Feliz 2019. O no

Si usted también es autónomo celebrará 2019 con un aumento de otros 5 euros en la cuota mensual a la Seguridad Social. Que sí, que a cambio tenemos más prestaciones, pero mejorar es lo normal cuando se trata de asalariados y noticia cuando hablamos de los autónomos. Y que sí, que pagar impuestos no es perjudicial, al contrario: redunda en un beneficio colectivo, pero como bien apunta Javier Lacort, de 2013 a 2019 hemos sufrido un aumento del 11% en las cuotas, que no es equiparable ni a la inflación (3,5) ni al IPC (4,9) ni a ninguna otra variable económica.

Por un 2019 coherente

Ya sé que pedir cosas a los años es una de las cosas más inútiles que una persona puede hacer, pero por si acaso esta vez surte efecto, a 2019 le pido un poco más de coherencia. Concreto: me sorprende que los críticos con Catalunya sean capaces de defender que la República no existe (y no, no lo hace) y, al mismo tiempo, que el golpe de Estado sí se dio (no, no se dio) y por eso algunos políticos catalanes merecen prisión preventiva (no, no la merecen en ningún caso). Pero si en vez de a 2019 pido esta coherencia a los voceros de Tabarnia y Ciudadanos, pido demasiado.

Y libre de fascismo

Me temo que este deseo no se cumple ni aunque se lo pida a Olentzero o los Reyes Magos. 2019 no va a ser un año libre de fascismo, sino lleno de él: vamos a ver a Santiago Abascal y sus colaboradores en la televisión y en los parlamentos hasta hartarnos. Pero sigo pensando que las personas que los aúpen de los medios a los escaños no son todas fascistas, como viene a insinuar Antonio Maestre en La Marea, sugiriendo cierto colaboracionismo a quienes votaron a Hitler. Ni aquellos eran todos nazis (muchos, sí) ni estos son todos franquistas. Simplemente, la ola de los indignados arriba a la derecha.

También libre de bulos

Otro deseo que no pasará de brindis al sol será el de que en 2019 veamos menos bulos que en años anteriores. Igual que en el párrafo precedente, seguramente suceda al contrario, y también con total seguridad tendrá que ver con el fascismo que les acabo de mencionar, porque la extrema derecha necesita los bulos y las medias verdades para engordar. Bulos, como denuncia Mariluz Congosto entre otros, cada vez más sofisticados, no tanto en el relato como en las plataformas on-line desde las que se lanzan y en los mecanismos para viralizar estas mentiras que convienen a unos pocos.

No emprendas en 2019

Como buen personaje controvertido, Martín Varsavsky a veces me horripila y otras me gusta mucho. En la entrevista que concedió a finales de 2018 a la revista Emprendedores suelta unas cuantas verdades necesarias: no todo el mundo puede emprender, para hacerlo es necesario saber reconocer las oportunidades y estar preparado para el fracaso, y contar con buenos consejeros. También habla de la oportunidad que se pierde Barcelona por la inestabilidad y mantiene su tradicional mensaje liberal. Por último, salpimenta su discurso con buenas anécdotas para empezar el año.

Sí, puede que haya cierto revanchismo

Twitter me facilita mucho encontrar temas para esta columna, pero sin Facebook nunca hubiera existido. Del mismo modo, sin Facebook, entendido como el principio de las redes sociales digitales y de una Identidad Digital más compleja, no estaría dedicándome a lo que hago. Así que es imposible para mí sentir ganas de revancha hacia Facebook, como sí hará una parte importante de la prensa. Ícaro Moyano lo ha sintetizado muy bien (en Twitter): “Es la guerra. Facebook lleva años siendo hostil con los medios y ahogándoles. Ahora los medios se van a cobrar la pieza.

La tele (pública) según la (extrema) derecha

Parece un titular de la web satírica “El Mundo Today” pero no lo es. Santiago Abascal respondió a Federico Jiménez Losantos que “se pueden dejar el programa de toros y el de Juan Imedio” en Canal Sur en el caso de que no sea posible su cierre. Ahora, díganme qué modelo prefieren: ¿el normalizado que genera tejido empresarial audiovisual pese a la discusión política, periodistas y a pie de calle (inevitable) sobre sus contenidos, o uno “nuevo” (del cambio, ya saben) que toma a la ciudadanía por tonta, directamente? Seguro que entre uno y otro está la virtud, pero no en el punto medio.

Nos equivocamos igual

A veces yo también menciono a Enrique Dans como máximo exponente de una época, esa en la que leíamos blogs en los que algunos (como Dans) consideraban que gracias a Internet íbamos a ser más libres, más listos y, si me apuran, hasta más guapos. Mr. Insustancial tuiteaba hace poco algo parecido: “De aquellos análisis de Enrique Dans sobre cómo los medios digitales iban a superar en calidad y ética a los medios tradicionales lo que más me fascinaba es que se desmontaban con una sola pregunta: ¿por qué? La respuesta eran cosas peregrinas como ‘estarán hechos por gente’”.

