¿Qué PP vasco quieres ser?

De momento, a Alfonso Alonso le valía con seguir siendo el PP vasco porque su partido iba camino de la desaparición. Ahora, tras las duras críticas de Cayetana Álvarez de Toledo y la vía de agua abierta por los suyos, las probabilidades de esfumarse han crecido. Críticas a las que, por supuesto, se han sumado los más contumaces secuaces de la caverna en Euskadi, como Carlos Martínez Gorriarán, que en Twitter dice extrañar aquel PP de Gregorio Ordóñez (al que ETA no dio tiempo a casi nada), Mayor Oreja y María San Gil, y que el resto de presidentes del PP vasco han sido blandos con el PNV. Y el de UPyD, ¿dónde está ahora?

La investidura es un clamor

En El Confidencial, Juan Soto Ivars, que reconoce haber votado casi siempre a opciones de izquierdas, no opinaba que habrá un crecimiento de la abstención el 10-N entre los votantes como él, ¡lo reclamaba! Según el periodista, solo así la izquierda notará el toque de la ciudadanía. Más explícitos son en Ctxt, un digital de referencia entre los votantes progresistas, donde piden que Sánchez e Iglesias no tiren a la basura con una nueva cita electoral los votos que recibieron. La investidura, y esto está en la calle, es para muchos la única opción posible. Nadie quiere volver a votar, y casi nadie quiere otra campaña.

Y ellos, ¿qué se ofrecen?

En El Español (digital del que cada día me fío menos) han publicado que socialistas importantes creen que nadie les comprará el argumentario de que Sánchez no quería una repetición electoral (la segunda consecutiva). Pero parece que el líder del PSOE no da su brazo a torcer: o ahora es presidente completamente gratis o elecciones. ¿Y qué le dicen quienes tienen que facilitárselo? PNV y ERC le darán su apoyo. Pero en Podemos siguen buscando fórmulas “imaginativas” (por no escribir directamente “disparatadas”) como una coalición a prueba. En serio, ¿no saben nada de política real estos politólogos?

Las personas importan, pero no tanto

Gabriel Rufián me está gustando esta temporada por tuits como este: “Yo diría que las diferencias que hay entre Pedro Sánchez y Pablo Iglesias son mucho mayores que las que hay entre un votante del PSOE y un votante de Podemos. Por lo que la pregunta es: ¿por qué las fobias personales de dos personas deben llevar a votar a más de 12.000.000?”. En política, las personas son importantes por sus ideas y su capacidad de liderazgo, pero en partidos con larga trayectoria como el PSOE saben que eso es relativo, igual que las filias y las fobias de turno.

Ibai lo explica como nadie

El narrador de videojuegos y, para mí, la persona con mayor y mejor sentido del espectáculo que hay en Euskadi, Ibai Llanos, ha resumido en un tuit la crónica anunciada de la política española: “Decisión acertada de Pedro Sánchez la de no llegar a un acuerdo con Podemos. De esta manera convocas otras elecciones, ganas, vuelves a necesitar el apoyo de Podemos, no llegas a un acuerdo y vuelves a convocar elecciones. Y así hasta 2037. Qué guapo y listo es este tipo”. A menos que Sánchez no esté pensando en insuflar aire a Rivera después del 10-N, el anuncio de Llanos será la realidad más probable.

Debatamos

Sigo la recomendación de María José Canel de mantener vivo el debate sobre la posverdad preguntándome: ¿no es hora ya de que dejen de meternos goles a los periodistas con este término y volvamos a hablar, de una vez, de “mentira”? Porque no conozco a nadie que le haya venido mejor la creación de este nuevo concepto que a Donald Trump o Nigel Farage, que mintieron en sus respectivas campañas para ganar asumiendo las consecuencias de la “posverdad”, que nadie ha definido. Si les señalásemos como mentirosos y tramposos, ¿no cambiaría algo a mejor?

Y hablemos claro

Lo más fácil para mí sería que en esta columna les trajese constantemente la opinión de los tuitstars como Gerardo Tecé, pero reconozco que me gusta complicarme la vida y rebuscar. No obstante, a veces los más seguidos, los más retuiteados, llevan toda la razón y la exponen muy bien. Lo ha hecho el mencionado periodista en Ctxt, donde alerta de que los grandes medios españoles no avisan de que Vox es un partido fascista ni de que PP y Ciudadanos no están muy lejos de los de Abascal. Al contrario, según Tecé, esos mismos grandes medios seguirán haciéndoles el peligrosos juego.

Seamos también precisos

Vox no solo es un partido que basa su política en las mentiras que vierten sobre la inmigración, Catalunya o la alarma social. Vox es un partido que ha presentado un programa económico que no aguanta ni media lectura crítica. En El Blog Salmón lo han expuesto en su crudeza: se trata de una serie de soflamas sin base firme, tales como mantener el estado de bienestar bajando los impuestos o ser liberales recentralizando las transferencias de las Autonomías. Por supuesto, también contemplan la supresión del Concierto vasco y el Convenio navarro, como en Ciudadanos.

