Cómo nos «informamos»

Xavier Tomàs lleva ofrece en Threads unos datos especialmente relevantes a las puertas de una campaña: “En España, el 47% de la población utiliza las redes sociales para informarse, a 9 puntos de la televisión, y a 24 puntos de las páginas web”. Las principales plataformas para “informarse” son: “Por este orden, Instagram (32%, ¡+14% en un año!), Facebook (31%), WhatsApp (29%), YouTube (19%), TikTok (16%) y X (16%)” (sí, X va la última). Y “el consumo de vídeo para informarse se ha disparado, especialmente en TikTok (+7%, en 3 años) e Instagram (+5%)”.

Un paso más

Llevo tantos años en política que asistí a cómo los partidos hacían grupos de Facebook, he visto la llegada de lo que llamaban “política líquida”, el surgimiento de Ciudadanos, Podemos, Sumar y Vox, y la desaparición de los tres primeros, y ahora, esto que lleva Antoni Gutiérrez a X: “La Generación Z no elige un partido político, elige temas”. Habla de EE.UU., pero hay varias ideas que podemos importar: las y los jóvenes votantes “se identifican como independientes en mayor proporción que cualquier generación anterior a la misma edad”, y “votan por propuestas, no por lealtades políticas”.

Entre ricos se organizan bien

Para su sorpresa, Donald Trump está sufriendo electoralmente. ¿Cómo puede estar pasándole esto a él después de recortar el gasto público, insultar a periodistas delante de las cámaras, humillar a aliados históricos de su país, enriquecerse, enriquecer a sus amigos y, lo más importante, tratar a la ciudadanía como si fuera idiota? Sin embargo, ante los problemas, “Elon Musk acude al rescate de Trump con donaciones de 276 millones para evitar la debacle electoral republicana” (El Diario). Es decir: los ricos se ayudan entre ellos, más vale que los pobres, que somos más, también lo hagamos.

Sí, son los rusos

Este que han publicado en la cuenta en X de Newtral, como consecuencia de una entrevista a Guillermo Infantes en ‘Al Rojo Vivo’, es de esos hilos que hay que leer: “La propaganda prorrusa intenta apropiarse de las protestas juveniles en Europa y volverlas contra el gasto militar de la UE”. Por ejemplo, “Pravda ha creado webs en español, gallego, catalán y euskera”. Pero no solo actúan en Internet: “Un emisario de uno de los oligarcas más próximos a Putin vino hace unos meses a Madrid para apoyar a grupos españoles de ultraderecha”. ¿Quién está picando este anzuelo y por qué?

Un temazo

El Euskadi-Venezuela del próximo noviembre es un temazo. Para empezar, porque el partido se celebra el primer fin de semana de la campaña. Además, coincide con la manifestación que ha organizado EH Bildu en Bilbao, por lo que podemos imaginarles entrando al campo, casi, como en una procesión. Pero, ¿qué pasará luego? ¿Aplaudirán a Venezuela como representante del chavismo? ¿Qué chavismo, el de Delcy Rodríguez, rendida a Trump? ¿Quién defiende y representa ahora al pueblo venezolano? ¿Cómo les va a “los refugiados” en aquel país? ¡Ay, la política internacional!

Da lo mismo votar al PSOE que a EH Bildu

Elijo el de Blanca Ibarra pero son varios los reels y tuits que intentan explicar, después del movimiento final de Gabriel Rufián, cuáles son las mejores opciones de la izquierda en cada circunscripción. En las de Hegoalde, está claro: votar a EH Bildu o al PSOE es votar lo mismo. Y hoy el voto a la izquierda abertzale es hoy un voto más maduro, como el que recibe el PNV, capaz de cambiar de opción en cada proceso. Una izquierda abertzale que, además, está renunciando a sus caras visibles mientras Pedro Sánchez está ya en modo omnipresente y omnímodo, arañando votos a sus más fieles.

