Nos lo creemos… O no

El primer equipo femenino del Athletic ya conoce su rival en la semifinal copera. Otra oportunidad para apoyar a las leonas. De momento, 11.000 aficionados se juntaron en San Mamés y aunque esté lejos del récord, el número es estupendo. Pero para creernos lo de la igualdad también en el fútbol los propios clubes tienen que apoyar: hoy no son los grandes medios los que hacen seguimiento, por eso es especialmente dura la denuncia de la fotógrafa Marta López contra el Levante femenino porque no le dejaron trabajar para la web Fútbol Femenino la pasada jornada. Nos lo creemos todos… ¿O no?

Iglesias sigue haciendo limpieza

El modo en el que ha alcanzado su objetivo de entrar en el Gobierno español ha hecho que mire con mejores ojos a Pablo Iglesias. No sólo es ganar, es cómo lo haces, como decía Bielsa. Pero toda gran obra hace sombras: el líder de Podemos saca tiempo para seguir limpiando su partido de críticos. La salida de Lander Martínez (que entró después del enfrentamiento de la dirección general con Roberto Uriarte, hoy diputado en Madrid) supone una nueva equis en la foto de aquellos que, según Vozpópuli, “plantearon un pulso”. “Solo quedan dos secretarios con poderes reales en sus comunidades”, los de Asturias y Baleares.

¿A defendernos… De ellos?

Ningún medio mejor que el digital más rancio para leer de qué va “Unión 78”, la última plataforma para tener algo de visibilidad que han montado los de siempre: Rosa Díez y Fernando Savater. Todos los nombres son viejos, desde el de la unión hasta el de sus impulsores. Viejos que no quieren verse apartados, que luchan, como Marianico el Corto en la exitosa serie de Aragón TV, por seguir buscando la atención de los demás. Las manifestaciones que han anunciado generan tan pocas expectativas que ni siquiera en El Español del rancio Pedro J. Ramírez son capaces de sacarles chispas.

Poco facha para mucha plataforma

Puedo imaginar a Savater y Díez persiguiendo a Aznar, Mayor Oreja y San Gil durante sus visitas a Las Vascongadas de la mano de Carlos Iturgaiz. Entre este PP vasco, Vox, Ciudadanos, Unión 78, Libres e Iguales, Hazte Oír y los Abogados Cristianos…. Van a tener que hacer horas extras para estar en todos los sitios la misma colección de fachas que llevamos aguantando 20 años. Ojo, no exagero: Paco Marhuenda ha adelantado que Aznar, Mayor Oreja y San Gil ayudarán al que siempre fue el delfín de los primeros en su campaña a lehendakari. Un revival casposo, con olor a cerrado, que ya no da ni grima: solo risa.

El fascismo se extiende

En el PP pocos legitiman el fascismo con tanto descaro como Carlos Iturgaiz, que coquetea con Vox y votó en contra de una iniciativa europea contra Viktor Orbán. El personaje tal vez no lo parezca pero el tema sí es serio: a la escalada del fascismo tenemos que enfrentarnos todos porque otros ya se encargan de fomentarla a escala mundial. En El Confidencial, Zigor Aldama ha publicado un reportaje sobre los nazis de Mongolia. Nazis de los de verdad, de los que lucen cintas con esvásticas en el brazo, que no se esconden y que tienen bien trabajado el argumentario contra China porque les roba. Por cierto, las fotos son una pasada.

¡Ya vale de bulos!

Después de la conformación del gobierno español en la web de Maldita han tenido que desmentir una serie de bulos dirigidos a sus integrantes como: “No, Pablo Iglesias no se asegura un puesto de por vida en el Consejo de Estado con 71.000 euros anuales por ser vicepresidente del Gobierno”. O este otro: “Ni vicepresidentes ni ministros tienen una paga vitalicia: como máximo, pueden obtener una paga del 80% de su sueldo durante dos años”. Sí, la democracia es cara. Sí, van a ganar bien. Y sí, Podemos es en parte responsable de esta corriente contra “la casta”. ¿Les suena?

