Las imágenes de la vergüenza

Mientras los miembros de la Guardia Civil testifican sobre las caras de ira de los voluntarios que han renunciado a la violencia durante todo el Procés, todos podemos ver cómo los cuerpos policiales cargaban contra las personas que solo pretendían votar y facilitar que otros lo hiciesen. Por desgracia, esas imágenes no pueden ser usadas en el juicio porque los Magistrados del Supremo así lo han decidido, pero no pueden ser más expresivas: expresan una violencia, la del Estado, contra la población. Y hacen también gráfica una vergüenza que cualquier español con sensibilidad debería sentir.

¿Por qué tiene pistola Abascal?

Lo grave no es que Santiago Abascal proponga que los españoles de bien puedan ir armados por la calle (esperamos que el propio Abascal describa qué es un español de bien con derecho a usar su arma), lo grave es que el propio Abascal siga llevando la Smith & Wesson de la que presume en las pocas entrevistas que concede. Como bien le responde el Capitán Apio en Twitter, carece de motivo para llevarla (no existe hoy la amenaza de ETA sobre su padre) por lo que, según la ley, no deberían de renovarle esa licencia. Insisto: lo grave es la suma de privilegios de los que siempre ha gozado el hoy líder de una extrema derecha desatada.

El auge del fascismo es preocupante

Sería un error que pensáramos que solo es una moda o que no será para tanto esta extrema derecha de Abascal, Salvini, Le Pen, Orban, Bolsonaro, Trump… No es que no sean tan peligrosos como parece: son más peligrosos de lo que parece. Fíjense en lo que denuncia en Twitter la periodista Ane Irazabal: “La ministra de justicia de Israel, Ayelet Shaked, realiza una campaña política en la que utiliza un perfume llamado ‘Fascismo’ y dice ‘me huele a democracia’. (…) Su partido, Hogar Judío (nacionalista religioso), quiere subordinar el sistema judicial al parlamento. Las elecciones en Israel se celebrarán el 9 de abril”.

Militares en política

Hemos hablado esta semana de los militares que Vox está reclutando para sus listas. Lo preocupante no es que sean militares, sino que parecen estar relacionados con la extrema derecha. Lo que implica que el ejército, como suponíamos, ha sido un refugio y que Vox es una liberación para ellos. Pero no han sido los que han abierto esta vía: “El general de Podemos” es una marca que han acuñado en Podemos, donde se ha exhibido a Julio Rodríguez vestido de General a la búsqueda de un escaño que, de momento, no ha conseguido. Y ahora parece que se ha borrado de la de la Comunidad de Madrid.

¡Cuantísimos!

Con este panorama que acabo de describirles la portada de El Jueves pocas veces ha parecido tan acertada: “¡Pero cuantísimos hijos de puta!”. Así se llama el especial de la revista satírica que lleva en su primera caricaturas de Casado, Rivera, Abascal, Aznar, Felipe VI, Trump, Inda, Marhuenda, Villarejo, Arcadi Espada, Felipe González, Salvini, Franco, Mark Zuckerberg, un cura, un jeque y un neonazi. Esta es la España de hoy: carne de sátira porque esta no sería posible sin talento… Y sin una materia prima que abunda, la de las personas con cierta responsabilidad por sus cargos que actúan con una irresponsabilidad que asusta.

Lo que nos deja Internet

Llevo tiempo advirtiendo de que el Internet comercial (el de los buscadores, las redes y la publicidad dirigida, que es todo uno) no nos ha traído nada bueno. Y por desgracia las pruebas me siguen dando la razón: Facebook ha eliminado ya 1,5 millones de vídeos de la matanza en Nueva Zelanda que el presunto autor, Brenton Tarrant, habría emitido en directo por medio de esta red social. No creo que el acento deba ponerse en que Facebook no pudiera parar ese streaming, sino en que haya 1,5 millones de personas (y las que lo harán después) capaces de compartir las imágenes de los asesinatos.

