Iglesias tiene tirón

Es indiscutible que Pablo Iglesias tiene tirón: en poco más de 24 horas ha conseguido 200.000 € para poner en marcha un canal de televisión. El objetivo era lograr 100.000 en 40 días y, visto el resultado, ha pulverizado la marca. Pero esto no ha acabado, ahora el nuevo objetivo son 325.000 € que, leído lo leído, no creo que tenga problemas en alcanzar. ¿Es suficiente este dinero para montar una televisión? Evidentemente, no. Hay más inversores detrás a los que estos 325.000 € les vendrán muy bien para abaratar el coste, todo sea dicho. Pero el ruido, la atención y lo de demostrar capacidad de atracción ya están logrados.

¿Quién está detrás?

A nadie le sorprende que Pablo Iglesias se haya aliado con Jaume Roures para poner en marcha su proyecto televisivo. Y menos, después de la pastosa columna que el exvicepresidente del gobierno español le regaló en Público hace solo unos días. Pero sí hay más cosas que sorprenden: según The Objective, Iglesias pretende ocupar el espacio de Gol TV. O lo que es lo mismo, Iglesias quiere tele de la de verdad. Internet está muy bien y él presumía de audiencia (contaba sus acumulados para superar a directos televisivos, como si todos menos él fuéramos idiotas), pero todo eso se le ha quedado corto.

Que no le pase lo mismo

Me hago viejo, y si siempre me han caído mal quienes dejaban claro que eran más listos de los demás, a mi ya avanzada edad me caen peor. Iglesias es de esos: no se va a cortar en dejar claro que la tele bien hecha es la suya. Nadie espera otra cosa. Pero que no suba demasiado, a ver si le va a pasar como la que se creía más lista que nadie y escaló las escaleras de Chichén Itzá (algo que está prohibido por su conservación) para grabar un vídeo bailando desde lo alto. Pues en lo bajo la zarandearon de lo lindo el resto de turistas mientras pedían que la detuvieran. Quien se empeña en salir se expone. Es así de fácil.

Para chulo, su pirulo

Antes de que empezara el Mundial escribí en esta columna que los mayores blanqueadores del régimen de Qatar no seremos los aficionados que vemos los partidos del Mundial desde casa, ni los que acudan gastándose un pastizal, sino los de los palcos. Lo escribí pensando en el sinvergüenza de Intantino y sin saber que, oh, sorpresa, Felipe VI asistiría al primer partido de España en la competición. La mayoría de jefes de estado y de gobierno de los países democráticos evitan la foto y el espanto de sentarse junto a sátrapas, pero eso a Felipe VI no le importa. Esas relaciones y esa desfachatez son parte de la herencia familiar.

No, no son grandes inversiones

Este Mundial va a ser importante en lo futbolístico porque marca el fin de una era: seguramente será el último de Leo Messi y Cristiano Ronaldo (aunque este está empeñado en decir que espera llegar al siguiente). Una era en la que clubes de toda la vida pagaban dinerales extraordinarios a sus jugadores. Ahora solo los clubes-estado, en manos de jeques, precisamente, pueden hacerlo (Mbappé, en el PSG, y Haaland, en el City) porque el negocio es ruinoso: el FC Barcelona es víctima de una plantilla inflaccionada por el argentino y “el Manchester United se dispara en bolsa tras la salida de Cristiano Ronaldo” (La Información).

La milonga del marinero y el capitán

Está claro que Pablo Iglesias se pide ser el marinero porque el capitán, oh, capitán, mi capitán, para él es Jaume Roures. Su columna en Público es pastosa y en ella omite, porque lo sabe, cómo su líder empresarial mando a FOGASA a trabajadoras y trabajadores de Público, ese diario que él podía “comprar en Madrid” (el resto somos de provincias). El texto de Iglesias es previo a su ingreso en la Complutense que, además de perfectamente lógico, espero que le calme, y también a que haya alcanzado 100.000 euros en unas horas para su canal de televisión, que huele desde ya y desde aquí a Fox cutre con una altura moral estratosférica.

