Otegi haciendo de Otegi

En un par de frases, Mikel Segovia en El Independiente retrata a Bildu, “el aliado presupuestario amable con Sánchez e implacable con Urkullu”. Y continúa: “La coalición de la izquierda abertzale mantiene su disposición a facilitar las cuentas a Sánchez, pese a mantener incumplido su acuerdo para derogar la reforma laboral. En Euskadi, es el único partido que no ha apoyado las cuentas de Urkullu ni una sola vez desde 2012”. No hay más: los del “Espainaren morroi” al PNV son hoy dóciles en Madrid mientras en la CAV se muestran los más beligerantes para seguir intentando romper un techo de cristal que no acaba de caer.

Y Casado haciendo de Casado

La estrategia de Casado en España es la misma que la de Otegi en la CAV (que no es igual que la que mantiene en Nafarroa, donde Bildu convive muy a gustito con el PSN): desgaste al partido en el gobierno cueste lo que cueste. Y si a veces se cae en el ridículo no pasa nada: la actualidad pandémica, volcánica o económica proveerá otra oportunidad. Me centro: Casado ha visitado esta semana La Palma y ha hecho unas declaraciones con el volcán a su espalda. ¿Qué ha dicho? Eso es lo de menos, lo importante en la estrategia contemporánea de acoso y derribo político es sacarse todas las fotos y criticar sistemáticamente.

La extrema derecha, a lo suyo

La extrema derecha europea intenta recabar apoyos entre negacionistas de la pandemia y antivacunas. La española sabe que esa jugada en su caladero es más problemática porque el porcentaje de reaccionarios a la ciencia es bastante menor. Vamos, que es una cosa de frikis. Pero Espinosa de los Monteros ha decidido que Vox no está para perder ningún voto, y si para eso tiene que jugar a la ambigüedad con su libertad para vacunarse o no, lo hará. El populismo, al final, va de eso, de ponerse a favor del viento sin que a nadie le importe cuántas veces rola. Y si toca ser antivacunas, lo serán.

PSOE y Podemos, en su línea

María Castañeda ha publicado en Merca2 un texto bastante interesante sobre “las 10 meteduras de pata del Gobierno en la crisis del recibo de la luz”. En la pieza recupera algunos momentos previos a la escalada que estamos sufriendo que no deja en buen lugar a quienes integran el consejo de ministras y ministros actuales, como el “caso omiso a la subida del gas en marzo” o “el tarifazo eléctrico, a destiempo y sin criterio”. Con el marrón ya encima, el gobierno español también ha actuado mal, aprobando una “reducción del IVA, pero solo a unos cuantos” o tomando “decisiones importantes sin contar con las eléctricas”.

Enésimo resbalón

Con lo bien que le iba a Errejón mostrando que hay nicho electoral en España para una izquierda pragmática sin deudas consigo misma, el líder de Más País ha decidido ponerse la zancadilla y tropezarse presentando un libro innecesario en un momento inadecuado, en el que “narra ‘caudillismo’ y una ‘corte’ en torno a Iglesias, que buscó ‘enterrarle’ políticamente” (República.com). Con Iglesias brillando en spots televisivos y todo Podemos agarrándose al tablón de Yolanda Díaz para mantener su flotabilidad, estas memorias parciales son un error. Bienaventurados los que saben esperar a que pase todo para contarlo con perspectiva.

Provocador y cobarde

Un chaval de Bilbao ha puesto en su sitio a Iván Espinosa de los Monteros. Tanto ha sorprendido al de Vox lo que le sucedió en Euskadi que sigue desorientado y en sus tuits insiste en mostrarse tan provocador y tan cobarde como es descrito por sus actos: llama (ya desde Madrid, claro) “magrebitarra” a quien le describió como lo que es y retuitea a otro anónimo con banderas de España en su nombre de Twitter que se queja de que un español no pueda hacer aquí un acto político. El equipo “A”, de “Arriba España”, en marcha. Pero ese que se puso delante de los escoltas a cantarle las cuarenta, en mi equipo.

