«Euskalerria» es de fascistas

Toda la estrategia política de la izquierda abertzale hoy se basa el olvido: no quieren que la ciudadanía recuerde que dijeron, qué hicieron y qué piensan, y por eso intentan apropiarse de figuras como el lehendakari Agirre o Lauaxeta. Quieren que olvidemos hasta que nuestro país tiene nombre, Euskadi. Y en su camino de desprecio y desmemoria, no les importa andar por sendas poco recomendables: recientemente, Kike Amonarriz recordaba en X lo que algunos no habíamos olvidado, que “Euskalerria” era el nombre que daban los fascistas a Euskadi.

El dinero se acaba hasta en Francia

Si no llego a toparme con un tema tan vasco como el que tuiteaba Kike Amonarriz, sin duda, hubiese encabezado la columna con “la tormenta de la deuda en Francia”. Así es como llaman en Euronews a lo que sucede en el estado del Norte que no nos deja desarrollarnos como país. Un estado que entraba a participar en todas las grandes empresas con problemas financieros para acabar con las huelgas, y que ahora se encuentra atrapado. El dinero público también se acaba, y decirlo es todo lo contrario a conservador o retrógrado, aunque suene mal.

Un saqueo en pleno siglo XXI

El corresponsal David Alandete saca todo su saber periodístico en un tuit en el que resume, perfectamente, cómo se ejecuta un saqueo en pleno siglo XXI y sin disimular: “EE.UU. importó en julio 701.000 barriles diarios de petróleo venezolano, frente a apenas 7.000 un año antes: 100 veces más. Y el precio de adquisición cayó de 95,02 dólares por barril en mayo a 71,28 en julio, un descenso del 25%”. “La Casa Blanca me dice que el petróleo venezolano está llegando ya a EE.UU. en ‘volúmenes récord’”.

En qué va a gastarse lo que se ahorra

Todo ese dinero que está ahorrándose saqueando los recursos naturales venezolanos, EE.UU. lo va a invertir en reponer su arsenal militar: 3.300 millones de dólares lleva dilapidados en Irán después de perder 81 aviones, helicópteros y drones. Son datos que difunde el New York Post y que aparecen en un informe del congreso. La tabla de daños y precios es escalofriante: solo cada MQ-9 Reaper, un aeroplano no tripulado, cuesta 35 millones de dólares, y han perdido 45. Cada F-15 cuestan otro tanto, y han perdido 12. Eso es mucho petróleo venezolano.

Ojo a esto

Sobre EE.UU., Antonio Ortiz ha escrito también en X esto tan interesante que dejo aquí: “Así está la opinión pública en Estados Unidos respecto a la IA según encuesta de Reuters/Ipsos. El 84% de los votantes estadounidenses considera la IA una amenaza para los trabajadores. El 80% de los demócratas y el 61% de los republicanos apoya una regulación gubernamental más estricta de la IA. Un 56% quiere limitar la construcción de centros de datos y el 57% se opone a que el Gobierno utilice IA para seleccionar objetivos en ataques militares”.

Que alguien lo pare

No quería creérmelo, pero cuando Jorge Campanillas lo ha contado en Instagram no he podido apartar más la mirada: algunas empresas que desarrollan IA han decidido hacer más precisos los resultados que ofrecen entrenando a sus programas con libros en vez de con lo que encuentran en Internet. Hasta ahí va bien la cosa. El problema empieza cuando esas mismas empresas acaban destruyendo por completo esos libros (que son adquiridos, deslomados, literalmente, y escaneados página a página) después de “entrenar” a las máquinas. Que alguien pare el mundo, que me bajo, como decía Mafalda.

Ahora, el campo

Estamos devorándonos a nosotros mismos, empezando por el conocimiento. No es una exageración, ni una cuestión menor: lo que permitimos que hagan las empresas que gestionan esa “inteligencia artificial” es una muestra más del fin de nuestra civilización. Una civilización que no ha sabido cuidar lo más básico: la vida humana. Y ahonda en su desconocimiento: la entrada de fondos de inversión en la agricultura, como informan en Público, solo va a ser perjudicial: “Tensionan el campo español comprando las mejores tierras, inflando precios y amenazando el modelo agrícola tradicional”. Simplemente, no podemos permitirlo.

