«Las eléctricas amenazan»

El titular de RTVE que se repitió en varios medios con escasas variaciones es de esos que no podemos olvidar: “Las eléctricas amenazan con parar las nucleares ante las medidas del Gobierno”. La chulería descarada de los distribuidores de un bien necesario es absolutamente injustificable. Pero, claro, estas cosas pasan porque alguien las tolera: el precio de la luz, con todos esos peajes y pagos diferidos, no ha pasado nunca de ser una estafa legalizada. Y como la historia nos ha enseñado, si intentas rebajar el beneficio a un estafador, este se revela, amenaza y aumenta su extorsión. Y eso estamos viendo.

Si estos te sobran, malo

Más de diez años leyendo a canallas en Twitter y sigo siendo un cándido: ni por un momento pensé que Pere Aragonès iba a dejar fuera de la mesa con el gobierno español a Jordi Sànchez y Jordi Turull, a propuesta de Junts. Si estas dos personas sobran en un proceso de resolución, malo. Pero si estos dos políticos, presos por su ideología, son la excusa de alguien para reventar la entente entre dos partidos, peor. Limitar ahora la relación a gobiernos en activo, únicamente, es tener miras cortas porque el proceso catalán, si algo sabemos, es que es de largo recorrido, pero no siempre de altura política, está claro.

Ese tonito de perdonavidas

Mientras Aragonès en Catalunya maniobra para que parezca que todo empieza con él, sin importarle el coste, en Madrid, a Gabriel Rufián se le está poniendo un tonito de perdonavidas muy poco recomendable cuando vas a iniciar una mesa de negociación que llevas meses persiguiendo. La política va de facilitar, no de entorpecer, va de sumar, no de restar, y va de incluir, no de amenazar. Sin embargo, cualquiera diría que ERC apuesta por entorpecer, restar y amenazar cuando todo está cogido con alfileres, como ha quedado en evidencia. ¿Por qué? ¿Con qué fin? ¿Alguna vez dirán la verdad a la ciudadanía?

Y esa actitud de reyezuelo

Luis Ángel Garrido ha decidido que las recomendaciones sanitarias y los plazos para asegurar cada paso contra la pandemia no van con él. Ya lo avisó en Radio Popular cuando rebajó, según su criterio, a los epidemiólogos a la categoría de médico de cabecera con un cursillo, como si eso no bastara, por cierto. Y lo demuestra a cada caso, negando al Gobierno Vasco la posibilidad de gestionar la pandemia con sus herramientas (887 folios de alegaciones sobre los aforos) porque para herramienta, amigos, está la suya. Qué casualidad que no encontremos ahora a jueces ni juezas vascas en los medios explicándonos la vida.

Cuando las cosas empiezan a ir mal

Después de la derrota del FC Barcelona contra el Bayern de Munich, Òscar Nin tuietaba con sarcasmo y con razón: “Esperando a que salgan con Ibai todos los que hoy han chutado a portería”. El rollo de Piqué o Agüero, entre otros, con Llanos es llamativo cuando todo va bien, pero cuando las cosas empiezan a ir mal escama: ¿acaso creían que nadie iba a criticar sus escarceos digitales jugando a videojuegos o despreciando el papel de la prensa? ¿Acaso el streamer piensa que su relación con Piqué y su empresa, Kosmos, no le va a encajonar como no lo ha hecho antes ninguna otra compañía?

Ahora que lo menciona…

La mentira de Joseba Permach en Twitter (hay que ver, para lo que ha quedado) de que un partido político que no es el suyo monopoliza las tertulias de la radio pública vasca a la que ahora él mismo se incorpora es una oportunidad estupenda para hablar de ello: quien siga habitualmente los medios de EITB (igual Permach no lo hacía pese a hablar insistentemente del ente) sabe que suelen estar todas las opciones parlamentarias representadas por igual y, de este modo, la opción más votada cuenta con un representante en el mejor de los casos, la misma cantidad que la quinta con más apoyo, por ejemplo.

