No entendéis nada, Ramón

Si Ramón Espinar piensa en serio que PP, Ciudadanos y Vox son los partidos de “los ricos” es evidente que no tiene ni idea de su negocio: la política. Si sabe que miente y, aun así, mantiene el tuit, nos toma por tontos. Es Podemos precisamente el partido de las clases altas, de los altos funcionarios y, como el propio Espinar, de los hijos del establishment. Se pongan como se pongan. Y quien crea como dice Espinar que a Abascal, Rivera y Casado solo les votan los señoritos andaluces se está engañando porque quiere. Pero la actualidad no está para ponerse vendas, precisamente.

Al contrario

Javier Domínguez acertaba con el inicio de su desglose de los resultados en Andalucía por municipios: “El Ejido como ejemplo, como síntoma, como indicador y como explicación”. En este pueblo, famoso por su industria agrícola y la difícil integración de la mano de obra inmigrante, ha ganado Vox al PP, el tercer partido ha sido Ciudadanos, después el PSOE y, finalmente, Podemos Andalucía (con su sopa de siglas). Al final, la ultraderecha ha vencido incluso donde saben que es imposible subsistir sin la inmigración. El bulo ha ganado al pensamiento y eso es peligrosísimo.

“Superficialidades tuiteras”

No lo digo yo, lo dice Nacho Carretero, pero me hubiera encantado sintetizarlo tan bien: “La culpa la tiene una izquierda ocupada en invertir sus energías y discursos en superficialidades tuiteras mientras unos fascistas nacionalistas llenaban de miedo y banderas a obreros que no llegan a fin de mes”. Ante la irrupción de la extrema derecha y la pérdida de relevancia de la izquierda, estos días los representantes de esta última opción se pondrán estupendos y mostrarán una indignación monumental en Twitter, pero la realidad les ha pasado por encima y siguen sin darse cuenta.

Un ejemplo

Desde que Podemos e IU anunciaron su unión en la famosa “foto de los botellines” con Pablo Iglesias y Alberto Garzón brindando con dos San Miguel en el centro de Madrid (dos hombres, ningún guiño a la periferia, lo típico de la vieja política), los resultados electorales les han dado la espalda. ¿Es por la unión o es porque Podemos nació tocando techo? Sobre todo es porque, pasada la efervescencia, ni los protagonistas del pacto ni sus equipos han sabido leer el momento político. El cartel de Teresa Rodríguez a lo Juego de Tronos no es una anécdota: es el ejemplo de que a la nada le sigue la nada.

¿Podemos permitirnos una banalidad?

Ante este panorama Tania Sánchez presentaba la nueva cuenta en Instagram de Manuela Carmena con este comentario en Twitter: “Igual esta es hoy la única buena noticia de la noche”. ¿Podemos permitirnos una banalidad así? No sé la respuesta, pero sí el hecho: la alcaldesa de Madrid se suma a la red social de moda con una foto de sí misma haciendo madalenas en su casa. ¿Era lo que tocaba? ¿La campaña en Madrid va por otro carril y por eso no importa esta coincidencia de “noticias”? ¿O la izquierda, definitivamente, ya no sabe lo que es relevante?

Carmena manda… Y mandará

Podemos se ha pegado un tiro en el pie en Madrid, pero va a sangrar en toda España porque precisamente la capital española es su feudo, y si ahí falla (y ha fallado), malo (y mal lo ha hecho). La situación, absolutamente enloquecida, perjudica a Manuela Carmena, al actual equipo de gobierno y a la izquierda madrileña en su conjunto, pero quien mejor lo tiene es la alcaldesa: si no la quiere Podemos en sus listas, se va a otras (PSOE o una propia) o a su casa (que tiene 74 años). Y si la quieren en una lista con varios partidos, como ahora, Carmena va a poner condiciones.

