Ni gusta ni es necesario

En Threads, una usuaria llamada Celia escribió: “Llevo toda la semana viendo decenas de carteles de eventos y ferias hechos con IA, todos iguales y bastantes feos. Por favor, contratar a diseñadores y artistas”. Y en Bluesky, Andrés Trasado iba por el mismo camino: “Lo de intentar vender que hasta hace dos años no se hacían carteles, ni fotos, ni reseñas de libros, ni posters, ni nada, porque no existía la IA, me está volviendo loco”. “Es como si de pronto la humanidad hubiera nacido ayer”, concluye. Y no son excepciones: la cartelería hecha con IA ni gusta ni es necesaria. Llevamos décadas demostrándolo.

Sí, se nota y no nos gusta

Llevo varias jornadas guardando la reflexión en Substack (una plataforma de blogs) de Natalia Papiol sobre “los 5 patrones que más delatan a la IA”. Habla Natalia de esa frase “redonda. Bien construida. Perfecta para LinkedIn”, “tres frases cortas en paralelo”, y se repite el número con “las listas de tres. La IA las adora. Limpias, memorizables. El problema es que la realidad raramente viene en grupos de tres”, “la estructura ‘no es X. Es Y’”, el inicio “en un mundo donde…”, que puedes encontrar “solo en los posts que nadie termina de leer”, o el abuso de “el adjetivo ‘transformador’” o el recurrente “¿tú cómo lo ves?” como cierre para casi todo.

¿Qué dice Antonio Ortiz?

Antonio Ortiz es uno de los autores más interesantes sobre la IA que podemos encontrar. En X, nos contaba cómo en Amazon insisten en arrasar con el planeta obligando a sus trabajadores a hacer un uso intensivo de la IA, hasta alcanzar “todo lo obviamente estúpido: premiar a alguien por coger el modelo más caro del mundo y preguntarle por el tiempo”. Y en Threads hablaba de “una de las teorías sociológicas más persuasivas del momento: la nobitización de la sociedad por la IA”. Es decir: que, como Nobita necesita a Doraemon, nosotros acabaremos dependiendo de la IA para las acciones más simples. ¿A dónde nos lleva eso?

¿Y qué dice Enrique Dans?

Gracias a la IA me he reconciliado completamente con Enrique Dans que, junto a Antonio Ortiz, es uno de esos a los que hay que leer: “La inteligencia artificial es la mayor recentralización del poder tecnológico en décadas”, avisa. “No está generando un nuevo ecosistema más abierto y competitivo, sino reforzando el anterior, llevándolo a un nivel de concentración aún mayor” porque “las grandes compañías están asegurando acceso directo a energía, construyendo centros de datos a una escala sin precedentes e incluso impulsando proyectos energéticos específicos para alimentar esa demanda”.

Pregúntalo a una persona

Gracias a Iván Ezquerro he conocido la web: Your AI Slop Bores Me (“tu basura de IA me aburre”), una página que funciona como una IA pero detrás hay un grupo de voluntarios que responde. Seres humanos, sí, ¿por qué nos parece increíble? Por supuesto, las respuestas tendrán un sesgo, pueden tener errores y la información la buscarán en Internet, pero, ¿la IA no tiene sesgo, no comete errores y no fagocita todo lo que encuentra en Internet? Entre las normas de uso está la de pedir las cosas con educación porque lo que escribamos lo leerán otras personas. Y por supuesto tiene publicidad visible.

«FCK SORTU»

Ya llevamos un par de veranos en el que el pistoletazo de salida lo pega la primera pugna entre Sortu y GKS por el espacio en los recintos de las txosnas. Una apertura que nos sirve para hablar del control que hace ese partido de esos espacios, control ideológico, económico y logístico, y de cómo el bloque que se sitúa a su izquierda quiere comerse la porción que cree que le corresponde porque lo esencial es quién reparte el pastel. Me temo que ya tendremos oportunidad de hablar de la falsa protección ante los ataques sexistas y de la violencia a las personas que trabajan como policías, que no podrán disfrutar de las fiestas de sus municipios.