Sí, es más grave de lo que parece

Gracias a mi amigo y compañero Aner Gondra leí en Twitter un hilo fascinante y aterrador sobre cómo algunas ideas racistas, supremacistas y de llamada a la violencia se difunden con inusitada facilidad en Internet. Puedes partir, como hace Emilio Doménech, el autor de los tuits, de un youtuber famoso, y acabar en foros xenófobos y ultras. Solo es necesario pasar tiempo delante de la pantalla para que las sugerencias de temas y vídeos te vayan llevando al pozo más oscuro de la red, que está ahí, esperando a personas frágiles para achicharrarles el cerebro. Al final, Internet no nos ha salvado de nada. Al contrario.

No hace falta ir muy lejos

Pero no hay que adentrarse en Internet para impregnarse de ideas ultras. Estas van a asaltarnos en solo unas semanas, cuando la campaña electoral sirva de excusa a Vox para lanzar legalmente su programa que, después de observar su acción parlamentaria en Andalucía, va en serio en cuanto a lo rancio y lo facha. Visto lo visto resulta especialmente preocupante que, como señalan en El Independiente, el partido de Abascal esté nutriéndose de generales del ejército español para preparar sus listas. Lo ultra no estaba en casa, como suponíamos, nunca salió de los cuarteles.

Y en Podemos no mandan los círculos

Vista la gravedad de todo lo anterior, que en Podemos no manden los famosos círculos es una ridiculez. Pero también es la constatación de un fracaso, el de la participación, y eso también es importante. Al final, los partidos de “la vieja política” que siempre han sido asamblearios siguen siéndolo, y los de “la nueva” solo sirven de ejemplo de que la participación no son más que fogonazos controlados por unos pocos. Ya no hay fotos en las cuentas de Twitter de aquellos círculos porque no se reúnen. Y cuando deciden, como en Barcelona, Iglesias y Colau alteran el orden de las listas provocando enfados y hasta renuncias.

La destrucción termina en autodestrucción

Al final, la CUP, en su espiral de destrucción ha acabado por autodestruirse. Y ahora, ¿qué? Poca cosa: la habitual sopa de nombres de la izquierda que concurren juntos a elecciones entre críticas de los que se les han escindido y forman otra ensalada de siglas, por venderse los primeros al sistema. Un sistema que no dudaron en menoscabar desde dentro, por desgracia, desde el nacionalismo catalán, haciendo rehenes a los partidos de tradición democrática y dando argumentos a Ciudadanos, PP y hasta PSC, que veían en la CUP un motivo para el ataque. Tanta destrucción no ha servido para nada. Y lo peor es que estaba cantado.

Primero, el Sanchismo

Pedro Sánchez es un político atípico: expulsado de su propio partido recupera el poder y gana la primera moción de censura que sale adelante en el Congreso. Pero también es un político del montón: no ha dudado en utilizar estas elecciones para hacer una purga en su propio partido. Porque antes que España va el PSOE, y antes que el PSOE, el Sanchismo. Luego, ya veremos, o ya verán. Sánchez se asegura a un grupo de diputados fieles y empieza a construir el PSOE que quiere. ¿Será el mismo que quiera España? ¿Sin el “trifachito” enfrente habría tenido alguna oportunidad? En cuanto flaquee, ¿se le echarán encima los purgados?

Dejad de dar alas a los chalecos amarillos

No puede traer nada bueno apoyar a quien solo destruye. Por muy mal que caiga Macron, por mucho que algunos tengan la necesidad de lavar su ropa sucia en aguas ajenas para ver si así blanquean algo, apoyar, alentar o retuitear algo favorable a los chalecos amarillos franceses es una irresponsabilidad. Ya hemos visto qué pretenden y cómo lo acometen, con vandalismo. La sociedad se construye, no se destruye, y quien defienda la iconoclastia como modo de vida o lucha lo que tiene que hacer es salir de la adolescencia de una vez y ser práctico porque nos jugamos mucho poniendo en solfa las garantías democráticas.

¡Claro que escuece!

