Populares, pero no del pueblo

¿Cuánto dan de sí tres millones de euros en Sanidad? Mucho, evidentemente. Según leemos en Eldiario.es, esa podría ser la cifra del desfalco organizado por el PP de Madrid en una trama que apunta, directamente, a Esperanza Aguirre. Según relatan en el digital, las adjudicatarias de contratos públicos para infraestructuras médicas tenían la obligación de destinar un 1% de su presupuesto a agencias para promocionar las obras, “las campañas de publicidad ficticias se encargaban a empresas que devolvían el favor inyectando importantes sumas de dinero para financiar actos electorales”.

Socialistas, pero poco

Con la recesión o crisis o lo que sea que nos avecina, pero nada bueno en lo económico, el PSOE prefiere pelearse por unos 10 o 15 escaños con Podemos. No parece muy responsable pero todos sabemos que en ese partido las siglas y los principios son siempre eludibles. Por ejemplo, la ministra Calviño se opone a la derogación de la reforma laboral que puso en marcha el PP y eso estaría provocando roces con algunos ministros. De momento, lo único que sabemos es que Sánchez como presidente después de la moción de censura y como presidente en funciones después del 28 de abril, no ha cumplido su palabra.

De Podemos, pero también de la Falange

Cuando los partidos políticos son formados por un aluvión de personas, muchas de ellas con recorrido político e insatisfacción en sus mochilas, y no hay una ideología que los compacte, no suelen terminar bien. Esto lo sabe también Pablo Iglesias, que fía su subsistencia a entrar en el gobierno como sea porque cuanto más tiempo pase más casos como el de Julio Alfonso González conoceremos: el secretario de organización de Móstoles y coordinador de Educación fue candidato de la Falange por Gipuzkoa en 2008, y en el que sería su perfil de Facebook hay mensajes a favor de la extrema derecha hasta 2011, según El Independiente.

Ciudadanos, pero no sé si civilizados

Parece que la cuarta campaña en cuatro años para unas elecciones generales va a ser más corta, de ocho días, pero también parece que a Albert Rivera se le va a hacer muy larga. Él llega bajo de forma y popularidad, y su partido en unas condiciones lamentables. El abandono de Nart (que no deja su acta de eurodiputado, por supuesto) y el del compañero en el Congreso del propio Rivera, Francisco de la Torre, acusándole de que el líder de su partido ni le saludaba ni hablaba con él en los peores momentos, como el fallecimiento de su padre, muestran un partido en descomposición en plena precampaña.

Del Barça, pero más de su dinero

Neymar ha dejado en ridículo al FC Barcelona, que se ha arrastrado por un jugador problemático a petición de sus estrellas. Neymar también ha dejado dos vestuarios rotos: el del PSG, que tendrá que recibirle después del parón por selecciones, y el del FC Barcelona, con media docena de jugadores que han sido ofrecidos como moneda de cambio. Finalmente, Neymar pretende dejar al FC Barcelona con unos cuantos millones menos: a finales de mes empezará el juicio en el que reclama la prima de renovación pese a que solo unos meses después se fue a París, de donde quiere salir… rumbo al Barça. Epítome del fútbol moderno.

Su ideología es esta

Prefiero un partido con ideología que uno que presuma de no tenerla porque, al final, su ideología será su interés. Me refiero a casos como el de Marcos de Quinto, flamante diputado de Ciudadanos por su condición de ser uno de los ejecutivos mejor pagados de España. El exvicepresidente de Coca-Cola ha mostrado en Twitter las botellas que la bodega portuguesa Quinta do Vale Meão le ha regalado: “Una de cada una de las últimas añadas de mi vino favorito”, explica De Quinto. Recibir generosos regalos puede condicionar a un político, exhibirlo, ya, es de medalla al demérito.

