Todo lo malo, en un pantallazo

La denuncia de María Blanco en Twitter, con un sencillo pantallazo, es de esas que te remueven por dentro. Por desgracia, me temo que poco más va a mover salvo la empatía de quienes no han sido fagocitados por el “todo pasa, nada importa” al que nos induce Internet. La futbolista de Osasuna, Karolina Sarasúa ha recopilado los indignantes improperios que ha recibido del público mientras jugaba. Desde “te voy a violar” a “súbete la camiseta para enseñarme las tetas”. ¿Quién va a ver fútbol para decir eso? ¿Qué tipo de tara mental tiene quien lo suelta desde una grada? Esa gente sobra en nuestros campos pero también en nuestra sociedad.

Va a ir a peor

Sigo compartiendo malas noticias, como esta en La Información: “Así será la escalada de los precios de la energía hasta marzo. La combinación de factores geopolíticos y económicos anticipa un escenario en el que la energía seguirá batiendo récords. La demanda asiática ha demostrado que la oferta mundial es insuficiente”. Y ahora, ¿qué? ¿Vamos a seguir tolerando que las eléctricas nos chuleen? ¿Vamos a seguir arrugándonos ante quienes van de ecologistas pero no ayudan en nada a generar energía en nuestro entorno? ¿Vamos a seguir omitiendo nuestro derroche energético diario a cambio de un ocio de mierda?

Juancarlismo

La mejor definición de lo que es el Juancarlismo la hemos encontrado, casi sin querer, en el subtítulo de una noticia en El Confidencial: “El archivo de las tres diligencias en torno a Juan Carlos I otorga un estatus de impunidad a todos los directivos, testaferros, abogados, gestores y banqueros que le ayudaron a ocultar una fortuna millonaria en el extranjero”. Pues ya estaría. Por cierto, un recordatorio para el futuro: “Los empresarios que no pagaron comisiones a Juan Carlos I fueron unos pardillos”, porque no podrán beneficiarse de esta lotería de monarquía y fiscalía que, rimas ridículas, aparte, parece que siempre toca.

El partido es la herramienta

Sigo pensando que hemos sobreestimado las capacidades de las y los líderes de Podemos. Ahora, “Iglesias y Belarra bendicen la nueva plataforma que prepara Yolanda Díaz pese a que diluirá Podemos” (El Plural). Lo hacen en un acto en el que, según otros digitales, el exsecretario general eclipsó a la anterior. Y todo para intentar, una vez más, el sorpasso a un PSOE que cada vez les queda más lejos en las encuestas. Yo no veo muy clara la jugada y sí veo el riesgo. Pero lo que queda en evidencia es que no han entendido lo más básico de la política: si tú no crees en tu partido como herramienta transformadora nadie lo hará.

Ayuso avisa: tic, toc

En una entrevista a Abc (que recoge El Independiente), Isabel Díaz Ayuso ha querido dejar claro que no va a estar más de ocho años al frente del gobierno de la Comunidad de Madrid. Pues ya lleva dos después de que en 2019 lograra ser investida pese a que el PSOE ganó las elecciones y de llevarse el gato al agua de un modo asombroso tras el adelanto electoral de este mismo año. Ayuso ha marcado sin dudas un horizonte temporal y ha dado un plazo al PP para que se vaya preparando para su gran salto, porque en ambición y maquiavelismo, a Ayuso y Miguel Ángel Rodríguez pocos les ganan incluso en el PP.

Por supuesto, se libra

Lo único que generaba cierta curiosidad era saber cómo, pero que Juan Carlos I se libraba de todas las que ha preparado algunos lo teníamos clarísimo. La operación “Campechano Manquepierda” ya ha empezado: “La Fiscalía archivará en las próximas semanas la investigación sobre el rey emérito” leemos en El Periódico de España, esa nueva publicación que, precisamente, progresista no parece. El tuitero Niporwifi, que escribe unos hilos estupendos sobre las distintas mafias (ETA, incluida), concluía: “Se acepta que el Rey Emérito actúe como un delincuente por la inviolabilidad, algo que no va a cambiar”.

