Lo que diga Pancho Varona

En general, lo que leo de Pancho Varona me gusta, empezando por sus canciones. Pero este tuit me enamoró como la primera vez que escuché “Los cuentos que yo cuento”, que todavía canturreo a veces cuando empiezo a cocinar: “Nos dijeron que tendríamos que luchar contra un enemigo terrible llamado virus, pero nadie nos advirtió que tendríamos que luchar contra otro enemigo casi peor: los idiotas”. Varona también se ha dado cuenta de que, sobre todo en Twitter, abundan los idiotas. Pero también en los balcones y, cómo no, en las redacciones de las televisiones o los medios digitales.

Por ejemplo

Vox está fuera de foco durante esta crisis sanitaria en la que todo lo innecesario, como el reiki, los viajes de los influencers para promocionar destinos o la ultraderecha, están mostrándose como lo que son: inútiles. Además, la gestión de la crisis en clave interna no ha sido la mejor: un mitin a las puertas de la pandemia, el positivo de Ortega Smith, el falso positivo de Abascal, las bomberadas facistoides de Buxade… Y ahora, su idea de que los inmigrantes ilegales tengan que pagar por la atención médica que reciban en plena crisis sanitaria global. ¿No es mejor que acudan a urgencias sin miedo si tienen síntomas?

No es momento para la propaganda

Una cosa es que el ejército eche una mano y otra que el ministerio de Defensa aproveche para colarnos una campaña de blanqueo y propaganda absolutamente innecesaria y extemporánea. No entiendo que tengamos que ver a militares desplegados y en formación cuando sus compañeros hacen tareas de limpieza, no entiendo que convoquen a los medios a cada paso, y no entiendo que entren con las armas, las bayetas y las cámaras de vídeo. ¿Limpian las superficies o se dan jabón? ¿Por qué algunos medios permiten que les cuelen que el ejército montó el hospital de Ifema si lo hicieron colaborando con civiles?

Sí, parece una distopía

A veces, me siento como Lander Otaola: “Cada vez que pienso en esta situación y la analizo en profundidad… Más surrealista me parece. ¿No os sentís como en una especie de película distópica independiente? Siento una sensación extraña, como si en realidad no estuviera pasando. Nunca pensé que iba a vivir esto”. José Luis de Vicente definía esta distopía: “El presidente de EE.UU. es Donald Trump. Gran Bretaña ha abandonado la UE y toda la población mundial vive confinada en casa aterrorizada por una pandemia. La economía se ha parado. Ahora imaginar a vuestro yo de 2015 leyendo esto”.

Y fallece Urdezo

Albert Uderzo falleció el pasado martes de un ataque al corazón. El creador de Asteriz y Obelix era algo más que eso: su influencia en millones de lectores y creadores de todo el mundo es innegable. Sus personajes también han tenido incursiones políticas. Muchos países han querido ser aquella Galia rodeada por romanos, pero solo un político ha sabido disfrazarse en un acto público de uno de sus personajes como lo hizo Andoni Ortuzar, que fue Obelix por un día. El mismo martes, el presidente del EBB recordó aquel evento y al propio Urdezo, en medio de este horror diario. Nos ha abandonado una gran mente.

Qué tragedia

¡Claro que cuando la tragedia sucede en la casa de al lado te afecta más! Somos humanos, esto es inevitable. Así que es entendible el golpe de rabia de Andoni Ortuzar en Twitter después del doble asesinato machista en su municipio, Sanfuentes. Una tragedia que han sentido próxima Ortuzar y todos sus vecinos y vecinas, y que hemos sentido todas y todos en Bizkaia como una atrocidad inexplicable. La violencia machista mata mucho más que el coronavirus por eso sigue siendo necesaria la labor de formación, información y socialización de las instituciones. No podemos escatimar nada.

Pero, ¿qué decís?

A Vox todo le vale para sus mierdas. No sé cuántas veces he escrito ya esto pero más me preocupa el número de ocasiones que volveré a hacerlo: los de Abascal proponen que todas las instituciones dejen de hacer todo lo que no sea centrarse en la batalla contra el coronavirus. ¿Qué significa eso? Ellos sabrán, pero sí tengo claro qué pretenden: que todo lo demás (la Educación, la protección de las mujeres que sufren violencia machista, la cultura, la investigación…) parezca poco relevante. Si lo consiguen parecerá también prescindible cuando pase el coronavirus. Su propio amanecer dorado.

La madera de lo que están hechos algunos…

Esta crisis sanitaria está sirviendo para demostrar que hemos normalizado trabajar con una enfermedad o no poder cuidar de tus hijos de lunes a viernes si no pueden acudir a la ikastola por lo que sea. También está sirviendo para demostrar de qué madera están hechos algunos: los de Vox, ya lo sabemos. Otros en Euskadi pretenden que el coronavirus les permita ganar tiempo electoral. Y unos pocos muestran su inhumanidad: Toni Cantó ha intentado hacer un chiste con el positivo de Irene Montero usando un lema se solidaridad con las mujeres que sufren violencia sexual: “Hermana, yo si te contagio”.

