Diez millones al año en seguridad

Eso es lo que se gasta Facebook en la seguridad de su gran jefe, Mark Zuckerberg: diez millones de dólares al año. Sin duda, es el gasto más destacado de los que han publicado en Wired, pero llaman la atención otros: Jeff Bezos, de Amazon, gasta 1,6 millones; Sundar Pichai, de Google, más de 600.000 dólares; y Tim Cook, de Apple, más de 300.000, entre otros grandes nombres de empresas tecnológicas. La exposición mediática de estos millonarios no juega a su favor, pero el modo en el que el fundador de una red social puede llegar a atraer a descerebrados es sintomático.

300 millones en programas de Periodismo

Facebook está pagando una campaña de relaciones públicas de su marca con los medios de comunicación estadounidenses más tradicionales, esos a los que amenazó con sustituir, a los que sometió con la excusa del tráfico que generó durante unos años, y a los que, pese a la inversión (también publicitaria) no cuidó y puso al mismo nivel que cualquier portal que genera noticias falsas e incluso peligrosas. Después de hacer todo eso, Facebook ha decidido destinar 300 millones a detectar esos sitios que generan “fake news” y a hacer aportaciones a fundaciones periodísticas.

Sobre el contenido inadecuado

Me temo que pese a esas inversiones, la marca “Facebook” está tocada y hundida, y no va a encontrar apoyo mediático en los intentos de reflotarla. La fosa la ha cavado el propio Facebook con el contenido que ha inducido a publicar: solo importaba la viralidad, y no importaban las verdades, mentiras o atrocidades. Y eso que ponían medios, pero se ve que no los suficientes: en Vozpópuli han entrevistado a personas que reciben los contenidos que los usuarios denuncian: violencia, sangre e imágenes impactantes que deben quitar de la web porque alguien las sube. Y eso es lo más importante.

Nos merecemos un mundo peor

Leo en Xataka que las marcas “adoran” a una imagen virtual. Vale. Y leo también que la adoran porque se está convirtiendo en una influencer estupenda que no genera escándalos. Aquí, ya, pido, como Mafalda, que paren el mundo que yo me bajo. ¿Somos incapaces de tolerar que una persona que seguimos cometa errores? ¿Preferimos un JPG de mierda con capas digitales de ropa, complementos o espacios que una foto y ver cómo son las cosas de verdad? ¿Estamos dispuestos a seguir modelos de conducta nula (aunque nada es neutro) y a apoyar a marcas que no aportan valor y solo siguen modas de consumo?

Corolario

En este contexto de noticias falsas, de reacciones capciosas de empresas multimillonarias gracias al esfuerzo (en parte) ajeno, de personas capaces de hacer públicas auténticas barbaridades y de otras que prefieren la asepsia de una imagen al error de un humano, en definitiva, en este contexto rácano y poco apetecible que ofrece Internet, suena especialmente interesante el tuit de Iñaki Errazkin: “Hay gente que, si le quitasen el Google y la Wikipedia, volvería a ser analfabeta funcional”. Y está en lo cierto. Lo peor es que son los que nos dan lecciones… En este contexto.

Aznar en estado puro

El resumen de Jesús Cintora de la última entrevista a Aznar resulta perfecto para dibujar al ex presidente: “El PSOE de Pedro Sánchez no es una fuerza constitucional. Podemos no oculta sus tendencias con Venezuela e Irán y quieren terminar con el sistema político. Vox quiere reformarlo, no terminar con él”. Sus declaraciones realmente no aportan nada nuevo, pero la situación política actual, que permite poner nombres de partidos a sus obsesiones, sí: quien no piense como él es un antisistema, y la extrema derecha está formada por reformistas que a él le valen.

Patriotismo es pagar

No hay mejor manera de ser patriota que pagar en tu país, por supuesto los impuestos, pero también todo lo que corresponda. Así que, sí, tienen doble delito quienes lucen la bandera de su país (el que sea) y luego les da igual lo que pase con su economía a pequeña o gran escala. Víctor González Coello, vicepresidente de Vox, ha sido inhabilitado por incurrir en irregularidades contables relevantes al quebrar la empresa que administraba, dejar 4 millones de euros en deudas y despedir a 60 trabajadores. Pero como bien tuitea Serralvo lleno de sarcasmo: la bandera de España, en los tirantes.

Y no cobrar

Soy de los que opina que todos los votan a Vox no son de extrema derecha: desencantados, indignados que no han sido atendidos por Podemos, y antisistema de muchos tipos se suman a los fascistas genuinos. Lo que me sorprende es que ninguno de ellos haya reparado en que Santiago Abascal, su líder, como bien recuerda Antonio Maestre, concentra justamente todo lo que combaten: “Habla de oligarquía el que nunca ha tenido más sueldo que el dinero que venía de las administraciones gobernadas del PP mediante carguitos, subvenciones y chiringuitos”.