Iglesias sí debería de explicar esto

Ya avisaba Pablo Iglesias hace años de que la política consistía en “cabalgar contradicciones”. Yo creo que, sobre todo, se refería a su manera de hacer política. Así que mejor si cabalga y doma esas contradicciones rápidamente y nos explica por qué sus representantes en la Mesa han rechazado “que el Rey explique en el Congreso sus contratos con Arabia Saudí” (Vozpópuli) a petición de la CUP. Es cierto que los letrados han recordado que el jefe de Estado no está sometido al control parlamentario, pero no es menos cierto que Podemos ya intentó cambiar eso y que acaba de estar ante su primera oportunidad para lograrlo.

Es un debate interesante

De saque, no estoy de acuerdo con Alba González, que ha rechazado ser la directora del Gobierno Español de Igualdad de Trato y Diversidad Étnico-Racial por no ser una persona racializada. En su lugar, entrará Rita Bosaho, “que en la anterior legislatura se convirtió en la primera diputada negra en el Congreso” (Eldiario.es). Pero el debate sí me parece sugerente: en el feminismo “la representación y lo simbólico importan”, argumenta González. Pero, ¿tanto importan? ¿Hasta dónde debemos mantener ese axioma? ¿Es solo una cuestión de género y raza o también lo será de clase social, por ejemplo?

Aznar siempre será peor

Por muchas contradicciones en las que caiga este gobierno español, por mucho que Sánchez siga arrasando por donde pasa sin mirar atrás, será muy, muy difícil que lo que pase sea peor que lo que pasó con José María Aznar, el quinto peor presidente de la democracia según “la revista estadounidense ‘Foreign Policy’”. Peor que Aznar solo fueron “el excanciller alemán Gerhard Schröder (entre 1998 y 2005), el nigeriano Olesegun Obasanjo (presidente de Nigeria entre 1999 y 2007), Joseph Estrada (presidente de Filipinas entre 1998 y 2001) y Thaksin Shinawatra (primer ministro de Tailandia entre 2001 y 2006)” (El Plural).

Oportunistas vía app

“Los patinetes han revolucionado las ciudades españolas, pero no les ha ido tan bien como les gustaría. De cientos de robos y un vandalismo inesperado a la reventa de piezas en Wallapop y dejar de operar completamente: esto es todo lo que les ha fallado”, leemos en Business Insider, donde también mencionan las polémicas por la ocupación del espacio público que han hecho estas empresas gracias a la ausencia de legislación. El modelo de negocio, el de siempre: empresa de base tecnológica (tienen una app) hace lo que le da la gana hasta la regulación y, si falla el plan, lo abandona todo hasta que lo arregle una institución pública.

La tragedia vendrá en junio

En el PP están viviendo un drama: fueron los únicos que no vieron la que se les venía encima. No es menos cierto que casi nadie acertó (o se atrevió) a vaticinar un desastre de semejantes proporciones. Pero si el problema hoy para Pablo Casado es terrible, con una pérdida de diputados y senadores histórica, pero también de asistentes, y el pesimismo se ha instalado en Génova 13, la tragedia todavía está por venir: el último domingo de mayo hay elecciones municipales, autonómicas y europeas, y las previsiones son terroríficas. Entonces, sí, a partir de junio la descomposición del PP será imparable, gracias a Pablo Casado.

FAES ya ha hablado

La culpa de lo que sucede y va a suceder en el PP la tiene José María Aznar, que ha manejado a Pablo Casado como un títere sin poner la cara para que se la partan. De hecho, este PP era más aznarista que el del propio Aznar, y por eso la ciudadanía le ha dado la espalda de un modo tan claro. En otro episodio de osadía y caradurismo ilustrado, FAES ayer lanzó su propia lectura de los resultados electorales, echando la culpa a la “canibalización” de PP, Ciudadanos y Vox, y a la ignorancia de los votantes de derechas que han hecho lo que ellos han querido y no lo que quería José María Aznar, está claro.

Lo que diga Ciudadanos no le importa a nadie

La idea me la trasladó una compañera ayer por la mañana: nadie toma en serio lo que diga Ciudadanos, tanto es así que, después de que Albert Rivera negara y hasta despreciara un pacto con el PSOE, ahora todos suman sus escaños y hablan de gobernabilidad porque, realmente, nadie se cree las palabras del líder naranja nunca. Esta realidad, que podría parecer negativa, también tiene algo de positivo: Rivera nunca se ata las manos con lo que dice porque todos damos por hecho que se desdirá si es necesario con el mismo aplomo. Pero a la larga, un político que solo actúa en función de sus necesidades no es de fiar.