Todo está abierto

Había guardado un enlace para esta columna en el que explicaban el recorrido de Ortega Smith mientras incubaba su coronavirus: Milán, Gasteiz, un baño de multitudes en la manifestación de Jusapol y el mitin de Vox. Pero tengo que ser justo y mostrar también las imágenes que Ícaro Moyano ha recuperado en Twitter en las que se ve a Irene Montero celebrando el 8-M junto a muchas otras mujeres. ¿Había que haber prohibido manifestaciones y mítines en Madrid la semana pasada? Ahora, todo el mundo sabe que sí. Cuántos “listos” hay. ¿Y las elecciones en Euskadi? Yo no soy tan listo.

Ahora, sí

Después de haber jugado a puerta cerrada (y del despropósito organizativo de la Champions), la Liga ha decidido suspender las próximas jornadas después de que el Real Madrid haya tenido que poner en cuarentena a todos sus jugadores por un positivo por coronavirus de un jugador de su equipo de baloncesto. La verdad es que es fácil pensar mal, pero, vale, lo doy por bueno porque, por fin, alguien ha tomado la decisión correcta. El fútbol sin gente no es nada, solo una industria, como lo definió Ernesto Valverde. En el Calcio, la NFL y la NBA lo han tenido más claro más rápidamente.

El triunfo del Bildu menos Bildu

Si Andoni Ortuzar decide no presentarse de nuevo para presidir el EBB, y dando por hecho que si hay adelanto electoral para el Parlamento Vasco el lehendakari seguirá siendo Urkullu, el de Sanfuentes va a dejar al PNV sin margen para ganar más ni mejor en la CAV. Pero en muchas sedes de Bildu han celebrado tanto o más sus resultados que en los batzokis o Sabin Etxea. Han consolidado su posición como alternativa a base de parecerse cada vez menos a Bildu y cada vez más al PNV. Dan la razón al modelo que funciona al mismo tiempo que persiguen a sus creadores. Pero no es la única contradicción que cabalgan los de Otegi. Su mano izquierda, la de las candidatas jóvenes y sonrientes (mientras al frente de los partidos y la coalición siguen los mismos hombres de siempre), la del discurso bonista, la que llama la atención a los votantes de Podemos, parece que no se entera de lo que hace su mano derecha, la que maneja un pasado cercano muy doloroso, la que se aproxima a quienes homenajearon a Josu Ternera en Ugao-Miraballes, y con la que el propio Arnaldo Otegi señala a periodistas como en los viejos malos tiempos.

Pero todavía no han logrado su objetivo: los territorios y las capitales de la CAV siguen en manos del PNV, y los principales municipios, también. Y en Bildu tienen que seguir justificando su peneuvización no a los que mandan, que con ese proceso se aseguran seguir ocupando un escaño, sino a todos los demás. En especial, los que pisan moqueta tienen que satisfacer a ese sector duro al que, de momento, sí han conseguido mantener (y lograrlo podría estar en su haber si no se tratase de lo que se trata), pero que está viendo que todo lo que puso encima de la mesa, al final, no ha servido para nada. Y para colmo, el futuro como partido pasa por parecerse a ese PNV al que odian más incluso de lo que le odiaron.

En el horizonte, unas elecciones al Parlamento Vasco y la gobernabilidad en Madrid. Una situación en la que en Bildu se sienten cada vez más cómodos: no les hace falta ejercer como posibilistas, basta con que lo parezcan. Las municipales y forales vuelven a quedar lejos, así que pueden seguir planteando quimeras (cuando alcanzan el poder se instalan en la inmovilidad echando la culpa al resto de instituciones). Pero lo que les queda cerca, de verdad, es lo que tienen en la trastienda. Ahí confían en que la estrategia irlandesa, la de ponerse la corbata como los del Sinn Féin, tenga el mismo resultado partiendo de la misma base: los duros no tienen otra opción de voto. Pero Irlanda del Norte y Euskadi tienen pocas similitudes. Veremos si también en lo puramente político.

«Agur eta ohore, Xabier»

Ayer busqué en mi archivo fotográfico alguna imagen de Xabier Arzalluz. Parece que solo fui capaz de sacarle una foto buena: en ella se ve a Ortuzar y Urkullu, en 2017, escuchándole mientras les habla. Creo que esa es la definición del que sin duda fue el líder del nacionalismo vasco en el siglo XX desde la reinstauración de la democracia en España: cuando hablaba, todos le escuchaban. Todos escuchábamos a una persona que, como escribió Andoni Ortuzar en Instagram, lo dio todo por el País y lo fue todo en el Partido y la Euskadi política, y por eso acumuló también enemigos.