Y Willy Toledo hizo bien

No le quito la razón a Cifuentes cuando se queja de los escraches que sufrió: están mal y siempre lo han estado, en cualquier caso y lugar. Pero el que hizo bien fue Willy Toledo (que para todo lo demás me cae como una patada en la espinilla) cuando mandó al garete a dos fascistillas con pinta de que les gusta Taburete. La extrema derecha está desatada y la tentación de protagonizar un vídeo viral dando una lección al famoso de turno es para algunos irresistible. Si a esta combinación le añades un cerebro blando (el de un chaval de extrema derecha), ahí tienen el resultado.

¿De qué pasta está hecho?

Llamamos fascista al que increpó a Willy Toledo porque lo es: un chaval que no llegará a los 30 años con el pelo largo y desaliñado, barba y jerséis combinados con camisetas de Vox, admirador de Franco y Albert Rivera hasta que Santiago Abascal se convirtió en mainstream. Como les he dicho en el párrafo anterior, me lo imagino sabiéndose además todas las canciones de Taburete, el grupo del hijo de Bárcenas, de moda entre los jóvenes de derechas españoles. ¿Qué hay en la cabeza de un chaval para admirar a un dictador y dejarse arrastrar por la extrema derecha?

Sí, algo está pasando

El atolondrado del que les acabo de hablar es, si quieren, un friki de la política: un niñato que ha crecido oyendo historias de fachas en su casa y que se las ha creído, incapaz de reconocer el dolor que genera el fascismo. Pero la presencia de los ultras no es anecdótica: en Sevilla han pasado de un acto con cien personas en el que Abascal acabó esquivando piedras a reunir a 3.000 asistentes en un auditorio. La extrema derecha crece, aparece en las encuestas de intención de voto y compite y gana en las redes sociales a los partidos de base democrática. Esto hay que pararlo.

¡Pues claro!

Es evidente y es un aviso a navegantes: Google, Amazon, Facebook y Apple (que según Marcos Sierra en Vozpópuli forman el horroroso acrónimo: GAFA) repercutirán directamente el impuesto que España sí aplicará a las empresas que, como las mencionadas, facturen 750 millones en total y 3 solo en España por publicidad. Ese 3% de impuesto añadido será el porcentaje en el que incrementen los costes por colocar publicidad. Es decir: lo pagaremos los usuarios. No me parece mal el impuesto, pero sí el mecanismo de estas empresas y la candidez (o irresponsabilidad) del estado recaudador.

Agur, Stan Lee

El mundo despidió ayer a Stanley Martin Lieber, más conocido como Stan Lee y, sobre todo, reconocido porque ha creado el universo de superhéroes contemporáneo. Además, Stan Lee era un gran generador de buen rollo, siempre dispuesto a un cameo en las pelis de sus personajes, por mucho que fueran una castaña (y alguna con tanto efecto especial, verdaderamente, lo es), y siempre presente como si fuera a ser eterno. Él sí lo será: Stan Lee será eterno porque deja una obra inmensa, basada en la bondad y la humanidad, y en la certeza de que el malvado, antes o después, será derrotado.

Podemos, sin concejales en Madrid

La capacidad de los de Podemos para ponerse la zancadilla a sí mismos es pasmosa. Bien es verdad que en Madrid, con Ramón Espinar como líder, no se puede esperar mucho de ellos, ¡y eso que la capital es su gran feudo! Pero la situación actual escapa de cualquier lógica política, por mucho que lo suyo sea la nueva política: después la expulsión de los concejales de Madrid que no quieren pasar por el aro del partido, actualmente Podemos no tiene ningún concejal junto a Manuela Carmena. Todos son independientes y “ex” de los de Pablo Iglesias con cada vez menos ganas de repetir de morado.

