Un activo tóxico

Este titular en Vozpópuli hay que leerlo en clave vasca: “El PSOE pierde 1,3 millones de votos arrastrado por las crisis de vivienda, Ceuta y la alta velocidad”, no solo porque el PSOE también se presenta en Hegoalde, sino porque en la CAV, EH Bildu se dispara en intención de voto con un solo punto en su programa: apoyar a los socialistas españoles. Hasta el terrible accidente de Urda, el segundo similar en el mismo año, el hype del PSOE estaba a topísimo y Bildu iba al rebufo bueno. Pero hoy, los de Sánchez y Andueza son un activo tóxico. ¿Va a intoxicarse la izquierda abertzale o aguantará lo suficiente?

¿Para qué?

Esa es la pregunta clave de esta campaña: ¿para qué? Me la he vuelto a hacer ante este otro titular en El Periódico de España: “Los acampados en Sol empiezan a abandonar Sol y enfilan la ‘mudanza’ definitiva de la plaza ‘para preparar la huelga general’”. ¿Para qué es esa huelga general? Motivos para manifestarse hay muchos, pero ese relato de hacer una huelga en contra de quienes se negaron a votar dos decretos sobre la vivienda que quedaban muy bien para el tuit pero no arreglaban nada, después del terrible golpe de realidad de dos trenes suena, hoy, absolutamente extraño.

Que me hablen como a un adulto funcional, por favor

Siempre he llevado muy mal que me traten como si fuera idiota, y cuanto más mayor me hago, peor me lo tomo. Así que agradezco que alguien me hable, aunque sea por error, como a un adulto funcional. Lo hace Miriam Nogueras, cuyo perfil político no me gusta nada, pero se empeña en explicar mecanismos complejos en materias difíciles, como su voto negativo a los dos decretos sobre vivienda. Insisto e insistiré: Junts fue el único partido que dijo (y dice, como su última respuesta en X a la populista Ada Colau) la verdad, pero el momento hacía inaplazable sacar adelante el decreto más razonable.

Otra tragedia ferroviaria

Un accidente ferroviario, como un apagón eléctrico que afecta a todo el estado, como que la persona de tu máxima confianza sea una corrupta y la que la sustituye, también, no son fenómenos meteorológicos, no pasan por azar. Suceden por algo. O por alguien. En España y en Ucrania: “Un dron ruso ataca una estación de tren en Dnipro, en Ucrania. Las imágenes son terribles. Cadáveres tirados por el andén. Los medios ucranianos hablan de al menos 13 muertos y muchos más heridos”. Sí, relaciono el bluit de Javier Espinosa con la actualidad española porque hay motivo.

Esto tampoco es un accidente

Desde la distancia y poniendo por delante el sufrimiento de la población, reconozco que me fascina la propaganda coreana que, después del puño de hierro de Kim Jong-un, mantiene subyugada a la población. Pero con todas las carencias (algunas, básicas), limitaciones y retraso formativo, “Corea del Norte se ha convertido en una superpotencia del ciberataque y lo está utilizando para autofinanciarse” (Xataka). Esto tampoco pasa por fortuna, algún país (¿Rusia? ¿EE.UU.?) les ha dado apoyo tecnológico o la dictadura regala una gran vida a los mejores hackers.

Un titular estupendo

Este titular en Marca refleja una derrota de mi equipo y, al mismo tiempo, una victoria de mi país: “España, campeón por equipos, gana el último duelo ante Euskadi del Mundial”. La normalización de Euskadi como selección de pelota es una incontestable victoria, la de una nación que aspira a ser reconocida y la de una política que funciona cuando los partidos tienen voluntad, acuerdan y ceden para responder a una necesidad. Euskadi ya compite oficialmente y en igualdad. Esa es la noticia, ese es el titular. Perderemos o ganaremos, pero ahí estamos porque muchos votaron a favor.

