Cosas de alcaldes y alcaldesas

A nadie se le escapa que Joseba Asiron tiene un problema gordo sobre la mesa con los encierros y las corridas de toros durante San Fermín. Pero la cara nunca puede ser más grande que el problema. Así que, no, no vale que el alcalde de Iruña diga en Euskadi Irratia que a él no le corresponde decidir sobre cómo serán las fiestas más famosas del mundo mientras su partido, Bildu, no se corta en exigir a otras alcaldesas y alcaldes a que eliminen las ferias taurinas de sus programas. Ojo, que puedo estar de acuerdo con esa supresión y la de las plazas (pocas obras civiles habrá más feas), pero no con la hipocresía y el morro de algunos.

No, así, no

No, no tiene ni una pizca de gracia el vídeo de Óscar Puente para agradecer el “premio limón” con chistes que solo le gustan a él, a quien se lo ha escrito y a quien le aplaude con el carné del PSOE entre los dientes. El ministro español de Transportes no puede exhibir ese nivel argumentativo, ese serpenteo entre bromas e insultos, hablando de asesores que toman gintónics. Yo no niego que los tomen ni que podamos comentarlo en confianza, pero un vídeo en X no es el lugar para sugerirlo. La política española está en un nivel bajísimo, solo era pero cuando Iglesias era vicepresidente, y Puente está dispuesto a escarbar.

Milei, a topísimo. Sánchez, encantadísimo

Mientras Óscar Puente nos dejaba chistes sin gracia que a él le parecían perlas, Javier Milei daba un baño a todo el PSOE con su estrategia en X: “El hashtag #PedroVigilaATuEsposa fue lanzado por el equipo digital de Milei que dispone de más de 50.000 cuentas falsas y al que se sumó algún influencer más en Argentina y España. Tiene casi 500.000 tuits y Milei lo retuiteó 58 veces hasta el momento. Presumió en sus redes de ser trending topic mundial”, explica Julián Macías. Pero no creo que Pedro Sánchez esté demasiado preocupado: al contrario, está encantado con lanzar la campaña del PSOE a las europeas con la ayuda de Milei.

Enemigos íntimos

Así están las cosas: una crisis internacional, con todos los descalabros que supone diplomáticos, comerciales y bursátiles, está siendo utilizada por los presidentes de los países implicados como una oportunidad para mejorar su notoriedad y valoración. Sánchez lo hace en clave electoral, y Milei en clave interna: “El empleo y los salarios se derrumban en Argentina mientras Milei desata un conflicto con España”, titulan en El Diario como si esta noticia y la crisis internacional no estuvieran conectadas. A mí lo que me pasma es la cantidad de periodistas que compran la mercancía en España y en Argentina.

Lo que dice Moscú

No puedo aportar nada a este tuit de Xavier Colás: “Cada vez que Moscú dice algo, nuestro trabajo es recordar qué dijo antes. 2008: Crimea no es un objetivo, es un caso distinto a Osetia del Sur. 2021: Ucrania no es un objetivo, es un caso distinto a Crimea. 2024: los Bálticos no son un objetivo, son un caso distinto a Ucrania”. Vladímir Putin ha ido atacando territorios, invadiéndolos a golpe de misil, tanque, soldados y, ahora, drones de combate. Mientras hacía esto, desequilibraba Europa políticamente azuzando tensiones internas y a la extrema derecha, y contaba y cuenta con una legión de tontos útiles que no reconocen a un fascista.

¿España, en un tuit?

Me he sentido tentado de titular esta columna sin las interrogaciones: “España, en un tuit”. Pero me he cortado aunque este resumen en X de La Vanguardia resulte casi irresistible: “Renfe pone en servicio dos trenes AVE para ir de Murcia a Málaga… pasando por Madrid. El nuevo servicio, con parada en Atocha, tardará más de siete horas”. Y más cuando el ministro del ramo dedica su tiempo a parecer un hooligan enganchado a su teléfono móvil. Sin embargo, aprovecharé esa noticia para reivindicar la alta velocidad ferroviaria sin madridcentrismo como un transporte eficaz, rápido y muy poco contaminante, también en Euskadi.