Pero tienen libertad

Leo en El Plural que “los enfermos de ELA muestran su indignación por el copago impuesto por Ayuso que reduce sus ayudas” y pienso: pero tienen libertad y bares. Sí, es un chiste malo e inadecuado porque estamos hablando de algo muy, muy serio. Demasiado para que el gobierno de Madrid haya decidido rebajar hasta en un 40% la ayuda máxima para los casos más graves. Ahora, el techo pasa a ser de 6.000 euros, en vez de 10.000. “En algunos casos, los 10.000 euros que están previstos en la ley nacional de ELA se quedan en 3.200”. Este es el resultado de las rebajas de impuestos que anuncia el PP madrileño como si fueran positivas.

Como si no sucediese

Gracias a que en Internet quedan irreductibles como El Periódico de la Energía nos enteramos de que “la justicia holandesa ejecuta el embargo de la sede del Instituto Cervantes e inicia su venta en subasta para saldar los impagos de las renovables”. Hasta 10 millones de euros pretenden recaudar los acreedores tras un “embargo promovido para satisfacer las cantidades adeudadas por el gobierno de España”. En la sede ya hay un cartel que anuncia la subasta del edificio, lo que el ministerio español cree que “parece destinado a un fin puramente periodístico sensacionalista”. Según el mismo digital, no es la única deuda española similar.

¿Y si dejamos de grabar en vertical?

Lo propone Yassin, un creador de contenido humilde con el que solo puedo estar de acuerdo: dejemos de grabar vídeos en vertical solo porque las redes sociales los potencian para que sigamos consumiéndolas en los dispositivos móviles. Pero no tiene sentido: nuestra mirada no esta hecha para lo vertical, nos perdemos contexto, planos más bonitos (sí, lo bonito importa), incluso podemos perder calidad con los recortes y genera más trabajo a las y los editores para un producto peor. Entonces, ¿por qué lo hacemos? Porque así lo quieren TikTok e Instagram, que ya ha anunciado que va a mimetizarse con la otra red social. Plantémonos.

¿Y si dejamos de ver reels?

Instagram nos va a ofrecer reels como si fuese TikTok. Para ver las fotos de nuestras amistades o familiares tendremos que buscarlas. Unos reels agotadores, asqueantes, que nos absorben. Antonio Ortiz (una de las firmas más interesantes que podemos leer hoy) alerta de “un sistema informativo que produce adictos al algoritmo y a los chutes de dopamina”. Pero no tiene una visión crítica del consumo, sino autocrítica (que lo hace más interesante): “Ando buscando, renunciando a la soberbia intelectual, un Ozempic para mi atención”. “Lo conseguí con la dieta y el deporte; con mi atención, en cambio, soy débil”. Me representa.

¿Por qué no está bien mencionarlo?

Ayer dediqué una columna entera al porno explícito que se puede encontrar en X con facilidad. Sin embargo, escribir estas líneas me está costando más y no dejo de preguntarme: ¿por qué? Según El Blog Salmón, un “bot” ha permitido identificar los ordenadores que se ponen a la venta en el norte de Marruecos y muchos de ellos coinciden con equipos robados en Catalunya y Andalucía. “Los dispositivos conservaban señales claras de su procedencia, como etiquetas oficiales o configuraciones propias de centros educativos” y no son “robos puntuales, sino auténticas redes que combinan logística, distribución y canales de venta digital”.

El “retardismo de izquierdas”

Creo que hay que contar la verdad: la de las miles de personas que migran a Euskadi a buscar un futuro mejor para sus familias, y las de los delincuentes que se organizan para robar y vender, sean de donde sean. Confundir la ideología de clase con el bonismo mezquino en migración, vivienda o ecologismo no ayuda a nadie ni a nada. Sobre lo último, Emilio Santiago se quejaba en Bluesky de un “retardismo de izquierdas” después de que Antonio Maíllo propusiese “prohibir las energías renovables en suelo agrícola fértil para proteger el campo andaluz”. Yo también creo que “hace falta un debate urgente”, pero no solo “en la izquierda”.