Buena duda

Antonio Cartier comentaba en Twitter las declaraciones de Díaz Ayuso: “La semana que vienen conocerán el proyecto que contará con la oposición de Vox pero con su apoyo”, de este modo: “No sé si son gilipollas o se piensan que lo somos nosotros”, y como suele ser habitual en él, daba en el clavo. Por desgracia, me temo que su tuit se puede anteponer también al de Marcos de Quinto que les he mostrado en el anterior párrafo o a muchos otros que no dejamos de ver hasta con incredulidad. El nivel de esta política a golpe de tuit es paupérrimo, y dudas como la de Cartier son más que razonables.

¿Caerá Esperanza Aguirre?

Esperanza Aguirre tiene mucha facilidad para evitar el sonrojo, bien sea asegurando que no tiene nada que ver con políticos que ella eligió y han acabado pasando ante el juez, bien sea huyendo de la policía después de tirar una moto de un agente con su propio coche. Y hasta ahora no le ha ido nada mal… Salvo cuando Carmena fue elegida alcaldesa en vez de ella. Pero parece que esta vez su estrella se apaga: “El magistrado Eloy Velasco aseguró tener evidencias de que el Gobierno autonómico de Esperanza Aguirre había ordenado pagar ‘en sobres’ gastos electorales del PP de Madrid”, leemos en Vozpópuli.

Me sorprende que Sánchez se arriesgue tanto

Sigo pensando que no habrá unas nuevas elecciones generales porque me cuesta creer que Pedro Sánchez sea capaz de correr ese riesgo para él, para su partido y para todos. Los que aseguran que Catalunya no puede funcionar con governs de transición desde que Mas adelantó elecciones en 2012, tendrán que explicarnos ahora cómo lo logra España con peligros inminentes como el que apunta Fernando González Urbaneja: “El runrún de la recesión es real, creciente, se siente el ruido de la manada de bisontes acercándose pero también que el tono general oficial es el de la ciudad alegre y confiada”.

Así es Internet

No puedo negar que el Señor Caronte ha acertado de pleno con su tuit: “Lo bonito de Internet es que antes eras el tonto del barrio y lo sabían 200 o 300 personas, y ahora lo sabe el mundo entero”. Eso es Internet, y podemos poner ejemplos tan conocidos como Trump, otros más cercanos como Marcos de Quinto o Isabel Díaz Ayuso, y decenas de nombres desconocidos que no tienen rubor en mostrarse en Twitter, Instagram, Facebook, sus blogs o los comentarios en los periódicos, como el tonto del pueblo. Un tonto del pueblo, eso sí, con ínfulas y empoderado por quien necesita a otros tontos.

Ella era Pecas

Parece que el community management se ha institucionalizado por fin: ya hay profesionales de la comunicación especializados en el manejo de las herramientas y los códigos que se usan en redes sociales. En el camino hemos visto (y algunas las he presenciado en primera persona) situaciones muy curiosas, como la que hemos conocido estos días: Isabel Díaz Ayuso, que puede ser presidenta de la Comunidad de Madrid con los votos de Vox y Ciudadanos, llevó la identidad digital de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre, cuando esta era presidenta de Madrid. ¿Algo de lo que avergonzarse? Haber tenido una idea tan horrorosa.

Cuestión de pureza

Manuel Valls es un viejo diablo político. Lo ha demostrado ofreciendo a Ada Colau la alcaldía de Barcelona si se alía con el PSC y con él, y si “rompe” con el independentismo catalán. El francés le ha pasado con cara amable el balón… Y toda la presión. Ahora Colau tiene que decidir si sigue siendo un ser de luz y justicia autoatribuidas o si acepta los votos y las condiciones de quien se alía con Ciudadanos y a la vez exige a los de Rivera que no pacten con Vox. Valls sigue con las manos libres mientras va poniendo lazos sobre las de los demás. Solo falta que veamos si sus nudos aprietan o nadie se siente atado.

