Nuestros idiotas

Todos esos que persiguen por las calles de Euskadi a chavales y niños que visten camisetas de España son los idiotas que nos han tocado. No me gustan esas camisetas, no me siento cómodo viéndolas, me parecen un símbolo colonizador que ayuda en la minorización de Euskadi y lo vasco, pero no voy a agredir a nadie por llevarlas. Tenemos que entender el fenómeno del caballo ganador, la globalización y este sistema de mierda que hemos creado y que siempre favorece al más grande, el más fuerte y el que más dinero tiene. Y tendremos que recordar y convencerles (no a golpes ni con amenazas) de que Euskadi es diferente.

Lo que encontramos

Quien añora la violencia, quien no entiende que agredir a quien piensa o siente diferente es fascismo, quien no se acuerda (o no quiere acordarse) lo que ha sufrido este país por culpa de los matones, igual no busca esto, pero es lo que encuentra y nos obliga a toparnos con ello: “Familias vascas denuncian agresiones en Laredo” (Antena 3). Sí, la violencia genera más violencia. Y las acciones descerebradas, como agredir a quien lleva una camiseta de España en Euskadi, provoca reacciones en esa misma España contra lo vasco. ¿Nos hacemos los sorprendidos o nos hacemos responsables, cada uno, de lo que dice y hace?

Un país sin selección, ni nombre, ni bandera

Del mismo modo que denunciamos a quienes no nos dejan tener selección, tendremos que señalar a los responsables de que no tengamos ni nombre, ni bandera, ni himno, simplemente, porque no los decidieron ellos, que estaban a otras cosas entonces (destruir el país en vez de institucionalizarlo). Sí, me refiero a la izquierda abertzale que quiere que no usemos “Euskadi”, ni “selección de Euskadi”, ni el “Eusko Abendaren Ereserkia”, ni la Ikurrina si no va acompañada de la bandera de Nafarroa, que desvirtúa lo vasco, que confunde y que reivindica el liderazgo de la izquierda española (¿qué hicieron sus representantes el pasado verano?).

Ese españolismo soft que tan bien funciona

Al PSOE no le ha salido bien llenar la televisión pública española de su españolismo soft y progre: en todas las elecciones que se han producido desde el desembarco que Broncano ejemplifica, la derecha y la ultraderecha han reforzado su posición. Sin embargo, ese rollito que ahora también abandera Manu Sánchez, ha funcionado que te pasas en Catalunya y en Euskadi. “Televisión… ¡Española!”, es el grito con el que arranca muchas noches La Revuelta, ante miles de vascos que lo sintonizan encantados por el sonido que emite el bombo rojigualdo. No puedo evitar el juego de palabras: yo me declaro la resistencia.

Sí, voy a pitar

Decía el lehendakari Ibarretxe que “se puede amar lo que se es sin odiar lo que no se es”. Esa es la base de mi nacionalismo. Pero que nadie espere que no me revuelva si me siento atacado: el Athletic se equivoca homenajeando en San Mamés a los campeones del mundo con España que juegan o han jugado en el Athletic. Ese éxito se basa en la negación de las selecciones vasca o catalana: sin Simón, Laporte y Nico Williams, sin Curbasí, Cucurella o Lamine Yamal, ¿qué equipo sería “La Roja”? Así que, sí, voy a censurar como puedo (pitando desde mi asiento) esa oda a la ocupación, la negación y el “por mis cojones”.

Javier de Andrés, pa’lante

Javier de Andrés, El Mundo o El Confidencial, saben que están removiendo el lodo para vincular al PNV, al que el PP y su entorno mediático siguen odiando, con las famosas cloacas del PNV. Que el PNV medie con los interlocutores del PSOE (la responsabilidad del PSOE de que sus interlocutores fueran Leire Díez y Santos Cerdán es harina de otro costal) para ayudar a Tubos Reunidos no tiene nada de malo, y quien quiera embarrarlo mezclándolo con la corrupción (acreditada ya en el PSOE al más alto nivel), tendrá que ser coherente con sus intentos y sus intenciones, e irán, como dice Miguel Ángel Rodríguez, pa’lante. Sin duda.