Propongo mi solución recurrente

En Xataka muestran “el gráfico que muestra cómo se ha disparado el precio de la vivienda en la UE, país a país”. Desde 2015, los números oscilan entre el 1,4% de Finlandia, y el 209,5% de Hungría. La media de la UE es del 53,4% y el incremento del precio de las casas en el estado español se sitúa ligeramente por encima: un 60,3%. Todo esto, insisto, desde 2015. He abierto otra pestaña, he hecho una búsqueda y he confirmado (en un minuto, no me ha hecho falta más tiempo) que, efectivamente, el gran “boom” de Airbnb se produjo entre 2014 y 2015. Yo hago mi propuesta recurrente: probemos a prohibirlo un par de años, a ver qué pasa.

Como si nada

Sin duda, el gran problema de nuestra civilización es la acumulación y concentración de la riqueza. Sin los ultrarricos ni los gilipollas que quieren serlo y, al final, son sus mejores clientes e, incluso, votantes, estaríamos mejor. Esto es innegable. “EE.UU. cierra un acuerdo para controlar 65.000 millones de barriles de petróleo venezolano”, leo en Euronews, y pienso que Trump, su familia y sus amigos, se enriquecerán aún más con este acuerdo, sin que pase nada después. Curiosamente, el anuncio que acompaña la noticia es de Starlink, propiedad de Elon Musk, otro ultrarrico absolutamente dañino para la humanidad.

No cabe un tonto más

¿Es posible que un ultrarrico sea imbécil? Sin duda, para acumular riqueza no hace falta inteligencia, sino falta de escrúpulos. Otro ejemplo: seguro que aunque no sea tan rico como Trump o Elon Musk, no anda mal de pasta el cirujano que ofreció a la primera ministra danesa una rinoplastia gratuita. Mette Frederiksen ha contestado de esa manera al ofrecimiento: “Estoy feliz con mi cuerpo. ¡Realmente no necesito que un cirujano plástico masculino tenga una opinión sobre él!” (Huffington Post). “He perdido la cuenta de cuántos mensajes he recibido a lo largo de los años sobre mi apariencia”, insiste Frederiksen.

¡Claro que es política!

Dice Iker López, alcalde de Etxebarri, que la agresión a los agentes de la policía municipal, primero, y de la Ertzaintza, después, en las fiestas de su pueblo, no tiene motivación política. Pero está equivocado: atacar a las fuerzas de seguridad y desafiar a las instituciones es una cuestión política; el “mood” generalizado de que a la policía se le puede (si no se le debe) plantar cara tiene que ver con la política en Euskadi, totalmente; despreciar a las instituciones que hemos puesto en marcha con esfuerzo y muchísimo coste económico, es una decisión política y es un ejercicio político; y decidir respetar, por supuesto, es pura política.

¿Qué ha pasado?

Si el puñado de ceros en las pruebas de euskera de selectividad se hubiese debido a un problema técnico, ya se habría subsanado. Por lo tanto, no es eso. ¿Qué ha pasado? No lo sabemos y tiene pinta de que no vamos a saberlo porque montar una conga en San Mamés no deja tiempo para las fruslerías a esta EHU, la de las fiestas. ¿Y del examen de matemáticas ya no vamos a hablar? ¿Alguien ha apercibido, cuando menos, al tribunal que lo planteó? Pero sí debemos mencionar las consecuencias: alumnas y alumnos que no podrán acceder a la universidad pública vasca porque en otras comunidades no hay estas sacudidas a sus medias.

Insoportable

Es inaplazable que las que no somos las peores personas del planeta nos organicemos. Nuestra supervivencia depende de ello. No estoy exagerando ni una brizna: en El Salto hablan de “los vencedores de la guerra de EE.UU. en Irán”. Pues bien: “41 magnates de la energía aumentan su riqueza en 23.500 millones”. También recuerdan ese “me encanta la inflación” que Trump pronunció dirigiéndose a sus amigos los magnates (al estilo Reagan), que “no dejan de aumentar sus beneficios y riqueza aprovechando los precios del mercado energético global”. Todo esto es insoportable, literalmente, y es necesario que lo cambiemos.