Podemos y el sentido de la responsabilidad

Ícaro Moyano tuiteaba esto hace un par de días: “Acabo de leer que Podemos no descarta forzar un adelanto electoral si no hacen ministro a Pablo. Si sacaron un 14% en abril y un 10% en mayo no podemos descartar que para unos nuevos comicios los de Echenique y Monedero quepan todos en un bar pequeño”. El periodista madrileño se fija en cómo los de Podemos hayan apostado por avanzar con paso firma hacia la irrelevancia, pero lo verdaderamente grave es cómo demuestran que no tienen reparos en perjudicar a la ciudadanía provocando otra vez una repetición de elecciones.

La sátira sigue estando permitida

No es lo mismo que un periódico como este informe a cinco columnas de que hay agentes de la Policía Nacional que se drogan sin aportar ni una sola prueba de dicha afirmación, que El Jueves haga un chiste evidentemente satírico sobre que se disparó el consumo de drogas en Catalunya los días previos al 1-O. Parece evidente… Pero ha tenido que sentenciarlo un juez. El abogado Jacobo Dopico se pregunta en Twitter: “¿Algún graduado en Derecho podía esperar otro final para esta causa? Y si era obvio que no podía haber condena, ¿por qué se admite a trámite y se imputa a estos ciudadanos?”.

A ver si, de una vez, somos

Dani Álvarez lo describió muy bien en Twitter: “Futbola: Panama 0 – 0 Izenik gabeko herria”. Evidentemente, se refería a la selección de Euskadi (yo nunca he dejado de llamarla por su nombre) y se refería, evidentemente, al resultado del desastre que generaron los que quisieron apropiarse de la selección vasca como han intentado apropiarse de otros espacios culturales o deportivos. Simplemente, la tontería se tiene que acabar: desde que alguien maniobró para sacrificar el nombre histórico de una selección que compitió representando a un país, no solo a una Autonomía, el apoyo no ha dejado de bajar.

El problema es España

En El Blog Salmón están publicando una serie de posts que no dejan en buen lugar las políticas económicas que proponen o implementan los partidos españoles. Frente a un déficit agigantado y un sistema de la Seguridad Social que nadie quiere reformar pero sigue siendo un sumidero de dinero, en esta bitácora destacan la capacidad de maniobra de otras entidades “locales”. “El verdadero problema reside en la Administración Central. Tras las elecciones, el Parlamento deberá dar respuesta, en especial, al problema de un Sistema de la Seguridad Social que ya no da más de sí y requiere urgentemente una reforma”, concluyen.

Y creen que la solución es la bandera

Personalmente, entiendo el nacionalismo como la ideología que centra tu atención en sacar en adelante tu nación y que genera un escenario que resulta atractivo para que cada vez más gente quiera sumarse al proyecto. No entiendo el nacionalismo como la excusa para justificar cualquier malversación, por error o por avaricia, y para envolverte en la bandera cuando vayan mal dadas. Casado, de momento, no ha dicho nada sobre qué hacer con una Seguridad Social que se hunde y nos hunde (tampoco Sánchez, por cierto), pero sí ha anunciado una ley que considerará delito participar en una pitada cuando suene el himno español.

El regreso a la casa común

En un PP más aznarista que con Aznar, personajes como Esperanza Aguirre podrían sentirse especialmente cómodos, sobre todo después de la época de pragmatismo y galleguismo de Rajoy. Pero hay algo que les incomoda cuando todo podía ser una balsa ideológica: la presencia de Vox, que les hace sentir, como a la propia Aguirre, que no están todos, que faltan los que están presos de su propia nostalgia hacia antiguos regímenes que otros partidos aplacan mejor. Ese es el PP de hoy, teledirigido por Aznar pero sin el alcance suficiente para llegar al Este, a ese lado derecho, al que han regresado algunos, como a las cavernas.