José Antich hace un estupendo repaso de cómo la prensa española ha pretendido esconder el éxito de la manifestación en Madrid por el derecho a decidir que todos vimos. Su corolario no por reiterado deja de ser valioso: “El principal problema es que Madrid nunca escucha y siempre se siente en posesión de la verdad. Valdría la pena, una vez más, que leyeran alguno de los textos que ha publicado buena parte de la prensa internacional no en esta ocasión tan solo, sino periódicamente. No será así, otra vez. Y Catalunya seguirá alejándose en un camino del que cuesta pensar que emocionalmente tenga vuelta atrás”.

Los pucherazos de Ciudadanos

Los casos de acusaciones desde dentro de Ciudadanos de pucherazos durante sus procesos internos empiezan a aparecer como un reguero. El tema, en el caso de cualquier otro partido español con representación en el Congreso, habría traído cola, pero la ausencia de noticias invita a pensar lo que afirma el tuitero con más de 15.000 seguidores bajo el pseudónimo Otis B. Driftwood: “Que el último pucherazo lo hayan querido dejar como ‘cosa cerrada y palante’ y ni un sólo medio en papel esté machacando con ello demuestra que al sistema le interesa que Ciudadanos no parezca lo que realmente es. Y sin embargo, es”.

De récord en récord

Estamos viendo historia del fútbol, no solo porque un cocinero sea presidente del Athletic (no se me ocurre nada más bilbaino, con diptongo), no solo porque Messi haga que lo imposible parezca fácil, también porque las jugadoras están batiendo récord de asistencia y de atención. Y este pequeño milagro (porque al final, es fútbol) me parece especialmente emocionante: después del llenazo en San Mamés, más de 60.000 aficionados se juntaron para ver en directo la final de la Copa. Ahora falta el gran milagro (porque de esto va la vida): que todas las jugadoras sean tratadas como profesionales.

Una sociedad en parte enferma

No, la vasca no es una sociedad enferma, como aseguró José María Aznar cuando los votantes decidimos dar la espalda a su plan de hacer lehendakari a Mayor Oreja con el apoyo del PSE. Pero es innegable que en Euskadi hay una serie de personas incapaces de distinguir lo que está bien de lo que está mal. Y en los recibimientos a los asesinos de ETA todo está mal: los vítores, los vídeos, los aplausos, los niños, las flores y hasta las ikurriñas, que siempre han servido para combatir el fascismo hasta que la usan quienes le dan el “ongi etorri” a un fascista. Al respecto, piezas críticas como la de Mikel Segovia en El Independiente siguen siendo necesarias.

Casado no gobierna a los suyos

No hace ni ocho meses que Pablo Casado es el líder del PP. Antes, durante casi 14 años, Mariano Rajoy había presidido el partido con otras formas y otros equipos. No sería extraño, por lo tanto, que una buena parte del PP mostrara cierta resistencia a las nuevas maneras de Casado, que entiende la política como una sucesión de afirmaciones a la ligera y a su partido como una bisagra entre la derecha liberal y la extrema derecha. Así que si no salen más noticias como los dedazos errados por Casado en Asturias y Cantabria solo es por un motivo: todos quieren seguir en las listas… Aunque no traguen al jefe.

Y Ciudadanos, peor

Peor le va a Albert Rivera, que ha creado un partido de arribistas que, cuando no llegan a la cumbre en el momento esperado, le montan un frente: después del pucherazo de Castilla León le piden que investigue irregularidades en Cantabria, se encuentra con un fuego en Baleares y en Castilla La Mancha la lía imponiendo una candidata a la alcaldía de Talavera y a Girauta como cabeza de lista por Toledo. La nueva política que abandera Ciudadanos, al parecer, consiste en gestionar el partido como una empresa, y los levantamientos que provoca, de hecho, tienen hasta cierto tufo sindical. Y eso que todavía no les va realmente mal.

UPN se pide ser Vox

Si UPN pide repetir en Navarra un pacto a la andaluza con el PP y Ciudadanos pero sin Vox es porque UPN quiere ser Vox en Navarra. No se puede hablar más claro sin decir nada pero haciendo lo necesario para suplantar a la formación de Santiago Abascal. Y la verdad es que a nadie le extraña el movimiento, la ausencia ni la sustitución, así que, blanco y en botella… Luego les tocará apechugar, espero que en la oposición, con el monstruo que han generado juntando a foralistas con antiforalistas y pujando por presentarse como la derecha más rancia de Navarra. Esa batalla va a ser interesante.

