Un peligro con pistola

Se llama Alejandro León, es Guardia Civil y portavoz del sindicato JUSAPOL, y se ha hecho conocido esta semana porque le han grabado agradeciendo el regalo de una navaja con estas palabras: “¡La de gente que voy a asesinar con esto! ¡Que se preparen los MENA, que los voy a dejar en el suelo!”. Por si esto no fuera suficientemente grave, el propio agente asegura en Twitter que “dije más bestiadas aún” que no aparecen en el vídeo, y exhibe orgulloso el regalo que, como todo, puesto en manos equivocadas puede ser una arma mortal, igual que la pistola reglamentaria. Si ante esto la justicia española no actúa de oficio, ¿ante qué va a hacerlo?

La injusticia española, a más

El popular tuitero Don Mitxel Erreaga estallaba así ante lo que acabo de describirles: “Me cago en la puta madre de los jueces que amargaron los últimos días de Krahe por cocinar un cristo y hoy dicen que es libertad de expresión lo del nazi de JUSAPOL o los nazis munipas madrileños”. Y no le falta razón porque los hechos son tozudos: ante manifestaciones xenófobas evidentes la reacción de fiscalía y justicia es inexistente. Ante supuestos insultos a símbolos religiosos, hay actuaciones de oficio o iniciativas populares que llegan hasta el final. Así, el poder judicial sigue perdiendo crédito social a paladas.

Y la solidaridad, a menos

No suelo hablarles de Ismael Serrano aunque el cantautor se haya convertido en tuitero sin pelos en la lengua. Hoy rompo la inercia gracias a este tuit que es un clamor: “Los de ‘aquí no caben todos’ o ‘mételos en tu casa’, ¿son conscientes de que la alternativa es dejar que los náufragos mueran o que sean abandonados a su suerte a la intemperie?”. Esa es la cruel realidad, así que, que no me vengan con que Túnez recibe a millones de turistas porque todos sabemos que ningún estado recibe a un refugiado como a un turista empezando por España. Se trata de salvarles, no de conducirles a otra agonía.

Pongamos que hablamos de un paraíso fiscal

También en Twitter, Josean Beloqui fue contundente ante el anuncio de la rebaja de impuestos que hizo Isabel Díaz Ayuso: “Normal, gracias a la capitalidad, Madrid es un paraíso fiscal pagado por todo el resto del Estado”. Esta afirmación tan sencilla guarda una realidad tan silenciada como cruel, sobre todo, para el resto de comunidades y territorios de esa España tan unida: la capitalidad otorga unos beneficios que, además, los grandes partidos de España se han preocupado de mantener y aumentar, y que suponen la gran injusticia para con otros a los que no oímos quejarse.

Una más

Lo malo de la política madrileña no es solo las noticias y personajes que genera: a falta de prensa regional los medios “nacionales” tratan la actualidad de la capital como si fuera un tema de ámbito mayor. Y así acabamos intoxicados y enterándonos de exageraciones como la que destaca Pedro Luis Uriarte en Twitter: “Si Urkullu dice esto, escandalazo: ‘No podemos mantener la solidaridad con la Administración General del Estado y otras regiones sin herramientas: desde la financiación autonómica, hasta las infraestructuras’. Pues lo ha dicho hoy la previsible Presidenta de Madrid. ¡Y no pasa nada!”.

La doble moral de Podemos

El morro infinito de algunos en Podemos les permite pedir que el Ayuntamiento de Bilbao rescinda la contratación de C. Tanagana y, en el tuit siguiente, quejarse de que el Ayuntamiento de Bilbao censure a C. Tangana rescindiendo su contrato para Aste Nagusia. Vale, es cosa de Ana Viñals, que ha resbalado con la colaboración necesaria de Bildu… O no: Pablo Iglesias, desde su cúspide, también critica la “censura” como si no la hubieran promovido los suyos en el Ayuntamiento con un vídeo que hoy es el ejemplo del ridículo, la doble moral y la cara de hormigón armado.

