La «dulce amnesia»

Celebro que alguien autorizado y estimado como Jon Sistiaga hable de la “dulce amnesia” que vivimos en Euskadi, que permite que “los que no podían salir a potear por ‘lo viejo’ porque llevaban escolta desde hacía 15 o 20 años, pueden ir a tomar algo”, y que es dulce “sobre todo para que aquellos que sí que apoyaron la violencia puedan seguir saliendo a la calle sin que le digas: ‘Tío, pide perdón, macho, que me pusiste una pintada en la puerta hace 20 años y que eso significaba el inicio de una estigmatización que menos mal que acabasteis con todo, pero podía luego acabar en un bombazo’”. Yo seguiré reivindicando la memoria, ya lo siento.

Lo que viene

No tengo mucho que añadir a esto de Euronews en Bluesky: “Los científicos advierten de que la intensidad y la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos seguirán aumentando a medida que el planeta continúe calentándose por las emisiones de gases de efecto invernadero”. Que sí, que nuestra aportación al calentamiento global pidiendo a la IA carteles no es comparable a la que hacen Elon Musk o Jeff Bezos con sus juguetes espaciales, ni la que hacen Trump, Putin y Netanyahu con sus misilazos y sus explosiones, pero debemos ser conscientes de que nuestras decisiones personales influyen en nuestra capacidad de rechazo.

Di “no” a los pisos turísticos

Voy a perder amigos con esto, lo sé, pero a muchas y muchos de los que se manifiestan por el precio de la vivienda les pediría que enseñasen su perfil en Airbnb. Porque esas decisiones personales de las que hablaba en el párrafo anterior son perfectamente aplicables en el caso de los pisos turísticos: si decimos “no” a los que hay en nuestras ciudades, pero también cuando viajamos a otras, nos volveremos más exigentes con quienes tienen que tomar decisiones sobre esas empresas y esos propietarios: “Vecinos de Madrid denuncian el hartazgo con las viviendas turísticas ilegales, que representan el 90% en la ciudad” (EPE).

Tenía que contarlo

Guardo este link desde hace semanas, me resisto a eliminarlo aunque pasen los días, no sé por qué pero siento la necesidad de compartir esta noticia en Vozpópuli: “El Museo Nacional de Dinamarca ha conseguido descifrar algunas de las tablillas sobre las primeras civilizaciones de la humanidad. Y dentro de los datos que han arrojado esas piezas, un hallazgo que ha dejado atónitos a los arqueólogos: un recibo de cerveza”. Esa transacción tuvo lugar “en los territorios que hoy día ocupan Siria e Irak, hace 5.200 años”. Curiosamente, la receta de la cerveza “fue una de las primeras en dejarse por escrito”, en Mesopotamia.

Ahora, yo soy mi amatxu

También llevo varios días guardando la pieza “Mamá nunca quiso ir a la piscina”, de Irene Basanta en Jotdown. Un texto veraniego y delicioso sobre los recuerdos que muchos atesoramos de nuestra madre llevándonos a la piscina cuando éramos niñas (en su caso) y niños: “La infancia no se acaba de golpe. Se va quedando en lugares así, donde nadie pensó guardar nada importante. Un vestuario con charcos. Una pulsera de abono. El olor de una toalla mal seca. La voz de una madre diciendo que nos vamos mientras una insiste en el último baño, solo uno más, como si el tiempo, por entonces, pudiera negociarse”, escribe Basanta.

Todo lo que tuvimos que soportar

Los miembros de ETA se hacen viejos y se mueren sin fuerzas, o salen se la cárcel y se esconden. Cada noticia de este tipo debe servirnos para reflexionar: ¿realmente mereció la pena? ¿Todo lo que tuvimos que soportar a quién es atribuible? Por favor, la segunda respuesta, sin trampas al solitario. Digo todo esto porque leo en Euronews que “Jesús María Zabarte, conocido como ‘el carnicero de Mondragón’, fallece a los 80 años sin haberse arrepentido de los 17 asesinatos por los que fue condenado a más de 600 años de prisión”. ¿Cuántas vidas, empezando por la suya, destruyó Zabarte? ¿Quién le justifica aún hoy?

