Echenique dice que “¿pa’qué?”

Pablo Echenique ha anunciado que Podemos no apoyará crear una comisión de investigación sobre la participación de Felipe González en la creación de los GAL porque todo el mundo sabe ya lo que pasó y porque solo nos distraería. ¿De qué? ¿Qué opina su candidata a lehendakari, Pili Zabala de la posición de su partido? Es cierto que estas comisiones parlamentarias solo sirven para dar un puñado de titulares, pero el que se ha marcado Podemos es absolutamente lamentable. No es menos cierto que el titular lo ha dado Echenique, cuyo mayor valor es la lealtad al líder, no su capacidad de resolver los problemas.

Denis Itxaso habla de “legitimidad”

Los del PSOE de ahora intentan librarse de Felipe González. Algunos conocedores del entorno del partido avisan del error: sigue habiendo votantes que eligen al PSOE por su pasado. Otros, insisten en esa ruptura, como Denis Itxaso, que rechaza la existencia del GAL y el “ojo por ojo” pero acaba tuiteando sobre “la legitimidad que nos da haber enterrado a compañeros”. Malo. Porque reivindicando esa legitimidad, precisamente, empezó la guerra sucia. Ciertas declaraciones invitan a pensar que, por mucho que intenten alejarse ahora del felipismo y todo lo su que supuso, lo llevan grabado en el ADN. Aunque no quieran.

Arkaitz Rodríguez y la responsabilidad

Aunque algunos titulares y algunos tuits nos están dejando atónitos por cómo sus autores intentan tratarnos como si no tuviéramos memoria, el premio al tuit más tragicómico se lo lleva el secretario general de Sortu, que asegura que la izquierda abertzale ya ha asumido su responsabilidad “en relación a ETA” y, ahora, le toca al PSOE. ¡Pero si solo hace dos semanas no asumían que quienes pintaban batzokis y casas del pueblo en nombre de Patxi Ruiz era su propia gente! Y solo hace tres, Pernando Barrena daba la bienvenida en Twitter a un preso de ETA. ¿Eso es responsabilizarse de la violencia? ¿En serio?

Casado te lo defiende

A Felipe González le ha salido un defensor, pero en el lado contrario de la bancada: Pablo Casado anunció antes que Echenique que no apoyaría esa comisión parlamentaria de investigación, y adelantó que, además, reivindicaba a Felipe González pese al documento de la CIA que lo relacionaba con la creación del GAL. Siempre me he preguntado qué habría hecho el PP si hubiera gobernado en aquellos años de plomo, antes de que la justicia y la sociedad condenara a los pocos acusados por el GAL (que el propio Aznar indultó). También me lo he respondido siempre. Ahora, Casado lo deja claro.

García Arrizabalaga pone el sentido

Algunos sufrimos con cada pérdida. Los ataques de ETA no eran a una parte de la sociedad, sino a toda la sociedad. Igual que los del GAL. Eso no lo ha entendido aún Rodríguez, ni Barrena, ni Otegi, aunque ahora tuitee a lo divertido, como hace Mr. Flog. Tampoco lo han entendido los que llevan décadas mirando para otro lado cuando alguien habla de la guerra sucia. Iñaki García Arrizabalaga ponía la mesura, como otras veces: “Observo que hay quien cree que las víctimas de ETA están en un lado de la balanza y las del GAL en el otro, como si se contrarrestaran (…). Como si se tratara de ‘mis muertos’ y de ‘tus muertos’.”

No hagáis lo que os salga de las gónadas

Es muy sencillo: paseos de una hora, en solitario, con otro adulto que viva en tu casa o con un máximo de tres niños, a un kilómetro de tu casa como mucho, respetando la distancia de seguridad con otros paseantes y sin formar corrillos. Así que quien se salta estas sencillísimas recomendaciones lo hace porque quiere, porque piensa que las normas siempre son para los demás o porque no sabe que el coronavirus se ha llevado ya a más de 1.400 vascos. Intentaré ser claro: dejad de hacer lo que os salga de las gónadas. O en palabras de Fernando Simón: “No podemos permitir que unos pocos tiren por tierra todo el esfuerzo”.

