¡Claro que es política!

Dice Iker López, alcalde de Etxebarri, que la agresión a los agentes de la policía municipal, primero, y de la Ertzaintza, después, en las fiestas de su pueblo, no tiene motivación política. Pero está equivocado: atacar a las fuerzas de seguridad y desafiar a las instituciones es una cuestión política; el “mood” generalizado de que a la policía se le puede (si no se le debe) plantar cara tiene que ver con la política en Euskadi, totalmente; despreciar a las instituciones que hemos puesto en marcha con esfuerzo y muchísimo coste económico, es una decisión política y es un ejercicio político; y decidir respetar, por supuesto, es pura política.

¿Qué ha pasado?

Si el puñado de ceros en las pruebas de euskera de selectividad se hubiese debido a un problema técnico, ya se habría subsanado. Por lo tanto, no es eso. ¿Qué ha pasado? No lo sabemos y tiene pinta de que no vamos a saberlo porque montar una conga en San Mamés no deja tiempo para las fruslerías a esta EHU, la de las fiestas. ¿Y del examen de matemáticas ya no vamos a hablar? ¿Alguien ha apercibido, cuando menos, al tribunal que lo planteó? Pero sí debemos mencionar las consecuencias: alumnas y alumnos que no podrán acceder a la universidad pública vasca porque en otras comunidades no hay estas sacudidas a sus medias.

Insoportable

Es inaplazable que las que no somos las peores personas del planeta nos organicemos. Nuestra supervivencia depende de ello. No estoy exagerando ni una brizna: en El Salto hablan de “los vencedores de la guerra de EE.UU. en Irán”. Pues bien: “41 magnates de la energía aumentan su riqueza en 23.500 millones”. También recuerdan ese “me encanta la inflación” que Trump pronunció dirigiéndose a sus amigos los magnates (al estilo Reagan), que “no dejan de aumentar sus beneficios y riqueza aprovechando los precios del mercado energético global”. Todo esto es insoportable, literalmente, y es necesario que lo cambiemos.

Circo y circo

Con los ricos cada vez más ricos, y los pobres, cada vez más pobres en un país en el que los servicios sociales más básicos fallan estrepitosamente, Donald Trump ha montado un espectáculo de artes marciales mixtas en los jardines de la Casa Blanca para celebrar su ochenta cumpleaños. Hostias para distraer a una población sin sanidad pública, a la que la subida de precios azota (mientras los ricos acumulan), en una sociedad armada, en la que las personas drogodependientes están abocadas a la mendicidad, en la que todas y todos los mayores no pueden jubilarse y tienen que trabajar hasta su último día. Eso es EE.UU.

Pues no era tan buena idea

La Kings League, también conocida como la liga de futbito de Gerard Piqué, ha presentado un ERE para la mitad de su plantilla en España. Veremos las divisiones que montó por el mundo cómo acaban. Dicho de otra manera: aquella idea visionaria de una liga de fútbol con normas cambiantes no ha cuajado. Nacho Aranda explica un X que, en su opinión, no ha triunfado porque la gente joven es mucho más volátil de lo que Piqué, el visionario, creía, y porque el éxito dependía del hipe que insuflaban personajes que no eran deportistas, sino influencers. Además de todo esto yo añado: y los futbolistas no eran de primera.

La indecencia

La izquierda abertzale tiene discurso feminista porque tiene secuestrado al movimiento feminista, ese que dice Arnaldo Otegi que ha consultado antes de decidir no denunciar el acoso sexual en Errenteria. Tampoco conocemos denuncia alguna desde la izquierda abertzale a otros casos, sucedidos en Herriko Tabernas (y no solo esos). Ni se ha pronunciado tampoco nunca la izquierda abertzale sobre el rol de las mujeres en ETA ni sobre el que asignaban a las chicas a las que empujaban a escribirse con “los presos” y, después, acudir a los vis a vis. Para desgracia de la izquierda abertzale, la sociedad vasca tiene ojos y memoria.