Para sus movidas

Conocemos esto la misma semana en la que nos hemos enterado de que, según el Abc, la actual ministra de Defensa, Margarita Robles, era la encargada de dar cinco millones de pesetas mensuales en metálico a Zarzuela cuando era la número dos de Interior, entre 1994 y 1996. 60 kilos de los de antes al año, billete sobre billete, de los Fondos Reservados. La periodista Eider Hurtado hacía en Twitter las preguntas pertinentes: por qué y para qué. Pues para las movidas de Juan Carlos I, y en este genérico que cada uno se haga la idea que le dé la gana porque está claro que los poderes ejecutivo y judicial no van a investigar nada.

Guerra sucia

La documentación a la que ha tenido acceso el Abc, además de los 60 millones anuales de los fondos reservados que recibía Zarzuela en efectivo, incluye cómo Antoni Asunción “desveló el envío de cartas bomba a ETA en la etapa de Corcuera”. El exministro español de Interior “explicó en el Cesid la muerte de un cartero de 22 años al doblar un sobre remitido a un miembro de HB”. Guerra sucia con todas las letras y ninguna consecuencia, como sugiere Jesús Barcos en Twitter: “¿Provocará alguna sacudida, algún temblor?”. De momento, nada de nada. Más tierra sobre un tema que es un escándalo sin fecha de caducidad.

Y va Luis Enrique y dice…

Dice Luis Enrique y recoge Rubén Uría en Twitter que: “No os leo porque creo que sé más de fútbol que la mayoría y porque tengo más información que vosotros. No hay una opinión que pueda leer que me pueda interesar. No tengo noticias de las críticas porque no leo, no os escucho”. Pero Luis Enrique sí cobra lo que cobra porque el fútbol es un deporte que cebamos los medios. Para eso sí somos majos, al parecer, para el resto, no. Por cierto, la mayoría de la prensa sabe más que él de comunicar (está claro, porque es difícil ser más torpe), y espero que no se le ocurra hablar de política o la pandemia, ¿o sabe más que los expertos?

La España facha, hoy

En resumen, que en cuanto dijeron que volvía la normalidad a España hemos vuelto a hablar de Juan Carlos I, de dinero, de fondos reservados, de guerra sucia o de fútbol de sol y sombra y Farias. Unos temas, por cierto, que seguro que son del gusto del quinteto de youtubers que mañana se reunirá en Cartagena para hablar de “la Hispanidad”. Un grupo de retrógrados insoportables que no pasan de ser el hazmerreír de todos menos quienes se identifican con la España más casposa, pero que han conseguido financiación pública para su evento de autoplacer, como denuncia Sergio Merka en Twitter.

Hace seis meses

No puedo añadir ni quitar nada a este tuit de Miguel Ángel Garrosa: “Hace 6 meses Bernardina y Begoña eran las primeras vacunadas en Euskadi. 180 días después ya se inmuniza a personas de 35 años. Un saludo a agoreros, antivacunas y ‘criticatodismos’”. Solo puedo insistir en su mensaje y recordar cómo hemos avanzado pese a las críticas constantes y lo que parecían deseos de que todo fuese mal en la CAV. Pues no: Euskadi ha vacunado como muchos otros países, exactamente, como esos que lo han hecho bien. Y la falta de noticias sobre el proceso salvo que “marcha” es, de hecho, la mejor noticia.

Otegi sigue buscando el norte

Después de ejercer la lucha para alcanzar la independencia vasca y pasar una travesía en la que vencer al PNV era el único objetivo de un rearme político que incluye la absorción de partidos a cambio de escaños para sus líderes, Otegi decide ahora abrazar la vía catalana. No hay nada en Euskadi que le resulte interesante salvo la violencia y la oposición, pero busca un modelo en el que la unión de los principales partidos y el rechazo a las armas, precisamente, han sido los elementos más relevantes. La izquierda abertzale demuestra que sigue perdida en sus propias contradicciones y que su brújula sigue sin funcionar.