Bueno, es la verdad

Es posible que dos peperos se sitúen entre la derecha y la pared y digan la verdad, para sorpresa de Irene Cacabelos en X: Pedro Sánchez quiere que Vox suba para que el PP baje, y por eso confronta sobre todo con el discurso de Vox. Es posible estar de acuerdo con la estrategia de Sánchez y que esta sea irresponsable porque, al final, está cebando a un monstruo. Y es posible estar en desacuerdo con esa estrategia de Sánchez y pensar que el PP está haciendo muy mal las cosas si cuando pierde votos estos se van a la extrema derecha y su discurso es igual que el de los más fachas.

¿Quién controla Vox?

Hablando de la fachada, “los purgados de Vox se revuelven contra el acoso del lobby sionista: ‘No quiero estar en una lista de Netanyahu’”. Según El Plural, “Carla Toscano, García-Gallardo, Antelo y Ortega Smith denuncian posibles influencias israelíes, poniendo en cuestión su discurso sobre la soberanía nacional”, insisten. El ex baloncestista y portavoz de Vox en Murcia, “José Ángel Antelo ha afirmado: «No estoy ni quiero estar en ninguna lista de Netanyahu. No recibo órdenes de ninguna potencia extranjera. Mis únicos jefes son los españoles. Mi lealtad es con España”.

El amigo de los malos

El amigo de Netanyahu, precisamente, de Putin, de Delcy Rodríguez, de Musk, de Kim Jong-un, de Bukele, de Milei, de Infantino, de Mohamed Bin Salmán, de Mohamed VI y, de rebote, de Santiago Abascal, “advierte a Bruselas de represalias ‘devastadoras’ si limita el acceso de Starlink al espectro europeo” (Empresa Exterior). Dijo Iñaki Gabilondo en el Foro Gran Vía de Bilbao, recientemente, que ante Donald Trump lo mejor que puedes hacer es hacerte el muerto, y los hechos se empeñan en darle la razón. Mirándonos al ombligo: la autonomía tecnológica de Europa es perentoria.

Yo probaría a cerrarlos

Como a cualquier cuarentón que ve cine europeo (español, incluido, claro) sin pretensiones, Javier Gutiérrez me cae bien. Y si dice algo, lo leo. Sobre todo, cuando es algo tan acertado: “Lo de Madrid es insostenible. Vivo en una finca de 90 vecinos y más de la mitad ya son apartamentos vacacionales” (Vozpópuli). Yo probaría a prohibirlos, directamente. ¿Qué pasaría si esas viviendas dedicadas a la especulación con la intermediación de Airbnb salieran al mercado de alquiler normal, el de toda la vida, de familias, estudiantes o trabajadoras y trabajadores temporales?

Un sistema que no prioriza la vida

Estoy profundamente preocupado por el mundo que hemos construido y que dejamos a la siguiente generación. Básicamente, hemos generado un sistema en el que la vida no es la principal prioridad. Y no hablo de la globalización ni de la conspiración mundial del eje Putin-Trump-Netanyahu y otros desalmados. Hablo de cosas muy concretas y nada lejanas: “Los documentos que prueban que Madrid manipuló la lista de espera del Ramón y Cajal: ‘Evitad anotarlos como preferentes’” (Menéame). Con esa manipulación lograban bajar las listas de espera retrasando cirugías urgentes e importantes, según el denunciante.

¿Y esto?

Pasó casi desapercibido con la actualidad política de la semana pasada, pero me resisto a eliminarlo de mi lista de links: “La magistrada Pepa Tarodo que ha instruido la causa del denominado caso Azud –que incluye irregularidades en pagos tanto a personas relacionadas con el PP como con el PSOE valenciano– concluye que los socialistas fueron ‘dopados’ a las elecciones municipales en Valencia de 2007 al financiar cerca de medio millón de euros con mordidas a cambio de adjudicaciones públicas” (Vozpópuli). “El PSOE se habría financiado de manera ilegal a través de cuatro mega licitaciones” en la campaña de Carmen Alborch.

¿Cómo que no?

Estoy completamente en desacuerdo con esto en Público: “Por qué prohibir las redes a los menores no basta: ‘La responsabilidad no puede recaer en las familias’”. ¿Cómo que no? Ya sé que las tecnológicas han diseñado las redes para atraer la atención de las y los menores, pero la responsabilidad de explicarlo y de limitar el acceso es, en primera instancia, de la familia. No podemos delegar eso, no debemos dejarlo en manos de los gobiernos para que legislen o prohíban (ya hay normativa al respecto, por cierto), porque la chavalada va a encontrar el modo de saltarse los controles. Esto nos apela directamente, no busquemos excusas.

