El PSOE haciendo del PSOE

No es nuevo que el partido al que pertenezca el presidente del gobierno español se comprometa a algo con un partido político vasco después de una negociación y, luego, no cumpla. Así es la política en el Congreso de los Diputados, por lo menos, desde que yo la sigo y tengo algo de uso de razón. Pensar que todo va a cambiar de un plumazo solo porque un nuevo actor entra en juego es tan cándido que parece irreal. Pero es lo que ha pasado: el PSOE votó en contra de la derogación de la reforma laboral después de forzar una repetición de la votación, dejando a Bildu con un palmo de narices.

Y Bildu haciendo… ¿De qué?

Lo que ha hecho el PSOE encaja perfectamente en la tradición política española. Nada nuevo bajo el sol. Estas son las cartas: PSOE y PP las reparten, inician el juego y, cuando les da la gana, cogen más del mazo o, directamente, se las quitan de la mano al otro jugador. Pero, ¿qué está haciendo Bildu? ¿De verdad se pensaban que los pactos con ellos iban a ser diferentes porque sí? ¿De verdad no se lo esperaban? ¿De verdad tienen el cuajo de mantener los tuits con los que celebran el primer resultado favorable después de que el PSOE mandara repetir la votación para evitar que prosperase?

Así se trata a Vox

Vox ha estado en Ermua y nadie se ha enterado. ¿Por qué? Porque no tienen representación en la CAV y, por lo tanto, no tienen hueco en las televisiones, porque su discurso no aporta nada, porque su puesta en espera es muy triste (un señor lanzando vivas a España) y, lo más importante, porque nadie se enfrentó a ellos, así que nadie sacó la foto ni hubo actos vandálicos de los que se llaman “antifascistas”. Así es como se trata a los de Vox: haciéndoles el vacío, negándoles la notoriedad que otros les han regalado y se han regalado para que sus viejos líderes puedan tuitear contra la Ertzaintza.

Un boicot… Para la galería

Anunciantes importantes han accedido a dejar de invertir en Facebook sumándose así a un boicot contra la red social, que no se libra de las acusaciones de racismo e incentivar un discurso del odio. ¡Claro que en esta red social y en todas, y en YouTube, y en TikTok, y en toda Internet, hay muestras de xenofobia u homofobia! Pero el problema no son las redes, sino las personas. En cualquier caso, en El Confidencial explican que el agujero económico por el boicot no será tan grande: esas marcas siguen comprando espacios a Facebook en otros soportes, y las empresas medianas siguen en la red social.

“Sorpresas” del Brexit

El colmo del Brexit es el matrimonio británico que vive en el Sur de Francia, que no quiso pedir la doble nacionalidad, vota a favor de que su país abandone la UE y, cuando esta salida se consuma, llaman al hijo para que les soluciones su situación. Por eso en Magnet lo llaman la parábola “del hijo idiota”, que “considera su nacionalidad un mero instrumento para conseguir lo que siempre desee por derecho histórico”, echa la culpa a Bruselas e intenta que el alcalde de la localidad medie para que sus padres puedan seguir haciendo su vida al Sur de Francia, ¡y hasta pide una compensación económica!

¿Qué estaría diciendo Bildu?

Un exconcejal vasco habría abusado de una trabajadora en la sede social del partido. En el mismo partido y en el mismo territorio, además, hay un precedente con un fotógrafo y militante de esa formación, y varias chicas afectadas. En circunstancias normales, ¿qué estarían diciendo los colectivos feministas de la CAV? ¿Qué estarían diciendo los partidos que se declaran feministas? ¿Y su candidata a lehendakari? ¿Y el resto de la coalición? Entonces, ¿por qué no alzan la voz? ¿Por que el exconcejal es de Bildu y la sede social una Herriko o, como se llaman ahora, una Arrano? ¿Un tuit de Bildu Zarautz es suficiente?

