Más guerras que nunca

No es una percepción, no es porque los medios tengamos más y mejor tecnología para contarlas, no exageramos: “La Escuela de Cultura de Paz de la UAB publica su informe anual —uno de los principales anuarios elaborados en el Estado español sobre conflictividad, derechos humanos y construcción de paz—, en el que identifica 40 guerras activas en el mundo, la cifra más alta de la última década, y alerta de un aumento de los conflictos internacionales y de sus consecuencias humanitarias”. Así de claro expresan en Kaos en la Red nuestro fracaso colectivo: “El mundo llega al número más alto de conflictos armados de la última década”.

Y más crueles

Insisto e insistiré hasta que consiga mover un milímetro este gran montón de mierda: entre todos y todas, sin excepción, hemos construido un sistema que no defiende la vida y cede el poder al más fuerte, el que más dinero tiene y, por extensión, a las peores personas: “Fuerzas israelíes irrumpen en un hospital, en Belén, en Cisjordania” (Al Mayadeen), “agredieron a pacientes y visitantes”, y “sembró terror entre los enfermos”. Hasta ahí quería llegar porque lo que hacen el ejército y el gobierno israelíes es terrorismo. Terrorismo de estado, por supuesto. Y el mundo debe reaccionar cuanto antes, sin miedo al sionismo ni al antisemitismo.

También más tontos

A mis 46 años ya sé que se puede ganar mucho dinero y ser un imbécil. Es más importante no tener escrúpulos que poseer talento, y Donald Trump es el mejor ejemplo de esta evidencia. El mismo que “publica una imagen en la que declara el estrecho de Ormuz como ‘nuevo territorio’ de EE.UU.” (Diario Red). Se piensa que todos menos él somos tontos y que con enseñar un gráfico es suficiente. Normal que el ministro iraní de Exteriores, Kazem Qaribabadi, le haya respondido así en sus redes sociales: “Pronto su ilusión respecto al estrecho de Ormuz se corregirá, o nosotros corregiremos las ilusiones de este iluso”.

Todos sabemos que es imposible

No espero nada de la Comisión Europea de von der Leyen, fuerte con los débiles y débil con los fuertes (lo peor que puede ser un político). Pero esta manera de tomarnos el pelo es demasiado hasta para el organismo: “Bruselas avala la devolución de todos los migrantes a Marruecos, incluidos los menores” (El Independiente). Entiendo que lo más parecido que tenemos a un gobierno europeo y el gobierno español de vacaciones Santillana estén preocupados por el efecto llamada (tú pasa a Ceuta, que primero te dan lo básico y después te trasladan a la península gratis), pero todos sabemos que esa devolución al 100% es imposible.

“Un buen tipo”

Rodeadas y rodeados como estamos de malas personas que exhiben con orgullo su capacidad para hacer daño, creo que lo mejor que se puede decir de alguien es que es (o era) una buena persona. Así define en Bluesky el guionista portugalujo Raúl Díaz a Juan Tamariz, “al que he admirado (e imitado tocando el violín cuando algo salía bien) y que me hizo reír tanto. Un genio y algo más difícil: un buen tipo. Él siempre llevaba sombrero, pero somos nosotros hoy los que nos lo deberíamos quitar”. Tamariz era un mago universal (uno de los mejores del mundo) que nos enseñó qué era la magia de cerca. Qué suerte haber disfrutado de él.

No

Dice y tuitea Alberto Núñez Feijóo que “es compatible tener servicios que funcionan y pagar menos impuestos”. No lo es. Bueno, en Madrid sí puede suceder, con el factor de la capital y el dumping fiscal, pero eso supone que crezca mucho el número de contribuyentes (físicos o jurídicos). Pero en general, los servicios hay que pagarlos, y eso lo hacemos con los impuestos. No entiendo al del PP, lo reconozco: cuando Europa celebra el rechazo a la ultraderecha él mete a Vox en sus gobiernos, y cuando los servicios sociales de calidad son palanca electoral, va y aplaude las bajadas de impuestos. Llevo días diciéndolo: no se entera de nada.

