es el PSOE, que es el único que sabía cuándo iba a haber elecciones generales: “Haz que pase” (supongo que para no poner palabra por palabra el “haz que suceda” de Patxi López) es una mala idea que puede girarse fácilmente.

Barro, para la foto

Y vaya ideas, así, en general que estamos viendo esta campaña. No solo los discursos de los líderes, que sorprenden sobre todo en los partidos españoles y catalanes por su falta de solidez y medidas. Cuando uno sigue un poco a esas estrellas emergentes que marcan los partidos que han querido renovar sus listas a golpe de fichaje con efecto, se topa con chorradas como la de María Muñoz, en Ciudadanos, que se ha sacado una foto a su bota con un poco de barro en un Cercanías. ¡Ay que ver lo que se esfuerza esta chica, que se ve obligada a hacer cosas de pobres por un puñado de votos!

Siempre fue grave

En pleno auge de Podemos fue Pablo Iglesias el que acabó con la posibilidad de que Pedro Sánchez desplazara a Mariano Rajoy de la presidencia. Lo hizo con aquella ridícula rueda de prensa rodeado de sus ministrables mientras el socialista se reunía con Felipe VI. Y lo hizo Iglesias convencido de que en la repetición de las elecciones mejoraría. Punto. Con Podemos no han acabado “las cloacas”. ¿Les investigaron usando subterfugios como el robo de un móvil y con dinero del Estado? A todos nos parece verosímil… Porque tenemos la certidumbre de que ya ha ocurrido. Y es tan grave ahora, en precampaña, como siempre.

También esto podía haber pasado

España tiene un problema de autopercepción. Es un problema global porque es un país mejor de lo que les parece a los españoles: hasta Rajoy cayó por la corrupción en el PP. No es menos cierto que algunos jueces, guardianes de las esencias, aportan negatividad a ese “percibido”. España es un país en el que crece el fascismo en intención de voto, y a los españoles les están induciendo a odiar desde los medios y las tribunas. Por todo ello resultó tan verosímil que algunos vecinos de Madrid hubiesen arrancado cintas amarillas contra las orugas creyendo que eran elementos de apoyo a los presos políticos catalanes.

No, no son “perdidos”

Además de lo jodida que está España políticamente (eso es innegable, solo hay que ver a los líderes de sus principales partidos), la ciudadanía española está machacadísima en lo laboral. A años luz de la situación en Euskadi, le pese a quien le pese incluso admitiendo el margen de mejora que siempre existe. En este contexto de trabajadores exprimidos, resulta vergonzoso que Europa Press califique como “perdidos” los días de baja laboral. Y si es Asepeyo, la fuente, quien así los nombra, lo que tendría que haber hecho la agencia es usar el entrecomillado. Nadie debería tomarse una baja laboral a la ligera.

Empecemos a tomarlo así

Pese a que en Euskadi estemos mejor, en lo laboral, que en España, el estrés causado porque la mayoría desempeñamos tareas durante horas que deberíamos repartir con más trabajadores, es indiscutible. Por eso perdemos el tiempo, según un estudio que recogen en Magnet y que, acertadamente, rebate todos esos mensajes de lo bueno que es optimizar cada segundo sin perderlo. El descanso, también el mental con lecturas ligeras e incluso un videojuego (somos esa generación, sí), no está suficientemente valorado, y el “no procastines” o “no pierdas el tiempo” se mantienen peligrosamente de moda.

Es su hora

Hoy hay partido en San Mamés. Juegan ellas. Y veremos hasta qué punto en Bilbao y Bizkaia apoyamos lo que se han ganado a pulso, porque hoy es un partido de Liga, contra el tercero, el Levante, y hay que pagar aunque solo sean 5 euros. Todo lo bueno que consigan nuestras jugadoras sin duda se lo han peleado, también los más de 4.000 seguidores en la nueva cuenta de Instagram del primer equipo femenino del Athletic, que han estrenado esta semana. Si hoy tuviera que dar un consejo a un periodista que empieza le diría que se especializase en fútbol femenino: es el fenómeno que viene y es irreversible. Celebrémoslo.

Podemos y los medios

Me suena a “excusatio non petita”: si Podemos se la pega en el ciclo electoral que nos viene es porque, según el argumentario que están desplegando, los medios les han maltratado en función de sus intereses oscuros. Pero eso, simplemente, no es cierto: el fenómeno de Pablo Iglesias, que se ha empeñado en convertir Podemos en “su” partido, surgió en las tertulias televisivas, y pocos casos habrá de una marca que deba más a los medios que Podemos. Solo hay que ver la riada de entrevistas amables que están haciendo a su líder desde su regreso. Si le va mal a Podemos, será incluso con el favor de los medios.

