¡Pues estoy de acuerdo con Enrique Dans!

O me estoy haciendo viejo o Enrique Dans se está haciendo viejo. Después de décadas en desacuerdo amable con él, demasiado integrado hasta para mí, que no estoy en el bloque de los apocalípticos, precisamente, no puedo coincidir más con su texto sobre “la idiotización de la sociedad occidental”. Se centra en TikTok, la red social más perniciosa que yo haya visto. Dans explica que en China la herramienta es diferente al resto del mundo: “Florecen los contenidos educativos y los jóvenes tienen rígidamente limitado su uso a 40 minutos al día”, y sospecha que el gigante oriental está devolviendo “las guerras del opio” al resto del mundo.

Tenía que pasar

En algunas reuniones navideñas más de una y uno tendrá que morderse la lengua para no preguntar qué tal le ha ido al “primo” que el año pasado alardeaba de invertir en criptomonedas. El “primo” habrá palmado y lo peor es que, una vez más, se libran quienes más tienen: en El Blog Salmón explican cómo la inversión en estas monedas virtuales ha perjudicado más a quienes menos tienen. Los más ricos entraron antes y salvaron más capital, y quienes se hicieron ricos con las criptomonedas capitalizaron sus beneficios rápidamente en propiedades que no se han depreciado con el “invierno”.

Un paso atrás

Es un paso lógico pero no por esperado es un paso adelante: “Telegram ya funciona sin número ni tarjeta SIM. Es un enorme paso hacia el anonimato en la mensajería” (Xataka). ¿Cómo lo logran? Haciendo negocio, de paso: “En vez de comprar una SIM, compras un número blockchain” por unos 16 €. La mensajería, que encabezan claramente WhatsApp y Telegram, es la principal red social para mucha gente gracias, entre otras cosas, a la percepción de seguridad que ofrece saber que detrás del número de teléfono que ves en el grupo hay a una persona concreta, aunque es verdad que en las listas de Telegram se diluye un poco.

Sí, tiene que ver

Del presente digital horroroso que representa TikTok al futuro en el que hasta en las aplicaciones de mensajería puede asaltarte cualquier anónimo con sus mierdas, pasando por una mezcla de estafa piramidal y timo de la estampita que ha volatilizado los ahorros de millones de personas. ¡Cómo no vamos a querer refugiarnos! Lo significativo es que, como apuntan bien en EPE, son las y los jóvenes que han crecido con un móvil en el bolsillo quienes primero están fugándose, en este caso, a las cámaras de carrete y a los rollos de película. No es una casualidad, sino una causalidad, estoy seguro.

Esto también me alivia

Si el mundo virtual nos desasosiega, en el mundo real las decisiones de algunas juezas y algunos jueces llevan años dejándonos perplejos. Especialmente, las que tienen que ver con la gestión de la salud desde que empezó el confinamiento. Así que celebro cada sentencia que casa con el sentido común (con el mío, claro): “El Supremo confirma que el confinamiento de estudiantes en el ‘hotel COVID’ fue legal”. Se trata del caso de los 170 estudiantes que se fueron de viaje a Mallorca en plena pandemia y cuando surgió un brote de coronavirus fueron recluidos en su hotel en vez de volver a sus casas contagiando a quien pillaran de camino.

¡Claro que Twitter falla!

En Twitter se han difundido vídeos de la masacre de Christchurch. Ha podido pasar porque nadie lo ha impedido, porque a Elon Musk no le ha importado desmantelar la plataforma e incluso ha presumido de ello, de que con menos personal podía mantener Twitter en pie e incluso agrandarlo, permitiendo el retorno de todas las cuentas baneadas hasta el momento. El resultado no podía ser otro que el de la difusión de contenido terrible. Ya no son solo películas completas en un hilo de Twitter, que se han difundido para probar que nadie vigilaba de que la compañía cumpliera normas sencillas y automatizables, como la del copyright.