Un espacio político

Tampoco conocemos denuncia pública de la izquierda abertzale, sino todo lo contrario, ante lo sucedido en los campamentos de Bernedo. Hechos como los que expone Marcos Ondarra en The Objective, sacados del relato que han hecho las y los menores a la ertzaintza: “Para conseguir la merienda deben succionar el dedo del pie de alguno de los monitores” o “debían enseñar las nalgas”. “Los monitores bailaban sin ropa alrededor de la hoguera”, “perreaban” con las y los menores, y “los niños podrían dar abrazos a monitoras en topless”. Todo para “dejar claro que el cuerpo de cada persona es un espacio político”. ¿Qué política?

La violencia

Echar la culpa a Elon Musk es lo más fácil, señalar al norte de Irlanda como otra región europea que ha sucumbido al populismo de extrema derecha es la opción más elegida y, por supuesto, negar que estamos hablando de un espacio en el que la violencia latente ha encontrado una vía de escape es mucho más cómodo. Pero la realidad es que la herida de la violencia en Irlanda del Norte no estaba bien cosida, que el postconflicto no fue tan modélico como nos lo enseñan, y que una buena mecha ha hecho saltar por los aires a una sociedad que ha convivido con la violencia, sus consecuencias y una memoria frágil. Tomemos nota en Euskadi.

Esto también es violencia

La FIFA es, desde su origen, una organización demostradamente corrompible, pero lo que estamos viendo antes de la celebración del mundial en el que está implicado EE.UU. es difícilmente superable. Infantino sigue callado ante la prohibición de la entrada al país del mejor árbitro de África porque es somalí, y ante cómo han tratado a mundialistas a los que han sometido a controles como si fueran terroristas, apestados o ambas cosas. Y Gianni Infantino, insisto, sigue guardando silencio y poniendo las manos haciendo cuenquito para que caiga el dinero o recoger el pis octagenario de Donald Trump. Lo que toque al vasallo entregado.

Un mal selfie

Quiero pensar que Jon Uriarte no se ha gustado cuando ha visto el corte en el que habla de Igor San Román, según El Chiringuito del Athletic. Quiero creer que el presidente del club se ha dado cuenta del exceso en el relato y los detalles, y de lo innecesario de exponer en una rueda de prensa que un colaborador suyo, en menor o mayor medida (supongo que dependiendo del momento), no estaba capacitado para las labores que le iban encargando, cada vez de menor relevancia. Un selfie, en definitiva, en el que Uriarte ha salido peor que aquel al que ha intentado retratar. Con lo fácil que era un: “Dimitió, ojalá le vaya bien fuera del Athletic”.

Este es el business

Solo hay que leer el titular y el subtítulo de esta noticia en Cinco Días para entender cómo va el negocio: “Apuestas millonarias en derivados financieros predijeron minutos antes el anuncio de tregua de Trump. El volumen de operaciones en los mercados de futuros se disparó 15 minutos antes de que el precio del ‘brent’ cayera en picado y la Bolsa se disparara”. Queda claro, ¿no? No es el petróleo para que EE.UU. siga siendo el líder económico en el mundo, no es la presión del lobby judío y que le dice Netanyahu, ni mucho menos es la búsqueda del premio Nobel de la paz: lo que mueve a Trump es enriquecer a los suyos empezando por él.

Por supuesto que hay alternativa

Debemos organizarnos para hacer frente a EE.UU. y dejar de adquirir sus productos y servicios, y si eso supone mandar a la mierda a Netflix y a Disney, tendremos que hacerlo. Qué sacrificio, ¿no? Díselo a un iraní. Lo que es evidente es que hay otra manera de hacer las cosas y Europa la lidera: “Bruselas y Canberra eliminan aranceles en un pacto que ahorrará 1.000 millones de euros anuales a la Unión Europea. El acuerdo impulsará las exportaciones de lácteos y coches eléctricos, además de blindar el acceso a materias primas clave como el litio” (Euronews en Bluesky). Esta es una buena noticia, difundámosla.

Dicho de otra manera

En Europa hay dos grandes familias políticas: la que está a favor de la Unión (formada por socialistas, populares y Renew (donde se ubica el PNV), y la que está en contra (formada por extremas derechas e izquierdas, juntas, en la que se ubican EH Bildu, Podemos, Vox y Alvise). Yo tengo claro que formo parte de la que suma, y no estoy solo, como demuestra Arancha González (la que fue ministra española de Exteriores) en X: “Islandia anuncia referéndum en agosto sobre adhesión a la Unión, Bulgaria entra en el euro, Suecia y Dinamarca debaten su entrada al euro, Noruega debate su entrada en la Unión y el Reino Unido duda” de su Brexit.

