Primero, lo grave

Los nazis avanzan en Europa: en Suecia no han retrocedido y en Italia, según recogen en Electomanía, ganarían hoy las elecciones con diez puntos de ventaja sobre la segunda fuerza. Su líder, Salvini, además, aprueba como ministro de Interior y el 59% de los encuestados también da su aprobado al gobierno de coalición entre el Movimiento 5 Estrellas, que algunos quisieron ponernos como modelo, y la ultraderecha. Ese es el escenario real que está aderezado, para mal, con pequeños y preocupantes incrementos de los partidos xenófobos en otros países de Europa. Hay que pararlo.

También en España

En Euskadi, los fascistas no han sido de ultraderecha pero sí han andado con pistolas hasta antes de ayer para aterrorizar o matar a quien no pensaba como ellos, y con otros fascistas que les justificaban (algunos siguen haciéndolo). En España, hemos visto fascistas en el Valle de los Caídos y en las manifestaciones por la unidad de España que se celebran en Catalunya. Están ahí, con sus banderas con el aguilucho y sus esvásticas tatuadas y, como denuncia PabloMM en Twitter (que no me gusta nada pero en esto tiene razón), con los medios españoles dispuestos a legitimarlos.

Ahora, una ministra socialista

El nombre de Carmen Montón, la ministra española de Sanidad, no era muy conocido hasta ayer, cuando el diario digital de Ignacio Escolar la llevaba a portada por las irregularidades de su máster, obtenido, como otros cuestionados, en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. La situación es interesante: Montón ha defendido la legalidad de su máster con algunas lagunas (como que no sabe dónde lo cursó porque iba en taxi) y Pablo Casado, que está en la misma situación, con un máster en entredicho, ha anunciado que no usará el tema para atacarla. ¿Y los profesores de la URJC, qué opinan?

Carmena se presenta pero, ¿en qué condiciones?

Manuela Carmena ha cambiado de opinión y volverá a presentarse como candidata a la alcaldía de Madrid. Hasta ahí, todo me parece muy bien, pero, ¿en qué condiciones? Y sobre todo: ¿cómo las ha negociado? ¿En un cuarto cerrado con Pablo Iglesias, como el propio Iglesias denunciaba que hacía la casta… Antes de ser casta? El periodista madrileño Ángel Calleja ha recopilado una serie de noticias y situaciones que Carmena ha tenido que soportar durante la legislatura por las particularidades de su gobierno y que, seguro, no quiere que se repitan.

Twitter no representa nada

No quiero cargar las tintas contra la cuenta de Adurizpedia en Twitter, al contrario: quien la lleva nos ilustra con un montón de estadísticas sobre nuestro Athletic y solo puedo darle las gracias y animarle a que siga haciendo su trabajazo. El otro día lanzó un dato: que el Athletic estaba en el puesto 12 del ranking de interacciones en Twitter de los clubes españoles. ¿Y qué? ¿Y eso qué significa? ¿Interacciones para bien o para mal? Twitter no es la medida de nada, al contrario, el perfil del tuitero activo se parece al de un hooligan de sus propias convicciones y, en general, poco tiene que aportar.

La categoría “popular” es un error

La Academia del Cine en EE.UU. ha claudicado a la moda y ha creado una categoría de “película popular” que votará el público en vez de los académicos. De este modo, al parecer, quieren involucrar a la juventud en la gala, que pierde audiencia, y en una industria tradicional del cine ante la nueva oferta de Netflix y similares, que ha calado entre los jóvenes. Vamos, que es como si un aitite se pone una camiseta con la cara de Luis Fonsi. Ni siquiera es una idea original: esta misma semana se han entregado los Teen Choice Awards, dirigidos al público joven sin forzar nada.

El odio va unido a la mentira

Estoy pasando ya de la fase de la sorpresa a la de la indignación: en Twitter se está generando una corriente insana de odio hacia todo lo que no sea la unidad de España basada en malinterpretar cualquier gesto. Cualquiera. Por supuesto, recurren a la mentira, como que en Euskadi no es posible elegir el idioma en el que quieres que estudien tus hijos e hijas. Y la mayoría de veces, recurren a la idiotez del lector, como el que se queja de leer en un Carrefour de Valencia la palabra “benvinguts”. La Lifri ha respondido merecidamente: “Sí, de hecho, ‘benvinguts’ significa ‘putos madrileños’”.

Redescubriendo “la patria”

Si metes en Google las palabras de Pablo Iglesias que Podemos ha recuperado en Twitter aparecen referencias de 2016. No solo se trata de un discurso antiguo, se trata de uno viejo porque, a estas alturas del curso de demagogia avanzada que imparten los de la nueva política, ya no cuela eso de hablar de patria cuando lo que quieres es hablar de Estado y de impuestos. Se lo dice un nacionalista, que de lo que es la patria y lo que no es (porque se la niegan) sabe un poco. Pero el problema de Podemos no es el de las palabras, sino el de los portavoces, que solo son dos y no están.