La rentabilidad

Me acuerdo de Housers, aquella “‘startup’ inmobiliaria que prometía grandes rentabilidades”, como también recuerdan en El Diario. Pues bien, “tras una década de quejas, demandas de inversores insatisfechos, disputas entre los socios e incluso varias multas de la CNMV”, un cambio de nombre y la salida de Antoni Brussola, uno de sus fundadores y condenado “por desviar 55.000 euros desde sociedades vinculadas a proyectos de Housers a la cuenta de una empleada de otra empresa que él presidía”, varios usuarios se quejan de que la empresa tiene retenidos miles de euros y no hay ni rastro de las ganancias prometidas.

Correcto

Arde Bogotá, un grupo del que no he oído nada con atención pero al que voy a dar una oportunidad en mi Spotfy, ha anunciado nueva gira con un cambio (que no “novedad”, y ahora me explico) en el sistema de entradas, que “no se venderán online, sino exclusivamente en físico, en las taquillas de cada sala” (El Independiente). Es decir, como hacíamos antes: quedada, madrugón, cola, alegría cuando las metías en la cartera y un bonito recuerdo de una gran noche, si todo iba bien. Un aplauso para la gente que nos da este tipo de alegrías. Sin colas virtuales, sin darle al F5, sin códigos QR que, admitámoslo, no nos han mejorado la vida.

De lo que va esto

Cuando Pello Otxandiano pedía liderazgo al lehendakari Pradales y Eneko Andueza, que hiciera autocrítica, esta semana, lo que pretendían era evitar que habláramos de la entente, el pacto, el entendimiento, el negocio, en definitiva, entre sus partidos, que ejecuta lejos de los focos María Jesús San José: “Ya solo quedan 32 etarras en prisión tras la excarcelación del sanguinario Henri Parot” (Vozpópuli). Cuando Arnaldo Otegi asegura que ellos retrasarán todo lo que puedan la entrada de PP y Vox lo hacen solo por esos 32, que nadie se confunda. O mejor, que quienes tienen los muertos y a los asesinos en sus espaldas no logren despitarnos.

Fascismo esférico

La pieza que emitieron en los teleberris sobre el asesinato de Yoyes el pasado jueves es de esas que no pueden pasar como una más. Esos minutos son un compendio muy ajustado de cómo se ejecutó el fascismo: odio a quien piensa diferente, miedo, persecución, acoso, violencia, asesinatos… Todo eso era ETA. Y lo sigue siendo. Yo lo tengo presente cada vez que veo a sus miembros (de Otegi a Kubati) y a quienes les defendieron y defienden (Aizpurua, Permach, Otxandiano…) dándonos lecciones de solidaridad, ética, moral o justicia. Nuestro país tiene un paisaje natural más bello que el humano. Y no asumirlo nos está costando carísimo.

Y sin fronteras

Yo no digo “Israel, genocida, Palestina, askatu” y después aplaudo a los fascistas de aquí. Yo me pronuncio nítidamente contra ese genocidio, contra el fascismo de aquí y de allí, de antes y de ahora, y me enfrento contra él: “Un ataque israelí mató a una familia de cuatro personas en el norte de Gaza, entre ellas dos menores. El Ejército israelí aseguró que el objetivo del ataque era un militante”, leo en Euronews con horror y con el desasosiego que me produce ser consciente de que estos asesinatos son solo unas gotas más en un océano de dolor que Israel llena sin que nadie pueda detenerlo. No podemos dejar de hablar de esta atrocidad.

También en Catalunya

Uno es antifascista en todo momento y todo lugar o no es antifascista. Así que, sí, muchos de los que van de antifascistas solo posturean. Esto hay que decirlo más y actuar con contundencia ante ese intento de enjabonado. Pero lo más importante es identificar el fascismo: no importa la bandera con la que intente taparse la extrema derecha, que siempre será el enemigo (no olvidemos las lecciones de Indiana Jones), también en Catalunya. La participación de Aliança catalana en los actos de la Diada son perjudiciales para las reclamaciones independentistas legítimas y democráticas. Y no voy a entrar a discutirlo.

