La emergencia

La noticia del día podría ser que, por fin, parece que va a llover en Catalunya. Incluso, debería de serlo porque la emergencia climática que vivimos está siendo tratada como anécdota, como música de fondo o como tema de conversación de aquellos a quienes les genera ansiedad que alcancemos los 20 grados en enero en Euskadi con normalidad. En El Nacional llevan semanas adelantando esas lluvias (que serán pocas además de insuficientes, por lo que parece), esas nevadas que puedan salvar la temporada de esquí y ese frío que nos calme porque, por fin, hace el tiempo que tiene que hacer.

Un modelo de sociedad

Si “la natalidad ha caído un 30% en Euskadi desde 2012 pese a las ayudas económicas”, como leemos en El Independiente, es evidente que el problema no son los incentivos (“ayudas por hijo, bonificaciones, guarderías gratuitas o desgravaciones”), sino el modelo de sociedad que nos ha llevado a que el 2023 haya sido el peor año para la natalidad en la CAV desde 1975. Algo estamos haciendo mal, claramente, algo estamos contando mal y algo estamos demostrando mal. ¿Quién va a querer un bebé si la vida se complica hasta el extremo con un ritmo y una exigencia implacables? ¿Qué debemos repensar?

Las cloacas antes de Iglesias

Lo de “las cloacas del Estado” parece que lo inventó Pablo Iglesias, pero lo cierto es que es muy anterior a que él obtuviera su puesto de eurodiputado, incluso anterior a aquel Pablo Iglesias contertulio que lo incendió todo (y en su haber quedará eso). No habrá mayores cloacas que aquellas que idearon y financiaron el GAL, pero la que habitó José Manuel Villarejo también hay que recorrerla: en EPE leemos cómo aquel comisario que conseguía “cosas” a cambio de mucho dinero urdió un plan para “‘hundir a esta gente’”, en alusión a expresidente catalán Jordi Pujol Soley y sus hijos”.

Lo que la noticia cuenta

El titular en Iusport es sencillo: el club de futbol de Mónaco sale a la venta. Pero en la noticia hay varias cuestiones relevantes. La primera, anecdótica: el principado retiene un tercio de la propiedad y puede vetar la venta. La segunda, que Dimitri Rybolovlev adquirió “por un euro simbólico dos tercios de la entidad”. La tercera, que el oligarca previamente “hizo fortuna con la compra de empresas públicas en su país y que se instaló en Mónaco”. La cuarta, la cantidad de capital extranjero que hay en la liga francesa. Y la quinta, que el modelo no funciona: “El club sigue perdiendo dinero”, como todos.

El mainstream

No he visto nada del Benidorm Fest, pero después de leer críticas desaforadas contra ‘Zorra’, que representará a España en Eurovisión, y la defensa de Pedro Sánchez de la canción, por supuesto, la he escuchado un par de veces. Y mi conclusión es sencilla: la cultura dominante actual es más mainstream que nunca, y ahora mismo lo más mainstream es el feminismo de aluvión. Pues vale. No me cabe duda de que la canción será un éxito y que miles de chavalas, gritarán en las discotecas “¡zorra, zorra!” con los coros, como un acto de reivindicación. Me surge una pregunta: ¿realmente lo es?

Vamos por el buen camino

Nuestra civilización solo tiene una oportunidad para salvarse: acabar con los ultrarricos que son, a la vez, quienes más contaminan. Por eso creo que es importante que entre todas y todos consigamos que Twitter pierda su valor, que cada dólar que ha gastado Elon Musk sea tirado por el desagüe. Ya encontraremos otro entretenimiento on-line y sus desarrolladores, por lo tanto, ya tendrán otras oportunidades laborales. En eso están, aunque crean justo lo contrario, los de la extrema derecha que celebran el posible retorno de Trump y los anuncios de un retrógrado disfrazado de Mesías como es el propio Musk.

