Por fin, política

Entre tanto ruido generado por los principales partidos en la oposición en España y en Euskadi, por fin, se oye la política: “El PNV acuerda con el Gobierno proteger contra los impagos a los propietarios de una sola vivienda en alquiler” (Público). Esta es una buena noticia para ese grupo de propietarios pero también para las familias vulnerables que difícilmente eran tenidas en cuenta por quienes ofrecen una casa en alquiler. También es una medida lógica fruto de lo que es la política en su modalidad más pura: que dos representantes de diferentes ideologías se pongan de acuerdo para mejorar la vida de la ciudadanía. El resto, insisto, es ruido.

Más política

Siempre aplaudo las medidas necesarias, y esta lo es: “Sánchez anuncia que España prohibirá el acceso a redes sociales a menores de 16 años” (El Periódico). La “regulación de las grandes plataformas” es impostergable, y la falta de acuerdo sería inexplicables. Las redes sociales están generando un impacto incalculable todavía en nuestra juventud, y tomar medidas restrictivas es imprescindible. Cuando estas webs demuestren que han generado entornos limpios que no llevan a relaciones y autopercepciones tóxicas, podremos plantearnos hacerlas accesible a niñas y niños. Hasta entonces, la mejor opción es ser conservador.

¡Qué error!

En la víspera de ese acuerdo, un buen acuerdo por el contenido pero también por lo que supone: política útil, el PSE sorprendió en X con la enésima deslealtad al PNV, precisamente. El vídeo, con un contenido repleto de medias verdades (cuando no mentiras redondas) sorprende. Sorprende porque si la cuerda se rompe de tanto tensarla va a dormir peor Pedro Sánchez que el lehendakari Pradales. Y si el argumento es, ojo, que también hay gobiernos compartidos en diputaciones forales y ayuntamientos, el que tiene que tenerlo en cuenta es Eneko Andueza, que podría verse con un severo problema de gestión de personal.

Se han ido

Podemos se ha ido. Pablo Iglesias, Ione Belarra, Irene Montero (¿queda alguien más?) ya no están con nosotras y nosotros, el resto del mundo. Se han trasladado a una burbuja en la que todos menos ellas y él somos impuros, indignos y enemigos (sus enemigos, no enemigos de la sociedad). Ayer mismo, Belarra decía que la medida acordada por PNV y PSOE le daba asco. Unas horas antes leíamos este titular en El Independiente: “Sumar acusa a Irene Montero de dar ‘combustible’ a PP y Vox al pedir que voten los inmigrantes regularizados”. La misma Montero que ha decidido que era buena idea reforzar la teoría del reemplazo, por cierto.

No tiene sentido

Hay una izquierda que se ha enredado en debates marginales, que ha decidido abanderar posiciones intransigentes que parten desde el extremo, que prefiere señalar a colectivos que pasaban por ahí. ¿Por qué? Porque ya nadie duda de que los avances sociales y la igualdad no son su patrimonio. Por eso hemos leído cosas sorprendentes esta semana en Euskadi como que hay que acabar con los géneros para acabar con la violencia de género (ojo a la barbaridad de Perogrullo); y que “miles de personas se concentran en ciudades de toda España para exigir el fin de la caza” (RTVE). El pie derecho de Froilán de Marichalar está de acuerdo.

«Sólo puedo decir»

Sinceramente, no me parece nada grave que Pedro Sánchez, Santos Cerdán y Arnaldo Otegi se hubiesen reunido, con Koldo García como hombre de confianza en aquella época, para hablar de la gobernabilidad de España. La gravedad del asunto la ha cargado el propio Otegi, midiendo fatal la exclusiva de El Español (como si Pedro J. Ramírez no publicara seriales, en vez de noticias) y lo que puedan decir otros actores. Por ejemplo, José Luis Ábalos asegura: “Sólo puedo decir lo que me contaron fuentes presenciales, y es que esa entrevista existió”. Pase lo que pase, Otegi va a intentar vestirse con los trajes de víctima y héroe a la vez, otra vez.

¿Y si va a la cárcel?

