La historia del año

La de Ana Vázquez es la historia del año en Madrid: una diputada del PP que desconoce que el gas pimienta es un arma y, por lo tanto, peligroso, que es expulsada por mostrarla en el escaño, que se victimiza, que pide a un colaborador que lo vacíe para poder decir que no estaba cargado, y que por ese vaciado irresponsable acaba con doce intoxicados y varias dependencias del Congreso, cerradas. Es la historia del año y es una vergüenza que debe hacernos reflexionar: el desprestigio de la política aleja a la gente válida y lleva a Ana Vázquez, con su manifiesta ignorancia, a un escaño. Vázquez marca el camino que no debemos seguir.

Lo que permite la ley

Me da igual que Maricarmen, la inquilina desahuciada con 87 años y una discapacidad, haya sido funcionaria y algunos le supongan un capitalito en el banco. Lo que importa es lo que supone, lo que nos muestra, lo que debemos cambiar para que su caso, más allá de lo que digan unos u otros: que la ley permita que empresas compren edificios de viviendas (con condiciones económicas muy ventajosas), con personas viviendo en ellas, y les cambien las condiciones sin ningún control, como describen muy bien en el Huffington Post, cuando explican “quién está detrás de Urbagestión, el fondo que quiere desahuciar a Maricarmen”.

Lo que necesita España

Con las diputadas y los diputados en el congreso español mostrando un nivel ínfimo, con el gobierno español hablando de “la legislatura de la vivienda” sin promover cambios legislativos que impidan lo que está evidentemente mal, lo que necesita España, al parecer, es “un nuevo canal generalista, en abierto y para todos”. El entrecomillado está sacado de la cuenta en X de la delegación del Gobierno español en Madrid. El delegado, Francisco Martín Aguirre, acudió al desayuno en el que José Miguel Contreras presentaba La Séptima, ese nuevo canal progresista, tan del agrado del actual gobierno español. Así, y no de otra manera, está España.

Irene Montero, contra sí misma

Irene Montero convocó unas primarias en la izquierda para resolver el liderazgo de este espacio político y, de momento, solo se ha presentado ella. Tengo la impresión de que, pese a ello, va a perder. Según El Independiente, ahora intenta enredar a Ernest Urtasun, pero, ¿para qué va a entrar Sumar a competir con un Podemos que se disuelve solo? Ellos sabrán. Lo que más me llama la atención es el interés por salir en la televisión y por perpetuarse en puestos políticos, ya que estamos, de las representantes de esos espacios. Dedican más tiempo a organizarse y garantizar sus opciones, que en mejorar la vida de “la gente”.

Cómo se gestiona esto

El PP no quiere entrar en conflicto con Vox en sus gobiernos autonómicos a medias, la Unión Europea no quiere que los migrantes que llegaron a Ceuta alcancen el continente y generen un efecto llamada, y la ciudadanía, preocupada por las noticias de violencia y violaciones, cada vez recela más. Pero la realidad para las y los migrantes es durísima: “El número de menores atendidos se ha multiplicado hasta rondar los 2.200” (Ceuta al Día). En 2021, el peor año, tuvieron que atender a 900. Según el mismo medio, pese a las poses de unos y otros, aseguran que “ya son alrededor de 800 los menores trasladados, con Galicia entre los destinos”.

Un sistema que no prioriza la vida

Estoy profundamente preocupado por el mundo que hemos construido y que dejamos a la siguiente generación. Básicamente, hemos generado un sistema en el que la vida no es la principal prioridad. Y no hablo de la globalización ni de la conspiración mundial del eje Putin-Trump-Netanyahu y otros desalmados. Hablo de cosas muy concretas y nada lejanas: “Los documentos que prueban que Madrid manipuló la lista de espera del Ramón y Cajal: ‘Evitad anotarlos como preferentes’” (Menéame). Con esa manipulación lograban bajar las listas de espera retrasando cirugías urgentes e importantes, según el denunciante.

¿Y esto?

