Vox, hoy

Voy a aprovechar para sacar algunos temas antes de que las elecciones pasen como una apisonadora, como este en El Diario: “Simula que dispara un ‘tiro en la nuca’ a una edil de los Comuns”. ¿Qué habría pasado si el gesto de César Gil lo hubiese hecho un concejal abertzale (de cualquier partido) hace solo un puñado de años? ¿Cuál es la diferencia más importante aquí, los años que han pasado o la ideología del partido del que simula un tiro en la nuca? El acto es gravísimo y la sanción, si no es de Vox (que no lo será), debe ser del ayuntamiento o de la justicia, de oficio, es ineludible.

Y el Vox original

Que sí, que ya sé que Javier Ortega Smith está fuera de Vox, pero lo está por sus críticas a Abascal, no por ser un jefe incapaz de darse cuenta de en qué consiste una baja de maternidad. En la cuenta en X de El País han publicado un audio muy elocuente sobre cómo uno de los precursores del partido ultra reprochaba a su jefa de prensa en el ayuntamiento de Madrid, Alba Moreno, que no mostrase implicación con el proyecto y el empleo. En palabras del medio madrileño, “reprochó a una subordinada ‘falta de interés’ durante su baja maternal”. Precioso, sin duda. Y con estos va a gobernar Núñez Feijóo.

Vivienda, claro

Tampoco quiero que se me pase, antes del vendaval electoral, que, da igual lo que suceda porque nada se ha arreglado y nada se va a arreglar. Que España es un paraíso para quienes buscan rentabilidad invirtiendo en vivienda porque PSOE y PP así lo han querido. En los textos del viernes, no había “una definición de ‘fondo buitre’ en el decreto del Gobierno y solo se prohíbe comprar viviendas a entidades si lo hacen por debajo del 70% del precio de mercado”, según Diario Red. Y antes de los decretos, que se sepa, los Airbnb no pagaban IVA, y la ley española de vivienda de PSOE, Sumar y EH Bildu ha hecho que disminuya la oferta.

No nos olvidemos de Rusia

Igual que la vivienda barrió a Ceuta pero allí siguen las y los menores no identificados, atrapados (y algunos, dando problemas), las elecciones van a barrer con todo. También con una certeza: Rusia está atacando Europa. No solo son los misilazos a Ucrania, no solo son los drones sobrevolando los países con los que hace frontera, ahora está llevando submarinos a un archipiélago noruego, Svalbard, al mismo tiempo que “acusa a Oslo de contribuir a la militarización de la región” (Xataka). En la capital, Barentsburg, hay ciudadanos rusos desde la guerra fría, y Noruega teme que Rusia mande tropas alegando su “seguridad”.

Me temo que me va a pillar muy mayor

Igual que los sexagenarios que se niegan a entender cómo funciona la nube, por ejemplo, creo que me voy a negar a entender cómo van a funcionar los asistentes con inteligencia artificial de los que habla en su blog Antonio Ortiz. Error 500, sin duda, es hoy una de las bitácoras más interesantes, y en ella, su autor explica que “cada vez más voy cediendo a la intermediación de mi experiencia con lo digital a la inteligencia artificial”. Está convencido “de que estamos ante algo grande”, eso, sí, siempre que pagues por las IA más avanzadas y potentes, que son las que ejecutan tareas por los usuarios. ¿Y a qué vamos a dedicar el tiempo que nos sobre?

Me parece mal

Si algo debemos aprender de la huelga del personal médico es que no vale con agitar el “soy médico” como garantía. Lo ha demostrado Mónica García, que ha gestionado el ministerio de Sanidad y las protestas de las y los facultativos probadamente mal. También debemos aprender que un cambio legislativo es necesario: las y los médicos, como otros sectores, no deberían tener derecho a huelga. Su protesta, legítima, no puede entrar en conflicto con la vida o la muerte de las y los pacientes. No es admisible ni defendible. De ninguna manera.

