No, no «estamos abocados»

Es evidente que Pedro Sánchez nos está intentando vender una moto. Está en su derecho, es más: está en su obligación si, como parece, su estrategia pasa por volver a convocar elecciones para negociar con Podemos y el resto de partidos con más fuerza. Pero no es cierto que estemos abocados a unas nuevas elecciones, como ya ha empezado a difundir el presidente en funciones: hay tiempo, partidos y voluntad de sobra para que, más o menos, quienes le hicieron presidente con una moción de censura lo hagan también en una rutina política mucho más sencilla, como es una investidura.

La culpa no es solo suya

Pese a lo complicada que parece la situación, Pedro Sánchez tiene la sartén por el mango: o le permiten gobernar o todos los partidos vuelven a una campaña electoral con peores previsiones que el PSOE. No es menos cierto que también hay que tener en cuenta, en esta época de muchos tuits y poca memoria, lo que apunta Jordi Sevilla: “O sea, que en 2016 toda la responsabilidad de la investidura de Rajoy estaba en la oposición socialista a la que se presionó hasta la ruptura. Pero hoy toda la responsabilidad es del candidato socialista sin que nadie más parezca tener responsabilidad alguna”.

¡Qué vergüenza!

Como ven,en Twitter también podemos encontrar buenas reflexiones, no todo es mensaje redondo para que siga rodando el balón. Jesús Cintora va al grano sobre la polémica decisión del Ayuntamiento de Madrid de archivar el caso del grupo de WhatsApp de agentes municipales con estos mensajes: “‘Hitler es Dios’, ‘los comunistas tenéis los días contados’, ‘hay que comenzar cacerías de guarros’, ‘Carmena merece muerte agónica’… Esta conducta de policías en un chat ‘no resulta reprochable’ y el nuevo Ayuntamiento de Madrid archiva el expediente”. Esto es lo que hay. Y no es una frase hecha.

“Indignante” se queda corto

Ane Irazabal también tuiteaba con acierto sobre un tema de actualidad y que a algunos nos genera máxima indignación: “121 personas llevan una semana a bordo de la embarcación Open Arms sin un puerto seguro donde desembarcar. Estamos empezando a normalizar que un país cierre sus puertos y los demás no reaccionen. ¿Estamos locos?”. Como buena periodista que es empezaba por lo importante: se trata de 121 personas. Ni “migrantes”, ni “refugiados”, ni “sin papeles”. Son como usted o como yo, pero con mucha peor suerte y un sufrimiento a sus espaldas que no podemos ni imaginar.

¿Qué hace Trump? Detener a más inmigrantes

Llevo mucho tiempo recomendándoles que si van a leer un digital elijan República.com. Mientras el resto (junto a las ediciones on-line de los periódicos de toda la vida) se quedaban con las protestas contra Trump, en este medio nos informaban de la redada contra los inmigrantes que había iniciado ayer mismo: 680 personas han sido detenidas en sus puestos de trabajo (grandes procesadoras de alimentos, porque esas casi 700 personas fueron apresadas en solo siete plantas), personas con hijos a su cargo y que ya habían iniciado una vida en EE.UU., ahora serán deportadas.

La tradición política española tiene que cambiar

Pueden ponerse tan estupendos como quieran, pero los políticos españoles de PSOE y PP saben que sin PNV y CiU o ERC su país hubiera sido ingobernable. Así era el juego: dos bloques y sus argumentarios cainitas, y las bisagras. La ciudadanía pensaba que los de la nueva política iban a sustituir a las bisagras, pero ellos quieren reemplazar a los bloques, y España ahora sí que es ingobernable. Por eso Ciudadanos y Podemos generan insatisfacción y pierden apoyos, porque van a lo suyo, no a lo que la ciudadanía reclama. Y por eso las tradicionales bisagras se mantienen o suben. La política española tiene que cambiar pero no quiere.

