Las contradicciones que nos ofrece Ceuta

Soy el primero que defiende la acogida y la integración de personas que arriesgan su vida y las de sus hijas e hijos por un futuro mejor. Pero es evidente para cualquiera que lo que está pasando en Ceuta nos ofrece, cuando menos, alguna contradicción que debemos revisar: ¿por qué la ciudad no es el sitio para 500 niñas que pueden ser víctimas de la violencia sexual (algunas, de hecho, ya lo han sido)? Ante esta noticia, ¿de verdad periodistas como Alejandra Martínez (de Canal Red) han viajado a Ceuta para mostrar que pueden andar solas por la noche y después hacerlo en cualquier ciudad de España o Euskadi les parece peligroso?

Tengo más preguntas

Ante esas contradicciones, me surgen preguntas: ¿esos violadores (ha habido agresiones probadas) siguen deambulando por Ceuta y pueden saltar al continente? ¿Cómo convive esa evidencia con los discursos bonistas que niegan realidades delictivas que destacan en todas las estadísticas policiales y judiciales? Según El Independiente, “El Gobierno contabiliza 2.500 menores en Ceuta pero sigue sin saber cuántos migrantes permanecen en la ciudad”. ¿Qué plan realista hay? ¿Por qué no nos cuentan cómo van a hacer esas devoluciones? ¿Saben cuántos migrantes han saltado ya al continente después de pagar a las mafias?

Sí, se puede

Sí, se puede estar a favor de la acogida y la integración y tener dudas razonables sobre los discursos bonistas que chocan de frente con la realidad. Sí, se pueden tener dudas razonables sobre los discursos bonistas y condenar, con absoluta seguridad, esto: “Israel bombardea zonas del sur del Líbano con proyectiles de fósforo” (Tercera Información). El que lidera Netanyahu es un gobierno genocida formado por un grupo humano despreciable, desde cualquier punto de vista humano: “según cifras oficiales libanesas, la escalada iniciada el 2 de marzo ha dejado más de cuatro mil muertos y alrededor de 12 mil heridos”.

El temazo que nos viene

Se lo leí a César Calderón y estoy completamente de acuerdo con él: podemos ponernos estupendos con nuestras banderas pacifistas, y podemos ser de discursos bonistas, de bulos de extrema derecha o, simplemente, personas que ven la realidad y se hacen preguntas, pero las próximas elecciones el tema clave va a ser cómo llenamos el carro de la compra sin gastarnos cien eurazos (no exagero, esto me ha sucedido la semana pasada, como a cualquiera). “La OCU calcula una subida de los alimentos del 35% en tres años”, “no podemos ni llenar una cesta con productos que antes eran básicos, como la carne o el pescado fresco”, denuncian en LaSexta.

Justifícame esto

No, el bloqueo de EE.UU. sobre Cuba no sirve para justificar la situación económica de la isla: esta excusa queda invalidada por la fortuna y el buen vivir que se atribuye a las y los herederos de Fidel Castro. Es la gestión del régimen la que ha llevado a esta situación límite que creadores de contenido como Emanuel González documentan en Instagram para recibir alguna limosna extranjera que para ellos puede ser una fortuna. Un dato que da este chico: 3.000 pesos (poco más de cien dólares) es la pensión mensual de su abuela, y eso es lo que vale una barra de jamón cocido. Emanuel también muestra los cortes de luz diarios y la escasez.

Hemos normalizado lo que no es normal

En Euskadi hemos normalizado lo que no es normal, como que en una carrera de apoyo al euskera se legitime el terrorismo de ETA. Visto con un poco de distancia, es una atrocidad como un país de grande, pero estamos demasiado dentro o, mejor dicho, los que tienen que blanquear su pasado están demasiado dentro de algunas empresas (privadas y públicas) y no nos dejan coger un poco de perspectiva. COVITE y la Fundación Fernando Buesa “piden no financiar la Korrika con dinero público”. Y lo que es peor, los ultras ya tienen su excusa: “Vox la denuncia por enaltecer el terrorismo” (El Independiente).