No tengo pruebas, tampoco dudas

Vuelvo a Marruecos, país que “da por hecho el apoyo de EEUU frente a la ‘colonización española’ en Ceuta y Melilla” (Vozpópuli). Ha pasado desapercibido, pero “el congresista republicano de origen cubano Mario Díaz-Balart” ha elaborado un “informe” en el que “sostiene que Ceuta y Melilla, aunque administradas por España, están situadas en ‘territorio marroquí’”. El informe “insta” a Marco Rubio “a promover un acuerdo diplomático entre España y Marruecos sobre el estatus futuro de ambas ciudades”. Llevo mucho tiempo pensándolo: EE.UU. va a atacar a Europa por Ceuta y Melilla. Me apuesto un café con pintxo.

Justo ahora que alquilar es más caro

Justo ahora que alquilar es más caro que nunca y que los partidos de izquierda se han caído del guindo y han dejado de empujar a la gente a pagar una renta, los bancos “apuestan por endurecer las condiciones de acceso a la financiación y elevar el interés que cobran por las hipotecas” (Infobae). ¡Ya es casualidad! Cuando las casas los compraban los rentistas (y la izquierda miraba para otro lado porque ya tenía el discurso armado, digámoslo todo de una vez), las hipotecas no estaban tan caras. Ahora que la propiedad es una alternativa a esos alquileres infames, los bancos reaccionan para joder (sigo diciéndolo todo) a los de siempre: nosotros.

Sobreoptimizando

Llevo varios días oyendo hablar de la “tienda 9” de Mercadona que Antonio Ortiz resume así en Threads: “Adiós a los mostradores de carne o pescado tradicionales. Todo al corte y envasado”. Incluida la pescadería, peces enteros, como ha enseñado Cocituber en un reel. No lo he probado (lo haré, seguro), pero de saque coincido con Ortiz, que está “cada vez más convencido de que hay un momento en el que sobreoptimizar se vuelve en contra del objetivo”. Y continúa: “Lo que empieza con buenas decisiones teniendo en cuenta datos, acaba en que sea el único criterio de decisión”, sin importar lo que realmente queremos los clientes.

Garaikoetxea, el lehendakari

El deceso del lehendakari Carlos Garaikoetxea nos ha obligado a mirar a todas y todos hacia atrás, a aquella época en la que las vascas y los vascos tuvimos que arrancar un país y ver hasta dónde llegábamos con él, mientras ETA nos daba palos y España no lo ponía nada fácil. Hemos vuelto a ver en los medios a Uriarte y a Etxenike, dos de los nombres que han traspasado generaciones por su peso político y profesional. Hemos vuelto a hablar de autogobierno, de ikastolas y de muchas cosas que damos por hechas, pero que están en riesgo si entran unos u otros a los gobiernos de aquí y de allí. Ya que hemos hablado de todo eso, escuchémonos.

Garaikoetxea, el político

El deceso del lehendakari Carlos Garaikoetxea lo han aprovechado en EH Bildu para arrimar el ascua a su sardina. La dolorosísima escisión, la creación de EA y su integración en la coalición que lidera Sortu (con acto público de Garaikoetxea, incluido) son una oportunidad irresistible para los de Otegi, Otxandiano, Iriarte, Asiron… Todos han exhibido en X fotos junto a Garaikoetxea porque para eso le querían (somos adultos, no nos engañemos). La desintegración posterior de EA y el arrepentimiento de Garaikoetxea, que acabó abrazado al lehendakari Pradales, debe recordarnos que si perdemos la memoria ganan los malvados.

No podemos perder la memoria

Me llama la atención el modo en el que, en Euskadi, estamos acostumbrándonos a hacer omisiones significativas en la historia, nuestra historia. Necesitamos un “gimnasio cerebral”, como escribe Antonio Ortiz. Y este es la lectura en un momento en el que “mucha gente prefiere escuchar y mirar antes que leer”. Sin embargo, a la lectura podemos atribuirle “el aumento medio del coeficiente intelectual en la población” (conocido como efecto Flynn). Leer ayuda a “recuperar el equilibrio en una época de constante sobreestimulación” y, cómo no, recuperar la memoria. Además y como ya sabíamos, “la comprensión se amplía”.

Un jarrón chino muy caro

Según Público, Sofía de Grecia cobra “131.000 euros al año por asistir a actos honoríficos, familiares y benéficos”. El volumen, por supuesto, está adaptado a sus 87 años y “se reduce a apenas un evento de carácter protocolario a la semana”. Estas condiciones sitúan a la mujer de Juan Carlos I “en el top de las personas con sueldos públicos mejor pagadas del Estado”. De hecho, “solo un 1,37% de los trabajadores cobra más que Sofía” que “disfruta además de su sueldo del presupuesto dedicado a sufragar los medios técnicos y humanos que el aparato del Estado pone a su servicio”. Por supuesto y como cualquiera… de su familia.

