Quién paga la fiesta

No sé mucho sobre lo que está haciendo Zohran Mamdani como alcalde de New York, y lo que leo o escucho lo dudo. Pero esto de Estefanía Molina me parece coherente con la poca información fiable que conozco del personaje: “Mamdani va a ser poco reivindicado por la izquierda en España” porque “viene a decir que gastar más no es más eficiencia, que la democracia de poco sirve si no ofrece resultados, que la gente quiere orden y seguridad, que la gente quiere esforzarse y sentir que tiene un sentido”. Sin embargo, “En España te dicen que el IMV, el escudo social, y demás, es una gran muestra del Estado del Bienestar”.

Euskadi, también

Entiendo la política como el ejercicio de sentarse con representantes de otros partidos y alcanzar un acuerdo para mejorar la vida de la gente. No la entiendo como una colección de posicionamientos y sentencias (o tuits) que quedan muy bien pero ayudan muy poco. Por eso solo puedo estar de acuerdo con Antonio Agredano cuando escribe que “España necesita despodemizarse” (The Objective). En Euskadi, por cierto, la izquierda también debería abandonar esa política de “pancartas al viento y supervivencia. Esta paz, chalet y cargo público”. “Este desprecio a las ideas ajenas y divinización de las propias”.

No es periodismo: es acoso

España y Euskadi también deben abandonar el señalamiento y el matonismo comunicativo en redes sociales. Pero me voy a centrar en el principal acosador a pie de calle del populismo de base fascista español: “Orden de alejamiento para Vito Quiles: no podrá acercarse a la casa de Sarah Santaolalla” (Huffignton Post). Quiles no es periodista, es un acosador profesional, como Cake Minuesa o Bertrand Ndongo. Con el agravante, recordémoslo siempre que podamos, de que Quiles fue contratado por el PP para cerrar la campaña en Aragón, a lo que hay que sumar lo que reciben estos atosigadores en forma de subvención o contrato con gobiernos del PP.

Hola, “pescao”

Sobre el desahucio de María del Carmen Abascal también han hecho una pieza en El Mundo Today, esta: “La Comunidad de Madrid asegura no tener ningún ático comprado, vacío y actualmente sin uso donde pueda alojar a Maricarmen”. Y sigue: “Recuerda que sería irregular que desde el gobierno se adquirieran viviendas para ciudadanos concretos”. Evidentemente, han jugado con el paralelismo entre el caso del ático que Isabel Díaz Ayuso fue a ver pero nadie sabe a qué iba a ser destinado (y que despachó con un “chao, pescao”), y la expulsión de su casa de la ya famosa Maricarmen, para su desgracia.

Y el gas pimienta

En El Karma, el satírico vasco anterior incluso a El Mundo Today, recuperan otro suceso de la semana pasada para dar su particular vuelta a la actualidad: “Aunque pueda sonar contraintuitivo, el gas pimienta no lleva pimienta”, alertan, ante la tentación que puede suponer usarlo en la cafetería del Congreso: “El formato de bote con líquido presurizado es muy cómodo y permite dosificar la cantidad de producto mucho mejor que el tradicional recipiente con molinillo”. Pese a ello, prohíben su uso para “que no haya que volver a desalojar zonas del Congreso por la nube tóxica”.

40 años no son nada. Y EA, menos

La cuenta en X de EA (sí, lo sorprendente es que todavía exista) ha celebrado el 40 aniversario de la formación con un vídeo lleno de votantes al PNV y sin un segundo para Maiorga Ramírez. Hablo del presente y del futuro, del pasado hablan ellos: 40 años de trayectoria política resumidas en un vídeo que podría llevar 40 años grabado (una cosa es imitar el estilo retro y otra quedarte clavado en él) y para acabar diluidos en una izquierda abertzale con la que comparte objetivo (eso es innegable): sustituir al PNV. ¿Les ha merecido la pena la irrelevancia por acariciarlo? Supongo que a algunas y algunos, sí.