La elasticidad de la izquierda

Hace tiempo que me he perdido en el laberinto de la izquierda, como la mayoría. No sé cuál es la diferencia entre EH Bildu y el PSOE (como no distinguen Blanca Ibarra y otros expertos en y de la izquierda), entre el PSOE y Sumar, ni entre Sumar y Podemos. Sé que Belarra y Montero buscan llamar más la atención pidiendo expropiaciones como si no hubiese que pagarlas. Pero me flipa la elasticidad de la izquierda: ni una mención a una consulta a las bases o las famosas primarias (que no deja de reclamar Montero) sobre el “tándem” ERC-Podemos, en la pieza de Diario Red, el digital de Pablo Iglesias.

Pero, ¿de dónde salen?

No me gustan las acampadas en la plaza del Sol o la del Arriaga, en Bilbao, pero menos me gustan las y los chavales que acudieron a la de Madrid, banderas de la Falange en la mano, a echar a los campistas urbanos después de los actos militares por el 12 de Octubre. ¿De dónde salen? ¿Qué buena familia les ha alimentado y les ha permitido pensar como los golpistas? ¿Qué abuelo o abuela, madre o padre les ha contado la historia de tal manera que los fascistas les parecen los buenos? No me cabe en la cabeza tanto odio y desmemoria, allí y aquí, pero es evidente que a mucha gente, sí.

Oh, sorpresa

Pensé que con estas dos noticias en Menéame sería suficiente: “El número de publicaciones e interacciones sobre Reform UK en redes sociales disminuye tras los ataques ucranianos contra los centros de datos rusos”, y “‘¡se han ido todos!’. Los partidarios del ‘bot’ de la Casa Blanca se ausentaron sin permiso después del ataque al centro de datos ruso”. Solo unos minutos después, sume el tuit: “Ucrania bombardea centros de datos rusos y, de inmediato y de manera misteriosa, las conversaciones en redes sociales sobre la AfD prácticamente se desvanecen”. Queda claro, ¿no?

“Gure HERRIA” tiene nombre

Somos un país y tenemos un nombre: Euskadi. No somos el país de los que hablamos euskera porque hay gente que no lo habla y forma parte del país. Y formará. No somos Kosovo para España. Y cuando nuestra selección viaja a Argentina (como acaba de hacer, para nuestra alegría y la suya) lo hará con nombre propio. ¿De verdad alguien cree que allá, lejos, van a ser respetuosos con el adefesio de la “euskal selekzioa” que quieren imponer quienes no votaron el nombre de Euskadi porque estaban a otras cosas (básicamente, destruir el país)? Pues eso.

Los de los decretos

Niporwifi ha clavado en X su resumen sobre lo que ha hecho este gobierno español y, también, lo que no hicieron quienes le aprobaron la actual ley de Vivienda que, evidente, solo ha empeorado las cosas retrayendo la oferta: “Que los pisos turísticos estuviesen exentos de IVA da una idea de la tomadura de pelo de esta legislatura”. ¿Qué más hay que decir? ¿Cómo van a defender que esta es “la legislatura de la vivienda”, como dictaba su marketing? ¿A quién van a tener el valor de señalar cuando PSOE, Sumar, EH Bildu o Podemos lo único que han hecho son tuits, cortes para TikTok desde la tribuna y engañar, con todas las letras, al “la gente”?

Un problema no es una solución

Es de Perogrullo, pero parece que en el sindicato de inquilinas no se dan cuenta: generar un problema no es generar la solución. Si sus posiciones son maximalistas (“El Sindicato de Inquilinas rechaza bonificaciones a propietarios e insiste en que se apruebe su decreto íntegro”, según Diario Red), nada se va a mover, nada va a pasar, el bloqueo va a ser perenne y los especuladores van a seguir aprovechándose de una legislación hecha para ellos. El problema de la vivienda no va a solucionarse hoy, ni nunca, de un plumazo (ni de dos): tenemos que avanzar teniendo en cuenta a mucha gente diferente.

Así de claro

Miquel Roig tiraba de ironía con la imagen de Djokovic cabreado que sirve, en X y otras redes, para decir algo gritando. En el caso del periodista (de esos a los que hay que leer, aunque no estés de acuerdo siempre con él), clamaba: “Queridos campistas de Sol. Sé que muchos tenéis objetivos encomiables (¿quién no quiere vivienda digna para todos?), pero… Casi todo lo que pedís para abaratar la vivienda solo va a encarecerla aún más. O aumentamos la oferta de casas o reducimos la demanda”. En este caso, estoy de acuerdo con Roig: solo fomentando la oferta (atacando a los especuladores sin piedad, por supuesto) mejorará la situación.

