Junts dice la verdad pero no tiene razón

Lo que dice Junts sobre los decretos del gobierno español de Vivienda es toda la verdad. No va a resolver casi nada y es más efectista que real. Pero es ese “casi” el que le quita la razón. Las posiciones maximalistas, como las que mantenía Podemos pero retiró, no resuelven nada. Y regalar al PSOE una baza electoral, tampoco. Mi apuesta siempre fue que el PSOE pondría encima de la mesa unos presupuestos imposibles, ideales, exagerados, que no serían aprobados por el Congreso, y que esos mismos presupuestos los convertiría en su programa electoral. Pues bien, todo se ha simplificado: punto único, la vivienda. Y a votar.

Iba de votos, no de casas

Pedro Sánchez, en X; Pablo Bustinduy, en La1, han dejado clarísimo que lo que pasó ayer en el Congreso no iba de casas, de viviendas, de derechos y de machacar a los inversores en vivienda como merecen ser machacados. Lo de ayer iba de votos, de elecciones, de una baza inmejorable para la campaña. Y eso es una vergüenza con todas las letras. Hablan de cómo la extrema derecha maneja las redes para meter su veneno a la gente, pero la manipulación de la izquierda, que lleva esa misma gente a pedir medidas que no fomentan incrementar la oferta y bajar los precios, e incluso a defenderlas aunque vayan en su contra, es para estudiarla.

El contexto, Pedro, el contexto

Antes de que Junts reventase todo, Pedro Sánchez intentó colarnos su enésimo milagro: una solución total para la vivienda en España alcanzada con Sumar. En concreto, tuiteó: “Este Gobierno ha escuchado a la gente y ha actuado. Tenemos una oportunidad única”. Pero los lectores decidieron poner cierto contexto a su triunfalismo en X: “Sánchez gobierna desde junio de 2018. Desde entonces el precio de compra ha subido un 74% y el alquiler un 40%. Tras la Ley de Vivienda de 2023, el alquiler subió un 30,7% y la oferta cayó un 30%. De las 184.000 viviendas prometidas, CASA47 empezó con solo 800 pisos”.

No, el problema no es que no se aplique

En Eusakdi, según las y los contertulios que defienden a la izquierda abertzale, la ley española de vivienda que aprobaron al PSOE y Sumar justo antes de unas elecciones no es mala, es que no se aplica. No la aplican los gobiernos del PP y, por supuesto, según su argumentario, el gobierno vasco la aplica tarde y mal. Pero vayamos a donde sí se aplica: en Catalunya, el número de pisos en alquiler ha descendido un 36% en cuatro años. Solo desde que Illa es president, un 20%. Al mismo tiempo, han subido el número de pisos turísticos. Son números del Servei d’Estudis i Documentació d’Habitatge del Govern, que publican en El Nacional.

Los dueños de los pisos

Lucho por no caer en el populismo, pero en Diario Red he encontrado esta pieza y creo que debo compartirla: “El 19% de los diputados, incluyendo Sánchez y Feijóo, cobra rentas por alquilar, frente al 5% de la población general”. Por porcentajes, el 42% de las y los diputados de Junts son arrendadores; en EH Bildu, lo son el 33% (el segundo grupo, oh, sorpresa); en Vox, el 28%; en el PP, el 22%; en el PNV, el 20%; y en el PSOE, el 15%. ¿Quiere decir algo esto? Pues yo creo que sí, sinceramente. Quiere decir que algunos grupos tienen claros sus intereses y que otros dicen unas cosas para el reel mientras abren sus bolsillos.

El día de todas las madres

No pensaba yo empezar en el día de las amatxus con estas madres: “En plena crisis de fe entre los jóvenes, la Iglesia ha encontrado una forma de conectar: a través de las monjas de TikTok” (Xataka). “Una nueva (que no joven) generación de influencers que comunica los vericuetos de su fe adaptando las enseñanzas a los nuevos tiempos”, que después del fallecimiento del Papa Francisco vive un reverdecimiento del fenómeno. “Si Jesús estuviera en este tiempo usaría las redes sociales porque en su tiempo buscó todas las formas de llegar a la gente” asegura la Hermana Josefina Cattaneo a sus más de 208.000 seguidoras y seguidores.

