Se me acaban los calificativos

Se me acaban las palabras para describir de modo crudo y llamativo, para que no lo pasemos por alto, lo que está haciendo el gobierno ultraderechista de Israel sobre la población palestina: “‘Miles’ de camiones de alimentos quedan varados en Egipto tras el cierre de cruce de Rafah” (Infobae). Nada justifica la masacre, ni Hamás, con todo lo reprobable y grave que ha hecho, que es muchísimo, ni los juicios pendientes por corrupción de Netanyahu, ni la ideología sionista y ultra de su gobierno, ni la presión a Biden, nada justifica esta salvajada sobre población civil machacada sin piedad ni motivo.

Evidentemente

Estamos en pleno mayo, mes de las comuniones (aunque cada vez, menos) y de sus respectivos banquetes y regalos. En Pantallas Amigas también lo han tenido en cuenta y por eso han escrito un muy oportuno post: “Seis razones para no regalar un móvil en la primera comunión”. A saber: no es la edad adecuada (de hecho, sugieren que sea a partir de los 12 años), no es necesario, dificulta el desarrollo pleno, no parece que el móvil como regalo sea un buen punto de partida porque conlleva nuevas responsabilidades para la o el menor, y además añade un nuevo trabajo a los habituales de la crianza. A mí me han convencido.

La gran hipocresía

La de la energía es la gran hipocresía de nuestro tiempo: no queremos explorar el subsuelo ni poner placas o aerogeneradores en el entorno, pero sí queremos traer gas o lo que haga falta de donde sea. Otra hipocresía (porque superan con creces la contradicción): “La gente dice que le preocupa el cambio climático pero el turismo está batiendo todos los récords en España y el mundo” (El Blog Salmón). Viajamos por encima de nuestras posibilidades, no ya económicas, sino planetarias: el mundo que difícilmente nos sostiene con nuestro consumo diario va a llevarse ración y media de gasto de recursos solo para que veamos tres ciudades más.

Y que venga a mi ciudad

Es evidente que tiene menos impacto ecológico que se traslade un equipo a varias ciudades, que miles de personas lo hagan para ver a su ídolo. Pero ya no se trata de la típica furgoneta o autobús con la estrella y el camión con el escenario detrás: “La última gira mundial de Taylor Swift se ha cobrado una víctima y es la Tierra: 286.000 km en jet privado” (Xataka). “La exitosa gira The Eras Tour ha convertido en milmillonaria” a la cantante, por lo que sí debería de ser exigible una parte de sus beneficios ayuden a reparar su impacto. Taylor Swift es el ejemplo, pero también puede ser la palanca para proyectar una conciencia global necesaria.

Ya sé que no está de moda

Dejo para el final una cuestión que, para mí, debería de abrir esta columna. Pero es un tema que parece que nos importa cada vez a menos personas, que no está de moda, que mencionarlo es incluso negativo para mantener viva la memoria. Nuestra memoria. La memoria del sufrimiento, la desazón y la rabia: “La abstención de EH Bildu frustra un texto de condena de todos los atentados de ETA y, en especial, del asesinato de Tomás Caballero”, leo en la cuenta en X del Parlamento de Nafarroa, y pienso que algunos no han avanzado nada pero han logrado que la sociedad involucione hasta la glaciación. Qué pena.

Euskadi se merece algo mejor

Escribo esta columna sin conocer el resultado electoral, así que lo hago con una libertad total, sin saber si EH Bildu ha logrado el famoso sorpasso y, ante una urgencia de Sánchez, llegará a Ajuria Enea. Pero si de algo estoy seguro es de que las vascas y los vascos merecemos algo mejor que un partido que hace una campaña de cartón piedra, que esconde al candidato (un tipo aburridísimo cuando hemos logrado verle) y que exhibe este déficit moral cuando le preguntan: “Otxandiano afirma que la violencia de ETA no se debe plantear como ‘una película de buenos y malos’” (El Independiente).