El problema de Podemos es su falta de atractivo

Podemos ha perdido atractivo: Pablo Iglesias ya no es la figura que los medios proyectaban, no imantan, ni siquiera empasta, y la estrella emergente en el partido, Irene Montero, es la madre de los hijos de Iglesias, y eso a “la gente” le chirría, se pongan como se pongan. Además, Podemos se ha convertido en una centrifugadora de talento, de personas y hasta de partidos. En la Comunidad de Madrid, su bastión (solo hay que notar el acentazo madrileño que imposta o gasta Iglesias últimamente), concurrirán hasta 3 listas del entorno de Podemos: la de Iglesias, la de Errejón y la de IU con anticapitalistas. Su problema no son los medios.

Hablemos de Madrid

Dani Álvarez lo describe en Twitter como “el cuponazo que nadie denuncia” y creo que acierta: Madrid, como capital de España, no deja de concentrar actividad económica. Gracias a eso pueden los del PP hablar de una gestión maravillosa, pero la realidad es que hay ciertos privilegios (que allí sí lo son aunque usen la palabra para las haciendas vascas) que les favorecen. Un cuponazo sin Concierto que supone una verdadera lluvia de millones que, al mismo tiempo, deja yermo el terreno económico, financiero, empresarial y hasta de talento fuera de Madrid. Sin embargo, parece que eso no preocupa a nadie en España.

La derecha española

Aznar supo hacer del PP el refugio de la derecha española, desde la extrema hasta el centro. De pronto, apareció Rivera, que iba desgastando a Rajoy como marca de la derecha con la misma pretensión pero formas renovadas. Y al final ha aparecido la extrema derecha, que come espacio a los dos desde la pared hacia el centro. Lejos de moverse a posiciones más moderadas, primero Casado y ya de un modo impúdico Rivera, han optado por abrir los codos e intentar ocupar el espacio del extremo. Quien hable de “centroderecha” en España solo intentará blanquear a los ultras, que ya son todos.

El momento es ahora

Creo que Aitor Esteban acierta cuando comenta que no pasaría nada malo porque quienes gobiernan hoy España, de alguna manera seria, reconociesen el daño que sus antecesores infringieron a los pueblos indígenas americanos durante la conquista de su territorio. Pero creo que hay un elemento que el diputado, candidato a la reelección, ha remarcado y está teniendo poco recorrido: la posibilidad de que López Obrador, que denuncia estas disculpas no dadas, haga algo por lo que queda de esas poblaciones que siguen siendo patrimonio cultural de México… Y también responsabilidad del estado mexicano.

«Agur eta ohore, Xabier»

Ayer busqué en mi archivo fotográfico alguna imagen de Xabier Arzalluz. Parece que solo fui capaz de sacarle una foto buena: en ella se ve a Ortuzar y Urkullu, en 2017, escuchándole mientras les habla. Creo que esa es la definición del que sin duda fue el líder del nacionalismo vasco en el siglo XX desde la reinstauración de la democracia en España: cuando hablaba, todos le escuchaban. Todos escuchábamos a una persona que, como escribió Andoni Ortuzar en Instagram, lo dio todo por el País y lo fue todo en el Partido y la Euskadi política, y por eso acumuló también enemigos.

Muchos lo han reconocido

Pedro Sánchez, Idoia Mendia, Arnaldo Otegi, Pablo Iglesias, Carles Puigdemont, Quim Torra, David Bonvehí y muchos conocidos y no tan conocidos han usado las redes sociales digitales, sobre todo, Twitter, para recordar a Arzalluz y enviar a la familia jeltzale condolencias y mensajes de ánimo. Del PP, nada. De Ciudadanos y Vox, todo lo contrario: desprecio. Muchos anónimos celebraron el fallecimiento y lo mismo recordaban las nueces que la foto con Aznar. Arzalluz era un líder con mucha personalidad que manejó muy bien el poder, desatando odios hasta en quienes hoy reconocen su valor.

Es posible hacerlo bien

Hace tiempo que les recomiendo que, si van a leer prensa únicamente digital, empiecen por República.com. Lo hacen tan bien que, siendo españoles, no han caído en la tentación de describir a Xabier Arzalluz como el mismísimo demonio. Un relato sencillo en el que hablan del político, la persona, el líder carismático y controvertido, y sus polémicas. Por encima de este relato sin un gramo de exageración hacia un lado u otro, queda la relevancia de la figura que, aunque a muchos no les guste, ha marcado las políticas vasca y española en un período tan relevante como duro, dentro y fuera de EAJ-PNV.

