¡Claro que importan las formas!

La moción de censura instrumental que plantea Alberto Núñez Feijóo es una castaña y, lo que es peor, parece que el del PP no se entera de nada: que el PNV, Junts o Podemos pidan a Pedro Sánchez que se haga cargo de la situación y convoque elecciones cuanto antes no significa que ninguno de esos partidos esté dispuesto a sumar sus votos a los de PP y Vox (que es la única manera de que prospere esa moción de censura), ni significa que esos partidos quieran que la extrema derecha gobierne en España. Y las formas también importan: importa que el del PP lanzase la idea en Telecinco en vez de una reunión seria o en el Congreso.

Qué se juega Pedro Sánchez

Las encuestas y la lógica nos dicen que el PP y Vox van a ganar las elecciones cuando Pedro Sánchez las convoque, pero no es menos cierto que el único que puede lograr una aritmética favorable para el PSOE es el propio Pedro Sánchez. El presidente español tiene que encontrar una fecha que no desguace el PSOE (y un superdomingo lo desguazaría) y, por si acaso, tiene que preparar a su partido para resistir en la oposición: porque no va a ser lo mismo una legislatura negra con España gobernada por Núñez Feijóo con Abascal sobre la chepa, que doce años de extrema derecha. Eso es lo que está en juego, no solo las ojeras de Sánchez.

La paz mundial, en manos de Trump y Netanyahu

¿Qué podía salir mal en un plan de paz que depende de Donald Trump y Benjamín Netanyahu? Pues lo evidente: “Trump increpa a Netanyahu por negarse a frenar los ataques en el Líbano, una condición clave de Irán para desescalar la región. Washington teme que el rechazo de Netanyahu haga descarrilar las negociaciones en Oriente Próximo”, según Euronews. Lo que no dejo de preguntarme es cómo hemos llegado hasta aquí, cómo hemos dado tanto poder a personas tan siniestras y egoístas, por qué no hemos neutralizado a todos los tontos en los que se apoyan personajes como los mencionados, Putin, Xi Jinping o Kim Jong-un.

Esto también tenemos que pararlo

Hemos sufrido la semana pasada unas temperaturas absolutamente extraordinarias para el mes de mayo. Temperaturas relacionadas directamente con el calentamiento global agravado por las guerras, por el uso de la inteligencia artificial para chorradas y por una carrera espacial entre empresas que no conlleva ningún beneficio tecnológico para la sociedad. Sobre la explosión del último cohete de Jeff Bezos, el usuario Pedro avisa en Bluesky: “Y otro porrón de toneladas de gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera y un montón de materiales raros perdidos porque un milmillonario tiene problemas para que se le ponga el pito tieso”.

Así, sí

Todas y todos hemos visto el empujón que un policía nacional propinó a una manifestante en Valencia que no estaba haciendo nada, ni entorpeciendo su paso, y que estaba de espaldas, sin posibilidad de prever la agresión. Y también podemos ver el tuit del Sindicato Reformista de Policías: “¡Así, no! No está justificada esta acción desproporcionada: la víctima no provoca, no muestra violencia, es agredida por la espalda, no hay aviso previo. Flaco favor a la policía. Recíclate, por favor”. Eso es proteger al cuerpo y a sus agentes. Una defensa acrítica solo favorece al agresor, a quien tiene que reciclarse, como dicen los reformistas.

Es más tonto de lo que creía

No tenía a Pablo Iglesias por tonto, pero si de verdad cree que el “engaño” del que habla fue la palanca clave para que el PNV votase a favor de la moción de censura a Mariano Rajoy (como si los hechos no fuesen graves por sí mismos), muy listo no parece. De Ciudadanos, no hablo, porque ya las y los de ese partido ya mostraron su nivel, pero del de Podemos claro que lo hago por su adanismo, por su egocentrismo, por sus maniobras y por su distancia de la realidad (en el medio on-line que dirige hoy hay un artículo en el que aseguran que en China hay una democracia popular que sube de las bases al plenario anual del Partido Comunista).