Un camino claro

Una víctima de aquella injustificable equivocación que consistió en ejercer y defender la violencia con fines políticos, Gorka Landaburu, tiene más claro su camino, sus principios y su fin: “Batacazo y frenazo a la extrema derecha francesa, que no consigue ganar en ninguna región. El cordón sanitario y la alianza de las demás fuerzas políticas clave de esta derrota. ¡Que cunda el ejemplo!”. No solo a la extrema derecha: el fascismo, en todas sus expresiones, debería de sentir el mismo aislamiento y preocuparse por el cordón sanitario aunque se haya disfrazado de nuevo conglomerado que descubre ahora Catalunya.

Y otro, muy oscuro

La columna de Antonio Burgos en el Abc sobre cómo, en su opinión, las mascarillas han ayudado a las mujeres feas a esconderse estos meses en los que la medida era obligatoria, ha sido largamente criticada, sobre todo en Twitter. Podría ser solo una muestra más de cómo hoy las polémicas nos ayudan a vender periódicos o conseguir clics, pero el pasado fin de semana el diario de Vocento también publicaba, a toda página, un anuncio del gobierno húngaro en el que podíamos leer las propuestas de Viktor Orban (que firmaba el documento) a Europa. No pude evitar imaginarme el proceso de selección del diario en alguna oficina húngara, buscando el que mejor encaje con el público del Fidesz.

No son empleos

Alguno de los referidos en esta columna debería de pensar en cambiar de empleo después de ver sus recurrentes desaciertos. Dudo de que suceda pero, si lo hacen, que huyan de las falsas ofertas de empleo como la que denunciaban en Mierda Jobs: una empresa requería a un community manager con conocimientos de diseño, inglés y creatividad, de 9:00 a 14:00, de lunes a viernes, a cambio de cero euros. “No remunerado”, así finalizaba la oferta que no era de empleo, sino de esclavitud. Una candidatura al engaño pero también a la cara dura de quien la pone. Qué pena que no conozcamos el nombre de la empresa.

Por lo menos, una explicación

El hilo en Twitter del Abc cumplía perfectamente ayer con lo que tienen que hacer los medios en las redes sociales: llamar la atención. De derechas y monárquico, sí, pero lo lograba. Al primero: “El precio de los carburantes se dispara antes de las vacaciones”, sucedía este otro: “Las tarifas de la luz registran hoy niveles casi prohibitivos en las horas ‘punta’”. Un drama en dos tuits. Y no, no me creo que justo ahora el gobierno español tenga las manos atadas cuando los partidos que lo forman se desgañitaban en exigir acción desde la oposición. Por lo menos, podemos preguntarnos: ¿nos mienten ahora o lo hacían antes?

Cómo reconocer a un facha

Jorge Bustos también usaba Twitter para llamar la atención sobre un artículo en El Mundo, el diario en el que ejerce como jefe de Opinión, y destacaba esta queja de Leyre Iglesias: “Qué país tan enfermo es el nuestro si lucir su bandera te hace sospechoso. Si te arrinconan a la extrema derecha sólo por disentir de la última decisión pendular del presidente”. Cuando uno no reconoce a un fascista aunque lo tenga delante (en España y en Euskadi) tiene un problema. El problema pasa a ser de todos cuando uno reconoce al fascista que tiene delante (en Euskadi y en España) y prefiere darle una jabonadita para ver si logra blanquearlo un poco.

Algunos lo ponen fácil

Pablo Casado e Inés Arrimadas, esto es, el PP y lo poco que queda de Ciudadanos, decidieron mostrar el pasado fin de semana que su sitio está con Vox, con la extrema derecha, con quienes no entienden cómo funciona la democracia ni les importa, con el partido en el que uno de sus principales portavoces, Javier Ortega Smith, se negó a sostener una pancarta contra la violencia machista en Madrid después de confirmar que un padre había matado al menos a una de sus hijas para dañar a su exmujer. Ni banderas de España, ni himno: humanidad. PP y Ciudadanos han decidido estar con los que se desentienden de la humanidad más básica.

El milagro de tocar a Biden

Este tuit de María Carou resume perfectamente el milagro que obró el presidente de EE.UU. solo con que el del gobierno español se le acercara: “Pedro Sánchez dice que no tiene un cronómetro para contar cuánto ha durado su encuentro con Biden, pero que les ha dado tiempo a hablar de: relación militar de ambos países, situación en América Latina, agenda progresista de Biden”. ¿Podemos hablar ya obra divina? Porque esos 20 segundos que todos hemos visto no parecen suficiente para todo lo conversado, y menos cuando el americano dirigió la palabra al español en una sola ocasión.