El odio

El PP y su entorno mediático, me repito, lo sé, siguen odiando al PNV por aquella moción de censura contra Mariano Rajoy. Luis Miguel Fuentes muestra esa versión en El Independiente, donde describe a los de Aitor Esteban como “racistas de berza, beatos de perol, absolutistas de lo suyo, progresistas de la prehistoria, joteros de Dios y soldados de la raza y de la manteca”. Y eso que él mismo reconoce que “el PNV ya sale en los informes de la UCO alrededor de Leire Díez y de Tubos Reunidos, algo que no tiene por qué significar todavía nada”. Aún así, les califica después: “Ambiguos y escurridizos, bamboleantes y curiles, pomposos y cobardes”.

Como si nada

Pero el odio no debe cegarnos: hay mucha más actualidad que la que intenta mezclarlo todo en una montaña de estiércol. Están los hechos: “Sánchez admite la corrupción de Ábalos, atribuye los casos familiares al lawfare y deja a Zapatero en el limbo” Este titular en El Nacional hay que leerlo dos veces: la corrupción de Ábalos, los casos familiares y Zapatero. Lo escribo con total honestidad: el lawfare y la espera a que se defina lo del expresidente, como la condena a Aldama, son secundarios. Lo importante es todo lo que tiene que afrontar Sánchez y no afronta, es todo eso sobre lo que tiene responsabilidad y esquiva.

Aquellos aplausos a Ábalos

Sigo con los hechos, como los aplausos a José Luis Ábalos que en Vozpópuli han recuperado con acierto. Porque esos aplausos ocurrieron, porque cuando uno de los ministros de máxima confianza de Pedro Sánchez bajaba del estrado, la bancada socialista el arropaba y le premiaba. Mientras tanto, Ábalos ingresaba diez mil euros al mes para sus gastos que le pasaba Koldo después de gestionar las comisiones que le ayudaba a generar Aldama. ¡Y nadie sabía nada! Lo siento pero no me lo creo: no me creo que ninguno de los que aplaudían no se oliese algo, no tuviese alguna sospecha, no hubiese visto un gesto o un gasto extraño.

¿Han logrado lo que pretendían?

Me sorprende que en el Huffington Post se hagan la pregunta más pertinente durante el aniversario del Brexit: “¿Ha logrado Reino Unido lo que pretendía al irse de Europa?”. El resumen, desde un punto de vista social, puede ser este: “Colapso no ha habido, pero sí se ha pagado un precio, alto, y eso hace que la población hoy, mayoritariamente, apueste por hacer el camino de regreso o, como poco, por ampliar las conexiones con Europa hasta donde la separación deje”. Y la única que ha rentabilizado el Brexit, es decir, que está mejor que hace diez años, es la extrema derecha en el Reino Unido. Oh, sorpresa.

Una ley de vivienda mala

La ley española de Vivienda que EH Bildu le aprobó al gobierno español es una ley mala, y no lo digo yo: lo dice Gabriel Rufián. Y lo dice también cualquier cifra que comprobemos: en La Información Económica se refieren a ella como “la ley que ha encarecido los alquileres más de un 30% en tres años”, citando a Idealista. Más consecuencias de aquella ley que se aprobó justo antes de una campaña electoral: “La oferta de alquileres permanentes es especialmente dura en los mercados considerados tensionados”, se ha producido una “fuerte reducción de oferta” y una “elitización del mercado”. Y para rematar, “el alquiler temporal gana terreno”.

Y para la compra, también

En Público citan al INE para hablar del mercado de compra-venta de vivienda, que como el alquiler, se ha encarecido pese a la existencia de esa ley: “El precio de la vivienda se disparó un 12,9% en el primer trimestre de 2026, acumulando 44 trimestres al alza y los cinco últimos con aumentos superiores al 12%”. La alta demanda “sigue presionando al alza los precios y agravando las dificultades de acceso, especialmente de jóvenes y aquellos con menos recursos”. El precio de la vivienda “crece a doble dígito en todas las comunidades”, curiosamente, “los menores aumentos se localizaron en Euskadi, Navarra y Catalunya”.