Y votando con la derechona

Formar parte de EH Bildu, como hizo EA, supone estar contra el PNV de todas las maneras posibles, también votando con el PP. Julen Bollain ha publicado un tuit, en plan zasca a Jon Echeverría (¿qué más quiere el de Nuevas Generaciones que atención?), bastante elocuente, vinculando el nivel de integración política de la izquierda abertzale al número de veces que ha votado con la derechona española. En el tuit parece que ganan todos: Echeverría, Bollain, EA… Pero el que gana es el PP, oposición en Euskadi y España. Ellos sabrán.

“Tener miedo es racista”

Antonio Agredano ha estado en Ceuta, no escribe de oídas, y por eso reconoce en The Objective que sintió “temor en algunos encontronazos”, al contrario del discurso de periodistas como Alejandra Martínez, de Canal Red, que aseguraba que ella paseaba con total tranquilidad por la ciudad de madrugada. Ya. “El miedo es un lenguaje que muchos de aquellos inmigrantes manejan bien. Lo hacen con sus gestos, con su mirada y acercándose mucho a ti”, describe. Y recuerda que “se puede comprender la desesperación del inmigrante sin obligar al vecino a renunciar a su inquietud, a sus calles y a su libertad”.

Adelante

Estoy cansado del bonismo que no nos ha llevado a ninguna parte, como de todo lo que no nos ha llevado a ninguna parte y, al mismo tiempo, ha ayudado a los malvados y a quienes han acaparado la riqueza. Así que, sí, me alegro al leer esta noticia: “Decisión pionera sobre multirreincidencia: Barcelona logra la prisión provisional para un ladrón que acumula 34 condenas. Es la primera resolución en que se acuerda una medida cautelar pedida por el Ayuntamiento a partir de la nueva Ley de Multirreincidencia” (El Periódico). Quien esté (venga de donde venga) y quiera trabajar e integrarse, bienhallado. Quien esté para trapichear y robar, a la cárcel.

“El verdadero depredador”

Así llaman en Le Grand Continent a Mark Zuckerberg, con el que no tienen piedad (como si a Zuckerberg le importase, rodeado de sus millones). Lo que hace (en presente) Meta se resume muy bien en este párrafo: “Lo que era bueno para su negocio era malo para sus usuarios, y Mark Zuckerberg se decantó sistemáticamente por el negocio a sabiendas de que ello iría en detrimento de la salud mental de sus usuarios”, especialmente, de los más jóvenes. El creador de Facebook actúa con “una filosofía de depredación” porque está “obsesionado” con sufrir un “declive comparable al de Myspace”.

¿Otro hecho aislado?

“La Universidad Complutense de Madrid ha sancionado al profesor y cofundador de Podemos, Juan Carlos Monedero, con un año de suspensión de funciones tras considerar acreditada la comisión de una ‘falta muy grave’ por acoso sexista a varias alumnas” (El Plural). Que sepamos, no les ha metido mano, pero sí ha sido un baboso. No tanto como Íñigo Errejón, al parecer. Y para completar el triángulo machirulo, pero de izquierdas, podemos recordar ese “la azotaría hasta que sangrase” que Pablo Iglesias dedicó a Mariló Montero en un chat privado con los anteriores y que alguien filtró. No son hechos aislados: es una forma de pensar compartida.

El papelón de Ione Belarra

Irene Montero es la madre de los hijos de Pablo Iglesias, y pase lo que pase en Podemos, el mejor escaño siempre está reservado para ella. Las preguntas por lo tanto se las tenemos que hacer a la, nominalmente, secretaria general de Podemos, Ione Belarra. ¿Qué hace allí? ¿Ante quién responde? ¿Por qué continúa? ¿Le compensa poner la cara por un proyecto completamente a la deriva y menguante porque se devora a sí mismo a cambio de “un trabajo cuqui tras haber envenenado nuestra sociedad con sus hipérboles y su ira”, como escribía Antonio Agredano en The Objective? “Deja ya de salvarnos”, le pide el escritor.

Sus amigos rusos

Precisamente de Ione Belarra e Irene Montero recordamos chorradas magníficas tras la invasión rusa sobre Ucrania, como si el Kremlin de Vladímir Putin fuera el órgano de gobierno de una sistema socialista e igualitario. Pues bien, ni lo era, ni lo fue nunca, ni lo será mientras aquellos a los que defendían sigan mandando con puño de hierro y difundiendo ideas retrógradas: “Un tribunal de Rusia condena al propietario de un bar por organizar eventos del movimiento LGBTI” (Europa Press, en su web). Organizar estos eventos es delito porque “el movimiento LGBTI había sido reconocido como una organización extremista en Rusia”.