La entrada de Santos Cerdán en la cárcel no afectó a la gobernabilidad de España, más allá de la grave crisis que abrió en el PSOE, porque el que fue mano derecha de Sánchez ya había dejado de ser diputado. Pero Ábalos, el del tuit que desarbola la contundencia que gasta Otegi, sigue siendo diputado y, si entra en la cárcel sin dimitir, podría generar un lío de pantalones largos en el Congreso, donde el PSOE necesita todos los votos. Sin embargo, lo que es la vida, la cerrazón de Junts y Podemos rebaja el efecto de lo que podría ser una debacle, por un solo voto, generado por una detención de la otra mano derecha de Sánchez en el PSOE.

Mal el PNV, ¿bien el PSC?

Para disgusto de Eneko Andueza (que criticó exactamente la misma decisión cuando la tomó el consejero Zupiria), “los Mossos incorporarán el origen de las personas detenidas en el ‘balance de criminalidad’ de 2025” (Diario Socialista). Pero el tema no es Andueza, sino la decisión del Govern porque, como la del Gobierno Vasco, afecta a mi trabajo: no informar del origen de los delincuentes fue una convención a la que se llegó en un momento concreto que nada tiene que ver con el de hoy, ni por volumen de delincuencia, ni por la desinformación que es capaz de difundir la extrema derecha y que esta medida, ahora, puede detener.

¿Esta no es labor de lobby?

Primero, Pablo Iglesias viaja a China, se pone traje (sin corbata) y loa las bondades de su gobierno. Después, regresa a España y empieza a hablar bien de los coches eléctricos que fabrican en aquel país (obviando las subvenciones y la mano de obra barata), y el martes vemos a Irene Montero en el Parlamento Europeo afirmar: “La guerra comercial con China no trae nada bueno a Europa”. Si esto no es labor de lobby, ¿qué lo es? ¿Y a cambio de qué? Les salva que no son los únicos que lo hacen, que hay más expolíticos y más eurodiputadas o eurodiputados que alaban las dictaduras sin que sepamos sus motivos.

¿Qué tiene que pensar?

Confieso que me ha sorprendido conocer los detalles de la ausencia de Carlos Mazón la tarde en la que la DANA empezaba a llevarse la vida de 299 personas en la comunidad que, todavía hoy, preside. Nunca me permití pensar que un gobernante puede decidir ausentarse, impulsado por lo que sea, y olvidar su responsabilidad por una hora mientras su gente muere. Pero lo que yo piense no es comparable con lo que tiene que sentir José Manuel Cuenca: “El jefe de gabinete de Mazón le advirtió a las 17 horas que la situación en Utiel ‘se estaba complicando’” (Vozpópuli). Su indignación tiene que ser antológica.

Hablemos de Iruñea

Los ayuntamientos gobernados por EH Bildu se caracterizan por la inacción: quien nada toca, nada rompe. El de Iruñea, además, tiene el rasgo añadido de un acuerdo de investidura opaco entre el partido de Joseba Asirón y el PSOE. Hoy, el enfrentamiento entre “borregos de extremos” (Andoni Serrano, en X) ha puesto de manifiesto, además, una enorme contradicción: Asiron, como Bingen Zupiria después de lo de Gasteiz, puso al mismo nivel al provocador fascista y a los reaccionarios (“el hambre y las ganas de comer”, según Serrano), pero el desgarro de la “equidistancia” no ha jironado esta vez ninguna vestidura.

Cuidado

Las declaraciones de Asiron para la galería que no han soliviantado ni a un solo activista o propagandista de la izquierda abertzale (no como cuando Zupiria se manifestó casi con las mismas palabras), no deben desviarnos de lo importante: “Cuidado con los retrocesos, que son contagiosos”, advertía Jesús Barcos en X. “La involución es una mancha de aceite tendente a extender su pringue”, explica el periodista, que lanza un aviso más: “Cuidado con aplaudirlo bajo el barniz del antifascismo”. Porque lo que hicieron los de la cara tapada (no lo digo yo, ni Barcos, lo dejaba claro Asirón) no fue antifascismo.