También ha sido noticia Urkullu

El fallecimiento de Xabier Arzalluz nos sorprendió a todos mientras leíamos las crónicas de la intervención de Iñigo Urkullu en el Tribunal Supremo a petición de la defensa de uno de los imputados por el procés. Urkullu fue honesto, preciso e implacable en su relato, que no adornó en nada, como es habitual en él. Y por lo excepcional que resulta un político con estas cualidades, obtuvo alguna crítica insustancial y acumuló reconocimientos, como el de Arturo Puente en Twitter, entre otros: “Urkullu está respondiendo ante el Supremo como responde un político que no tiene nada que esconder sobre su actuación”.

Sin embargo…

En El Nacional escogen la información de El País porque para ellos es el ejemplo más representativo de que un relato meridiano como el de Urkullu ante el Tribunal Supremo también pueden someterse a interpretaciones interesadas. Urkullu dijo lo que todos vimos, pero algunos siguen utilizando la voluntad del pueblo catalán para vendernos su burra: ni dejó en evidencia a Puigdemont (el president ya se hizo el autorretrato en su momento) ni fue el garante de la unidad de esa España que blandía el 155 como amenaza a los catalanes… Pero no solo a ellos. Con Urkullu sobran los intérpretes.

Así viven los ricos

Los ricos como Begoña Villacís se alquilan sus propias casas a un precio fuera de mercado (más barato) por supuesto, por medio de sociedades con las que adquieren las propiedades. Y todo esto, claro, activa un juego de desgravaciones y fiscalidades ventajosas nada desdeñable. Así acaba, de momento, la semana en la que hemos conocido los entuertos inmobiliarios de la de Ciudadanos: su madre posee más de cien viviendas en Madrid, y ella montó una sociedad con su marido para comprar una parcela de 2.000 metros y levantar una vivienda de más de 600 que hoy sabemos que se realquilan. ¡Cómo son los ricos!

Sí, sucede. Y sucederá más

Sobre el trasvase de votos de Podemos a Vox, muy debatido esta semana porque hemos visto cómo se lo han reprochado a Íñigo Errejón, Javier Lezaola ha escrito un tuit bastante clarificador: “Cuando ese chaval dice ‘los obreros votan a Vox’ está apuntando un problema (‘ya hay obreros que votan a Vox’) que puede agravarse, no está diciendo ‘los obreros votan masivamente a Vox’. Esto no creo que haga falta ser Einstein para comprenderlo, vamos”. Y yo añado lo que llevo tiempo avisando: lo peor para Podemos es que se está extendiendo la idea de que los morados han decepcionado.

Y ellos, a lo suyo

Y mientras ambas cosas suceden: que no pocos indignados optarán por Vox porque Podemos les ha decepcionado y que esta idea se extiende, va IU y anuncia que se está pensando separarse de Podemos. La tormenta perfecta se cierne sobre la sede de un partido que muchos auguramos que acabaría mal pero poco supieron ver que todo se precipitaría tan pronto. Aunque al final IU se quede en el barco (creo que eso será lo que suceda), el daño ya está hecho: la tentación de abandono se extiende, empezando por Errejón, siguiendo por IU… Y terminando por el votante potencial.

De repente, el Pequeño Nicolás

Si el Lazarillo de Tormes viviese hoy se habría aprovechado de un político en vez de un ciego y se llamaría Francisco Nicolás Gómez. El Pequeño Nicolás, el máximo exponente de la picaresca tradicional española en la España contemporánea ha fundado un partido, cómo no, de nombre oportunista: coges a los jóvenes, coges a los influencers a los que siguen, los juntas y, ¿qué te sale? “Influencia Joven”. Por supuesto, está triunfando en Instagram… Pero gracias a una trampa que revelan en República.com: la de comprar y cambiar de nombre una cuenta que ya tenía cientos de miles de seguidores.

Lo peor del fútbol contemporáneo

Todos los males del fútbol contemporáneo se resumen en la noticia de que el Chelsea no podrá fichar durante un año porque ha sido sancionado después de mercadear con 29 juveniles: la ambición de los representantes, los muchos intereses generados, los poquísimos escrúpulos para sacar a niños de sus entornos… Y que el castigo sea no fichar, que se ha convertido en lo máximo a lo que aspira un club, desechando una cantera real. Por lo menos, la noticia será buena para Kepa Arrizabalaga, cuestionado en una temporada mala de todo el equipo, que tampoco tendrá competencia el año que viene.