Lecciones, ni una

Para no quedarse atrás en la carrera que algunos echan por la cornisa derecha del precipicio, el PP ha decidido que “no apoya una resolución en Bruselas contra las leyes homófobas de Hungría” (El Plural). Pero lo peor no es el hecho en sí, aunque este ya es suficientemente grave: “La delegación española se desmarca del PP europeo y se alinea con Vox, con el voto discordante de Esteban González Pons”. Acaban de asesinar a un chico de 23 años en Galiza al grito de “maricón” y el principal partido de la oposición se niega a condenar una resolución europea contra medidas homófobas. El PP está perdido.

“Un chuletón al punto”

José Antonio Pérez lo ha visto venir: “Qué mal va a envejecer esto”, opina sobre las declaraciones de Pedro Sánchez de que un chuletón al punto es imbatible, después de que uno de sus ministros haya grabado un vídeo a favor de disminuir el consumo de carne. El escritor vasco está en lo cierto: la contradicción evidente, la declaración de intenciones carnívoras o el tono forzadamente llano, envejecen fatal, y Sánchez ha decidido con sus asesores juntarlo todo para, desde el primer minuto, llamar la atención sobre un charco tan grande que uno de su gobierno mete la pata y salpica a todos en un sector enorme.

“La brasa”

Es evidente que una dieta equilibrada es más sana que una que tenga un exceso casi de lo que sea. Y también lo es que cualquier industria gigantesca, empezando por las del sector alimentario, genera una gran cantidad de residuos y perjuicios al medio ambiente. Pero de ahí a montar una cruzada desde cero, como parece que ha hecho Garzón, y a montar una resistencia cuñadesca, como ha hecho la derecha española, van dos trechos igual de largos. Y no es equidistancia, es cansancio de “la brasa”, como la denomina en Twitter el guionista portugalujo Raúl Díaz, que dan unos y otros a diario.

Los marcos culturales

Otro gran pelmazo de esta semana ha sido el de quienes han intentado defender que los humoristas tienen más gracias que las humoristas. Una gilipollez de un tamaño tan grande que no sé ni con qué compararla: por supuesto que ellas no son menos graciosas que ellos, es que los marcos culturales, eso de lo nos reímos, son abusivamente masculinos, y por eso generan carcajadas más sonoras (que no más ni mejores) Florentino Fernández (que esta semana ha decidido hacer poca gracia con sus comentarios marchistas) o los Hermanos Calatrava. No empezar la discusión por la base es la que la convierte en artificial.

La maldad es indiscutible

Solo el levantamiento del secreto de sumario nos permitirá confirmar si en el asesinato de Samuel Luiz en A Coruña durante el fin de semana la homofobia es el desencadenante principal. Para confirmar la maldad de algunos no hace falta esperar, solo mirar hacia atrás: este entrecomillado de Espinosa de los Monteros en El Plural, “hemos pasado de pegar palizas a los homosexuales a que ahora esos colectivos impongan su ley”, fue relanzado por varios usuarios de Twitter después de la agresión mortal a modo de recuerdo de que la homofobia, evidentemente fortalecida antes de lo sucedido, no tiene nada de casual y sí de causal.

¿Ignorante o tramposo?

Sin salir de Vox llegamos al tuit de su diputado por Badajoz, Víctor Sánchez del Real, después de que Pablo Díaz se llevara 1,8 millones en un concurso televisivo: “Enhorabuena a Hacienda, que acaba de ganar 800.000 euros en Pasapalabra de Antena3”. Un usuario de Twitter le preguntaba: “¿Cómo cree que se paga su (muy jugoso) sueldo?” junto al pantallazo en el que se muestra los más de 86.000 euros anuales que le abonamos entre todos. El Sánchez del Real no es el único tuit que se queja de los impuestos, pero sí uno de los más irresponsables porque es parte del órgano legislativo y tiene incidencia directa en el balance público.

Otro liberal

El pensamiento liberal ha encontrado en Twitter un espacio en el que engordar. ¿Quién está en contra de tener más libertad o de que sus ingresos rindan más? ¿Y quién está a favor de que se descomponga el estado de bienestar? Esa contradicción es habitual en los liberales de pacotilla, pero algunos, como Juan Pina (que dudo de que sea un nombre real pero tiene más de 10.000 seguidores), van más allá: “La izquierda ataca tanto el juego porque da esperanza de movilidad social, que odia, y porque pone en evidencia la miseria del igualitarismo inducido por el Estado. Hasta esa esperanza quiere quitarle a la gente”.