Periodismo de “ir allí y contarlo”

Después del pasteleo gratuito (o no tanto) de Iglesias con Roures, caí en el tuit de Miguel de la Fuente, el cámara de RTVE que ha vuelto a Ucrania, en el que mostraba una cena de periodistas en Odesa junto a Óscar Mijallo, Gervasio Sánchez o Mikel Ayestarán, entre otros y otras. Personalmente, prefiero ese periodismo de “ir allí y contarlo”, que el metaperiodismo de Pablo Iglesias, que no deja de reflexionar sobre qué es, qué debería de ser, quién lo hace mal (básicamente, todos menos él) y la excelencia que han alcanzado en La Base él y sus compañeras y compañeros (elegidos por él).

Alex Scott, en mi equipo

Cada torta que caiga sobre la FIFA y Qatar durante este Mundial están bien dadas. La desvergüenza de Infantino y la soberbia de los emires merecen un buen equilibrio y, para lograrlo, nos necesitamos todas y todos. Por ejemplo, necesitamos a la exfutbolista Alex Scott, que comenta partidos para la BBC y que apareció en una previa con uno de los brazaletes que eran motivo de amonestación solo por llevar los colores del arco iris. La indecencia de quien los ha prohibido, insisto, necesita contrapesos como el de Scott y como todas las críticas que, además, son muchas gracias a una prensa que no se está cortando.

Irán va ganando

No en fútbol pero sí en dignidad Irán va ganando: la negativa de los jugadores a cantar su himno nacional como símbolo de solidaridad a su pueblo, reprimido por el régimen, ha sido un gesto muy significativo e importante. De momento, ningún capitán de una gran selección se ha expuesto a recibir una tarjeta por portar el brazalete arco iris, pero un equipo humilde sí se ha jugado mucho más que una amonestación. Por suerte, hay periodistas en Qatar, por suerte, el boicot (promovido por quienes no iban a ver el Mundial de ninguna manera) no ha impedido que veamos este valiente gesto que esperamos que no sea el último.

Pues a mí no me gusta

No resto ni un ápice de mérito ni talento a Annie Leibovitz que, como escriben en Photolari, ha conseguido que casi cada foto suya sea una noticia en sí misma. Pero tengo que confesar que la que ha hecho a Leo Messi y Cristiano Ronaldo para una campaña de Louis Vuitton no me gusta. El cuadro, la composición y la luz son impecables, pero la imagen no transmite nada: es fría (una crítica que no es solo mía) y es forzada. Ponerles a jugar al ajedrez no me parece una buena idea cuando sus talentos son, evidentemente, otros, y competir en un juego de mente no es sacarles de contexto, es no tener ni idea de qué van el fútbol y la competición.

Dos meses luchando por su vida

Se juegan la vida, literalmente, pero las y los manifestantes en Irán saben que con sus protestas están jugándose la vida que pueden llevar. Después de “dos meses de atroz represión y derramamiento de sangre” (República) nada ha cambiado, y el régimen ahora condena a muerte a algunos manifestantes detenidos. Manifestantes hartos de que en su país una lectura integrista de la religión haga que las mujeres especialmente vivan con miedo porque las pueden matar, como mataron a Mahsa Amini por no usar correctamente su hiyab y por ser kurda. La comunidad internacional no puede mirar a otro lado ni un día más.

Hemos enriquecido y adorado a idiotas

Elon Musk es solo el ejemplo más visible de que algunas fortunas, además de indecentes por su volumen, son intolerables por cómo se han conseguido: el único mérito del de Twitter es haber entendido mejor que nadie (solo Jeff Bezos le hace sombra) cómo funciona esta nueva economía virtual. Pero no son los únicos: Stephen Findeisen recordaba en su cuenta en Twitter que Sam Bankman-Fried y Elizabeth Holmes habían aparecido en la portada de Forbes poco antes de perder sus respectivas fortunas con ventas fraudulentas y evidentes señales de no tener ni idea de cómo funciona un negocio básico. Las y los ricos son el lastre.

Insisto

Amancio Ortega no me parece el peor, comparado con los Musk, los Bezos, los Bankman-Fried y las Holmes, pero es evidente que forma parte del grupo que pone en peligro nuestra civilización: “Ortega más otros 124 multimillonarios contaminan tanto como toda Francia, según Oxfam. Las personas más ricas del mundo producen 393 millones de toneladas métricas de emisiones de CO2” (El Economista). No podemos permitirnos sus jets privados, su exclusividad asentada en importaciones de lujo hasta sus casas y sus negocios, o sus excentricidades (como poner en marcha empresas de cohetes espaciales).