Pasó casi desapercibido con la actualidad política de la semana pasada, pero me resisto a eliminarlo de mi lista de links: “La magistrada Pepa Tarodo que ha instruido la causa del denominado caso Azud –que incluye irregularidades en pagos tanto a personas relacionadas con el PP como con el PSOE valenciano– concluye que los socialistas fueron ‘dopados’ a las elecciones municipales en Valencia de 2007 al financiar cerca de medio millón de euros con mordidas a cambio de adjudicaciones públicas” (Vozpópuli). “El PSOE se habría financiado de manera ilegal a través de cuatro mega licitaciones” en la campaña de Carmen Alborch.

¿Cómo que no?

Estoy completamente en desacuerdo con esto en Público: “Por qué prohibir las redes a los menores no basta: ‘La responsabilidad no puede recaer en las familias’”. ¿Cómo que no? Ya sé que las tecnológicas han diseñado las redes para atraer la atención de las y los menores, pero la responsabilidad de explicarlo y de limitar el acceso es, en primera instancia, de la familia. No podemos delegar eso, no debemos dejarlo en manos de los gobiernos para que legislen o prohíban (ya hay normativa al respecto, por cierto), porque la chavalada va a encontrar el modo de saltarse los controles. Esto nos apela directamente, no busquemos excusas.

La rentabilidad

Me acuerdo de Housers, aquella “‘startup’ inmobiliaria que prometía grandes rentabilidades”, como también recuerdan en El Diario. Pues bien, “tras una década de quejas, demandas de inversores insatisfechos, disputas entre los socios e incluso varias multas de la CNMV”, un cambio de nombre y la salida de Antoni Brussola, uno de sus fundadores y condenado “por desviar 55.000 euros desde sociedades vinculadas a proyectos de Housers a la cuenta de una empleada de otra empresa que él presidía”, varios usuarios se quejan de que la empresa tiene retenidos miles de euros y no hay ni rastro de las ganancias prometidas.

Correcto

Arde Bogotá, un grupo del que no he oído nada con atención pero al que voy a dar una oportunidad en mi Spotfy, ha anunciado nueva gira con un cambio (que no “novedad”, y ahora me explico) en el sistema de entradas, que “no se venderán online, sino exclusivamente en físico, en las taquillas de cada sala” (El Independiente). Es decir, como hacíamos antes: quedada, madrugón, cola, alegría cuando las metías en la cartera y un bonito recuerdo de una gran noche, si todo iba bien. Un aplauso para la gente que nos da este tipo de alegrías. Sin colas virtuales, sin darle al F5, sin códigos QR que, admitámoslo, no nos han mejorado la vida.

El mundo en el que vivimos

No me gusta Ursula von der Leyen. Nunca lo hizo. Creo que ha demostrado lo que parecía: es fuerte con los débiles y débil con los fuertes, y eso es lo peor que puede ser un político. Además, es una peligrosa sionista (no hay sionista que no sea peligroso, eso nos ha enseñado el siglo XXI) y una ultraconservadora. Pero creo que no falla con el diagnóstico que ha hizo en el debate sobre el estado de la Unión Europea (sí, también ha existido): la seguridad del continente es lo que más debe preocuparnos como conjunto de los países porque somos el objetivo desde Oriente y Occidente, de dictaduras, oligarquías y democracias de talonario.

La que debemos garantizar

A von der Leyen le tocaba hablar de seguridad. Tengo pocas dudas al respecto. Garantizar lo que hemos conseguido es lo que nos debe ocupar como Unión pero también como sociedad. No somos conscientes de lo bien que vivimos y eso es realmente un peligro, una grieta que saben usar muy bien quienes nos quieren atacar a izquierda y derecha, desde el Este y el Oeste. Así que, lo siento, pero me parecen colaboracionistas las apelaciones como esta en Público: “¿Hacia dónde va la UE de von der Leyen? Más seguridad y control migratorio, menos política social”. Si toca esto es porque nos empujan desde fuera. Y toca.

Las consecuencias de la guerra

Puedo entender que haya gente que proponga que no nos enfrentemos a Putin o Trump, que les dejemos hacer, que no importa que Ucrania sea rusa, y después, Polonia, como no importa que Groenlandia sea EE.UU., ¿y después? Pero, ¿qué van a hacer cuando empiecen las consecuencias reales de esas invasiones? “Los ataques rusos han quemado entre 10 y 15 millones de libros en los últimos meses”, anuncia Javier Espinosa en Bluesky, al mismo tiempo que celebra: “15.000 personas asistieron a la Feria del Libro de Leópolis, en el oeste de Ucrania en medio de la ofensiva rusa contra las editoriales de este país”.

