¡Pero si eras ministra cuando se liberalizó!

No entiendo la campaña de Podemos y ERC, en la que choca el idealismo adolescente de los primeros con la caída del guindo a última hora de los segundos. Tampoco entiendo cómo casan la centralización morada con la barretina. Pero lo que menos entiendo es lo que oigo y leo: Irene Montero quiere “renacionalizar el sector ferroviario” (Diario Red) ahora pero, en 2021, momento de la “liberalización ferroviaria” en España, ella se sentaba en el consejo de ministros. No hay por dónde coger esa campaña, ese argumentario y esa falta absoluta de vergüenza.

“Lo que se ha contado hasta ahora ha terminado”

Iván Redondo sigue explicando la campaña como si ir a muerte con el PSOE fuese ser neutral, aunque después del accidente de Urda se mantuvo en silencio. Asegura que es “por lealtad a mis compatriotas”, pero su párrafo en X tiene más perlas: “Se ha producido un fallo en el sistema y cuando eso sucede el país mira al Estado”. Si usa “sistema” en vez de “gestión del gobierno español”, está en el ajo. “El Estado frente al mercado es el signo de nuestra época”, afirma, como si la liberalización ferroviaria no se hubiese hecho con Sánchez en Moncloa. “Todos empiezan de cero”, culmina.

No, no es la víctima

Pese a todo lo que estamos viendo, empezando por la gravedad del accidente, lo inaceptable que resulta que sea el segundo en el mismo año, y lo alucinante que es que intenten señalar a un trabajador para tapar su gestión, Pedro Sánchez sigue presentándose como víctima de algún sistema perverso. La Junta Electoral ha abierto expediente al PSOE por un vídeo que ha grabado en el Reina Sofía junto al Gernika de Picasso. En Bluesky (la alternativa progre a X), algunos usuarios están mostrando ese vídeo como si su España estuviera aún para estos juegos.

Un país sin presupuestos

El español es el modelo de un desastre: gobernar sin presupuestos, dependiente de fondos europeos y jugando con los marcos ideológicos y con el nosotros contra ellos, para que no hablar en serio de las cosas del comer, del viajar y del habitar, no resulta el modelo a seguir, desde luego. Hay otros: “Bart De Wever ofrece su dimisión al rey Felipe tras fracasar el acuerdo presupuestario en Bélgica” (Demócrata). Quien recibiera un premio Sabino Arana, “entrega su renuncia al rey Felipe después de que la coalición Arizona no lograse pactar las cuentas de 2027 ni un ajuste de 10.000 millones”.

Un accidente evitable

No, no creo que la muerte de Jesús de Miguel en un campo de fútbol sea un accidente, o por lo menos, no creo que fuese un accidente inevitable. La prolongación excesiva de los partidos y la competitividad mal entendida (empezando por entender algo tan básico como que todos los que están en el campo son compañeros), me parecen dos elementos que han trabajado, para mal, los seres humanos, las personas. Y creo que, como muchas otras cosas, debemos repensarlo y volver al origen: pocos principios y muy, muy claros, para que nadie los olvide en ninguna situación.

Un activo tóxico

Este titular en Vozpópuli hay que leerlo en clave vasca: “El PSOE pierde 1,3 millones de votos arrastrado por las crisis de vivienda, Ceuta y la alta velocidad”, no solo porque el PSOE también se presenta en Hegoalde, sino porque en la CAV, EH Bildu se dispara en intención de voto con un solo punto en su programa: apoyar a los socialistas españoles. Hasta el terrible accidente de Urda, el segundo similar en el mismo año, el hype del PSOE estaba a topísimo y Bildu iba al rebufo bueno. Pero hoy, los de Sánchez y Andueza son un activo tóxico. ¿Va a intoxicarse la izquierda abertzale o aguantará lo suficiente?

¿Para qué?