Si mezclas ganan ellos

Me ha sorprendido para mal la relación de ideas que tuiteó hace unos días un tuitero tan interesante como Don Mitxel Erreaga. Sugería que, como Santiago Abascal y Ortega Lara habían sido víctimas de ETA, hoy eran los buenos de la película en los medios (supongo). Por medio de algún retuit vi que le respondían con acierto: su condición de víctimas es indiscutible. Lo discutible son sus posiciones políticas actuales. Y lleva razón. De hecho, nadie más contento que ellos, que necesitan la notoriedad, de que sea un tercero el que relacione su ideología con la tragedia de ETA.

Zabalgarbi, desde dentro

Tengo a Josean del Moral por un buen amigo y por un tío crítico con su entorno. Así que tengo dos buenos motivos para leer su blog en el que, por su condición de crítico y porque le conozco, me he encontrado un post especialmente destacado: el de su visita a Zabalgarbi. Un relato meramente descriptivo en el que expone el funcionamiento de la planta de valorización: “Gracias a este sistema, Zabalgarbi produce actualmente un tercio del consumo eléctrico doméstico de Bizkaia”, y pone en valor su existencia, recomendando, a la vez, más sencillez en el acceso de los datos vía web.

El PP, ¿en la extrema derecha europea?

Así les ve Steve Banon. El que fuera mano derecha de Trump desde que la campaña para la presidencia se puso seria, y ya en la Casa Blanca hasta que, como todo en ese gobierno de circo, tuvo que salir airadamente, pretende articular un movimiento de extrema derecha en Europa con Le Pen, Farage, Orban, Salvini… Y Pablo Casado, según El Diario. Banon llegó a la campaña de Trump desde una web de noticias con un enfoque ultraconservador, precisamente, y ahora intenta extender su modelo a Europa… Como modelo de negocio, que también son ultraliberales.

Esto va en serio

Luis Arroyo también alerta del peligro de la ultraderecha: Donald Trump despreció la investigación del New York Times sobre el modo que el presidente había recibido la fortuna de su padre, cómo había defraudado para conservarla y cómo había mentido con un relato de hombre hecho a sí mismo que tapa la realidad de heredero millonario y caprichoso. “Ni el más admirable trabajo del New York Times puede con el mensaje envenenado de un cretino”, concluye Arroyo. Y también alerta: la extrema derecha penetra hoy mejor en la sociedad con argumentos simplistas.

Muy en serio

No me cansaré de repetirlo: el futuro será enfrentarse a la extrema derecha. Esto no tiene vuelta atrás. Y la extrema derecha de hoy, además de tener una mayor facilidad para colocar sus mensajes, tiene armas más potentes y más baratas para acabar violentamente con quienes no pensamos como ellos. En Alemania, donde el horror del fascismo fue mayor que en ningún otro Estado, han detenido a los miembros de un comando que pretendía atentar contra sus “enemigos políticos”. Esto va en muy en serio, con los Banon, los Salvini, los descerebrados y quienes les lavan la cara.

Volvemos a casa

Bueno, a la casa del vecino. Esta semana hemos visto cómo en El Español disfrutaban haciendo leña del árbol caído llamado Puigdemont. En este digital han tenido acceso a una pieza muy menor: el correo electrónico que dos personas cruzaron asegurando que Gaspart había ofrecido a Mas su red de contactos para legitimar las elecciones anticipadas que hubieran salvado a Catalunya del 155 y quién sabe si incluso el procés. Ya conocemos lo que ocurrió después: Puigdemont no fue valiente, acabó exiliado; sus compañeros, en la cárcel, y Catalunya, en un callejón de difícil salida.

Sobre el Concierto y el Cupo

Este primer domingo lluvioso del otoño es perfecto para recuperar mi serie de recomendaciones para leer tranquilamente en su tablet. Y empiezo por el artículo de Pedro Luis Uriarte en Ctxt sobre el Concierto y el Cupo. En esencia, nada que no sepamos los vascos, pero resulta interesante cómo el hombre pelea por explicarlo en España donde muchos, simplemente, no quieren entender. No quieren entender que pagamos más impuestos, que corremos más riesgos, que ingresamos más porque generamos más y que lo repartimos mejor. Le pese a quien le pese.

¡Qué poca vergüenza!

Solo que lo planteen ya me parece una desvergüenza: la familia de Francisco Franco tendría que estar escondida, tendría que haberse cambiado el apellido, tendría que haber sido despreciada o, por lo menos, ignorada. Sin embargo, cuentan sus millones, salen en revistas del couché y en los telediarios, hacen lo que les da la gana con las propiedades que consiguió el dictador robándolas a sus propietarios, y hasta se atreven, con una soberbia asquerosa, a reclamar honores para el caudillo. ¡Honores! Un dictador lo único que se merece es que le señalen como tal.