Otra

En El Independiente muestran otra consecuencia de la guerra: “Rusia celebra elecciones a la Duma Estatal, la cámara baja de su Parlamento, y por primera vez extiende ese proceso a las zonas ocupadas de las regiones ucranianas de Donetsk, Lugansk, Zaporiyia y Jersón”. Pero “se trata de una votación organizada por una potencia militar ocupante, en una zona de guerra activa que no es territorio soberano de esa potencia”. De hecho, “ningún Estado democrático ha reconocido esa anexión”. Y quienes aseguran que no hay que invertir en seguridad, ¿qué opinan? ¿Que voten porque, total, qué más da? ¿O se pueden defender? ¿Cómo?

Más Europa

Sin duda, esta ha sido una de las mejores noticias de la semana: las naciones del Reino Unido que no son Inglaterra (Escocia, Gales e Irlanda del Norte) quieren autodeterminarse, abandonar esa unión forzada por la espada y, ojo, regresar a la UE. Sí, la misma Unión Europea de la que reniegan la extrema derecha y la extrema izquierda, contrarias al proyecto. ¿Qué ha pasado? Algo tan “sencillo” como que las mayorías políticas de las tres naciones ha cambiado y los gobiernos son ahora nacionalistas. Y ojo al mensaje: el nacionalismo periférico es hoy una ventana de oportunidad, así que, más que nunca, van a atizarnos con fuerza.

¡Qué bien han vivido!

El diputado de Vox, Jacobo Robatto, defendía en X a su compañero, José María Sánchez García, que había aparecido con un puraco en el Congreso, como última muestra de sus gónadas morenas. Decía Robatto que se trata de “la persona más formada del Congreso”: doctor en Derecho en la universidad de Bolonia, diplomado en Letras por la de Toulouse, Máster en derecho notarial por la de Niza y Diplomado Superior de Notariado por la Universidad de Nantes, entre otras cosas. Yo lo que he notado es a otro señor muy de derechas, de toda la vida, con un gran vivir, y con mucho tiempo y dinero para formarse gracias a su familia.

Experiencia: contertulio

No lo desprecio, ojo: Pablo Iglesias saltó de las tertulias y su canal en YouTube al parlamento europeo, y levantó una ola de indignación gracias a su participación en televisión. No parece el caso de Pablo Fernández, la verdad, que representaba a esa autodenominada “verdadera izquierda” en Telecinco, asumiendo cómodamente su rol de elemento exótico. Rafa Cabeleira resumía su trayectoria así: “Procurador en las Cortes de Castilla y León, tertuliano en Mediaset, candidato a la alcaldía de Madrid, el proceso es impecable”. Parece que Podemos va a quemar sus últimas naves, simplemente, con caras conocidas.

Dicho de otro modo

Elías Fraguas es de los pocos motivos por los que sigo entrando en Bluesky, una red social tomada por “el bloque progresista” y, como consecuencia inevitable, aburridísima. Escribe Fraguas, con su mordacidad bien destilada: “A estas alturas entiendo que Podemos son cuatro personas”. Siempre he dicho que Podemos va a acabar como Euskadiko Ezkerra: da igual lo que pase que, durante décadas, veremos en la tele a uno de Podemos explicándonoslo como si hubiesen tenido un papel importante. Y desde luego se empeñan en darme la razón con Montero, Fernández o Belarra: solo les queda la tele.

Es que es una mala ley

La ley española de vivienda que EH Bildu le aprobó al gobierno español por puro cálculo electoral es una mala ley. Esto tenemos que tenerlo todos claro: topar los alquileres puede regalar el dato de que el incremento de precio se modera, pero la realidad es que la muestra es mucho menor porque saca pisos del mercado. Y debemos recordarlo cada vez que Oskar Matute habla de ello en el Congreso porque para el corte en redes queda fetén. Parece que les importa mucho más ese tuit, ese reel, ese impacto en los medios progres como Público, que aliviar realmente el problema de la vivienda, con el que conviven políticamente muy bien.