Fascistas de aquí y de allí

Los del “español el que no bote” que oímos en nuestros campos de fútbol son iguales que los del “musulmán el que no bote” que cantaron en el campo del Espanyol durante el España-Egipto. Insisto en que damos por hecho cosas que vemos (fotos de asesinos en una carrera a favor del euskera) y oímos (desprecio a quienes vinieron a levantar Euskadi junto a quienes ya estaban) que no son normales. La perspectiva que nos ofrece la vergüenza absoluta del partido de “la roja” debe ayudarnos a identificar al enemigo. Y el enemigo no son las personas, son las ideas fascistas y racistas. Aquí y allá.

Gracias a las placas solares

La misma izquierda abertzale que necesita blanquearse y legitimarse es la gran enemiga en Euskadi de las plantas fotovoltaicas o de los aerogeneradores. “Los europeos podrían ahorrarse miles de millones de euros gracias a la energía solar”, leo en Euronews y pienso que si fuésemos independientes tendríamos un problema muy serio, porque seríamos absolutamente dependientes de los combustibles fósiles que seguirían llegando de Rusia o EE.UU. ¿Es esto lo que quiere Bildu? Pues que lo diga, pero ese ecologismo del “no a todo” hoy se desmonta solo viendo las malas noticias… y las buenas.

No es por las personas

Precisamente una cantidad ingente de combustible fósil es lo que ha recibido la dictadura cubana: “100 mil toneladas de crudo ruso llegaron a Cuba desafiando el bloqueo”. Dicen en Diario Red, bien borrachitos de épica, que “la dignidad cubana mueve la solidaridad internacional y recibe un respiro, demostrando que los principios no se negocian”, como si el envío tuviera que ver con las personas y no con el tablero mundial que poderosos igual de malvados en todos los sitios y que necesitan a tontos útiles de igual manera, se están repartiendo. Quien compra la mandanga de Putin y Díaz-Canel solo es un colaboracionista.

Como siempre, es el modelo de consumo

Antes de la crisis energética que empezó Rusia invadiendo Ucrania y que han agravado Israel y EE.UU. atacando a Irán, sonaban las voces de quienes alertaban sobre el falso debate que estábamos sosteniendo. No se trata de hablar de cómo se genera la energía (con gas, con plutonio o con placas solares), sino de cómo la utilizamos. Después de descubrir el estrecho de Ormuz y lo importante que es para que mantengamos nuestro nivel de consumo, nos desayunamos con que “Bruselas exige recortar el consumo de energía y advierte de un impacto duradero sin retorno rápido a la normalidad” (Demócrata). Estoy a favor de gastar menos.

Alucino

Escribo esta columna diaria desde 2009 (y me sorprendo diariamente de que nadie se haya cansado de mí) y he visto muchísimas cosas. Empecé cuando Facebook era lo más y ya vamos por la IA. pero si algo ha permanecido constante todo este tiempo es la figura del tonto útil. Todos los días se manifiesta uno. El de hoy es Jesús Banegas que, en Vozpópuli, publica un alegato a favor de los ultraricos y del sistema que los genera, loando a EE.UU. porque los permite más y más ricos, negando la herencia de fortunas y metiendo en el mismo saco a envidiosos y comunistas. En resumen: un catálogo excepcional de idioteces.

Dos por el precio de uno

Parece que hoy hay dos por uno porque, en Público, Pablo Batalla se queja de que en Segovia han abierto una universidad privada a la que acuden niños pijos que no saben sacar la basura y ahora no haya ni taxis para que las y los segovianos acudas a sus sesiones de quimioterapia, según su relato. Vuelvo a alucinar. Entonces, ¿es mejor que esa universidad esté en Madrid? ¿Es mejor dejar que Segovia siga igual, envejeciéndose? ¿No es mejor pedir al ayuntamiento que mejore el sistema de recogida de basuras y genere nuevas licencias de taxi? Las verdades del progresista también pueden ser verdaderas chorradas.