Activismo de sofá

El populismo vasco de base fascista pretende capitalizar el falso antifascismo (para eso es populismo, para eso fue y es fascista) y blanquearse, una vez más (la mancha es tan grande que nunca dejan de enjabonarla). Y otros movimientos españoles de izquierdas, descaradamente a rueda de EH Bildu, no quieren quedarse atrás: Irene Montero, en X y desde su sofá, aplaudía ese antifascismo halloweenero. Joseba Eceolaza le respondía: “La violencia embrutece a quien la ejerce pero también a quien la defiende e idealiza” y “cuando aparece provoca una contaminación cruzada que lo llena todo de algo tóxico”.

La respuesta

Unas cuantas horas antes del desfile de sudaderas Lonsdale negras y pasamontañas del mismo color, ya había leído la mejor respuesta desde Iruñea a Vito Quiles, la de Rafael Domingo, docente de la Universidad de Navarra, que, curiosamente, vale también para los disfrazados de antifascistas: “El acto político no es el acto en el que están presentes los políticos, como tú defiendes, sino aquel que busca influir en la toma de decisiones, promover una ideología o ganar apoyo público”. En el mismo tuit, Domingo recordaba: “He visto con mis propios ojos los seis atentados perpetrados por ETA en ese centro académico”.

Volvamos al ayuntamiento

Sería injusto, especialmente con la víctima, hablar sobre Iruñea durante dos mil quinientos caracteres sin mencionar a “los 4 miembros de la nueva manada de Pamplona”. Más allá del titular amarillo de Euronews hay un relato estremecedor que deja al aire mucho de lo que va mal en la capital histórica de nuestro país, Euskadi: campamentos ilegales, hacinamiento de personas inmigrantes, reincidencia, áreas públicas en las que las mujeres no están seguras, y por supuesto, la inacción generalizada de EH Bildu allá donde gobierna. La del partido y la de las asociaciones feministas que, esta vez, no dicen nada. ¿Por qué?

The fanboy

José Luis Garci tiene una frase genial: “Si alguien me dice que un amigo pegó a una vieja lo primero que preguntaré es qué le hizo la vieja”. A los amigos se les defiende siempre, pero Pablo Echenique no es un amigo, tampoco un compañero de militancia: es un fanboy (y está en su derecho, por supuesto). Según Echenique, Pablo Iglesias e Irene Montero “buscan proteger a sus hijos en un entorno de valores seguro para ellos”, e insiste en “que sus hijos estén en un entorno que les proteja”. Así justifica que el matrimonio haya optado por un colegio privado para dos de sus hijos: con el mismo argumento que en cualquier otra casa pija.

Que le den un premio

“Vito Quiles practica el periodismo de la manera correcta” escribe Antonio Caño, con todo su papo, en The Objective. Para quien no se haya atragantado con la risa leyendo el titular, hay más: asegura el autor que entiende “la incomodidad de los políticos a los que espera en la puerta de su casa”, pero que se tienen que aguantar, y le defiende porque “cualquiera de nosotros puede en cualquier momento resultar incómodo y molesto a algún político”. Hombre, espero serlo, pero sin ser un acosador y, lo que es más importante, sin ser un colaboracionista. Porque la motivación y la ideología en un periodista importan, y mucho.

Un nuevo lenguaje… y algo más

Antonio Ortiz ha escrito un post muy interesante en su siempre sugerente blog, Error 500. Apunta a dos cambios novedades relacionadas con el asesinato de Charlie Kirk. La primera, que aunque los medios hayan querido evitarnos las imágenes más sangrientas, las hemos visto porque se han difundido en muchas redes y grupos de WhatsApp: había mucha gente grabando que las publicó o distribuyó sin hacerse ninguna pregunta. La segunda, que los mensajes en las balas estaban directamente vinculados al lenguaje popularizado entre los usuarios intensivos de Internet, por eso habla de “un asesinato extremadamente online”.

La filosofía del andar

Llevo guardando este link desde hace semanas y he decidido sacarlo hoy para completar una columna sobre opiniones on-line demasiado cargadas para un domingo. Es un post extraño, publicado en Sur Noticias, lleno de links y sin firmar (por lo que será un refrito), pero muy sugerente: habla de la importancia de andar, de caminar, de aprovechar nuestro tiempo moviéndonos sin intensidad y pensando en nuestras cosas. Es una “una acción contracultural. Frente al culto a la velocidad, la eficiencia y el consumo” que nos permite explorar nuestro propio entorno y una “reconexión con uno mismo y con el mundo”.