Y pueden ser aún peores

No es solo la falta de fundamentos políticos, es la falta de pudor, de respeto incluso hacia tu propia gente y tu propio equipo: en Twitter, precisamente en la cuenta que gestionan miembros (o ex miembros) de Podemos en el ayuntamiento de Madrid, denunciaban que alguien del equipo de Ramón Espinar había filtrado la noticia de la expulsión de los concejales incluso antes de que finalizara. Todo este lío, por cierto, es por el apoyo expreso del aparato al ex JEMAD, Julio Rodríguez (apuesta impuesta por Pablo Iglesias en otras ocasiones), que sigue liándola por donde pasa en Podemos.

Sí, Roures siempre gana

En la izquierda española y catalana, a la vez, hay un personaje siniestro como pocos: Jaume Roures, quien, pase lo que pase, siempre se embolsa una millonada. Nacho Cardero intenta hacer sangre vinculándolo al procés, pero lo que haya podido enredar el empresario en el laberinto catalán no me parece relevante si lo comparamos con todo lo que ha sabido sacar de la parte más lucrativa de la comunicación. Sus acuerdos para emitir primero y ahora para gestionar el fútbol le generan millonarios beneficios y, lo que es mejor (para él), una red de contactos que le sigue protegiendo de todo.

¡Mejor!

Anda el personal revuelto, avisándose por WhatsApp, de que precisamente esta herramienta va a empezar a borrar los mensajes de más de un año de antigüedad. A mí me parece una magnífica noticia porque, aunque lo estemos usando cada vez más para trabajo, ¿qué mensaje del año pasado recuerda usted para querer guardarlo? No importa: vamos todos corriendo a hacer copias en la nube y dejando rastro de datos, números de teléfono y comunicaciones muy personales (como a quién decimos “te quiero”) en nubes que nadie sabe qué cielo surjan. Ojalá WhatsApp borre su historial cada mes.

¿Es España un polvorín?

Esa es la pregunta que deberían de estar haciéndose, si no en alto, en voz baja, vistos los últimos meses. Con Rajoy de presidente la insatisfacción de la derecha española, la de toda la vida, la fascistoide, era evidente. Con la llegada de Sánchez a Moncloa, además, se ha desatado: la detención de Manuel Murillo, un guardia de seguridad de 63 años con licencia de armas que tenía un arsenal en su casa (16 armas de fuego, algunas de precisión, otras modificadas ilegalmente por él mismo) que planeaba atentar contra Pedro Sánchez no es solo una anécdota aunque quieren que lo parezca.

¿Quién lo fomenta?

Nunca me ha gustado lo políticamente correcto porque siempre he creído que, mientras hacíamos rodeos para no molestar a nadie, los malos nos ganaban siendo más directos. Pongan aquí a Trump, a Salvini, a Le Pen o Macron… O a Pablo García Aguado, que ha pasado de alertar sobre los trolls de Internet desde el púlpito televisivo a convertirse en uno en Twitter, avisando a la ministra Carmen Calvo (que dejaba un mensaje feminista políticamente correcto) de su fuerza de hombre, también para liderar cambios. Será fuerte, pero ha borrado el tuit.

¡Claro que será mínimo!

El Confidencial cita fuentes anónimas de la banca para sustentar sus argumentos: los bancos no han hecho nada para que el Tribunal Supremo varíe su intención de condenarles a pagar el impuesto hipotecario; encima están llevándose una mala fama que, por su inacción, no merecen; y por supuesto, el abono de este impuesto por parte de la banca no supondrá un gran impacto en sus cuentas. De todo lo que les resumo solo me creo la última parte: si prospera el decreto-ley para que apoquinen los bancos acabarán imputando al cliente la pérdida de ese dinero.

“No a los semáforos”

A veces leo tuits que me desconciertan tanto que empiezo a pensar que no tengo ni idea de política después de pasarme más de diez años observando a los políticos y trabajando con sus gabinetes de comunicación. Ayer mismo me sucedió, cuando vi la serie de tuits del PP de Madrid en la que informaban de la concentración (21 personas) contra los semáforos que quiere instalar Manuela Carmena. ¿De verdad un partido político va a protestar contra la colocación de unos semáforos? ¿De verdad eso es lo mejor que tiene el PP contra Carmena? ¿De verdad no se sonrojan cuando se leen?

