Las 500 niñas de Ceuta

“La verdad sobre el traslado de 500 niñas: no hay plazas y no acreditan su validez”, así de contundentes son en Ceuta al Día sobre las 500 menores cuya integridad sigue en riesgo después del salto masivo de agosto. No “consta qué centros concretos las acogerían, mientras que la entidad que ofreció inicialmente sus recursos, Engloba, habría comunicado posteriormente que podría disponer de unas 150 plazas”. “Una emergencia no elimina los requisitos básicos”, y “Ceuta puede decidir trasladar a una menor, pero necesita conocer con precisión el recurso al que va a enviarla”. “Cada menor continúa bajo la tutela de Ceuta”.

Su segundo premio literario

En España y, por obligación, en Euskadi teníamos un rey dotado para la literatura y no lo sabíamos: Juan Carlos I ha recibido “el segundo galardón literario” por su libro “escrito junto a la autora francesa Laurence Debray” (The Objective). En esta ocasión, ha caído el premio “Saint-Simon 2026 a las mejores memorias publicadas en Francia en el año”. Ni así me dan ganas de comprarlo. El emérito “considera que esta obra es un ‘último legado’ a los españoles” porque lo de devolver lo cobrado por comisiones o regalos, como a él le gustaba llamarlo, al parecer, no lo considera.

Hablando de sinvergüenzas…

A veces hay que entrar en Diario Red, el digital de Pablo Iglesias, porque su tono incendiario no viene mal: “Las empresas del Ibex 35 ganan casi 40.000 millones en el primer semestre de 2026, un 21% más que en el mismo período del año anterior”, titulan. “Un aumento muy superior al aumento de los salarios en España”, subtitulan con acierto. Voy a contar con los dedos porque creo que algo no está bien: repostar e ir al supermercado nos asusta cada vez que lo hacemos y, al mismo tiempo, las principales empresas se forran. A ver si todo no va a ser la inflación. A ver si frenar en seco algún consumo va a ser necesario.

Todo en su sitio

Esa izquierda que pone el acento acertadamente en las desigualdades, por desgracia para ella, es la misma que intenta colocarnos que Putin no es peor que Zelenski. Leo en El Nacional que “el partido de Putin gana unas elecciones rusas sin ninguna competencia real en las urnas”, y ya se por qué vereda me vendrán algunos: que el ucraniano no ha convocado elecciones y se perpetúa en el poder. Esto no pasaría si su país no estuviese siendo invadido por esa misma Rusia que lamina a la oposición interna, y por decisión del mismo personaje que también decide ganar las elecciones sin rivales reales.

A una hora de Madrid

Cada vez que abro una red social o un digital siento que la actualidad me da punzadas: entre las malas noticias, las malas personas y la hipocresía generalizada, es difícil encontrar algo de esperanza. Y si no hay esperanza, me conformo con el entretenimiento que proporciona, por ejemplo, ver a Albert Rivera haciendo el ridículo otra vez. Para demostrar su altura intelectual, ha inventado lo de vivir a una hora de Madrid como alternativa a residir en el centro. Se ha dado cuenta, al parecer, de que en Valladolid también hay colegios, y ha pensado que, oye, si la gente vive ahí un madrileño también podría hacerlo y desplazarse diariamente.

«Fácil, rápido, sencillo y efectivo»

Así califica Xavier Tomàs en X al diálogo que ha iniciado Aitor Esteban con sus seguidores en Instagram y TikTok. El líder del PNV animó “a sus seguidores a que le hicieran preguntas” y “ahora acaba de subir un vídeo, respondiendo a una selección de ellas de manera informal mientras toma un café en una terraza, con autobroma sobre su ‘look’, incluida”. Según el consultor, siempre atento a las novedades, “las redes sociales, especialmente en política, no van de subir vídeos y ya está. Si nunca respondes, ni fomentas la participación, ni la interacción con tus seguidores-votantes, ¿qué sentido tiene solo publicar contenido?”.

