El otro virus

Como los capitanes que aprovechan un desastre medioambiental para verter al mar residuos de sus bodegas o motores, muchos jefecillos aprovecharán los ERTE o haber realizado despidos en principio temporales, para rebajar las plantillas. Otras empresas se verán obligadas a hacer ceses hasta que la demanda se recupere. Para detener ese virus es importante encontrar cuanto antes también la fórmula que permita conjugar prevención sanitaria y laboral. Los del cuanto peor, mejor, son los únicos que están cómodos y fuertes pidiendo ahora imposibles sanitarios y luego, imposibles económicos.

Qué morro

Estar en la oposición en tiempos de pandemia es mucho más fácil. Por eso Podemos juega a pedir desde los parlamentos lo que puede decidir en el Consejo de Ministros. Por eso los del PP tapan su acción donde gobiernan y potencian su labor de líder de la oposición. Lo jodido es tomar decisiones duras. Lo fácil es decir que tú sí lo veías venir desde tu casa o pedir lo que pudiste hacer en el gobierno y ahora reclamas a voz en grito, como Maroto, que ya ve lógico que un autónomo sin ingresos no pague la cuota. Moe de Triana ironizaba en Twitter: “Ojalá el PP hubiera estado alguna vez en el Gobierno para llevar esa medida a cabo”.

Si se pincha es una burbuja

Lo que cobran los futbolistas lleva años siendo una exageración. Todavía me acuerdo cuando los más importantes empezaban a cobrar mil millones de pesetas al año, y ahora andar entre los cinco y los seis millones de euros al año es lo normal para muchos. Mejor dicho: hasta ahora. En esta crisis ellos también están sufriendo, y supongo (y espero) que los mediadores estén sufriendo aún más. ¿Cuánta gente que no lo merece por talento o esfuerzo ha ganado muchísimo dinero con el fútbol? La caída de los ingresos y la fragilidad de las grandes ligas puede pinchar una burbuja que ya temblaba.

Sí, teletrabajar es difícil

En el blog Pymes y Autónomos han tirado de ironía para dejar clara una realidad amarga: “teletrabajar tiene un problema, hay que trabajar”. En efecto. En la época en la que más lo hice, sin hijos, mi objetivo diario era apagar el ordenador cuando empezara el Teleberri de la noche. En casa se trabaja peor y, sobre todo, se meten más horas (no siempre efectivas). Y los que soñaban con hacerlo se veían como instagramers, con una taza de té con un mensaje motivador. Pero la realidad es difícil para el trabajador… Y para la empresa, que tiene que habilitar entornos y herramientas.

Los influencers también «teletrabajan»

En esta crisis muchos sectores lo están pasando mal, sobre todo algunos que han engordado en este mundo de globalidad virtual como los representantes futbolísticos, los vendedores de reiki y alternativas a las vacunas, los youtubers (ahora resulta que la gente ve la tele) y muchos influencers que no tienen la escapadita que colocar a sus seguidores. Como bien expresan en Magnet, algunos intentan vendernos ahora pijamas y ropa cómoda. Ojo, también algunos se lo están currando, manteniendo la atención con buenas ideas y dedicación. En una crisis económica también se decanta. Y en la que viene lo veremos.

Lo que nos viene va a ser terrible

La portada del New York Times con la gráfica de los tres millones de nuevos desempleados en EE.UU. fue durísima. Pero esa curva de un marzo negrísimo en el empleo se ha repetido a lo largo del mundo, Noruega incluida, como vemos en Magnet. Y esta semana empieza abril en peores condiciones, porque cada día empeoran las consecuencias económicas derivadas de la crisis del coronavirus. Y cuando todo esto pase habrá que ver cómo se resuelven los ERTE (algunos planteados con más morro que necesidad). Como sociedad, tenemos que comprometernos a reactivar también, sobre todo, los pequeños negocios.