Esa es la pregunta clave de esta campaña: ¿para qué? Me la he vuelto a hacer ante este otro titular en El Periódico de España: “Los acampados en Sol empiezan a abandonar Sol y enfilan la ‘mudanza’ definitiva de la plaza ‘para preparar la huelga general’”. ¿Para qué es esa huelga general? Motivos para manifestarse hay muchos, pero ese relato de hacer una huelga en contra de quienes se negaron a votar dos decretos sobre la vivienda que quedaban muy bien para el tuit pero no arreglaban nada, después del terrible golpe de realidad de dos trenes suena, hoy, absolutamente extraño.

Que me hablen como a un adulto funcional, por favor

Siempre he llevado muy mal que me traten como si fuera idiota, y cuanto más mayor me hago, peor me lo tomo. Así que agradezco que alguien me hable, aunque sea por error, como a un adulto funcional. Lo hace Miriam Nogueras, cuyo perfil político no me gusta nada, pero se empeña en explicar mecanismos complejos en materias difíciles, como su voto negativo a los dos decretos sobre vivienda. Insisto e insistiré: Junts fue el único partido que dijo (y dice, como su última respuesta en X a la populista Ada Colau) la verdad, pero el momento hacía inaplazable sacar adelante el decreto más razonable.

Otra tragedia ferroviaria

Un accidente ferroviario, como un apagón eléctrico que afecta a todo el estado, como que la persona de tu máxima confianza sea una corrupta y la que la sustituye, también, no son fenómenos meteorológicos, no pasan por azar. Suceden por algo. O por alguien. En España y en Ucrania: “Un dron ruso ataca una estación de tren en Dnipro, en Ucrania. Las imágenes son terribles. Cadáveres tirados por el andén. Los medios ucranianos hablan de al menos 13 muertos y muchos más heridos”. Sí, relaciono el bluit de Javier Espinosa con la actualidad española porque hay motivo.

Esto tampoco es un accidente

Desde la distancia y poniendo por delante el sufrimiento de la población, reconozco que me fascina la propaganda coreana que, después del puño de hierro de Kim Jong-un, mantiene subyugada a la población. Pero con todas las carencias (algunas, básicas), limitaciones y retraso formativo, “Corea del Norte se ha convertido en una superpotencia del ciberataque y lo está utilizando para autofinanciarse” (Xataka). Esto tampoco pasa por fortuna, algún país (¿Rusia? ¿EE.UU.?) les ha dado apoyo tecnológico o la dictadura regala una gran vida a los mejores hackers.

Trump sigue bajando

The Economist tiene un web fascinante que consigue que entre todas las semanas. Y no, no me las estoy dando de lector de prensa en inglés, al contrario: veo un dibujito. En concreto, miro un gráfico, el que muestra el nivel de desaprobación de Donald Trump entre la ciudadanía estadounidense. Pues bien, su nota (menos 27 sobre la línea de aprobado, es decir: un 2,3, para los que fuimos a EGB) es bajísima. Mucho más baja que la de Biden y más baja, incluso, que su propia nota a estas alturas de mandato de la primera legislatura. Mañana sabremos si tiene algo que ver con la intención de voto.

Que se mueran los viejos

La entrevista a la politóloga Anna López en el Huffington Post es de esas que hace que piense que el tiempo que dedico a Internet está bien empleado. Al menos, en parte. Vamos con ella: “La ultraderecha ha sabido entender mejor que nadie el ‘malestar’ y el ‘lenguaje’ de muchos jóvenes. Con esta idea: ‘Ha resignificado el concepto de rebeldía’”. “Vox ha conseguido normalizar su discurso gracias a los pactos con el PP”. “¿Qué hace el PP hablando de fraude electoral y de recortes en las pensiones? ¿Qué hace dando pábulo a las denuncias falsas sobre violencia machista?”, se pregunta.

Recordar lo básico

Rocío Vidal lo dice y escribe muy bien en su Instagram: “En vaya momento estamos que hay que dedicar tiempo y esfuerzo en desmontar estos discursos que llegan a millones de personas”. Se refiere a las “afirmaciones misóginas” que ha visto en un vídeo que comentamos en esta misma columna: el debate que organizaron en Zona Gemelos (en YouTube), entre influencers de izquierdas y de derechas. Pues bien, los conservadores ponían en duda la capacidad de “las mujeres” para “votar racionalmente”, señal clara de que no hemos hecho avergonzarse debidamente a los tontos.