La alternativa

El mejor uso que un político (y cualquier profesional) puede dar a las redes sociales es un uso genuino. Pero dejar el móvil en las manos de la marca personal puede ser totalmente contraproducente: Óscar Puente, señalado diariamente como posible relevo de Pedro Sánchez al frente del PSOE, es el mejor ejemplo. Esto dedicó a Eduardo Madina en X. “Lo que te duele todavía es el baño que te dio Pedro. El rencor es un veneno que te tomas tú, creyendo que vas a matar al otro. Pero el otro está vivito y coleando y es presidente del Gobierno. Y tú andas de tertuliano exhibiendo tu rencor cada mañana. ¡Para lo que has quedado!”.

¿Por qué va a dimitir?

Desconozco cómo valora la ciudadanía alemana la actividad de su gobierno nacional, pero creo que el canciller alemán Friedrich Merz hace bien no dimitiendo ahora. ¿Para qué, para que la ola de la extrema derecha se lleve todo por delante? También necesitamos ver, y entiendo que esa necesidad llega hasta Alemania, victorias como la de Berlín, contra la fascistada. En España, el PSOE ha perdido casi todo el poder autonómico y en las grandes ciudades, que ha caído en manos del PP y Vox (solo espero que en el PP se arrepientan de esta obscenidad), pero si Sánchez adelanta las elecciones no será por eso, precisamente.

Nada lo justifica

Solo una invasión como la de Rusia sobre Ucrania puede justificar una defensa proporcional, pero la violencia para una reclamación política legítima nunca es la vía. Más bien, al contrario. Así que el gobierno de Ceuta ha acertado cuando “ha hecho un llamamiento a la calma después de los sucesos ocurridos este pasado domingo en el puerto, cuando grupos de ceutíes querían rechazar la llegada de miembros de Negu Gorriak y se terminó con altercados, detenidos y el coche de la diputada Julia Ferreras destrozado” (El Faro de Ceuta). “La violencia no es una alternativa”, sentencia. Nunca lo fue.

No se atragantó

Doy por hecho que Juan Carlos I no se atragantó el viernes pasado durante la “mariscada” que “celebró” en Sanxenxo el viernes pasado, en palabras de Vanitatis. “La infanta Elena, su sobrina María y su hermana, la infanta Margarita, además de amigos de siempre” le acompañaron “en la regata que lleva su nombre”. Esta ha sido “su cuarta visita a la localidad pontevedresa en lo que va de año” porque una cosa es largarse para eludir las investigaciones y los comentarios, y otra no disfrutar de la fortuna que ha amasado de una manera que, por lo que parece, nunca vamos a conocer con el detalle que debiéramos.

¿Otro hecho aislado?

“La Universidad Complutense de Madrid ha sancionado al profesor y cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, con un año de suspensión de funciones tras considerar acreditada la comisión de una ‘falta muy grave’ por acoso sexista a varias alumnas” (El Plural). Que sepamos, no les ha metido mano, pero sí ha sido un baboso. No tanto como Íñigo Errejón, al parecer. Y para completar el triángulo machirulo, pero de izquierdas, podemos recordar ese “la azotaría hasta que sangrase” que Pablo Iglesias dedicó a Mariló Montero en un chat privado con los anteriores y que alguien filtró. No son hechos aislados: es una forma de pensar compartida.

El papelón de Ione Belarra

Irene Montero es la madre de los hijos de Pablo Iglesias, y pase lo que pase en Podemos, el mejor escaño siempre está reservado para ella. Las preguntas por lo tanto se las tenemos que hacer a la, nominalmente, secretaria general de Podemos, Ione Belarra. ¿Qué hace allí? ¿Ante quién responde? ¿Por qué continúa? ¿Le compensa poner la cara por un proyecto completamente a la deriva y menguante porque se devora a sí mismo a cambio de “un trabajo cuqui tras haber envenenado nuestra sociedad con sus hipérboles y su ira”, como escribía Antonio Agredano en The Objective? “Deja ya de salvarnos”, le pide el escritor.

Sus amigos rusos

Precisamente de Ione Belarra e Irene Montero recordamos chorradas magníficas tras la invasión rusa sobre Ucrania, como si el Kremlin de Vladímir Putin fuera el órgano de gobierno de una sistema socialista e igualitario. Pues bien, ni lo era, ni lo fue nunca, ni lo será mientras aquellos a los que defendían sigan mandando con puño de hierro y difundiendo ideas retrógradas: “Un tribunal de Rusia condena al propietario de un bar por organizar eventos del movimiento LGBTI” (Europa Press, en su web). Organizar estos eventos es delito porque “el movimiento LGBTI había sido reconocido como una organización extremista en Rusia”.