Tienen que trabajar

Todos los gobiernos occidentales están ahora desbordados. Todos. Desde el ayuntamiento más pequeño que ha tenido que enfrentarse a mantener sus servicios sociales con enormes dificultades, hasta la Unión Europea (aunque no tenga poderes ejecutivos como tal), pasando, por supuesto, por los gobiernos vasco o español. Cuando pase todo haremos las valoraciones, teniendo en cuenta la realidad, no lo que habríamos deseado todo que hubiese sucedido, e intentando evitar todos los Capitán A Posteriori que van a seguir apareciendo. Ahora sobra el pressing a los gobiernos. Sí, hay que dejar hacer.

Nunca faltan los iluminados

No importa lo que suceda que siempre habrá, por lo menos, un iluminado que lo esperaba, que te lo explica y que, por supuesto, está seguro de que esto supondrá un cambio de paradigma. Yo me mantendré escéptico: no va a producirse ninguna revolución. Al contrario, tendremos que hacer frente a una grave crisis, a muchos pequeños dramas familiares, y a los jetas que querrán encontrar un beneficio económico o político. Más “animados” son algunos, como Carlos Enrique Bayo en Público, que ya vislumbran el fin de la globalización neoliberal. Ya. Y las mascarillas no se compran a China, ¿no?

Miquel Roig lo dice claro, claro

Mi admirado Miquel Roig ha lanzado recientemente uno de esos tuits que, pese a su sencillez aparente, guardan una enorme verdad: “Os voy a decir también que como detector de tonticos esta crisis del coronavirus no tiene precio”. Y tiene razón. No solo los iluminados. No solo los que no saben aportar nada positivo y se limitan a la crítica mecánica. No solo los que niegan las consecuencias tanto de lo inesperado como de su propia acción. Esta crisis nos está enseñando la cantidad de imbéciles que soportamos diariamente, sobre todo, los que pasamos tiempo en Twitter. Pero también los que tienen WhatsApp.

Abramos los ojos

El confinamiento al que estamos sometidos es estresante si conlleva niños y teletrabajo, es duro si conlleva un ERTE y toda su incertidumbre, es angustiosa si sabes que un familiar tiene el jodido coronavirus, es muy triste si has perdido a un allegado y ni siquiera puedes despedirle y abrazar a los tuyos… Y puede ser un infierno para todas esas mujeres que sufren malos tratos. Òscar Nin se acuerda de otro colectivo: “Un abrazo y mucho ánimo a todas las personas con enfermedades mentales y a las personas que se hacen cargo o conviven con ellas”. Para todos es difícil, pero para algunos lo es más.

Poco me parece

He querido reposar este párrafo todo lo que he podido porque, si lo hubiera escrito cuando me enteré de la fechoría, “gilipollas” es lo más suave que hubiera sido capaz de escribir. Encerrado en casa con una niña de 5 años y otro de 3, después de siete días, ahora acierto a escribir que, simplemente, nunca he soportado a esas personas que piensan que las normas son para los pringados y que los pringados siempre son los demás. Así que espero que la Ertzaintza haya pillado a todos los que desde Bizkaia se han ido a Cantabria a pasar el puente, al apartamentito, y les hayan crujido. 600 € por familia me parecen pocos.

No me importa cómo se llame

El primero que huyó fue Cristiano Ronaldo, que se desplazó a su Madeira natal cuando la cosa empezó a ponerse difícil, parece que Neymar ha escapado a Brasil y Jovic, del Real Madrid, a Serbia. No me importa cómo se llamen, vuelvo al párrafo anterior: todos esos que se piensan que las normas las cumplen los pardillos me caen mal, por definición. Pero yo llego a ser tan pardillo que de verdad me creo que los futbolistas tienen que ser modelos de comportamiento (por eso también cobran tanto) así que estos saltos, por mucho que sean en jet privado, resultan igualmente insultantes.