¡Dejadme hacerme viejo!

También llevaba tiempo guardando esta columna en El Periódico que apuesta por el “kidulting”, o lo que es lo mismo: “Armar Legos, colorear un cuaderno o incluso saltar en una piscina de bolas no son solo actividades infantiles. Hay cada vez más adultos que han encontrado en ellas una terapia de autocuidado y bienestar”. ¿Pero qué…? ¡Dejadme hacerme viejo! Tengo 45 años ya, no quiero ir a más conciertos de pie, no quiero beber, no quiero viajar sin reservas, no quiero preparar una media maratón, por supuesto, no quiero meterme en una piscina de bolas y si monto legos lo hago porque le gusta a mi hijo.

Ya tiene domadas las contradicciones

“Pablo Iglesias e Irene Montero llevan a sus tres hijos a un colegio privado de Las Rozas (a 500 euros el mes)”. He buscado esta noticia varias veces desde que la vi publicada en La Razón el martes por la noche. Necesitaba confirmar en diferentes fuentes que era cierto y parece que lo es: traigo el titular en El Economista como podía haber traído cualquier otro porque el hecho, en sí mismo, se comenta solo. El que afirmó que la política era el arte de cabalgar contradicciones parece que las tiene domadas. También parece que no le van mal la venta de libros y los negocios en comunicación y la hostelería (el bar del crowdfunding).

Ante todo, “esquerra”

ERC ha presentado en sus redes sociales su nueva imagen de marca: menos bandera catalana, fuera los colores nacionales y nada de “de Catalunya”, como me apuntó un compañero avispado. Y más izquierda, por supuesto. Es evidente, ya lo vemos en Euskadi, que en los partidos autoproclamados de izquierda ese vector puede mucho más que las reivindicaciones nacionales vasca y catalana. Aquel “mejor roja que rota” ha sido reinterpretado de una manera muy significativa por la izquierda española, en la que se acomodan sin muchos complejos (solo hay que ver las fotos) EH Bildu y ERC. A los catalanes solo les falta una bandera de Nafarroa.

Una idea interesante

Precisamente es la gestión de la marca en redes sociales lo que más me gusta de la comunicación on-line. Por eso, ideas como la que han tenido en Moncloa y, antes, en Lehendakaritza, me resultan tan interesantes: ambas instituciones (la española, esta misma semana) han lanzado identidades digitales ajenas a las marcas personales del lehendakari y el presidente, respectivamente. En el caso del primer vídeo en TikTok de “Desde la Moncloa”, que así se llama la cuenta, vemos a Pedro Sánchez u Óscar Puente haciendo solo un cameo, y a un grupo de jóvenes explicar la iniciativa. Dudo que mantengan ese reparto.

Ahora, en serio

Esto del Cuaderno de Cultura Científica ha hecho que se agrave mi ansiedad climática: “Las predicciones climáticas de los 90 sobre el nivel del mar han resultado ser sorprendentemente precisas”. Recuerdo aquellos anuncios y aquellos documentales catastrofistas, que siempre creí exagerados, pero no lo son. La comprobación de resultados va, además, con recadito: “Para cualquiera que cuestione el papel de los humanos en el cambio climático, aquí tiene una de las mejores pruebas de que llevamos décadas comprendiendo lo que realmente está sucediendo y de que podemos hacer proyecciones creíbles”.

No somos tarjetas con piernas

Soy consciente de que cuando hablamos de la hostelería hablamos de muchos puestos de trabajo en diferentes sectores, no solo de camareros y dueños de restaurantes. También soy consciente de que mi veraneo, el familiar, es el que esperan en esa misma hostelería. Pero no soy una tarjeta de crédito con patas, no me gusta sentirme así, y creo que casi nadie lo disfruta. Por eso leo este titular en El Blog Salmón y me identifico: “El turismo récord ya no llena las cajas. Baleares es el ejemplo perfecto: recibe más viajeros, pero con un gasto medio un 30 % inferior”. Debemos ajustar el flujo del turismo o, por lo menos, las expectativas.