La realidad

No hay médicos en paro. No nos preguntamos por la responsabilidad de los sindicatos médicos en ese déficit ni en esa gestión de los horarios. No miramos, no atendemos lo suficiente a la realidad de toda esa gente que, joder, simplemente no es funcionaria: “Los autónomos están retrasando su jubilación en agosto más allá de los 67 años y su pensión media sigue por debajo del SMI” (Pymes y Autónomos). Detecto una peligrosísima tendencia a señalar a quien no es funcionario como un incapaz y un condenado a la pobreza, mientras quien cobra de lo que generan los otros es, cada día más, un privilegiado.

¿Qué hacemos con la inversión milmillonaria?

No dudo de que hay una inteligencia artificial maravillosa, que está ayudando a sectores muy específicos. Pero igual que existe ese Internet que permite hacer operaciones a miles de kilómetros, literalmente, y existe un Internet comercial que sobreutilizamos la mayoría, tenemos esa IA desconocida y la conocida, de la que recelamos cada día más. Y no hablo de los carteles o la literatura “copulativa”, como he leído recientemente: “Por el momento, no ha cumplido ninguna de sus expectativas y un reciente estudio elaborado por la consultora Gallup confirma que, cuanto más usan la IA los empleados, menos les convence” (Xataka).

Una semana menos

España está mal gobernada. Esto hay que tenerlo claro, igual que tenemos claro que la derecha y la extrema derecha españolas dan mucho miedo y preferimos este desgobierno y desacierto continuado. Pero España está mal gobernada y cada vez lo estará peor, pase lo que pase: “Ceuta rompe en dos al Gobierno, ministros que no se hablan y ya no es tabú el adelanto electoral”, según Vozpópuli. Iván Libreros cree que “el Gobierno ha entrado en fase de descomposición” y que, como dijo Broncano, marzo será mes electoral. Pedro Sánchez ya “no convence a su parroquia”. “La política, amigo”, sentencia.

Un millón más

Cuando Pedro Sánchez abandone Moncloa esto es lo que va a entrar: “El patrimonio de Javier Milei aumentó 43% y el de Karina 209% en un año” (Clarín). No exagero, Argentina no queda lejos, no importa, realmente, que Feijóo haga de parapeto (no es capaz de frenar ningún exceso en su partido, ¿y pretende frenar los de la extrema derecha?), los fascistas y populistas vienen a enriquecerse (lo que llevan años haciendo, por cierto) y a exprimir el país. Lo hace Milei, lo hace Trump, Putin, Netanyahu… Y sobre todo lo hacen sus entornos. Feijóo será el pagafantas y, en frente, el PSOE será un páramo.

Que alguien lo pare

No quería creérmelo, pero cuando Jorge Campanillas lo ha contado en Instagram no he podido apartar más la mirada: algunas empresas que desarrollan IA han decidido hacer más precisos los resultados que ofrecen entrenando a sus programas con libros en vez de con lo que encuentran en Internet. Hasta ahí va bien la cosa. El problema empieza cuando esas mismas empresas acaban destruyendo por completo esos libros (que son adquiridos, deslomados, literalmente, y escaneados página a página) después de “entrenar” a las máquinas. Que alguien pare el mundo, que me bajo, como decía Mafalda.

Ahora, el campo

Estamos devorándonos a nosotros mismos, empezando por el conocimiento. No es una exageración, ni una cuestión menor: lo que permitimos que hagan las empresas que gestionan esa “inteligencia artificial” es una muestra más del fin de nuestra civilización. Una civilización que no ha sabido cuidar lo más básico: la vida humana. Y ahonda en su desconocimiento: la entrada de fondos de inversión en la agricultura, como informan en Público, solo va a ser perjudicial: “Tensionan el campo español comprando las mejores tierras, inflando precios y amenazando el modelo agrícola tradicional”. Simplemente, no podemos permitirlo.

Propongo mi solución recurrente

En Xataka muestran “el gráfico que muestra cómo se ha disparado el precio de la vivienda en la UE, país a país”. Desde 2015, los números oscilan entre el 1,4% de Finlandia, y el 209,5% de Hungría. La media de la UE es del 53,4% y el incremento del precio de las casas en el estado español se sitúa ligeramente por encima: un 60,3%. Todo esto, insisto, desde 2015. He abierto otra pestaña, he hecho una búsqueda y he confirmado (en un minuto, no me ha hecho falta más tiempo) que, efectivamente, el gran “boom” de Airbnb se produjo entre 2014 y 2015. Yo hago mi propuesta recurrente: probemos a prohibirlo un par de años, a ver qué pasa.