Quienes generan riqueza, empleo e impuestos

De un modo parecido, mucho más cerca, en Euskadi, también hay dos grandes familias políticas: los partidos que se dirigen al funcionariado y los partidos que lo hacen a las y los autónomos, es decir, ese colectivo que genera riqueza, empleo e impuestos (y además, los recaudan). Un colectivo que debemos cuidar porque sin las y los autónomos no hay funcionariado (al revés no funciona de la misma manera, digámoslo claro) y para cambiar esta tendencia en España y en Euskadi: “El número de autónomos que ejercen de empleadores se ha reducido en más de 36.000 personas en los últimos 7 años” (Pymes y Autónomos).

Solo tenemos que tratarles como merecen

El Athletic está siendo noticia por cuestiones extradeportivas: la marcha de Valverde (una pésima) y las elecciones (una esperada). Malo pero irremediable. A falta de fútbol, declaraciones de futbolistas, ya lo sabemos. Me quedo con estas de Unai Simón que recoge Athletic Xtra “sobre las amenazas que está sufriendo Jon Uriarte”: “Siempre va a existir en el fútbol un sector que yo catalogo como la borregada. Creen que el Athletic y el fútbol se vive de esta manera. Esas cosas están fuera del Athletic y fútbol”. Estoy de acuerdo: a la borregada no hay que empoderarla. Que tome nota alguno mencionado aquí.

No es tonto, es malo

Sí creo que Donald Trump tiene alguna patología que le impide sentir la humanidad más básica. Pero Donald Trump no es tonto, es malo. Que nadie lo dude. ¿Habla como si fuera idiota? Sí, porque habla para los idiotas que le votan. Pero cuando actúa lo hace dirigiéndose a quien gana mucho dinero careciendo de escrúpulos. Esa es su doblez. Así, cuando “Trump asegura que Irán le ha hecho un ‘regalo muy grande’ en relación con el estrecho de Ormuz” (Infobae), lo dice para los idiotas, pero actúa para los malvados como él enviando tropas a Irán y logrando la aprobación del gasto de miles de millones de dólares para la guerra.

Menos dudas

¿Vladímir Putin es tonto o es malo? En este caso hay menos dudas porque da pruebas constantemente sin ofrecer explicaciones (así es su cultura): “Rusia intensifica sus bombardeos en el mayor ataque contra Ucrania en semanas” (Euronews). “Casi 400 drones de largo alcance” sobre Kiev han generado: “Al menos cinco personas han muerto y 27 han resultado heridas”, al mismo tiempo, “en la región central de Poltava dos personas han muerto y 12 resultaron heridas, entre ellas un niño de cinco años que quedó en cuidados intensivos”. Y Trump es tan malvado que no le importa enriquecer al Kremlin con la guerra de Irán.

¿Y este?

Y Pablo Iglesias, ¿es tonto o es malo? Hablo de Pablo Iglesias porque ha publicado un vídeo de un minuto y medio de él paseando por la Cuba de los grandes monumentos comunistas (todo limpio y grande, nada sucio o decadente, como es el resto de la isla) para anunciar que ha hecho una entrevista a Díaz-Canel, al que saluda afectuosamente al final del clip (con aplausos de lata, para sublimar la horterada), como si no fuera un dictador con puño de hierro. Pero también podríamos hablar de los dirigentes de Sortu que firmaron un acuerdo de colaboración con el partido comunista, partido único de chivatos y matones, en la isla.

Las preguntas de una periodista cubana

En el Parlamento de la CAV, Diana Urrea recibió ayer un buen revolcón de activistas cubanas que le dejaban claro que la dictadura comunista no es una consecuencia del bloqueo. De la misma manera, en X, la periodista Luz Escobar, exiliada en Madrid, trasladaba a Pablo Iglesias preguntas que ella no puede hacer a Díaz Canel sobre los abusos de las autoridades del régimen, la represión, los encarcelamientos a las y los disidentes, la ausencia de la división de poderes, la pobreza, la emigración derivada, o la contradicción entre la apertura económica a inversiones turísticas y la miseria que sufre la población a diario.

