«Solo el pueblo salva al pueblo»

Suena muy bien y podemos perder el tiempo debatiendo sobre el origen de la expresión, pero hoy su utilización, tengámoslo muy claro, favorece a quien más la usa: la extrema derecha. Que “el pueblo salva al pueblo” es lo que dicen también quienes gritan: “¡Ceuta se defiende!”. Ojo, también debemos abordar por qué hay mucha gente que se ve desamparada por las “instituciones competentes” (como clamaba ayer la ministra española de Sanidad, Mónica García, con una pose dignísima y regalando lecciones). Pero no nos desviemos: el pueblo también son sus gobiernos y sus instrumentos públicos. No demos alas a los buitres.

Y “el pueblo” no siempre tiene razón

A veces, quien se declara “el pueblo” no tiene razón. Decirlo alto y claro es tan necesario como valiente. Andoni Serrano denunciaba en X que, en el pleno del ayuntamiento, las y los concejales han recibido insultos (“en mi caso, ‘cabrón’ e ‘hijo de puta’, en varias ocasiones”) y han sido agarrados por la ropa. Los agresores se oponen “a hacer VPO en la zona de las txoznas” de Zizur Mayor. Y en la pancarta podíamos leer “en defensa de nuestro pueblo, gure herriaren defentsan”. Oh, sorpresa. En el hilo, generalmente de solidaridad, añadía: “Mucho antisistema pero consideran el edificio en propiedad. Las VPO para jóvenes, para otro día”.

Meta reconoce el daño

Con el pago de hasta 16.680 millones de dólares (en función de que las medidas de protección también las tomen TikTok y YouTube), Meta reconoce “el impacto de sus redes en los menores” (Vozpópuli). Los 29 estados de EE.UU. denunciantes “sostenían que Meta había priorizado el tiempo de permanencia de los usuarios y el crecimiento de sus plataformas frente a las consecuencias que determinadas funciones podían tener sobre los menores”, y que la empresa no había “actuado suficientemente ante los posibles efectos perjudiciales del uso intensivo de sus redes sobre la salud mental y física de los jóvenes”. Ojalá solo sea el principio.

Sí, pero bien

Sí, se puede “tiktokizar” la televisión, incorporando nuevos modos de consumo para acercar a públicos que prefieren las pantallas de sus móviles y la comunicación de personas que hablan como ellas y ellos. Se lo preguntan en Público y ya respondo yo: hay que hacerlo bien, eligiendo perfiles adecuados y colocándolos en espacios en los que vayan a sumar y no a restar. Erola Jons hizo lo que sabe hacer cuando intentó hablar con “Pogachitar”, como ella llamaba a un deportista de élite a punto de salir. El problema no lo genera la tiktoker, sino quien no sabe distribuir las tareas e incorporar esos perfiles extraños para el medio.

Lecciones ecologistas desde China

Por supuesto que casi de cualquier persona y de cualquier situación puedes aprender algo, pero recibir lecciones de ecologismo de China, perdóname la soberbia, me molesta un poco, por no decir que me toca las gónadas. “China arrasa la carrera industrial verde”, asegura Mario Campa en Diario Red, el digital de Pablo Iglesias. “En 2025, generó el 42% de su electricidad a partir de fuentes limpias. La participación combinada de la energía eólica y solar superó el promedio mundial”, continúa. Lo que no aborda el politólogo es el modelo chino de “implantación” de parques para obtener este tipo de energías. ¿Lo importamos?

Más dinero (el nuestro, por supuesto)

Leo en Euronews que “el precio de la cesa de la compra, en aumento: las guerras y las olas de calor encarecen el pan y la pasta”. Cuando hablamos de guerras y de calentamiento, por cierto, hablamos de lo mismo: los misilazos de Trump y Netanyahu aumentan la temperatura del planeta. Da igual, ellos no van a notar el ascenso del precio de los alimentos. Muchas y muchos podremos pagarlos. Pero cada vez a más gente no le alcanza. Y yo sigo alucinando con que hayamos construido, entre todas y todos, y no se libra nadie, un mundo en el que la preservación de la vida y el acceso a la comida más básica, no sea el primer objetivo.