El papel de las mujeres, según ETA

El periodista Natxo López menciona solo un ejemplo de que en ETA no solo había gudaris convencidos, comprometidos y fríos: la de esa banda es una historia llena de episodios chuscos, como los tres miembros del comando Eibar que se beneficiaban, según López, a una madre y su hija menor de edad, en la casa en la que se ocultaban, mientras el marido les hacía los recados. Otro tuit precioso, como el anterior de Permach, para abrir otra lata: la del papel de las mujeres según ETA. Ahí está el libro que falta por escribir y que confirmaría la incoherencia de la izquierda abertzale feminista que nos quieren colar ahora.

¡Claro que nos resistimos!

Hoy veremos cuál es la foto definitiva de la mesa de diálogo entre Catalunya y España, pero ya ha aparecido el titular más convincente: “El independentismo se resiste a ser eliminado de la agenda de Pedro Sánchez” (El Independiente). Leer noticias que relatan las cosas como tienen que ser resulta un alivio en un momento tan convulso a todos los niveles como es este: el conflicto catalán, como el vasco, vehiculizado en la necesidad de un nuevo estatuto, siguen sin resolución y ni el presidente del gobierno español ni los representantes en el consejo de ministros del otro partido de la coalición pueden enterrarlos y esperar como si nada.

No son las medidas, es su efecto

La urgencia de bajar el precio de la luz debe convivir con el resto de problemas en España, como el del independentismo vasco y catalán, y todos merecen una respuesta. De eso va gobernar, no de pensar en cómo ganar las siguientes elecciones (para eso también hay un momento, pero no puede ser todo el tiempo, evidentemente). Pero voy a ser optimista, para variar, y voy a esperar a comprobar el efecto de las medidas que propone, por fin, el gobierno español: bajar los impuestos (la fácil pero de alcance limitado) y detraer el beneficio a las eléctricas. Veremos en qué se concreta y cómo lo ejecutan.

¿Qué corrupción, Teodoro?

Al PP no le va mal. Me sorprendo al escribir esto pero es la verdad: las encuestas favorecen la hiperactividad de Pablo Casado, el liderazgo liberal y libertino de Díaz Ayuso y los gobiernos con Vox como el de Andalucía. Y en vez de disfrutarlo, deciden naufragar: no creo que ni la ambición de la actual presidenta de Madrid ni la entrevista a Esperanza Aguirre (que en el fondo ensancha el PP demostrando que los filofacistas también caben) les hicieran tanto daño como las respuestas de Teodoro García Egea, especialmente a la segunda, a la que recordaba la corrupción que vivió en primera línea. ¿Y en qué partido militaba?

A cara descubierta

Podíamos intuirlo viendo las sagas familiares desde la dictadura o la vinculación entre una situación acomodada y el tiempo necesario para el acceso a la plaza, pero esta temporada, políticos y jueces parece que se empeñan en demostrarnos que la justicia española es de derechas, y si no te gusta, te aguantas. Ya lo dice Enrique López, portavoz de Justicia en el PP: su partido “tiene el apoyo de la mayoría de la carrera judicial”. A partir de ahí, ¿qué podemos hacer? ¿Qué “nuevo” CGPJ podemos esperar? ¿Cuánto de político tienen las declaraciones de “inconstitucional” de los estados de alarma? ¿Y del corporativismo judicial no hablamos?

Y en Twitter, también

Que un juez no respalde al PP no significa que respalde al PSOE: la extrema derecha está ahí, como una pequeña tentación culinaria para un gordito que quiere cuidarse, un bocado de pecado leve al que no es fácil resistirse. Algunos jueces se han dejado ver en Twitter arrojándose al hueco entre la derecha y la pared. Y otros hasta afirman en esta red social que el golpe de estado franquista tuvo razón de ser: lo ha mostrado Paul Ríos, que cita el tuit de Alba, una jueza que se enfrenta, justificándose en su cargo si lo considera necesario para reforzar su opinión, en esta red social a periodistas como Antonio Maestre.

