Corolario a la tesis de Sánchez

“Para ser un no tema lo del doctorado igual acabamos cambiando la Constitución…”, ironizaba Miquel Roig después de que no pocos medios señalaran la propuesta de reforma como una cortina de humo. Pero el tema de la tesis de Sánchez ha generado más tuits interesantes, como este de Belén Carreño: “Parece que hemos entrado en el terreno de si el mal uso de una cita sin entrecomillado (aunque atribuida) es una razón para dimitir. Hace 5 años tener un jaguar en el garaje y no saberlo no era motivo de dimisión. La moralidad ha viajado en hyperloop en la política española”.

Más mentiras

Les aviso de que la columna de hoy va de mentiras, medias verdades e ironías. Mentira es, como bien avisa Lordor, lo que asegura Manuel Monereo de que la UE hace lo mismo por lo que pretende sancionar a Orban (con el voto en contra de Iturgaiz a esa moción). Pero, no, miren. Ya está bien de señalar a Europa como el demonio cuando, precisamente, es la estructura que garantiza que los estados miembros no actúen como les da la gana tampoco en materia humanitaria. Y que la haga Monereo no le resta estupidez a la afirmación, igual que por ser de izquierdas no tiene la razón.

El negocio de Grillo

¡Vaya negocio ha hecho Beppe Grillo! De legado político deja un gobierno con la extrema derecha que, claro, como va con el Movimiento 5 Estrellas que fundó, es visto hasta con simpatía por una parte de la izquierda europea muy, muy desnortada. Y de legado económico pero para sí mismo deja, como podemos ver en su blog, entrevistas por mail a 1.000 € por respuesta (mínimo, cinco); radiofónicas a 1.000 € el minuto (mínimo, ocho); y televisivas a 2.000 € el minuto (mínimo, ocho). Así, además de explicarnos su alianza con el fascismo, se lo lleva crudo “el humorista”.

El Rey de los franquistas

Se expresa muy bien Dani Álvarez: lo que faltaba. Porque en esta España en la que la política se italianiza y el juancarlismo se desmorona ante un felipismo tan melifluo como el propio Felipe (¿a qué se habría dedicado de no ser el hijo varón de sus padres?), lo único que faltaba es que los franquistas reivindiquen a Luis Alfonso de Borbón, nieto de Franco, como su propio rey. Por lo menos, no lo han aclamado como “caudillo”, pero a ver cuánto tardan. Por mí, como si los borbones deciden quién será el rey en un combate a muerte, pero mejor si su reino se convierte en imaginario y deja de ser de verdad.

La piratería también daña a los humildes

Esa idea de que la piratería no tiene impacto porque U2 u Ocho Apellidos Vascos ya han hecho suficiente dinero es una falacia. La piratería también afecta a creadores más humildes como Miquel Serrano, un valenciano que emigró a Alemania a trabajar (en una bolera) y, en sus ratos libres, ejerce de humorista en YouTube con vídeos que, con suerte, tienen 10.000 reproducciones. Lo malo empieza cuando son descargados por empresas de contenidos como Cabronazi, que los cargan luego en sus propias redes hasta alcanzar los cuatro millones de visionados y les sacan el rendimiento económico que Serrano pierde.

Por qué es importante la libertad de expresión

Gracias a la libertad de expresión y a la de prensa podemos saber y decir que Arcadi Espada siempre fue tan imbécil como ahora se muestra aunque, durante mucho tiempo, fue uno de los autores de cabecera de la derecha (también de la derecha que se vestía de izquierda) y, como tal, fue defendido, ensalzado y sobrevalorado. Que escriba frases completas y con todas las tildes nunca le convirtió en dueño de una opinión que merezca el más mínimo respeto, y su ataque homófobo a Rufián, absolutamente injustificable, aprovechando que Aznar pasaba por Madrid, le retrata.