Su líder

Putin mueve los hilos, Netanyahu se limita a influir levemente y recoger los frutos, pero este mundo es una mierda tan grande que el líder político y espiritual de la extrema derecha mundial es un gilipollas: Donald Trump. El calificativo se lo ha ganado con actuaciones como esta: “¿Dónde estaba Trump el 11-S? Jactándose de que su edificio volvía a ser el más alto de Nueva York” (Huffington Post). “Con el paso de los años, y especialmente tras su irrupción en la arena política en 2015 como aspirante al Despacho Oval por el Partido Republicano, Trump comenzó a modificar y enriquecer el relato de sus movimientos tras los ataques”.

Me parece mal

Si algo debemos aprender de la huelga del personal médico es que no vale con agitar el “soy médico” como garantía. Lo ha demostrado Mónica García, que ha gestionado el ministerio de Sanidad y las protestas de las y los facultativos probadamente mal. También debemos aprender que un cambio legislativo es necesario: las y los médicos, como otros sectores, no deberían tener derecho a huelga. Su protesta, legítima, no puede entrar en conflicto con la vida o la muerte de las y los pacientes. No es admisible ni defendible. De ninguna manera.

La realidad

No hay médicos en paro. No nos preguntamos por la responsabilidad de los sindicatos médicos en ese déficit ni en esa gestión de los horarios. No miramos, no atendemos lo suficiente a la realidad de toda esa gente que, joder, simplemente no es funcionaria: “Los autónomos están retrasando su jubilación en agosto más allá de los 67 años y su pensión media sigue por debajo del SMI” (Pymes y Autónomos). Detecto una peligrosísima tendencia a señalar a quien no es funcionario como un incapaz y un condenado a la pobreza, mientras quien cobra de lo que generan los otros es, cada día más, un privilegiado.

¿Qué hacemos con la inversión milmillonaria?

No dudo de que hay una inteligencia artificial maravillosa, que está ayudando a sectores muy específicos. Pero igual que existe ese Internet que permite hacer operaciones a miles de kilómetros, literalmente, y existe un Internet comercial que sobreutilizamos la mayoría, tenemos esa IA desconocida y la conocida, de la que recelamos cada día más. Y no hablo de los carteles o la literatura “copulativa”, como he leído recientemente: “Por el momento, no ha cumplido ninguna de sus expectativas y un reciente estudio elaborado por la consultora Gallup confirma que, cuanto más usan la IA los empleados, menos les convence” (Xataka).

Una semana menos

España está mal gobernada. Esto hay que tenerlo claro, igual que tenemos claro que la derecha y la extrema derecha españolas dan mucho miedo y preferimos este desgobierno y desacierto continuado. Pero España está mal gobernada y cada vez lo estará peor, pase lo que pase: “Ceuta rompe en dos al Gobierno, ministros que no se hablan y ya no es tabú el adelanto electoral”, según Vozpópuli. Iván Libreros cree que “el Gobierno ha entrado en fase de descomposición” y que, como dijo Broncano, marzo será mes electoral. Pedro Sánchez ya “no convence a su parroquia”. “La política, amigo”, sentencia.

Un millón más

Cuando Pedro Sánchez abandone Moncloa esto es lo que va a entrar: “El patrimonio de Javier Milei aumentó 43% y el de Karina 209% en un año” (Clarín). No exagero, Argentina no queda lejos, no importa, realmente, que Feijóo haga de parapeto (no es capaz de frenar ningún exceso en su partido, ¿y pretende frenar los de la extrema derecha?), los fascistas y populistas vienen a enriquecerse (lo que llevan años haciendo, por cierto) y a exprimir el país. Lo hace Milei, lo hace Trump, Putin, Netanyahu… Y sobre todo lo hacen sus entornos. Feijóo será el pagafantas y, en frente, el PSOE será un páramo.