Desalmados

Isabel Pérez Moñino, concejala de Vox en Fuenlabrada, es el ejemplo perfecto de la banda de desalmados que campan a sus anchas en Twitter, cada día más, un colector. La del partido de Abascal se queja en un vídeo (porque verse les encanta) de que Jordi Évole, “El Gran Wyoming” o cualquiera que reclamamos humanidad de nuestras instituciones (las europeas) para las personas recatadas por el Open Arms y otros barcos, no acojamos a estos refugiados en nuestras casas. Pues miren, sí lo hacemos: reclamamos que a quien corresponda gestione nuestros recursos para todos sin demagogia y con eficacia.

Se mueren porque les matan

Sobre ese discurso de mierda del “pues llévatelos a tu casa” hago un apunte más: todas esas personas huyen del hambre, de la guerra, de no tener esperanza, de ver morir a sus hermanos y a sus hijos. A esas personas les tratan peor que a animales en los países por los que pasan: violan a las mujeres, les golpean, les roban, les chantajean… Huyen como huiríamos nosotros, los que tenemos más y los que tenemos, también, la obligación de compartirlo. No es un discurso buenista, es un discurso sobre ser humano o no serlo, como todos esos que piden, directamente, que dejemos que les maten.

Y con mucho que callar

Da la casualidad de que muchos que exhiben discursos xenófobos o que apestan a clasismo suelen tener mucho que callar: ¿cuántos de los que reclaman que no se les rescate y mantenga con el dinero de todos tienen un sueldo público, como la propia Isabel Pérez, de la que ya les he hablado? Otro ejemplo que apunta en Twitter el periodista Javier Calero: “El arquitecto del Brexit, Dominic Cummings, muy crítico con Bruselas, ha recibido 235.000 euros en ayudas europeas como copropietario de una granja… Los movimientos nacional-populistas suelen tener toneladas de hipocresía y mucho morro”.

Y pactar con la extrema derecha

Con temas como la investidura de Isabel Díaz Ayuso podemos testar el nivel de compromiso contra la extrema derecha de medios y periodistas. En este tema hay que ser claros: quien no pone pie en pared contra el fascismo colabora con él. Y si nos ponemos firmes nos podemos llevar decepciones, como con este titular de El Independiente: “Los retos de Isabel Díaz Ayuso: corrupción, inestabilidad y una oposición ‘férrea’”. Olvidan los de Casimiro García-Abadillo que otro reto de la presidenta de la Comunidad de Madrid será contentar a Rocío Monasterio y que Vox le dé el OK en cada votación. La historia no les absolverá por ello.

Contra la extrema derecha: verdad

En la parte que me toca, no voy a pasar ni una a los gobiernos que se apoyan en fascistas. Ni a los de aquí ni a los de allí. Precisamente porque mi intención es combatirlos, como nos enseñaron quienes nos antecedieron en esta batalla, también seré contundente contra quienes optan por la peor decisión para debilitar a la extrema derecha: quien se ha hecho pasar por profesora andaluza y ha asegurado en Twitter (ese gran colector) que le imponen dar más religión y menos lengua española, siendo falso, como explican en Maldito Bulo, solo debilita la causa contra el fascismo. Ante ellos: la verdad.

¡Que no se tiren!

Ya sé que la culpa es mía por seguir un enlace a un sensacionalista británico, pero no pude reprimirme: en el Daily Star denuncian que los usuarios españoles de Twitter están ridiculizando a los británicos que fallecen por practicar “balconing”… Como si tirarse de una terraza a una piscina fuera algo obligatorio o un accidente. Nunca me ha gustado el humor negro, así que siempre he pasado esos chistes rápidamente en mi “timeline”, pero la pieza del amarillista es de esas de guardar para explicar qué hacen estos medios: ni una cifra de muertos y muchos párrafos tendenciosos y despectivos.

