Es la hora

No puedo quitar nada a este tuit de Julen Bollain: “Repsol, Endesa, Iberdrola y Naturgy tuvieron 11.054 millones de euros de beneficio en 2021. Es decir, un 226% más que en 2020, cuando su beneficio conjunto fue de 3.388 millones. Es hora de que las empresas con beneficios extraordinarios paguen su parte del pastel”. Y no hay más: ha llegado la hora de que la fiesta no la paguemos los de siempre, los de en medio. Ha llegado la hora de poner freno a las ganancias indecentes. Ha llegado la hora de repensar nuestro modo de vida que agiganta a ogros a los que alimentamos con nuestras obligaciones. Ha llegado la hora de elegir enemigo.

El original

La extrema derecha original es el PP. No lo digo yo, lo dice Alberto Núñez Fiejóo. No lo muestro yo, lo demostró José María Aznar, uniendo bajo sus siglas a todo el arco español de derechas, desde la pared del Valle de los Caídos hasta casi el centro de Madrid. Ese fue su gran logro político y está muy orgulloso de él. “Vota al original, vota al PP” (20 Minutos), ha dejado para la posteridad en su fin de semana andaluz, junto a un ramillete de infortunios, el nuevo presidente del partido que creó Manuel Fraga, ministro franquista. Y sin duda, el gallego (el de ahora) se refiere a Vox como la copia. Una copia más negra, como de multicopista.

Y les va bien

Vox va a ser el gran problema del PP en Andalucía: por muy bien que les vaya, lograr una mayoría absoluta en un parlamento con hasta seis partidos es matemáticamente imposible. Así que a Juanma Moreno solo le saldrán las cuentas sumando el posible escaño de Ciudadanos y los seguros de Vox. Pero aún así les irá bien. Muy bien. Para mí, el dato más destacado, porque además es posible que acabe haciéndolo realidad, es este: “Suma más que toda la izquierda junta, según los últimos sondeos” (República.com). Y eso supone un cambio de paradigma importante en un bastión de la izquierda española.

El galimatías

Por su parte, PSOE y Podemos se limitan a confiar en que la suma de PP y Vox dé suficiente medio al resto de partidos y que estos les hagan los recados mientras en la izquierda oficial española no hacen ni los deberes. Este tuit de Lara Hermoso sobre la campaña andaluza, que parece un galimatías pero es una descripción, es un estupendo ejemplo: “Yolanda Díaz da un mitin en Málaga en el que también estará Errejón. Podemos dará en streaming la presentación del libro de Pablo Iglesias en la que lo acompaña Delgado, el candidato que quisieron imponer en Andalucía y al que Díaz no respaldó, apostando por Nieto. Frente Amplio”.

La culpa no es de los demás

Sigo en Twitter a Miguel Sebastián desde hace años porque, aunque no esté de acuerdo con todo lo que escribe, suele hacerme reflexionar con sus tuits. No lo ha logrado, no obstante, con este, en el que muestra que ha dado positivo por covid porque resulta “muy difícil resistir la presión social de las comidas y contra las mascarillas en reuniones. Alguno se alegrará, pues es lo que pretenden. Que nos contagiemos todos”. Me he cuidado y he cuidado a los míos todo lo que he podido estos años (todavía no he dado positivo en ningún test), pero si me contagio ahora, que he vuelto a darme permiso para relajarme, no puedo culpar a nadie.

La infanta pasmada

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De tanto como amaba a Iñaki Urdangarín, la infanta Cristina se quedó alelada y no leía lo que le ponían para firmar. Ella alega estar ciega de amor y de fe en un hombre (vasco, para más señas) que la engañaba para el enriquecimiento de toda la familia (palacios, coches, buena vida). Sus abogados, según ‘Público’, insisten: “No tuvo absolutamente ninguna intervención en el cumplimiento de las obligaciones contables y fiscales de Aizoon”, empresa de la que era socia.

Cosas de princesas

La hermana mayor del Rey, con un lío de los gordos porque la pobre no se enteraba de dónde procedía su buen vivir, y la princesa del pueblo, Belén Esteban, ante un lío inminente porque a la pobre le pudo la boca en ‘Gran Hermano VIP’ donde, según ‘Fórmula TV’, afirmó que sacó el dinero de Bankia para guardarlo en las islas Caimán. Ahora Hacienda está interesada en seguir el rastro de los ahorros de la estrella televisiva.

Aviso a navegantes

Somos muchos los trabajadores autónomos que hemos visto en el autoempleo y los equilibrios insalvables el único modo de salir adelante ante la imposibilidad de que, con el argumento de la crisis, nadie te ofrezca un empleo estable y en buenas condiciones. Al final, uno se acostumbra a vivir frito a impuestos, sufriendo las subidas del IVA, y señalado por la Hacienda del Estado como el causante de la crisis porque el colectivo es defraudador por naturaleza. En esta situación, la apuesta de Albert Rivera de cuidar a los autónomos es bien recibida (‘República.com’). Esperemos que otros partidos se sumen.

Ojo a las eléctricas

En estos temas me pierdo, pero encuentro un motivo para la indignación, así que se lo dejo tal y como lo hemos encontrado en ‘Vozpópuli’: “La Audiencia Nacional ha admitido a trámite una querella contra los ex ministros Miguel Sebastián y Elena Salgado, así como contra Endesa, por los 3.400 millones de euros cobrados de más por las eléctricas (…) La querella, presentada por la asociación de consumidores Causa Común y elaborada por Ausbanc, considera que hubo delitos de prevaricación en comisión por omisión y de estafa agravada (…) Un sistema puesto en marcha para compensar a las eléctricas por los posibles perjuicios derivados de la liberalización del sector, de manera que se les garantizaba en determinado precio mínimo por su producción”.

Spock, Ibarretxe y las cosas bien hechas

Me consta que [Enlace roto.] que la revista especializada ‘Quartz’, para ilustrar una noticia sobre un nuevo emoticono basado en el saludo vulcaniano que realizaba en ‘Star Treck’ el personaje de Spock, ha elegido una foto de la última campaña electoral del lehendakari Ibarretxe. Personalmente, no quería dejar pasar en esta columna el reconocimiento al trabajo bien hecho de aquel equipo de campaña que supo convertir una aparente debilidad en una oportunidad y que logró una foto que, de vez en cuando, vuelve para alegría de quienes la protagonizan.