Tarde. Muy tarde

En Bildu decidieron tuitear en inglés y hacerlo hablando de que ayer se abría una nueva época. No se me ocurre un “postureo” mayor ante una evidencia tan flagrante: ETA va tarde, 800 muertos tarde, 60 años tarde. Y quien fija en el 3 de mayo el reinicio de Euskadi también va tarde. Jodidamente (sí, esta es la palabra, porque ETA solo nos ha jodido) tarde. La mayoría de las ciudadanías vasca, española y francesa abrimos la puerta a la paz hace ya años, cuando nos creímos que por fin habíamos derrotado a ETA.

Mal. Muy mal

No, no se hace país esperando a ETA, como sugería Arnaldo Otegi en su tuit. Ni el futuro de Euskadi empieza hoy: el futuro de Euskadi lo han construido quienes, pese a ETA, su extorsión y sus tiros en la nuca, invertían en Euskadi, se quedaban en Euskadi o venían a trabajar (o de turismo) a Euskadi. Esperar a ETA para declararse a favor del país, la libertad, y la paz; esperar a ETA para decir: “Estamos aquí” es hacerlo todo mal, por mucho que un pacificador te mencione.

Anclados en un tiempo

Hace ya muchos años, Jonan Fernández nos lo explicaba en la universidad: ETA vendía un coche de segunda mano que nadie quería comprar. Así ha sido el final de la violencia: una lucha por poner en valor un sufrimiento que no aportaba nada positivo, como era evidente. ETA se despedía ayer con un relato viejo, increíble (salvo para quien necesita justificarse), anclado en el día después del asesinato de Carrero Blanco pero que es completamente inútil hoy.

Inútil. Completamente inútil

“¡Cuanto sufrimiento inútil! ¡Cuánta sangre y lágrimas vertidas por la enajenación mental de unos pocos! ETA ha sido derrotada sin haber conseguido ninguno de sus supuestos objetivos. Ninguno. La democracia constitucional ha ganado. Honor, a las víctimas”, tuiteaba Jordi Sevilla, y resumía muy bien lo que muchos pensamos: ETA y el sufrimiento que han generado han sido inútiles. Y no han hecho ningún favor a sus fines, compartidos en parte por una mayoría abertzale y pacífica.

En la calle sí pasa desapercibida

Además del día del último comunicado de ETA, ayer fue el día de la libertad de prensa. Precisamente por la insistencia de los periodistas el “agur” de ETA tiene mucha repercusión mediática. Pero a veces creo que nos equivocamos: “La realidad es que la carta en la que anuncian su disolución pasa casi desapercibida”, tuiteaba Miguel Ángel Puente. En la calle la mayoría ni siquiera se ha encogido de hombros. Pero las víctimas merecen que prestemos atención al fin de su pesadilla.

No, «todos» no entregamos las armas

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Por supuesto, celebro que ETA vaya a entregar las armas (las que no hayan vendido ni tirado al Adur). Y me alegra ver que la mayoría política y sindical vasca arrima el hombro para lograrlo, junto a los gobiernos vasco y navarro. Pero me desconcierta (como poco) que la jornada de desarme tenga programa (con visionado de un cortometraje y mesa redonda, incluidos), o que algunos quieran difuminar la responsabilidad de los únicos que usaron, escondieron y entregarán, por fin, las armas.

La noticia que generó Podemos

Fueron los de Podemos los que elevaron el gesto a categoría de noticia: dos senadores pidieron que en las dependencias de la Cámara Alta no se sirviera Coca-Cola en solidaridad con los trabajadores de la planta de Fuenlabrada. El Senado no cursó el veto. Pero el portavoz de Podemos en la misma cámara sí se tomó, después, dos botellas de este refresco para comer, fue cazado y la foto voló por Twitter. ¿Por qué? Porque algunos han elevado el gesto a categoría de noticia.