No siempre es más duro lo demás

El paseo de Sánchez junto a Biden tiene que servir para recordarnos también que la política puede ser muy dura. No es fácil arrancar para acompañar en un pasillo a un líder mundial que sabes que apenas te dirigirá la palabra y hacerlo delante de todas las cámaras. No es fácil, en general, la vida del político: participar de las puestas en escena y aguantar los ataques de la oposición, de columnistas de provincias como yo, o de la banda de descerebrados que han encontrado en Twitter un sitio en el que celebrar que lo son. No es fácil lo que hizo Sánchez, es cierto. Pero igual tampoco era la mejor opción, visto el resultado.

Sí, suena así

Parece que la llegada de más vacunas ha calmado las reclamaciones de ciertos colectivos y sindicatos de ser vacunados cuanto antes. Ha sido la llegada de vacunas… O que se han dado cuenta de que su exigencia sonaba igual que la de Paz Padilla: “Trabajo en sitios cerrados y sin mascarilla. (…) Los profesionales del medio necesitamos las vacunas” (Zeleb). Hago a la presentadora la pregunta que he hecho varias veces a mi televisor mientras veía manifestaciones en el Teleberri: ¿a quién no se la ponemos para que ella la reciba antes? ¿A los enfermos de cáncer? ¿A los celadores de los hospitales?

Correcto

Como no es un tema que siga con interés voy recibiendo ciertos coletazos de la batalla que están librando en público los integrantes de la familia real británica. Y reconozco que este tuit del Abc me ha llegado tarde pero me ha llegado al alma: “El príncipe Harry, indignado: ‘Mi familia me retiró la seguridad y el dinero. Nos hemos mantenido de la herencia de mi madre’”. Correcto: si uno deja de pertenecer a la familia real lo lógico es que se pague su seguridad y su vida. No como en España. Y la segunda parte es para enmarcarla: Harry ni ha pensado en trabajar. Si no hay sueldo por ser un Windsor se fundirá la herencia de su madre.

Esto, también

Ya no hablamos de la política estadounidense como antes, y esa ausencia de noticias es la mejor noticia: Joe Biden está centrado en atajar la pandemia y la crisis económica derivada, y lo hace sin estridencias de momento. Y los pocos titulares que nos llegan siguen teniendo que ver con el trumpismo: “La Justicia de Estados Unidos rechaza dejar en libertad al ‘bisonte’ de QAnon. La Justicia ha tomado esta decisión a la espera del juicio, ya que considera que el individuo, que asaltó el Capitolio disfrazado con pieles y cuernos de bisonte, sigue representando un peligro”. Esta medida, aunque lejana, reconforta.

Volvamos a la economía real

Me hago viejo: lo sé porque cada vez hay más cosas que no entiendo del mundo en el que vivo. Por ejemplo, sigo sin entender la economía que hemos dejado que construyan, puramente especulativa, que se basa en las hipotéticas posibilidades de rentabilidad futura que puede tener una empresa. Para que la burbuja siga hinchada y siga habiendo rondas, noticias como esta de Housers en Merca2 siguen ocupando espacios muy reducidos en los medios: la “start-up” que te indicaba en qué propiedades inmobiliarias invertir “acumula créditos aplazados, multas del regulador o querellas”.

La vida es corta, y con pandemia, más

“El problema no son los vagos, sino los que trabajan demasiado”, asegura Eduardo Manchón en El Confidencial. Y no estoy del todo de acuerdo pero tampoco estoy del todo en desacuerdo. Los vagos aumentan la carga de trabajo de los demás, eso es innegable. Pero la carga de trabajo la disparan, sin duda, quienes siempre quieren hacer más… Y que hagas más. Reconozco que he cometido el error de ser de los segundos, de los que vivían para el trabajo, y asumo las consecuencias, todas negativas, de ese empeño. Ahora solo quiero repartir el tiempo y el trabajo, y que no sea demasiado tarde.