Qué infame

Miguel Tellado se regodea en X (la red social de los fascistas) por los dos presidentes y la presidenta de la SEPI que ha puesto Pedro Sánchez, y que han sido imputados por la justicia española. “Tres de tres”, cuenta el portavoz más reprobable, posiblemente, del Congreso. Sin defender al PSOE, recuerdo que también han hecho pleno los tesoreros del PP imputados, que tres fueron los ministros de Aznar condenados, que Alberto Núñez Feijóo ha justificado sus fotos en el barco de Marcial Dorado, condenado por tráfico de tabaco y cocaína, y por blanqueo de capitales, y todo esto sin hablar de la Gürtel porque me quedo sin espacio.

¿Quién ha convertido el euskera en el problema?

Me parece mal que un juez haya anulado algunos resultados de la PAU porque no se ajustan a la expectativa de quienes los han hecho. Por desgracia, no hablamos de algo genérico: hablamos del euskera, que sigue siendo atacado, sobado y utilizado políticamente sin vergüenza. ¿Quién ha permitido que se haya convertido en un problema? Yo lo tengo claro: la EHU que no supo reaccionar (estaba el rectorado muy ocupado montando una fiesta en San Mamés) y que ha dejado que las cosas sucediesen hasta llegar a este punto, y la correctora o el corrector que no pensó en las consecuencias de su momento “justiciero”. Y ahora, ¿qué?

El horror que no cesa

Mientras el mundo mira a Venezuela, a Ormuz y a un mundial de mierda, “la organización defensora de los derechos humanos israelí B’Tselem denunció este lunes en un nuevo informe el asesinado de 54 niños y adolescentes en Cisjordania en 2025” (EFE). “Desde el 7 de octubre de 2023, las fuerzas israelíes han matado en este territorio palestino a 235 niños y adolescentes, mientras que los colonos que residen ilegalmente en Cisjordania han asesinado a otros cinco”. “En 2025, las fuerzas israelíes cuadruplicaron los asesinatos de menores de edad en Cisjordania”, lo que demuestra que la violencia israelí es una decisión.

“Un turismo más responsable”

Parece un chiste, pero hace unos días me asaltó en Linkedin este mensaje: “En Airbnb, queremos aliarnos con gobiernos e instituciones para impulsar un modelo de turismo descentralizado y responsable”. La única manera de que Airbnb impulse un turismo más responsable es desapareciendo. O siendo estrictos con su idea fundacional: que alguien deje un colchón hinchable en su propia casa a un viajero y le ofrezca un desayuno (de ahí lo de “air” y “B’n’B”). Pero la mierda de turismo que ha potenciado la plataforma y el daño que ha hecho a las ciudades ya no se puede corregir. Solo se puede revertir con decisiones drásticas.

La oferta

En El Periódico de España han preguntado a dos académicas y tres académicos sobre la situación de la vivienda “en Madrid y otras capitales”, porque el Madridcentrismo no se hace solo. En el quinteto está Ibon Tellería, de la EHU, y hay cierto consenso: “La oferta es insuficiente y, además, inasequible”. Así que cualquier política de vivienda tiene que tener como objetivo incentivar que las viviendas salgan al mercado de las familias que las quieren para vivir, penalizando a los inversores y dando garantías a los propietarios (en vez de señalarlos como los culpables). Solo así empezaremos a avanzar de una vez.

Yo probaría a prohibir Airbnb

No tengo ni idea de macroeconomía, pero me hago la siguiente pregunta: ¿y si todas las viviendas que hay en Airbnb se dedicasen al alquiler habitual o se pusieran a la venta para familias que las necesitan para vivir? Yo estaría dispuesto a prohibir Airbnb o los alquileres que oferta Booking y que “disparan su negocio mientras miles de anuncios ilegales siguen activos” (Público). Prohibirlo, sí, en mi ciudad… y también en las que quiero visitar, claro, porque esto es muy vasco: igual que llevamos décadas pensando que podemos veranear en Cádiz pero nos molestan los turistas en Bilbao, no queremos pisos turísticos en Donostia pero sí en París.

No, no una casa no es una vaca lechera

Rafa Mora, aquel personaje de la televisión que parecía más guapo que listo, es el que afirma en un podcast que un piso “es una vaca lechera”. Tiene nueve casas y las alquila, y aunque quiere llegar a veinte, asegura: “No soy avaricioso” porque quiere el dinero para estar tranquilo. Lo más importante para mí del podcast y del personaje, es constatar que hemos creado una sociedad en la que cualquiera con cara dura puede ganar mucho dinero, comprar casas y especular, mientras el resto, los que somos un poco educamos, pagamos los alquileres y reímos las gracias. “Temed la ira de los pacíficos”, solía decirme un amigo mío.