Muy mal

Me parece bien el ahorro en papel y sellos, pero siempre que las comunicaciones on-line sean acordadas por quien envía el correo y por quien lo recibe. Especialmente, si hablamos de cosas tan importantes como las comunicaciones con la Seguridad Social. Así que solo puede parecer muy mal esta noticia en el Huffington Post: “La Seguridad Social cambia las normas y a partir de septiembre dejará de enviar notificaciones por carta a miles de personas”. La excusa (vaga) es que los destinatarios “suelen estar trabajando, de modo que están familiarizados completamente con el uso de dispositivos electrónicos”.

Por cierto…

A la extrema derecha se le combate con inteligencia, con información, con honestidad y, por supuesto, siendo buenas personas. Ahí va mi aportación en forma de noticia: “El número de autónomos extranjeros crece 20 veces más rápido que el de los españoles” (Vozpópuli). En términos generales, en junio, mientras la mayoría pensábamos en las vacaciones, se dio “un nuevo récord de afiliados extranjeros” a la Seguridad Social. Así que, sí, vienen a trabajar, a formar parte de la sociedad. Miremos nuestros barrios: ¿quién está abriendo negocios (y no hablo solo de tiendas “de conveniencia”)? ¿Quién está cogiendo los que se traspasan?

Más me preocupan los ultrarricos

No me preocupan las y los migrantes que vienen a trabajan y abren los negocios a los que nacimos aquí renunciamos: ferreterías, tiendas de electricidad, fruterías… Me preocupan los ultrarricos: Argemino Barro muestra en X un gráfico muy elocuente sobre la “riqueza acumulada por Donald Trump en el último año y medio vs. riqueza acumulada por sus antecesores”. George Bush ganó en sus dos primeros años más de tres millones de dólares; Barack Obama, más de uno y medio; Jose Biden, cien mil dólares; y Donald Trump en el mismo período ha ganado 4.200 millones de dólares (“billion”, en inglés).

Elon Musk se rio de ellos

Sigo con los ultrarricos que disparan sus fortunas aprovechándose de los idiotas. Sandro Pozzi tuiteaba: “El desplome continúa. Las acciones de SpaceX están ya por debajo del precio de la oferta y hay un esfuerzo por mantenerlas por encima de los 110 dólares el título. De momento va como se esperaba, no debería ser una sorpresa”. Es decir: cuando Musk animaba a su legión se seguidores a comprar esas acciones porque se harían ricos (como él), sabía que estaba riéndose de ellos. Al final, él consiguió que su empresa recibiese la inyección de dinero que necesitaba, disparó su fortuna y los incautos se quedan igual (de pobres).

La «dulce amnesia»

Celebro que alguien autorizado y estimado como Jon Sistiaga hable de la “dulce amnesia” que vivimos en Euskadi, que permite que “los que no podían salir a potear por ‘lo viejo’ porque llevaban escolta desde hacía 15 o 20 años, pueden ir a tomar algo”, y que es dulce “sobre todo para que aquellos que sí que apoyaron la violencia puedan seguir saliendo a la calle sin que le digas: ‘Tío, pide perdón, macho, que me pusiste una pintada en la puerta hace 20 años y que eso significaba el inicio de una estigmatización que menos mal que acabasteis con todo, pero podía luego acabar en un bombazo’”. Yo seguiré reivindicando la memoria, ya lo siento.

Lo que viene

No tengo mucho que añadir a esto de Euronews en Bluesky: “Los científicos advierten de que la intensidad y la frecuencia de los fenómenos meteorológicos extremos seguirán aumentando a medida que el planeta continúe calentándose por las emisiones de gases de efecto invernadero”. Que sí, que nuestra aportación al calentamiento global pidiendo a la IA carteles no es comparable a la que hacen Elon Musk o Jeff Bezos con sus juguetes espaciales, ni la que hacen Trump, Putin y Netanyahu con sus misilazos y sus explosiones, pero debemos ser conscientes de que nuestras decisiones personales influyen en nuestra capacidad de rechazo.

Di “no” a los pisos turísticos

Voy a perder amigos con esto, lo sé, pero a muchas y muchos de los que se manifiestan por el precio de la vivienda les pediría que enseñasen su perfil en Airbnb. Porque esas decisiones personales de las que hablaba en el párrafo anterior son perfectamente aplicables en el caso de los pisos turísticos: si decimos “no” a los que hay en nuestras ciudades, pero también cuando viajamos a otras, nos volveremos más exigentes con quienes tienen que tomar decisiones sobre esas empresas y esos propietarios: “Vecinos de Madrid denuncian el hartazgo con las viviendas turísticas ilegales, que representan el 90% en la ciudad” (EPE).