Comenzad

Durante la jornada electoral, Vox lanzó un tuit con este mensaje: “¡Qué comience la batalla!” (falta de ortografía incluida, sí), junto a los iconos de la bandera de España y unas espadas, y la imagen de algo parecido a un guerrero medieval que se enfrentaba a fuerzas de izquierda, independentistas y algunos medios de comunicación. Pues bien, la batalla ya puede comenzar: los 24 diputados de Vox nos demostrarán ahora de qué son capaces con una aritmética parlamentaria que juega en su contra, ya que sus diputados no suman a ningún bloque y sus propuestas pueden quedarse solo en ocurrencias de arrojados.

Las elecciones en las que arrasó el PNV

¿Quién ha dicho esto: “Si el PSOE no obedece a aquellos militantes que ayer le decían: ‘Con Rivera, no’, nos tendrá enfrente. Si habla de plurinacionalidad, de acabar con los recortes sociales y de respetar la agenda vasca, podremos dialogar, negociar y acordar”? Ha sido Jon Inarritu y lo han tuiteado en la cuenta de Bildu, pero si me dicen que son declaraciones de Ortuzar que están así en su Facebook, me encaja incluso mejor. La victoria del PNV ha sido tan definitiva en Euskadi que su discurso, copiado sin pudor (ni ideas) por Bildu le ha servido para duplicar electos. Pero yo tendría mucho cuidado de no infantilizar a la ciudadanía.

Ellos ganaron la guerra

Franco y los suyos ganaron la guerra. Pero nunca perdieron, ni en la Transición (que ya ha quedado claro que modélica solo la consideran los vencedores) ni en Democracia. Por eso hemos llegado hasta este punto, en el que un partido con neonazis y tardofranquistas ronda el 13% de intención de voto empatado con Podemos, y en el que la cuenta oficial en Twitter de la Hospedería del Valle de los Caídos no tiene ningún problema cuando habla de “paz” al referirse al templo del Caudillo, ni cuando llama “paniaguados” a las asociaciones por la Memoria Histórica. Igual es hora ya de que pierdan.

“Humildemente, he hecho historia”

El autor de esos vídeomontajes tan célebres en El Intermedio (el programa que sirve a LaSexta para seguir pareciendo una tele progre mientras hacen el caldo gordo a Vox), Alberto González, ha compartido en Twitter 18 segundos de una intervención de Aznar en la que, como ven en el titular, asegura: “Humildemente, he hecho historia”. Ese es Aznar, el que revive hoy en pleno retroceso hacia la caverna de España, el hombre que cree que ha dirigido mejor que nadie su país y, sin embargo, cuenta con casi todos sus ministros imputados por algún tipo de corruptela. El que nos dijo que estábamos enfermos.

Cayo Lara dice casi toda la verdad

No creo que el independentismo sea un movimiento egoísta. Egoísta, si acaso, es no dejar que se vaya quien quiere irse y, además, te ayuda a pagar las facturas. Tampoco creo que los andaluces quieran vivir subsidiados, de hecho, estoy seguro de que si pudieran, a casi todos les gustaría formar parte de una sociedad más industrializada. Pero Cayo Lara dice la verdad, le fastidie a quien le fastidie, cuando asegura que España no puede permitirse la salida de Catalunya y Euskadi porque, ¿quién quedaría como motor económico? ¿Cantabria y Valencia? ¿La Comunidad de Madrid dejaría de ser la gran insolidaria, como es hoy?

El vídeo más importante

Ni el de Aznar haciendo de Aznar, ni el de Cayo Lara diciendo lo que todo el mundo sabe pero nadie quiere reconocer en voz alta. El vídeo más importante del día de ayer fue el que mostró Manuel García para confrontar, al menos en Twitter, la declaración de un Policía Nacional durante el juicio a los presos políticos del Procés, que aseguraba que fue su cuerpo policial el que salvó la vida de la persona que sufrió un paro cardiaco en Lleida. En el vídeo puede verse cómo un agente incluso empujaba a un manifestante contra quienes reanimaban a la víctima, y cómo la ciudadanía se mantuvo pacífica incluso ante semejante provocación.