¿Qué piensan en el PP?

Si la prestidigitación de Pedro Sánchez no lo impide, el PP gobernará España antes o después junto a Vox. Un PP que no va ni a negociar la aprobación de esos decretos para mejorar la vida de la ciudadanía, en este caso, de las y los miles de inquilinos que hay en España. Un PP que, al mismo tiempo, saca pecho, el pecho de José Luis Martínez-Almeida, para ser concreto, que “reivindica el acuerdo para que Maricarmen vuelva a casa” (EPE). Ha querido poner en valor así su labor de intermediación. Entonces, ¿le parecía mal ese desahucio? ¿Le parecen mal todos o solo los mediáticos en los que puede intervenir? ¿Qué piensa el PP y por qué no lo dice?

Aukera, non; Sortu, han

Por supuesto, no podía faltar Sortu en esta fiesta, colándose hasta la cocina y tocando el trombón para que se note que ha llegado, que a esta también se apunta, que casi todas las causas son buenas siempre que muevan a un número suficiente de personas. Porque el populismo no se hace solo: alguien tiene que hacerlo, porque la sordera es algo que tiene cura si te conviene (como buena sorda, la izquierda abertzale se pone los audífonos cuando le da la gana). Ya ha dicho EH Bildu: ellos van a votar a todo que sí, como hicieron con la ley de Vivienda, porque el electoralismo es más importante que solucionar de verdad un problema.

Retrátate tú ahora

El PSOE y Sumar han inflado el globo de la vivienda, han hecho de ello el principal problema, han querido lanzar la conversación y condicionarla con sus lemas de campaña y una ley (aprobada por EH Bildu) que no resuelve nada pero que fue muy eficaz como reclamo electoral. Y ahora ese globo les ha estallado en la cara. No hay mejor prueba de lo desnortado que está el gobierno español: “Yolanda Díaz llama a manifestarse contra el Gobierno del que forma parte: ‘Que se movilicen mucho y más’” (La Voz de Galicia). El mismo gobierno que lleva dos legislaturas lanzando temas a sus socios para se retraten tiene que sacarse ahora un selfie muy incómodo.

Una ley útil, de todos y para todos

España necesita una ley de vivienda útil para la ciudadanía, y no útil para los partidos durante una campaña electoral, como la que aprobaron EH Bildu, PSOE y Sumar, con un objetivo refalsado. Y es absolutamente imposible conseguirla en unas horas, con la presión de “la calle” y con la sensación de descontrol que tienen los partidos del gobierno. Una negociación de ese calado para proteger a inquilinos y caseros necesita tiempo y generosidad, no dos decretos “para satisfacer a ambos lados del alero” (Euronews) como si no tuviesen que votarlos el viernes en el Congreso el resto de partidos del bloque de la investidura.

No todos los desahucios son como el de Maricarmen

De hecho, ni siquiera el desahucio de Maricarmen es como nos quieren hacer creer: ella era una mujer conocedora de su situación y con recursos para haberse evitado el viaje de ida y vuelta. Pero insisto: eso da igual. Lo importante es lo que su caso ha dejado a la vista y que avergüenza a los partidos que se autoproclaman progresistas. Me centro: en EPData muestran que en el primer trimestre de 2026 hubo en España 4.005 desahucios. En todo 2025, 24.540. Pero no todos para otorgar la vivienda a unos especuladores que multiplicarán el precio del alquiler: hay muchos pequeños propietarios que solo quieren echar a un jeta. Así de claro.

Lo fácil

Perjudican al mercado de la vivienda quienes favorecen a los especuladores porque quieren y quienes aseguran defender a los perjudicados y lanzan ambiciones como si no tuviese consecuencias: “Los acampados no se irán hasta que el Gobierno apruebe contratos indefinidos de alquiler” (El Imparcial). Vamos a ver: ¿quién va a poner su piso en alquiler de modo indefinido? Irene Montero aseguró que los precios tenían que limitarse por ley. ¿Quién va a poner sus pisos en alquiler por 500 euros? Las medidas populistas reducen la oferta drásticamente, pero para el tuit, oigan, quedan de maravilla. ¿Qué es lo importante?