En contra del futuro

Ya nadie podrá decirme en X que estoy haciendo electoralismo, donde mis columnas han generado bastantes comentarios porque, como me dijo hace muchos años una de las personas más inteligentes que he conocido, si algo no soporta la izquierda abertzale es que la pongas delante de un espejo. Retomo el hilo: ahora no hago electoralismo cuando digo que EH Bildu y PP tienen más de trogloditas que de cualquier otra cosa, y que si lo digo es porque leo cosas como esta: “PP y EH Bildu se alían en Álava para evitar que el AVE tenga parada en Miranda de Ebro” (El Plural). Les asusta el futuro. Pero ya cogen el AVE y luego usarán la “Y” vasca.

Qué tontería

El mismo PP que votaba con Bildu en las Juntas Generales de Araba, y que lo hace recurrentemente en el Parlamento Vasco, hacía campaña con argumentos de mierda como este que soltaba, sin sonrojarse, que tiene mérito, el paracaidista Alberto Núñez Feijóo: “Hay tres formas de votar a Bildu: la directa, votando a Bildu. La encubierta, al PSOE. La aplazada, al PNV”. Además de un galimatías, a nadie se le escapa que esto es una gilipollez. Y con tonterías de este calibre han hecho su campaña vasca. Así les va como les va, también. Y les irá como les irá en Catalunya. Un partido que presume de español como el PP desconoce su España.

Primero, los votos. Después, los principios

El PP prefirió insultar la inteligencia de los vascos antes de respetar la memoria de sus propios muertos: “El PP vasco frenó su respuesta a Bildu porque ‘hablar de ellos da votos al PNV’. Pidió a los dirigentes ‘populares’ pasar de puntillas, ya que cree que potenciar el miedo a la victoria de Bildu tras la polémica de ETA potenciaría el voto útil a Pradales”. Tuve que leer un par de veces el tuit de Juanma Lamet con el que resumía la pieza en El Mundo que explicaba algo tan sencillo como esto: para el PP primero van los votos y, después, ya si eso, los principios éticos y morales. Si siempre instrumentalizó el dolor, ¿por qué iba a dejar de hacerlo ahora?

La caída del guindo

Vuelvo al principio: escribo esta columna sin conocer los resultados electorales de ayer, así que no sé si cuál de estos dos partidos ha logrado su objetivo político de quedar por encima del otro, sin importar el coste: Podemos o Sumar. Lo que sí creo es que la caída del guindo de mucha gente que esperaba algo más de ese espacio a la izquierda del PSOE ha sido antológica. Estefanía Molina fue contundente en X: “La presunta ‘plurinacionalidad’ en Podemos siempre fue un cuento, un disfraz oportunista para sacar votos. La verdad es que su visión de España es centralista, madridcéntrica y paternalista. Basta ver su vídeo burlándose del PNV”.

Una reflexión básica

Hoy es una jornada para la reflexión. Lo dice la ley. Y la primera reflexión propia que deseo compartir es esta: ¿cómo de complejo es el tema del terrorismo dentro de la izquierda abertzale como para que el candidato de Bildu, que ha dicho casi todo lo que la gente quiere oír, sea incapaz de decir que lo que hizo ETA es terrorismo, que estuvo mal y que fue profundamente injusto? ¿Cuánta gente opina igual que Pello Otxandiano dentro de Bildu como para no querer enfadar a ese núcleo duro, durísimo? Y los representantes de Bildu incomodados antes estas evidencias, ¿cuándo van a reflexionar sobre su continuidad en Bildu?

Una reflexión periodística

Me pongo el primero para recibir la colleja, pero es evidente que en la prensa vasca tenemos que reflexionar: después de varias entrevistas en radio, televisión y prensa, un periodista vasco en una cadena española, y otro de un programa de actualidad social, no política, de una televisión local, son los que han hecho a Pello Otxandiano las preguntas que había que hacerle, y no por cálculo electoral, sino por deber moral y profesional. Aimar Bretos y Joseba Solozabal han dejado, ya de paso, las vergüenzas al aire de un periodismo vasco tirando a autocomplaciente y siempre a favor del “mood” social que debe, sobre todo, autocorregirse.

Una reflexión improrrogable

No voy a poner ningún ejemplo concreto, pero todos los conocemos: periodistas que tuitean, anónimos en X que esconden a periodistas, e influencers de una corriente política, todos ellos (uso el masculino porque los trolls son, por lo general, hombres) incentivados por un partido político concreto, han generado muchísima desinformación que las y los tontos, y las y los despiadados, han difundido, como tras el ataque a Imanol Pradales. Mientras tanto (y nos pongo otro deber como periodistas), ninguna pieza informativa en ningún medio vasco ha alertado, explicado o simplemente expuesto tanta manipulación.