Otro amigo

Vamos con otro amigo, pero esta vez de Juan Carlos I, uno del que desconocemos su nombre pero ha dicho: “Don Juan Carlos necesita tres millones de euros para vivir por muchas invitaciones que reciba. Su día a día no es como parece”. Lo cuenta Paloma Barrientos en Vanitatis, como si tuviera que darnos pena. “La cuestión no es que tenga amigos que le van a recibir con los brazos abiertos, pero no para pagar el continuo movimiento del avión privado”. Está carísimo el queroseno. Lo que sugiere la pieza es que esos tres millones anuales se los regalan cada año los jeques, y que en España sus amigos no tienen tanto dinero (para él).

Esto me fascina

Asegura Alicia Figueroa en Linkedin que los carteles hechos con IA, aunque resulten baratos, accesibles y, aparentemente, modernos, “no están ayudando a tu marca. La están hundiendo”. Lo que me fascina es la reacción tan rápida que como seres humanos hemos tenido. Todavía no se ha acabado de extender el uso de la IA para generar esos carteles y hay muchísima gente que los descubre a diario, pero hemos generado ya un rechazo. Esa respuesta más o menos parecida pero heterogénea (no nos gustan a mucha gente que piensa diferente e incluso de diferente edad) no puede ser casual. Hay una respuesta atávica ahí escondida.

Los pobres votan a la extrema derecha

Pueden ponerse los que se autoproclaman de izquierdas tan estupendos como quieran, pero el caladero de los partidos de extrema derecha son las personas con menos recursos. Xavier Tomàs lo muestra con claridad en Threads: los gráficos dejan claro que en las secciones censales andaluzas con la renta más baja han penetrado bien Vox y Alvise Pérez. También el PSOE, por cierto. Adelante Andalucía y Por Andalucía (IU, Sumar y Podemos) son las opciones de las zonas que viven un poco mejor (porque la izquierda, hoy, en España y en Euskadi, está acomodada). Y el PP es el partido de los censos más pudientes, para sorpresa de nadie.

Es duro, pero es así

No estoy de acuerdo con la última columna de Antonio Agredano: no creo que este gobierno español haya sido más fértil para la corrupción que otros que le precedieron. Pero sí me ha gustado cómo define “la blandura de la militancia socialista, activistas ciegos, insultadores profesionales, habitantes de un ‘Good Bye, Lenin’ emocional, donde el Gran Wyoming sigue haciendo humor contra José María Aznar y la TVE, también pagada por nosotros, se dedica a aguar los escándalos” (The Objective). “Como los puestos y los cargos van menguando por los últimos descalabros electorales, empezaremos a ver una ética de hienas”, advierte.

El caso del ignorante y el experto

Marcos Llorente es hoy el mejor ejemplo de cómo hemos llegado a un punto en el que la opinión de un ignorante vale lo mismo que la de un experto, si no más. “Un dermatólogo desmonta a Marcos Llorente: ‘Lo único que hace es generar bulos, usar crema solar es lo más importante’”. Este desmentido en El Periódico de España es posterior a que Pablo Motos en El Hormiguero pusiera el micro al futbolista para decir que no hay que echarse crema solar, que hay que andar por la vida con gafas amarillas y que las calorías no existen. Y no lo sacaron para reírse de él: simplemente, le dejaron hablar porque hoy cualquiera puede hacerlo.

Un ejercicio de reconexión

Nerea Rodríguez y Alba Jiménez están haciendo un viaje a la antigua: sin móvil. Que es lo mismo que decir con mapa de papel, sin referencias de hoteles o restaurantes, ni cámara del móvil (de hecho, se graban con una videocámara). Yo, que he hecho todo eso, pienso: ¿para qué? Pero es muy significativo: igual que se ha vuelto a poner de moda el vinilo y el carrete fotográfico, la chavalada (y los viejos como yo) quiere experiencias irrepetibles, quiere descubrir por sí misma (y no por lo que digan influencers o cazadores de tendencias), quiere dejarse sorprender y quiere que ningún reel les distraiga. No es desconexión: es reconexión.

