Midamos la legitimidad

La situación es dura: el confinamiento agrava los dramas familiares (mujeres obligadas a convivir todo el día y toda la noche con su maltratador, personas con problemas psicológicos recluidas en casa, etc.) y también los laborales. Pero no puede convertirse en carta blanca para todas las reivindicaciones: de pronto, conocemos al sindicato de inquilinos que prepara una huelga de pago para estos días que empieza el mes. ¿Quiénes son? ¿Distinguen entre VPO de alquiler o propietarios particulares que dependen del ingreso? ¿Debemos los medios darles espacio y legitimidad? ¿Quién para esta espiral?

Dejemos de hacer comparaciones

Si las cifras ofrecidas por la dictadura china siempre han generado dudas, cuando menos, ahora que se relajan las medidas, los números que vamos conociendo son terribles: la periodista Elieen Guo habla de entre 42.000 y 46.000 fallecidos solo en la ciudad de Wuhan. Cifra que se basa en el número de urnas y féretros que, una vez levantado el confinamiento de toda la ciudad, empiezan a contabilizarse. Igual si hubieran ofrecido esas cifras desde el principio el mundo se hubiera preparado mejor. No echo la culpa a nadie, pero tampoco creo que debamos seguir poniendo a China de ejemplo o referencia.

No les regalemos los argumentos

El fascismo populista, el de un lado y el de otro, mezcla cualquier tema de actualidad con sus intereses particulares. Y si en vez de un tema de actualidad encuentra un relato épico como el de los sanitarios durante estas jornadas, por supuesto, el fascismo populista lo muerde fuerte y no lo suelta. Así, en Twitter hemos encontrado decenas de cuentas que ahora aseguran haber “dado todo en urgencias” y, por ello, le “acaban de confirmar mi positivo en Covid”. Sí, son decenas (hay diferentes denuncias desde varias cuentas), sí, con exactamente el mismo texto y, sí, todo apunta a fascistas y populistas.

Veremos a los extremos unirse otra vez

Para lo que no ha usado ningún subterfugio Vox es para boicotear la aplicación del Gobierno español para intentar contener el coronavirus a la coreana: controlando a la población por medio de su móvil. Tengo la impresión de que Vox, con este movimiento (ha recomendado poner en modo avión los teléfonos), se ha anticipado a otros partidos, también de izquierdas, por supuesto, contrarios al control gubernamental, que hablan siempre de un “estado policial” y que buscan cualquier mierda descontextualizada para atacar a las fuerzas de seguridad. A ver cómo logran que no se les vea lo que les es común.

No dejemos de ser personas, por favor…

Hay una especie de convención durante este confinamiento de vestir con algo azul a niñas y niños que necesitan salir de casa por sus circunstancias diversas. Personalmente, no me molesta verles con algo azul porque me niego a verles “marcados”. Son circunstancias especiales para todos. Lo que me da pena es que sus amas y aitas hayan decidido hacerlo para que nadie se sienta molesto o, directamente, les insulte desde el balcón. No necesitamos a chivatos detrás de las cortinas ni a energúmenos de terraza. Necesitamos ser humanos para quedarnos en casa y comprender que si vemos a alguien en la calle será por algo.

Tan fuerte no era

Al final, el coronavirus en política lo ha metido Javier Ortega Smith. Podía haber sido cualquiera. Pero solo él y los de su partido son capaces de reaccionar de un modo tan mezquino. Santiago Abascal planteaba en Twitter una serie de preguntas ante un gobierno español al que califica de “irresponsable” por no haber controlado las fronteras. Pobre Javier, el más fuerte de Vox, el que hizo la mili, el tipo que dispara a muñecos, es el primero que se ha puesto enfermo. ¿Con quién ha estado? ¿Y los del mitin masivo de Vox en el que pedían medidas de control, qué van a hacer? ¿Cuántos abrazos dio?