Pura poesía

Me reconfortó la posición inicial de Jon Rahm, cuando despreció inicialmente el circuito que habían impulsado los jeques árabes con sus millones, tanto como me decepcionó que lo abrazase después, cuando la oferta le pareció lo suficientemente buena. Con la autogestión de esa decepción escribo estas líneas, lo reconozco, después de ver en Threads que ese consorcio le debe cien millones de dólares después de que los ricachones árabes se hayan retirado. Esa deuda no va a provocar que Ram pase hambre, eso no me preocupa, la verdad. Pero me parece una buena noticia, sin rencor, que los árabes dejen de interferir en el deporte mundial.

Que alguien lo pare

No quería creérmelo, pero cuando Jorge Campanillas lo ha contado en Instagram no he podido apartar más la mirada: algunas empresas que desarrollan IA han decidido hacer más precisos los resultados que ofrecen entrenando a sus programas con libros en vez de con lo que encuentran en Internet. Hasta ahí va bien la cosa. El problema empieza cuando esas mismas empresas acaban destruyendo por completo esos libros (que son adquiridos, deslomados, literalmente, y escaneados página a página) después de “entrenar” a las máquinas. Que alguien pare el mundo, que me bajo, como decía Mafalda.

Ahora, el campo

Estamos devorándonos a nosotros mismos, empezando por el conocimiento. No es una exageración, ni una cuestión menor: lo que permitimos que hagan las empresas que gestionan esa “inteligencia artificial” es una muestra más del fin de nuestra civilización. Una civilización que no ha sabido cuidar lo más básico: la vida humana. Y ahonda en su desconocimiento: la entrada de fondos de inversión en la agricultura, como informan en Público, solo va a ser perjudicial: “Tensionan el campo español comprando las mejores tierras, inflando precios y amenazando el modelo agrícola tradicional”. Simplemente, no podemos permitirlo.

Propongo mi solución recurrente

En Xataka muestran “el gráfico que muestra cómo se ha disparado el precio de la vivienda en la UE, país a país”. Desde 2015, los números oscilan entre el 1,4% de Finlandia, y el 209,5% de Hungría. La media de la UE es del 53,4% y el incremento del precio de las casas en el estado español se sitúa ligeramente por encima: un 60,3%. Todo esto, insisto, desde 2015. He abierto otra pestaña, he hecho una búsqueda y he confirmado (en un minuto, no me ha hecho falta más tiempo) que, efectivamente, el gran “boom” de Airbnb se produjo entre 2014 y 2015. Yo hago mi propuesta recurrente: probemos a prohibirlo un par de años, a ver qué pasa.

Como si nada

Sin duda, el gran problema de nuestra civilización es la acumulación y concentración de la riqueza. Sin los ultrarricos ni los gilipollas que quieren serlo y, al final, son sus mejores clientes e, incluso, votantes, estaríamos mejor. Esto es innegable. “EE.UU. cierra un acuerdo para controlar 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano”, leo en Euronews, y pienso que Trump, su familia y sus amigos, se enriquecerán aún más con este acuerdo, sin que pase nada después. Curiosamente, el anuncio que acompaña la noticia es de Starlink, propiedad de Elon Musk, otro ultrarrico absolutamente dañino para la humanidad.

No cabe un tonto más

¿Es posible que un ultrarrico sea imbécil? Sin duda, para acumular riqueza no hace falta inteligencia, sino falta de escrúpulos. Otro ejemplo: seguro que aunque no sea tan rico como Trump o Elon Musk, no anda mal de pasta el cirujano que ofreció a la primera ministra danesa una rinoplastia gratuita. Mette Frederiksen ha contestado de esa manera al ofrecimiento: “Estoy feliz con mi cuerpo. ¡Realmente no necesito que un cirujano plástico masculino tenga una opinión sobre él!” (Huffington Post). “He perdido la cuenta de cuántos mensajes he recibido a lo largo de los años sobre mi apariencia”, insiste Frederiksen.