La altura política de Espinar

Una vez cazado, Ramón Espinar se apresuró a emitir una respuesta en Telegram en la que, como cuando quiso excusarse por haber ganado dinero vendiendo la VPO que le adjudicaron a dedo, demostró su altura política. Paupérrima. Quiso aprovechar su error (también Iglesias lo ha calificado así) para repartir culpas a unos y a otros, hablar de “las espartanas” trabajadoras de Coca-Cola, ¡y hasta de la corrupción en Murcia! Y estos son para muchos como estrellas del Rock’n’roll.

¡Pues anda que la de Trump!

Ramón Espinar, como Rafael Mayoral e incluso Íñigo Errejón o Pablo Iglesias acabarán como Juan Carlos Monedero: llamando la atención con textos tan infumables como provocadores en columnas de medios digitales, o en tertulias televisivas. Más peligrosa es la demagogia mezclada con una profunda ignorancia política que demuestra Donald Trump. El presidente de EE.UU. se atreve a culpar a Obama del horrible ataque con armas químicas sobre la población siria.

El club también es una víctima

Los aficionados del Eldense van a sufrir durante años las consecuencias de que el club sea una víctima necesaria en la serie de partidos que, si se confirma, habría amañado la mafia calabresa. La llegada de un portero italiano, Alessandro Zanier, envuelto ya en derrotas pactadas y pagadas, según El Confidencial, en Italia, coincide con derrotas abultadas de su nuevo equipo y apuestas en las casas asiáticas. Una trama bien urdida que afecta y afectará al nombre de un club y una ciudad.

Mojigatería de ocasión

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El martes en esta misma columna avisábamos de que venía a Bilbao un espectáculo teatral protagonizado por un “youtuber”, burdo y seguramente mal clasificado por edades (con evidente contenido para mayores de edad y un público potencial menor), y recomendábamos a aitas y amas que antes de comprar la entrada visitaran el canal del autor. Lo que no esperábamos es la mojigatería de oportunidad de algunos a los que José Antonio Pérez retrata muy bien en Twitter: “Me pregunto qué coartada va a emplear Bildu para oponerse a la censura de ciertos grupos de música tras apoyar la censura a Wismichu”.

Hablar catalán resulta ofensivo

Es el retrato de una parte de España (me niego a creer que esta sea una sensibilidad generalizada): que un trabajador se comunique con sus compañeros en catalán cuando todos son catalanes resultó ofensivo a una parte de la audiencia de un partido de Champions de un equipo español, y así se lo hicieron saber en Twitter, con formas muy discutibles, a Axel Torres y Miguel Ángel Román, protagonistas del “incidente”. Como muestra de altura moral, impagable.

La tragedia griega de Pedro Sánchez

La conversación entre Pedro Sánchez y Alexis Tsipras en la que el primero pedía al presidente griego que intercediera para que Pablo Iglesias le apoyara, le ha salido cara al secretario general del PSOE. Para empezar, Tsipras se desentendió del asunto. ¿Qué ganaba metiéndose en medio? Para seguir, en Twitter, Manuel García recordaba a Sánchez que hacer una referencia negativa a la derecha española a alguien que gobierna con la derecha griega resulta un poco ridículo.

La doble moral de Twitter

A principios de la semana fueron muchos los usuarios de Twitter que se solidarizaron con periodistas como Ane Irazabal, que fueron detenidos en la frontera entre Macedonia y Grecia mientras cubrían el paso de los refugiados sirios. Al final de la semana, también fueron muchos los que comentaron la noticia de Menéame sobre qué bloqueador de anuncios funciona mejor. ¡Viva la doble moral! La mejor manera de ser solidario con la prensa es no ahogarla económicamente… Pero hacer un tuit es más divertido que cerrar un anuncio manualmente.

La resaca de San Patricio

No me refiero a la que tendrían ayer (y quién sabe si hasta hoy) millones de irlandeses, descendientes de irlandeses, y simpatizantes de ese gran pueblo. Me refiero a noticias como la que hemos encontrado en el Belfast Telepgraph: un grupo (me atrevo a decir que bastante reducido) de unionistas se concentraron frente al ayuntamiento de Belfast en el día grande de Irlanda para defender la vigencia de la Union Jack en el territorio conquistado y nunca devuelto por los ingleses hace cinco siglos. Mejor si se hubieran quedado en el pub.