Sí, indignados

Desde que conocimos los datos de voto en Andalucía no solo creo que la mayoría que optó por Vox la forman personas de lo más normales, es que estoy convencido de que votantes de Podemos han pasado a la extrema derecha con facilidad: los indignados no han encontrado cobijo y siguen buscando quien les defienda, por extremo que parezca. Además, los morados no ponen difícil la elección: “Errejón besando la bandera de España y Pablo Iglesias diciendo que Venezuela está en la mierda. Bienvenidos al team facha, hijos de puta”, tuitea Punta con su conocida acidez.

Sobre ser buena persona

Celebro comprobar que no estoy solo y que José María Albert también se ha dado cuenta de lo feo (por no decir algo peor) que ha sido el aparentemente bienintencionado gesto de Alberto Rodríguez con Alfonso Candón. El primero, diputado de Podemos, se ha despedido del segundo, del PP, diciéndole: “Jamás habría creído que llegaría a decir de una persona del PP que es una buena persona”. Muchos rieron y la prensa hasta aplaudió. Pero como sugiere Albert, démosle la vuelta a ver si tiene gracia: “Jamás habría creído que llegaría a decir de una persona de Podemos que es una buena persona”.

Ya no hay velo

El modo en el que el digital de Pedro J. Ramírez trata la reclamación de una mujer que asegura que Juan Carlos I es su padre biológico, demuestra que en España se ha rasgado el velo sobre su monarquía. Una buena noticia. Pero me da la impresión de que se ha pasado con demasiada velocidad de las noticias cortesanas a las anécdotas frikis: eso es lo que parecen, al final, María y el resto de personas que han intentado abrir camino judicial hacia una prueba de ADN de Juan Carlos I que les resolvería si algunos recuerdos de la infancia corresponden a una paternidad.

Los círculos, para la foto

Los círculos de Podemos son ya parte de la historia política de España: su existencia fue breve, intensa y muy fotografiada. Pero la realidad avanza tozuda y Podemos es hoy un partido con más estándares tradicionales, incluso, que los partidos más tradicionales. Si en Aragón deciden que Pablo Echenique no les representa, Iglesias muestra su intención de reconvertirlo en diputado por esta comunidad para que siga al frente del partido en Madrid. Decisiones de “arriba” sin contar con los de “abajo”, recolocaciones y reconversiones; fotos y cuneros, la España política de toda la vida.

La lotería de Vox

En el momento en el que escribo esta columna desconozco el resultado de las elecciones andaluzas y si la ultraderecha comienza su camino parlamentario en España o no. Pero el que sí ha iniciado es el judicial: este fin de semana leíamos en Vozpópuli que un afiliado a Vox en Cáceres ha denunciado al partido porque no había comprado el número de lotería de Navidad de 2015 cuyas participaciones sí había vendido. La buena (o mala) suerte quiso que a ese número le cayera una pedrea que nadie cobró. Los de Abascal aseguran que se trató de un error humano del lotero.

La utopía del autónomo

No me quejo de ser autónomo, aunque soy plenamente consciente de que las diferencias respecto a los asalariados son tan insalvables como, en muchas ocasiones, incomprensibles. Lo que tampoco hago es fomentar los falsos mitos de los que se ríe Rocío, uno de mis últimos descubrimientos en Twitter: nunca hablo de emprendedores, ni de elegir tus jefes, ni de la libertad de horarios, calendarios y proyectos. Todas esas falsedades solo generan frustración y, estoy seguro, que nos salga todo más caro por la mayor presión fiscal que siempre se impone a los más “afortunados”.

No tenemos miles de amigos en Instagram

Ni en Instagram, ni en Facebook, ni en Twitter, ni mucho menos en Linkedin: Juan Ignacio Pérez Iglesias insistía recientemente en The Conversation en que la capacidad de relacionarnos con otros seres humanos se reduce a 150 personas que, sinceramente, ya me parecen muchas. Por supuesto, conocemos a muchas más, pero los círculos cercanos, los de confianza, los que generan un espacio de conocimiento y reconocimiento mutuo, son mucho más pequeños. Internet nos genera una falsa sensación de relaciones que, por otro lado, a veces genera oportunidades.

¿Habrá valido la pena, Pablo?

Pablo Casado se la ha jugado en la campaña andaluza: ha copado el protagonismo (así que la victoria o la derrota se le podrá atribuir) y ha apostado por un nuevo discurso. Lejos del pragmatismo de Rajoy y en oposición, Casado considera una victoria quedar por detrás del PSOE… Pero por encima de Ciudadanos y sin que Vox le desgaste. Para lograrlo ha elegido viejos temas como la inmigración con nuevos enfoques: el discurso xenófobo ha entrado en campaña. Más nos vale a todos que a Casado le vaya bien porque ha embarrado el terreno y puede haber pelea.

La patita

Observar la campaña andaluza desde la distancia ha sido entretenido, sobre todo en la derecha (en la izquierda, Podemos pierde gas y el motor de Susana Díaz parece que lo aguanta todo). Pablo Casado ha entrado en los temas que han puesto en la agenda Ciudadanos y Vox y, al mismo tiempo, estos se han enzarzado entre sí para ver quién es el genuino partido más a la derecha que el PP. En este ring con tres púgiles gana el que ha entrado cuando ya había dos: los de Abascal se encuentran muy cómodos mientras Ciudadanos no sabe ser y no ser al mismo tiempo.