¿Todo mal? No puede ser

Estamos ante una situación inédita: la primera epidemia mundial de un virus nuevo y nosotros, con WhatsApp. La enfermedad no es mortal para las personas sanas pero es grave, por eso y porque los hemos elegido para ello los gobiernos toman decisiones. Lo que no puede cundir es el pánico ni la indignación sistémica. Guillermo Rodríguez tuiteaba: “Si cancelas clases, mal. Si no cancelas clases, eres un irresponsable. Si cubres el coronavirus, mal. Si no lo cubres, mal. Si mandas un mensaje de serenidad, mal. Si mandas un mensaje de precaución máxima, peor. En definitiva: todo mal. Siempre todo mal”.

Qué poca vergüenza

Con la excusa del coronavirus el PP nos quiere meter su manual neoliberal. Y si para que cuele tienen que colgarlo en la cuenta en Twitter de Ana Pastor, médica de profesión, lo hacen. No se arrugan estos del PP. ¿Será porque más a la derecha hay otro partido que aplicaría las políticas liberales y neocón sin dudas y tienen miedo de perder el favor de los empresarios más ambiciosos? En su decálogo contra el coronavirus, el PP propone la rebaja o el retraso en el pago de impuestos y cotizaciones para incentivar la economía. También un plan de contingencia sanitaria. Es el punto 4. Por el qué dirán.

¿Cómo aciertas?

La comunicación de crisis es una disciplina jodida. Primero, porque eres experto en desastres y malas noticias, y eso no es nada estimulante. Después, porque no es cierto que haya una fórmula acertada. Fíjense en lo que pone de manifiesto César Calderón en Twitter: este consultor cree que más allá de los aciertos de Fernando Simón, es necesario que comparezca Sánchez de una vez. En Euskadi, el lehendakari y la consejera de Sanidad dan la cara… Y en algunas tertulias lo que oímos es que el Gobierno Vasco comunica mal. Acertar no es fácil, ser un contertulio y señalar al que toque en precampaña parece que sí.

Buenas medidas para ahora… Y siempre

Leo a Mikel Segovia en El Independiente que “San Sebastián” (sic) “obliga a cubrir los ‘pintxos’ por higiene ante el coronavirus”. Me parece una buena noticia. De hecho, creo que tenían que haber tomado la medida antes y que deberían mantenerla para siempre. Y no solo en Donostia: Bilbao, Gasteiz, Iruña… O cualquier municipio del sur me vale de ejemplo (las restricciones en el norte son mayores). La de lavarse más las manos también me parece buena idea. Y la de mantener ciertas distancias sin parecer descortés no es mala, en principio. Pero a ver cómo ensanchamos el metro, el topo y los autobuses.

Es el derecho de la ciudadanía

Ayer estuvo movido el debate sobre todo en Twitter porque el Gobierno Vasco anunció la necesidad de médicos que cubriesen las vacantes de los afectados por el coronavirus, y que tendría en cuenta el euskera. Algo totalmente lógico, porque no se trata del derecho del médico a ejercer en Osakidetza en euskera o castellano, sino del derecho de la ciudadanía a acudir a su médico en el sistema público (que paga) y explicarse en su lengua (que al médico nadie va por placer). Y quienes convierten el idioma en “casus belli” en este asunto solo lo hacen de un modo capcioso y por interés político.

Ciudadanos lo alimenta y otros engordan

Ciudadanos ha dado cebado debates que han hecho engordar políticamente a Vox. Y con Jusapol, el sindicato policial que promovió y cuyas formas ya vimos en el Parlamento Vasco, le ha pasado lo mismo: los más rancios y fachas con uniforme son ahora apoyados por los de Abascal. Y no exagero: diputados de la formación ultra les han mostrado su apoyo en la manifestación, y los nacionales y guardias civiles muestran su cara más radicalizada. En el vídeo que colgó la periodista Leire Torre en Twitter se les veía avanzar hacia el Congreso con una impunidad y virulencia nada tranquilizadora.

¿Contra qué se manifestaron?