Ya sé que no somos Japón

En Magnet le dedican un buen rato a reflexionar sobre cómo en Japón han logrado controlar la expansión de la pandemia sin confinamiento ni test masivos. La respuesta pasa, necesariamente, por el tipo de sociedad que es la japonesa, cuya ciudadanía ya llevaba el distanciamiento y la disciplina muy trabajados. Así han logrado reducir las aglomeraciones, teletrabajar (supongo que con esa intensidad que se les atribuye… Y que casi será como la que nos hemos gastado por aquí pero por desmedidos) y evitar los contagios. No quiero que la vasca sea una sociedad como la japonesa, pero hoy sus valores salvan vidas.

Te lo firma Otegi

Este es el tuit de Pablo Casado: “He visitado con Ana Pastor y la asociación de biotecnología uno de los laboratorios que investiga el Covid19, y fabrica parte del millón y medio de test semanales en España. ¿Por qué el Gobierno no compra aquí los test suficientes evitando los timos y comisiones de otros países?”. Si en vez de “Ana Pastor” pongo “Maddalen Iriarte”, en vez de la asociación menciono a la UPV/EHU y en vez de “España”, “Euskadi”, el tuit me lo firma Arnaldo Otegi. ¿La realidad de cómo pueden procesarse los tests? Para las duplas Casado-Pastor y Otegi-Iriarte lo importante es desgastar a sus gobiernos.

Sí, nos toca

El codillo del Gure Etxea que se comió Egoitz Moreno en su casa, en Getxo, es tan bueno como la cola de rape que mi amigo Asier prepara en el Batzoki de Santutxu y te lleva a casa si vives en Bilbao. El mensaje de Moreno es lo que importa: “Para mis colegas, que buenas juergas se han corrido allí… Hay que echar un cable, chavales”. La hostelería de nuestro entorno nos necesita, igual que nosotros a ella para las celebraciones, para poner un punto y aparte con una cerveza a un mal día y para comer en el bar de siempre aunque nos hayamos dejado la cartera en la chaqueta que nos pusimos ayer.

Conciencia… Sin pandemias

Soy bastante pesimista: de lo que nos está pasando no vamos a sacar nada bueno. Los miles de muertos solo serán millones de penas. Pero no formarán, ni en su conjunto, una sola lección. Solo hay que ver cómo nos tomamos la desescalada. Y a medio plazo, en cuanto haya vacuna, comprobaremos cómo somos: ¿a alguien le queda alguna duda de a quién le llegará en último lugar esa vacuna? Y después, ¿qué? Seguiremos actuando como si el planeta y el espacio en nuestras ciudades fuera de cada uno de nosotros y no de todos. Y eso que no dejamos de recibir mensajes, como la recuperación de la capa de Ozono.

Los «expertos» de Twitter (y de otros sitios)

Por suerte, va calando la idea de que los test masivos y constantes son inviables. Digo “por suerte” porque esa falacia está haciendo mucho daño al ánimo general y a la gestión de los diferentes gobiernos. En Twitter, precisamente, empieza a haber cierta corriente que apuesta por ser precisos y señalar a quien solo intenta desestabilizar: “Por lo que leo de los expertos de Twitter se necesitan 46 millones de test fiables solo para empezar, luego otros 46 millones cada 15 días para asegurarse de que seguimos todos sanos. Eso y personal sanitario para hacerlos. Y bajar los impuestos, claro. Yo, con ellos a muerte”.

No solo en sentido irónico

Es fácil encontrar información sobre por qué no es posible hacer tantos test ni tampoco es recomendable: básicamente, porque los recursos necesarios para analizar los resultados son ingentes y porque tampoco aportan nada más que la foto de un día e importa la evolución, para lo que serían necesarios más test y más recursos, claro. Mucha culpa de que se haya generalizado la idea es de que pocos escuchan a Simón o Murga, y muchos leen fragmentos cortados (y comentados) con evidentes intereses electorales. Porque lo de Casado y lo de Otegi, y sus respectivos entornos, va de elecciones, no de salud.