“Señalando”

El PP es el único responsable de dar poder a la extrema derecha, así que no podrá quejarse en el futuro. Por suerte, en otros partidos hay políticos, como Andoni Serrano, que lo tienen más claro: “Señalando centros donde pueden residir menores. Muy bien, Vox. Vais camino de ser lo más repugnante del panorama actual”. En su tuit, el concejal de Zizur Mayor y burukide, denuncia que los ultras hayan tuiteado la localización exacta de un centro en el que viven menores no acompañados con sus monitores. “Esto Vox lo sabría si además de cobrar el salario del parlamento, fuera a trabajar a las comisiones correspondientes”, explica.

“Déjame que adivine”

Si Alberto Núñez Feijóo no entiende esto o lo entiende pero actúa como si no sucediese, que se atenga a las consecuencias: las jugadas de los ultras hoy son claras, entre otras cosas, porque las hacen a la vista de cualquiera. Por ejemplo, sobre la tregua de EE.UU. a Irán, el guionista portugalujo Raúl Díaz escribía en Bluesky: “Déjame que adivine: justo antes de que acabe la tregua se anuncia una prórroga o acuerdo y unos minutos antes, alguien cercano a Trump habrá comprado algo que le hace inmensamente rico. O acaba la tregua, pero minutos antes, alguien cercano a Trump habrá vendido algo que le hace inmensamente rico”.

Acabemos con ellos

Siempre ha habido mala gente en el mundo, pero en el siglo XXI, coincidiendo con la popularización del uso de Internet, le hemos dado todo el dinero y todo el poder. Es evidente que quienes formamos la mayoría buena del planeta tenemos que hacer algo, no podemos permitir esto: “Elon Musk ignora citación de justicia francesa en caso sobre X y Grok” (Yahoo). La fiscalía está investigando el “sesgo en sus algoritmos”, la “difusión de pornografía infantil” y la “difusión de contenidos negacionistas e imágenes falsas de carácter sexual”, y “toma nota de la ausencia de las primeras personas citadas”. Este es el camino.

Uno de los suyos

Este tuit de Marcos de Quinto es impagable por todo lo que pone de manifiesto: “Desde mi más absoluto reconocimiento a María Corina Machado y a su valiente labor, me atrevería a recomendarle que vigilara la forma en que gente de su equipo va pidiendo dinero a particulares para supuestamente ‘financiar los gastos de su viaje’. Espero que no lo estén haciendo por libre… y sin conocimiento de ella. Sería un mal presagio para su probable futura presidencia, ¿no?”. En concreto, se queja de que “se dediquen a invitar a ‘cócteles’ a cambio de 10.000 € ‘en ayuda al coste de los vehículos blindados de alquiler necesarios en la visita’”.

La locura

Pocos como Raúl Díaz han descrito en tan bien y en tan pocas líneas lo que estamos viviendo esta semana: “He leído que Trump decidió quitar a Maduro cuando le vio bailar ‘No crazy war’ y que decidió que Machado no iba a ser presidenta porque no renunció a su Nobel de la paz para dárselo a él. No quiero creerme que el mundo funciona así, pero es tal nivel de locura que me lo creo”. Yo también me lo creo. Y cuando devolvamos la normalidad al mundo tenemos que pensar cómo hemos llegado a otorgar tanto poder a descerebrados como Trump. Él es epítome de todo lo que hemos hecho mal, y como tal hay que tratarlo.

La tragedia

El cómico venezolano Gabriel Bonilla en su canal de Instagram (más de 55.000 seguidoras y seguidores) ha dado las cifras sobre el régimen de Maduro que, por lo que sea, no se difunden: 36.800 víctimas de la violencia estatal, 18.000 presos políticos (de los de verdad), 468 personas asesinadas en protestas, 8.000 casos registrados de violaciones de DD.HH., 8 millones de personas desplazadas, 400 medios de comunicación cerrados o censurados, 50% de la población en situación de pobreza extrema y 3 elecciones presidenciales sin reconocimiento internacional. “Sigamos viendo qué pasa”, concluye.

El resumen

No suelo estar de acuerdo con David Jiménez porque, para mí, carga con un pecado original: empezó a criticar el periodismo cuando dejó de ser director de El Mundo. Pero esta vez clava su tuit: “La izquierda radical adora a Putin porque lo identifica con nostalgias soviéticas y comunismo. La derecha radical porque lo identifica con el supremacismo blanco y los valores tradicionales. Los extremos en Occidente son así de idiotas”. Otro que dio en el centro de la diana es quien escribió (no recuerdo quién en estos días de tanta actividad) que no debíamos tener en cuenta lo que diga quien vive todavía con marcos de la Guerra Fría.