Cada cosa, a su tiempo, pero…

No podemos pedir a IU, ni a Sumar, ni a Podemos, que haga algo contra las y los ultrarricos. Son las instancias supranacionales las que deben tomar la iniciativa porque son las únicas que pueden hacer palanca. Pero a los partidos de izquierda españoles sí podemos advertirles de que están haciendo un camino que puede acabar en un sitio muy pequeño o en un barranco. Elige tu propia aventura. Ahora IU “pide paso con un macroevento con mensaje a Podemos: ‘Somos la organización con mayor presencia municipalista’” (El Plural), después de saber que la coalición Unidos Podemos no se reedite para las próximas elecciones.

El tiro en el pie se lo dan todas y todos

Por el bien de la democracia solo espero que esta semana no pasemos otro episodio de bochorno en la izquierda española: “El padre de Yolanda Díaz la defiende frente a Pablo Iglesias: ‘No sé por qué tiene esa obsesión’” (El Independiente). ¿Qué hace este hombre, por mucho que sea un padre defendiendo a su hija, por mucho que haya sido un sindicalista conocido en Galiza, representando ese papelón en Cuatro? Las críticas de Iglesias, en cualquier caso, son el desencadenante, y parece que nadie es consciente de que con esta división televisada a la carrera electoral salen todas y todos cojos, aunque finalmente haya coalición.

Una puta maravilla

Perdón, pero no podía escribirlo de otra manera: el vídeo que ha hecho Polònia con el imitador de Juan Carlos I y la adaptación de “Tití me preguntó”, de Bud Bunny, me parece eso: una puta maravilla. Porque con humor en TV3 hablan claramente de las novias, de las bolsas de dinero, de Corinna Larsen y, sobre todo, del velo que ha permitido que “el campechano” hiciese lo que le diera la gana “porque soy un Borbón” y porque “en España todo se cobra”. Pero el velo no se ha rasgado, no: pocos se atreven como los catalanes y, de hecho, aún hoy vemos a medios autoproclamados progresistas presentar a Corinna como una despechada.

Unos mataron a otros

Yo tampoco veo necesario que Correos sacase un sello conmemorativo por el centenario del partido comunista en España, pero las negociaciones para mantener una compensación suelen abarcar ámbitos de lo más peregrinos. En cualquier caso, si alguien ha cometido un exceso es Isabel Díaz Ayuso, que en Twitter se preguntaba: “¿Se imaginan un sello conmemorativo de los otros responsables de que los españoles se mataran entre ellos?”. Responsables de la guerra solo hay unos, los golpistas. Y un ministro de Franco fue el fundador de su partido, así que bastante toleramos vascos, españoles y catalanes.

Una mala persona

Pablo Iglesias me parece un tipo soberbio, y siempre he pensado que las escabechinas en Podemos las hacía desde su altura moral y convencido de que eran por un bien común. Lo que no pensaba es que fuera una mala persona hasta que leí en Vozpópuli cómo sigue extendiendo las sombras de todas las dudas sobre Yolanda Díaz. Esta vez, en el micrófono de la SER dejó caer, como si nada, que la de Sumar va a ser tentada por el PSOE, y que ambos lo que buscan es venganza y la desaparición de Podemos. La frustración de Iglesias porque Díaz le ha salido rana es innegable, pero también es un desencadenante de momentos horroroso. Allá él.

Se ha rilado

“Rusia confirma que Putin no asistirá a la cumbre de líderes del G20”, leo en El Periódico de España, y pienso inmediatamente que Putin, tan valiente él, se ha cagado. En su lugar irá uno de los tipos más detestables de la política mundial actual, Serguéi Lavrov, al que espero que reciban como merece. Ni más, ni menos. El valiente líder ruso se queda en el Kremlin porque algo teme, igual contagiarse (hace meses que existen rumores de que es muy celoso de su salud y no se relaciona con casi nadie, por eso siempre se ubica en el extremo de mesas larguísimas), igual acabar juzgado por crímenes contra la humanidad. Ojalá sea lo segundo.