Y en Europa, mejor

Espero y confío en que Europa, además, sea tan rígida con Twitter como lo ha sido con otras grandes tecnológicas, y obligue a la empresa a seguir pasando por su aro. El comisario de la Unión, Thierry Breton, advirtió al propio Twitter de que el pájaro volaría “libre” (como el nuevo dueño anunció en su cuenta) pero con las normas europeas dentro del continente. Sé que hemos explicado muy mal de qué va Europa todos estos años, por eso existe esta desafección, pero esta es una oportunidad estupenda para recordar que la UE nos dota de un marco y de unas garantías ciudadanas mayor que en cualquier otro lugar del mundo.

¿Hace falta recordarlo?

Me lo pregunto y me respondo: sí, hace falta recordar esto que tuiteaba Marcelino Madrigal: “A ver. A Elon Musk no le importa tu ideología, le importa tu dinero, OK? Pues eso”. Así que ya pueden ponerse tan contentos como quieran los reaccionarios (que salvo Trump y dos más han campado por Twitter libres, como su Cid), que si alguien va a ganar algo es el propio Musk manteniendo su atención, incrementando su actividad y colocándoles publicidad cuando no cuentas de pago para seguir a sus líderes. Y aún así creo que este modelo de negocio solo empobrecerá y radicalizará la red social, devaluándola como pasa con Facebook.

No se lo creen ni ellos

Voy a permitirme la comparación, pero creo que un acto en un Batzoki de pueblo en el 40 aniversario de su fundación al que lleven una ikurriña histórica y en el que cuenten con Aitor Esteban para dar una charla a la afiliación, tiene más repercusión, genera más entretenimiento y hasta favorece más emociones que el conjunto de actos del PSOE por el 40 aniversario del primer gobierno socialista en España, el de Felipe González. Sánchez ha volado tantos puentes con su partido que todo ha sido deslavazado y la sociedad no se ha contagiado nada de un evento histórico al que, aunque solo fuera como público, asistió.

El fantasma de las navidades pasadas

Me abruma el poder que adquirió José Manuel Villarejo. Tanto que era capaz de cobrar, supuestamente, siete millones por evitar una extradición a la vez que un abogado, que colaboraba en la maniobra, podía haberse llevado otros cinco. ¿Quién les pagaba doce millones de euros? ¿Por qué a ellos? ¿Qué trabajos habían hecho antes? ¿Para quién? ¿Quién les recomendaba? ¿Para qué? La pieza en El Periódico de España es muy interesante porque plantea las muchas preguntas a las que busca respuesta el tribunal, y ninguna de ellas coincide con las mías, por lo que aún queda mucha historia que contar. Sorprendentemente.

No podemos olvidarlo

El pueblo que olvida su historia está condenado a repetirla. No es una frase hecha, es una verdad absoluta que la propia historia se ha empeñado en demostrarnos. Por eso no podemos perder la memoria de lo que pasó en Euskadi, de cómo algunos decidieron matar en nombre de una mayoría abertzale que nunca se sintió representada. No podemos permitirnos, insisto, titulares como este: “Uno de cada dos jóvenes no sabe quién es Miguel Ángel Blanco” (Cadena SER). Ni podemos permitirnos políticos cobardes que buscan excusas en lo que viene de fuera para no mirar de frente lo que tuvieron, tienen y tendrán durante décadas muy dentro.

La que “cosía”

Yolanda Díaz está sobre la ola buena, es evidente. Es la estrella del rock de la política española: da igual lo que haga, que va a ser criticada por la caverna y alabada por el resto. Y lo sabe. Por eso se atreve a hacer movimientos electoralistas, aunque sabe que todavía tiene un año hasta las próximas elecciones generales. Sin embargo, ninguno me ha parecido tan claramente de campaña como cuando dijo, hace solo unos días, que no hacía otra cosa que “coser y coser esta coalición”, en referencia al gobierno español del que es vicepresidenta porque la designó Pablo Iglesias. Ahora reconoce que “toma impulso con la crisis: ‘Nos da aliento’” (EPE).

¿Pero esto qué es?