La política es posibilista o no es útil

Pablo Echenique puede tuitear esto y lo que le dé la gana, por supuesto: “Muchas gracias al Partido Popular por votar a favor de la paguita bolivariana. Os damos la bienvenida al socialcomunismo, camaradas”. Usar el sarcasmo para referirse al Ingreso Mínimo Vital es igualmente lícito. Otra cosa es la opinión que cada uno tenga de ese modo de hacer política: yo soy de los que prefiere el posibilismo, soy de los que celebro ver que los partidos tienden puentes entre ellos y me entristece ver cómo algunos políticos los vuelan. Echenique, número dos de un partido en el gobierno prefiere la dinamita.

Maroto, on fire

También Javier Maroto tiene derecho a la protesta desde su escaño en el Senado. Y tiene todo el derecho del mundo a encenderse. Quien se piense que los políticos no son humanos y no sufren se equivoca. Pero igual que Echenique se ha hecho un autorretrato con su tuit, a Maroto se lo ha hecho un fotógrafo en la cámara alta. Sus gestos quedarán en la hemeroteca, Twitter e Internet en general, y mostrará a un senador alavés que se empadronó en Sotosalbos y llevó muy mal que un senador de Más País dijera la verdad: que el PP llega a acuerdos con la extrema derecha española para gobernar.

Que no les falte una buena corrida

Me puedo poner en la piel de Felipe VI: con dos hijas en edad de estudiar en casa y tanto él como su mujer teletrabajando. Una gran manera de acumular estrés y kilos: hay que estar con las niñas para que hagan sus deberes, hay que mantener la casa en orden, salir a la compra y cocinar, hay que mantener una relación lo más sana que puedas con tu pareja… Pobres. Pero me da que su confinamiento y el de los demás ha sido diferente. Eso, sí, no puedo negar que trabajen: Xabier Lapitz recuperaba con tino un tuit de la Casa Real en el que anunciaban una reunión con los criadores de toros de lidia. España, lo primero.

Por el que dirán

¿Soy un malpensado? Cuando se trata de noticias sobre la casa real española, sí. No puedo evitarlo. ¿Por qué será? Pero cuando leí que “Felipe VI convence a la nobleza española para que regale leche y aceite a los pobres” (InfoLibre) pensé que su reunión había venido por las críticas a la que tuvo con los que crían toros, por el orden de prioridades que establecía la jefatura de estado española. Pero hasta cuando quiere hacer las cosas bien Felipe VI tropieza, como su padre en Botsuana. Porque esa labor de mediación nos devuelve al siglo XIX y nos muestra dónde está cada uno. Ellos, arriba y atrás. Muy atrás. Y muy arriba.

Palabra de la izquierda abertzale

La izquierda abertzale se ha puesto tan estupenda que no se ha dado cuenta de que ha entrado en el terreno del ridículo: los latinajos (“pacta sunt servanda”) y los juegos de palabras (“no estamos en la política para aceptar las cosas que no se pueden cambiar, estamos en la política para cambiar las cosas que no se pueden aceptar”) les quedan grandes a quienes han tardado 40 años en hacer lo que el resto y tardaron el mismo tiempo en darse cuenta de lo que en Euskadi nadie podía aceptar. También a quienes, a cambio de seguir en algún escaño, callan ante el pasado y aplauden más que nadie el presente. Por si acaso.

Palabra de Iglesias

El que lleva una tendencia preocupante para quien quiera confiar en él es Pablo Iglesias, que ha pasado de pedir limitación de mandatos para todos a perpetuarse al frente de Podemos. Con el 92% de los votos pero sobre un 11,5% del censo, Iglesias se ha asegurado continuar al frente del partido que fundó. La votación no ha podido pasar más desapercibida por el momento. Además, los 89 puestos de máxima decisión del partido son todos de su lista. La número dos seguirá siendo la madre de sus hijos, Irene Monero, y el número tres, Pablo Echenique. El otro superviviente, Rafa Mayoral, será el número cinco.