La izquierda radical

La misma Sortu desde la que, antes de Navidad, nos querían hacer creer que Ernai nada tiene que ver con Bildu, ha señalado como nuevo líder de la formación a uno de los creadores de Ernai, Xabier Iraola. Lejos de huir de las viejas formas de la izquierda abertzale en la calle, las abrazan. De lo suyo gastan. Yo a estas alturas de la vida lo único que pido es que no me tomen por tonto, que no me digan a la cara que no son lo que sí son. Con estos mimbres, con estos líderes (elegidos a la manera de Bildu y Sortu) ¿nos extraña que quien convive con las y los que justifican a ETA asegure que el suyo es el lado correcto de la historia?

La derecha radical

Que el Trumpismo es el nuevo imperialismo indeseable es algo que piensa cualquier persona decente. Por lo tanto, quien se declara trumpista, quien se ha sacado fotos sonriente estrechando la mano de Donald, también es un imperialista indeseable. ¿Y quién negocia con él? Esa pregunta que la responda Núñez Feijóo, por favor, a poder ser, después de leer este titular en El Imparcial: “Abascal pide al PP que se ‘calle’ sobre Venezuela y le insta a romper con el PSOE en Bruselas”. Así trata Vox a los populares, que se dejan, y que van a ceder a su chantaje en Extremadura, en Aragón, en Castilla y en España cuando toque. El imperialismo indeseable me temo que es una enfermedad que se contagia.

Que el último tuit sea para esto

Voy a intentar por todos los medios que el último tuit al que hago referencia en esta columna (salvo que la reflexión sea brillante y esté solo en esta red social) sea este de Borja Sémper: “Tras cuatro meses de tratamiento, llevo ya cuatro semanas sin quimioterapia. Empieza a salir pelo y poco a poco recupero ánimo y fuerzas para afrontar lo que queda por delante. De momento todo va bien. Agradecido por tanto afecto y ánimos imposibles de responder uno a uno. ¡Gracias!”. No me gusta cómo Sémper ejerce la política, pero celebro que esté cada día más cerca de volver a darme motivos para escribir sobre ello. Aurrera, Borja!

Este es el de la “inteligencia”

El creador de la inteligencia artificial (o el que la puso a disposición de cualquiera), “no puede imaginarse ‘cómo criar a un recién nacido sin ChatGPT’” (Business Insider). Lo confesó Sam Altman a Jimmy Fallon, que le respondió: “Claramente, la gente lo hizo durante mucho tiempo sin problema”. Pero me centro en Altman, que preguntaba a la inteligencia artificial si es normal que su bebé se ría cuando tira un trozo de pizza al suelo o si debe llevarlo al médico porque otros niños de su edad ya gatean. Si la inteligencia artificial creada por Altman triunfa, entregamos el mundo a idiotas. Si es puro hype, les hemos hecho ricos a cambio de nada.

Chorradas

“Marco Rubio declara la guerra cultural a las tipografías y la Times New Roman desplaza a la Calibri por considerarla una letra ‘woke’”. Cuando leí este titular comprobé dos veces que estaba leyendo El Diario, y no El Mundo Today. Pero es así, es cierto, uno de los hombres fuertes de Trump, precisamente el que se enfrentó a él y ha acabado asimilando sus chorradas más y mejor que nadie, ha declarado la guerra cultural… ¡a una tipografía cuyo uso extendió una empresa tan conservadora como Microsoft! No, no nos estamos volviendo todos gilipollas, pero sí están volviéndose ellos, en Calibri, Times New Roman o Comic Sans.

Hablando de letras

Nunca fui de Extremo Duro, pero siempre quise ser el “so payaso” de alguien, como todos los chicos (señores que peinan canas en la barba, ya) de mi edad. De hecho, el grupo de Robe Iniesta siempre me pareció un poco “blando”, pero reconozco lo que ha aportado su líder y su música. Como suele sucederme, lo que pienso lo escribe mucho mejor que yo Raúl Díaz: “Creo que, en mi entorno y mi generación, nadie hizo más por la poesía que Robe. A finales de los noventa, los tíos de la margen izquierda de Bizkaia que se creían más duros y que pasaban de estudios y lecturas, flipaban con sus letras y sus poemas. Y, para mí, eso es mucho decir”.