Aznar marcó el nivel

Estoy seguro de que José María Aznar regresó a su casa eufórico, convencido de que había aplastado a cada uno de sus rivales, seguro de que su plan había salido a la perfección y sus respuestas preparadas a Rufián y Matute habían funcionado. Luego leyó a Arcadi Espada y, seguramente, le entraron ganas de que alguien le hiciera lo que el columnista de El Mundo describía así: “Rufián, la polla, mariconazo, cómo prefieres comérmela: de un golpe o por tiempos”. Pero la realidad es que Aznar marcó el nivel y Rufián solo lo subrayó: un nivel mínimo por lo poco que aportaron todos.

Entonces, ¿para qué le llamaron?

Aznar compareció en una comisión del Congreso para que Gabriel Rufián, Pablo Iglesias o Toni Cantó pudieran enfrentarse dialécticamente con él. Los tres estaban a otras cosas cuando mandaba el del PP, convertido hoy en un icono de la derecha de la pulserita, el Macallan y los contactos de papá que me harán ganar dinero hasta tener mi propio velero. Pero la realidad es que de la colección de intentos de lucimiento a la que asistimos no hemos sacado nada como sociedad. Javi Vizcaíno lo tuiteó mejor que nadie: “¿Hace falta una comparecencia para certificar que Aznar se la pela todo?”.

Los medios que no controlan

Teresa Rodríguez se ha metido en un buen jardín con su crítica a Canal Sur que, está claro, no le gusta. Pero tampoco le gusta El País que, según ella, no ha plasmado correctamente el sentido de su respuesta. Así que, ni públicos ni privados, todos los medios sobran hasta que difundan los contenidos como le gustan a Rodríguez. No exagero: son muchas las quejas de Podemos porque las cosas no aparecen tal y como les gustaría, pese a que sin la televisión hoy los de Pablo Iglesias no serían nada. Me da en la nariz que no es el modelo, en definitiva, es el control. Allí y aquí.

Los fascistas, a la calle

Angela Merkel es un personaje que siempre me ha generado frialdad. Ni siquiera su imagen de mujer fuerte ha conseguido que genere algo de simpatía hacia ella. Solo aquella foto en la que parecía poner firme a un Trump infantilizado consiguió ablandarme un poco. Hasta hoy, que me cae notablemente mejor porque, según El Confidencial, ha cesado a Hans-Georg Maassen por su proximidad a la ultraderecha alemana, aunque seguirá en el gobierno. Maassen había intentado quitar hierro a una cacería de extranjeros que la propia Merkel había condenado públicamente. Lo del fascismo ya no es ninguna broma.

El regreso de Aznar

“Por donde pisa Aznar, no vuelve a crecer la decencia”. El de Javier Durán fue uno de los tuits que más me gustaron mientras Aznar se mostraba en el Congreso encantado de conocerse. Hubo más: “Aznar negando que se participara en la guerra de Irak. Impresionante de verdad”, expresaba Clara Jiménez. Jesús Maraña se fijaba en: “Sostiene Aznar que ‘no hay ni una prueba de la caja B del PP’. Es falso. Para acreditar la ‘apropiación indebida’ de Bárcenas se acreditó que el dinero salía de esa caja B. Está en la sentencia de Gürtel”, y Jorge Bustos atinaba: “Podemos olvidarnos de un Aznar a la defensiva. Ha venido a jugar”.

Un proyecto para ricos

Si Elon Musk es uno de los muchos que se dedican al sector del lujo en el mundo, no pasa nada. Pero que me lo vendan como un visionario o, peor, un revolucionario y una especie de Robin Hood no tiene ni medio pase, por mucho acumulador de energía que reinvente. Sus coches eléctricos son caros, su banalidad de lanzar un vehículo con un muñeco y la radio puesta al espacio fue una campaña de publicidad costosísima, y su proyecto de vuelos orbitales privados solo estará al alcance de millonarios como Yusaku Maezawa, que será el primer turista espacial del mundo.