Temazo

Uno de los textos que más me ha sorprendido y pegado a la pantalla esta semana es este en Newtral: “‘Yo solo quiero un caballero’: así se disfraza de feminista la retórica sexofóbica de la mujer decente”. Noemí López mezcla bien las tendencias mojigatas y liberales respecto al sexo en redes sociales con el feminismo y el comportamiento de los hombres, sobre todo, el esperado por ellas. Y agita, a la vez, ciertas cuestiones como el “fatalismo sexual”, “sexofobia y feminismo”, la “idealización de la vida tradicional” y la dualidad entre el “los hombres son lo peor” y el “podemos amar a los hombres”.

Posiblemente, el peor momento de nuestra historia

No habla mi habitual pesimismo tremendista, sino Amnistía Internacional (la que ha llamado “genocidio” a lo que están haciendo el gobierno y el ejército israelíes en Gaza): “Actualmente estamos viviendo una ‘violación histórica’ de los derechos humanos universales en todo el mundo” (DW). No solo eso: defenderlos no está de moda, más bien, al contrario. Estamos viviendo “una caza de brujas contra el ideal de los derechos humanos universales”. Esto es terrible. Y esto, también: “El gobierno de EE.UU. está actuando como acelerador de esta crisis de derechos humanos, poniendo en peligro a miles de millones de personas”.

Mira, no

No tengo nada contra María Patiño. Tampoco tengo nada a su favor. Pero me llama la atención, claro, que en el digital más próximo al socialismo ortodoxo que toque en cada momento, El Plural, ahora nos la presenten así: “María Patiño da en la tecla sobre el peligro de los bulos y revela la solución”. Se refieren a este tuit: “La desconfianza es el abono perfecto para plantar bulos. La autocrítica es el arma más poderosa para recuperarla”. Yo creo que la cita es muy mejorable en muchos puntos, pero, vale, aceptamos pulpo y Patiño. Pero observaremos con lupa su aterrizaje en La1 junto a Belén Esteban con dinero público.

Domingos de fútbol

Domingo, día de la madre, última jornada del puente y, por supuesto, día de fútbol (aunque gracias a LaLiga, cada día menos). Por eso último recupero el texto de Daniel Vázquez en El Nacional sobre la composición del palco (que define como “ese universo de pedigüeños, donde el fútbol es lo de menos”) durante la final de la Copa del Rey que ganó el FC Barcelona: todos eran madridistas salvo Felipe VI, que dicen que es del Atlético, “pero de quien no es, es del Barça”, Salvador Illa, “seguidor del Espanyol, como no podía ser de otra manera, dada su equidistancia existencial con todo aquello que late” y, por supuesto, Joan Laporta.

Vamos a plantar batalla

Celebro ver que en El Nacional lo tienen claro y van a plantar batalla ante el “laboratorio de normalización españolista de Salvador Illa”. En Euskadi también estamos asistiendo a una peligrosa españolización, en nombre de la izquierda, de la que se ha contagiado alarmantemente Bildu, que con una mano agita la Ikurrina y la bandera navarra (¿y para Iparralde no tienen ninguna?), y con la otra se agarra al tren de la izquierda española. No podemos dejarnos, vamos a plantar batalla, no vamos a subsumirnos en esa asimilación que empieza con Nico Williams en La Roja y termina con David Broncano en su televisión muy española.

Audiencia… Y España

David Broncano es el mejor vehículo de esa España de izquierdas que idealiza sus principios y aparta, con desdén, los sentimientos que no comprende, como los nacionales no españoles. Ya lo manda gritar él al público: “¡Española!”. Así es su televisión, no se esconde. Y la batalla por la audiencia que mantiene con Pablo Motos beneficia ambos pero, sobre todo, lo hace a la asimilación y a la uniformidad: puedes elegir entre la España casposa y la que va de progre, pero no puedes elegir algo alternativo a España porque, ¿para qué, con lo graciosos que son los dos y todos sus colaboradores?

Por lo menos, el Teleberri se mantiene

Mi manera de plantar batalla a la asimilación española que estamos sufriendo es recordar la realidad vasca: el Teleberri, igual que la audiencia de EITB, en términos generales, se mantiene pese a la tendencia a la baja del resto de televisiones y radios. Un ejemplo: “Los informativos de las grandes cadenas de televisión pierden casi 450.000 espectadores en 2024” (El Independiente). Este dato disgregado es muy importante porque no se trata solo de tele, va de información: los medios de comunicación y, sobre todo, los “informadores” alternativos ganan espacio y nos hacen perder a todas y todos.