No es Zapatero, es Trump

Tengo 45 años y cuando intentan tomarme por tonto, como ha hecho Pablo Iglesias, me revuelvo. Algo parecido me ha pasado cuando he visto esta noticia en Diario Sabemos: “Los dosieres de Trump buscan derribar gobiernos europeos: después de Zapatero, Meloni podría ser la próxima”. ¿Así que el problema no es que Zapatero haya decidido dedicarse al lobbismo y, supuestamente, haya organizado una estructura para cobrar las facturas de una manera no directa (y ahí lo dejo), el problema es que Trump ha ordenado hacer llegar al juez Calama un “oscuro informe”, según este medio que, básicamente, elucubra (e intoxica) en voz alta? Ya.

El chavismo

El chavismo le ha venido muy bien a Zapatero, a los de Podemos y a ETA. Con el deceso de Xabier Arruti, “uno de los miembros más visibles de la organización terrorista ETA refugiados en Venezuela” (El Nacional), hablamos otra vez “sobre la presencia en Venezuela de antiguos miembros de la organización armada criminal, que se establecieron en el país durante años”. En Chichiriviche llegó a ser “delegado del Partido Socialista Unido de Venezuela” y acogió a José Ignacio de Juana Chaos, en 2010. Arruti (que huyó acusado de intentar asesinar a un policía en Getxo) alcanzó “cargos en organismos o empresas públicas” venezolanas.

La buena noticia del día

Siempre traigo malas noticias o enfoques perversos a la columna, y lo lamento profundamente. Así que hoy puedo traer este titular y lo hago: “Identifican un tratamiento que duplica la supervivencia en el cáncer de páncreas avanzado” (Vozpópuli). De momento, “los pacientes tratados alcanzan una supervivencia media de 13,2 meses frente a los 6,7 de quimioterapia convencional”, pero el avance es muy importante porque han logrado bloquear, al menos temporalmente, la mutación que hace que las terapias no sean efectivas hoy. Se trata de una “primera piedra”, una esperanza, esa palabra que tanto necesitamos pronunciar.

Cómo usamos las redes

La Asociación para la Investigación en Medios de Comunicación ha lanzado los resultados de su recurrente encuesta sobre cómo nos manejamos en Internet: el 87% utilizamos redes sociales digitales a diario, siendo Instagram la preferida (así lo ha marcado el 77% de las personas encuestadas), Google es el buscador dominante (un 93% lo usamos) y el segundo es Bing. El 77% de las y los encuestados hemos usado la inteligencia artificial y el 35% lo hace a diario (yo creo que el resto simplemente la usamos pero sin ser conscientes, sin ir más lejos, en los resultados de Google). Ojo, que el 58% está satisfecha y satisfecho con su experiencia on-line.

Un atraco a plena luz

Lo que cuenta Guillermo Fesser en Bluesky tiene su gracia, porque el humorista afincado en EE.UU. sabe contarlo bien, pero es un atraco a plena luz del día: “Trump ha llegado a un acuerdo consigo mismo para pagarse 1.800 millones del tesoro público de Estados Unidos. Se lo paga su propio gobierno como reparación por los ‘graves daños y perjuicios’ que le ocasionó la filtración de su declaración de hacienda durante el gobierno Biden”. Trump ha actuado “como fiscal y abogado de la defensa al mismo tiempo”. Fesser habla de “robo a los ciudadanos estadounidenses por parte de su presidente”.

Haz la revolución: lee el periódico

Yeyo del Bote, un clásico de X que ahora escribe en Bluesky, dejó hace unos días esta reflexión: “Estoy suscrito a 4 periódicos españoles. En 2026 eso es resistencia”. El hilo de Guillermo Fesser en Bluesky está muy bien, pero los periódicos, como el rock and roll, son la resistencia. Y tomarnos nuestro tiempo para leerlos y reflexionar, o simplemente tomarnos nuestro tiempo, como suele decir Ignatius Farray, es revolucionario. Todo eso: leer lo que escriben las y los periodistas, reflexionar con calma y lejos de las pantallas… Es justo lo que no quieren que hagamos Donald Trump, Elon Musk, los dueños de Meta, y todos sus satélites europeos.

¿De dónde saldrán?