¿Quién quiere periodistas?

Gerard Piqué, como Elon Musk, es de los que anuncian el fin del periodismo y el inicio de una nueva era en la que la información correrá sin necesidad de mediadores. Porque, ¿quién necesita periodistas teniendo amigos (y empleados)? Ibai Llanos no hizo ninguna pregunta incómoda al exfutbolista en la charla que mantuvieron en Twitch. Nadie lo esperaba y no le tocaba. De esa manera, Piqué pudo explicar lo que le dio la gana y como le dio la gana, e incluso llego a divagar sobre cómo revolucionaría él el fútbol sin que nadie le avisara de que llevaba un rato diciendo tonterías. Así todo es más fácil. Para él, claro, que es el que paga.

Una pelea de abuelos

Solo a Gonzalo Queipo de Llano, de actualidad estos días porque su cuerpo por fin ha sido retirado de un lugar de privilegio, se le atribuyen casi 13.000 asesinatos en Andalucía. Eso no es una pelea de abuelos. Eso es un aplastamiento por razones ideológicas después de un golpe de Estado. Por no hablar de lo que robaron los que tenían el monopolio de la fuerza. Así que Núñez Feijóo va de mal en peor cuando, primero, pide dejar a los muertos tranquilos (las y los de las cunetas jamás lo estarán) y, después, sugiere que “hace 80 años nuestros abuelos se pelearon” (El Diario), como si no hubiera pasado casi nada.

Y crear la Superliga

El sinvergüenzómetro anda disparado en el PP. Si lo de su presidente resulta indignante, lo de su principal reclamo entre la derecha y la pared, Isabel Díaz Ayuso, es sonrojante: “Desde la moción de censura y el pacto de sus socios, la estrategia es acabar con el Partido Popular, anular al Rey, echar a la Guardia Civil de varias regiones, federalizar España” (Huffington Post). Y crear la Superliga, que destruiría otro de los pilares de la España sagrada, como es la Liga de Tebas. ¿Por qué no? Si a ella le vale la colección de chorradas, nosotros también podemos proponer alguna, sería lo justo. Como justo sería que la huida hacia delante de la de Madrid acabase de morros.

No es normal

Acierta Diego E. Barros con su comentario sobre el tuit de Pablo Iglesias después de que la plaza a la que se presentó quedara desierta: “En condiciones normales cualquier universidad contrataría a un candidato así como asociado, más allá de por la experiencia en el campo (la tiene) porque ha sido vicepresidente de un Gobierno con lo que eso conlleva. Es más, en USA le crearían la plaza ad hoc”. No tiene ningún sentido el veto a Iglesias y solo retrata a quienes lo promueven. Y aunque no sea un veto (que lo parece), tampoco tiene sentido que la burocracia o una interpretación restrictiva de la norma evite su contratación.

Esto, tampoco

La carrera académica de Iglesias no la discuto. Tampoco me parece discutible que, más allá de la Academia, Pablo Iglesias es líder en contradicciones: después de lo que sugirió en su discurso del fin de semana (y todos dedujimos lo mismo) y de que asegurase al día siguiente que no se refería a Yolanda Díaz, no tardó ni unas horas en invitarnos a pensar que, sí, que cuando pedía respeto por su partido se refería a la vicepresidenta del gobierno español: “Te hemos hecho ministra, vicepresidenta. Respétanos”, pedía en la SER y recogen en La República. Y ahora, ¿qué tenemos que pensar? Ya nos lo dirá en un hilo en Twitter.

Pues responsabilízate

Dice Joseph Blatter que “la elección de Qatar fue un error y asumo mi responsabilidad” (El Periódico de España). Pero no se responsabiliza. De hecho, hasta señala a otros culpables: “Al final los votos de Platini fueron decisivos para la adjudicación a Qatar. Esa es la verdad. Y por supuesto que había una cuestión de dinero de por medio. Seis meses después de aquellas reuniones, Qatar compró aviones de combate a los franceses por valor de 14.600 millones de dólares”. Pero el argumento de Blatter no es ético, sino espurio: “Qatar es un país demasiado pequeño para algo de la dimensión de un Mundial”.