Es violencia, no es diversión

Las agresiones a la Ertzaintza con la excusa de la Aste Nagusia no tienen nada que ver con las fiestas, sino con la violencia y con la deshumanización de las y los trabajadores, de las personas a las que llamamos cuando nos roban, cuando nos amenazan o cuando nos agreden. Lo siento pero no entiendo ni he entendido jamás eso del “pim, pam, pum” a la Ertzainza, ni las amenazas gratuitas, ni el ACAB (“all cops are bastards”). Creo que lo único que puede impulsar a una chavala o a un chaval a lanzar sin motivo un vaso a un ertzaina es un trabajo eficaz para vaciarle de valores, y quien hace esa labor es quien debería ocuparnos.

Sánchez no tiene la culpa

Cuando Pedro Sánchez “exonera a Marruecos de la crisis de Ceuta y apunta a ‘Rusia, Israel y una internacional ultraderechista’” (Vozpópuli), no solo libra a Marruecos de la culpa: también se libra a sí mismo. Que el reino de Mohamed VI lance personas a España como bombas de racimo y que plantee una batalla ideológica sobre la españolización de las ciudades, pone en el disparadero al presidente español. Por eso Pedro Sánchez ha preferido ser el objetivo de Rusia, Israel y la ultraderecha mundial. La pena es que no ha podido meter a EE.UU. en la coctelera porque, claro, eso implicaría meter a Marruecos… y volver a empezar.

No importemos los problemas

Me ha gustado el hilo en X de Denis Itxaso en el que muestra que los alquileres “de temporada” suponen solo el 3,5% del total de los alquileres en la CAV (91.440). También explica que si vemos muchos de ese tipo de alquileres es porque “un contrato residencial dura años y desaparece del mercado visible” y “uno de temporada vuelve al escaparate”. En resumen: “Contar anuncios no es contar viviendas”. “El problema de fondo es que faltan viviendas y que las rentas de entrada están por encima de lo que muchas familias pueden pagar”. Con todo, yo probaría a prohibir los contratos de temporada y Airbnb, en general.

Nos metieron otro gol

El Athletic perdió una vez más en el Cam Nou, y si no acabó goleado es porque tenemos al mejor portero del mundo. Pero antes incluso de empezar, el FC Barcelona ya nos había marcado un gol: en vez de homenajear a esa selección española que basa su éxito en negar el derecho de naciones como Euskadi y Catalunya a competir, optaron por poner en el centro y en el foco a la estelada catalana. Así, nadie tuvo que desentenderse, ni pitar, ni soportar aplausos al caballo ganador en su propia casa, ni abandonar el campo, como pasó en Anoeta cuando Oyarzabal sacó esa copa del mundo lograda gracias a la negación.

“La majestuosidad del toro”

Vaya por delante que mi posición ante las corridas de toros no es de negación ni de repulsa. Simplemente, no entiendo que alguien que habla de “la majestuosidad del toro”, como hizo Eneko Andueza (en un vídeo-homenaje que ha corrido por X), disfrute después con torturar a seis animales hasta la muerte, y con que tres personas, más los banderilleros y los picadores, se jueguen la vida. Yo soy más de fútbol, lo reconozco. ¿Más prosaico? Puede. Pero que no me encontrarán buscando sangre y hablando de nobleza, al mismo tiempo. Y menos en este momento en el que “los toros” son la bandera de ese españolismo ranciosísimo.

Estamos todos de acuerdo

Pienso más en la jubilación que en el plan del próximo sábado por la noche, así que, por supuesto, me parece bien la equiparación de las pensiones mínimas al SMI, como reivindica el Movimiento de Pensionistas de Euskal Herria. Me parece tan bien que desearía que sus peticiones, sus esfuerzos, sus manifestaciones y sus declaraciones fueran en el sentido correcto y se dirigiesen al gobierno español, que es el que fija el SMI y los umbrales de las pensiones, y que las abona. Las reivindicaciones dirigidas a instituciones vascas tienen más de objetivo político que de social, digámoslo claro. Y repitámoslo cuando haga falta.