Yo fui a ver a Pantomima Full

Quiso la casualidad que yo tuviera entradas para el teatro Capitol de Madrid el mismo fin de semana que León XIV visitaba Madrid. Curiosamente, supuso que pudimos pasear por las principales vías como si fueran peatonales y nuestra preocupación sobre si podríamos comer en Madrid con cierta normalidad se disipó rápidamente. Los datos confirman hoy nuestras sensaciones: “Hosteleros de Madrid desmontan las previsiones de la Conferencia Episcopal por la visita del Papa y notan un ‘bajón’” (El Diario). Eso contrasta con “las estimaciones más halagüeñas” que “hablaban de beneficios de 150 millones de euros”.

Sorpresa

Estoy completamente convencido de que viajamos por encima de nuestras posibilidades, empezando por mí. Y el impacto que estamos dejando en el planeta y en los barrios solo me da la razón. Así que celebro (aunque lamine mis planes vacacionales) noticias como esta en El Confidencial: “Islandia no sabía qué hacer para frenar el turismo, pero ha encontrado una solución: los impuestos”. “Al ajustar las tarifas y regular el acceso a los destinos más populares, el gobierno pretende proteger” los entornos naturales y a la ciudadanía. Me parece bien, insisto, aunque eso me excluya como turista pobre, que es lo que soy, sin ínfulas.

¡Pero si no podemos permitírnoslo ya!

La verdad es que estamos autonegañándonos o dejándonos engañar por quien tiene intereses económicos directos en hacernos creer que podemos pagar lo que no nos podemos permitir ni como personas, ni como familias, ni como sociedad, ni como civilización. España como destino turístico es “tan caro que los españoles no pueden pagar” (El Ecosistema Startup). ¿Y en Euskadi podríamos las y los vascos vacacionar como una o un visitante? ¿Cuántos días? ¿Dónde comeríamos? Pues toda esta escalada turística tiene un impacto, pero la culpa no es de quienes vienen, sino de quienes vamos. Eso lo tengo clarísimo.

Para empezar la semana

Miquel Roig escribió su tuit la semana pasada pero, como intento entrar en X cada día menos, he tardado en verlo. Además, me viene estupendamente para arrancar la semana: el director adjunto en El Confidencial se ha limitado a recopilar, con su estupenda prosa, los “hechos” que rodean a Pedro Sánchez, ese presidente ausente (esto no es de Roig, es mío, después de ver su periplo indio). Empieza fuerte: “Los dos últimos secretarios de Organización del PSOE ya han pasado por prisión”, y sigue con los casos de acoso sexual, la falta de presupuestos, Adamuz y el apagón, personajes como Leire Díez y, por supuesto, “la esposa del presidente”.

Pues está quedando una ERC estupenda…

Más allá de algunas reacciones a la propuesta de Gabriel Rufián para toda la izquierda española (con su partido y EH Bildu, incluidos en la amalgama), parece que el ambiente en ERC no es el mejor: “Junqueras consuma su purga en Esquerra para imponer a sus candidatos en las municipales. Las maniobras de la dirección nacional precipitan la dimisión en bloque de la cúpula de ERC en Gerona tras haber hecho caer la de Barcelona”. Según la pieza en Vozpópuli, sus “adversarios” califican a Junqueras como “un líder de formas suaves pero enemistado con la democracia interna” que “se ha dedicado a fustigar sin clemencia al sector crítico”.

Pues para la izquierda ese era el enemigo

Emilio Delgado, de Más Madrid, ha empezado a ser conocido fuera de la capital del reino de España gracias a su aparición pública con Gabriel Rufián en la que ambos pusieron en duda ciertas prácticas de la izquierda. Y sigue: en la Cadena SER dijo que “necesitamos acercarnos a los chicos de 18 a 24 años que se están yendo a la derecha. Desde la izquierda tenemos que tener algo que decirles”. Estoy de acuerdo, y hasta me atrevo a darles un consejo: la izquierda española tiene que empezar a decir a los chicos jóvenes, blancos y heterosexuales que no tienen la culpa de todo y que no son todos violadores potenciales.

¡Oh, sorpresa! ¡El sorpasso!

Leo en Infolibre que “el auge de Vox en Castilla y León enciende las alarmas en un PP que ya no ve tan lejos el ‘sorpasso’” y me hago el sorprendido, porque la verdad es que no me sorprende nada: solo Alberto Núñez Feijóo y su equipo (en el que destaca Miguel Tellado, como ejemplo ilustrativo) no se daban cuenta que usar los mismos marcos que la extrema derecha, sus argumentos, a Los Meconios y a Vito Quiles, reforzaba a Vox. Tanto que “en Castilla y León Vox superaría por primera vez la barrera del 20% en un territorio, lo que supone una amenaza directa para los partidos del bipartidismo”.