No valoramos nuestro tiempo

Antes de ser aita trabajaba demasiadas horas y no me importaba porque hago lo que me gusta. Tengo esa suerte… Y la tentación permanente de hacerlo en exceso. Ahora intento equilibrar todo lo que puedo mi tiempo con los míos y el que le dedico a un trabajo que hago encantado. Con esta experiencia creo que, en general, trabajamos demasiado y no siempre por necesidad: en Genbeta han publicado un interesante texto sobre esa cultura mal adoptada del trabajo sin apenas descanso, basada precisamente en la suerte de estar haciendo algo intenso. Una cultura que es un error.

Y encima…

Los conocidos como “millenials” (nacidos entre 1980 y 1994) son la generación que más sola se siente, según un estudio que recogen en Magnet: “El 22% de los adultos de entre 23 y 38 años asegura no tener ningún amigo, el 30% reconoce no tener mejores amigos y el 25% ni siquiera posee un círculo de ‘conocidos’”. En el mismo digital dan una explicación sociológica (en la treintena uno se centra más en su nueva familia y en crecer laboralmente) pero también recuerdan que no es el único indicio: esta generación en otros estudios se ha mostrado como la más estresada y la más frágil.

Así que “postureamos”

Termino con esta interesante reflexión de Delia Rodríguez porque estoy seguro de que muchos tristes millenials, animados baby boomers o enigmáticos integrantes de la Generación Z la han hecho de alguna manera cuando han subido una foto a Instagram: “Es curioso. El ‘postureo de los demás’ siempre nos parece más frívolo o innecesario que el nuestro”. Yo, desde luego, me he sentido un poco ridículo subiendo algunas fotos (sobre todo de “postureo” estival) muy parecidas a otras que consideraba intrascendentes cuando las subían amigos o conocidos. Sí, todos postureamos con banalidades, ¿y qué?

Por algo será

Este curso verán en esta columna muchos menos comentarios sobre publicaciones de El Español que hasta ahora. ¿Por qué? Supongo que por el mismo motivo por el que a Pedro J. Ramírez le ha abandonado el 80% de la plantilla del digital en los cuatro años que lleva on-line. El exdirector de El Mundo prometió a colaboradores y lectores un medio que iba a competir con las versiones on-line de las grandes cabeceras del papel, y hoy ofrece un producto pobre, con titulares cada vez más tendenciosos, revisionista, que mezcla opinión con información, y con submarcas como Navarra.com, que son pura infamia.

Así se trata a los fascistas

Con el final del proceso judicial sobre el importe de la expropiación de la casa natal de Hitler en Austria nos hemos enterado de cómo este estado trata el edificio: primero, lo tenía alquilado a la propietaria para asegurarse del uso y de que no iba a convertirse en un monumento a la vergüenza nacional, y después ha acabado por expropiarlo para poder reconvertirlo. Como les he adelantado, el importe de lo abonado ha sido asunto de litigio y de noticia (en República.com, un digital que, con mucho menos marketing lo hace infinitamente mejor que El Español), pero nadie ha “dejado hacer”, y eso es lo importante.

La gran pesadilla americana

La cifra es terrible: 40 personas al día han muerto por disparos de armas en EE.UU. en lo que vamos de 2019, según leemos a David Bollero en Público. Para hacer la estadística se suman las grandes matanzas que conocemos, los asesinatos individuales y los accidentes. Es decir: todos los fallecimientos producidos por una bala disparada. A esto habría que sumar los heridos, algunos seguramente con lesiones irreversibles. Si se extrapolan los datos del primer semestre a todo el año, 2019 acabará siendo uno de los más sangrientos. Es evidente que en EE.UU. tienen un problema y lo tienen que resolver por su propio bien.

Que hagan lo mismo que con el alcohol

Desde EE.UU. llegará (se lo voy adelantando) una nueva moda: la de que ser abstemio mola. No lo discuto: es evidente que el alcohol es malo aunque lo tengamos interiorizado en nuestra cultura como parte del disfrute y la socialización. Lo que me parece más discutible es la capacidad de EE.UU. para exportar sanas costumbres mientras permite que la gente adquiera y posea armas de fuego con controles mínimos. En cualquier caso, ahí está este nuevo movimiento según Magnet: clubes de soda y bares de batidos imaginativos son una nueva tendencia que ya ha alcanzado a Sillicon Valley.