La derecha española, en un titular

Aquí tengo menos dudas: el titular en El Diario sí presenta perfectamente lo que es hoy (lo que ha sido siempre) la justicia en España. Me refiero a este: “El presidente del Poder Judicial, tras cinco años en funciones: ‘No vamos a dimitir salvo jubilación o fallecimiento’”. El bloqueo del PP en la renovación del CGPJ y el empeño de la derecha en que sean los jueces quienes se elijan entre ellos nos recuerdan constantemente que quienes imparten justicia en España están fuertemente ideologizados desde hace varias generaciones, y que lo saben perfectamente las y los representantes de ese espectro político que les resulta atractivo.

“76 años de la Nakba”

Como a todos los aitas y a todas las amas, me fascina ver crecer a mi hija y mi hijo, conocerles y descubrir qué les interesa. Precisamente por eso veo el Teleberri con ella y con él, y esta temporada casi a diario les explico algún aspecto del conflicto entre Israel y Palestina buscando la información que me falte en artículos como este en France 24: “76 años de la Nakba: los palestinos rememoran décadas de despojo y en medio de una guerra que escala”. Un texto muy bien hilado con testimonios valiosos: “Mi esperanza en 1948 era regresar, pero mi esperanza hoy es sobrevivir”, dice Mustafa al-Gazzar, que ahora tiene 81 años.

A Trump le está saliendo bien

Las atrocidades del gobierno y el ejército de Israel sobre la población de la franja de Gaza le están viniendo muy bien a Donald Trump. Y no es una causalidad: Benjamin Netanyahu es de los que espera su regreso a la Casa Blanca porque sabe que eso supondrá tenemos las manos aún más libres, lo que es difícil de imaginar. Fijándome en el detalle, me resulta curioso encontrar la noticia sobre lo bien que le va en las encuestas al republicano en el digital de Pablo Iglesias, precisamente, cuando la primera vez que se presentó y ganó, varios líderes de Podemos aseguraban que no era peor que Hillary Clinton.

¡A la mierda!

Los clubes de la Premier League van a votar para decidir si mantienen el VAR o lo mandan a la mierda, que es donde merece estar. La propuesta es del Wolverhampton porque cree que genera “frustración y confusión”, “un ambiente más hostil”, “errores continuos”, interrupciones innecesarias y excesivamente largas del partido y “erosión de la confianza y la reputación” (Iusport) de los árbitros y la competición. No puedo estar más de acuerdo. El VAR solo ha servido, en la liga en la que juega el equipo del que soy socio, para demostrar que siete árbitros (el VAR solo ha beneficiado al colectivo arbitral) son igual de malos que cuatro o incluso peores.

¿Podemos o debemos de hablar?

Como vecino afectado que soy he seguido muy de cerca la huelga de Bilbobus: me ha importado por qué se ha cancelado el servicio, qué había sucedido para que las personas trabajadoras tuvieran que llegar a una huelga y cuáles son sus pretensiones. No entro a valorar lo que es justo o injusto, pero reconozco que tengo dudas: ¿su derecho a la huelga es incompatible con mi derecho a estar informado? ¿Por qué es tan difícil saber qué ganan, qué quieren, cómo están los sueldos en otras ciudades, qué supone lo que piden para Bilbao y qué dejamos de hacer con ello? ¿Podemos hablar de todo esto o además debemos hacerlo?

¿Cómo no voy a sugerirlo?

El robo de cobre en las estructuras ferroviarias de Barcelona y las consecuencias que provoca en la ciudadanía no pueden ser motivo de batalla política entre el ministerio de Óscar Puente y el gobierno de Pere Aragonès, en funciones. De hecho, que lo sea tiene que provocar carcajadas en quienes trincan, venden y cuentas billetes. Personas para las que hay que endurecer la ley: lo que se paga con dinero de todas y de todos merece una especial protección, y quienes lo roban deben recibir un castigo implacable que sirva no para disuadir sino para concienciar. ¿Cómo no voy sugerirlo? ¿Cómo no estamos pasando ya?