Un agente de IA

¿Tiene pinta de post patrocinado en Xataka? Sí, pero me parece que explican muy bien algo de lo que llevo meses oyendo hablar pero me cuesta escribir: la diferencia entre un agende de inteligencia artificial y pedirle algo a una IA por medio de una caja de texto. Hay programas que puedes conectar, por ejemplo, a tu correo electrónico, para que te avise de cuál es importante e incluso responda por ti a los que le indiques. Pero incluso en un post en el que intentan vender algo, avisan, por si acaso: “La IA nos puede echar una mano, pero no es una herramienta infalible”.

Derecho a desconectar

En esta columna he hablado varias veces de Alfonso Ortega, Cocituber, porque, a diferencia de otros influencers gastronómicos, sus descripciones de los platos se limitan a “muy rico, “rico” y “esto no está bueno”, y la de los restaurantes, a “bien” y “mal”. Pero hasta él, con su franqueza y llaneza, necesita un descanso, y lo ha contado con la misma franqueza y llaneza: “Sé que desde fuera parece una vida maravillosa, y en muchos sentidos lo es. Pero mantener este ritmo durante años acaba pasando factura”. “Mientras Cocituber crecía, Alfonso se iba quedando atrás”.

El fútbol moderno

El tuit de Mbappé en el que muestra un texto escrito en chino, ayudado por alguna inteligencia artificial, según algunos expertos, para pedir disculpas por reírse en un podcast de un meme, que ha creado otra persona, en el que aparecía representado como Mao Zedong, y al que se refirió como “un dictador chino”, es sin duda un tuit para enmarcarlo. Es el ejemplo perfecto de lo que es hoy el fútbol: pleitesía a los grandes mercados y a sus gobiernos, sean o no democráticos, y al dinero. El fútbol hoy también es humillación de uno de los mejores futbolistas. Ahí está lo importante.

Ya no es necesario jugar un domingo por la noche

Si finalmente “China confirma que no emitirá LaLiga y ve insuficientes las disculpas del Real Madrid sobre el caso ‘Mbappé dictador’” (¡qué maravilla de titular en El Debate!), ya no será necesario ir al campo un domingo por la noche. Porque este horario que impide a las y los socios más pequeños aplaudir esta noche a Unai Simón en San Mamés respondía a la necesidad de que un señor en China no tuviera que ver de madrugada un Getafe-Sevilla, ¿no? Así que, eliminada la dictadura de la ecuación, ¿volvemos a los domingos por la tarde? ¿Nos dejamos de chorradas?

Y se bajan los sueldos

Que uno de los jugadores mejor pagados del mundo haya cabreado al gigante asiático, que es el mercado que sirve de excusa para subir los precios de todo lo que tiene que ver con el fútbol y que el dinero no deje de correr, es poético. Ojalá todo esto sirva para pinchar la burbuja del fútbol que permite que los jugadores luzcan, por ejemplo, en la gala del Balón de Oro, relojes de 850.000 euros (Dembelé), 73.500 (nuestro Unai Simón) o 34.000 (el propio Mbappé), según Cultura de Relojes, en Instagram.

Un buen podcast

Los primeros fueron los actores y las actrices en EE.UU., que se dieron cuenta de que es mejor un buen podcast, donde se lo ponen fácil, que una entrevista jodida de un periodista especializado. Después, entraron el resto: políticos (con Pedro Sánchez como rey) y deportistas, como Mbappé. En teoría, es más fácil responder sobre cuál es tu meme favorito a que te repregunten sobre tu relación con el vestuario. Hasta que se lía parda, claro. En Euskadi, recientemente, Félix Tainta también prefirió contar su versión a Los Fulanos, sin presión periodística, y también ha tenido consecuencias. O debería.