Sí, juego

Sí, aunque soy un viejo sigo jugando. Y de igual manera que no saco fotos con el móvil (llevo conmigo una camarita), no juego con ese dispositivo: tengo una pequeña consola en la que tengo instalados solo dos programas. Ambos, con las características de los “cozy games”, denominación que desconocía hasta que la he leído en Euronews: “Ritmo pausado, estética amable y ausencia deliberada de presión” que “llevan años creciendo en silencio” con “un mercado global que ya roza los 171.000 millones de euros”. “El perfil mayoritario del jugador” es el de un “adulto de entre 25 y 44 años”, y ojo porque un 60% son jugadoras.

«La Ley de Vivienda ha fracasado»

Lo he escrito muchas veces pero, tal vez, si lo dice Gabriel Rufián hasta quien no se da por aludido empieza a enterarse: “La Ley de Vivienda ha fracasado” (Demócrata). Podríamos hablar del papel de ERC, que la aprobó antes de unas elecciones municipales y, antes de unas catalanas, la recurrió, o de la petición recentralizadora de Rufián al gobierno español, pero vamos a centrarnos en lo que nos afecta: el éxito que nos colocaron en aquella campaña EH Bildu y PSE nunca lo fue. Lo sabe quien busca un piso. Y no vale con gritar “¡la vivienda!” para que parezca que haces algo: si la ley no fomenta la oferta no es útil.

Europa también lo intenta

El de la vivienda no es un problema vasco o español: es europeo (e internacional, desde que se generalizó Airbnb). Pero por primera vez Europa tiene “una hoja de ruta para el conjunto de la UE” (Euronews). En la Unión tienen claro que es una cuestión de oferta: “En Europa faltan en torno a diez millones de viviendas” y va a invertir “10.000 millones de euros” para reducir la burocracia, facilitar la construcción y rehabilitación, y modificar las normas fiscales. Ese es el modelo, no la limitación de precios y las obligaciones crecientes a los caseros (como si todos fuesen grandes tenedores) que retraen esa oferta necesaria.

Los monstruos

La Korrika encara en su txanpa final con los problemas que arrastra de regatas anteriores. La libertad de expresión no puede usarse como excusa, pero peor es lo de Pello Otxandiano que, invitando ahora a una reflexión (la enésima), solo demuestra que la izquierda abertzale llega 40 años tarde a todos los sitios. Ni la excusa ni la reflexión evitan las denuncias de COVITE (justas) porque en la carrera a favor del euskera, que debería de ser de todas y todos los vascos, se reivindique (utilizando a niños, además) a los asesinos de Ignacio Uria, Isaías Carrasco, Juan Priede o las víctimas de la T4, Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate.

Los superpolis

Ruidoso silencio el que guarda la cuenta en X de ErNE después de haber sido el gran derrotado en las elecciones sindicales de la Ertzaintza: pierde 931 votos y el nuevo sindicato mayoritario, Euspel, gana 926. Es imposible no hacer la correlación. Igual que cuesta mucho no pensar que hasta la aparición de este nuevo sindicato asindical, los superpolis de las supermanis se refugiaban en ErNE, ese sindicato con línea política y editorial, y que trabajó sin taparse en Aras de un tal Rodolfo, sus viseras y sus SEAT. Los que llevamos años observando la política debemos tener memoria y, por eso, felicitar también a ESAN, hoy, referencia del posibilismo.

Sigo pensando en ello

Abogados Cristianos es un colector más que una asociación, que utilizan el nombre de una religión para unos fines que nada tienen que ver con ella. Pero la eutanasia de Noelia Castillo es un tema que tiene que hacernos pensar sin caer en el maniqueísmo que algunos nos ofrecen. Sobre todo, a quienes somos aitas. Las dudas de Antonio Agredano en The Objective son muy parecidas a las mías porque “cuando pensamos en la eutanasia, en el buen morir, no imaginábamos esa juventud”. “Es difícil tener una opinión sobre el dolor ajeno y sobre voluntades tan feroces como esta”. Y el caso nos ofrece “una pregunta terrible. A qué estamos llamando libertad”.