Una reflexión política

Lo que hemos visto esta semana también merece una reflexión política. Para empezar, yo me haría las preguntas que Lourdes Pérez hizo en X con acierto: “¿Qué incentivo tiene Bildu para condenar el pasado etarra si no existe una política de Estado de memoria, compartida, que se lo exija? ¿Si sostiene la gobernabilidad de España? ¿Si su cosecha electoral va al alza?”. Después de que Pablo Iglesias intercediera por Bildu para activar su cambio sin propósito, Bildu es uno de los sostenedores del gobierno español, y lo seguirá siendo porque Sánchez solo entiende la política de una manera: para su beneficio.

Una reflexión profesional

Es evidente que Bildu ha hecho una campaña destacada y muy profesionalizada: ha cambiado el vestuario y los discursos, se ha adaptado a todo, ha dicho lo que la gente quería oír y hablaba de elevar el discurso mientras en Twitter, Instagram y WhatsApp quienes hacían campaña por Bildu insultaban y embarraban. Pero, ¿todo vale? ¿Es buena campaña una en la que todo es de cartón-piedra cuando te acercas? Antonio Agredano lanzaba en The Objective dos reflexiones aplicables a Euskadi: “¿Qué es lo más difícil de gobernar? Los acontecimientos”. “La criptonita del gurú siempre es la realidad, tan áspera, tan honesta, tan ingobernable”.

“Víctimas, sí. ETA, también” no puede ser

La frase del titular no es mía, me la mandó un amigo por WhatsApp ayer, y me parece brillante porque pocas resumirán mejor lo que está intentando hacer Pello Otxandiano para justificar lo injustificable: que se arrepiente de haber dicho en la SER lo que piensa y que pide perdón a las víctimas por haberlo dicho, no por pensarlo. “Víctimas, sí. ETA, también” no puede ser. La equidistancia ante el fascismo es fascismo. Y dejar claro antes de unas elecciones que hay un candidato que juega a mostrarse equidistante entre quienes mataban por pensar diferente y la sociedad vasca, no es hacer campaña, es una obligación moral y periodística.

El mensaje que se diluye

El vídeo que ha compartido Arnaldo Otegi (diferente al que ha compartido Bildu, que empieza con imágenes del pasado más duro de la izquierda abertzale y termina con el secretario general de Sortu a topísimo) queda diluido ante los últimos acontecimientos: dice Pello Otxandiano que esto no va de él ni de Bildu. ¿De qué va, con lo que también está diciendo él mismo sobre ETA? Habla de “necesidad” de regeneración. ¿Quién la necesita más que la izquierda abertzale todavía hoy? Y pide finalmente el candidato de Bildu y Sortu “dejar de lado intereses partidistas”. Quizá también ellos sean fontaneros, y no políticos.

El gran viraje que viene

La izquierda abertzale no ha hecho aún el viraje necesario sobre la violencia. A las palabras y los silencios de sus candidatas y candidatos me remito. Y no sé si lo hará. Pero de lo que estoy seguro es de que sí cambiarán de principios respecto a la alta velocidad ferroviaria. Gonzalo Ochoa desmiente en X varios de los bulos que soltó Pello Otxandiano sobre la “Y” vasca, como que no conecta con Europa o que no va a transportar mercancías. Sí va a hacer ambas cosas y la última supondrá, según este tuitero que suele escribir sobre movilidad, “eliminar diariamente de las carreteras vascas más de 1.000 vehículos pesados de mercancías”.

En el PSOE no saben quién será lehendakari

Por mucho que se desgañite en asegurar Eneko Andueza que él hará lehendakari a Imanol Pradales, resulta que en el PSOE no saben quién liderará el nuevo gobierno vasco pero sí que lo decidirán los votos de los suyos en el Parlamento. El miércoles vino José Luis Rodríguez Zapatero a decirlo así de claro en un mitin y, por supuesto, a Gorka Mostajo no se le ha escapado: “Es como si alguno desde Madrid quisiera darle un toque a Andueza”. El tuitero algortarra tampoco ha desaprovechado la oportunidad para tirar de la misma retranca que el candidato socialista: “¿Va o no va?”.

