Otro error histórico

No me extraña que EH Bildu se haya quedado solo con Vox en el Congreso para votar en contra de una propuesta del PNV a favor de la “Variante Sur Ferroviaria y al transporte de mercancías por alta velocidad”, según ha informado en X el partido de Aitor Esteban y Maribel Vaquero. No me extraña, insisto, porque por encima de todo, EH Bildu ha basado su existencia en sustituir al PNV, y esa obsesión le lleva a posicionarse en contra de lo que la izquierda mundial apoya: el tren como medio de transporte más eficiente, menos contaminante y más beneficioso para ciudades y personas. Otro error histórico de la izquierda abertzale.

“El nuevo Sumar”

Reconozco que me divierte la gira que está haciendo Irene Montero con la excusa de unas primerias para las que nadie más se siente interpelado. Como excusa para hacerse una gira de medios me parece un innecesaria, la verdad. En la coalición de izquierdas a la izquierda del PSOE (Más Madrid, Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Comuns), siguen a lo suyo, lógicamente: “El nuevo Sumar se llamará Frente Amplio y espera presentar a su candidato en tres semanas” (El Salto). En lo que no se han puesto de acuerdo todavía, por lo que parece, es en la cabeza de cartel: “Ada Colau despierta confusión, ilusión y rechazo”.

Hay que escuchar siempre al sector primario

Es uno de mis pocos principios claros: hay que escuchar siempre al sector primario. Desde esa premisa, he encontrado especialmente interesante este post en el blog La Ciencia y sus Demonios: “Los agricultores de los países occidentales son profundamente conservadores y votan, elección tras elección a partidos cada vez más escorados a las ultraderechas”, “partidos que no ‘creen’ en el calentamiento global y por tanto no consideran que haya que tomar medida alguna, salvo por supuesto la muy cristiana tradición de sacar al santo en procesión para que llueva”. El más llamativo es el caso del campo estadounidense que adora a Trump.

Hablando del rey desnudo…

Hablando del Donald Trump, en la página web de la CNN han recopilado “las afirmaciones falsas de Trump ante las Naciones Unidas”, empezando por “ha sido un gran honor para mí resolver ocho guerras”. Ojo, porque dijo sin sonrojarse que “el planeta se está enfriando”, y que “nadie” ha muerto por el calentamiento global. También se inventó cifras imposibles de corroborar, como la inversión extranjera en EE.UU. que han apalabrado otros países, que desde la presidencia ha logrado bajar un 87% la delincuencia en la ciudad de Washington, o que el arsenal de munición de su país es mayor que nunca pese a las guerras.

“Cobardes morales”

He estado dando vueltas estos días a qué puede significar eso de “cobardes morales” (Público). Fue lo que llamó Benjamín Netanyahu a las y los representantes de los países que abandonaron la sala cuando el presidente israelí tomó la palabra en la ONU. “Cobardes morales”. ¿A qué se referirá? ¿Qué hay en la cabeza de quien diseña, ordena y ejecuta un genocidio al lado de su casa? ¿Qué es para un terrorista como él un “cobarde moral”? Por supuesto, yo también lo seré porque no soy capaz de comprender tanta maldad ni, sobre todo, que no fuese detenido en ese mismo momento para ser juzgado por una corte internacional.

Como siempre, lo que funciona es la didáctica

Las agresiones de descerebrados a chavales y niños que llevan en Euskadi camisetas de España solo van a generar más violencia, como los ataques a vascos en Cantabria. Serán la didáctica y las demostraciones de que este es otro país y es estupendo, las que provocarán los cambios, no el amedrentamiento. Sinceramente, he sentido envidia de esto: “Me explicaron que no es lo mismo Cataluña que España” (One Football). Lo dice Karim Adeyemi, el fichaje alemán del FC Barcelona. Ojalá más explicaciones como esas. Ojalá alguien le hubiese a advertido a Robbie Williams que sus constantes referencias a “España” en el Bilbao BBK Live eran desacertadas.