Les haremos frente de nuevo

No piensen que Franco y los franquistas son el pasado. Si los herederos de la fortuna del dictador no se viesen arropados no se atreverían a reclamar honores para el golpista. Por desgracia, la extrema derecha resurge en Europa y, a España, como siempre, llega con un poco de retraso pero ya está aquí. Vox prepara un acto potente para este fin de semana, y parece que su insistencia (¿con qué dinero han llegado hasta hoy?) puede dar a Abascal por fin frutos en forma de un concejal en la ciudad Madrid, un representante en la Comunidad y, por qué no, un diputado.

Son antisistema

El objetivo de la extrema derecha contemporánea es el mismo de siempre: cuanto peor, mejor. Cuanto más caos, más necesidad de orden, fuerza y violencia, que es lo único que saben hacer. Cuanto más se les necesite, más dinero mueven y con más libertad roban, que es lo único que han hecho los fascistas a lo largo de la historia. Por desgracia, parece que los equilibrios son hoy tan justos que generar un desastre europeo es tan fácil como endeudar un país hasta las cejas. Es lo que pretende Salvini en Italia: obtener más liquidez para su populismo y, de paso, cargarse Europa.

Sobre la fortuna de los Trump

El New York Times ha decidido publicar una extensa investigación sobre el origen de la fortuna de Donald Trump que comenzó su padre, Fred. Adivinen: nada parece demasiado limpio. La manera de amasar millones de padre e hijo pasaba por inversiones, influencias para librarse de las deudas y obligaciones, y una artimaña tras otra para mover liquidez hasta en un pagaré de 10 millones que tuvo Donald. En medio, sombras de evasiones fiscales y, por supuesto, un relato, el del hombre hecho a sí mismo con una fortuna inicial de “solo” un millón que, en realidad, eran más de 60.

Y la izquierda, en su batalla

Mientras la extrema derecha escala en Europa y la derecha se escora para tapar sus vergüenzas con discursos extremos en lo social y superliberales en lo económico, la izquierda sigue, por lo menos en España, fiel a su tradición de perder el tiempo en su propia organización. Sánchez piensa en cómo llegar a las elecciones e Iglesias, en cómo conservar su poder interno mientras antiguos colaboradores le obligan a hacer prestidigitación de palabras y malabarismo de hechos. Ahora es Bescansa la que quiere ubicarse como contrapeso en Galiza.

El PP de Madrid ha perdido la cabeza

Ya conocen los hechos: cada día que pasa Cristina Cifuentes tiene más difícil convencernos de que ha cursado su máster universitario. Ante esta evidencia, al PP de Madrid se le está yendo la mano en redes sociales: quienes siempre han jugado a provocar y hacer una comunicación “fresca” ahora no sabe salir del atolladero sin atraparse en sus propias trampas. El cronista Fernando Garea, entre muchos otros, responden con contundencia a su sugerencia de “montaje”.

El PP, por el desagüe

Parece que está convirtiéndose en una tradición: los partidos políticos españoles no son derrotados por sus adversarios electorales, se inmolan. Se inmoló el PSOE del GAL, se inmoló el PP del “ha sido ETA”, se inmoló después el PSOE de aquel Zapatero que negaba la crisis, y el de la gestora que apartó a Sánchez, y ahora se inmola el PP de Cifuentes. Solo el PP podía acabar con el PP. También se inmoló IU, lo hace Podemos por partes… Y veremos caer a Ciudadanos.

A golpe de encuesta, pero de verdad

Si se confirma lo que ya parece incontestable y Cristina Cifuentes no dimite por mentir en sede parlamentaria (ella misma ha agravado su culpa), ¿qué va a hacer Ciudadanos? Lo que salga de una encuesta: no, no es un chiste, es la pura realidad, como leemos en El Diario, el digital que ha sacado y seguido el tema del máster de la presidenta de Madrid. Los de Rivera no necesitan ideología ni principios: solo requieren de un poco de éxito para compactar y dinero para encuestar y decidir.

¿Se lo cuentan sus socios?

Alberto Garzón lidera un partido que ha sido absorbido por otro que han formado académicos, y aun así se atreve a responder en Contexto: “Hay una lógica clientelar que opera en todas las universidades. Dentro de los departamentos hay actitudes de clientelismo, de caciquismo; tiranías brutales. Ese tipo de procesos, como que un alumno realice un trabajo y lo firme el catedrático, son propios de lo que llamaríamos casta universitaria. Yo los he visto, aunque hay notables excepciones”.

En Zarzuela también se piensan que somos tontos

Los del PP, porque nos mienten; los de Ciudadanos, porque creen que no nos importa que no tengan rumbo; los de Podemos, porque se contradicen; los del PSOE, porque piensan que no nos damos cuenta de su menguante relevancia; y los de Zarzuela, directamente, porque quieren metérnosla doblada: los poderes políticos y monárquicos españoles se piensan que somos todos tontos. Luego se preguntan por qué las alternativas independentistas se fortalecen.