A tope con Puigdemont… Y con la CEOE

Ha pasado desapercibida la noticia en La Información sobre cómo la CEOE designó a Josep Sánchez Llibre para negociar con los partidos nacionalistas y frenar la derogación de la reforma laboral, y cómo éste sí tuvo éxito con el PDeCat y no con el PNV. “El grupo catalán rechazó de plano el planteamiento oficial haciendo valer los argumentos de la CEOE y poniendo también de relieve la inconveniencia de desmontar la principal normativa laboral en España” mientras “los nacionalistas vascos estaban por la labor de recuperar la prórroga automática de los convenios vencidos, lo que facilitaba la posición negociadora de las centrales sindicales”.

¿En la casa de quién estará ahora?

“Cinco años de cárcel para Juana Rivas, que ahora debería denunciar a quien la asesoró y a quienes jalearon la locura de llevarse a los niños. Aquellos días daba la impresión de que la masa la llevara en volandas al precipicio entre gritos. Qué lástima de historia”, tuitea Juan Soto Ivars con toda la razón del mundo. En el siguiente tuit muestra captura de pantallas de
Susana Díaz, Irene Montero, Teresa Rodríguez y Lucía Echevarría que, entre muchas otras (y otros) hicieron suya la campaña de “Juana está en mi casa”. Hoy nadie se responsabiliza de haber colaborado en agravar la situación de Rivas, pero deberían.

Los trofeos de Vox

Hago mías también las palabras de este otro tuit: “Sacar a un negro dándote la razón como si fuese una cabra amaestrada es algo bastante racista. Pero, oye, vosotros a lo vuestro”. Carlos se refiere al camerunés que, solo él sabe por qué, está ayudando a Vox en la campaña asegurando que no es un partido racista ni de extrema derecha. En Vox, por supuesto, no dudan en exhibirle como harán con un gay, un ama de casa y un obrero con el mono de albañil todavía puesto si se deja. Son los trofeos que necesita mostrar, con los que reconoce que, efectivamente, intenta justificar que no es lo que sí es.

Pero no les va mal

Pese a todo, a Vox no le va nada mal. De hecho, le va tan bien que los que están preocupados son los del PP y los de Ciudadanos, que ven cómo una parte del voto a la derecha rancia se traslada a la extrema derecha con facilidad y eso les genera un problema con el reparto de escaños. La preocupación ha llegado al extremo de que Pablo Casado, célebre por meter la pata cada vez que habla, ha llegado a pedir la concentración de voto y, para facilitarla, que Vox no se presente en ciertas circunscripciones. Con este temor deja claro que su partido va a por el votante facha al que siempre satisfizo… Hasta ahora.

Esos héroes… ¿Desinteresados?

Leemos en El Plural que “Spiriman”, el médico granadino que encabezó una lucha contra Susana Díaz en materia sanitaria, tuvo el apoyo expreso de Antonio Moreno, hoy presidente de la Junta. Es el propio Jesús Candel, que así se llama el personaje, el que ahora hace públicos los mensajes de apoyo para desprestigiar al del PP, al que no le ha temblado la mano destituyendo a varios colaboradores de Candel y que tampoco le ha recibido aún como presidente. Desde la oposición es fácil azuzar a líderes que siempre resultan sospechosos, y más en materias delicadas, pero también acaba siendo irresponsable.

Sí, siempre lo fue

Titula Gustau Nerín que “‘Bocadillo’, el film de Wismichu proyectado en Sitges, no era una tomadura de pelo”, y aunque luego da un poquito de cera al youtuber, creo que se queda claramente corto desde el titular. La proyección y el documental posterior siempre fue una tomadura de pelo por parte de un tío endiosado por sus seguidores adolescentes en YouTube, que ha encontrado en Carlo Padial a un colaborador servil. Los protagonistas del documental no son los espectadores de la proyección ni la sociedad, sino Ismael Prego (Wismichu) y su visión de la vida, que solo él y sus aplaudidores creen que es revolucionaria.