El ejército cubano, listo

Es posible estar en contra del bloqueo al que Donald Trump está sometiendo a la isla de Cuba, recrudecido en los últimos meses, en los que la isla no puede contar con los suministros venezolanos, rusos o chinos, y estar, al mismo tiempo, en contra de la dictadura cubana, que lleva más de setenta años empobreciendo a su ciudadanía y utilizando el embargo como excusa. “El país se está preparando para la posibilidad de una agresión militar”, dice a Euronews el viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, como si pudieran prepararse ante algo. Y con eso justifican el puño de hierro dentro y el apoyo acrítico de fuera.

Otro régimen

Generalmente, quien necesita un buen blanqueo suele ser el primero que se apunta a enjabonar las manchas de sangre en los uniformes ajenos. Y ahí tenemos a Irán, presentado como un bastión de la resistencia y no como la dictadura durísima que es con la oposición y con todas las mujeres, piensen lo que piensen. Pero eso tampoco justifica la guerra que nos han plantado Netanyahu y Trump por intereses políticos y económicos, ¿respectivamente? “El mundo se prepara para racionar su consumo de energía”, alertan en El Independiente. ¿Qué familiar de Trump se forra con esto?, pienso yo.

Simplemente, indignados

El tiempo, la sociología y la aceptación de la realidad nos han enseñado que aquella marea de votos que supo capitalizar Pablo Iglesias no fue generada por el maremoto de una izquierda dormida, sino por una marejada indignada cebada por izquierda y derecha que han recogido los frutos por turnos. “Los jóvenes indignados españoles se inclinan hacia la extrema derecha”, titulan en Expansión. ¿Y de qué nos extrañamos? Más allá de esa indignación, la izquierda lleva años señalando a los chicos jóvenes no migrantes como sospechosos, cuando no culpables, de todos los males. Una estrategia absolutamente equivocada.

No es tonto, es malo

Sí creo que Donald Trump tiene alguna patología que le impide sentir la humanidad más básica. Pero Donald Trump no es tonto, es malo. Que nadie lo dude. ¿Habla como si fuera idiota? Sí, porque habla para los idiotas que le votan. Pero cuando actúa lo hace dirigiéndose a quien gana mucho dinero careciendo de escrúpulos. Esa es su doblez. Así, cuando “Trump asegura que Irán le ha hecho un ‘regalo muy grande’ en relación con el estrecho de Ormuz” (Infobae), lo dice para los idiotas, pero actúa para los malvados como él enviando tropas a Irán y logrando la aprobación del gasto de miles de millones de dólares para la guerra.

Menos dudas

¿Vladímir Putin es tonto o es malo? En este caso hay menos dudas porque da pruebas constantemente sin ofrecer explicaciones (así es su cultura): “Rusia intensifica sus bombardeos en el mayor ataque contra Ucrania en semanas” (Euronews). “Casi 400 drones de largo alcance” sobre Kiev han generado: “Al menos cinco personas han muerto y 27 han resultado heridas”, al mismo tiempo, “en la región central de Poltava dos personas han muerto y 12 resultaron heridas, entre ellas un niño de cinco años que quedó en cuidados intensivos”. Y Trump es tan malvado que no le importa enriquecer al Kremlin con la guerra de Irán.

¿Y este?

Y Pablo Iglesias, ¿es tonto o es malo? Hablo de Pablo Iglesias porque ha publicado un vídeo de un minuto y medio de él paseando por la Cuba de los grandes monumentos comunistas (todo limpio y grande, nada sucio o decadente, como es el resto de la isla) para anunciar que ha hecho una entrevista a Díaz-Canel, al que saluda afectuosamente al final del clip (con aplausos de lata, para sublimar la horterada), como si no fuera un dictador con puño de hierro. Pero también podríamos hablar de los dirigentes de Sortu que firmaron un acuerdo de colaboración con el partido comunista, partido único de chivatos y matones, en la isla.

Las preguntas de una periodista cubana

En el Parlamento de la CAV, Diana Urrea recibió ayer un buen revolcón de activistas cubanas que le dejaban claro que la dictadura comunista no es una consecuencia del bloqueo. De la misma manera, en X, la periodista Luz Escobar, exiliada en Madrid, trasladaba a Pablo Iglesias preguntas que ella no puede hacer a Díaz Canel sobre los abusos de las autoridades del régimen, la represión, los encarcelamientos a las y los disidentes, la ausencia de la división de poderes, la pobreza, la emigración derivada, o la contradicción entre la apertura económica a inversiones turísticas y la miseria que sufre la población a diario.