Tenía que contarlo

Guardo este link desde hace semanas, me resisto a eliminarlo aunque pasen los días, no sé por qué pero siento la necesidad de compartir esta noticia en Vozpópuli: “El Museo Nacional de Dinamarca ha conseguido descifrar algunas de las tablillas sobre las primeras civilizaciones de la humanidad. Y dentro de los datos que han arrojado esas piezas, un hallazgo que ha dejado atónitos a los arqueólogos: un recibo de cerveza”. Esa transacción tuvo lugar “en los territorios que hoy día ocupan Siria e Irak, hace 5.200 años”. Curiosamente, la receta de la cerveza “fue una de las primeras en dejarse por escrito”, en Mesopotamia.

Ahora, yo soy mi amatxu

También llevo varios días guardando la pieza “Mamá nunca quiso ir a la piscina”, de Irene Basanta en Jotdown. Un texto veraniego y delicioso sobre los recuerdos que muchos atesoramos de nuestra madre llevándonos a la piscina cuando éramos niñas (en su caso) y niños: “La infancia no se acaba de golpe. Se va quedando en lugares así, donde nadie pensó guardar nada importante. Un vestuario con charcos. Una pulsera de abono. El olor de una toalla mal seca. La voz de una madre diciendo que nos vamos mientras una insiste en el último baño, solo uno más, como si el tiempo, por entonces, pudiera negociarse”, escribe Basanta.

La legión de idiotas

Elon Musk multiplicó su riqueza apelando a una legión de seguidores que compraron sus acciones pensando en que podrían llegar a ser como él, y vieron cómo estas, primero, subieron y, después, se quedaron en los valores iniciales. Toda esa banda de cuatreros muchimillonarios metidos en política (para enriquecerse aún más) lo son porque hay una legión de idiotas que les creen. Gerardo Tecé lo escribe así en Ctxt: “Hay un prisma infinitamente más interesante que el del matón y es el de los pelotas que rodean al matón”. “No es Trump lo más sabroso del trumpismo, sino los idiotas y mudos que lo hacen posible cada día”.

“El hijoputismo cotiza al alza”

Pedro Vallín comentaba en Bluesky la noticia en El País sobre “la red de conserjes” que da “chivatazos” a los inversores. Uno de ellos aseguraba haber cobrado 50.000 euros por avisar de un fallecimiento, ante lo que el periodista se preguntaba: “¿Y deja que le hagan una foto?”. El usuario Moremarquesa respondía en la misma red social: “El hijoputismo cotiza al alza, como bien sabemos”. Y tiene razón: sabemos bien que no pensar en la comunidad, en quienes nos rodean, tiene premio. En esencia sería tan fácil como preguntarse antes de actuar: ¿qué pasaría si todo el mundo hiciese lo mismo?

¿Por qué los trabajadores votan a la derecha?

El plan de Alberto Núñez Feijóo para recortar los derechos de todos los trabajadores solivianta y hace que nos sorprendamos por que siga habiendo “tanto tonto de los cojones que todavía vota a la derecha”, como dijo el alcalde socialista de Getafe, Pedro Castro. Xavier Tomàs ha escrito en Threads un hilo muy interesante (como hace siempre) sobre cómo la derecha ha estudiado mucho más el comportamiento de los votantes y sabe que “los vectores del miedo, o el rechazo al diferente, entre otros, no entienden de fronteras ideológicas o de clase”. La “simplificación y emocionalización del mensaje” es resultado también de esos estudios.

El sanchismo se prepara para la oposición

Estoy convencido de que si Pedro Sánchez sale a ganar (es decir: a seguir gobernando aunque pierda las elecciones) puede lograrlo. Pero mucho me temo que Sánchez está pensando en que el sanchismo no pierda la batalla interna del PSOE (donde una parte vive en la oposición desde hace tiempo) cuando él pierda la presidencia: “La nueva tele de la izquierda”, como la llama Miquel Giménez en Vozpópuli es una buena muestra de que se preparan para la hibernación. “De momento, Javier Ruiz dicen que se va”, pero “¿Santaolalla lo acompañará en ese tránsito?”. “Los mentideros hierven: que si Intxaurrondo, que si Broncano, que si Cintora”.