En teoría, los agentes de la Policía Nacional y la Guardia Civil que se manifestaron ante el Congreso rompiendo el control policial (¿les aplicarán Ley Mordaza?), reclamaban la igualdad salarial. Vale, me parece legítimo. Pero, ¿a qué viene el acoso que por ejemplo denuncia Laura Borràs? Según la diputada del PDeCat, los agentes de Seguridad le increparon con expresiones como: “Catalanes de mierda” e “hija de puta ven aquí si te atreves”. Entonces, ¿contra qué se manifestaron realmente? Y sobre todo, ¿qué tipo de policías forman Jusapol? ¿Cuántos piensan como ellos? ¿A quién o qué defienden?

No han entendido nada

Para comprender un poco la naturaleza de la manifestación y los manifestantes hay pocas fotos mejores que la que tuitea Pasanospoco: varios manifestantes en un autobús con camisetas de Jusapol y la máscara de la película “V de Vendetta” que se ha popularizado como un símbolo de la lucha contra el sistema cuando es injusto. Para mí, cualquier manifestante que la porte tiene más de fantasma que de persona informada que protesta, pero cuando lo hace un policía, ya, es síntoma de un desconocimiento profundo. Como tuiteaba Pedro Vallín: los símbolos “también pertenecen a los que no los entienden”.

No puedes dar pie

Un gobierno no puede dar pie a que agitadores a de la extrema derecha como Cristian Campos puedan tuitear que “el PSOE acaba de filtrar a la SER el documento de 26 páginas que masacra, con argumentos jurídicos y hasta gramaticales, la ley del sí es sí de Irene Montero. Tenéis que leerlo. Es una humillación en toda regla a Montero, y dudo que sea involuntaria”. Además, tiene razón: huele a información trasladada para frenar las futuras veleidades de los de Podemos. Pero lo peor es que ha sucedido, que a una ministra le ha podido la urgencia de la fecha en un tema tan sensible como el dela violencia contra las mujeres.

¡Uy, casi…!

La expresión, típica de un partido de fútbol, me sirve para hablar del “tiro al palo” de Alberto Garzón, que después de anunciar el necesario control a la publicidad de las casas de apuestas deja abierto este flanco: “Garzón permitirá la publicidad de apuestas en los partidos de máxima audiencia” (El Independiente). ¿De qué sirve limitar la exhibición de estas empresas que viven, básicamente, de la ludopatía ajena si luego la permites cuando más apostadores potenciales están viendo la tele? Sirve para currarte un titular, para sacarte una foto y golear al Becerril. Pero si fallas contra el Barça no te vale de nada.

“No es Cataluña”

No solo que se haya instalado la idea me parece preocupante, es que el titular en El Confidencial me parece el síntoma de una enfermedad grave, de una ceguera mezclada con una bilis insana: “El campo da cariño a los antidisturbios: ‘Esto no es Cataluña. Aquí no queremos palos’”. Ese titular niega que el 1-O fue completamente pacífico por parte de la ciudadanía y violento por parte de las fuerzas de seguridad del Estado. Ese titular discrimina: en Catalunya es correcta una respuesta violenta (incluso dando por hecho un enfrentamiento que no hubo), y en España, no.

El equilibrio es imposible en Madrid

El ayuntamiento de Madrid ha tomado una decisión importante. Porque la retirada de los versos de Miguel Hernández en el memorial por las víctimas de la Guerra Civil Española puede que sea lo menos relevante: antes que eso decidieron eliminar los 3.000 nombres de los fallecidos y sustituirlos por esta frase. Fíjense: “El pueblo de Madrid a todos los madrileños que, entre 1936 y 1944, sufrieron la violencia por razones políticas, ideológicas o por sus creencias religiosas. Paz, piedad y perdón”. Es decir, tabla rasa, equidistancia y falso equilibrio que nos recuerda que Madrid también es facha.

Un gallego muy gallego

Núñez Feijóo es del PP, pero antes que eso es gallego. Es un gallego del PP. Más gallego que del PP. Del PP, pero poco. Bueno, que Núñez Feijóo será muchas cosas, pero sobre todo es gallego. Ni que sí, ni que no al PP, pero gallego. ¿Se han enterado? Pues él lo tiene muy claro: en el cartel para la campaña que está circulando el logo de su partido es una pequeña mosca junto al nombre, y su propio argumentario, como hemos leído en Vozpópuli, consiste en agrandar su nacionalismo gallego. Nacionalismo a la gallega. Español, sí, pero también gallego. Nacionalista, no, pero gallego, sí.