Pero les va bien

Con estas circunstancias lo cierto es que a PP y Vox no les va mal en las encuestas: los partidos del gobierno español de coalición, progresista, tuitero y molón, naufragan en un pantano por el vendaval que levanta el precio de la luz… Y por sus batallas públicas constantes, por supuesto. Así que si el hundimiento es trágico, Casado y Abascal podrían sumar suficiente para hacerse con el gobierno. Un gobierno muy de derechas apoyado por la extrema derecha, un caso casi único en Europa por retrógrado y casposo, que igualaría a España con Hungría y Polonia. Pues bien, hacia ahí vamos si Sánchez y quien toque en Podemos no lo remedian.

El deporte más bonito del mundo

No puedo más: tiro las penas y los malos augurios por la borda e incluyo por mi bien cosas que me motiven, como el remo (que el “bogando…” que da nombre a la columna no lo puso una agencia de marketing). Me motiva verlo, por supuesto, que uno no está ya para esfuerzos como los que disfrutamos el pasado domingo en la bahía de La Concha. La regata del fin de semana fue de las que hacen afición y las victorias tuvieron el mismo punto épico que hubiésemos encontrado si las banderas se las hubieran llevado los otros botes favoritos, Orio y Hondarribia. Pero aún hay más: la liga ACT y los play-off, tras los que se llora de verdad.

Vamos a necesitar más Vinicius

Las aglomeraciones, incluso las que se generan durante minutos a la puerta de la ikastola, me incomodan; discuto hasta con mi madre sobre si en una terraza podemos mantener mínimamente las medidas de precaución; si entro a un bar, también al que llevo años comiendo casi a diario, me siento inseguro, no puedo evitarlo. Y me parece que no soy el único, así que creo que necesitamos ciertos shocks como el de Vinicius echándose en brazos del público del Santiago Bernabéu. Ha roto las normas y se ha saltado las recomendaciones, vale, pero algunos vamos a necesitar que nos atraquen con abrazos.

Flaco favor

El shock que sufrimos cuando supimos que un chico había sido perseguido y marcado solo porque le gustan las personas de su mismo sexo solo ha sido superado por cómo nos impactó el miércoles por la tarde saber que aquello era falso. Apenas hubo sitio para el alivio: la violencia contra el colectivo LGTBI es tan real que por supuesto dimos verosimilitud a aquella historia negrísima. Y su final inesperado solo va a servir, como recordaba Alberto Elías en Twitter, para “dar combustible a la ultraderecha y poner en duda cualquier agresión homófoba, racista, o machista que se produzca en la próxima década”.

Sin caso pero con autorretrato

La denuncia era falsa pero Ortega Smith deslizó en La1 que los agresores eran inmigrantes. ¿Qué indicios manejaba? ¿O es que no manejaba ninguno y decidió lanzar ese argumento arbitrariamente? ¿Por qué lo hizo, a quién refuerza, qué gana, quién pierde? Me hago todas estas preguntas sin esperar realmente una respuesta. Igual que Ortega Smith, en mi cabeza se construye un relato pero, a diferencia de él, yo lo hago con cierta responsabilidad. Responsabilidad que él omite (intencionadamente o por desconocimiento) como diputado electo que es y persona a la que entrevistan en programas sobre actualidad política.

Violencia irracional

Si nos creímos la falsa historia de los encapuchados que cazaban a un gay y le escribían “maricón” en el culo es porque convivimos con ramalazos de violencia irracional e injustificable: el chico que está en coma en Cruces por una paliza en Amorebieta, la agresión homófoba de Basauri son ejemplos reales, recientes y muy cercanos. Un poco más lejos, “amanece quemado en Madrid el mural homenaje a Robert Capa, fotoperiodista de la Guerra Civil” (Nius). ¿Quién puede querer acabar con esas fotos? ¿Por qué? ¿A qué partido votará el pirómano? ¿Qué historia será capaz de inventar Ortega Smith?

A grandes males, caros remedios

La relación especial con Corinna Larsen (antes conocida como zu Sayn-Wittgenstein) va a salirle cara a Juan Carlos I, que se ha visto obligado a contratar “un caro bufete” londinense para defenderse de las acusaciones de su amiga: “Acusa tanto a él como los servicios secretos españoles de ‘vigilancia ilegal’ en el Reino Unido y de hostigarla desde 2012 mediante amenazas, difamación y espionaje encubierto” (El Periódico). Ojo a la denuncia, porque implica a funcionarios de alto nivel a los que pagamos todos y que usa en su beneficio, sea este el que sea, el jefe del Estado en el ejercicio de su cargo en aquel año.