Lo que no necesitamos

Todo lo que está pasando en Ceuta, empezando por el asalto promovido a la ciudad desde Marruecos, me está resultando alucinante: Sánchez sigue de vacaciones, el presidente de la ciudad apela al Tribunal Constitucional, José Manuel Albares anuncia una devolución del 100%, Mónica García busca el cuerpo a cuerpo… Mientras tanto, miles de personas carecen de lo más básico en suelo europeo, y las y los ceutíes viven entre el desasosiego y la tensión. Lo que no puede faltar es la lección progre: Alejandra Martínez, de Canal Red (el medio de Pablo Iglesias), ha viajado a Ceuta para demostrar que puede andar por la calle de noche. ¿Y qué?

Molestan los medios

Canal Red es solo la otra cara de la misma moneda que se usa para rascar y desgastar a los medios tradicionales. La cara A es la que posee (como todo) Donald Trump: el presidente de EE.UU. ha vuelto a atacar a una periodista, esta vez a Kristen Holmes, de la CNN: “Eres una persona ruidosa y escandalosa. ¡Cállate! Eres una falsa reportera y reportas noticias falsas” (Huffington Post). Horas después, la cuenta para información de alcance de la propia Casa Blanca publicaba sobre Holmes: “Algún día, tus hijos se toparán con tu pregunta repugnante e inhumana. Sentirán náuseas y vergüenza de tener una madre tan insensible y vengativa”.

La emergencia climática

Entre todas y todos, sin excepción, hemos creado un sistema que no busca preservar la vida en las mejores condiciones, al contrario: el ascenso al poder económico y, ahora, también, político de personajes como Trump son el mejor ejemplo de la espiral autodestructiva que estamos construyendo. Trump es uno de los principales responsables del calentamiento global actual con sus guerras para enriquecerse. El resto lo sufrimos: “Galicia, en alerta roja este martes por temperaturas extremadamente altas. Ourense podrían alcanzar o superar los 42 grados y toda la provincia de Pontevedra estará por encima de los 36” (La Voz de Galicia).

Un historión

Cuando fantaseo con la idea de escribir una novela la realidad me recuerda que no seré capaz de imaginar nada que la alcance, como la historia de Marcos Rodríguez, “el ‘niño lobo de Sierra Morena’ que encontró en Ourense su último hogar”. En La Región perfilan muy bien su historia, “extraordinaria y dolorosa”, la de “una vida marcada por el abandono y la supervivencia en la naturaleza”, “y una reintegración social que nunca fue sencilla”. Su historia siempre me fascinó y su fallecimiento nos la ha devuelto: vivió de los cinco a los diecinueve años sin contacto humano, entre animales, y siempre aseguró que fue feliz.

Lo de siempre, vamos

“Bildu impidió a Rufián celebrar su acto con Mónica Oltra en el País Vasco. Se le trasladó que ‘no había condiciones para hacerlo en Euskadi’ tras su negativa a unirse al proyecto de unidad de la izquierda que propone el catalán” (El Independiente). Nada nuevo bajo el sol: la izquierda abertzale controla, y da accesos y permisos, en función de sus filias y sus fobias. No importan ya las fotos con Rufián en los mítines, ni esa promesa nunca cumplida de crear un grupo en el Congreso junto a ERC, si lo que hace el catalán no gusta, se le banea. No es que no se facilite (que es el juego político), es que se expulsa: el encuentro se hizo finalmente en Valencia.

¡Claro que es un negocio!

Ser el polemista que le hace el trabajo a la extrema derecha no es una cuestión de ideología: es un negocio. Vito Quiles ya demostró que se vende al que le compre, cerrando una campaña del PP en Aragón. Ahora sabemos, gracias a FACUA, que las donaciones que pide en su web para su proyecto empresarial “en realidad van a parar ‘a la cuenta bancaria de Quiles’” (Público) porque ‘Combativos SL’, que en teoría se dedica al “comercio electrónico de productos relacionados con deportes de combate y artes marciales”, es “una empresa que no está inscrita en el Registro Mercantil”, o lo que es lo mismo: “Una sociedad que no existe”.

¿A alguien le sorprendería?

Publican en El Mundo Today que “tras una llamada de Trump, la FIFA da por finalizado el Mundial y proclama vencedores a sus hijos”. Para que nadie proteste, “todos los jugadores y aficionados adelantarán esta misma tarde el regreso a sus países de origen o serán detenidos por el ICE”, según inventa el digital satírico. Este chiste me ha encantado: “De cara a futuros campeonatos mundiales, la FIFA está contemplando también añadir ‘pausas de corrupción’ durante los partidos”. No dejaré de insistir: si este Mundial es una vergüenza planetaria, ¿qué hacemos apoyándolo por intereses económicos… o políticos?