No, el dinero no se volatiliza

Ya sé que FTX era un empresa gestora y no una criptomoneda en sí, y que su quiebra no es la de un token, pero creo que lo que dice de ella Fernando Navas, abogado especializado que está siendo contratado por el crash de la empresa de Sam Bankman-Fried (que ocupaba portadas como un joven empresario de muchísimo éxito), es significativo: “Estamos ante un caso de mala gestión empresarial, en el que alguien se ha gastado el dinero que no era suyo”. El dinero no se volatiliza, solo cambia de manos, y los enriquecimientos indecentes de quienes montaron el chiringuito, ahora que se lo lleva el invierno, son la prueba de ello.

¿Merecen ser rescatados?

Sinceramente, tengo mis dudas de que debamos dedicar un euro o una brizna de esfuerzo a rescatar a quienes se dejaron embaucar por las criptomonedas creyéndose, como se creían, más listos que nadie, más visionarios, más revolucionarios. Víctor Pérez-Guzmán es más benevolente en Público, él cree que “detrás de los criptobros había esfuerzo e inquietud, dos actitudes básicas para el buen desempeño profesional envenenadas y mal canalizadas por el capitalismo en su versión más destructiva”. Yo lo que veo es a neoliberales radicalizados que se han dejado embaucar y que deben aprender la lección. Me hago viejo y cascarrabias.

De la licencia a la suscripción

No nos hemos dado cuenta pero, como bien sugieren en Xataka, el modelo de suscripción ha ido ocupando nuestro consumo digital: hasta “Adobe te obliga a pagar una suscripción para rotar un PDF”. Del sistema de licencias, bien pensado por Bill Gates para enriquecerse (ahora echamos de menos a aquellos millonarios con pinta de frikis y principios), al de suscripción, nos hemos acostumbrado a pasar por caja. Y eso no es malo: las empresas tienen que ganar dinero (también las periodísticas, ya que estamos), pero “que todo esté acabando por ser una suscripción está generando cierta fobia a ese modelo”, alertan en el blog.

Lo está haciendo muy bien

Puede que en el tiempo que ha transcurrido entre que yo haya escrito esta columna y salga publicada, Luis Enrique Martínez haya hecho algo vergonzoso en Twitch, pero no lo creo. El seleccionador español lo está haciendo muy bien como streamer amateur y, salvo manipulaciones como la de la COPE, los medios están recogiendo con cierta alegría sus directos. También hay ya hasta imitaciones, como la de Polònia, lo que da la medida del acierto de la RFEF, que descansa en cómo se enrolla el entrenador. Pero Twitch no sustituye a la prensa porque nadie le hace preguntas incómodas.

Un café con leche y croissant

Me gusta el café. Mucho. Igual que me gustaba la cerveza pero nunca me puse a fermentar cebada en casa ni a probar artesanas como un loco (que, digámonos la verdad, no estaban tan buenas). Del mismo modo no le encuentro ninguna gracia a intentar poner la cafetera italiana ya con el agua hirviendo ni a amasar, prensar y dar un besito al café molido antes de dar a botón. En resumen y como tuitea David: “Con el café de especialidad estoy reviviendo como espectador y consumidor cada uno de los pasos que se dieron con la cerveza artesana. Pero ya todo con mucha más pereza”.

Así se hace uno rico

Twitter tiene un modelo de negocio definido pero nunca ha logrado la rentabilidad de Facebook. Es así de sencillo. Y aun así Elon Musk, el tipo más rico del mundo, va a soltar una milmillonada por la plataforma. ¿Qué hará con ella después? Hay varias teorías, algunas más pragmáticas que otras: “Sopesa reducir la plantilla de los 5.500 empleados actuales a poco más de 2.000, según ‘The Washington Post’” (EPE). Twitter cuenta en España con notablemente menos empleados que Google o Meta, y con esa reducción el acceso las relaciones públicas con el soporte se volverán cada vez más complicadas.

Así, también

Nunca será tan rico como Elon Musk pero a Donald Trump no le va mal con sus negocios (aunque siempre hablan de “dificultades”). Su popular rostro naranja parece que lo que guarda es una cara muy dura: “Cobró cinco veces más caro al Servicio Secreto su estancia en sus hoteles. La organización del expresidente facturó más de 1,4 millones de euros por el alojamiento de los agentes que viajaban con él o con sus familiares”. El Plural. Un negocio redondo: él y su familia (que también trabajaba de la Casa Blanca) se hospedaban en sus propios hoteles y los guardaespaldas pagaban casi mil dólares más de lo estipulado por noche.