Yo vuelvo, como la mula al trigo

Con mi infinita ignorancia, a mí se me ocurre una idea para mejorar un poco la situación: prohibir los Airbnb. Me remito a la cifra que he encontrado en Madrid Actual y que Borja Carabante, del ayuntamiento de la capital española, ha presentado como un buen dato: en Madrid hay 13.431 pisos turísticos, frente a los 22.435 en agosto de 2024. Si hasta el PP presenta esa reducción como una buena noticia, ¿reducirla a cero no sería la mejor novedad? ¿Cómo afectaría al mercado de una ciudad que hubiese 13.431 viviendas disponibles, simplemente, para vivir? ¿Estamos dispuestos a que los hoteles sean todavía más caros?

Otro error histórico

No me extraña que EH Bildu se haya quedado solo con Vox en el Congreso para votar en contra de una propuesta del PNV a favor de la “Variante Sur Ferroviaria y al transporte de mercancías por alta velocidad”, según ha informado en X el partido de Aitor Esteban y Maribel Vaquero. No me extraña, insisto, porque por encima de todo, EH Bildu ha basado su existencia en sustituir al PNV, y esa obsesión le lleva a posicionarse en contra de lo que la izquierda mundial apoya: el tren como medio de transporte más eficiente, menos contaminante y más beneficioso para ciudades y personas. Otro error histórico de la izquierda abertzale.

“El nuevo Sumar”

Reconozco que me divierte la gira que está haciendo Irene Montero con la excusa de unas primerias para las que nadie más se siente interpelado. Como excusa para hacerse una gira de medios me parece un innecesaria, la verdad. En la coalición de izquierdas a la izquierda del PSOE (Más Madrid, Izquierda Unida, Movimiento Sumar y Comuns), siguen a lo suyo, lógicamente: “El nuevo Sumar se llamará Frente Amplio y espera presentar a su candidato en tres semanas” (El Salto). En lo que no se han puesto de acuerdo todavía, por lo que parece, es en la cabeza de cartel: “Ada Colau despierta confusión, ilusión y rechazo”.

Hay que escuchar siempre al sector primario

Es uno de mis pocos principios claros: hay que escuchar siempre al sector primario. Desde esa premisa, he encontrado especialmente interesante este post en el blog La Ciencia y sus Demonios: “Los agricultores de los países occidentales son profundamente conservadores y votan, elección tras elección a partidos cada vez más escorados a las ultraderechas”, “partidos que no ‘creen’ en el calentamiento global y por tanto no consideran que haya que tomar medida alguna, salvo por supuesto la muy cristiana tradición de sacar al santo en procesión para que llueva”. El más llamativo es el caso del campo estadounidense que adora a Trump.

Hablando del rey desnudo…

Hablando del Donald Trump, en la página web de la CNN han recopilado “las afirmaciones falsas de Trump ante las Naciones Unidas”, empezando por “ha sido un gran honor para mí resolver ocho guerras”. Ojo, porque dijo sin sonrojarse que “el planeta se está enfriando”, y que “nadie” ha muerto por el calentamiento global. También se inventó cifras imposibles de corroborar, como la inversión extranjera en EE.UU. que han apalabrado otros países, que desde la presidencia ha logrado bajar un 87% la delincuencia en la ciudad de Washington, o que el arsenal de munición de su país es mayor que nunca pese a las guerras.

“Cobardes morales”

He estado dando vueltas estos días a qué puede significar eso de “cobardes morales” (Público). Fue lo que llamó Benjamín Netanyahu a las y los representantes de los países que abandonaron la sala cuando el presidente israelí tomó la palabra en la ONU. “Cobardes morales”. ¿A qué se referirá? ¿Qué hay en la cabeza de quien diseña, ordena y ejecuta un genocidio al lado de su casa? ¿Qué es para un terrorista como él un “cobarde moral”? Por supuesto, yo también lo seré porque no soy capaz de comprender tanta maldad ni, sobre todo, que no fuese detenido en ese mismo momento para ser juzgado por una corte internacional.