Circo y circo

Con los ricos cada vez más ricos, y los pobres, cada vez más pobres en un país en el que los servicios sociales más básicos fallan estrepitosamente, Donald Trump ha montado un espectáculo de artes marciales mixtas en los jardines de la Casa Blanca para celebrar su ochenta cumpleaños. Hostias para distraer a una población sin sanidad pública, a la que la subida de precios azota (mientras los ricos acumulan), en una sociedad armada, en la que las personas drogodependientes están abocadas a la mendicidad, en la que todas y todos los mayores no pueden jubilarse y tienen que trabajar hasta su último día. Eso es EE.UU.

Pues no era tan buena idea

La Kings League, también conocida como la liga de futbito de Gerard Piqué, ha presentado un ERE para la mitad de su plantilla en España. Veremos las divisiones que montó por el mundo cómo acaban. Dicho de otra manera: aquella idea visionaria de una liga de fútbol con normas cambiantes no ha cuajado. Nacho Aranda explica un X que, en su opinión, no ha triunfado porque la gente joven es mucho más volátil de lo que Piqué, el visionario, creía, y porque el éxito dependía del hipe que insuflaban personajes que no eran deportistas, sino influencers. Además de todo esto yo añado: y los futbolistas no eran de primera.

La indecencia

La izquierda abertzale tiene discurso feminista porque tiene secuestrado al movimiento feminista, ese que dice Arnaldo Otegi que ha consultado antes de decidir no denunciar el acoso sexual en Errenteria. Tampoco conocemos denuncia alguna desde la izquierda abertzale a otros casos, sucedidos en Herriko Tabernas (y no solo esos). Ni se ha pronunciado tampoco nunca la izquierda abertzale sobre el rol de las mujeres en ETA ni sobre el que asignaban a las chicas a las que empujaban a escribirse con “los presos” y, después, acudir a los vis a vis. Para desgracia de la izquierda abertzale, la sociedad vasca tiene ojos y memoria.

Un espacio político

Tampoco conocemos denuncia pública de la izquierda abertzale, sino todo lo contrario, ante lo sucedido en los campamentos de Bernedo. Hechos como los que expone Marcos Ondarra en The Objective, sacados del relato que han hecho las y los menores a la ertzaintza: “Para conseguir la merienda deben succionar el dedo del pie de alguno de los monitores” o “debían enseñar las nalgas”. “Los monitores bailaban sin ropa alrededor de la hoguera”, “perreaban” con las y los menores, y “los niños podrían dar abrazos a monitoras en topless”. Todo para “dejar claro que el cuerpo de cada persona es un espacio político”. ¿Qué política?

La violencia

Echar la culpa a Elon Musk es lo más fácil, señalar al norte de Irlanda como otra región europea que ha sucumbido al populismo de extrema derecha es la opción más elegida y, por supuesto, negar que estamos hablando de un espacio en el que la violencia latente ha encontrado una vía de escape es mucho más cómodo. Pero la realidad es que la herida de la violencia en Irlanda del Norte no estaba bien cosida, que el postconflicto no fue tan modélico como nos lo enseñan, y que una buena mecha ha hecho saltar por los aires a una sociedad que ha convivido con la violencia, sus consecuencias y una memoria frágil. Tomemos nota en Euskadi.

Esto también es violencia

La FIFA es, desde su origen, una organización demostradamente corrompible, pero lo que estamos viendo antes de la celebración del mundial en el que está implicado EE.UU. es difícilmente superable. Infantino sigue callado ante la prohibición de la entrada al país del mejor árbitro de África porque es somalí, y ante cómo han tratado a mundialistas a los que han sometido a controles como si fueran terroristas, apestados o ambas cosas. Y Gianni Infantino, insisto, sigue guardando silencio y poniendo las manos haciendo cuenquito para que caiga el dinero o recoger el pis octagenario de Donald Trump. Lo que toque al vasallo entregado.