No, no pasamos que nos la cuelen

Escribo cada día en un periódico desde finales de 2009, así que no escupiré para arriba porque, sí, me la han colado unas cuentas veces y sé que volverán a hacerlo, pero que te equivoques y sepas que así funciona esta profesión no significa que estés dispuesto a que te metan todos los goles siempre. Ni mucho menos el mismo delantero cuando, además, sabes que es un torpe. Así que celebro el plante de más de 100 periódicos que hoy publicarán un editorial contra Donald Trump, hartos del desprecio de este presidente hacia unos periodistas más necesarios que nunca.

Facebook paga por emitir

Está bien que de vez en cuando Facebook nos recuerde lo que es: una plataforma de contenido y publicidad. No suele hacerlo mucho pero a veces se destapa, incluso con novedades como la siguiente: ha pagado 90 millones de euros a la LFP para emitir los partidos de la Liga en Asia vía streaming en Facebook. Es decir: Facebook emitirá partidos que podrán verse gratis en el ordenador, tablets, móviles o una televisión con conexión a Internet. El giro no es menor porque supone emitir contenidos como los canales tradicionales y competir, directamente, contra ellos

El negocio del contenido (que generan otros)

Si consultan con cierta asiduidad su Facebook o su Twitter es posible que sepan qué es Cabronazi, la cuenta que se dedica a difundir contenidos divertidos. Seguro que no saben que detrás hay un negocio de 370.000 euros en 2017 (casi 500.000 en 2016) que se generan “cazando” ese contenido, haciéndolo propio y relanzándolo. En El Confidencial, como muchos tuiteros, aseguran que lo roban, y ellos se defienden con que mencionan a quien se lo han visto. Una mención menor, sin contrastar si es el autor real y sin link (que es lo que vale, lo demás son milongas).

Cuando no abres la mano

En lo personal deseo lo mejor a Pablo Iglesias e Irene Montero. En lo político, deseo que les vaya como merecen. Y de momento no están haciendo las cosas demasiado bien: si el líder supremo de un partido elige como única portavoz junto a él a su pareja y, por circunstancias familiares, ambos tiene que ausentarse, ese partido se queda descabezado. Es lo que ha sucedido en Podemos, frágil castillo de naipes que se mantiene en pie porque el viento sopla donde les conviene. Así que con ambos fuera de escena, la dirección recurre a material de archivo de Iglesias para mantener la moral.

Un digital para que explique tus tuits

No sé si es por el verano o El Nacional ha decidido dar un giro para dar sentido al amarillo de su logotipo, pero el descenso en la calidad de este medio en solo unas semanas llama la atención. Algunos estarán encantados, como Gabriel Rufián, que siempre había contado con este digital como altavoz a sus tuits pero que ahora disfruta de los análisis favorables, rozando lo baboso, que hacen de sus comentarios en Twitter. El último, sobre una conversación con Dallas, un youtuber simplista, machista y encantado de conocerse. Una conversación entre pares que merece una pieza en El Nacional.

Los besaescudos

Igual Courtois siempre ha sido del Real Madrid y es el primer besaescudos que nos cuenta la verdad, pero lo más probable es que el portero belga sea, simplemente, otro jugador que declara su amor por unos colores después de firmar un contrato millonario con ese club. Yo prefiero a los que besan el escudo en el campo, después de unos años (incluso me valen unos meses), después de un gol o una parada que sirven para pasar de ronda o vencer al eterno rival, después de conocer Bilbao y a la sociedad de Bizkaia, después de saber qué representa ese escudo y para quién juegan.

La aseveración de Sagan, confirmada

Siempre que surge la oportunidad hay que recordar a Carl Sagan, que aseguraba: “El número total de estrellas en el universo es mayor que todos los granos de arena en todas las playas del planeta Tierra”. En la BBC han resuelto esta aseveración… Y tenía razón: en el programa “More or Less” de la radio BBC4 han calculado el número de estrellas basándose en las investigaciones de Gerry Gilmore. “Hay diez sextillones de estrellas en el universo”, aseguran. Y de un modo más sencillo del esperado, con la ayuda de Gennadiy Donchyts, han concluido que “hay menos de cuatro sextillones de granos de arena”.

El odio

No tiene nada de malo que un presidente elegido por su parlamento democráticamente participe en una campaña para visibilizar una dolencia como la esclerosis. Lo único “malo” es que el político y quienes le acompañan enseñan sus vergüenzas en forma de flacidez, michelines, una piel pálida o bañadores que te quedaban mejor el año pasado. Pero en el caso de Quim Torra, esa acción solidaria se convierte en una oportunidad para el linchamiento, producto de un odio provocado, generado, dirigido desde España y del que nadie se hará responsable.

El morbo

El acercamiento a cárceles próximas a sus lugares de origen de los políticos catalanes que siguen presos habrá aliviado en parte el injusto sufrimiento tanto de ellos como de sus familias. En los medios españoles no se percibe mucha sensibilidad hacia esa situación injustificable y dolorosa, pero sobra el morbo por el día a día de estos líderes sociales y políticos: que hayan pasado de un menú de 4 a 12 euros por persona porque en Catalunya la concesión a la empresa de catering en las cárceles es mejor da para un reportaje de quince párrafos en El Confidencial.