Otro viejo rockero

Martin Parr sí ha sido, sin duda, mi fotógrafo favorito. Su técnica (pocos sacaban los colores como él) y su intuición (nadie veía la belleza en lo cotidiano como él, y muy pocos lo lograrán) era verdaderamente extraordinaria. Por eso su pérdida deja un hueco tan grande en la cultura y el arte, en general, y en la fotografía, en particular. Martin Parr nos sacaba una sonrisa con su trabajo, y eso nunca está suficientemente valorado, pero también ha retratado una generación y un modo de vivir. Nos hemos reconocido en sus fotos porque perseguía la cotidianeidad hasta en sus sesiones extraordinarias, con todo controlado y provocado.

El tema

Suelo leer con atención piezas como la de Vozpópuli: “Ripoll, el laboratorio ‘xeno-indepe’ de Orriols que sacude a Junts”. Yo también me pregunto: ¿es posible que en Euskadi aparezca un partido similar a Aliança Catalana? No lo sé, pero creo que hay tres factores clave que lo dificultan: primero, que el nacionalismo catalán tradicional es mucho más conservador y menos humanista que el vasco; segundo (para mí, el más importante), que los ultras ya votan a un partido nacionalista que odia al que piensa diferente; y el tercer componente es local: ERC y Junts (ambos, sí) han generado indignados tras el fracaso del Procés.

Asesinadas y asesinados

Mientras algunos seguían buscando justificaciones a la invasión del Kremlin sobre Ucrania, otros denunciábamos sin ninguna duda cada acción militar de Israel sobre Gaza sin subterfugios, sin la necesidad de limpiar nuestro pasado, con la seguridad de que siempre hemos estado contra el fascismo, en todo momento y lugar. En Yemen, “Israel asesina a 35 periodistas”. “El bombardeo israelí del pasado 10 de septiembre sobre la capital yemení, Saná, dejó 35 muertos y 131 heridos, incluyendo a un niño que acompañaba a un periodista”. Es “el segundo ataque más letal contra la prensa jamás registrado”.

Alcemos la voz

Todas y todos sabemos que Pedro Sánchez está convirtiendo el genocidio de Israel sobre Palestina en una cuestión de política local para presionar al PP y, una vez más, enfrentarse a Vox (luego se preguntará quién alimenta al fascismo). Pero da igual, lo que estamos viendo exige que alcemos la voz, que nos manifestemos: “Así se castiga a Rusia y se calla ante Israel”, denuncian en Público. “Del deporte a Eurovisión”, los organismos internacionales han demostrado un doble rasero intolerable. Hasta aquí hemos llegado: la democracia consiste en que el poder lo tiene la mayoría por medio de representantes, y la mayoría ha hablado.

Hasta aquí

En una cosa tengo que dar la razón a Donald Trump: Europa está lastrada por su buenismo y la corrección política. Precisamente en ese espacio templado, tan blanco que al final es gris, parafraseando al guionista bizkaiano Raúl Díaz, y que ha sido el terreno en el que ha crecido el fascismo. Tenemos que girar cuanto antes y empezar a señalar lo que está mal y también lo que es ridículo. Esto de Javier Milei, curiosamente, reúne las dos características: “Probablemente me den el Nobel de Economía” (La Nación). Y Trump se postula para el de la Paz. Lo normal si nadie les demuestra lo profundamente equivocados que están.

A cerrar

Ojalá escribir con la contundencia con la que lo hace Enrique Dans, que define a Meta como “la fábrica de abusos digitales que nadie se atreve a cerrar”. Dans denuncia “el uso de fotos de niñas vestidas de colegio para anunciar a adultos que se unan a Threads”, lo que considera “el resultado inevitable de un modelo de negocio irresponsable, avaricioso, sin escrúpulos”. Cree que la empresa es responsable de “una normalización social del abuso tecnológico”, y concluye: “Meta ya ha demostrado que no se arrepiente, que no tiene planes reales de cambiar su forma de actuar, y que continuará empujando los límites de lo permisible”.