Estos sí son tontos

Regreso a la dicotomía con la que empezaba la columna: ¿los antivacunas son tontos o malos? Yo lo tengo claro: son los tontos de los que se sirven quienes venden terapias alternativas (que son los malos). Pero esas terapias, no nos despistemos, serán completamente inútiles ante una pandemia: “Los antivacuna comienzan a recoger sus frutos: sarampión, meningitis y hepatitis A. El repunte de enfermedades prevenibles enciende las alarmas en España. Si palmaran quienes no se vacunan, sería darwinismo, el problema es que afecta a sus hijas e hijos inocentes”, resume David Bollero en Bluesky.

Nadie lo escribe como Agredano

Disfruto leyendo a otros columnistas. No me importa lo que opinen, pero sí que escriban bien, y nadie ha escrito como Antonio Agredano el ocaso de Yolanda Díaz: “Pablo Iglesias, que no tiene una idea buena, la eligió a dedo para sucederle. Aún eran tiempos de vértigo y coleta. Él iba a parar el fascismo y terminó abriendo un bar”. “Alguna vez analizaremos los años de Podemos en el Gobierno de España y tendremos que hacerlo con un gorro de papel de aluminio puesto. Nunca tan poco talento dio tanto de sí”. Como recuerda Agredano, tanto Iglesias como Iván Redondo vaticinaron que Díaz sería presidenta del Gobierno.

111 veces

Oxfam Intermón ha hecho un resumen imprescindible de su propia investigación, en la que “analiza la desigualdad salarial en las 40 mayores empresas españolas”. Pues bien, “el salario más alto en estas compañías es en promedio 111 veces superior a la nómina media. En base a esta relación salarial, una persona con un sueldo intermedio tendría que trabajar más de un siglo para igualar lo que gana el máximo ejecutivo en un año”. Además, “la brecha salarial de género en sueldos medios alcanzó el 18,2%. Para ganar lo mismo, las mujeres tendrían que trabajar cada día 1,5 horas más que los hombres”.

Cuba, hoy

Si hace tiempo que no sabemos nada de Cuba es porque la maquinaria propagandística de la izquierda tapa su desastre cotidiano. Solo recibimos noticias de la isla cuando la colección de medios y opinadores que se tienen a sí mismos como superprogresistas tienen una moto que vendernos. Hoy, la realidad de la isla es esta: una “epidemia” de “virus transmitidos por mosquitos: dengue, chikungunya y oropouche” que “se suman a otros virus respiratorios como la covid” y que “llega en un momento de crisis extrema que afecta al sistema sanitario con escasez de medicamentos y limitaciones diagnósticas” (BBC).

La dictadura coreana vende la vida de sus súbditos

Leo en Xataka que “gracias al respaldo ruso, el régimen de Kim Jong-un empezaba a acelerar la modernización de su ejército, con avances en misiles, drones y hasta indicios de apoyo técnico en programas tan sensibles como el de su primer submarino de propulsión nuclear anunciado”. ¿Cómo lo paga? “Poniendo a sus propios soldados en la tarea más peligrosa de la guerra de Ucrania”, “como carne de riesgo extremo, enviados a limpiar campos de minas en zonas de combate activo, allí donde la probabilidad de morir o quedar mutilado es estructuralmente alta. La confirmación ha llegado de boca del propio Kim Jong-un”.

La electricidad

Tenemos un problema con el clima, tendremos un problema con el agua y con la comida, pero la batalla que los estados librarán entre ellos será por las fuentes de energía, y ahí (como en todo), China lleva ventaja al mundo porque hoy genera “la energía eléctrica más barata del planeta” (Urgente 24). La dictadura comunista lo ha entendido rápidamente y ya es su ventaja competitiva: por eso su inteligencia artificial ha superado a la estadounidense; por eso genera más chips que Nvidia y, además, son competitivos; por eso los gigantes tecnológicos de EE.UU. están preocupados. Y el resto del mundo también debería estarlo.