Debatamos

Creo que es una exageración acusar organizaciones ecologistas de ser “los responsables de que suban las emisiones de CO2”, pero también creo que cuando habla Josu Jon Imaz merece la pena escuchar. El consejero delegado de Repsol respondió con contundencia a la representante de Greenpeace, Celia Ruiz, por no ser realista. Según Imaz, es imposible responder a las necesidades energéticas del planeta sin petróleo ni gas, y sin beneficiar “intereses como los del lobby eléctrico”. Además, “vamos a generar más dependencia en Europa reforzando a regímenes como el de Putin” porque la demanda seguirá creciendo “hasta 2030” (El Periódico).

Podemos se opone

Si seguimos comprando el gas y el petróleo a Rusia, Putin gana. Si no ayudamos a Ucrania a defenderse, Putin gana. Es así de sencillo. Así que nos toca decidir: cambiamos por completo nuestro modo de gastar recursos y entregamos Ucrania a Rusia, con todo lo que conlleva, o hacemos frente a la realidad. Y la realidad pasa, en el caso de la guerra, por las armas, y titulares como este en el digital de Pablo Iglesias tienen que empezar a sonarnos tan ridículos como son: “Podemos se opone a que Sánchez firme con Zelenski el acuerdo de apoyo militar permanente”. Oponerse es lo que hacen las y los soldados ucranianos en el frente.

¿De verdad necesitamos que nos lo digan?

Termino ya con esta columna dedicada a esos temas que hemos dejado que se conviertan en tabúes: cuánto cuesta un servicio público, por qué no se castigan los robos de tal manera que no merezca la pena hacerlos, la hipocresía en el debate energético y lo que supone dejar a su suerte a Ucrania. El último: la misma sociedad que necesita una tabla de etiquetas con letras y colores para saber que unos doritos no son saludables, necesita ahora que TikTok identifique los contenidos generados por medio de la inteligencia artificial aunque salten a la vista de los ojos con el espíritu crítico más básico. Pues vale.

No, no es descontrol

No creo que se trate de una falta de control por parte de Yolanda Díaz, como sugieren en El Periódico: “La Moncloa teme que el adelanto en Catalunya haga peligrar la legislatura y acusa a Díaz: ‘No controla ni a los suyos’”. De lo que estoy cada vez más seguro es de que les hemos sobreestimado: en ese espacio “a la izquierda del PSOE” han aparecido políticos hábiles en su declaraciones pero muy, muy torpes en sus decisiones. Cuando la marca local de Sumar en Catalunya decidió tumbar los presupuestos en el Parlament no lo hizo por rebeldía o necesidad de marcar perfil, lo hizo calculando muy mal. Ahí está el pecado.

El caos o el caos

A estas alturas ya hemos visto que lo que mejor se le da a Puigdemont y los suyos es descolocar a propios y a extraños, a propias y a extrañas. Su regreso a Catalunya para ser, previsiblemente, cabeza de lista de su partido, provocará una foto en la que más de una y uno saldrá movido. Pero el caos, no sabía yo eso, es contagioso: la decisión de Aragonès, de adelantar las elecciones y vincular su futuro político con el de Sánchez, solo extiende y agrava una crisis institucional y política evidente en España y Catalunya. Ambos espacios son hoy los ejemplos de lo que supone la italianización de la política.

Ni de política, ni de comunicación política

Si quedaba alguien con la venda en los ojos ante la política catalana, los recientes movimientos de Puigdemont y el último de ERC han tenido que servir de sacudidas para que caigan los últimos tapaojos. Ni en la izquierda española son sagaces políticos, ni en la política catalán reina precisamente el seny, ni la comunicación y el marketing son esas materias que bordan en el país mediterráneo: la foto de una televisión con la imagen de Aragonès para anunciar el adelanto electoral en la cuenta oficial del Parlament es un triste ejemplo de cómo van las cosas. ¿Cuántas personas vieron el tuit y decidieron lanzarlo y mantenerlo?

Mientras tanto, en España…

Mientras Catalunya nos sorprendía con torpezas políticas y comunicativas, España seguía ahí, como el dinosaurio de Augusto Monterroso. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, respondía a la presidenta de la Comunidad de Madrid en X, en estos términos: “Execrable es lo del testaferro con derecho a roce, Isabel. Dimite”. La coma vocativa la he puesto yo porque no soporto leer algo tan terriblemente mal escrito, pero es lo de menos. Lo de más (y es muy importante), evidentemente, es la apelación a la vida íntima de una representante de la ciudadanía (por poco que nos guste) en esos términos y en un debate público.