El mundo se desinforma

Soy periodista, así que, por supuesto, voy a llamar “desinformación” a la mayoría de noticias que las y los habitantes del mundo encontramos en redes sociales. Pues bien, estas redes son la principal fuente de información a escala planetaria. Los datos son de Reuters, que ha hecho 180.000 encuestas en 48 países sobre el consumo de noticias, y Deutsche Welle (más conocido como DW en su versión en castellano) los ha presentado en Bonn. El director del estudio, Jim Egan, cree que los resultados son “preocupantes en muchos aspectos”. En EE.UU., por ejemplo, los menores de 25 años no manejan medios informativos habitualmente.

Las preguntas

Las y los periodistas vascos tenemos una gran suerte: hay fascistas vascos que están deseando que les hagamos entrevistas. ¡Aprovechemos esa oportunidad! Rasmus Rainbo aprovechó hace solo unos días la suya ante Mark Rutte, al que preguntó a bocajarro (y en rueda de prensa, por supuesto) sobre Donald Trump: “¿Tiene esto (las amenazas de Trump) algún efecto sobre tu autoestima o tu amor propio cuando te sientas a su lado y no dices nada?” (20 Minutos). La pleitesía del de la OTAN para con su jefe es absolutamente nauseabunda, y cuestionamientos públicos como el del periodista danés son importantísimos.

El dolor

Ya no es una cuestión israelí o el apoyo mal medido y mal entendido del gobierno estadounidense al de Netanyahu (como si Trump fuese capaz de entender o de medir la consecuencia de sus acciones), la guerra de Irán se ha convertido en una cuestión económica y militar plenamente gringa, y como tal lleva semanas actuando el ejército de aquel país y su máximo responsable, es decir, el presidente: “EE.UU. deja al menos 14 muertos en Irán y Teherán responde atacando bases militares estadounidenses en el Golfo” (RTVE). Hablamos de personas fallecidas y de encarecimientos globales como si fueran inevitables, pero no lo son.

¿Es Trump un gafe?

Según Euronews, cada vez más estadounidenses creen que Donald Trump “gafa a los equipos que apoya”: medió para que Folrian Balogun pudiera jugar contra Bélgica y la selección estadounidense fue eliminada del Mundial. Fue a un partido de los Knicks y el equipo de New York lo perdió (no solo eso: fue el único que perdió de las finales). En fútbol americano, vio a los Washington Commanders contra los Detroit Lions y, por supuesto, ganaron los segundos. Asistió a la Ryder Cup y acabaron ganando los golfistas europeos. Y en la superbowl de 2025 predijo que los Chiefs vencerían a los Eagles y ganaron los Eagles.

¿Buena noticia para España?

Llevo meses pensando que Trump le va a montar un lío a España (y a Europa) con Ceuta y Melilla. Pero antes, de un modo más sibilino, ya está jodiendo al reino español apoyando al alauí: “Marruecos ata los votos para llevarse la final del Mundial 2030 gracias a Trump, Catar y Arabia”. Aunque si se cumple el gafe de Trump con los deportes, esta noticia en The Objective realmente es una buena señal para la RFEF, que quiere colocar la final del próximo mundial en el Santiago Bernabéu o el Camp Nou. “E Infantino no esconde su preferencia marroquí, principalmente por los 150 millones extra de recaudación que prometen”.

Más señales

Trump no hace nada efectivo para impedir la vía de agua a la Unión Europea, a la que odia porque no entiende que protejamos a la ciudadanía, por el Este, con la invasión rusa sobre Ucrania. Al norte, sus referencias episódicas a Groenlandia preocupan. Y por el sur, le resultaría tan fácil abrir un frente con Ceuta y Melilla que es tentador. De momento, “dispara las exportaciones a Marruecos mientras enfría la relación comercial con España”. Según Vozpópuli, la pieza clave es Duke Buchan, que antes de ser el embajador estadounidense en Rabat lo fue en Madrid, y conoce las oportunidades y debilidades de ambos mercados.