Que no deje de correr el dinero

Sabemos que la burbuja es insostenible y que, gracias al fútbol, hay mucha gente que no parece muy lista ganando millonadas (y no hablo de los jugadores). ¿Cómo es posible todo esto? Muy sencillo: el modelo de negocio consiste en que el dinero no deje de moverse, tan deprisa como sea posible, para que siempre se quede algo debajo de las uñas. Por ejemplo, el “nuevo escándalo” que denuncian en Diario Crítico: el FC Barcelona hizo “un préstamo por valor de 4,485 millones de euros a favor de la empresa Audiovisual New Aged AIE”, de la que Tebas fue “administrador único”.

Ya hay un partido de izquierdas en la CAV que apoyará a Pedro Sánchez

La actualidad, la de los últimos días, especialmente dolorosa, me ha obligado a retrasar una y otra vez esta noticia: “Ada Colau reparte los pecados capitales de la política con Manu Sánchez en ‘El perro andaluz’”. La españolísima RTVE trajo a Bilbao (donde se grabó el programa) a Ada Colau como si en Euskadi no hubiese ya un partido de izquierdas que apoyará a Pedro Sánchez (¿aunque el PSOE sea, cada día que pasa, una marca más tóxica?). Una injerencia de ese progresismo para vascos acomplejados que permite gritar “¡española!” y reír chistes de andaluces que descubren “el norte”.

La izquierda a la izquierda de EH Bildu

Anda Joseba Iturria, ex de Egin y Gara, desatado en X. Primero, defendiendo que en el desahucio de Sansomendi las verdaderas víctimas eran la pareja propietaria de la vivienda y su hijo. Y después, reclamando aclaraciones sobre quién protagonizó los disturbios del lunes, “sean los que sean”. El periodista responde sin achantarse a los comentarios en esta red social, y en una de sus respuestas lo deja claro: “Si va a salir otro partido de izquierdas y abertzale es porque hay mucha gente que no nos sentimos representados por EH Bildu”. ¿Demasiado bonismo para la galería resulta irritante?

Y el PP pide el voto para Vox

También he tenido que ir dejando “para mañana” durante días el tuit de Miguel Tellado en el que intenta explicar que el PP pide el voto para Vox en “provincias” como Gipuzkoa, donde no presenta candidatura para el Senado. Mucha finta para alguien con tan poca cintura. Porque en esencia estamos hablando de que el PP cree que sus votantes y los de Vox son los mismos y, por lo tanto, ¿para qué presentarse en todas las circunscripciones? El último desastre ferroviario, síntoma de una mala gestión, acerca a Moncloa a un Núñez Feijóo mimetizado con Abascal. Toda precaución vasca será poca.

Es la guerra

“Qué hay tras Blocus: el grupo anónimo que alentó los disturbios de Barcelona y quiere llevar su violencia extrema por toda España”, se preguntaban en 20 Minutos antes de la liada en Bilbao. Pues lo que hay es la guerra híbrida lanzada por la alianza de malvados que parecen de cómic pero que, por desgracia, son de verdad. En Euskadi, Blocus encuentra una gran acogida en todas esas mentes que llevan años oyendo “borroka da bide bakarra” y viendo la romantización de ETA, y mientras los buenos no hacíamos nada porque ya ni mataban ni extorsionaban, los monstruos hoy salen a la calle.

¿Y después?

Me resulta marciano hasta a mí meter un tema tecnológico con la cantidad de noticias tristes que estamos viendo, pero yo creo que lo que plantean en Photolari va más allá de la tecnología: “Crean versiones gratuitas y de código abierto de Photoshop, Lightroon y Premiere gracias a la IA”. Si la IA permite ya hoy copiar y difundir cualquier software que tiene un precio que responde a un desarrollo que ha costado dinero, ¿qué va a pasar después? No hablo solo de la industria y las inversiones, hablo de la creatividad a todos los niveles. ¿Estamos preparados para que todo valga nada?