La ansiedad de contarlo

Los Pájaros Pican ha resumido en un interesante hilo de Twitter las conclusiones de un estudio de la universidad de Cambridge sobre cómo usamos los móviles y las redes sociales durante el verano: “Solo 1 de cada 10 fotos son vistas más de dos veces, pasado un año de ser tomadas” en el ingente archivo de Google Photos que posee quien tenga un Android. “230.000 fotos son almacenadas cada décima de segundo”. En resumen: “Sobre una muestra de 9.500 jóvenes entre 16 y 30 años, el 89% afirmaba necesitar taxativamente el compartir sus vacaciones en las redes”, y “el 83% de los jóvenes sentía cierta ansiedad al ver las stories y las fotos de amigos”.

Una locura

Después de leer un par de veces las cifras de fotos, datos y porcentajes del párrafo anterior para asimilarlas correctamente, tengo que meterme en más números: los que ofrece Marc Menchén en su breve hilo sobre la situación económica real del FC Barcelona. Cientos de millones de euros de agujero, otros más de doscientos comprometidos, jugadores regalados solo para ahorrarse los sueldos, fichas multimillonarias (empezando por la de Messi) y un crédito organizado por Goldman Sachs de más de 500 millones más para empezar a afrontarlo todo. Y el balón sigue rodando. ¿Por qué se permite esta sinrazón?

El cajón de los idiotas

Ya sé que el tonto de cada pueblo ha acabado encontrando en Facebook y Twitter un bar o una plaza en la que, por fin, alguien le hace caso. Y no son pocos. Ni los tontos, ni los más tontos que les siguen. Pero a veces tengo la sensación de que alguien se ha dejado abierto el cajón de los idiotas y por eso no dejan de aparecer en cada rincón, en cada retuit, en cada comentario: están, por ejemplo, los que siguen en España la corriente conspirativa en la que se ha apoyado Trump. ¿Por qué? ¿Qué explicación hay a que alguien caiga en esas redes salvo que no es capaz de distinguir verdades de mentiras básicas?

Estos no lo son

Ni Macarena Olona ni Iván Espinosa de los Monteros se han escapado del cajón de los idiotas. Estos salieron del armario dorado que hay al fondo a la derecha, pegado a la pared. Estos son, sin duda, los que se aprovechan de esa base de personas que no son capaces de reconocer el fascismo cuando lo tiene delante o que lo reconocen perfectamente y lo abrazan por algún tipo de tara mental o porque tienen intereses económicos claros para hacerlo. Así que si los de Vox (los listos, los que cortan el bacalao) blanquean a Trump hasta pedir el Nobel de la Paz, algo obtendrán a cambio… O ya han obtenido.

Habrá sido ETA. O “los moros”

Quienes alimentan las teorías de la conspiración saben (o deberían de saber) que no solo alimentan las que les interesan, sino que ceban a un montón de personas que, a partir de ese momento, estarán dispuestas a creerse cualquier sandez. Valgan como ejemplo los seguidores de Iker Jiménez. Así, después de un fatal accidente en Madrid, con una explosión de gas, han aparecido en Twitter (pero seguro que también pululan por Facebook y mandan mensajes en WhatsApp) los que creen que se está ocultando un atentado yihadista o de ETA, e incluso algún atrevido aporta “pruebas” de fotos sacadas… De Internet.

No podían faltar los de Andorra

En esta colección de pagafantas (son tíos, sí) a la que dedicamos la columna de hoy no podía faltar el más neoliberal de los youtubers españoles en Andorra: uno que se hace llamar Wall Street Wolverine, muy próximo a Vox y con 111.000 seguidores solo en Twitter. Uno de sus followers intentaba entrar en el circuito “bueno” con este comentario: “En este país está normalizado el hecho de que alguien tenga que emigrar porque no hay trabajo o porque allí le van a pagar mejor, pero está mal visto irse a Andorra para ahorrar/ganar más cuando es exactamente lo mismo. Verdades como puños. Señores, abran los ojos”.