Lo que pide Vox

“Control de la dirección de los informativos de Canal Extremadura, una vicepresidencia del Ejecutivo autonómico y dos consejerías”. Eso es lo que exige Vox a María Guardiola después de las elecciones en Extremadura. Lo hemos encontrado en un digital de Extremadura que huele a extrema derecha, así que podemos pensar que las peticiones reales se parecerán mucho a las publicadas. De eso va la ultraderecha: de controlar el mensaje y de acumular cargos. ¿Para qué? Pues para lo que hizo Juan García-Gallardo en Castilla y León: cobrar, posar y trabajar para su partido. Normal que Guardiola diga que no. ¿Aguantará la presión de Feijóo?

Una buena noticia

Estoy harto de las malas noticias, de que un presidente de un país lejano intervenga en mi día a día. Estoy harto de que un Netanyahu o un Trump me hagan sentir recelo de personas que han nacido en los países que gobiernan y que, seguramente, los repudien más que yo. Así que prefiero abrazar noticias como esta que he encontrado en Ecoinventos: “Investigadores surcoreanos desarrollan filtro autónomo que elimina más del 99% de nanoplásticos menores de 50 nm sin necesidad de energía externa”. Se trata de filtros “ultrafinos” que funcionan “incluso en agua corriente” y cada uno es “reutilizable más de 20 veces”.

Vamos a por más

Vamos a por más buenas noticias y a por más energía eólica en 2026 después de que 2025 haya sido “el mejor año de su historia” (Review Energy). Son “las economías de rápido crecimiento” las que “están impulsando la expansión de la energía eólica y, al mismo tiempo, la eólica está llevando a estas economías a un nuevo nivel de desarrollo”. De esta manera, “la relación entre el crecimiento económico y el despliegue de energías renovables es ya inseparable”. Ahora viene otro debate: ¿estamos dispuestos a “sembrar” nuestro suelo de aerogeneradores o querremos ponerlos en ese patio trasero llamado Asia?

Que se rile es una buena noticia

Aunque haya intentado evitarlo, tengo que hablar de Trump pero, en este caso, por que se ha rilado. Y no lo ha hecho ante Putin, Netanyahu o Xi Jinping, precisamente: “Trump firma el presupuesto de la NASA para 2026, que al final se salva de los salvajes recortes que él mismo había propuesto” (Microsiervos). Sin embargo, se mantienen los recortes de personal dictados por Musk. Toda la inversión pública que no hagamos en agencias espaciales nacionales será una oportunidad de negocio para desalmados como el propio Elon Musk o Jeff Bezos, y los líderes de otras empresas que no son tan conocidos pero sí serán igual de ambiciosos.

No más menores influencers, por favor

Siempre me han dado bastante “cringe”, como dice la chavalada, las niñas y los niños cantores, actrices o actores. Ahora, lo de los menores usados por sus madres y padres como influencers me genera hasta asquete. Así que esta noticia que he cazado en EFE me parece tibia: “La reforma laboral de la cultura en España no permitirá niños youtubers sin contrato laboral”. He estado tentado muchas veces de traer a esta columna casos vergonzantes de esa utilización y, al final, me he cortado por las y los menores. Unos menores que seguirán siendo explotadas y explotados, pero cotizando, que es lo único que, al parecer, preocupa al gobierno español.

Rodéate de buenas personas

Todos los acontecimientos políticos que en los últimos meses están sucediendo a mi alrededor, y con el nivel de injerencia de Trump en nuestras vidas, también considero ya a América en mi entorno, me refuerzan en esta idea: rodéate de buenas personas. Especialmente, en política. Porque ya estamos viendo lo que pasa cuando la política la hacen los malos. Esto en El Confidencial va en esa línea: “Aldous Huxley, filósofo, escritor y autor de ‘Un mundo feliz’: ‘Lo más importante que he aprendido es a ser amable’”. De hecho, para él, que “también criticó con saña la deshumanización”, “ser amable era lo sencillo y radical”.