Me espían

Mi móvil me escucha y graba, sabe dónde voy y hace capturas de pantalla cuando navego, pero no tengo ni idea de dónde manda esos archivos que dan tanta información sobre mí. Mi ordenador personal también me espía y se lo cuenta a alguien. No sé a quién. Incluso mi furgoneta envía los datos que manda a mi aplicación a la de otra gente que no conozco. Así que, como entenderán, no quiero un cacharro de esos a los que das órdenes cuando estás en casa para que activen la domótica. En realidad, no sé si todo lo que acabo de escribirles es cierto, pero yo me comporto como si lo fuera.

¡Oh, sorpresa!

Me hago viejo o, como dicen esos que se hacen viejos pero quieren aparentar que no, me hago “putoviejo”. Echo de menos el cine que cuenta historias, echo de menos conocer a los grupos de música que están de moda, echo de menos los teléfonos que solo servían para hablar y echo de menos las gasolineras (y sus precios). También echo de menos los CD, las portadas, los libretos y hasta la mala leche de ver cómo algunos grupos y productoras no los cuidaban. Ahora tengo otro motivo para extrañar los soportes físicos: la música en streaming ya contamina más con el gasto energético que genera que el plástico de los CD.

Pistoleras y trúhanes

España evoluciona hacia una segunda Edad Media, y en Madrid han decidido hacer un alto en su retroceso y se han parado un poco en la época de la conquista del Oeste americano. Sobre todo en el PP, donde Granados, González, Aguirre y Cifuentes son pistoleros, trúhanes, asaltadores de diligencias y sheriff comprados por los ladrones de ganado. Me da igual en qué rol cada uno. Granados ha reconocido que “me gusta mucho una frase. ‘Si buscas venganza, cava dos fosas’”, para hablar de Cifuentes.

¿Qué echas de menos, Rivera?

Si Albert Rivera llega a nacer diez años antes y en Euskadi o alrededores, hubiera sido otro de esos a los que la lucha contra ETA elevó de categoría. Mientras los concejales de pueblos y los trabajadores (desde jueces a militares, me da igual) eran asesinados, algunos políticos muy limitados subían como la espuma con cuatro voces. Rivera no pudo ser uno de esos pero le reconocemos las formas: “Rivera dice que en Catalunya hay ‘familias asediadas’ por ‘comandos separatistas’” (El Nacional).

¡Ay, la realidad!

Respeto y comprendo el sufrimiento de los líderes políticos y sociales catalanes en prisión preventiva (y vergonzante). Y reconozco que no soy tan respetuoso ni comprensivo con el de algunos exiliados, empezando por Puigdemont y siguiendo por Anna Gabriel. La de la CUP pide ahora más apoyo económico porque no ha sido capaz de encontrar trabajo ni sustento en Suiza, donde decidió refugiarse de la justicia (últimamente, más bien, injusticia) española. Allá a quien le cuele que esto es lucha de clases.

Un “gran” momento para la Guardia Civil

Un guardia civil acaba de ser condenado por abusos sexuales en una sentencia a todas luces escasa; otros dos no tienen ningún problema en que, por una trifulca en un bar de Altsasu, haya chavales comiéndose cárcel y terrorismo; y ahora leemos en La Vanguardia que un guardia civil que ejercía además de árbitro robaba en los vestuarios el dinero de los jugadores. Hasta dos veces fue pillado en pleno hurto, ya ha sido inhabilitado como árbitro y en la Guardia Civil aún no han tomado medidas.

¡Oh, sorpresa!

Ya lo sabíamos: Felipe VI no necesitaba ser el más brillante de los militares para alcanzar las más altas cotas castrenses en un tiempo récord. Le bastaba con ser el heredero de su padre. Ahora, con la impresora del título del máster de Cifuentes aún caliente, Público ha decidido agitar el asunto, y me parece bien. La meteórica carrera de Felipe VI es el ejemplo perfecto de cómo en España algunos logran lo que quieren del resto de la ciudadanía, que bastante tiene con tirar para delante.