La resaca del 21-D

Además de las imágenes que servirán a unos para decir que en Catalunya se vive en un estado prebélico y a otros para decir que en Catalunya se está viviendo una revolución, y de la hostia que se comió el provocador con cámara Cake Minuesa, la resaca del Consejo de Ministros en Catalunya debería de incluir un dolor de cabeza para los de Sociedad Civil Catalana, que andan midiéndose las hojas de la navaja en público: la asociación contraria al independentismo ha sido descabezada y parece que desde dentro han dejado correr rumores de malgasto de dinero, justo cuando Vox tiene más fuerza que nunca.

La partida es muy larga

He sido el tipo raro en mi sector: soy de los pocos que tiene un trabajo estrechamente ligado a la tecnología y no ha invertido en criptomonedas. Todavía somos menos los que seguimos viendo un modelo de estafa piramidal de base tecnológica, esa excusa que sirve para eludir impuestos a muchas empresas con modelos de negocio basados en aplicaciones y posesiones de terceros. Pero no escribo esto para sacar pecho y decir que tenía razón. De hecho, espero no tenerla y que todos mis amigos recuperen sus inversiones en bitcoins y similares después de un 2018 desastroso.

La Catalunya real

Ni la que sale en los medios españoles (papel, digital, radios, teles), ni la que le sirve a Beatriz Talegón y sus homólogos para seguir viviendo de hablar de Catalunya (ella cree que a favor de la ciudadanía catalana, pero no genera ningún beneficio salvo el suyo propio). La Catalunya real es la que describía Iker Moran ayer en Twitter: “Mayoría transporte público funcionando (poca gente en buses, eso sí), menos tráfico, normalidad absoluta en comercios de barrio, guardería al 100% (todo el mundo ha llegado sin problemas)… Esa imagen de caos y guerra que os venden sólo interesa a los más tontos de cada lado”.

Sí sabemos a qué criminales no disuade

Entiendo que el PP haga bandera de la prisión permanente revisable: fue una de sus medidas más importantes cuando tenían el poder y, qué demonios, son un partido español de derechas fundado por un franquista, así que su posición favorable a la cadena perpetua es hasta coherente. Lo que no entiendo es que hablen de esta ley, especialmente Pablo Casado, como si no estuviera en vigor: su derogación sigue paralizada y los crímenes, sucediéndose. Así que el efecto disuasorio que el PP y los que están más a su derecha le atribuyen resulta, cuando menos, dudoso.

Es tan ridículo como parece

No me gusta que nadie se ría de quien tiene fe y se alivia rogando a Dios por lo que le preocupa. También creo que es una falta de respeto precisamente a quienes profesan esa fe jugar con las vírgenes y los cristos, pedirles lo que no toca y usarlos para la foto conservadora. En resumen, me parece muy acertado esta vez el tuit de Mongolia después de que una representante del PP pidiera a la virgen de la Esperanza el fin de maltratos y violaciones: “Pedirle a un muñeco de madera que acabe con la violencia de género y, si no puede, prisión permanente revisable. Las medidas estrella del PP”.

Medidas humanitarias para todos

En lo que sí estoy de acuerdo con el PP es en que si Eduardo Zaplana está gravemente enfermo y los médicos consideran que estaría mejor en un hospital que en la prisión, deberían imponerse las medidas humanitarias que, precisamente, distinguen a la ciudadanía de los delincuentes. Oier Azkarraga también lo tiene claro: “No es humano mantener en prisión a una persona enferma y además es ilegal. Eduardo Zaplana debe ser excarcelado y junto con él, todos aquellos presos que estén enfermos”. Celebro ver que algunos no hacen distinciones y espero que nadie esté arrimándose el ascua.

La polémica más inútil

El Mundo publicó un estudio de Lorenzo Bernaldo de Quirós que partía de una base absolutamente falaz que consistía en meter en considerar que parados, pensionistas y todos los funcionarios públicos forman la España subsidiada, mientras que los trabajadores del sector privado en activo forman la España que les sostiene. El economista, autoproclamado liberal, ha insistido en Twitter generando una oleada de justa indignación: “Si un médico te salva la vida en un hospital público es ‘España improductiva’. Pero si un homeópata te engaña en su consulta privada es ‘España productiva’. Un genio”.

Pues tiene razón…

Con americana y desde la tele, seguramente ganando mucho más que la media en la profesión (y no discuto que se lo merezca), Manuel Marlasca vive en la exageración porque es un cronista de sucesos, y eso es lo que hacen. Pero me rindo y le doy la razón cuando critica en Twitter todos esos golpes en el pecho de hombres que, pretendiendo que no lo parezca, aprovechan la muerte de Laura Luelmo: “No, yo no he matado a nadie. Vivimos en la era de la sobreactuación permanente”, responde a la provocadora columna de Raúl Solís: “Tú también eres el asesino de Laura”.

La verdad es sencilla (y dolorosa)

No son necesarios discursos innecesariamente complejos ni comparaciones rebuscadas, esto es bastante sencillo: creo que la violencia machista existe por culpa, sin duda, de una herencia educacional que hay que cambiar, y también creo que esa certeza no tiene que terminar en una culpabilidad generaliza y, como decía Marlasca, exagerada. Esta verdad es así de sencilla, tan sencilla como la otra: la prisión permanente revisable está en vigor, no hay que restaurarla (como reclaman los salvapatrias españoles), y no cumple con su papel disuasorio, como estamos viendo, por desgracia.