EE.UU., Banana Republic

EE.UU. despierta… Pero no se levanta. Según cuentan las crónicas, Trump sigue manteniendo el control del partido republicano y éste controla aún el Senado. Por supuesto, continúa en la Casa Blanca y nada apunta a una debacle en la reelección. Ante esta situación, solo puede ponerle nervioso Nancy Pelosi facilitando que la nueva Cámara de Representantes, de mayoría demócrata, inicie ciertas investigaciones. Y por lo que parece, sí, a Trump le pone cardiaco poder ser investigado. La gravedad de la enfermedad política se ve en los síntomas: la expulsión del periodista Jim Acosta (CNN) le acerca al síndrome de la república bananera.

El crecimiento de la ultraderecha en Europa

Hasta en El Español se han dado cuenta: la extrema derecha avanza en Europa y el efecto contagio, además, le beneficia. En algunos países los partidos fascistas obtuvieron un apoyo en las elecciones generales de más del 20% (Suiza, Austria, Francia o Dinamarca); en otros, casi lo alcanzan (Italia); su mayor éxito está en Polonia, donde llegaron a superar el 37% y en Hungría, donde gobierna el Jobbik; y en un país como Alemania, que más ha sufrido y hecho sufrir el nazismo, están en el 12%. En España les hemos visto en el Valle de los Caídos recientemente y en Catalunya, ayer mismo en la calle.

Una Diada con presos

La de ayer fue una Diada especial, más intensa incluso que las anteriores, porque fue la primera de la historia reciente con varios políticos en las cárceles o fuera de su país por culpa de una persecución judicial injusta y que no sirve, de ninguna manera, para destensionar la cuestión nacional catalana. A algunos, es evidente, les beneficia esa tensión, y no solo a los de Ciudadanos: los hay que aprovechan para intentar lavar sus trapos sucios con Catalunya. Desde Euskadi tenemos que remar para que en la siguiente participen quienes quieran con libertad y en medio de un debate político constructivo.

Montón, cada vez más frágil

Los buenos periodistas hacen buenas preguntas, como Ángel Calleja a cuenta del máster en entredicho de la ministra Montón: “¿Qué beneficia más al PSOE? ¿Prescindir de Montón y poner el listón a una altura que Pablo Casado no pueda saltar si le imputan? ¿O ‘invitar’ a los jueces del Supremo que no investiguen ningún máster y así el bipartidismo no se hace daño?”. Esta es la encrucijada ahora para los socialistas que, como bien apunta Calleja, podría tener consecuencias en el PP, cuyo líder está en una situación parecida a la de Montón por un máster también en la URJC.

El PP, abocado a Casado

Y con Casado pendiente del hilo de Montón, va Sáenz de Santamaría y se baja del barco. El adiós de la vicepresidenta debería preocupar en el PP, donde se quedan sin plan B articulable. La caída de Casado provocaría un vacío de poder que la hábil mano derecha de Rajoy podría hacer tapado, pero ahora todo está en manos de ese nuevo PP más rancio que el anterior. El “agur” de Soraya, además, no solo empobrece a los de la gaviota: se va una política inteligente y posibilista, y les aseguro que quienes vivimos pegados a los políticos sabemos que no hay muchas como ella.

La izquierda madrileña, dividida

Manuela Carmena es una mujer inteligente y sabe que el rebote que van a pillar todos los que se sienten de izquierdas y traicionados por la maniobra de la alcaldesa, en realidad, están enfadados porque ven que se quedan sin cortijito. Esa izquierda tan radicalizada como sobrerrepresentada no tiene cabida en un equipo de gobierno que Carmena ha exigido controlar por practicidad: prefiere a personas de confianza que no a quintacolumnistas con piel de cordero. Ahora le viene una mala época en Twitter, pero una mujer inteligente como ella, insisto, sabe que eso no importa a nadie.