Otro amigo

Vamos con otro amigo, pero esta vez de Juan Carlos I, uno del que desconocemos su nombre pero ha dicho: “Don Juan Carlos necesita tres millones de euros para vivir por muchas invitaciones que reciba. Su día a día no es como parece”. Lo cuenta Paloma Barrientos en Vanitatis, como si tuviera que darnos pena. “La cuestión no es que tenga amigos que le van a recibir con los brazos abiertos, pero no para pagar el continuo movimiento del avión privado”. Está carísimo el queroseno. Lo que sugiere la pieza es que esos tres millones anuales se los regalan cada año los jeques, y que en España sus amigos no tienen tanto dinero (para él).

Esto me fascina

Asegura Alicia Figueroa en Linkedin que los carteles hechos con IA, aunque resulten baratos, accesibles y, aparentemente, modernos, “no están ayudando a tu marca. La están hundiendo”. Lo que me fascina es la reacción tan rápida que como seres humanos hemos tenido. Todavía no se ha acabado de extender el uso de la IA para generar esos carteles y hay muchísima gente que los descubre a diario, pero hemos generado ya un rechazo. Esa respuesta más o menos parecida pero heterogénea (no nos gustan a mucha gente que piensa diferente e incluso de diferente edad) no puede ser casual. Hay una respuesta atávica ahí escondida.

¿A qué está la EHU?

La EHU hacía mutis por el foro mientras alumnas y alumnos de la selectividad se quejaban de un examen de matemáticas injustificadamente difícil y de una colección de ceros en euskera de los que nadie se responsabiliza. Más que mutis por el foro, la EHU montó una fiesta (otra) en San Mamés, a 20 euros por asistente (evidentemente, las familias de quienes se licenciaban), sin que se conozca licitación por el alquiler del espacio y los conciertos, pero con una foto que Pello Otxandiano no dudaba en exhibir en X: el rectorado impulsado por EH Bildu y representantes de EH Bildu, juntos, en la fiesta en San Mamés. ¿Pagaron por entrar?

Pues ya estaría

La declaración de José Luis Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional es otro escalón en el imparable ascenso de la corrupción política española, pero no es un paso más. Zapatero es un expresidente que, además, nos han querido colocar como brújula moral de la izquierda, por lo que el daño a España, al PSOE, pero también a todos los que nos dedicamos a hacer o comentar la política en España y en Euskadi, es importante. ¿Cuándo parará esto?, se preguntarán en Ferraz, pero asusta más la pregunta si nos la planteamos de un modo genérico: ¿tiene fin la corrupción política en España?

Las otras joyas

Llevamos una semana hablando de las joyas que José Luis Rodríguez Zapatero tenía en una caja fuerte, que valen más de un millón de euros cuando desde el entorno del expresidente se habló de 60.000 euros, y cuyo origen no ha sido aún aclarado. Pero hay otras joyas que también deberían de preocuparnos: “Corinna Larsen subasta las joyas que le regaló Juan Carlos I y recauda casi un millón de euros” (El Debate). ¿Con qué dinero pagó el rey emérito esos joyones? Aunque la respuesta sea “con el suyo”, la fortuna oculta del Borbón (muy útil cuando tienes amantes) vuelve a estar sobre la mesa. Y sin investigar. Así va España.

El salto de Belarra

Podemos siempre fue un proyecto profundamente madrileño y, por extensión, jacobino hasta el tuétano. Podemos hoy es la agencia de colocación de Ione Belarra e Irene Montero, pase lo que pase, caiga quien caiga y toque lo que toque. Solo así se explica el siguiente paso estratégico-táctico-político-sálvese-quien-pueda: “El salto de Belarra a la Comunidad de Madrid aleja un acuerdo con Mónica García para 2027” (EPE), paso que se da “una vez que el partido situara a Irene Montero como líder para la próxima candidatura a las generales”. Por supuestísimo. ¿Y tengo que creerme que Pablo Iglesias no dirige el cotarro desde su chalé?