No, no tenemos ni idea

Me sorprende lo rápido que aprenden algunos sobre pandemias, sobre confinamientos como nunca habíamos vivido y sobre cómo tienen que finalizar estos. Pero ni siquiera los más espabilados entre los que más rápido aprenden demuestran tener ni idea de gestión de lo público. Algunos de los osados, significativamente, viven de la política e incluso han tenido responsabilidades de gobierno. Colette lo resume perfectamente: “El que nunca ha trabajado dirigiendo nada siempre dice que lo que hace el que lo dirige, lo hace él con la punta de la polla. Y no, queridos, no”. La gestión es dificilísima. Y durante una pandemia, más.

“Si no lo creo, no lo veo”

La frase del usuario Jess Meliton es redonda y muestra, sin duda, la forma de actuar de muchos durante esta pandemia: “Si no lo creo, no lo veo”. Hay muy pocas opiniones que no tengan que ver con una posición de partida: toda la oposición ha criticado todo, en Euskadi y en España, aunque sean de naturalezas políticas distintas, en principio. Y todos los entornos de esas oposiciones (sindicatos o medios) han ido a la contra sistemáticamente. Solo han visto aquello en lo que ya creían: que el rival político tiene que ser desplazado, suceda lo que suceda y al coste que sea, literalmente. Y, sí, es reprobable.

Explicándonos la vida

Lo que hacen esos que, en medio de una pandemia, no tienen problemas en generar incertidumbre y cabreo en una sociedad cansada y con miedo, en Euskadi y en España, saben que tienen que hacer un esfuerzo extra: sus agitadores en redes están muy activos intentando que estemos seguros de que estamos haciendo mal las cosas y, por supuesto, que estamos pensando mal si no vemos el desastre en el que vivimos por culpa de quienes gestionan, claro. Como siempre, Antonio Agredano ironiza mejor que yo: “Explicadme cómo es la vida, que estoy viviendo mi vida equivocadamente palmo a palmo”.

Pero, ¿qué tenéis en el alma?

Todos los gobiernos del mundo están haciendo todo lo que pueden para que la ciudadanía sufra lo menos posible ante una pandemia inesperada. Todos. Sin excepción. Incluso los dirigidos por estúpidos declarados, como Donald Trump. Todos los gobernantes están comprando todos los equipos que pueden y protegiendo a los suyos como a su propia familia. Todos. Quien sugiere que no quieren hacerlo o que tienen intereses ocultos, ¿qué tienen en el alma? ¿Qué objetivos persiguen? ¿De qué serían capaces en el caso de que ellos pudieran tomar decisiones en momentos tan trágicos?

¿Y qué tienen algunas en el Twitter?

La aspirante a musa de la derecha española, Bea Fanjul, ha sido una de las que ha denunciado que Pablo Iglesias use chaquetas de Zara. A mí la denuncia me parece una chorrada. De todas las contradicciones del vicepresidente español, la de llevar una chaqueta barata, aunque sea de Zara y haya criticado a Amancio Ortega, me parece la menos relevante. El detalle importante está en el tuit de la del PP: “Hoy se viste de Zara. ¿Será una donación o lo habrá comprado con nuestro dinero?”. ¿Con qué dinero? Porque Fanjul es diputada como Iglesias y cobra de lo de todos exactamente igual que él.

Pablo Casado se pasa de “intensito”

Alguien decidió que era buena idea subir al Instagram de Pablo Casado una foto del líder del PP en un baño público en una actitud reflexiva. Y por supuesto, la riada de chistes y comentarios en Internet ha sido incontenible. Hasta Greenpeace ha aprovechado para llamar la atención de que Casado tenía el grifo del agua abierto mientras pensaba con gesto grave. Esa foto, evidentemente, no ha sido acertada. Y no vale ahora, como no ha valido nunca, eso de “que hablen de uno aunque sea bien”. El líder de la oposición está para algo más que para el postureo o la foto para la galería, literalmente, de Instagram.

El autorretrato de Trump

En el primer párrafo les hablaba de cómo Trump se había convertido en un estúpido declarado durante esta crisis. Sus declaraciones sobre cómo parar el coronavirus son el autorretrato más nítido de lo que es capaz el presidente de un país sostenido artificialmente: “Veo que el desinfectante lo noquea en un minuto, en un minuto. ¿Hay alguna manera de que podamos hacer algo como una inyección dentro o casi una limpieza?”. La luz solar también le parece buena idea: “Suponiendo que se pone la luz dentro del cuerpo, lo que se puede hacer a través de la piel de alguna otra manera”.