La realidad

Debemos hacer chistes porque la realidad es insufriblemente trágica: “Un mayor de la Fuerza Aérea de EE.UU. fue arrestado este miércoles en las escalinatas del Capitolio después de pronunciar un discurso en el que pidió un juicio político y la destitución del presidente Donald Trump y del vicepresidente JD Vance”, según la CNN. Jason Watson, un verdadero valiente, “criticó las recientes acciones militares del Gobierno de Trump en Venezuela e Irán, así como el endurecimiento de las medidas migratorias, al considerar que violaban varias disposiciones de la Constitución”. “El representante demócrata por Texas Al Green también asistió”.

En Euskadi no será muy distinto

¿Cuántas veces comemos marmitako al año en casa? ¿Y bacalao al pil-pil? ¿Y kokotxas rebozadas? Cocituber, en su famosísimo canal de Instagram comenta, la lista de los platos que más se comen en España en casa, según el ministerio de Agricultura: ensalada, pizza (como él mismo dice, que no se hace en casa), pechugas de pollo, lentejas, tortilla de patatas, sopa, pasta, lomo, merluza, tortilla francesa, huevos fritos, vainas y garbanzos. Este ranking me ha recordado a cuando yo vivía en el norte de Irlanda, hace veinte años, y publicaron cuál era el plato más popular en las casas del Reino Unido: el pollo tikka masala. Al tiempo.

El mayor daño posible

Rusia inició la invasión militar de Ucrania para quedarse con el mayor territorio posible, y con las ganancias que pueda obtener de él. Ha ejecutado masacres, ha secuestrado a niñas y niños, ha forzado a la población a rusificarse, y hoy día continúa intentando hacer el mayor daño posible. Por eso ha comenzado a lanzar sus drones a plena luz del día contra la población civil: tres personas muertas y 12 heridas es el balance de su último ataque. Hace tiempo que no oímos ese coro de voces que justificaban al Kremlin por una nostalgia mal entendida o por pura intoxicación, pero no debemos olvidar quién cantaba las canciones que ordenaba Putin.

La inteligencia artificial nos cae mal

Escribe Enrique Dans que “la impopularidad de la inteligencia artificial ya no se puede maquillar”, y tiene razón. ¿Qué pasa cuando vemos una imagen en la calle o en WhastApp, o un reel en Instagram, hechos con inteligencia artificial? Pues que pasamos de ellos rápidamente. Sugiere Dans que las empresas que nos la proporcionan han perdido rápidamente la legitimidad, y enumera diferentes acciones que están llevando a cabo, con sus inmensos recursos económicos, para retenerla. Por supuesto (y por suerte), el consumo de recursos también nos importa y “a todo ello se suma el comportamiento político del sector”.

Que se la cobren

Leo a Manel Márquez en X esto: “Jennifer Baldini, creadora de contenidos, ha vuelto a España (mayo de 2026) para ser atendida tras sufrir complicaciones de salud derivadas de una operación de aumento de glúteos realizada en Andorra. Se van para no pagar y vuelven para ser curados gratis”, y evidentemente, además de ver el vídeo que adjunta, busco más información para confirmarlo. Como la jetada de vivir en Andorra para tributar menos y volver a casa para que la sanidad pública arregle una operación estética me parece máxima, sigo usando el condicional y sé que no es legal pero, si así fuese, ojalá se lo cobren.

¡Claro que importa!

Es bastante lógico lo que exponen en la CNN: como Donald Trump ya ha protagonizado excentricidades y ha difundido sus propias exageraciones “mucho antes de ser considerado anciano”, no han extrañado a la población ciertos comportamientos que ha mostrado en su primera legislatura, en la que ha estado fuera y durante la última campaña. Pero a sus 79 años “eso está empezando a cambiar”. Incluso, “una encuesta realizada el mes pasado por The Washington Post, ABC News e Ipsos reveló que el 59 % de los estadounidenses opinaba que Trump no tenía la agudeza mental necesaria para ejercer como presidente”.