Nos informamos en las redes

Ya sé que mi país no es perfecto, que la sociedad actual es extraordinariamente egoísta y no quiere sentir culpa por nada, como cualquier adolescente, pero es lo que tenemos. Así, hacer una Euskadi un poco mejor cada día es un poco más complejo, pero no podemos rendirnos porque, si no, ganarán los malvados, los que son tan malos que necesitan que nada vaya bien para poder vivir muy bien. Y si toca informar por medio de redes, lo haremos: en España “el 49% recurre a redes como Instagram (47%) y TikTok (39 %) para informarse, frente al 44 % que opta por la televisión” (Xavier Tomàs, en Threads). Estas son las cartas y hay que jugarlas.

Lo que es indefendible

Mientras buscamos culpables de las consecuencias del calentamiento global en el gobierno vasco, dejamos pasar nuestra responsabilidad: cómo usamos la inteligencia artificial o cómo cogemos aviones como si esto no afectase directamente a ese incremento de la temperatura. Un ejemplo clarísimo: Alexandria Ocasio-Cortez denunciaba en la cámara de representantes de EE.UU. que un nuevo data center de Meta en Georgia estaba generando una bajada considerable de la calidad del agua, mostrando un frasco de un líquido turbio preocupante. Andrés Trasado ironiza en Bluesky con lo que estamos permitiendo mientras vemos reels.

¿Y por qué no expulsión del país?

Me ha hecho mucha gracia el editorial de Marca después de la final de Copa: “Expulsión de un año de la Copa al club cuya afición pite el himno”. ¿Por qué de la Copa? ¿Por qué solo durante un año? ¿No podrían expulsar al país que no quiere ser España y llamarlo, qué se yo, derecho de autodeterminación? En cualquier caso, no ha trascendido (no digo que no lo hayan escrito, pero no ha tenido tanto recorrido) ningún editorial del Marca en el que exija la expulsión de una competición de los clubes cuyas aficiones muestran símbolos fascistas. Sin ir más lejos, un aficionado del Atlético de Madrid asesinó a uno de la Real. ¿Pidieron su expulsión de la Liga?

¿Para qué quieres más de tres viviendas?

Soy vasco pero opino como “la mayoría de los españoles” que “cree que nadie debería tener más de tres viviendas y pide más impuestos a los multipropietarios” (Cadena SER). Vamos a ver: ¿para qué quieres más de tres viviendas? Evidentemente, para especular. Y me da lo mismo un Airbnb que un alquiler loco a largo plazo. Así que, sí, estoy totalmente de acuerdo con freír a impuestos a quienes se frotan las manos comprando viviendas en efectivo para sacarles un rendimiento, incluso se me queda corto: también freiría a impuestos a las y los usuarios de Airbnb para que sean conscientes de que son parte del problema.

¿Quién tendrá la culpa?

Yo lo tengo claro: el precio del alquiler y de la vivienda, en general, se ha disparado desde que Airbnb se ha generalizado. ¿O no? Puede que no tenga razón pero, por si acaso, me gustaría comprobarlo: ¿qué pasaría si eliminásemos Airbnb, pero no en Bilbao, ni en Euskadi, ni en el estado español, sino en el continente? Porque el problema se ha globalizados, oh, sorpresa: “El alquiler se dispara en Europa”. En Euronews destacan dos factores: “Una demanda que crece más deprisa que la oferta” y “la ausencia de vivienda pública”. Por cierto, la subida de los precios tanto en España como en Francia están por debajo de la media europea.

Todo lo malo

Donald Trump no tiene un pelo de tonto ni está senil: multiplica la fortuna de su familia y sus amigos y no tiene ningún tipo de empatía con las personas que sufren por culpa de sus guerras o las de sus aliados, de Putin a Netanyahu. Es el peor mandatario del mundo, si entendemos la política como el arte de hacer cosas posibles por medio del entendimiento, y no es capaz de ser útil ni esperando a que los profesionales hagan su trabajo en un momento delicado: “Altos mandos militares limitaron su acceso a la Sala de Crisis durante la operación en Irán por preocupación ante su posible interferencia en la toma de decisiones” (Demócrata).