Como si nada

Sin duda, el gran problema de nuestra civilización es la acumulación y concentración de la riqueza. Sin los ultrarricos ni los gilipollas que quieren serlo y, al final, son sus mejores clientes e, incluso, votantes, estaríamos mejor. Esto es innegable. “EE.UU. cierra un acuerdo para controlar 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano”, leo en Euronews, y pienso que Trump, su familia y sus amigos, se enriquecerán aún más con este acuerdo, sin que pase nada después. Curiosamente, el anuncio que acompaña la noticia es de Starlink, propiedad de Elon Musk, otro ultrarrico absolutamente dañino para la humanidad.

No cabe un tonto más

¿Es posible que un ultrarrico sea imbécil? Sin duda, para acumular riqueza no hace falta inteligencia, sino falta de escrúpulos. Otro ejemplo: seguro que aunque no sea tan rico como Trump o Elon Musk, no anda mal de pasta el cirujano que ofreció a la primera ministra danesa una rinoplastia gratuita. Mette Frederiksen ha contestado de esa manera al ofrecimiento: “Estoy feliz con mi cuerpo. ¡Realmente no necesito que un cirujano plástico masculino tenga una opinión sobre él!” (Huffington Post). “He perdido la cuenta de cuántos mensajes he recibido a lo largo de los años sobre mi apariencia”, insiste Frederiksen.

Básicamente

Enrique Dans lo escribe así de claro: “El problema no es que los adolescentes entren: es que la máquina exista”. “La pregunta, por tanto, no es si debemos expulsar a los menores de unas plataformas tóxicas. La pregunta es por qué seguimos permitiendo que existan plataformas tóxicas para cualquiera, menor o mayor”. Y hace bien Dans en incluir el matiz: las “plataformas que no deberían poder operar” como lo hacen “ni para un niño de trece años, ni para un adulto de cuarenta, ni para un jubilado de setenta”. De un modo gráfico: “No hay que levantar una valla más alta alrededor de los niños: hay que apagar la máquina de espiar”.

Necesitamos desconectar

Son muchos los ejercicios de desconexión digital que estamos viendo, como el de Marc Pigem, que en mi opinión tiene tufo a influencer wannabe de esa desconexión. Pero aunque solo sea por querer prescribir me parece bien que se extienda la idea real de que pasamos demasiado tiempo mirando la pantalla del móvil: reels de mierda que secuestran nuestra atención y acaban mostrándonos la vida como quiere la extrema derecha que la veamos. Yo mismo he hecho la misma investigación que Pigem: ¿cómo puede convivir mi smartphone con un móvil “simple” (sin Internet, como los que usábamos antes)? Con una SIM Dual o clonada. Es posible.

Esto también importa

“Sony acaba de dar un paso histórico en la historia de los videojuegos: se acaba el formato físico a partir de 2028 para nuevos juegos lanzados en las consolas PlayStation” (Xataka). ¿Qué supone eso? Una conexión permanente a Internet.  También va a suponer que se acabó prestarlos o comprarlos de segunda mano. Y supone el final de una parte de la industria: la tienda. Sony pretende liquidar la conversación y el descubrimiento de títulos menores. Para lograrlo dispondrá de catálogos exclusivamente on-line en el que las grandes firmas pagarán por los puestos destacados para promocionar sus descargas.

Y más calentamiento global

Un camión que lleva una caja a una tienda a la que después nos acercaremos andando o en metro a comprar es infinitamente más sostenible que pedir un videojuego (o unos calzoncillos) a Amazon, o descargarlo después de consultar un catálogo on-line. Sí, el consumo de recursos debe de importarnos también cuando tomamos decisiones porque el Ártico se derrite de una manera nunca vista hasta el momento por culpa del calentamiento global. Por suerte, según Econoticias, están probando una forma de contenerlo: “Bombear agua de mar sobre el hielo del Ártico en pleno invierno”. Parece que funciona, pero es literalmente un parche.