El poder que ha tenido y tiene Villarejo se lo han entregado quienes tenían que mostrar cierta responsabilidad en la gestión. En plata: Cospedal, la que quiso sacarse de encima a Bárcenas y se cargó la mochila del expolicía, ha demostrado tener muy pocos principios democráticos al interesarse por informaciones que, pese a no tener mucha base, podían convertirse en difamaciones hacia Podemos. Otro capítulo será el del victimismo de los de Pablo Iglesias, que se pensaban que solo ellos y ellas podían buscar las cosquillas a los otros partidos. Pero el capítulo principal de esta trama evidencia una calidad democrática muy baja en España.

Pues anda que esto…

No veo Telemadrid y no sé si finalmente esta ocurrencia se ha perpetrado, pero lo que leía ayer en Público me parece significativo y definitorio, y no para bien, precisamente: “Telemadrid, la televisión pública madrileña, cambia el Orgullo por las corridas de toros. La cadena autonómica abandona su tradicional cobertura del desfile por el centro de la capital, el acto central del Orgullo, y en su lugar este sábado retransmitirá una corrida de toros con tres jóvenes toreros principiantes que participan en una especie de talent show taurino, la Copa Chenel, que coincide en horario”. Votaron libertad, obtienen cornetillas.

A tope con Ghana

Me alegro de que Iñaki Williams haya tomado la decisión de jugar con Ghana aunque me cueste dinero (no sería extraño que el jugador tuviese una cláusula en su contrato con el club del que soy socio por la que este se incrementaría en el caso de ser internacional). Un jugador con experiencia en un Mundial es un jugador mejor. Y no temo que venga agotado después de jugar tres o cuatro partidos en un mes, por mucho calor que haga en Qatar. También me alegro de que Iñaki, en su incontestable lucha contra el racismo, haya exhibido a un buen ramillete de xenófobos en Twitter y medios más tradicionales con su decisión.

Villarejo, para todo

José Manuel Villarejo ha logrado tanta información, simplemente, porque era el policía de referencia del PP para absolutamente todos los chanchullos, porque el PP tenía muchos chanchullos y porque Villarejo grabó todas las conversaciones, dejando en muy mal lugar a quienes confiaron en él. Al expolicía su propio crédito a estas alturas le da igual, claramente. “Aguirre pidió ayuda a Villarejo para que se archivara la causa por aparcar mal en la Gran Vía”, leemos en República.com, que cita a El País. El titular de República.com evidencia cómo en el partido de Núñez Feijóo e Iturgaiz están acostumbrados a la impunidad.

Más gasto

Doy por hecho que el regreso de Juan Carlos I me va a costar dinero, directamente. Y eso que estamos hablando de una persona que ha generado una fortuna millonaria de forma ilícita e inmoral, pero debidamente prescrita. Pues bien, “Más protección para el Emérito en Sanxenxo: Interior envía a Pontevedra un rifle antidrones. La Guardia Civil dota al equipo PEGASO de la provincia de un material capaz de derribar aviones no tripulados. También envía un tercer dron de vigilancia”, leemos en Vozpópuli. Pues nada, para que un señor rico venga de los Emiratos Árabes Unidos a visitar a sus amigos ricos, tenemos que poner bote.

Y menos ingresos

No solo el regreso a España de Juan Carlos I nos va a costar dinero, es que además somos menos para pagar esa exclusiva fiesta: “Las grandes eléctricas pagaron un 20% menos de impuestos durante el primer trimestre de 2022. Endesa e Iberdrola aprovechan las exenciones fiscales para tributar menos durante el primer trimestre del año”. Pues nada, oye. ¿Qué dirían los de Podemos ante este titular de El Independiente? Mantras como “que pague más quien más tiene” está muy bien, pero a la hora de hacerlo realidad observamos que seguimos siendo los de siempre, quienes no nos beneficiamos de exenciones, los que apoquinamos.

Nos tangó un puto hortera

Precisamente con dinero público Alberto Luceño pudo comprarse la flota de coches de lujo que posee. Varios de ellos, según Nius, “acumulan polvo en el garaje de Pozuelo”, en la vivienda con tres plazas de aparcamiento que también adquirió con esos cinco millones de comisión por mascarillas y guantes al ayuntamiento de Madrid. Ferrari, Aston Martin, McLaren, Porsche, Mercedes, BMW, KTM y Range Rover son las marchas de los vehículos que compró y vendió con alegría porque tenía dinero. Coches que no conduce, que no admira, que no necesita, que compró porque es un hortera al que le llovió el dinero del cielo.