Estos sí son tontos

Regreso a la dicotomía con la que empezaba la columna: ¿los antivacunas son tontos o malos? Yo lo tengo claro: son los tontos de los que se sirven quienes venden terapias alternativas (que son los malos). Pero esas terapias, no nos despistemos, serán completamente inútiles ante una pandemia: “Los antivacuna comienzan a recoger sus frutos: sarampión, meningitis y hepatitis A. El repunte de enfermedades prevenibles enciende las alarmas en España. Si palmaran quienes no se vacunan, sería darwinismo, el problema es que afecta a sus hijas e hijos inocentes”, resume David Bollero en Bluesky.

¿Qué ha hecho Trump?

Sabemos que Donald Trump ha anunciado una tregua en Irán a su manera: el ejército de EE.UU. no atacará infraestructuras energéticas en aquel país pero podrá seguir asesinando a bombazos a su ciudadanía. También sabemos que dice que le han llamado dirigentes iraníes aunque, como recuerda Sandro Pozzi en X, “hace tres días afirmaba en un acto público que quería hablar con los iraníes pero que no había interlocutor para hacerlo”. Sabemos, finalmente, que Irán ha negado esos contactos. Y sabemos que sus palabras han movido los mercados. Entonces, en esencia, ¿qué ha hecho Trump? Y sobre todo: ¿por qué?

¿Por qué?

Trump ha vuelto a hacer lo que siempre hace: amenaza primero y, después, tiende la mano (tengo la secreta esperanza de que Europa esté empezando a cogerle la medida). Porque antes de esa tregua tan peculiar, el presidente de EE.UU. había asegurado que arrasaría Irán. Pero, ¿qué paso después? Pues que el país atacado se defendió: “Irán responde a Trump con atacar zonas energéticas de EE.UU.” (DW). Entonces, ¿por qué el republicano da ese paso atrás ahora, por su manera habitual de hacer las cosas o porque se rila cuando el acosado le hace frente y le enseña su kung-fu? Pero surge otra pregunta: ¿y si no es por nada de eso?

Pues por dinero

Julián Macías era mucho más práctico en Bluesky: “Trump es un jugador de cartas que no para de lanzar órdagos y luego se retira. Cada declaración que hace provoca oscilaciones en los precios en bolsa o del petróleo, pienso que sus declaraciones las hace pensando en su enriquecimiento y el de su familia sobre el resto de motivos”. ¿Qué pasó en los mercados? ¿No generó Trump una oportunidad para invertir en petróleo antes de una nueva (e irremediable) subida? En la misma red social, The Last Independent ofrecía una buena respuesta: “Sus allegados con información privilegiada, que son los que financian su campaña, se forran”.

Un ejemplo

Barron Trump ya es “millonario a los 19 años”. ¿Cómo ha logrado su “fortuna de 150 millones”? Pues “gracias a las criptomonedas y a su última y solvente empresa”, que es “de bebidas funcionales”, sea lo que sea eso. Antes, “probó suerte con una empresa inmobiliaria de lujo. Vamos, los clásicos trabajos que hace un joven para abrirse camino en la vida”. En resumen: “Cultura del esfuerzo de la buena”, se pitorrean en Público, donde comentan un artículo elogioso en El Español al joven heredero. Seguro que Barron es hoy más rico que el fin de semana, y seguro que el anuncio de su padre sobre Irán ha tenido mucho que ver.

Y lo político

Otro que está ganando a manos llenas mientras las y los iraníes son bombardeados sin misericordia es Valdímir Putin. No tengo pruebas pero tampoco dudas de que la familia de Putin se lleva algo de la venta de petróleo y recursos que está haciendo al mundo tras el ataque a Irán y el consecuente bloqueo de ese mercado. Además de lo que se le quede entre las uñas a los oligarcas rusos, esta guerra beneficia directamente al Kremlin, que ha atacado, no lo olvidemos, territorio ucraniano por el morro, y que amenaza a la Unión Europea y a la OTAN con la aquiescencia de Trump, para sorpresa de nadie.