El ridículo

Una vez más, los medios españoles han tenido que hacer circunloquios, requiebros y un poco el ridículo para no llamar Kosovo a Kosovo mientras la selección de Luis Enrique Martínez se enfrentaba a la de un país que para España no existe (pero sí existe su selección, así que ojo a la grieta que se abre para la oficialidad de Euskadi). En el otro lado, hasta que el equipo de Unai Simón certificó su victoria, no se lo pasaron mal troleando en Twitter a la cuenta de “la Roja”: si ésta tuiteaba que aterrizaban en Pristina (para evitar el nombre del país), la cuenta kosovar respondía llamando “Murcia” a España.

Tal cual es

Estas declaraciones de Ortega Smith en La1 después de una injustificable y salvaje agresión en formato de cacería a una persona en Madrid por su preferencia sexual son las que tenemos que difundir: “Condenamos todo tipo de violencia. Lo que pedimos es que la información se diga claramente: la violencia tiene una causa directa con la entrada masiva de inmigración ilegal”. Y sí, sin esa entrevista el de Vox no hubiera tenido la oportunidad de demostrar que los suyos son los argumentos propios de la extrema derecha: xenofobia y mezcla de violencias para seguir extendiendo el olor a mierda que emana siempre de su lado.

Qué esperpento

Bildu suena a Vox. Igual que Ortega-Smith habla de “todo tipo de violencia” para evitar la condena de una agresión homófoba que puede haber sido alentada con sus declaraciones y acciones, los portavoces de la coalición de Otegi evitan condenar, también con generalidades, una agresión con motivación política que han alentado en un pasado reciente. No les separa nada. Y al que le escueza esto, que se lo mire. Y quien no lo vea, que no dude: empata con el de Vox. A la fascistada de cualquier origen se le combate de la misma manera: señalándola y parándole los pies, dejando claro que no nos cuelan sus mierdas.

El negacionismo

El negacionismo mata, literalmente. La muerte del piloto valenciano Jorge Lis, que había pasado del negacionismo al arrepentimiento después de verse ingresado por Coronavirus, según el relato público de su propia hermana, no puede ser solo otra desgracia de esta pandemia: los movimientos antivacunas y quienes los fomentan anónimamente en sus familias e incluso públicamente en redes sociales con miles de seguidores, deberían de ser considerados culpables de muchas muertes. No son pocas ya las noticias en este sentido: las UCI se llenan de no vacunados mientras vemos colectivos que remolonean.

¿Por qué hay gente dispuesta a creer cualquier cosa?

Los medios de comunicación somos los primeros que debemos de hacer una autocrítica si hay tanta gente capaz de creer cualquier cosa, como que es perjudicial la vacuna contra la más mortal pandemia que nos ha asolado a quienes seguimos vivos. La capacidad de creer cualquier chorrada ha llegado a tal punto que en Maldita.es tienen que aclarar que “no, la pandemia de ‘gripe española’ de 1918 no fue causada por una vacuna contra la meningitis y el abuelo de Bill Gates no estuvo ‘involucrado’”. Curiosamente, gracias a Internet podríamos señalar a todos esos tontos crédulos, sin embargo, es su herramienta para difundir disparates.

Los nuevos medios

Es evidente que algo tiene que ver en la proliferación de historias alocadas la proliferación, también, de medios alternativos. Es fácil autoseñalarnos a los tradicionales, pero son los “nuevos” los que más han recurrido a lo inverosímil para captar o mantener la atención. Ahora sumamos a la parrilla otro medio, “La Séptima”, la cadena de televisión que prometió Marcos de Quinto, aquel empresario de Coca-Cola que representó brevemente a Ciudadanos en el Congreso y que en Twitter nos hace dudar de su capacidad para sus logros, como esta tele que desde su anuncio tiene pinta de confirmar los presagios.