Todos los Ristos del mundo

Risto Mejide tiene pinta de ir a Cantabria a pasar el puente desde Bizkaia y de saber dónde puedes fumar sin que te molesten ni sin salir del edificio en el que trabajas. Lo digo porque en su programa se puso una mascarilla para ridiculizar a los que alertaban del coronavirus (yo también llamé a la calma pero intenté no reírme de nadie), y ahora que ha tenido que ponerse en cuarentena, ha querido defenderse atacando a medios como Vozpópuli, donde le afearon el chiste. María Palmero, autora de aquella pieza, le ha respondido acusándole de mentir y de no hacer lo más sencillo: reconocer que se equivocó.

Menos credibilidad que Felipe VI

El que se está cayendo con su carísimo equipo es Felipe VI. No solo ya porque su discurso fuera desastroso o porque toda España haya comprobado que su rol de jefe de Estado es absolutamente inútil, también porque ya no le cuelan sus artimañas: varios medios han dejado claro que no puede renunciar a su herencia mientras viva su padre o que conocía los hechos mucho antes de que salieran en los medios suizos y no actuó entonces. Para colmo, en El Plural destacan una encuesta de Electomanía en la que el 60% de los encuestados cree que el Rey intentó colarnos los de su padre envuelto en coronavirus.

Otra evidencia

Este coronavirus nos está dejando unos cuantos recordatorios, para empezar, sobre la fragilidad de los seres humanos, sobre lo afortunados que somos pese a lo mucho que nos quejamos, sobre lo importantes que somos todos, desde los médicos a los reponedores de los supermercados, sobre la miseria o soberbia de algunos… Y sobre la acción del ser humano en el planeta: en Magnet han recopilado algunas noticias sorprendentes como los canales limpios en Venezia, los delfines que entran en el puerto de Cagliari, los patos que se ven en la Fontana de Trevi o los ciervos entrando en la ciudad japonesa de Nara.

El botón de muestra

Aunque la he visto tarde, la noticia me ha dejado tan descolocado que no dudo en compartirla en la columna: “‘Espejo Público’ invita al abogado de La Manada como experto para hablar de la nueva ley de libertad sexual” (Vertele). Creo que es necesario expresar y hacer notar la indignación ante hechos como este. Indignación como profesional y como ciudadano. Agustín Martínez, que siempre habló y actuó como otro miembro más de La Manada además es contertulio habitual de Susana Griso. Vamos, que a él el machismo mal no le ha venido. Pero este que transmite Antena 3 me parece un caro mensaje.

Va a ser que sí

Pablo Echenique intenta que parezca que Podemos está en el gobierno pero también que parezca que está un poco en la oposición, manteniendo sus reclamaciones. Pablo Iglesias intenta que parezca que Podemos esté en el gobierno pero también que parezca que está siendo víctima del mismo. Don Mitxel Erreaga, popular tuitero vasco, protestaba ante este juego imposible: “A ver, un vicepresidente hablando de cloacas es como un vicepapa hablando de pederastia, pues haz algo, chaval”. Y más cuando Iglesias parece que tiene acceso a esas cloacas. Ya no caben quejas, solo acciones.

La enfermedad estadounidense

Si no hay más casos de coronavirus en EE.UU. es, claramente, porque nadie sabe cuántos hay. Solo hacerte la prueba puede llegar a costar 3.000 dólares (Magnet). Esta epidemia, que no es más mortal que la gripe común de momento, vuelve a poner de manifiesto lo más pernicioso del sistema sanitario estadounidense y, al mismo tiempo, el tesoro que tenemos en la Sanidad Pública. Donald Trump ha donado su sueldo trimestral para hacer frente al nuevo virus, pero eso tampoco sirve de mucho en un sistema en el que la enfermedad es sinónimo de ganancias… O de créditos bancarios e hipotecas.

Otro descubrimiento

Seguramente porque sé que tiene toda la razón no soy de los que piensa que Diego Soto ha escrito un tuit machista (él se queja de que le han llovido las críticas), este: “Ya vais a ver cuando descubráis que el teletrabajo es hacer todo lo que hacías en la oficina y, además, todo lo que hace el que se queda en casa (lavadoras, compra, comida, niños, gestiones, abrir a 456 mensajeros y 478 cosas más que no me caben en el tuit)”. Al contrario, me parece el tuit de una persona que hace su parte en las tareas domésticas. Y sobre todo es el tuit necesario para desmitificar el teletrabajo del que tanto hablamos por el coronavirus.