Las barbas del vecino

El Ayuntamiento de Iruña ha hecho un gran favor al del resto de capitales vascas: si no vamos a poder celebrar la gran fiesta vasca, el resto, seguramente, tampoco. La Blanca y las Aste Nagusia de Donostia y Bilbao peligran seriamente. Las fiestas de Iparralde están en manos del gobierno francés pero dudo mucho de que vayan a celebrarse como cualquier otro año. Se avecina un verano extraño, y después vendrá el otoño, la vuelta a las ikastolas y el comienzo de las enfermedades estacionales como la gripe y el coronavirus. Esto acaba de empezar, el mundo tardará en recuperarse, por lo menos, otro año más.

¿De dónde sacan ellos el dinero?

¿De dónde sacan en el PP el dinero? ¿Igual se piensan que toda España se puede gobernar como Madrid, a golpe de asalto a las sedes sociales y el talento de la periferia? Porque Casado, antes incluso de la sesión en el Congreso de ayer, presentó en Twitter una batería de medidas económicas para hacer frente a la crisis provocada por el coronavirus, y todas pasaban por una rebaja sustancial de impuestos. Si no se recauda, ¿qué se gasta? ¿Se emite deuda como si no costara? ¿Esa es su idea de gestión para España? Y esa deuda, ¿cómo la devuelve su Estado? No está el horno para hostias, Pablo.

Nunca hubo plan

Estoy seguro de pocas cosas en esta crisis, una de ellas era que sabían que íbamos a pasar una auténtica cuarentena… Pero nos la han ido colando quincena a quincena. Y a este paso pasamos el verano como los de “Aupa, Etxebeste”. También tengo claro que el gobierno español carece de hoja de ruta. Es cierto que nadie estaba preparado para una pandemia así. Pero no es menos cierto que algún “experto” podría aportar algo de previsión. Orden y contraorden: desorden. Como dicen en Vozpópuli, la salida de niñas y niños está siendo el ejemplo más claro de que en Moncloa no hay plan.

Si esto es lo que les importa…

Me da igual si Pedro Sánchez ha comprado seguidores en Twitter, como sugieren en el Abc, o si lo ha hecho el ministerio de Sanidad en Facebook y ahora quiere que cargue con el muerto otro. Me da igual si Abascal, Casado o los dos están echando mano de “bots”, o si tienen a un puñado de prescriptores y una legión de acrítcos dispuestos a todo. Todo esto sirve para hacer ruido, no para ganar la batalla del relato, como dicen ahora. Si el problema de Moncloa es que no hay plan, como he expresado en el párrafo anterior, el de la política española es que construyen las realidades con artificios, no con hechos.

Dijo lo que hay

La batalla por lo que dicen en las redes, sea verdad o mentira (la mayoría), útil o absolutamente inútil (también, la mayoría), está ocupando demasiado tiempo en la gestión de la crisis. Tanto que en España hay una tercera vertiente: a la sanitaria y la económica, añaden la comunicativa. Insisto: qué mal están. Hasta los uniformados con galones hablan de ello en las ruedas de prensa y algunos, como José Manuel Santiago, meten la pata… Porque dicen la verdad: pasan los días y las pruebas confirman que lo que admitió en rueda de prensa es cierto, que su labor es minimizar las críticas on-line al gobierno español.

Lo manda Marlaska

David Bravo ha hecho una preocupante enumeración de antecedentes del ministro Marlaska, el responsable de mayor rango de ese dispositivo para cazar bulos y, de paso, opiniones negativas a la gestión del gobierno en el que lleva la cartera de Interior: una sentencia condenatoria suya por quemar fotos del Rey fue anulada por Estrasburgo, que lo consideró libertad de expresión, después emitió un voto particular en otra absolución precisamente porque consideraba excesiva esa libertad de expresión, otro voto particular contra una sentencia que amparaba la libertad de manifestación, etc.