Programas de humor

Reconozco que esto me ha sorprendido muchísimo: “Los jueces condenan a Atresmedia a pagar 50.000 euros a la socorrista del ‘la he liado parda’” (Vertele). Me ha sorprendido, insisto, porque yo mismo he utilizado un fotograma de su intervención en algunas presentaciones, para recordar que los accidentes simplemente suceden. “Ser viral ha derivado en ansiedad y bajas médicas” y “‘el daño moral, desde luego, es grave’, reconocen los jueces”. La clave del caso está en que “ella nunca dio ‘su consentimiento’ para que las imágenes de su entrevista fueran usadas ‘para otros fines’, en este caso en programas de humor”.

También podemos

“Independizarse del buscador de Google parece imposible. El Parlamento Europeo acaba de demostrar que no lo es. A partir del 4 de junio, los ordenadores del parlamento tendrán por defecto el buscador francés Qwant”. Solo puedo dar la razón a Amparo Babiloni, que ha escrito esta pieza para Xataka: salir del entorno Google es realmente difícil, así que si la UE nos marca el camino, sigámoslo. El objetivo es lograr “la soberanía digital” y mejorar “la protección de los datos personales de los usuarios”. “Qwant no almacena el historial de búsquedas ni revende datos de navegación”, “y lo más importante, es europeo, concretamente francés”.

Más medidas

Sustituir a Google por Qwant es solo la punta del iceberg: según Computer Hoy, “Europa lanza Euro-Office, una alternativa abierta a Microsoft Office y a Google Docs para ganar soberanía digital”. El objetivo es el mismo: “Reducir la dependencia tecnológica de EE.UU. y evitar riesgos ligados a software extranjero”. ¿Por qué las instituciones europeas insisten tanto en estas cuestiones? Solo espero que las alternativas sean válidas: en teoría, ya están funcionando y nos permitirán tener un Word, un Excel y un Powerpoint (sí, utilizo los nombres de Microsfot porque soy un señor mayor) sin coste y puramente europeos. Veremos.

No solo es Europa

Canadá tampoco se fía de EE.UU. como proveedor, por eso su gobierno “elige a Saab para sus nuevos aviones espía y acelera su distanciamiento estratégico de Estados Unidos” (Infodefensa). De hecho, “el ejecutivo canadiense considera que la excesiva integración económica, industrial y militar con EE.UU. se ha convertido en una vulnerabilidad estratégica”. Pero hay algo más (que beneficia doblemente a Canadá): Saab usa piezas canadienses, con lo que el vínculo entre el país americano y Europa cada vez es mayor. Y los recelos sobre el país de Trump también crecen: esos aviones vigilarán el Ártico tras las amenazas de EE.UU.

No americanicemos el consumo

No solo es lo tecnológico, lo militar y lo económico: es nuestra manera de ver el mundo y de vivir lo que está más en peligro que nunca. No podemos dejarnos dominar por completo por EE.UU. y sus modelos de consumo brutales. Tenemos que quejarnos airadamente por las pausas para hidratación en los partidos del Mundial, que convierten de facto el fútbol en cuatro partes con sus correspondientes inserciones publicitarias. Y debemos despreciar activamente la idea de extender “los precios dinámicos”, que pueden llegar a encarecer un café en un bar en función de la demanda, como nos proponen en Linkedin, como si nada.

No se fían ni los que lo han creado

En Tu Cerebro Digital recuperan el proyecto de Jack Dorsey, el fundador de Twitter (ahora, X): una aplicación de mensajería que funciona sin Internet ni tarjeta SIM (vamos, que no son los antiguos SMS), Bitchat, lo que garantiza la comunicación incluso con todas las redes caídas. ¿Por qué Dorsey ha llegado a la conclusión de que lo que la ciudadanía necesita es comunicarse sin utilizar las autopistas de datos que también él ha contribuido a construir? Hay un meme que dice: “Si nos organizamos bien todos, mañana puede ser sábado”. Pues si nos ponemos de acuerdo también podremos evitar todos esos riesgos que ya hemos detectado.