Ha venido Jonas Vingegaard a decirlo

Pues a Jonas Vingegaard la sanidad vasca, esa que ha sido cuestionada en todos los debates, en casi todos los mítines y en todas las entrevistas, le ha parecido muy bien. En Instagram ha anunciado su salida del hospital dando las gracias al equipo médico que le ha cuidado tan bien en el centro universitario de Araba. Y yo, lo confieso, no salgo de mi asombro con la montaña de demagogia que se ha levantado sobre este tema: he encontrado trabajadoras y trabajadores estupendos, y una minoría ha respondido al falso mito del funcionario acomodado. Y lo mismo, con las y los gestores. Decir que es mérito de unos y culpa de otros es mentir a propósito.

«Qué inmoralidad»

Las dos palabras que utiliza Antonio Agredano para definir las declaraciones de Pello Otxandiano en la SER son suficientes. Aunque sé que no es un tema popular en esta campaña, ni en este país, ni en este momento, yo me niego, como vasco, a enterrarlo en la memoria: en Euskadi sufrimos a un grupo terrorista que asesinaba a quien pensaba diferente, y hoy todavía sufrimos a una banda de fascistas y colaboracionistas que callan o se van por las ramas cuando les preguntan si son capaces de llamar terrorismo al terrorismo. Soy un viejo y estaré fuera de sitio, pero me sorprende que la inmoralidad de Pello Otxandiano y Bildu pase como si nada.

Terrorismo es terrorismo, y masacre es masacre

Ellas y ellos creen que sí, y su clac, esa que manipula vídeos incentivada por el partido político paraguas, también lo cree, pero no: no hay ninguna diferencia entre Pello Otxandiano negándose a llamar “terrorismo” a lo de ETA y Borja Sémper negándose a llamar “masacre” a lo de Israel en Gaza. “Sémper, tras más de 33.000 muertos en Gaza: ‘España no puede ser equidistante entre la dictadura de Irán y la democracia de Israel’”, es el titular que destacan en El Diario para dejar claro quién es el equidistante, el manipulador, el insensible que no duda en echar balones fuera para seguir justificando la violencia que ya justifica.

Hablemos del presente

Pero venga, vale, hablemos del presente. Vamos a actuar como todos los medios vascos, que evitan preguntar a Pello Otxandiano por el elefante en la habitación (que haya tenido que hacerlo Aimar Bretos debería de sonrojar a más de una y uno en Euskadi). Hablemos del presente, de la actividad de Bildu hoy, solo como partido político: “Primer impacto del control del alquiler en Cataluña: la oferta de vivienda cae un 14% y el precio sube un 4,6% en Barcelona” (El Economista). Ese es el resultado de la ley de vivienda que aprobó, abanderó y se ha quedado solo defendiendo con el PSOE y Sumar, incluso aunque invada el autogobierno.

El futuro es de Oriente

Europa tiene un problema: necesita encontrar rápidamente nuevas industrias que liderar, porque la de la automoción, tan clásica nuestra, desaparece: “La demanda de sus autos eléctricos es tan grande en todo el mundo que China se ha encontrado con un problema inesperado: le faltan barcos” (Ludd). Es decir, no es problema ni de oferta, ni de mercado, sino de exportación. Lo más fácil de resolver. Y no es el único sector en el que Oriente va tomando la delantera mientras Europa se adormecerá en la lucha ideológica por culpa de la extrema derecha que hay que erradicar, con eficacia, para avanzar.

Que el dinero no deje de correr

Este titular en 2 Playbook es de los que mejor definen el fútbol de hoy: “El fútbol inglés gasta 560 millones en pagos a agentes por traspasos en 2023-2024”. El fútbol es un negocio perfecto para quienes sean hábiles en hacer que el dinero corra, en eso consiste. Por eso cada temporada las plantillas se renuevan cada verano. Y por eso modelos como el del Athletic (en el que también entran en juego agentes e intermediadores, por supuesto, pero en menor medida) son atípicos y mal mirados por tanta gente. 560 millones de libras en solo un año, solo en una liga y solo en agentes. Es imposible que el fútbol sea sostenible.