Muchos lo han reconocido

Pedro Sánchez, Idoia Mendia, Arnaldo Otegi, Pablo Iglesias, Carles Puigdemont, Quim Torra, David Bonvehí y muchos conocidos y no tan conocidos han usado las redes sociales digitales, sobre todo, Twitter, para recordar a Arzalluz y enviar a la familia jeltzale condolencias y mensajes de ánimo. Del PP, nada. De Ciudadanos y Vox, todo lo contrario: desprecio. Muchos anónimos celebraron el fallecimiento y lo mismo recordaban las nueces que la foto con Aznar. Arzalluz era un líder con mucha personalidad que manejó muy bien el poder, desatando odios hasta en quienes hoy reconocen su valor.

Es posible hacerlo bien

Hace tiempo que les recomiendo que, si van a leer prensa únicamente digital, empiecen por República.com. Lo hacen tan bien que, siendo españoles, no han caído en la tentación de describir a Xabier Arzalluz como el mismísimo demonio. Un relato sencillo en el que hablan del político, la persona, el líder carismático y controvertido, y sus polémicas. Por encima de este relato sin un gramo de exageración hacia un lado u otro, queda la relevancia de la figura que, aunque a muchos no les guste, ha marcado las políticas vasca y española en un período tan relevante como duro, dentro y fuera de EAJ-PNV.

También ha sido noticia Urkullu

El fallecimiento de Xabier Arzalluz nos sorprendió a todos mientras leíamos las crónicas de la intervención de Iñigo Urkullu en el Tribunal Supremo a petición de la defensa de uno de los imputados por el procés. Urkullu fue honesto, preciso e implacable en su relato, que no adornó en nada, como es habitual en él. Y por lo excepcional que resulta un político con estas cualidades, obtuvo alguna crítica insustancial y acumuló reconocimientos, como el de Arturo Puente en Twitter, entre otros: “Urkullu está respondiendo ante el Supremo como responde un político que no tiene nada que esconder sobre su actuación”.

Sin embargo…

En El Nacional escogen la información de El País porque para ellos es el ejemplo más representativo de que un relato meridiano como el de Urkullu ante el Tribunal Supremo también pueden someterse a interpretaciones interesadas. Urkullu dijo lo que todos vimos, pero algunos siguen utilizando la voluntad del pueblo catalán para vendernos su burra: ni dejó en evidencia a Puigdemont (el president ya se hizo el autorretrato en su momento) ni fue el garante de la unidad de esa España que blandía el 155 como amenaza a los catalanes… Pero no solo a ellos. Con Urkullu sobran los intérpretes.

Es el turno de los catalanes

Si el PNV no evita el bloqueo a los Presupuestos Generales del Estado podríamos haber ido al peor escenario político en España pero también en Catalunya: a unas elecciones con una pugna por ser quién es más duro con el nacionalismo, que podrían haber acabado con Rivera en Moncloa, que cortaba el débil hilo de comunicación entre Barcelona y Madrid y que iban a derivar en otras elecciones catalanas, algo a evitar según la a secretaria general del PDeCat, Marta Pascal.

Parece que cogen el testigo

El portavoz del PDeCat en el Congreso, Ferrán Bel, fue hábil con las palabras: “Ha denunciado que hubieran sido los nacionalistas vascos los que ‘han presentado la enmienda a la totalidad’ de las cuentas del Ejecutivo, ya que estos habían conseguido que las pensiones suban el 1,6 % en el 2018 y según el IPC en el 2019, así como retrasar el Factor de Sostenibilidad”, leemos en El Nacional. Si consiguen formar gobierno en Catalunya y Rajoy levanta el 155, es posible materializarlo.

¡Lo pedía hasta ERC!

Horas antes de que se anunciara que el PP había accedido a las condiciones básicas del PNV, Gabriel Rufián, de ERC, declaraba: “Estos presupuestos suben las pensiones un 0,25% y el presupuesto de defensa un 6,9%. Estaría muy bien que invirtieran un poquito más en nuestros mayores y un poquito menos en tanques”. Pues bien, eso ya no va a pasar. Y el logro del PNV ha descolocado sobre todo a los que se llaman de izquierdas. Pero los pensionistas no van a dejarse manipular.

¡Anda que Ciudadanos!

Si la izquierda está desubicada (¿dónde está el PSOE? ¿Por qué Podemos no empieza a preocuparse por otros problemas además de los internos? ¿Bildu va a prestar atención por fin a algo que no sea ETA?), a la derecha se le ha quedado cara de pasmo cuando ha visto que el PNV ha logrado lo que ellos no con las pensiones, y que ha logrado también alejarles de Moncloa y del Govern evitando, de un plumazo, tal vez hasta dos adelantos electorales que les beneficiaban.

Ortuzar habla… Y responde

Arnaldo Otegi se apresuró a marcar posición vía Twitter, sabedor de que el logro del PNV le desubicaba, mejorando sustancialmente la vida de los pensionistas (Bildu también podía haber negociado) y haciendo más por la gobernabilidad de Catalunya que poner un hashtag. Andoni Ortuzar, unas horas después, le respondía: el PNV estuvo presente en Moncloa como va a estarlo en Kanbo, superando incompatibilidades y bloqueos, que es de lo que va, precisamente, la política.