Un mal selfie

Quiero pensar que Jon Uriarte no se ha gustado cuando ha visto el corte en el que habla de Igor San Román, según El Chiringuito del Athletic. Quiero creer que el presidente del club se ha dado cuenta del exceso en el relato y los detalles, y de lo innecesario de exponer en una rueda de prensa que un colaborador suyo, en menor o mayor medida (supongo que dependiendo del momento), no estaba capacitado para las labores que le iban encargando, cada vez de menor relevancia. Un selfie, en definitiva, en el que Uriarte ha salido peor que aquel al que ha intentado retratar. Con lo fácil que era un: “Dimitió, ojalá le vaya bien fuera del Athletic”.

Este es el business

Solo hay que leer el titular y el subtítulo de esta noticia en Cinco Días para entender cómo va el negocio: “Apuestas millonarias en derivados financieros predijeron minutos antes el anuncio de tregua de Trump. El volumen de operaciones en los mercados de futuros se disparó 15 minutos antes de que el precio del ‘brent’ cayera en picado y la Bolsa se disparara”. Queda claro, ¿no? No es el petróleo para que EE.UU. siga siendo el líder económico en el mundo, no es la presión del lobby judío y que le dice Netanyahu, ni mucho menos es la búsqueda del premio Nobel de la paz: lo que mueve a Trump es enriquecer a los suyos empezando por él.

Por supuesto que hay alternativa

Debemos organizarnos para hacer frente a EE.UU. y dejar de adquirir sus productos y servicios, y si eso supone mandar a la mierda a Netflix y a Disney, tendremos que hacerlo. Qué sacrificio, ¿no? Díselo a un iraní. Lo que es evidente es que hay otra manera de hacer las cosas y Europa la lidera: “Bruselas y Canberra eliminan aranceles en un pacto que ahorrará 1.000 millones de euros anuales a la Unión Europea. El acuerdo impulsará las exportaciones de lácteos y coches eléctricos, además de blindar el acceso a materias primas clave como el litio” (Euronews en Bluesky). Esta es una buena noticia, difundámosla.

Dicho de otra manera

En Europa hay dos grandes familias políticas: la que está a favor de la Unión (formada por socialistas, populares y Renew (donde se ubica el PNV), y la que está en contra (formada por extremas derechas e izquierdas, juntas, en la que se ubican EH Bildu, Podemos, Vox y Alvise). Yo tengo claro que formo parte de la que suma, y no estoy solo, como demuestra Arancha González (la que fue ministra española de Exteriores) en X: “Islandia anuncia referéndum en agosto sobre adhesión a la Unión, Bulgaria entra en el euro, Suecia y Dinamarca debaten su entrada al euro, Noruega debate su entrada en la Unión y el Reino Unido duda” de su Brexit.

Quienes generan riqueza, empleo e impuestos

De un modo parecido, mucho más cerca, en Euskadi, también hay dos grandes familias políticas: los partidos que se dirigen al funcionariado y los partidos que lo hacen a las y los autónomos, es decir, ese colectivo que genera riqueza, empleo e impuestos (y además, los recaudan). Un colectivo que debemos cuidar porque sin las y los autónomos no hay funcionariado (al revés no funciona de la misma manera, digámoslo claro) y para cambiar esta tendencia en España y en Euskadi: “El número de autónomos que ejercen de empleadores se ha reducido en más de 36.000 personas en los últimos 7 años” (Pymes y Autónomos).

Solo tenemos que tratarles como merecen

El Athletic está siendo noticia por cuestiones extradeportivas: la marcha de Valverde (una pésima) y las elecciones (una esperada). Malo pero irremediable. A falta de fútbol, declaraciones de futbolistas, ya lo sabemos. Me quedo con estas de Unai Simón que recoge Athletic Xtra “sobre las amenazas que está sufriendo Jon Uriarte”: “Siempre va a existir en el fútbol un sector que yo catalogo como la borregada. Creen que el Athletic y el fútbol se vive de esta manera. Esas cosas están fuera del Athletic y fútbol”. Estoy de acuerdo: a la borregada no hay que empoderarla. Que tome nota alguno mencionado aquí.