No nos dejemos llevar, por favor

La pasada semana hubo dos grandes bulos (tres si contamos la marcha de Williams a Manchester) que se movieron por la red y, lo peor, fueron redifundidos por periodistas: el del puente medieval belga que iba a ser demolido para que pasen los cruceros (solo será modificado un arco que fue derribado durante la Segunda Guerra Mundial y reconstruido después), y el del machismo en la recepción de una generala en Moncloa (se cumplió el protocolo militar al dedillo). Tenemos que mantener nuestra credibilidad, como individuos y como profesión, que no se la lleve los que soplan siempre a favor.

No, no «estamos abocados»

Es evidente que Pedro Sánchez nos está intentando vender una moto. Está en su derecho, es más: está en su obligación si, como parece, su estrategia pasa por volver a convocar elecciones para negociar con Podemos y el resto de partidos con más fuerza. Pero no es cierto que estemos abocados a unas nuevas elecciones, como ya ha empezado a difundir el presidente en funciones: hay tiempo, partidos y voluntad de sobra para que, más o menos, quienes le hicieron presidente con una moción de censura lo hagan también en una rutina política mucho más sencilla, como es una investidura.

La culpa no es solo suya

Pese a lo complicada que parece la situación, Pedro Sánchez tiene la sartén por el mango: o le permiten gobernar o todos los partidos vuelven a una campaña electoral con peores previsiones que el PSOE. No es menos cierto que también hay que tener en cuenta, en esta época de muchos tuits y poca memoria, lo que apunta Jordi Sevilla: “O sea, que en 2016 toda la responsabilidad de la investidura de Rajoy estaba en la oposición socialista a la que se presionó hasta la ruptura. Pero hoy toda la responsabilidad es del candidato socialista sin que nadie más parezca tener responsabilidad alguna”.

¡Qué vergüenza!

Como ven,en Twitter también podemos encontrar buenas reflexiones, no todo es mensaje redondo para que siga rodando el balón. Jesús Cintora va al grano sobre la polémica decisión del Ayuntamiento de Madrid de archivar el caso del grupo de WhatsApp de agentes municipales con estos mensajes: “‘Hitler es Dios’, ‘los comunistas tenéis los días contados’, ‘hay que comenzar cacerías de guarros’, ‘Carmena merece muerte agónica’… Esta conducta de policías en un chat ‘no resulta reprochable’ y el nuevo Ayuntamiento de Madrid archiva el expediente”. Esto es lo que hay. Y no es una frase hecha.

“Indignante” se queda corto

Ane Irazabal también tuiteaba con acierto sobre un tema de actualidad y que a algunos nos genera máxima indignación: “121 personas llevan una semana a bordo de la embarcación Open Arms sin un puerto seguro donde desembarcar. Estamos empezando a normalizar que un país cierre sus puertos y los demás no reaccionen. ¿Estamos locos?”. Como buena periodista que es empezaba por lo importante: se trata de 121 personas. Ni “migrantes”, ni “refugiados”, ni “sin papeles”. Son como usted o como yo, pero con mucha peor suerte y un sufrimiento a sus espaldas que no podemos ni imaginar.

¿Qué hace Trump? Detener a más inmigrantes

Llevo mucho tiempo recomendándoles que si van a leer un digital elijan República.com. Mientras el resto (junto a las ediciones on-line de los periódicos de toda la vida) se quedaban con las protestas contra Trump, en este medio nos informaban de la redada contra los inmigrantes que había iniciado ayer mismo: 680 personas han sido detenidas en sus puestos de trabajo (grandes procesadoras de alimentos, porque esas casi 700 personas fueron apresadas en solo siete plantas), personas con hijos a su cargo y que ya habían iniciado una vida en EE.UU., ahora serán deportadas.