Liderazgo mal entendido

“El Departamento de Estado ultima una remodelación limitada de sus pasaportes con una foto del segundo retrato de investidura del presidente republicano” (Euronews), esa fotografía de Daniel Torok en la que aparece malencarado. “El pasaporte con la cara de Trump ‘será el pasaporte estándar emitido por la Washington Passport Agency cuando esté disponible’”, con motivo del 250 aniversario. Por si esto nos parece poco, “Trump también intenta poner su cara en monedas y billetes”, según Mike Levin. “Esto no es patriotismo. Es vanidad”, concluye. “Este hombre no encuentra una sola superficie en la que no quiera estampar su nombre o su cara”.

La España de los nazis

Siempre han estado ahí y, ahora que tienen visibilidad gracias a Vox, llaman más nuestra atención. Me refiero a los nazis que encontraron un magnífico refugio en España: “La decisión del Gobierno español de retirar el escudo Ustaša de la tumba de Vjekoslav Luburić, enterrado en el cementerio de Carcaixent (Valencia), ha reabierto una de las páginas más incómodas de la posguerra europea: la presencia y protección en España de criminales nazis responsables de genocidio” (Euronews). El referido era conocido como “el carnicero de Jasenovac”, campo “en el que fueron ajusticiados entre 56.000 y 97.000 personas”.

Y la de los caraduras

Por precaución, no voy a ensalzar a los sindicatos de inquilinos, cuyos objetivos siempre parecen sospechosos y que creo que instrumentalizan el problema de la vivienda, más que lo resuelven. Pero en el debate televisivo entre una representante de estos y “un consultor inmobiliario”, del que hablan en El Plural, hay un par de cosas interesantes. Dice el jeta, digo, el consultor, que no se entra al fondo del problema. Y estoy de acuerdo: ojalá menos decretos y votaciones para la foto y que las y los legisladores entren a saco, prohíban el negocio inmobiliario grotesco y todos los pisos turísticos, solo por ver qué sucede después.

Vivir así

He dedicado un rato a la cuenta en Instagram de Dieego Blogger. También he estado buscando señales de inteligencia artificial en sus clips. Y aunque puede que me la estén colando, me parece real: Diego García del Prado es un joven cubano que desde la paradisiaca Isla de la Juventud muestra la miseria del régimen al mundo de una manera muy natural. Enseña su día a día, incluidos los racionamientos, y recibe dinero gracias a su cuenta en Paypal, con el que compra un montón de comida que también enseña, exhibiendo la diferencia entre sostenerse con lo que le asigna la dictadura y lo que puede comprar con dinero (porque existe).

Cinco mil palabras menos cada día

Dice Antonio Ortiz que “En 2005, hablábamos unas 16.632 palabras al día. En 2019, esa cifra habría descendido a 11.900”. Y hablamos de 2019, antes de la pandemia. El descenso en el intercambio de palabras está directamente conlleva el descenso de diálogos que “no solo se vincula con la epidemia de soledad y el riesgo de caer en teorías conspirativas, sino también con la pérdida de habilidades básicas de conversación, como no interrumpir al interlocutor”. ¿Las causas? Algo tan sencillo como pedir comida a domicilio por medio de una app, incremento del uso de chats (también para la atención al cliente), o los auriculares.

Una buena estrategia

Tenía este tema pendiente desde hace días y creo que un domingo de puente con un tiempo reglunchi, cuando menos, es un buen día para traerlo: el modo en el que ha difundido la NASA el material multimedia que ha generado la misión Artemis II. Fotos y vídeos del lanzamiento, la llegada, pero también las que tomaron la y los astronautas que dieron la vuelta a la luna y regresaron a casa. Un material bien distribuido en álbumes (como en Flickr, a la antigua) y que sirve para tener buenas imágenes para usar en creaciones e incluso fondos de pantalla (hablando de cosas antiguas), sin necesidad de usar ninguna IA.