Esto se publica en un periódico, así que no me tomo a la ligera esta noticia en El Faro de Ceuta: “Detenido en la frontera entre Ceuta y Marruecos con casi 400 teléfonos móviles”. Móviles “usados”, escondidos en los asientos de un coche y que viajaban de España al reino de Mohamed VI. Su conductor es “un ciudadano marroquí de 44 años residente en España, sospechoso de estar implicado en esta operación”. ¿Es importante el dato del origen? Yo creo que sí porque hoy no valen los consensos de hace 30 para ocultar en los medios ese origen de las personas detenidas porque ni la migración es la misma ni la extrema derecha se esconde.

“Lo poco que me quejo”

Parece un chiste pero es cierto: Ione Belarra tiene un podcast que se llama “Lo mal que estoy, lo poco que me quejo”. Ante semejante desatino por el título en un personaje como Ione Belarra, que ha hecho de la queja su política y mal no está (teniendo en cuenta que es, junto a Irene Montero, la única de Podemos que parece que siempre asegurado su escaño), me debato entre dos ideas. Simplemente es lo que parece, una pésima idea. O puede que Ione Belarra esté mandando un mensaje cifrado porque no se encuentra bien en el sándwich Iglesias-Montero, y no puede quejarse en público. Ione, si es así, haz otra señal.

Correcto

Lo sabemos: es muy barato conseguir un escaño en el parlamento europeo si eres una cara conocida (no necesariamente política) en toda España. Lo vio José María Ruiz Mateos, lo intentó Vidal-Quadras para Vox, y lo lograron Albert Rivera, Pablo Iglesias y Luis “Alvise” Pérez. Todos ellos se beneficiaron del dinero y la estructura europeas, pero al último parece que se le acabó la fiesta (curiosamente, así se llama su partido): “La Eurocámara retira la inmunidad a Alvise por la supuesta financiación ilegal de Se Acabó La Fiesta. El Parlamento Europeo ya le quitó el privilegio al eurodiputado ultra para que sea juzgado” (Público).

Un referente compartido

Que José Luis Rodríguez Zapatero no era Bambi lo sabemos bien en Euskadi: él urdió el plan para poner a Patxi López de lehendakari con el PP después de ilegalizar a la izquierda abertzale (curiosamente, de eso no se acuerda ni en Sortu ni en Bildu). Y después, en su relato sobre el fin de ETA y el riesgo de rescate a España, obvió intencionadamente por completo las aportaciones del nacionalismo vasco. De comprar las elecciones con devoluciones fiscales también hablaremos. Ahora sobre él leemos noticias que nos preocupan como demócratas y que “resquebraja uno de los últimos referentes compartidos de la izquierda”, según Público.

La pregunta clave

Parto de una base: no lo entiendo. No entiendo que un expresidente de gobierno (el expresidente que sea del gobierno que sea) se dedique al “lobbismo”. Sabe que tiene una responsabilidad con su país, con su partido, y que tiene una pensión vitalicia, un despacho, una secretaria y un chófer para hacer sus gestiones, las que sean. Pero, ¿intermediar entre empresas y gobiernos, con comisiones de por medio? No lo entiendo. Por eso creo que en el asunto de Zapatero la pregunta clave la hizo Gabriel Rufián en el Congreso (y la coge al vuelo Sandro Pozzi en X): “¿Dónde acaba el lobbismo y empieza el tráfico de influencias?”.

¿Y dónde está Eneko Andueza?

Aiur García se hacía esa pregunta en X: “¿Alguien sabe dónde está Eneko Andueza?”. Después subía un “meme” muy bien hilado: convirtió la imagen de Aitor Esteban tirándose a una piscina con traje, que lanzaron en las redes del PSE y que tanto ha dado que hablar, en otra en la que es Zapatero el que se tira a una piscina llena de billetes con Eneko Andueza, precisamente, aplaudiéndole detrás. Cuando la comunicación política es una mierda (y su referencia ayer a Sabin Etxea hablando del mundial es otra cagada), parafraseando a Gabriel Rufián, precisamente, es como un boomerang y se convierte en una mierda mayor cuando vuelve.

No fue lehendakari

Eneko Andueza estaba en un acto con la delegada del gobierno de Pedro Sánchez en la CAV, aplaudiendo. Marisol Garmendia otorgaba la “Gran Cruz de la Real y Distinguida Orden Española de Carlos III a Ramón Rubial, primer lehendakari de la democracia y presidente del PSOE entre 1976 y 1999”. Rubial sería un gran socialista y un gran español, pero no fue lehendakari. El “consejo general vasco” que presidió fue un órgano transitorio, entre el 78 y el 80, años en los que el lehendakari era Jesús María de Leizaola. Por mucho que insistan y que deseen, la realidad es tozuda. Y reescribir la historia es de fachas, por cierto.