Leed prensa… O no

La semana pasada fue El País el que se sumó al cobro por contenidos. Ya estamos casi todos los periódicos tradicionales funcionando con ese modelo también en web. Va a ser muy difícil convencer a los lectores de que se tienen que suscribir para leer los contenidos, pero hacerlo entre muchos va a ser más fácil. Y después de tantos años regalando el trabajo y con algunos compañeros sumándose a discursos insostenibles sobre cómo y cuánto tiene que correr la información, va a ser difícil que todo el mundo lo entienda a la primera. Iñako Díaz-Guerra lo zanjaba así en Twitter: “Pagad o no pagad, pero no deis la turra”.

No, no son cromos

Hace bien Antonio González en matizar en Twitter que la regulación de la adquisición de cartas en videojuegos no es tan sencillo como lo publican en El Mundo: no se trata de regular la compra de cromos. Se trata de un sistema perverso que abre la puerta a los adolescentes a todo tipo de juego on-line: EA Sports no ofrece los equipos completos en el FIFA, para poder jugar con las estrellas hace falta comprar sobres “sorpresa” virtuales que se pagan con dinero real y que están llevando problemas a muchos hogares e introduciendo el vicio por las apuestas digitales. Es un problema de verdad.

La televisión ya no es la reina

A las puertas de una campaña electoral nos enteramos de que 2019 ha sido el año de uno de los “sorpassos” más importantes que vamos a vivir en la comunicación: la televisión ya no es el medio que se lleva la parte más importante de la tarta publicitaria. Internet le ha adelantado. Una publicidad en principio más ajustada al target, más fácil de producir, mucho más barata por pieza y en la que la creatividad puede ir más lejos, forman un cóctel al que es difícil resistirse en las agencias y las grandes marcas, que son las que hacen las grandes inversiones y marcan la tendencia, finalmente.

La tecnología nos atonta

Precisamente su producción sencilla y el poco riesgo por pieza que asume el inversor es lo que nos lleva a ver en muchas ocasiones una publicidad on-line de mierda. La tecnología nos atonta: ya no nos esforzamos en recordar fechas u otros datos porque están en Wikipedia, ni números de teléfono que siempre están en nuestra agenda. Pero el colmo de lo inútil que puede ser la tecnología es el software que algunos enseñaban con entusiasmo en Twitter y que identifica qué hacen los jugadores de baloncesto: correr, andar, defender, atacar… Como si no fuera evidente a simple vista.

Otro ejemplo

Un ejemplo más de que la Internet comercial no ha traído nada bueno es la crisis de las mascarillas. Una crisis que no se habría dado de un modo tan marcado sin la gran red. Las noticias corren, las fake-news vuelan, el miedo se expande y las mascarillas hoy son un bien preciado por muchos intoxicados por los alarmistas… Pero sobre todo por los pacientes de enfermedades o tratamientos que les llevan a estar inmunodeprimidos, quienes tienen que tratarles y sus propios familiares. En Magnet también lo recuerdan acertadamente y sin hacer sangre de la realidad: cada día somos una especie más atontada.

El PP volverá a depender de Vox

Si desde el principio el PP hubiera dejado claro que no cuenta con Vox y hubiese buscado otros socios hoy no sería un partido rehén de la extrema derecha: en Galiza, Feijóo podría perder la mayoría absoluta pero mantener el gobierno si Vox quiere. Todo el mundo da por hecho que nadie más en la oposición le va a dar la oportunidad porque el PP, por mucho que esconda el logo, exhibe las formas: no quiere negociar nada con nadie. Bueno, con casi nadie: con Ciudadanos y Vox, sí. Y en su pecado va a estar su penitencia: a ver cómo gestiona lo de alimentar a la bestia y luego quitarle la comida.