Esto va así

Al fascismo solo se le puede tratar de una manera: mal. Al de allí y al de aquí. Y si alguien justifica, ampara o ayuda en el lavado de cara o pasado solo se le puede tachar de una cosa: colaboracionista. Aquí y allí. Así que cuando “el PSC rechaza sumarse al veto para que Vox no tenga senadores por Cataluña” (El Independiente) se posiciona. Y lo hace en el bando del colaboracionismo porque un senador de Vox más es una posibilidad más de que alguien haga ruido en la corte de Madrid, donde el PSOE cree que le beneficia este antagonismo que anula al PP. Políticamente tiene explicación, pero ninguna justificación.

Esto, también

El PSOE que facilita la vida a Vox para mantener su enfrentamiento es el mismo que juega con la proposición de ampliar a 35 los años trabajados para calcular la pensión, lo que “podría recortar más de un 8% las pensiones” (El Boletín). Además, podría darse “un posible problema de ‘discriminación indirecta’ por razón de género, ya que las mujeres presentan carreras laborales más cortas”. Esto es lo que propone el gobierno más progresista de la historia de España. Lo que está claro es que no importa que gobierne el PP, el PSOE o una coalición: recortar las pensiones es cuestión de Estado.

Ya colocarán a Cantó

No me parece mal que haya políticos profesionales: personas que dedican su vida a la gestión o la representación de la ciudadanía. No tiene nada de malo que así sea… Salvo que luego se pongan a señalar puertas giratorias (cualquiera de los clásicos de la izquierda abertzale sirve de ejemplo) o que para mantenerse en política tenga que agarrarse a todas las ramas como Maroto o Toni Cantó, que ya va a quedarse como el ejemplo de este modelo: después de confirmarse que no podrá ir en las listas del PP, ha sonado como senador autonómico, consejero madrileño de Cultura y se ha deslizado como candidato en Valencia.

Seguramente

La pregunta que se ha hecho Sillonbowl en Twitter nos la hemos hecho casi todos: “¿El ridículo de la UE con las vacunas es la peor gestión que jamás ha hecho de nada?”. En un momento en el que se necesita liderazgo y la Unión podía demostrar que Bruselas y Estrasburgo es algo más que un puñado de burócratas millonarios, ambiciosos y garantistas, han fallado. O todo lo contrario: porque en el fondo a casi nadie sorprende la candidez de Europa y que otros gigantes y no tanto (porque aunque ellos lo crean el Reino Unido no es un continente) le hayan pasado por encima y parezca aturdida ante los problemas.

¿La nueva normalidad?

Todavía no vivimos en la nueva normalidad, es evidente: seguimos en la excepcionalidad de los toques de queda, las mascarillas y los datos escalofriantes de muertos y ocupación de UCI. La nueva normalidad vendrá más adelante, puede que también acompañada de mascarillas en momentos puntuales, más alertas sanitarias, mayor distancia social, aforos más reducidos, un poco de teletrabajo (mucho menos que lo que cree la mayoría) y algunas limitaciones: el uso de los aviones tiene todas las papeletas para ser diferente, como adelantan en Magnet. “Más impuestos, menos vuelos cortos y billetes más caros”.

También están cansados

Celebro este tuit de Daniel Innerarity: “Dimite un ministro austríaco por agotamiento y contribuye así a desestigmatizar el cansancio en una profesión que implica muchos sacrificios personales y que los propios políticos ocultan simulando estar continuamente preparados para resistir y atacar”, porque me permite hablar de que si la ciudadanía está cansada, ¿cómo creemos que están nuestras y nuestros representantes en el poder ejecutivo? Ya sé que no es un tema muy popular, pero esas personas que están en el punto de mira y criticadas hagan lo que hagan también están agotadas de tomar decisiones por nosotros.