Prescindir de esclavos también sale caro

La actualidad me ha impedido compartir este tuit de Elías Gómez hasta hoy: este profesor de Literatura mostraba su perplejidad ante el modo en el que Nestlé, el gigante la comida, se quejaba de que las medidas que tomaban en Australia para que las empresas que venden sus productos en el país lo hagan con garantías de no usar esclavos (ni en las modalidades más modernas), medidas que iban a afectar encareciendo sus productos. En el artículo del diario australiano que hace la denuncia, recuerdan que las vinculaciones de Nestlé con la esclavitud no son nuevas.

Un consejo

Quienes se quejaban a Nestlé vía Twitter de esta noticia, evidentemente, no obtenían ninguna respuesta. Es lo que pasa con la mayoría de grandes marcas, que omiten las críticas e interactúan con respuestas de manual (también del manual del community manager divertido) ante tuits más sencillos. Lo mismo pasa con los políticos: “Los que replicáis a los tuits de los políticos me recordáis a Celia, mi tía-abuela, que le respondía a la televisión”, tuitea Paco Mariño con acierto. Solo estaban convencidos del diálogo quienes se dedicaban a venderlo. Convencidos de la venta, quiero decir.

Twitter vuelve a ser (casi) Twitter

Manuel Moreno nos da una buena noticia: en Twitter podremos volver a elegir que nuestro “timeline” (las actualizaciones de las personas a las que seguimos y sus retuits) aparezca en estricto orden cronológico. Espero que la función también incluya dejar de ver los “me gusta” que hacen otros que, igual que los tuits antiguos, subían al principio del “feed” por obra y gracia del famoso algoritmo. Por fin Twitter vuelve al camino que le diferencia de Facebook… Ahora que Facebook cae o precisamente por eso. Un avance que en realidad es un retroceso adecuado.

Sí, eran fachas

El ascenso de la ultraderecha en Europa se explica en parte por la colaboración necesaria de quienes no saben reconocer a un facha cuando lo tienen delante. Así, la manifestación a favor del uso del español en Catalunya poco o nada tenía que ver con constitucionalistas o el bilingüismo (que ya existe), y para comprobarlo solo había que echar un vistazo a la convocatoria que difundió Manuel García en Twitter: grupos de ultraderecha escondidos de las más diferentes formas eran quienes llamaban a concentrarse. Quien a partir de ahí les vistió de demócratas es un colaboracionista de libro.

No, no han acertado

¿Hay que hacer frente al fascismo directamente? Sí, sin duda. Pero poco favor hacen a la lucha contra el fascismo precisamente quienes le ponen en bandeja que se blanquee. Así, los CDR han propiciado la imagen que muchos medios, periodistas y contertulios profesionales necesitaban: la del boicot a “una marcha por la escuela bilingüe”. El titular de El Confidencial es de los que deja sin respiración por el modo que tiene de blanquear a una banda de fachas. Pero el error de cálculo de quienes les regalan la legitimidad es también de bulto: todas las imágenes son de un catalanismo agresivo.

Por ejemplo…

Hermann Tertsch es, como Alfonso Rojo, un fascistilla de esos que se chivarían a las SS de reuniones clandestinas de sus vecinos judíos, y también de los alemanes no suficientemente nazis. En la España de hoy son solo halagadores de una ultraderecha más peligrosa de lo que parece. Las defensas que ha hecho Tertsch el pasado fin de semana de Salvini (al que un ministro luxemburgués mandó acertadamente a la mierda) y Viktor Orbán son para tener en cuenta. Puede que Tertsch, igual que Rojo, sea justo lo que desean: que cuando por fin triunfen los Orbán y Salvini españoles les den su premio.

En tus sueños

En el otro extremo tenemos a los Valtònyc y Pablo Hasel, que se creen líderes de una revolución que consiste en rapear y tuitear con mal gusto. En este caso, los colaboracionistas son los jueces españoles rancios que han considerado que pueden decidir que el mal gusto sea delito. Y de aquellos polvos, estos lodos: “Han conseguido mucho más Valtònyc y Gonzalo Boye por la libertad de expresión esta mañana que todos los ‘Llamazares’, ‘Pablos’ y ‘Adas’ españoles en 40 años”, leí ayer en Twitter. Ni por el forro. La lucha de los raperos-tuiteros solo tiene una causa: ellos mismos.