Los malos lo saben bien

Van ganando los malos: algunos triunfos políticos, parciales o totales, son los síntomas más claros. Y los malos ganan porque se han adaptado mejor, como las ratas, a los cambios: en lo informativo, se aprovechan del desapego a los medios tradicionales y del crecimiento de otras fuentes alternativas y, digámoslo claro, carajo, peores: “Ofensiva de Vox en Google: gasta en publicidad en 2024 lo mismo que en los últimos cinco años” (Vozpópuli). Y ni siquiera ha sido un año electoral. Los ultras saben que la mayoría consulta Google sin atender a las fuentes, así cuelan sus mierdas, literalmente.

+1

Como hacíamos los más viejos en Twitter (antes de que se llamara X), me sumo con ese “+1” a lo que he leído en El Diario: “He decidido no mirar mi WhatsApp en vacaciones, ¿lo respetarán mis amigos y familiares?”. Reconozco que este período (que no ha sido vacacional, precisamente, y a estas líneas me remito) estoy siendo muy remolón con el WhatsApp: solo cuando escriben por trabajo leo, respondo cuando puedo, no me escondo, y para mi sorpresa me siento bien. No he felicitado el año como una metralleta, he respondido solo algunos mensajes, sin mucho criterio y, por supuesto, salvo excepciones, no he escuchado audios.

No quieren

El hilo que Mikel (@nyktomaik) ha publicado en X es simplemente brillante: recopila con pantallazos a noticias todas las ocasiones en las que Bildu se ha mostrado en contra de la obtención de energía. A saber, no quiere energía nuclear (Oskar Matute), no quiere energía eólica (Azazeta), no quiere solar fotovoltaica (Araba), no quiere centrales hidroeléctricas (también en Araba), No quiere transportar a Euskal Herria la energía que se genera fuera (Bel Pozueta), no quieren energía geotérmica (Eskoriatza), no quieren conectar por línea aérea subestaciones eléctricas (Ulibarri-Salburua), no quieren hidrolineras (Abanto)…

Igual no pueden

Es evidente que una repetición electoral en Catalunya perjudicaría a ERC más que a ningún otro partido. Y también lo es que una repetición electoral causa un perjuicio social, por gasto y porque la ciudadanía ya ha hecho lo que le tocaba, ahora son las y los electos quienes deben ponerse de acuerdo. Con lo que no contábamos es que a ERC podría irle tan mal que “dejaría a Illa sin tripartito y en manos de PP y Vox”. Esto dice The Objective después de publicar su propia encuesta. No sé si sería para tanto, pero sí sé que no podemos normalizar las repeticiones electorales ni el modo en el que algunos partidos se toman la política.

No es un periodista

Alvise Pérez no es periodista, ni siquiera es informador. Es un agitador que exaltando a muchas y muchos (porque no son pocas ni pocos) ha sabido ganarse bien la vida. La diferencia entre una o un periodista y él es que los medios (que ya llevamos nuestros pecados encima) no suelen lograr condenas por cuestiones tan burdas: “Tendrá que indemnizar con 7.000 euros a la periodista Ana Pastor por sacar en Twitter fotos de ella cenando con su marido, Antonio García Ferreras, señalando que son parte de una ‘mafia’” (Diario Crítico). Pérez obtuvo 800.000 votos el pasado 9 de junio después de intoxicar a la ciudadanía con acciones como esta.

Es nuestra obligación estar enfrente

En pocas cuestiones tengo tan claro lo que pienso como en la de los pisos turísticos: nuestro deber como ciudadanía responsable es estar en contra de las y los especuladores inmobiliarios que con sus “inversiones” encarecen un bien básico como es la vivienda y, además, revientan los flujos de turistas a las ciudades. Así que si ellas y ellos hablan de “rearmarse” (Expansión) con fichajes de consultoras como Marian Muro, nosotras y nosotros tendremos que hablar de “victoria total” sobre sus intereses. Ojo, que luego no podremos quejarnos de que no hay Airbnb en el que alojarse ni de que solo viajarán las y los ricos, porque es lo que va a pasar.