Cuestión de estilo

Como el fútbol, la acción en redes sociales puede llegar a ser muy significativa. El uso que ha dado Podemos siempre a las suyas es un buen ejemplo: la nueva política “superó” desde el principio a la vieja saltándose las normas. Como Apple, su gran presencia en Internet se basa en la mucha publicidad que contratan los de Iglesias. Y lo hacen sin que importen los plazos electorales: ellos invierten en Facebook hasta que alguien les detenga porque no siempre es legal. Lo mismo les pasó con WhatsApp: hasta que les cerraron el canal ellos le dieron uso político. Al resto de partidos también se les ocurrió, pero estaba prohibido para todos.

Un escándalo mundial

Después de “casi 25 años de cárcel, por un conflicto de competencias”, la Corte Suprema de Brasil “anuló las condenas dictadas en primera instancia contra el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, que recupera así todos sus derechos políticos” (EFE). O lo que es lo mismo: el expresidente progresista de Brasil se ha pasado 25 años en la cárcel y, lo más importante para algunos, apartado de la política, por unas sentencias que han sido ahora anuladas. Entonces, ¿por qué estaba condenado? ¿Por sus ideas políticas? El escándalo es mayúsculo y sus consecuencias, para Lula pero también para millones de personas, irreparables.

La foto de todos

Si el World Press Photo siempre nos ha tocado alguna fibra porque nos conmueve, nos remueve o nos pone delante de un espejo en el que no queremos mirarnos. Este año, la foto de Mads Nissen nos refleja: la anciana que se abraza a través de un enorme plástico con una enfermera somos todos. Todos buscamos ese contacto que una pandemia y unas medidas necesarias nos plastifica o impide. Nada sabe igual, nada huele igual, nada se disfruta igual desde hace más de un año. Y sin embargo, o precisamente por eso, todos estamos más emocionables, más sensibles y con ganas de volver a sentir lo que nos era rutinario.

También es fútbol moderno

Escribo la columna sin saber el resultado de la final de Copa y apenas puedo contener ya el hooligan que vive en mí. Así que me aplaco escribiendo sobre fútbol y una noticia sobre los cambios en esta industria: la estrella del Manchester City, Kevin de Bruyne, ha usado un software para calcular su nuevo sueldo. Según el programa, el belga mejoraría a todos los rivales de los de Guardiola y, al mismo tiempo, el equipo en el que más rinde es el City, según el resumen que ha hecho Didier Montes en Twitter. Eso no significa que prescindiese de su representante ni que otros sigan la metodología. De hecho, pocos se atreverán.

¡Salid y competid, carajo!

Me ha costado más que nunca enchufarme a una final del Athletic. Sé lo privilegiado que soy: disfruté al Athletic de Bielsa, he celebrado dos supercopas, y he visto varias finales de Copa y una de la Europa League. Pero también he vivido demasiadas derrotas, y en la última noté un chasquido en mi interior: algo se rompió y empecé a pensar que mi generación se quedaría sin ningún gran título. Pero hoy es otro día, es día de final de Copa y el hooligan que vive en mí ha tomado el control. Solo pido, o mejor, exijo a los jugadores que me representan en el campo que compitan. Toda mi familia estaremos con ellos desde casa.

El sueño de Carlos

Nos hemos perdido dos finales de Copa, pero lo más importante es que nos estamos perdiendo besos y abrazos de nuestros seres queridos. Sin embargo, Carlos tenía un sueño desde niño: ver a la selección española en Bilbao. Y como no va a poder hacerlo clama venganza (“lo van a pagar”) contra el Gobierno Vasco. No contra la pandemia, no contra quienes incumplen y propagan el virus, no contra una RFEF que estaba deseando sacar a “la roja” de Bilbao (y a lo rápido que han designado Sevilla y han puesto todas las facilidades me remito). ¿Quién mezcla ahora política, fútbol y violencia por unos retuits?

Así es

Cuba es un país saqueado y empobrecido por sus propios gobernantes durante los últimos 70 años. Quien se vea en la necesidad de justificar aquella dictadura que revise sus motivos. Sin embargo, este tuit del Granma es casi completamente cierto: “Que Cuba socialista hoy compita, en igualdad de condiciones, desde su ámbito de nación bloqueada y pobre, con los centros científicos del mundo, en el desarrollo de vacunas contra la primera pandemia global del siglo XXI, no es solo una hazaña científica, es una hazaña cultural”. Sus científicos la han creado contra la dictadura socialista y la del comercio. Esa es su verdadera grandeza.