El desastre de la autarquía

Como a muchas otras personas, Corea del Norte es un país que me fascina y me horroriza al mismo tiempo: ¿cómo millones de personas viven bajo un engaño tan grande perpetrado por un personaje que parece sacado de “Humor Amarillo”? La pregunta genérica encierra realidades terroríficas, pero ahora hay una pregunta más concreta que guarda una realidad estremecedora: ¿cómo de grave será la situación generada por la pandemia del coronavirus para que un gobierno tan opaco admita que lo que les está sucediendo es “un desastre”? ¿Hasta cuándo aguantará por mantener su mentira sin ayuda del exterior?

Nada que agradecer

Lo bueno de hacerse viejo, pero viejo como yo: putoviejo a los cuarenta y poco, es que ya me dan igual tantas cosas que ni las enumero. Entre ellas, me da igual que me llamen facha quienes saben que alguna fascistada de las de verdad, de las que se llevan a gente por delante por pensar diferente, ya han justificado. Y como me da igual, retuiteo y hasta abro la columna con el mensaje de Alberto Remírez: “¡Qué maravilloso tiempo éste en el que si no le estás agradecido a Otegi eres un facha!”. Solo hicieron falta un par de días para que quienes el lunes teníamos reticencias empezáramos a tener razón.

Más Villarejo

También tengo ciertas reticencias ante las declaraciones de José Manuel Villarejo que tanto han dado que hablar, pero el excomisario sabe que si exagera historias en vez de inventárselas puede generar más problemas. De lo que dijo en comisión parlamentaria ha trascendido, sobre todo, la fogosidad de Juan Carlos I, pero Niporwifi ha recopilado un hilo con otros titulares: “Villarejo hablando sobre un archivo del CNI con el que se controla a las personalidades más importantes de España”, “Villarejo sobre la cocaína”, “Villarejo sobre la operación Kitchen”, “Caso Pitiusa” y “Villarejo sobre el número de Rajoy, Cospedal y Moncloa.com”.

Pues yo lo veo parecido

A veces tengo problemas con los párrafos porque no consigo meter en ellos todo lo que quiero y, si lo hago, es imposible hacerlo de otro modo que no sea telegráfico, y otras veces mi problema es que no necesito más líneas para comentar un titular o un tuit como este de C55C, que me resulta suficiente: “Mucho quejarnos del turismo de borrachera pero vamos a legalizar el cannabis”. Sí, tengo mis reservas ante su uso y su legalización, tanto en lo sanitario como en lo político: mal favor hacemos a un tema si dejamos que este sirva para polarizar el parlamento y, además, generar una lucha caníbal, en esta ocasión, en la izquierda.

Mucho hemos tardado en empezar a reírnos de ellos

Tengo muy claro que, en el caso de ETA, sobre la que tanto hemos leído y oído esta semana, tardamos demasiado tiempo en reírnos de quienes integraban la banda y salían con verduguillos a leer comunicados pretendidamente serios. No caigamos en el mismo error en este mundo pandémico y digital, y empecemos a reírnos desde ya de quienes se enfadan por el uso de la mascarilla y de quienes confunden porque no les da para más medidas sanitarias con capricho de gobernantes. Porque estamos abocados a que nos suceda lo que ya pasa en el Reino Unido, pero podemos adelantar el trabajo de señalar a los gilipollas.

Dos minutos para una gran moda

Si de algo hemos hablado esta semana cansinamente es de “El Juego del Calamar”, esa serie de Netflix que está arrasando y preocupando a docentes y progenitores. Vayamos por partes: sí, es mucho más segura para niñas y niños la televisión lineal, la de toda la vida, que YouTube o las plataformas. Y sí, toda la vida hemos visto contenido no recomendado para nuestras edades. Lo que no debemos olvidar tampoco es cómo funcionan Netflix y otras: “‘Ver una serie’, según Netflix, son 2 minutos”, tuiteaba Ícaro Moyano. Así que lo que tenemos que controlar es nuestra participación en hacer crecer bolas y modas.