A Roig se le acaba el chollo

Si el Celta se salva el Villarreal será el que caiga al pozo de Segunda, salvo sorpresa. Así que Fernando Roig estará bastante nervioso, para empezar, porque se le va a acabar el chollo. Para el empresario ceramista, el club que maneja formaba parte de su modelo de negocio. Es legítimo, es legal y por el camino ha dado alegrías y generado riqueza en la sociedad castellonense. Pero ahora no puede culpar al Athletic de tantear a jugadores vascos de su cantera. ¿Cómo han llegado a ella? ¿Cómo les retendrá si los amarillos bajan a Segunda? Solo acierta en que el Athletic es un grande de Primera.

Ridiculizar es ridiculizar

Andreu Buenafuente y su equipo de guionistas y producción están a otro nivel muy superior a cualquiera que dirija, escriba o presente. Su reciente monólogo, al estilo Hamlet, sobre si hay que hablar o no de Vox (y la extrema derecha en general) es digno de guardarlo para siempre. El genial presentador y actor viene a concluir algo muy sencillo: no hay debate sobre la necesidad de votar ni sobre que ridiculizar las ocurrencias de Vox es eso, ridiculizar, y también es necesario hacerlo. Así que ni el postureo del “yo no les menciono”, ni legitimarles hablando de ellos con normalidad: contra los ultras hay que actuar.

Así que, al lío

No necesitábamos que lo dijera Buenafuente porque es obvio, pero es innegable que su respaldo ayuda a acortar algunos debates estériles e ir al grano: “El problema no son los antecedentes. El problema es que son nazis. Y ya no lo pueden ocultar”, tuiteaba Jorge Matías sobre cómo vamos conociendo la incorporación de ultraderechistas a las filas de Vox y el posterior rebote de Ortega Smith. De Vox y sus ramificaciones (como la que hemos visto en Bilbao) no hay que hablar como de un partido más, sino señalar constantemente lo que son y el peligro que nos vuelven a traer.

¿Qué quiero decir?

El auge de la extrema derecha no puede traer nada positivo. Absolutamente nada. Y si pese a las evidencias históricas alguien necesita comprobarlo en persona, se lo preguntamos en unos meses a cualquier andaluz. Pero sí tendremos que aprovechar su presencia para tomar notas y decisiones. Pepe Colubi, por ejemplo, tuiteaba esto hace unos pocos días: “Ayer puse La Sexta en tres momentos distintos del día y en los tres difundían ampliamente las declaraciones homófobas y negacionistas del Holocausto del candidato regional de un pequeño partido ultraderechista. Eso no es información, eso es promoción”.

Ni centro-derecha, ni pamplinas

Con la extrema derecha reaparece otro término, el de colaboracionista. Lo son los medios que blanquean esta opción y lo son los políticos que hablan de “centro-derecha” e incluyen a Vox. Lo es, por supuesto, Pablo Casado, el único de los líderes de la derecha española ultra que se atreve a hablar claramente de la relación entre los tres partidos. Casado presenta a su PP como bisagra, como pegamento para que los rancios y los que añoran el franquismo se sientan representados por un espacio político que, si no aglutina, se conforma con liderar. Ojalá el PP se estrelle con esta estrategia y a Casado le devoren los suyos.

“Derechita cobarde”

A José María Aznar podemos echarle en cara muchas cosas pero no que se esconda: él es de derechas. Y si tiene que escoger, no escoge precisamente el centro-derecha porque eso era un invento de Rajoy. Es más: si tiene que partirse la cara con Abascal para defender la posición conservadora hasta lo casposo de su formación, se la partirá. Aznar, por supuesto, se siente cómodo con el discurso de Casado, que para algo es su delfín (hay quien asegura que hasta su marioneta), y le ayuda a ubicarse con el músculo que al expresidente nunca le ha faltado porque él va de frente, va de cara, va de cara al sol.