Vuelven los “dumbphones”

Alberto Soler explica muy bien una tendencia que ya ha aparecido en varios blogs y digitales: vuelven los “dumbphones” o “teléfonos tontos”, como contraposición a los “smartphones”. Para que nos entendamos: los Nokia que usamos a principios de siglo, desconectados de Internet y sin aplicaciones, ahora vuelven a venderse, sobre todo, en los países nórdicos (no me queda claro si de segunda mano o se han vuelto a fabricar). Soler los recomienda como “primeros teléfonos” para las y los adolescentes, en vez de esos relojes con tarjeta SIM. Como aita que se asoma a ese balcón, no me parece mala idea. Pero sigo sin estar seguro.

¿Quién gana ante la desmovilización? ¿Y en Euskadi?

Se que me salgo del mood general en Euskadi (especialmente, en los medios) cuando señalo que los mecanismos que utiliza Vox para ascender son exactamente los mismos que utiliza EH Bildu. El discurso que llaman “de izquierdas” es realmente lo de menos. Sobre el crecimiento de Vox en Aragón, Numeritos en Bluesky apunta a la desmovilización como motor de los ultras, y al ventilador (especialmente, el mediático) como mecánica para generar esa desafección. Así suben unos allí y otros, aquí. Del paralelismo entre Bipartidismo Stream y Gure Bideoak también podríamos hablar. Pero nadie quiere. Ay, la omertà.

¿Quién va a bajar la persiana?

“Podemos pierde los 14 escaños que tenía hace una década: los mismos que gana Vox” (The Objective) o “Podemos ya ha desaparecido de nueve parlamentos autonómicos tras el batacazo de Aragón” (El Independiente), son solo dos titulares de los muchos que en los digitales podemos encontrar sobre el hundimiento sin discusión de Podemos. La pregunta que tendrán que empezar a plantearse es: ¿quién va a bajar la persiana? ¿Quién va a ser la Inés Arrimadas de los morados? ¿Ione Belarra? Lo único que nadie duda es que Irene Montero será la que abandone el último escaño, sea donde sea.

¿Sólo el dos por ciento?

En medio de la polvareda que levanta la pelea de gallos entre Podemos y Sumar que tanto beneficia a Vox, PSOE y, en Euskadi, a EH Bildu, aparece una figura, la de uno de los peores ministros que yo he visto: Pablo Bustinduy. Sin embargo, le reconozco que haya puesto sobre la mesa la única opción que tenemos para sobrevivir como civilización (y no estoy exagerando): “Un impuesto a los super ricos”, al estilo del que ha propuesto de manera global Gabriel Zucman. En el caso de España, “la tasa gravaría un 2% a las fortunas superiores a 100 millones de euros” (Infobae). Mi única pega a esto de Bustinduy es: ¿por qué solo un 2%?

Concentración de la riqueza

Me preocupa la volatilidad del bitcoin porque ese dinero no se volatiliza, como intentan hacernos creer, ni se genera solo, de la nada, como también quieren que creamos para que invirtamos: el dinero cambia de manos y siempre llega al que más dinero y menos escrúpulos tiene. Para ser rico en este mundo de mierda no hace falta una buena idea, solo es necesario tener mucho dinero para multiplicarlo. Insisto: cuando leo titulares como el de la CNN (“Bitcoin cae a su nivel más bajo desde 2024 y las acciones se desploman ante temores por la IA y la incertidumbre geopolítica”) me pregunto: ¿qué millonario se lo está quedando?

Ojo a X

Esto de Poll Tracker en Bluesky me parece valiosísimo: difunden un estudio en el que muestran la valoración que recibe Donald Trump en cada red social. Pues bien, X es en la que mejor valorado está, con diferencia. De hecho, es la única red social en la que tiene una valoración positiva. Después va Facebook, ya con una valoración negativa pero por poco, la televisión por cable, YouTube y los podcast, la tele local o Instagram. Las y los espectadores que peor valoran a Trump son los de las televisiones públicas, TikTok, las webs de los periódicos y Reddit. Sobre la prohibición de X en Europa solo tendríamos que estar discutiendo por qué mañana y no hoy.