Delegado del PSOE con sueldo del gobierno

Es lógico que a un virrey la invasión competencial le dé igual. La historia lo ratifica. No es menos cierto que el puesto de delegado del gobierno en Euskadi o Catalunya es uno de los más políticos dentro del organigrama gubernamental español. La historia reciente lo ratifica. Además, en los últimos meses hemos podido comprobar que Denis Itxaso cree que es mejor tuitero de lo que realmente es y que se lanza, sin pensarlo mucho, a por sus obsesiones: el PNV y el lehendakari. Por último, lo que hemos aprendido es que los delegados del gobierno pasan, con mayor o menor ridículo, y nada de su obra prevalece.

Cosmopaletismo

Me van a sobrar líneas para comentar esta noticia, porque el titular en El Plural lo tiene todo: “Ayuso cree que Madrid es diferente a las capitales de provincia ‘porque la gente va a museos y teatros’”. Claro que sí, guapi. Entonces, cuando dice eso de que Madrid es España y España es Madrid, ¿qué quiere decir? ¿O da todo igual y se trata de decir algo? Como ayer mismo, que nos regaló este otro titular en Vozpópuli: “Si no hubiera sido por el Gobierno yo ya tendría Madrid vacunada al 100%”. La que Iturgaiz pone en el Parlamento como modelo nos toma por tontos, es evidente, pero la que queda como una “cosmopaleta” es ella.

No quiero pensarlo, pero…

Cuando Jorge Bustos fue nombrado director de Opinión en El Mundo perdimos un gran cronista y columnista… Y ganamos un tuitero echado a perder y un responsable de sección que mantiene a Jiménez Losantos y Arcadi Espada. Pero Bustos sigue dejando ver su genialidad a fogonazos, como este resumen de lo que parece que realmente piensa Sánchez: “No legislé en las tres olas anteriores, voy a hacerlo con el 4-M a la vuelta de la esquina, Hulio. Que cada CC.AA. se busque la vida y cada TSJ se la bendiga. Pa qué gobernar si se puede prometer. Trabajar, dice mi añorado Pablo, es de cretinos”.

Otra crónica parlamentaria

Soy un cronista frustrado. Esa siempre fue mi aspiración en el periodismo: contar a mí manera lo que había pasado en un parlamento o un campo de fútbol o regatas. Pero no creo que llegue a conseguirlo. Por eso me fascinan los grandes cronistas, como fue Jorge Bustos, y los que no pretenden serlo pero lo consiguen, incluso en Twitter. Esta frase de Mr. Insustancial sobre lo que hemos visto esta semana en el Congreso y el Senado bien podría estar en las crónicas o los comentarios: “Mi preocupación es si Santiago Abascal sufre ahora de túnel carpiano por haber sostenido medio ladrillo durante casi 10 minutos”.

Minuto y resultado

No son pocos los cronistas políticos que saltan a la arena deportiva y al revés. En el fondo, ambas áreas se parecen tanto que también en política podemos hablar de minuto y resultado: “El Gobierno de Ayuso notifica el ‘fichaje’ de Albert Rivera en la Universidad que aprobó Derecho a Pablo Casado”, leemos en El Plural. El nombramiento, “como vocal del Patronato de la Fundación Universitaria Fray Francisco Jiménez de Cisneros”, adscrito a la UCM, fue ratificado por el consejero madrileño de Universidades, Eduardo Sicilia, cesado por Díaz Ayuso junto a Ignacio Aguado y el resto de los de Ciudadanos.

Qué drama

He leído dos veces la noticia y todavía sigo buscando la argucia estadística que permita explicarla: “En España hay 105.000 parados mayores de 45 años que no han trabajado nunca. El desempleo entre quienes nunca han tenido una ocupación crece tres veces más que la media nacional y afecta ya a 355.607 personas” (Vozpópuli). Si la explicación es puramente sociológica y, efectivamente, más de 100.000 personas mayores de 45 años no han logrado encontrar un empleo en su vida, el drama del paro en España es extraordinario y con tantas caras, todas trágicas, que la preocupación europea debería de ser aún mayor.