Quien firma con Vox…

Pablo Casado se movió rápido para asegurarse un pacto con Vox y Ciudadanos que le garantizara obtener cambiando cromos autonómicos lo que a ciudadanía había decidido otorgar a otros. Casado ganaba un poco de tiempo para sí mismo y de aire para su partido, en descomposición desde las Generales. Todo iba mejor que lo que las proyecciones apuntaban… Hasta que han descubierto lo que es pactar con quien no respeta a nada ni a nadie: la Comunidad de Madrid está en manos de la extrema derecha que en Murcia ya ha dejado en el aire el nombramiento del presidente. Casado y Rivera se lo han buscado.

Ha llegado el momento del realismo

Escribo mucho menos sobre Puigdemont de lo que se me ocurre. Me autocensuro, es cierto, porque no quiero debilitar las reclamaciones nacionalistas en su conjunto, absolutamente legítimas, criticando el desacierto del catalán. Pero hay veces que no puedo negar lo que tengo delante ni mirar para otro lado. Miquel Roig lo escribe en Twitter mucho mejor que yo: “Es alucinante las ganas de creer que tienen algunos. Les tumban un recurso en el TJUE, pero lo siguen viendo como una señal de que la cosa pinta bien para ellos. Yo no sé cómo acabará el caso. Sí sé que, que te desestimen unas cautelares, no es una buena señal”.

La altura política se tiene o no se tiene

Las circunstancias no te dan altura política: te dan la oportunidad de demostrar que ya la tenías. Lo normal es que, ante esa oportunidad, la mayoría se desmorone o, simplemente, se muestre como alguien sin ideas, recursos ni el mínimo básico para estar entre los grandes de la política mundial (un papel muy difícil y no suficientemente valorado). El último ejemplo que hemos visto, hasta con cierta lástima, lo ha protagonizado Ivanka Trump, incapaz de colarse en una conversación con políticas de verdad en el encuentro del G-20. Los Trump no llegan al cinco. Pero ojo con hacer chistes: no son los únicos.

Sí, pagamos más. Lo dice Bruselas

Es una constante en España: tradicionalmente hemos pagado (sí, para lo de pagar somos iguales… O peores) más por la electricidad que países de nuestro entorno, y ahora lo hacemos también con las telecomunicaciones. Hasta el punto de que por encima de las tarifas de Movistar, Vodafone y Orange solo se sitúan las de seis países de los 28 de la Unión. Pagamos como los que más para tener lo que todos. Lo interesante tiene que venir a continuación: que la constatación que ha llegado de Bruselas sirva para que los grandes operadores intenten situarse más cerca de la media que de nuestro bolsillo.

Rivera está muy nervioso

Creo que Albert Rivera está muy nervioso, a punto de tomar una decisión imprevisible, como suelen ser las suyas. Solo así se explica su patinazo, el de las “400 capitales” españolas que ya gobierna Ciudadanos. No sé qué quiso decir pero sí puedo adivinar que su necesidad de marcar perfil responde a las presiones que está recibiendo de quien le puso allí para que siga siendo útil. Rivera sabe perfectamente que España no tiene 400 capitales y que su partido ha quedado en ridículo después de la negociación con PP y Vox, pero no sabe cómo mantenerse firme. Lo está demostrando y todos lo estamos viendo.

Los filtros son cosa de varios

Puedo estar de acuerdo con el presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, en que las redes sociales digitales son las responsables de que se publiquen mentiras, pero en que se viralicen todos tenemos algo que ver, empezando por los usuarios, claro, que prefieren mover lo que les conviene aunque sospechen de que se trate de una mentira. Pero los proveedores de las telecomunicaciones, por supuesto, también son responsables de la viralización de las fake news porque pueden poner filtros si abandonan lo de las puertas al campo y la precaución impostada de que no pueden observar los contenidos.

Trump descubre la globalización

Es un fracaso de Trump, de las bases de su política y de sus objetivos, que Apple haya decidido llevar a China la producción de su último superordenador. El presidente de EE.UU. apostaba por plantas de fabricación en su territorio también de productos innovadores, y apostaba por una guerra abierta contra China (en la que podemos enmarcar su tira y afloja con Huawei), y Apple en un solo movimiento le ha llevado el fracaso en un dron. La globalización de la que las superpotencias tanto de benefician no es ya una oportunidad o algo imparable, se ha convertido en inevitable hasta para la derecha más proteccionista.