El futuro del trumpismo

La puesta en escena del “homenaje fúnebre” a Charlie Kirk ha dibujado, según la CNN, “el camino hacia el futuro de MAGA”. Es decir, del movimiento “Make America Great Again” que ha ideado Donald Trump. Según el análisis de Stephen Collinson, las alocuciones de Vance y Rubio formaron parte de una puesta en escena, la de la evolución del “conservadurismo populista tras la salida del presidente de la escena política” hacia una “intensificación de la religiosidad”, dirigida especialmente a hombres jóvenes, y hacia unas formas que permitían un “debate político respetuoso”, alejado del de Trump. No me creo nada.

Teatro para dummies

En otras crónicas (el show funerario de Kirk ha logrado lo que buscaba: un gran eco), han destacado la efusividad, cuando no teatralidad, del encuentro entre Donald Trum y Elon Musk, el primero con cámaras delante desde que el de Tesla abandonó la Casa Blanca enfrentado al gran jefe. Con curiosidad, me he ido a la fuente más trumpista que conozco: Voz.us, para ver cómo lo relataban: “Liman asperezas” y “buena sintonía”. Nada muy arriesgado. Pero vi algo muy interesante: tanto Musk como la Casa Blanca tuitearon las mismas palabras. “For Charlie”. Demasiada casualidad, tanta como en el hecho de que sus sillas estuviesen juntas.

Aislamiento internacional

Una de las cosas más razonables que he escuchado o leído a Gabriel Rufián últimamente (y hablo de meses) es su afirmación de que los estados tienen que convertir a Israel en un paria internacional. No puedo estar más de acuerdo. Es lo que debemos exigir a los países que participan en la cumbre de la ONU que ha caído en la agenda de Pedro Sánchez como un regalo de los reyes magos de Oriente. También lo pide Amnistía Internacional: “No hacerlo es una cobardía de los gobiernos” (La Sexta). Y lo reclama una ciudadanía que no se explica ya la inacción ante un genocidio televisado, y los que pueden hacer algo deben tenerlo en cuenta.

Si lo dice el PP vasco…

Dice el PP vasco que el edificio del número 11 de la Avenida Marceau de París, “no fue nunca del PNV” (The Objective). Por puro interés he leído casi todo lo que he podido sobre lo que han dicen unos y otros sobre el edificio, incluso la novela de Juan Manuel de Prada de 800 páginas. Y si de alguien me fío poco es de este PP vasco, el mismo que lidera un Javier de Andrés que los más viejos del lugar no reconocemos, y el mismo PP vasco, insisto, tan torpe que llamó a Tellado para poner orden en un desaguisado interno del que nadie se habría enterado sin la presencia del elefante en la cacharrería de Vox. De su irrelevancia gastan.

Tenemos un problema

Ya lo dijo Indiana Jones: “Demasiados nazis”. Estamos rodeados de ellos y, por desgracia, no todas las personas lo tienen tan claro como el aventurero de las películas: los malos, el enemigo, a los que no podemos dejar que se hagan poderosos, son los fascistas (los de allí y los de aquí, como solía apuntar Andoni Ortuzar en sus mítines). Y tenemos que ocuparnos en que la siguiente generación lo tenga igual de claro porque, aunque nos sorprenda, hay “ultras en las aulas” que “se ponen a grito pelado a cantar el ‘Cara al sol’ y a hacer saludos fascistas” (La Sexta), en España, pero también en Euskadi. ¿O nos creemos inmunes?

¿Qué interesa (sexualmente) a los ultras?

Un post en el blog de Lawsuit, una asesoría estadounidense, ha saltado hasta este lado del océano: los datos demuestran que los republicanos están obsesionados con las búsquedas de porno protagonizado por personas transgénero. Simplemente, superponen mapas de votantes con los de búsquedas intensivas de ese tipo de pornografía, que puede estar muy bien para quien le guste, pero llama la atención la contradicción. Además, los estados en los que más búsquedas de este tipo hay son Texas, Georgia, Kentucky, Missouri, Kansas, Virginia, Carolina del Norte, Illinois, Mississippi y Tennessee. “Cuando más las odias, más las amas”, concluyen.