Otro cuento del Calcio

En la final de la Champions League del año pasado, el PSG pasó por encima del Inter de Milán: 5-0. Fue la última vez que vimos a un equipo italiano llegar tan lejos, algo extraño para quienes crecimos con el mejor momento de la Juve, a la que precedió un Milan mítico, y con aquel Inter, precisamente, de Mourinho. También estaban la Fiore y el Parma… Equipos que se pasaron por Europa marcando goles y épocas. Hoy la serie A es una liga menor y del pasado solo quedan los escándalos que se repiten: “Red de lujo, sexo y fiestas clandestinas: así operaba la trama que captó a más de 50 futbolistas de Milán, Inter y Juventus” (Vozpópuli).

Me obligan a volver a X

Mi intención era no volver a X, una red social en la que los fascistas se ceban entre ellos, pero el tuit en el que Arnaldo Otegi homenajea a José Manuel Pagoaga, alias Peixoto, me obliga a regresar. El líder de EH Bildu le agradece sus enseñanzas, protección y amor. Las crónicas le atribuían ayer otra actitud: las torturas a los jóvenes gallegos que fueron a Iparralde a ver ‘El Último Tango en París’ y acabaron secuestrados y asesinados después de que les confundieran con policías. Según las crónicas, además, Peixoto fue el responsable en ETA del impuesto revolucionario. Puro amor, guía y protección. A Arnaldo, sí, por lo que sea.

Otro

Que X es el sitio en el que los fascistas se alimentan está hoy fuera de toda duda, por eso quiero huir de él. Otro ejemplo: “Enhorabuena por la abrumadora victoria de José Antonio Kast. Los chilenos han elegido libertad”, tuitea Alberto Núñez Feijóo. Como si Kast no fuera un pinochetista declarado, como si no fuera el equivalente de Trump o Milei en Chile, y como si su gesto de pedir respeto a sus rivales fuese suficiente para sacudirse lo anterior. Pero ahí está Feijóo, dispuesto a atribuirse cualquier victoria de la derecha en el mundo, pero la extrema le está comiendo la tostada. “Libertad”, dice el que va a ser el esclavo de Vox…

Solo queda Bildu

El PNV ha dejado claro a Pedro Sánchez que no puede seguir como si nada de lo que está pasando no estuviese sucediendo, Podemos hace tiempo que le boicotea, BNG ya en noviembre le avisó de que no iba a darle un cheque blanco y ayer, por fin, Gabriel Rufián le ha exigido “una reunión” “para saber qué hará para ‘regenerar’ el PSOE y el Gobierno” (El Nacional). Solo queda Bildu, su socio más dócil, el que más fácil se lo ha puesto a cambio de que cumpla con los presos de ETA y, sobre todo, con el blanqueamiento exprés del que se benefició directamente Joseba Asiron, el que solo es taurino del 7 al 14 de julio.

“Vox conocía las irregularidades de Revuelta”

Según El Plural, que fue el que destapó que Revuelta hacía “uso de fondos recaudados para causas solidarias como la dana”, Vox “conocía las irregularidades” y “trató de frenar el escándalo antes de que estallara”. Según publica ahora El Mundo: “La secretaria general adjunta de Vox, Montserrat Lluis, admite ante el secretario general de Revuelta, Pablo González Gasca, que Santiago Abascal estaba al tanto de los ‘pormenores del caso’ y que había dado instrucciones para solucionarlo”. Por cierto, “los audios también confirman la estrecha relación política y operativa entre Vox y Revuelta”.

Prohibirlo debe ser una opción

 “Consumo multa a Airbnb con 64 millones de euros por anunciar viviendas turísticas sin licencia” (El Diario). Lo celebro pero iría más allá: prohibir Airbnb debe ser una opción real. “Un total de 65.122 anuncios en Airbnb” contravenían “las obligaciones impuestas en la mayoría de las normativas autonómicas”, como la vasca. “La compañía se negó durante meses a eliminar” esos anuncios, y no lo hizo hasta el pasado verano, cuando las reservas ya estaban realizadas, obviamente. El comportamiento de la plataforma sigue siendo infinitamente menor que el daño que hace su actividad en la sociedad, así que, es indiscutible que hay motivos.