“Tres botones de colores”

Por supuesto, todos cometemos errores. Y tengo claro que quien lleva media vida dedicada a la política también puede hacerlo y el resto no podemos lapidarlo. Pero quienes son jóvenes y acaban de empezar tienen que estar frescos, tener reflejos y poner todo el empeño en lo que hacen. No es de recibo que, como denuncia la revista El Jueves en Twitter, Adriana Lastra votase “abstención” en la prórroga del estado de alarma. Voto que fue compensado por los dos “sí” de los bancos de Vox. El chiste estaba embocado: “No deja de fascinarnos que haya gente cobrando una pasta por ir a un sitio a tocar tres botones de colores”

El coronavirus sigue con nosotros

Escribir sobre actualidad política ha sido un alivio después de tantas jornadas haciéndolo casi exclusivamente sobre el coronavirus. No obstante, el virus sigue entre nosotros. Margarita del Val, que está coordinando a expertos en pandemias para el CSIC, avisa: “La desescalada no es el final del túnel, hasta que no haya vacuna van a ser los años de la pandemia” (El Diario). Al respecto, Macarena Vidal lleva a El País la apuesta de China por lograr esa vacuna. Una vacuna que tiene pinta de ser un terreno para la batalla geopolítica entre EE.UU., Europa y China. Como si no estuviésemos hablando cada día de miles de muertos.

Eterno Aduriz

Aritz Aduriz no solo ha sido solo importante porque ha sido el delantero titular y, además, goleador del Athletic durante los últimos años, ni porque ha demostrado una persistencia y una resistencia admirables. Sus números, que la Adurizpedia, cómo no, ha recopilado en un hilo de Twitter, son los de un jugador extraordinario: ha logrado varios récords e hitos y se codea con los más grandes de la liga española (Messi o Raúl) y los eternos, como él será, de la historia del Athletic. Su hueco va a ser enorme, sobre todo, en lo anímico. Y lo peor es que no podremos gritar más alto en las gradas para tapar el zarpazo en el corazón.

ERC pide elecciones… En julio

ERC pide elecciones tan pronto como se pueda dadas las circunstancias y el PDeCat quiere agotar la legislatura porque necesita ganar todo el tiempo que pueda para fortalecerse. La política catalana parece lógica, por fin. Lo que no parece tan lógico desde hoy es que Bildu niegue que julio es el mejor mes para las elecciones cuando sus socios catalanes (pero también los gallegos del BNG) dan por bueno e incluso reclaman ese mes para votar porque, previsiblemente, será el mejor para hacerlo. Aunque, vista la brecha reciente y creciente entre ellos, hablar de “socios” igual es demasiado.

¿Conviértete en un parásito?

Cuando ya todos dábamos por hecho que íbamos a votar en julio y solo faltaba que el lehendakari confirmase qué domingo, Mikel Otero tuiteó esto: “Trabaja, consume, vota”. ¿Qué sugería el parlamentario de Bildu? ¿Que es malo hacerlo? ¿Que es mejor no trabajar, no consumir y no votar? ¿No te convierte eso en un parásito? ¿Quién paga los servicios sociales a quien ni trabaja ni consume, y no vota porque, total, todos son iguales? ¿De verdad un representante que cobra del Parlamento aunque esté disuelto (y de julio a septiembre son tres meses más) puede permitirse tuitear eso?

Y estos, ¿a quién votan?

¿A qué partido van a votar los que cada noche pintan un batzoki diferente? ¿Y los que quemaron un cajero en Ea? ¿Y los que organizaron una manifestación después de intentar una ocupación de un edificio público en Getxo? Todos lo tenemos claro, ¿no? Pues quien recibe esos votos debería de pronunciarse. Y si no lo hace, se saca un selfie. Sí ha hablado Itxaso Atutxa, en Twitter y de esta manera: “A los pintores: os quedan más de 100 batzokis”. La inversión en pintura en espray de algunos (que luego también dan lecciones de ecologismo) parece que no sirve para amedrentar a nadie.

Sí, el cabreo es un arma electoral

Tuiteaba Mr. Insustancial que “va a ser más difícil desescalar que desencabronar”, dadas las normas que se van solapando. Pero el “desencabronamiento” también va a ser duro. Y eso lo saben quienes se han dedicado en el confinamiento, precisamente, a cabrear al personal. En España lo han hecho PP y Vox, y en la CAV, Bildu. Podemos ha jugado a ser oposición y gobierno, a enfadar aquí y resolver allí… Y así le va ir. El enfado ha sido, sin duda, un arma política y electoral que han intentado convertir en poderosa las oposiciones española y vasca, actuando casi al unísono, como hemos visto todos.