Más primos. Ahora, en TikTok

Gracias a análisis financieros de Perogrullo o claramente populistas, Wall Street Wolverine ha conseguido ser de esos youtubers que se van a Andorra para no pagar los tramos más altos del IRPF español. Muchos de sus seguidores ya están perdidos, como acabamos de ver, pero podemos intervenir sobre otros falsos gurús que se han lanzado a “perpetuar las estafas y la información engañosa” (Magnet) en TikTok, la red social de las y los más jóvenes, y también con numerosos perfiles de estratos socioeconómicos bajos. Se trata de timadores que con recomendaciones falsas ganan seguidores, fama y, finalmente, dinero.

La nueva política son políticos con chavales

Hace unos años hacíamos chistes sobre cómo los políticos se acercaban a besar a niños durante la campaña. Hoy, entre el coronavirus y la nueva política, ya, no los hacemos. Ahora los niños o las adolescentes se enseñan en Twitter. Como hicieron con pocas horas de diferencia Iván Espinosa de los Monteros (con un niño de 12 años al que un profe quitó un boli de Vox) y Pablo Iglesias (con una chica que preparaba la selectividad rogando a San Pablo Iglesias). Es la segunda vez que los community managers de Iglesias coinciden con los de Vox. A veces tengo la sensación de que cada día sé menos de lo mío.

Sí, estamos hablando de esto

Antes de escribir esta columna me sorprendió escuchar en una tertulia radiofónica que hablar de que Vox puede alcanzar el último escaño de Araba puede impulsar, precisamente, a Vox. Hombre, el simple hecho de que exista la posibilidad es noticia, y hablar del avance del fascismo en Euskadi no solo es relevante: es necesario. Así que, si la última encuesta muestra que ese escaño baila entre Vox y PNV, es normal que Andoni Ortuzar lo explique en su videoblog. En El Independiente, Mikel Segovia muestra que Vox carece de programa: 10 puntos inconcretos y que valen para toda España pueden darles un escaño vasco.

Qué suerte tiene Juan Carlos I

Juan Carlos I ha tenido tanta suerte que lo suyo parece una voladura controlada: cuando nos enteramos de que el jefe de Estado recibió, en el ejercicio de su cargo, un regalo de 100 millones de euros de una dictadura con la que había mediado para una licitación millonaria de obra pública, un dinero que depositó en Suiza para evitar a los fisgones y el fisco, y que 65 de esos millones acabaron en la cuenta corriente de una mujer a la que este jefe de Estado parece querer y deber mucho, cuando pasa todo esto, insisto, las portadas van sobre un reporte del coronavirus. Ni una sola mención en las portadas, como denuncian en Público.

Correcto

El rebrote del coronavirus en Lleida, que parece que ha llegado hasta Ordizia, parece que va a impulsar el uso de la mascarilla. Un “complemento” absolutamente necesario pero cuyo uso cada uno interpreta a su manera. Es bien sencillo: si no puedes garantizar la distancia de seguridad en la calle, póntela. Y en una ciudad, en cuestión de segundos (un semáforo en rojo), aparece una situación de contacto. Así que, poneos la puta mascarilla. Sí, he escrito “puta”. También puedo escribir que estoy hasta las pelotas de ver cómo muchos piensan que esto no va con ellos, y que los que nos las ponemos somos unos blandos.

Casos de todos los tipos

Ni tiene que ver con los entornos laborales exclusivamente ni están vinculados al ocio: los contagios se están dando en todos los ámbitos: portales, comisarías, velatorios, zonas de bares, barbacoas familiares… Lo que deja claro que la responsabilidad es de todos y en todo momento. Esto va en serio. ¿Tenemos que dejar de hacer nuestra vida por el virus? No. ¿Tenemos que mantener las distancias, ponernos la mascarilla y andar con cuidado? Sí, claro. Es una cuestión de sentido común y de autoprotección. Pero seguimos descuidándonos, a veces, de un modo escandaloso. Y luego los que gruñimos somos unos vinagres.