En esto tenemos experiencia

Arran no lleva nada bueno a Catalunya. Y a Euskadi, solo una cosa: su colección de errores es comparable a las que acumulaban (colecciones completas, como la de empujar a parte de dos o tres generaciones a cometer delitos altamente penados) las organizaciones juveniles vinculadas a la izquierda abertzale. Por supuesto, la excusa de los de aquí no eran unos huelguistas de hambre, sino unos métodos de liberación que incluían el asesinato. Pero los métodos eran tan insufribles e injustificables como los de allí y ahora. Ni estos ni aquellos, aportaron ni aportan nada.

La protesta como fin

Los aliados feministas que se pierden en su exageración, los que reclaman una prisión permanente revisable que está vigente y no cumple lo que prometen, los que no entienden que la destrucción no es constructiva y los británicos que, como denuncia Leonardo Carella en Twitter, dicen que nunca han sido europeos mientras importan a Gran Bretaña la lucha de los chalecos amarillos franceses, todos ellos tienen la protesta como fin, no como medio, y todos ellos son poco útiles a la sociedad porque no entienden que el camino tiene que ser ancho y llevar a algún sitio.

Nunca caminarás solo, Michael

No quiero que acabe la semana sin mencionar a Michael Robinson ni terminar esta columna sin una rendija para la esperanza. El futbolista, comentarista y empresario audiovisual anunciaba días atrás que padece un cáncer incurable, y desde todos los rincones de Internet han surgido muestras de cariño y ánimo que él mismo agradecía. Este inglés que aterrizó en Iruña como delantero y ha acabado haciéndonos reír y disfrutar del fútbol como pocos, también es la persona a la que hoy muchos decimos lo que no podemos expresar a quienes se enfrentaron al cáncer y ya no están.

El titular que siempre buscaron

En Bildu están cogiendo una manía muy fea, la de tomarnos por tontos a todos. Primero, quieren que no tengamos memoria; después, quienes no dijeron nada contra los que pegaban tiros en la nuca, quieren hacerse pasar por antifascistas; y lo último es el roneo sobre los presupuestos vascos que muchos pensábamos desde el principio que no iban a apoyar, y que ha terminado con un titular que podía ser de ayer o de hace dos meses: “La prórroga presupuestaria es el fracaso de un gobierno en minoría”. Este fracaso, como siempre, será atribuible a quien no quiso negociar sino la foto.

Lo de Baleares es gravísimo

La fiscal general del Estado no puede hacer como que no se ha enterado del atropello a la libertad de Prensa que está realizando la justicia española en Baleares después de que dos periodistas le hayan entregado un escrito firmado por más de doscientos compañeros. María José Segarra se ha remitido al secreto de la pieza para no hablar del tema, pero se equivoca: de lo que se trata es de una libertad fundamental que se defiende o que se ataca, por acción o por omisión del deber de salvaguardarla. La justicia española es cada vez más injusta y arbitraria, y parece que nadie la controla.

Lo de Catalunya, también

Inés Arrimadas es una provocadora y, como tal, el mejor ejemplo de la única política que sabe hacer Ciudadanos: la del mal rollo, la del encrespamiento, la del cuanto peor, mejor para ellos. El modo en el que mostraba un folio cutre con el número “155” impreso en tipos altos, frente a Torra y los diputados nacionalistas que tienen compañeros y amigos presos, y en huelga de hambre, es intolerable. Su falta de respeto lo es también de sentido de la democracia como solucionador de problemas. Para Arrimadas, igual que para Rivera, el parlamento es solo un sitio en el que buscar bronca.

El autorretrato de Fran Rivera

Francisco Rivera es de los que cree que el yugo y las flechas son símbolos de España. Y lo son, para cierta gente. Su vídeo desde Casa Eladio, un bar de Ávila que exhibe sin pudor símbolos de la dictadura sin que ningún fiscal o juez tomen cartas en el asunto, tiene que servir para poner sobre el tapete el tipo de “gente guapa” que se muestra como modelo en el cuché y los ecos de sociedad españoles. No importa, al parecer, que se muestren orgullosos del franquismo como si pudieran seguir humillando a los miles de muertos en el golpe de Estado, la Guerra Civil y la represión.

Y el de Álvaro de Marichalar

Seguimos con personajes que nos lo ponen muy fácil a los columnistas: no tenemos que gastar ningún adjetivo porque se califican solos. Atención: “El hermano del ex marido de la infanta Elena asegura que le ‘pincharon adrenalina en los pulgares para matarme de un infarto’”, leemos en El Plural. Este tipo de declaraciones nos las podemos tomar de dos maneras: en serio o para sacarle chistes a la historia, porque los tiene. Igual que en Euskadi en nuestro momento, los catalanes tienen que aguantar ahora a un montón de personas ávidas de atención, cuando menos.