Perio-indigno

Nunca me ha gustado el uso de la etiqueta “periodigno” que algunos utilizan a su criterio en Internet. Como si quien la pone pudiera decidir (en función de si el contenido da la razón a sus presupuestos, principalmente) qué periodismo es digno, y despreciar el resto. Pero de lo que no me cabe duda es de que hay un periodismo indigno. Y no me refiero al de Tertsch o Rojo, que no es periodismo, es contar lo que la extrema derecha quiere oír: lo que hacen en Abc (donde publica Tertsch, por cierto) defenestrando la tesis doctoral de Pedro Sánchez es sonrojante pero no por ello menos grave.

¿Tendrá el culo blanco?

Desde que conocimos que Pedro Sánchez, ya como presidente del Gobierno español, tenía intención de desenterrar a Franco de su pirámide, hemos leído todo tipo de declaraciones de amor al dictador, también una entrevista en La Razón al embalsamador que avisaba de que el cadáver estaría en perfectas condiciones. ¿Podremos comprobar si letra extraoficial del himno está en lo cierto? De momento, nos congratulamos como bien hace Íñigo Errejón de participar o asistir a la reparación de esta injusticia histórica que, como bien oímos defender en el Congreso, es urgente.

El PP se retrata

Daniel Innenarity acertaba, como suele ser habitual en él, con una sola palabra: la postura de los diputados del PP sobre la moción crítica del Parlamento Europeo a Viktor Orbán es un autorretrato de los de Casado y Alonso en un espacio equidistante contra la extrema derecha europea. Y si las equidistancias siempre son falaces, en este caso no tienen cabida: al avance del fascismo, en la forma que sea, uno tiene que oponerse. Pero la mayoría de ellos se abstuvieron, tres (entre los que se encuentra Iturgaiz) votaron en contra de la sanción y González-Pons ni siquiera votó para no retratarse.

El PSOE… también

Las críticas a las industrias armamentísticas vasca y española siempre son agridulces para quien las hace. En casa, sorprende que hablen de paz algunos de los que nunca dijeron nada contra la compra, el uso y el almacenamiento de armas en el propio país. Fuera, estar en contra de esa industria es una de las marcas de la casa de los progresistas pero luego “Kichi” apoya la construcción de goletas en Cádiz y, desde el gobierno, en el PSOE reculan. José Antonio Pérez ironizaba en Twitter: “Las bombas que fabricamos en España son tan buenas que solo matan a quien se lo merece”.

Los héroes de la actualidad

Nunca me ha gustado Elon Musk ni he entendido que personas a las que valoro le hayan dado tanta cancha y hayan aplaudido, por ejemplo, el gasto millonario de poner un Tesla en el espacio. Lo último que sabemos de este “visionario” lo resumen muy bien Jorge Matías, y añade un buen corolario: “Elon Musk primero sale en una entrevista fumándose un porro, y acto seguido le declara la guerra a los sindicatos de su empresa. La posmodernidad era hacer pasar por cool a personajes que tienen la misma ideología que el dueño de un telar decimonónico. Los tontos aplauden”.

Esto de Elías Gómez

Ya sé que me contradigo y que, mientras insisto en que Twitter es una castaña, les traigo una y otra vez tuits que dan pie a mis comentarios. Vuelvo a hacerlo porque Elías Gómez retrata muy bien lo que es esta red social: “Lo mejor de Twitter es pararte a pensar y darte cuenta de la cantidad de gente que cree estar haciendo la revolución y no lleva ni los pantalones puestos”. Las de hoy (porque además son varias a la vez porque en Internet cabe todo) son todas revoluciones de sofá, y sí, aunque el 15-M salieron a la calle y algunos fundaron Podemos, la mayoría retuitea para liberarnos.