La ignorancia

El pianista y escritor James Rhodes ha sido protagonista de una polémica reciente en Twitter tan tonta como resultan los generadores de la propia polémica. El guionista vasco Raúl Díaz la resume y zanja bastante bien en un puñado de caracteres: “Sólo con un par de tuits, James Rhodes ya se ha esforzado por el gallego, y lo ha respetado, más que muchos españoles que conozco… Algunos de ellos hasta gallegos”. En efecto, el problema es que Rhodes, inglés afincado en Madrid, había tuiteado en gallego y respondido como merecen a los mentecatos que le criticaban.

La distancia

Las noticias que llegan sobre el rescate a los niños tailandeses atrapados en una cueva junto a su entrenador son confusas, y eso que varios medios nos invitan a seguirlo en directo en sus webs. Pero, ¿cuántos y en qué condiciones quedan dentro? ¿Cómo están saliendo? ¿Por qué se quedaron atrapados? ¿No era el buceo la peor opción? ¿Por qué es la elegida? ¿Qué pinta Elon Musk haciéndose una campañita de imagen? Lo único que me queda claro es que en este mundo globalizado sigue siendo difícil recibir informaciones precisas y que la batalla por el clic solo contribuye al ruido, y no a la información.

Las dudas

En lo personal deseo lo mejor a Pablo Iglesias. En lo político, mucho de lo que ha dejado escrito en Twitter o dicho en su televisión digital le está pasando factura actualmente: “Los favores se pagan con sillones en consejos de administración. La corrupción como forma de gobierno de este país”, tuiteaba el líder de Podemos en 2014. Hoy su partido coloca a consejeras en el Consejo de RTVE como parte de un pacto con el partido del gobierno. Realmente nunca hubo nada de malo en ello, pero ellos extendieron la sombra de la duda sobre muchas actividades políticas que ahora les resultan legítimas.

Me equivoqué

Esta columna ayer se publicó caducada: insistía a la hora a la que la envié en que Màxim Huerta no tenía que dimitir, y el ministro entregó su cartera por la tarde. Estaba claro que me equivoqué: el escritor ha decidido poner bien alto el listón de la honorabilidad y ejemplaridad de un político. Se pasó de listo (full-equip: en vez hacerse autónomo, creó una sociedad para desgravar hasta la casa de la playa), y después cumplió obligado con Hacienda y la Justicia, pero una ética cada vez más estética le ha obligado a decir “adiós” antes de empezar. Si usted quiere ser ministro, sea antes santo.

Todos por el mismo rasero

Acertaba quien hacía en Twitter este análisis: a un ministro de Cultura que no conoce casi nadie (José Guirao) le cuestionamos menos que a uno que reconozcamos. No es cierto que queramos que cualquiera pueda ser ministro porque preferimos a políticos de carrera a los que el gran público conoce lo justo. Lo de Huerta no era ético, venga, lo acepto. Acepten mis dudas: ¿es más ético lo de algunos partidos que tienen entre sus representantes, cargos y candidatos a expresos por pertenencia o colaboración con banda armada? ¿Vale con cumplir o no hay que cometer?

Morro para exportar

El asunto de Màxim Huerta también ha sido útil para detectar a los políticos que tienen morro para exportar, empezando por los que siempre lo han exhibido: Pablo Iglesias arrimaba el ascua a su sardina en Twitter y apelaba al poder transformador de “la gente” que, como saben, es como Podemos dice “los que nos votan, el resto son pesebreros”. No solo Iglesias: Monedero aseguraba también en Twitter que él, que hizo la misma trampa, estaba redmido porque había entendido el engaño. Y Echenique, el del fraude a la Seguridad Social, se anotaba también el tanto de la dimisión desde su cargo interno.

Resumo

No voy a dar más vueltas a este asunto, básicamente, porque ya ven a la luz de los hechos que estoy bastante equivocado. Así que les lanzo ya mi epílogo: “Lo que le ha pasado a Màxim Huerta ha invalidado para el cargo de ministro al 99% de la gente que sale en televisión (o, mejor dicho, que salía a principios de los 2000)”, tuiteaba José Antonio Pérez, que conoce bien el medio. No solo tiene razón: parece que estamos encantados invalidando minsitrables, y exigimos un nivel de “santidad” que solo va a llevarnos a más frustración y al Trump de turno. Somos una banda de cagapoquitos.

¡Ya ha empezado el Mundial!

De todos los mensajes que estamos viendo porque ha empezado, por fin, el Mundial de fútbol, me quedo con los que apelan a vivirlo en casa. Paso de campañas de publicidad para verlo en los bares o de ostentosos viajes a Rusia mostrados en Instagram. Será que soy aficionado de un equipo “de cantera” (o eso nos cuentan mientras fichan para incentivar la competitividad), pero me emociona ver los carteles pintados con rotuladores, los repasos a cuatro manos de las guías que publicamos los periódicos, las ganas de fútbol y del evento como fenómeno, y de la afición por el juego compartida en familia.