¿Qué puede salir mal? ¡Todo!

Seré un cándido, incluso un pánfilo, pero no puedo dejar de sorprenderme ante los medios que aplauden las bondades de la innovación tecnológica como el 5G de un modo tan acrítico. Es cierto que una velocidad de conexión mayor permitirá operar a distancia (el ejemplo típico) pero también lanzar un misil con más precisión. Del mismo modo, es cierto que nos permitirá recurrir más a “la nube” y liberar espacio en móviles y ordenadores pero, ¿dónde está esa nube? ¿A quién pertenece? ¿Quién puede ver nuestras carpetas y archivos? ¿Por qué Trump y China, precisamente, pugnan por su desarrollo? Tenemos que contarlo todo.

El ejemplo islandés

El texto en Magnet sobre la incidencia del turismo en Islandia me ha parecido muy interesante porque huye de los tópicos sobre el país: parte de la realidad de que la isla helada ha sufrido la crisis y de que el turismo se convirtió en una fuente de ingresos muy importante… Que tuvo su impacto, claro: escalada de precios y sobreexplotación de la naturaleza. Ahora el turismo ha caído y se ha llevado puestos de trabajo y la reflotación del país. Eso es a lo que se enfrentan y nos enfrentamos: a dos modelos con un precio cada uno. Quien diga que el turismo o su restricción solo traen beneficios miente.

Sí, se trata de Igualdad

Me gusta el fútbol entre otros motivos porque sirve para explicarnos como sociedad. No estoy siendo banal: la situación de algunos estadios o la formación de algunos clubes son muy ilustrativas. Hoy el fútbol, y en especial el Mundial Femenino, también nos pone delante de lo que somos con noticias como la que Dori Toribio enlaza en Twitter desde el Washington Post: “La selección femenina de EEUU demandó a la federación de fútbol por discriminación. ‘Pese a tener un éxito mucho mayor que la selección masculina, las mujeres han tenido que ir a juicio para intentar conseguir igualdad salarial’”.

También ante la Ley

No creo que en Vox haya grandes estrategas: la conexión que logran con una parte importante de la sociedad española es porque existe esa tipología de votante. Es decir, su éxito se basa en hacer lo que les sale porque hay muchos, demasiados (tratándose de lo que se trata), que estaban esperando que alguien hiciera eso mismo. Por ejemplo, cambiar un cuadro en el que se puede leer que “todos somos iguales ante la ley” por uno con el retrato de Felipe VI, que puede representar todo lo contrario. Es lo que ha hecho José Ignacio Arias, de Vox y vicepresidente tercero de la Asamblea de Madrid gracias al PP y Ciudadanos.

Albert Rivera enseña el Hola como respuesta a todo

No me lo creo: no puede ser una casualidad que la semana que Ciudadanos empieza a reunirse y pactar con Vox, justo sean portada del Hola las fotos de Albert Rivera y Malú, y que además estas hayan sido casi regaladas para que no haya lucro por parte de nadie. Igual soy muy mal pensado, pero me parece que el de Ciudadanos quiere dárnosla con queso y que hablemos de su relación de pareja y no de sus relaciones con la derecha más a la derecha en España. Una pena que a periodistas tan experimentadas como Ana Rosa Quintana se la hayan colado, si las cosas son como creo. Porque, se la han colado, ¿no?

“Un error que les acompañará”

Estoy seguro de que uno vive más tranquilo cuando puede echar la culpa de todo lo malo siempre a los demás. Estoy seguro, también, de que en la izquierda de Madrid, pese al desastre electoral, están todos muy tranquilos precisamente porque echan la culpa de todo lo malo a los demás para vivir mejor. Solo hay que leer las declaraciones de Carmena o los tuits de Pablo Iglesias e Iñigo Errejón: “Han cometido un error que les acompañará” decía el ex de Podemos, ¿sobre la izquierda de Madrid? No, sobre la derecha y la extrema derecha, que se han unido. Recuerden: la culpa siempre es de otros.