A Abascal le sale todo

En la primera campaña en España en la que la extrema derecha tiene un papel relevante, a Vox le ha salido casi todo bien. ¿La suerte del principiante? Más bien el nada que perder y el mucho que ganar, que permite que te muevas con más alegría. Para el fin de fiesta, Santiago Abascal se ha enzarzado en Twitter con el jefe de Opinión de El Mundo, un medio que agita temas que benefician a los de Vox. Si encima Jorge Bustos da pie al líder de Vox para iniciar una discusión tuitera, mejor: notoriedad, relevancia y una buena dosis de victimismo. Qué pena siento cuando leo a Bustos últimamente.

Juan Carlos I y sus movidas

Me sorprende la nula trascendencia de la presencia en Abu Dabi de Juan Carlos I, no solo porque acudiera a ver un campeonato de Fórmula 1 con todo el lujo, también por su encuentro con Mohamed bin Salman, el príncipe saudí que podría estar detrás del asesinato del periodista Jamal Kashoggi. “No fue el que mantuvo con el Rey emérito el más importante ni mucho menos el más largo. Pero tampoco se limitó al saludo que ha trascendido. Eso sí, fue el elegido para presentarlo como imagen al exterior”, relata Raúl Pozo en Vozpópuli insistiendo en que no fue una anécdota.

¿Por qué nos cae mal Dalas?

Daniel Santomé, conocido como Dalas, acudió ayer al juzgado después de que la Fiscalía le acusase de haber acosado a una menor de trece años. En Twitter la noticia ha sido comentada y la situación, carne de chiste. En todos los digitales la han publicado. E incluso voces moderadas como la del abogado David Bravo han ironizado. ¿Por qué cae tan mal este youtuber a todos? No es aversión, es advertencia: su soberbia, su machismo y su alcance a millones de niños y niñas nos hacen estar alerta e intentar desmontar sus argumentos y al personaje repelente que ha creado.

Y en Andalucía ganará el PSOE

Pase lo que pase, en Andalucía ganará el PSOE. Y parece que, salvo sorpresa mayúscula, Susana Díaz será la presidenta, aunque solo sea por la incapacidad de la oposición para ponerse de acuerdo y articular una alternativa. ¿Cómo puede ser, con una crisis casi sistémica y un sistema clientelar salpimentado con corrupción en los juzgados? Porque los andaluces y las andaluzas así lo quieren, que esa es la base de la democracia: cada voto cuenta, vale y es la expresión de una voluntad. Y sobre todo porque en Andalucía lo saben y son más prácticos de lo que parece.

A Sánchez le va en el sueldo

El sueldo de Pedro Sánchez incluye aguantar a Pablo Iglesias y sus iluminaciones. Porque Pablo sí que sabe hacer la política. Y el periodismo. Y la ciencia en la universidad. Y las negociaciones para que los presupuestos españoles salgan adelante. Y la tortilla de patata seguro que también la borda. Y Sánchez aguanta. Aguanta su sapiencia y su falta de compromiso. Porque la política no va de anunciar que en esto sí te apoyo y en esto ya veré. Solo quien se la toma desde esta ignorancia manifiesta es capaz de atreverse a sustituir al presidente en la facultad de disolver las cortes.

La “faena” del sistema

O en Glovo no entienden nada o nos mienten: si ellos están convencidos de que sus repartidores pueden ser todos falsos autónomos es que desconocen por completo el mercado laboral y desoyen absolutamente a todos sus asesores (damos por supuesto que se han encontrado con alguno profesional y honesto). Si saben que con esta estratagema abaratan costes que asume el trabajador y se colocan en una posición de ventaja respecto a la competencia legal, y se hacen los tontos, malo: Óscar Pierre podría ser considerado un sinvergüenza antológico merecedor de un severo castigo comercial.

Harto de poner notas

Además de ciertas reinvenciones (la comunicación, el marketing, la política o el mercado laboral), la tecnología nos ha traído la posibilidad de poner nota a casi todos los servicios y profesionales. Obsesión que raya ya lo enfermizo. Desconozco si tendríamos que haber empezado por puntuar a los profesores y dejarlo ahí, pero el hecho de que todo y todos estemos constantemente valorados por usuarios que, seamos sinceros, a veces no tenemos ni idea ni de ser consumidores de ciertos productos o servicios, es una grave perversión contemporánea.

Para esto están las públicas

Charles Chaplin logró un estimable 6,4% de audiencia la noche el miércoles con El Gran Dictador, que emitió La2. Otro ejemplo de que cuando programas algo interesante, aunque esté en blanco y negro, despierta cierto interés. Qué revelación, ¿verdad? Según Vertele, una película de 1940 ha dado el mejor dato en Prime Time a la segunda cadena pública española en lo que va de año y ha triplicado la media de su audiencia. Además, ha quedado por delante de Los Cuatro Fantásticos, que emitió Cuatro, y solo el tercer Batman de Nolan pudo superar al Hitler de Chaplin.