El colapso de las redes

Creo que vuelve a haber una oportunidad de negocio en las redes: quien ponga en marcha un Facebook como lo conocimos los viejos puede llevarse el gato al agua. Hoy ninguna red te permite estar conectado a los amigos que hiciste en la universidad, a la familia que vive lejos o a las exparejas. Instagram se ha llenado de reels para grandes públicos y expulsa poco a poco a quienes lo usábamos como “red social”. Por eso hemos pasado “de publicar hasta el desayuno a las cero fotos” (El Diario). “Estamos dejando de compartir nuestros pensamientos y experiencias en redes sociales, ahora las usamos en mayor medida como espectadores”.

Sí, Europa sigue en guerra

Europa sigue en guerra: la arancelaria con Trump, la moral contra Netanyahu y la real, en su flanco Este, con Rusia. Esto no ha dejado de ir en serio (todo ello), por eso “las startups europeas de tecnología militar despuntan gracias a la guerra de Ucrania y a los desplantes de EEUU. Solo en 2025 han recaudado 1.400 millones de euros” (El Blog Salmón). En Galaxia Militar encontramos un ejemplo más concreto: “Dinamarca elige el sistema de misiles de defensa aérea franco-italiano SAMP-T en lugar del Patriot PAC-3”. Una industria militar fuerte es, precisamente, lo que diferencia a EE.UU., Rusia, Israel o China con Europa.

Primer objetivo: los ultrarricos

La guerra de clases, además, nunca ha sido tan importante. No me refiero a la que libran los partidos y líderes autodenominados “de izquierdas”, que solo buscan ubicarse mejor en algunos temas mientras en la esfera privada son más conservadores que sus supuestos rivales. Me refiero a la que debemos mantener la mayoría de la sociedad contra los ultrarricos, responsables de guerras, calentamiento global y este sistema ultracapitalista que nos asfixia. Por suerte para nosotros, se agrupan: “El 43% de los ultrarricos de España ya residen en la capital” (EPE). Madrid acoge esas grandes fortunas que no debemos permitir.

Iruñea

Bildu colocó a Joseba Asiron como alcalde de Iruñea con una moción de censura que apoyó el PSOE después de que Bildu votara a favor de Pedro Sánchez en su investidura sin pedir nada a cambio (ejem, ejem, guiño, guiño, codazo, codazo). Año y medio después, Karla Pisano se queja amargamente en el Diario Socialista de “la defensa sectaria, no de un proyecto político, sino de un partido” que hacen Bildu y su entorno. Ella misma reconoce que “cuando del PNV se trata, hasta el acto más marginal del último ertzaina de la fila tiene responsabilidades políticas. Todas ellas, sin embargo, desaparecen cuando de EH Bildu se trata”.

No, no valen

También Bildu junto al PSOE, ERC (que luego se desdijo), Sumar y Podemos, aprobaron una ley española de vivienda para una campaña electoral y sabiendo que su reglamento podía contraer la oferta. Pero, ¿qué más da si a la izquierda le vale con mencionar “la vivienda” para que parezca que hacen algo por ella? Sin hacer una defensa sectaria, como ha escrito Karla Pisano, me ha resultado muy interesante esto en El Blog Salmón: “El problema de la vivienda en España es el mismo que en Alemania o en toda Europa del Este”, y es, oh, sorpresa, “una oferta insuficiente”. Por lo tanto, “es un error pensar solo en soluciones locales”.

Debería de ser ilegal

La ley española de vivienda que aprobaron Bildu y el PSOE, entre otros, además de cometer el error básico de contraer la oferta, es insuficiente. Se queda corta. No interviene contra plataformas como Airbnb (en el centro del problema) ni contra los grandes tenedores, como Rubén Zaballos que en la web de La Sexta se presenta como “un propietario con más de 200 pisos” que asegura, sin sonrojarse, que “la gente me dice que mejor los destine a alquiler turístico’”. Me deja pasmado que simplemente sea legal que una sola persona (o sociedad) pueda acumular 200 viviendas sin que los impuestos, por ejemplo, le resulten asfixiantes.

Correcto

Enrique Dans ha escrito en su blog un post muy interesante sobre cómo “Trump lleva años presumiendo de que ‘América necesita un CEO’”, lo que considera “una pésima idea”. Y se explica: “Gobernar no es gestionar una cuenta de pérdidas y ganancias” “porque su misión no es maximizar beneficios ni elegir clientes, sino servir a todos, incluidos los que no te votan. Los incentivos en democracia son deliberadamente más lentos y complejos, por eso existen contrapesos que un CEO jamás aceptaría”. Pero hay otra circunstancia añadida muy interesante: el “historial” de Trump como empresario “es calamitoso”.