Yo también hablo de trombos

No tengo ni idea de vacunas más allá de lo que leo de lo mucho que se publica. Y entre los divulgadores científicos de los que me fío el consenso es bastante amplio: el número de trombos detectados entre quienes han recibido vacunas no son alarmantes. E incluso si hubiera una vinculación directa, el beneficio de la vacuna es mayor que el riesgo que plantea. Pero fue Alejandro Izaguirre quien, en Twitter, puso voz a mi pensamiento, mucho más mundano: “¿Y si al final tanto trombo viene de que la gente lleva un año apalancada en el sofá?”. Levantémonos y actuemos… En contra de quien nos quiera con miedo.

¿Otro mes sin gobierno?

La aventura independentista catalana tiene que salir bien. Por el independentismo, por la ciudadanía catalana y por las y los políticos que siguen presos o exiliados por ser independentistas (porque los delitos por los que se les condena serían de risa si no supusieran varios dramas personales y familiares). Pero es muy difícil sostener el modelo elegido por sus máximos representantes: “Aragonès aspira a ser president antes del fin del estado de alarma el 9 de mayo”, (El Nacional). Eso supone casi otro mes sin gobierno, sin decisiones importantes o sin una mayoría articulada en el Parlament. ¿Quién defiende esto?

Sí pero no

Comparto las críticas de muchos periodistas hacia el vídeo de Podemos que señala directamente a presentadores y periodistas que no siempre hablan bien de la formación morada. Pero también comparto la crítica de Podemos porque no todos esos comunicadores han buscado la verdad o el debate, sino el linchamiento. Ahora, a Podemos, y siempre, a los nacionalistas. Y aunque comparta esa crítica de los de Iglesias también tengo memoria y sé que en Podemos tienen mucho morro señalando a la prensa como el enemigo cuando ni el partido ni sus líderes serían nadie sin las tertulias televisivas.

¿Todo por Errejón?

Dice el aforismo que si parece que detrás de todo hay un plan lo más probable es que haya un plan. Y los pasos de Pablo Iglesias dibujan un plan: cuando era vicepresidente y diputado, su acercamiento a Bildu le permitía neutralizar el peso de los votos de los de Íñigo Errejón (y en Bildu se dejaban, claro). Y cuando se apartó de aquel foro para saltar a la arena autonómica madrileña lo primero que hizo fue un ofrecimiento capcioso precisamente a Más Madrid que impedía el crecimiento de esta fuerza política. No solo parece que haya un plan, es que parece que hay una obsesión. Sobre ello, César Calderón escribe muy bien en Vozpópuli.

¿Todo por la libertad?

Si Isabel Díaz Ayuso quiere actuar como Braveheart, allá ella. El problema sería que, realmente, se creyese la Braveheart española. Y lo preocupante es que con esta puesta en escena y el riesgo de que pueda tenerse a sí misma como una libertadora, Díaz Ayuso vaya a ganar las elecciones. Elías Gómez lo tuiteaba muy bien: “¿Qué respeto tienes por la inteligencia de tus posibles votantes cuando les pides el voto para derrotar al comunismo en unas elecciones autonómicas?”. Es cierto, “comunismo o libertad” es el lema electoral más ridículo que yo haya leído. No es menos cierto que si funciona tenemos que preguntarnos por qué.

¿Por qué?

“El 65% de la desinformación generada sobre la pandemia es atribuible a doce cuentas. La concentración mediática es más intensa aún si cabe en Facebook: allí esas doce cuentas suponen el 73% de la desinformación covid total” (Magnet). Esa es la conclusión de un estudio que una ONG británica ha remitido a varios fiscales en EE.UU. para que actúe contra canales que ya difundían bulos contra el cáncer, supuestos psiquiatras y líderes de opinión de grupos poblacionales muy importantes. ¿Por qué? En algunos casos hay vínculos directos con su modelo de negocio (venta de libros), en otros es más cuestionable.