Sí, están mirando a otra parte

Es evidente que Twitch mira a otra parte mientras “impulsa a los creadores a stremear más tiempo y con más frecuencia” (Magnet). No le importa lo que pase con la integridad, la salud mental e incluso con las condiciones en las que alguna estrella se ve obligada a exhibir su vida: Amouranth ha denunciado que su novio le obliga a hacerlo bajo amenaza de matar a sus perros. Esta streamer podría estar ingresando solo en OnlyFans 1,5 millones de dólares al mes. Y aún así se ha venido abajo. Curiosamente, con ello puede ganar más dinero porque “el auge de los reality shows se debe a dos cosas: el drama y el coste”, como recuerdan en el digital.

Gracias, Margrethe

Una de las cosas más bonitas que he hecho en el Grupo Noticias es organizar los reconocimientos de Deia a las mejores iniciativas digitales y llamar a las personas que iban a recibirlos para decírselo y darles la enhorabuena. Contar a los lectores quiénes eran y por qué también era estupendo. Así que valoro doblemente el esfuerzo de Xataka por seleccionar y mostrarnos quién va a recibir su premio “Leyenda”. Se trata de Margrethe Vestager, que durante su estancia en el parlamento europeo ha propiciado que seamos la ciudadanía de todo el mundo con más privacidad y seguridad cuando navegamos en Internet.

Insoportable

Este titular en El Nacional me ha dejado sin palabras: “La policía iraní mata a una chica de 16 años por negarse a cantar el himno en el instituto”. ¿Qué dices, qué escribes después de leerlo? ¿Qué demonios queremos, como civilización? ¿Permitimos que cada país tenga sus particularidades, incluidos los regímenes islamistas, porque las injerencias están mal vistas? ¿Estamos realmente globalizados o somos la suma de particularidades, aunque algunas incluyan el asesinato de adolescentes? ¿No debemos actuar ya desde nuestra cosmovisión para frenar tragedias perfectamente salvables con dos dedos de frente?

¡Solo es un rico!

Elon Musk es el ejemplo perfecto de que se puede ser rico y tonto. Pero, claro, como es el más rico del mundo, el futuro dueño de Twitter y el más irresponsable de los lanzadores de mensajes, hay que hacerle caso. O aprovecharse de él, que es lo que hace Dmitry Medvedev enredándole en una conversación en la mencionada red social que acaba, para asombro de nadie, con una invitación del expresidente ruso a Musk para celebrar en Moscú el día de la victoria. Musk ha quedado mal: como un muñeco de Rusia, de esa Rusia a la que él regalaría territorio (lleno de personas) ucraniano porque la vida, para Musk, es para quien más tiene.

Tanto dolor, ¿para qué?

Los lectores de la declaración de Aiete, Arkaitz Rodríguez y Arnaldo Otegi, han mostrado empeño un año después en dejar claro que, para ellos, la de los presos de ETA es una cuestión del pasado que tiene que gestionar la Euskadi de ahora. Pero no tienen razón: el dolor que infringieron aquellos asesinos y asesinas es una mochila que tienen que portar quienes les justificaron y ampararon. Euskadi avanzó pese a ETA y sus integrantes, que han ido reincorporándose a la sociedad vasca de forma dispar, cuando lo han hecho. Al respecto, el reportaje de Mikel Segovia en El Independiente, una vez más, es muy recomendable.

El coche volverá a ser de lujo

¿De verdad están preparados el mercado, la sociedad e incluso la industria para sustituir el parque móvil y echarnos en mano de los eléctricos? ¿Nadie ha pensado en los nuevos consumos que vamos a generar de una energía que ya es la base de nuestra vida? ¿A nadie le importa o algunos y algunas están frotándose las manos con el negocio que se viene? ¿Y los coches, para quién serán? Porque no son baratos ni van a serlo: “La industria comienza a tener dudas sobre si realmente será posible tener coches eléctricos baratos”, anuncian en Xataka. El cobalto puede ser el nuevo petróleo y la ciudadanía, otra vez, rehén.