No es una broma aunque lo parezca

César Calderón se hace eco en Twitter, no con poca retranca, de la última de Donald Trump que, aunque lo parezca, no es ninguna broma o una parodia: el presidente de EE.UU. mantuvo entre sus manos durante 40 minutos de intervención un documento que se supone que contenía un acuerdo secreto entre su país y México. Un documento que iba girando y que iba siendo fotografiado y filmado por los periodistas para intentar captar algo en los contraluces. Así, a la ligera, se toma Trump la vida y la presidencia y, pese a ello, ha llegado a tener una torre con su nombre y vivir en la Casa Blanca.

¿Y esa “Ikurriña”?

Entiendo que New Balance estire la idea de las franjas rojiblancas dejándolas en tres o cubriendo la espalda de rojo. Entiendo que esto va de vender camisetas todos los años y que eso es bueno para el Club. Entiendo que el merchandising ha evolucionado y ya no solo se venden camisetas, medias, chándales, bufandas o gorras. Entiendo las referencias en el spot a los iconos de lo que es propio de Euskadi y Bizkaia. Y precisamente por eso no entiendo que nadie se invente una Ikurriña. Lo que no pudieron hacer los que ondeaban el Arrano Beltza y su historia inventada, ¿ahora lo intentan New Balance y el Athletic? No lo entendería.

Ahora, lo importante

En el PNV saben que estar en todas las instituciones supone también estar en todas las dianas. Es la penitencia de quien obra no un pecado, sino un milagro: concentrar todo el poder y mantener el apoyo de la ciudadanía (lo del Senado ha sido, simplemente, un baño al resto de partidos). Son muchos los que celebran los resultados cada domingo electoral, pero todos se cambiarían por el PNV. Lo que no tiene justificación ni defensa alguna son los ataques personales como la agresión en Ordizia, los carteles arrancados o, como denuncia Josu Bergara en Sestao, pintados con la palabra “maricón” escrita en la frente.

Una autocaricatura

En la época de los selfies Borja Sémper ha decidido hacerse una autocaricatura. El vídeo en el que ha grabado charcos en un día lluvioso (les juro que es verdad) es el icono perfecto de lo absurda que puede llegar a ser una campaña. En él, Sémper, que sigue escondiendo el logo del PP, habla incluso de “los partidos políticos” como si él no se presentara por el de Pablo Casado. Solo le ha faltado decir “la casta” y “la gente”. Sémper confía en la desmemoria de las y los donostiarras, en que no se acuerden de que compartió partido con Santiago Abascal, María San Gil, Antonio Basagoiti y que sigue haciéndolo con Alfonso Alonso.

Los dueños de los derechos

Pero si hay un partido del que no nos fiamos los vascos es de Ciudadanos. No se trata solo de lo que dicen de nuestro Autogobierno o las herramientas que lo articulan, no se trata solo de cómo desprecian que paguemos más impuestos y reducen nuestro mayor gasto a que nos llevamos del Estado más de lo que nos corresponde (cuando es justo al revés). Se trata de que no nos engañan, de que sus formas y sus fondos nos resultan conocidos y, por tal, rechazables, como el modo agresivo en el que Jordi Cañas habla del “gobierno okupa” de Manuela Carmena, dando por sentado que ellos sentencian. No a nosotros.

Trump contra todos

El lío no es pequeño: Huawei es la segunda empresa que más móviles vende en el mundo detrás de Samsung y por delante de Apple. En teoría, no por eso, sino por posible espionaje y por el modo en el que lideran el desarrollo de la red 5G, Trump ha decidido ahogar a la marca: varios proveedores estadounidenses no podrán venderles tecnología como procesadores (Intel) o el propio sistema operativo (Android/Google). Al final, el país más neoliberal (al menos, cuando se trata de que el resto del mundo consuma) se vuelve intervencionista gracias al populismo, el cortoplacismo y la querencia por la supremacía.