Otro antiguo “socio”

Empezaba la columna hablando de socios políticos que más bien parecen exsocios… Y la termino casi igual: Nicolás Redondo Terreros, el que comenzó la estrategia de pactos del PSE con el PP que luego sublimó su delfín, Patxi López, carga ahora contra Sánchez y el gobierno de coalición de PSOE y Podemos. El hijo del histórico sindicalista de Portugalete ha montado una plataforma junto a otro exsocialista, Leguina, para impulsar “La España que Reúne”, frente a “un Gobierno decidido a rendir pleitesía a los nacionalistas y a los neocomunistas” (Vozpópuli). Algunos parecen anclados en lo que fueron y dijeron.

Que sea un derecho

La convocatoria de huelga de hoy es absolutamente legítima, igual que trabajar: los sindicatos vascos han echado un pulso político al gobierno de Urkullu, Bildu ha nombrado a su candidata a lehendakari a tiempo para capitalizar el resultado y Ernai ha calentado el tema (la cuenta en Twitter que informa sobre la convocatoria en los últimos días ha relanzado sobre todo tuits de la organización juvenil de Sortu). Ahora solo queda medir el éxito o no del paro, pero sin trampas, sin que nadie obligue a nadie porque en campaña y precampaña todo vale. Los secuestros a los vascos hace tiempo que se acabaron.

Sin problemas de sueldo

Los que parece que nunca han tenido ningún motivo para la huelga son los que más mandan en Vox. Los contactos con los que a todas luces cuentan y han contado les han permitido vivir holgadamente. Contactos como los que tenían en la oposición iraní (que también patrocina grupos armados) que donó una pasta gansa, tanta que vivieron un año Abascal y Espinosa de los Monteros cobrando 65.000 € cada uno (lo cuenta El País y lo recoge El Plural). Espinosa, con su habitual soberbia, ha intentado explicarlo en Twitter pero incluso su versión es tenebrosa: ¿por qué eligen su formación y a él para regarles de euros?

Otros que tampoco los tienen

En Vanitatis han solapado dos informaciones que, cuando uno las suma, dibujan una realidad de privilegios difícilmente explicables: la Infanta Elena dejará la fundación de La Caixa. No entro ni en la labor que hacía ni en su decisión: lo relevante es el incremento en su sueldo en función de sus necesidades familiares hasta los 238.000 euros anuales cuando se mudaron a Ginebra. Ojalá contar con unos jefes tan generosos… Eso pensará su marido, Iñaki Urdangarin, que ya acaricia el segundo grado penitenciario y una vida en Ginebra, donde no puede residir ningún emigrante condenado en su país de origen… O casi ninguno.

Dos más

Sé que en política hay niveles en los que importa más saber de procedimientos y leyes que del área en el que se encuentra la persona. Por eso hay verdaderos expertos que van saltando de departamento en departamento y se adaptan rápidamente, porque lo importante es la gestión. No sé si será es el caso de Irene Lozano ni de Marimar Blanco, que parece que saltan del congreso a las oficinas más dispares en función de los huecos, las oportunidades y la disponibilidad que siempre han tenido para su partido (en el caso de Lozano, para más de un partido). Son profesionales de la política, vale, ¿y de la gestión?

El espejo catalán

Quienes pintan una Euskal Herria idílica en el que los nacionalistas con diferentes principios básicos son capaces de armar un país solo porque lo desean pueden ir mirando a Catalunya, donde ERC y PDeCat han decidido que todo salte por los aires. Querer no es poder: como un amigo tuiteaba ayer, puedes llevar 30 años queriendo ser un melocotón y no vas a poder. Y si te empeñas, te puedes encontrar con que te han puesto cabeza abajo: ERC es ahora el partido moderado y el PDeCat, o lo que queda de él, el radicalizado. Y veremos el papel que juega Puigdemont, que por fin tiene lo que quiere… Lejos de Catalunya.