¿A quién beneficia el “hype” de lo eléctrico?

Estamos haciendo instalaciones en nuestras comunidades para que las y los propietarios de vehículos eléctricos puedan cargar sus baterías. Me parece bien, por supuesto. Sin embargo, cada vez más voces anuncian que el futuro no será eléctrico, sino que seguirá siendo la combustión, pero menos contaminante. “Skoda retrasa sus planes y seguirá fabricando coches de combustión más allá de 2030”, “Nissan, decide también ralentizar su estrategia sobre el coche eléctrico” y “Mercedes-Benz y Stellantis retrasan dos años sus plantas de baterías”, leemos en la misma pieza de Vozpópuli. ¿A quién beneficia el “hype” eléctrico, entonces?

El mundo se abrasa

Sé que escribir esto cuando estamos un poco cansados de este junio gris puede resultar extraño, pero lo cierto es que el mundo se abrasa, y que todas y todos somos conscientes de que la verdadera rareza es un día despejado pero fresco: en cuanto se van las nubes las temperaturas suben como llamas. Y en algunas partes del planeta, como India, ya no es noticia llegar a los 50 grados durante el día. 50 grados centígrados, sí, no se trata de una confusión o una traducción errónea. La pieza en Reuters y el vídeo que han publicado en X, de los bomberos que en Delhi combaten esta nueva realidad, son muy recomendables.

Y nos afectará

Ese verano abrasador acabará por llegar a Euskadi y echaremos de menos estos días grises. No solo vendrá, es que será cada vez peor, y nos afectará local y globalmente: cambios en los cultivos y las cosechas, encarecimiento de los productos… Y por supuesto, en algunas latitudes habrá una afección directa a su economía: “El turismo masivo tiene los días contados en España gracias a un fenómeno fuera de su control: el calor extremo” (Xataka). Es tan sencillo como esta conclusión del estudio que recogen: “A medida que en España se suceden las olas de calor, con temperaturas tórridas, los turistas pierden interés en visitar el país”.

¿Queremos pagar el precio?

Para no aumentar la temperatura del planeta tenemos que cambiar nuestro modo de devorar los recursos naturales. Y eso pasa por viajar menos. ¿Estamos dispuestas y dispuestos? Yo, sí. A lo que haga falta para bajar mi impacto sobre el planeta y, sobre todo, el nivel de hipocresía social. Por ejemplo: no queremos un Airbnb en nuestro edificio ni nuestra ciudad, pero sí lo buscamos cuando salimos a turistear. Mi posición es clara: cerrojazo al piso turístico, incluso siendo consciente de esto que alzan al titular en El Blog Salmón: “Ganan los residentes, los hoteles (mucho) y pierden los propietarios y los viajeros (muchísimo)”.

Venga, hablemos de política

Todo es política, lo sé, también los nuevos modelos de consumo o el límite (mejor la prohibición) de los apartamentos turísticos. Pero en el titular del párrafo me refiero a esto de El Nacional: “Illa solo ve viable un acuerdo con ERC y Comuns: ‘O pacto progresista o repetición electoral’”. Esta semana que en Euskadi el lehendakari presentaba su gobierno, en Catalunya ponían en marcha la cuenta atrás de dos meses para una repetición electoral si los partidos no se ponen de acuerdo: Illa o Puigdemont a la primera, o Illa o Puigdemont a la segunda. Solo queda saber qué hará ERC y cuándo lo hará.

Y hablemos de humanidad

Esto que denuncia la Fundación Fernando Buesa no es política, es humanidad: “Otro año más vuelve a suceder en las fiestas del barrio de Judimendi en Vitoria-Gasteiz: carteles en apoyo a los presos de ETA, entre ellos, a Diego Ugarte, condenado por asesinar a Fernando Buesa y Jorge Díez. Esta la realidad en algunas calles y fiestas populares: empatía hacia los victimarios y olvido y humillación para las víctimas”. Y ya sabemos, porque todos los actores de aquel conflicto con GKS lo dijeron alto y claro, y porque llevamos décadas viéndolo, que Bildu tiene mando en plaza directo en el control de las txosnas de las fiestas. Y lo ejerce.