Un partido normal

El Athletic ha anunciado que los cuartos de final de la Copa contra el Tacón se jugarán en San Mamés. Una estupenda noticia. Solo espero que esta vez sea un partido normal, con los socios ocupando sus asientos (y entrando son sus carnés), con entradas a la venta y con aficionados aplaudiendo a nuestras leonas y presionando al árbitro y las rivales. Personalmente, ya he participado de “la fiesta del fútbol femenino” con mis hijos y hemos batido el récord de asistencia. También hemos hecho la ola con un 0-1 a favor del Barça. Ellas se merecen algo más, se merecen que nos creamos su fútbol.

«Subvencionados»

Lo mal que ha caído en Vox que los agricultores les pitaran cuando intentaban sacar tajada de su manifestación en Madrid es una buena muestra de cómo gestionan las críticas en el partido ultra: cargando contra quienes no se dejan manipular. Por supuesto, su argumentario pasa porque los medios mienten y que Abascal sí fue bien recibido salvo por “un par de subvencionados”. No parece una buena idea esa de despreciar a los agricultores por recibir subvenciones. Tampoco lo parece tratarles como a tontos solo porque no son de ciudad: saben de lo que viven y cómo lo hacen. Por eso protestan.

Girauta, ni contingente

Tras el fallecimiento de José Luis Cuerda mucha gente recordó su frase en ‘Amanece, que no es poco’: “Alcalde, todos somos contingentes, pero tú eres necesario”, porque el necesario era, precisamente, el propio Cuerda. El que no alcanza a ser ni contingente es Juan Carlos Girauta, de cuya desaparición en el Congreso nadie habla y cuya presencia en cualquier foro solo destaca por sus rebuznos: “Abascal no es peligroso para la democracia, pero Sánchez, sí” es la frase que destacan en El Plural de la entrevista que hicieron al de Ciudadanos en El Independiente, y define a Girauta perfectamente.

En resumen

Tengo clarísimo que Santiago Abascal va a acabar peor que Girauta porque ni siquiera tiene la verborrea vacía del de Ciudadanos. Y cuando lo haga podremos aplicarle la viñeta de Juarma que el humorista gráfico ha publicado esta semana con acierto: “-Soy un azote de la corrección política. -No, Manolo. Eres un puto brasas y un castigo para las personas que tienes cerca, que no sé cómo hacen para aguantarte”. Esto es básicamente hoy Girauta, lo que será Abascal si todo le va bien y lo que son muchos opinadores en Facebook, Twitter o Instagram que creen que tienen algo que decir porque tienen un sitio en el que hacerlo.

Ponsatí, otra victoria

Aunque sigo creyendo que el “exilio” no fue la mejor medida de algunos políticos catalanes porque no fue la de todos y porque los que se quedaron en la cárcel están pagando también por los de ese exilio, también reconozco que las grandes victorias que están consiguiendo los políticos catalanes exiliados me están alegrando: ver a Clara Ponsatí ejercer como eurodiputada después del Brexit es un acto de justicia y reparación. Es el ejemplo de que la injusticia española no es entendida en una Europa siempre dispuesta a la colaboración entre Estados y contra las regiones, no lo olvidemos.

Me parece bien

Angelito Magno alertaba en Twitter de que “como prohíban la publicidad del juego online te cargas una de las principales fuente de ingresos del fútbol moderno”. Pues me parece bien. Primero, porque el fútbol moderno si algo está es hinchado de millones que luego se llevan los representantes (ni siquiera los jugadores, los clubes o sus trabajadores). Después, porque los ingresos, cuando son tantos, tienen que ser ejemplares, como todo en el fútbol. Es lo que podemos y debemos exigir a los protagonistas de este deporte: ejemplaridad y esfuerzo. Así que el dinero de las apuestas que se quede en casa.