Puto peloteo

No sé cómo habrá caído en Alemania la pleitesía de su canciller, Friedrich Merz, hacia Donald Trump, al que regaló una camiseta de la selección alemana de fútbol (el abuelo del presidente de EE.UU. era alemán) durante la cumbre del G-7, pero espero que haya caído muy mal. El puto peloteo exhibido por el germánico en un gesto completamente innecesario que Trump ni esperaba ni apreció (en ningún vídeo o foto se aprecia entusiasmo), sobraba. Merz no tenía ninguna necesidad de amigarse o de limar las incomodidades generadas por chocar contra un fascista, egoísta y desalmado. O estás contra los malos o les haces la pelota. Merz ha decidido.

El partido monárquico es el PSOE

En España, el partido monárquico ha sido y es el PSOE. Lo que será nadie lo sabe porque nadie sabe qué quedará del socialismo después de Pedro Sánchez. Pero vamos a la famosísima desclasificación de los documentos sobre el 23-F, en la que ha quedado claro que los “militares lamentaron tras el 23-F ‘dejar al Borbón libre’ y señalaron a Juan Carlos I como un ‘objetivo a batir y anular’” (El Independiente). O lo que es lo mismo: no sabemos cuánto sabemos del golpe de Estado (el gobierno español dice que esos son todos los documentos), pero “salvar al soldado Juan Carlos” es sin duda el título de esta película.

Lo importante de lo que sí sabemos

De lo que sí sabemos, más allá del lavado de cara a Juan Carlos I, lo más significativo para mí es esto en El Nacional: “Los seis miembros del Cesid con participación activa el 23-F: solo dos procesados”, y esto en Público: “Familiares de guardias civiles que participaron en el asalto al Congreso recibieron ‘amplias sumas de dinero’”. Ambas cuestiones me parecen claves en aquella transición que Victoria Prego blanqueó: ¿cuántos se fueron como si no hubiesen hecho nada y cuánto dinero (y de dónde procedía) se pagó y a quién para mantener el orden? En resumen: ¿cuántos chantajes militares aceptó España?

¿Qué dicen los expertos?

Ha pasado desapercibido este hilo en X del director de Documentación, Biblioteca y Archivo del Congreso español. Sobre la documentación del 23-F que hemos conocido, Miguel Ángel Gonzalo considera que “la verificación independiente por investigadores es casi imposible”. “Falta una nota técnica archivística: criterios de selección, metodología de digitalización, identificación del equipo responsable y, sobre todo, la cadena de custodia desde 1981 hasta hoy. ¿Dónde han estado estos documentos 44 años?”. “La desclasificación es un acto político necesario. Convertirla en un acto archivístico riguroso es el siguiente paso”, concluye. 

“El PSOE cree”

“La ‘ultraderecha conspiró’ y la sociedad defendió la democracia”. Ese es el resumen que el diputado socialista José Zaragoza hizo a la entrada del Congreso español y que recoge El Imparcial. Toda esta mandanga sesgada y monárquica no va de memoria histórica, ni de dignidad, ni de voluntad política para avanzar en la reparación. Esto va de que el PSOE quede bien, de que pueda hablar de “transparencia” y, sobre todo, de que cale que los Tejero y Armada de entonces son los Abascal y Feijóo de hoy. Un cortinón de humo de Pedro Sánchez, que no será un buen político (digan lo que digan) pero es el mejor sanchista.

ETA no fue antifascismo, es fascismo

El miércoles en el Teleberri emitieron opiniones preocupantes de varios jóvenes vascos (seleccionados a pie de calle) que no tenían claro que Franco era malo. Lo hicieron a colación de una jornada organizada por Gogora para deslegitimar el fascismo porque, y esto es acojonante, en 2026 es necesario deslegitimarlo por culpa de los bulos de Vox. Pues lo mismo hay que hacer con ETA: deslegitimarla ante la corriente blanqueadora de EH Bildu. Y la desclasificación del 23-F que ha hecho el PSOE no ayuda, porque puede presentar a la banda como adversaria del fascismo. Pero ETA también fue y es fascismo. Vasco, pero fascismo.