¿Es o no es un dictador?

La misma pregunta que un periodista hizo a Donald Trump en el Air Force One volviendo de China es válida para Yolanda Díaz: “¿Cree usted que Xi Jinping es un dictador?”. Lo traigo porque la vicepresidenta española ha incrustado una visita a la dictadura comunista (yo no tengo que justificarles) entre la que hizo Trump y la que está haciendo Putin. Una visita en la que no ha escatimado elogios, por lo que hemos visto en su cuenta en Bluesky (Díaz abandonó su presencia en X hace meses), y en la que, por supuesto, ha omitido el “detalle” del régimen dictatorial. Ella y todos, por supuesto, porque comerciar con China exige mirar para otro lado.

El mayor daño posible

Rusia inició la invasión militar de Ucrania para quedarse con el mayor territorio posible, y con las ganancias que pueda obtener de él. Ha ejecutado masacres, ha secuestrado a niñas y niños, ha forzado a la población a rusificarse, y hoy día continúa intentando hacer el mayor daño posible. Por eso ha comenzado a lanzar sus drones a plena luz del día contra la población civil: tres personas muertas y 12 heridas es el balance de su último ataque. Hace tiempo que no oímos ese coro de voces que justificaban al Kremlin por una nostalgia mal entendida o por pura intoxicación, pero no debemos olvidar quién cantaba las canciones que ordenaba Putin.

La inteligencia artificial nos cae mal

Escribe Enrique Dans que “la impopularidad de la inteligencia artificial ya no se puede maquillar”, y tiene razón. ¿Qué pasa cuando vemos una imagen en la calle o en WhastApp, o un reel en Instagram, hechos con inteligencia artificial? Pues que pasamos de ellos rápidamente. Sugiere Dans que las empresas que nos la proporcionan han perdido rápidamente la legitimidad, y enumera diferentes acciones que están llevando a cabo, con sus inmensos recursos económicos, para retenerla. Por supuesto (y por suerte), el consumo de recursos también nos importa y “a todo ello se suma el comportamiento político del sector”.

Que se la cobren

Leo a Manel Márquez en X esto: “Jennifer Baldini, creadora de contenidos, ha vuelto a España (mayo de 2026) para ser atendida tras sufrir complicaciones de salud derivadas de una operación de aumento de glúteos realizada en Andorra. Se van para no pagar y vuelven para ser curados gratis”, y evidentemente, además de ver el vídeo que adjunta, busco más información para confirmarlo. Como la jetada de vivir en Andorra para tributar menos y volver a casa para que la sanidad pública arregle una operación estética me parece máxima, sigo usando el condicional y sé que no es legal pero, si así fuese, ojalá se lo cobren.

¡Claro que importa!

Es bastante lógico lo que exponen en la CNN: como Donald Trump ya ha protagonizado excentricidades y ha difundido sus propias exageraciones “mucho antes de ser considerado anciano”, no han extrañado a la población ciertos comportamientos que ha mostrado en su primera legislatura, en la que ha estado fuera y durante la última campaña. Pero a sus 79 años “eso está empezando a cambiar”. Incluso, “una encuesta realizada el mes pasado por The Washington Post, ABC News e Ipsos reveló que el 59 % de los estadounidenses opinaba que Trump no tenía la agudeza mental necesaria para ejercer como presidente”.

Vuelven los “dumbphones”

Alberto Soler explica muy bien una tendencia que ya ha aparecido en varios blogs y digitales: vuelven los “dumbphones” o “teléfonos tontos”, como contraposición a los “smartphones”. Para que nos entendamos: los Nokia que usamos a principios de siglo, desconectados de Internet y sin aplicaciones, ahora vuelven a venderse, sobre todo, en los países nórdicos (no me queda claro si de segunda mano o se han vuelto a fabricar). Soler los recomienda como “primeros teléfonos” para las y los adolescentes, en vez de esos relojes con tarjeta SIM. Como aita que se asoma a ese balcón, no me parece mala idea. Pero sigo sin estar seguro.