¿Demasiadas preguntas?

Ya sé que estoy haciendo demasiadas preguntas en esta columna para un sábado otoñal en el que apetece más una cerveza fría que unas castañas asadas. Pero creo que no podemos rendirnos, que tenemos que seguir siendo críticos y autocríticos, que no pueden vencer quienes piensan que somos su alimento mientras nos entretienen, como en Matrix. También sé que hay que desdramatizar y, en ocasiones, relajarse y ver la vida pasar y a los niños, crecer: “A veces una persona está simplemente agotada de remar y solo necesita que alguien le diga: te entiendo, ¿comemos pizza?”, tuiteaba Lady Fuet. Comamos pizza.

Sí hay futuro

Soy periodista, vivo de ello y sé lo afortunado que soy. También sé que tengo un trabajo siempre discutible en un momento de cambio, y eso me parece apasionante. Por eso cuando caigo en piezas como “Papel y digital en un oficio del siglo XXI” solo puedo leerlas y recomendarlas. Yo tengo mi teoría (como que hemos despreciado la diagramación on-line y estamos pagando las consecuencias) y mi visión de futuro (que el papel será otro producto, exclusivo, y el de masas será el medio on-line), pero es mucho más interesante leer a las y los responsables de grandes diarios que entrevistan en El Periódico de España.

Igual más que en YouTube

Antonio Ortiz en Retina cree que YouTube puede ser la plataforma con mejor presente y futuro porque su sistema de pago a las y los generadores de contenido es de las más claras. Pero lo que sí está bastante diáfano es que esas y esos generadores, a los que antes llamábamos “youtubers”, quieren que el modelo de negocio de las plataformas cambie. Ortiz llama “feudalismo digital” al que ejercen las webs, repartiendo beneficios de modo arbitrario y poco transparente. Y quienes las alimentan quieren que esto evolucione, y que también los canales pequeños y medianos tengan su trozo del pastel.

Todas se copian

La guerra en Internet es en todos los frentes: las y los creadores contra las plataformas y estas, entre ellas. Es evidente que Instagram está copiando a TikTok (y lo está haciendo bien porque tiktokers están incorporándose a la red de Meta), pero TikTok también ha emulado a la que antes fue la reina de la foto, para alivio de muchas y muchos generadores de contenido que estaban muy a gusto con sus fotos y tuvieron que empezar a hacer vídeos. Pues bien, según Trecebits, la red china va a permitir ahora fotos en su timeline. No todo serán imágenes en movimiento. A mí que nadie me mire, yo sigo siendo de Flickr.

Y la tecnología cambia

Que en Xataka recomienden una Sony para grabar vídeos para TikTok me parece lo de menos. De hecho, me extraña poco que de las grandes marcas de foto y vídeo haya sido la japonesa la que se marque el tanto hasta con accesorios casi específicos. Y tampoco sé de qué me extraño cuando veo que las empresas ya empiezan a sacar cámaras adecuadas para que la chavalada se grabe bien para sus redes. El artefacto, con micro y pie especial, cuesta casi mil euros, pero permite grabar en vertical y la pantalla de extrae y gira para que puedan verse mientras se graban. ¿Nuevas necesidades? De nuevas tienen poco.

La verdadera brecha digital

La verdadera brecha digital no es la que separa a quienes no se manejan en entornos de Internet y quienes sí lo hacemos, más bien es esta otra que encontramos en el ya añojo Yahoo Finanzas: “La disparidad creciente entre el valor de mercado y la actividad real en el mundo de la Web3 durante los últimos años”. Se refieren al “proyecto Metaverse Decentraland”, que ha costado más de mil millones de dólares y cuyos creadores “entraban en pánico por la bajísima cantidad de usuarios activos registrados en un periodo de 24 horas”. Nada más que “apenas 38 clientes”. Por cierto, el proyecto es de compra-venta de espacios virtuales en el Metaverso.