Un Aberri Eguna sin Ikurrinas

No voy a dejar que termine la semana sin mencionar la llamada al Aberri Eguna de EH Bildu… con solo dos Ikurrinas, en las esquinas de la foto, mientras un montón de banderas de Nafarroa servían de fondo para la convocatoria. Ya conocemos la intención histórica de la izquierda abertzale de querer borrar la Ikurrina del mapa: lo intentaron con el Arrano Beltza y no les funcionó, y ahora lo intentan con las cadenas o el carbunclo. Pero será difícil encontrar un error simbólico mayor: si la Ikurrrina representa solo a la CAV, según Bildu, y por eso ponen la navarra, ¿qué bandera representa a Lapurdi y Zuberoa en su llamada al día de la Nación?

El nivel

En el completamente desacertado tuit de Óscar Puente hay dos errores que sobresalen: el primero, creer que acierta porque es Isabel Díaz Ayuso a la que responde. Le aplaudirán los suyos, no lo dudo, pero quienes miramos desde fuera vemos a un tipo contando un chiste que solo a él le hace gracias. La segunda, el tono: “Tranquila Presidenta. Céntrate en construir líneas de metro sin derribar las casas de nadie, que de los problemas que tenga la red de cercanías de Madrid ya se ocupa el Gobierno de España”. Puente es un ministro: que se comporte como tal aunque Díaz Ayuso no lo haga como debe.

Correcto

Una de las cosas que más me gusta de la entente entre EAJ-PNV y Junts es leer las interpretaciones de la caverna. La de Bildu y ERC la resuelven rápidamente: son rojos. Pero la de los partidos realmente lacerantes para España la llevan claramente peor: “El objetivo final no es otro que arañar cuotas de poder que satisfagan la pulsión secesionista asegurando el dominio de parcelas estratégicas del tejido productivo y acaparando los recursos indispensables para financiar los programas de emancipación de las dos grandes comunidades históricas de Cataluña y el País Vasco”, escribe José Antonio Navas en The Objective.

Revisionismo para hooligans

Sin Internet, pero especialmente sin la obsesión por lo políticamente correcto, no sería posible el revisionismo: las mentiras históricas solo se atajan de una manera, con contundencia. A partir de ahí (y cuando digo “ahí” hablo de consensos básicos) construimos. Así que, no, no voy ni a cuestionar lo ridículo y, a la vez, doloroso que supone el hilo en el que Unai Cano asegura que “si hoy vive el euskera es porque Franco quiso. Pero se agarran a que no lo convirtió en idioma oficial para vender una falsa ‘opresión’”. Decía un buen amigo que cuando crees que no cabe un tonto más hacemos hueco. Pues en Twitter siempre hay hueco.

Sí toca

“El Tribunal Supremo no admite a trámite el recurso de casación de RTVE sobre la sentencia previa del Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Esta obligaba a la readmisión inmediata del guionista Bernat Barrachina, autor del rótulo ‘Leonor se va de España, como su abuelo’”. Celebro que el velo hacia la corona española parezca cada vez más rasgado, aunque siguen haciendo remiendos (como en la jura de Leonor, también en RTVE). El juzgado y el Tribunal Supremo entendieron que si el ente público español pudo despedir al periodista aunque trabajaba para una productora, le toca al mismo ente hacerse cargo del mal proceder.

¡Salvado!

Leo en el Huffington Post que “Ayuso diluye la Oficina del Español dos años después de su creación” y doy por hecho que lo hace porque ha logrado salvar ese idioma del peligro que le acechaba. “Toni Cantó fue su primer director a razón de un sueldo superior a los 75.000 euros”, recuerdan en el digital, seguramente, para ser justos con el héroe que salvó el idioma y para recordar que semejante gesta vale mucho más que esos 75.000 pavazos al año. Celebrémoslo: puedo y podré seguir escribiendo en español palabras como “chiringuito” gracias a la labor de Cantó y Díaz Ayuso durante dos importantísimos años.