Sí a la regulación en Internet

Soy un firme defensor, desde el principio, cuando era una idea impopular, de que Internet sea regulado. Y hoy, más: esta semana un streamer ha muerto en directo después de completar “un desafío llamado ‘10 Días y Noches de Tortura’, basado en pruebas de resistencia física, privación del sueño y consumo de sustancias supuestamente tóxicas” (El Confidencial). Raphaël Graven retransmitía esas barbaridades en la plataforma Kick, en la que también ha acabado Simón Pérez, el economista y streamer que ha caído en una espiral salvaje. Kick tiene público y da dinero a cambio de sufrimiento. ¿De verdad que nadie puede pararlo?

Débil con los fuertes

Vladímir Putin va a pintar la cara a Donald Trump. De naranja Risketo pasará a rojo vergüencita. Por supuesto, el presidente estadounidense lo negará y dirá algo grandilocuente, pero lo estamos viendo: el sátrapa ruso muestra al mundo que el trumpismo (también el elonismo ya) consiste en ser fuerte con los débiles y débil con los fuertes. José Manuel Calvo ironiza con ello en The Objective: “Lo que tú digas, Vladímir. Gracias, Donald”. Pero esto y lo que el propio Musk lo tuiteó hace solo unos días (cuando uno evita la violencia porque no puede ejercerla no es pacífico, es inofensivo) obliga a Europa a subir el nivel de autoexigencia.

“Un saqueador geopolítico”

Thomas L. Friedman ha escrito una extensa columna de opinión en The New York Times bastante esperanzadora: “Cuatro años así no funcionarán, amigos”. Él está convencido. Acusa a Trump de populista y de mentiroso: “Afirma que heredó una economía en ruinas y que por eso ha tenido que hacer todas estas cosas. Tonterías”. “La economía de Biden en realidad estaba en bastante buena forma y tendía hacia la dirección correcta”. También cree que los aranceles y su agresividad solo generarán una “profunda incertidumbre”. EE.UU., concluye, ha pasado de ser el elemento central a ser, con Trump, el “depredador de este sistema”.

Contienen una gran cortina de humo

No podemos comprar la mercancía que nos ofrece Donald Trump: ni su chulería, ni sus amenazas, ni sus relatos fácilmente desmontables, como el de los astronautas que nunca estuvieron “varados” en la Estación Espacial Internacional, ni mucho menos la cortina de humo que ha lanzado a su país y al mundo con la desclasificación de los documentos sobre el asesinato de Kennedy. Mira: no me importa nada, absolutamente nada, quién lo mató ni quién lo mando matar. Me preocupa quién da cobertura a Netanyahu, quién empodera a Putin, quién ceba a Mohamed VI y quién regala fotos a Abascal que ni soñaba.

Nos va a costar

Las buenas personas somos más y tenemos mejores intenciones, pero nos va a costar ganar esta batalla: “La popularidad del Partido Demócrata cae a un mínimo histórico”, veo en la web en castellano de la CNN y me desanimo, claro. ¡Cómo puede ser posible si leo cada mañana a Bernie Sanders en Bluesky y me parece indiscutiblemente sensato! Pero hay esperanza y, como escribió Gari, estoy condenado a ella: los votantes demócratas exigen a su partido más contundencia contra Trump en vez de apoyar algunas propuestas republicanas, como ha sucedido, por ejemplo, con la siempre delicada tesorería.

Populista

No me gustan los escraches, creo que no hay mejor boicot a personajes como Macarena Olona que ver una sala vacía o a gente mirando su móvil con desidia mientras habla. Si ve que le esperan, se envalentona y pasan estas cosas vergonzosas: “Macarena Olona salta sobre una multitud que protestaba contra ella: tirones de pelo y dos detenidos en Granada” (La Sexta). A eso hay que sumar que la abogada del Estado y exdiputada de Vox ha denunciado “tocamientos”. Pero es que el vídeo es para verlo con detenimiento: Olona intenta pasar literalmente sobre las cabezas de quienes se oponen a su visita en la universidad. La atención es su gasolina.